MIENTRAS tenéis, oh negros corazones!,conciliábulos de odio y de miseria,el órgano de Amor riega sus sones.Cantan: oid: «La vida es dulce y seria».Para ti, pensador meditabundo,pálido de sentirte tan divino,es más hostil la parte agria del mundo.Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.Dejad pasar la noche de la cena—¡Oh Shakespeare pobre, y oh Cervantes manco!—Y la pasión del vulgo que condena.Un gran Apocalipsis horas futuras llena.Ya surgirá vuestro Pegaso blanco!
MIENTRAS tenéis, oh negros corazones!,conciliábulos de odio y de miseria,el órgano de Amor riega sus sones.Cantan: oid: «La vida es dulce y seria».Para ti, pensador meditabundo,pálido de sentirte tan divino,es más hostil la parte agria del mundo.Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.Dejad pasar la noche de la cena—¡Oh Shakespeare pobre, y oh Cervantes manco!—Y la pasión del vulgo que condena.Un gran Apocalipsis horas futuras llena.Ya surgirá vuestro Pegaso blanco!
MIENTRAS tenéis, oh negros corazones!,conciliábulos de odio y de miseria,el órgano de Amor riega sus sones.Cantan: oid: «La vida es dulce y seria».
Para ti, pensador meditabundo,pálido de sentirte tan divino,es más hostil la parte agria del mundo.Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.
Dejad pasar la noche de la cena—¡Oh Shakespeare pobre, y oh Cervantes manco!—Y la pasión del vulgo que condena.Un gran Apocalipsis horas futuras llena.Ya surgirá vuestro Pegaso blanco!
OH ruido divino,Oh ruido sonoro!Lanzó la alondra matinal el trinoy sobre ese preludio cristalino,los caballos de orode que el Hiperionidalleva la rienda asida,al trotar forman músicaarmoniosa,un argentino trueno,y en el azul serenocon sus cascos de fuego dejan huellas de rosa.Adelante, oh cocheroceleste, sobre Osay Pelión sobre Titania viva.Atrás se queda el trémulo matutino lucero,y el universo el verso de su música activa.Pasa, oh dominador, oh conductor del carrode la mágica ciencia! Pasa, pasa, oh bizarromanejador de la fatal cuadrigaque al pisar sobre el vientodespierta el instrumentosacro! Tiemblan las cumbresde los montes más altos,que en sus rítmicos saltostocó Pegaso. Giran muchedumbresde águilas bajo el vuelode tu poder fecundo,y si hay algo que iguale la alegría del cielo,es el gozo que enciende las entrañas del mundo.Helios! tu triunfo es ese,pese a las sombras, pesea la noche, y al miedo, y a la lívida Envidia.Tú pasas, y la sombra, y el daño, y la desidia,y la negra pereza, hermana de la muerte,y el alacrán del odio que su ponzoña vierte,y Satán todo, emperador de las tinieblas,se hunden, caen. Y haces el alba rosa, y pueblasde amor y de virtud las humanas conciencias,riegas todas las artes, brindas todas las ciencias;los castillos de duelo de la maldad derrumbas,abres todos los nidos, cierras todas las tumbas,y sobre los vapores del tenebroso Abismo,pintas la Aurora, el Oriflama de Dios mismo.Helios! Portaestandartede Dios, padre del Arte,la paz es imposible, mas el amor eterno.Danos siempre el anhelo de la vida,y una chispa sagrada de tu antorcha encendidacon que esquivar podamos la entrada del infierno.Que sientan las nacionesel volar de tu carro, que hallen los corazoneshumanos en el brillo de tu carro, esperanza;que del alma Quijote, y el cuerpo Sancho Panzavuele una psique cierta a la verdad del sueño;que hallen las ansias grandes de este vivir pequeñouna realización invisible y suprema;Helios! que no nos mate tu llama que nos quema!Gloria hacia ti del corazón de las manzanas,de los cálices blancos de los lirios,y del amor que manashecho de dulces fuegos y divinos martirios,y del volcán inmenso,y del hueso minúsculo,y del ritmo que pienso,y del ritmo que vibra en el corpúsculo,y del oriente intensoy de la melodía del crepúsculo.Oh ruido divino!Pasa sobre la cruz delpalacio que duerme,y sobre el alma inermede quien no sabe nada. No turbes el destino,oh ruido sonoro!El hombre, la nación, el continente, el mundo,aguardan la virtud de tu carro fecundo,cochero azul que riges los caballos de oro!
OH ruido divino,Oh ruido sonoro!Lanzó la alondra matinal el trinoy sobre ese preludio cristalino,los caballos de orode que el Hiperionidalleva la rienda asida,al trotar forman músicaarmoniosa,un argentino trueno,y en el azul serenocon sus cascos de fuego dejan huellas de rosa.Adelante, oh cocheroceleste, sobre Osay Pelión sobre Titania viva.Atrás se queda el trémulo matutino lucero,y el universo el verso de su música activa.Pasa, oh dominador, oh conductor del carrode la mágica ciencia! Pasa, pasa, oh bizarromanejador de la fatal cuadrigaque al pisar sobre el vientodespierta el instrumentosacro! Tiemblan las cumbresde los montes más altos,que en sus rítmicos saltostocó Pegaso. Giran muchedumbresde águilas bajo el vuelode tu poder fecundo,y si hay algo que iguale la alegría del cielo,es el gozo que enciende las entrañas del mundo.Helios! tu triunfo es ese,pese a las sombras, pesea la noche, y al miedo, y a la lívida Envidia.Tú pasas, y la sombra, y el daño, y la desidia,y la negra pereza, hermana de la muerte,y el alacrán del odio que su ponzoña vierte,y Satán todo, emperador de las tinieblas,se hunden, caen. Y haces el alba rosa, y pueblasde amor y de virtud las humanas conciencias,riegas todas las artes, brindas todas las ciencias;los castillos de duelo de la maldad derrumbas,abres todos los nidos, cierras todas las tumbas,y sobre los vapores del tenebroso Abismo,pintas la Aurora, el Oriflama de Dios mismo.Helios! Portaestandartede Dios, padre del Arte,la paz es imposible, mas el amor eterno.Danos siempre el anhelo de la vida,y una chispa sagrada de tu antorcha encendidacon que esquivar podamos la entrada del infierno.Que sientan las nacionesel volar de tu carro, que hallen los corazoneshumanos en el brillo de tu carro, esperanza;que del alma Quijote, y el cuerpo Sancho Panzavuele una psique cierta a la verdad del sueño;que hallen las ansias grandes de este vivir pequeñouna realización invisible y suprema;Helios! que no nos mate tu llama que nos quema!Gloria hacia ti del corazón de las manzanas,de los cálices blancos de los lirios,y del amor que manashecho de dulces fuegos y divinos martirios,y del volcán inmenso,y del hueso minúsculo,y del ritmo que pienso,y del ritmo que vibra en el corpúsculo,y del oriente intensoy de la melodía del crepúsculo.Oh ruido divino!Pasa sobre la cruz delpalacio que duerme,y sobre el alma inermede quien no sabe nada. No turbes el destino,oh ruido sonoro!El hombre, la nación, el continente, el mundo,aguardan la virtud de tu carro fecundo,cochero azul que riges los caballos de oro!
OH ruido divino,Oh ruido sonoro!Lanzó la alondra matinal el trinoy sobre ese preludio cristalino,los caballos de orode que el Hiperionidalleva la rienda asida,al trotar forman músicaarmoniosa,un argentino trueno,y en el azul serenocon sus cascos de fuego dejan huellas de rosa.Adelante, oh cocheroceleste, sobre Osay Pelión sobre Titania viva.Atrás se queda el trémulo matutino lucero,y el universo el verso de su música activa.
Pasa, oh dominador, oh conductor del carrode la mágica ciencia! Pasa, pasa, oh bizarromanejador de la fatal cuadrigaque al pisar sobre el vientodespierta el instrumentosacro! Tiemblan las cumbresde los montes más altos,que en sus rítmicos saltostocó Pegaso. Giran muchedumbresde águilas bajo el vuelode tu poder fecundo,y si hay algo que iguale la alegría del cielo,es el gozo que enciende las entrañas del mundo.
Helios! tu triunfo es ese,pese a las sombras, pesea la noche, y al miedo, y a la lívida Envidia.Tú pasas, y la sombra, y el daño, y la desidia,y la negra pereza, hermana de la muerte,y el alacrán del odio que su ponzoña vierte,y Satán todo, emperador de las tinieblas,se hunden, caen. Y haces el alba rosa, y pueblasde amor y de virtud las humanas conciencias,riegas todas las artes, brindas todas las ciencias;los castillos de duelo de la maldad derrumbas,abres todos los nidos, cierras todas las tumbas,y sobre los vapores del tenebroso Abismo,pintas la Aurora, el Oriflama de Dios mismo.
Helios! Portaestandartede Dios, padre del Arte,la paz es imposible, mas el amor eterno.Danos siempre el anhelo de la vida,y una chispa sagrada de tu antorcha encendidacon que esquivar podamos la entrada del infierno.
Que sientan las nacionesel volar de tu carro, que hallen los corazoneshumanos en el brillo de tu carro, esperanza;que del alma Quijote, y el cuerpo Sancho Panzavuele una psique cierta a la verdad del sueño;que hallen las ansias grandes de este vivir pequeñouna realización invisible y suprema;Helios! que no nos mate tu llama que nos quema!Gloria hacia ti del corazón de las manzanas,de los cálices blancos de los lirios,y del amor que manashecho de dulces fuegos y divinos martirios,y del volcán inmenso,y del hueso minúsculo,y del ritmo que pienso,y del ritmo que vibra en el corpúsculo,y del oriente intensoy de la melodía del crepúsculo.
Oh ruido divino!Pasa sobre la cruz delpalacio que duerme,y sobre el alma inermede quien no sabe nada. No turbes el destino,oh ruido sonoro!El hombre, la nación, el continente, el mundo,aguardan la virtud de tu carro fecundo,cochero azul que riges los caballos de oro!
JESÚS, incomparable perdonador de injurias,oye; Sembrador de trigo, dame el tiernopan de tus hostias; dame, contra el sañudoinfiernouna gracia lustral de iras y lujurias.Díme que este espantoso horror de la agoníaque me obsede, es no más de mi culpa nefanda,que al morir hallaré la luz de un nuevo díay que entonces oiré mi «Levántate y anda!»
JESÚS, incomparable perdonador de injurias,oye; Sembrador de trigo, dame el tiernopan de tus hostias; dame, contra el sañudoinfiernouna gracia lustral de iras y lujurias.Díme que este espantoso horror de la agoníaque me obsede, es no más de mi culpa nefanda,que al morir hallaré la luz de un nuevo díay que entonces oiré mi «Levántate y anda!»
JESÚS, incomparable perdonador de injurias,oye; Sembrador de trigo, dame el tiernopan de tus hostias; dame, contra el sañudoinfiernouna gracia lustral de iras y lujurias.
Díme que este espantoso horror de la agoníaque me obsede, es no más de mi culpa nefanda,que al morir hallaré la luz de un nuevo díay que entonces oiré mi «Levántate y anda!»
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;y la más hermosasonríe al más fiero de los vencedores.
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;y la más hermosasonríe al más fiero de los vencedores.
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;y la más hermosasonríe al más fiero de los vencedores.
YA viene el cortejo!Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.La espada se anuncia con vivo reflejo;ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas,la gloria solemne de los estandartesllevados por manos robustas de heroicos atletas.Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,los cascos que hieren la tierra,y los timbalerosque el paso acompasan con ritmos marciales.Tal pasan los fieros guerrerosdebajo los arcos triunfales!Los claros clarines de pronto levantan sus sones,su canto sonoro,su cálido coro,que envuelve en un trueno de orola augusta soberbia de los pabellones.Él dice la lucha, la herida venganza,las ásperas crines,los rudos penachos, la pica, la lanza,la sangre que riega de heroicos carminesla tierra;los negros mastinesque azuza la muerte, que rige la guerra.Los áureos sonidosanuncian el advenimientotriunfal de la Gloria;dejando el picacho que guarda sus nidos,tendiendo sus alas enormes al viento,los cóndores llegan. Llegó la victoria!Ya pasa el cortejo.Señala el abuelo los héroes al niño:—Ved cómo la barba del viejolos bucles de oro circundan de armiño.Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;y la más hermosasonríe al más fiero de los vencedores.¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera;honor al herido y honor a los fielessoldados que muerteencontraron por mano extranjera:Clarines! Laureles!Las nobles espadas de tiempos gloriosos,desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros:—Las viejas espadas de los granaderos más fuertes que osos,hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros.—Las trompas guerreras resuenan;de voces los aires se llenan...—A aquellas antiguas espadas,a aquellos ilustres aceros,que encarnan las glorias pasadas;...Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros;al que ama la insignia del suelo materno,al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,los soles del rojo verano,las nieves y vientos del gélido invierno,la noche, la escarchay el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marchatriunfal!....
YA viene el cortejo!Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.La espada se anuncia con vivo reflejo;ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas,la gloria solemne de los estandartesllevados por manos robustas de heroicos atletas.Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,los cascos que hieren la tierra,y los timbalerosque el paso acompasan con ritmos marciales.Tal pasan los fieros guerrerosdebajo los arcos triunfales!Los claros clarines de pronto levantan sus sones,su canto sonoro,su cálido coro,que envuelve en un trueno de orola augusta soberbia de los pabellones.Él dice la lucha, la herida venganza,las ásperas crines,los rudos penachos, la pica, la lanza,la sangre que riega de heroicos carminesla tierra;los negros mastinesque azuza la muerte, que rige la guerra.Los áureos sonidosanuncian el advenimientotriunfal de la Gloria;dejando el picacho que guarda sus nidos,tendiendo sus alas enormes al viento,los cóndores llegan. Llegó la victoria!Ya pasa el cortejo.Señala el abuelo los héroes al niño:—Ved cómo la barba del viejolos bucles de oro circundan de armiño.Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;y la más hermosasonríe al más fiero de los vencedores.¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera;honor al herido y honor a los fielessoldados que muerteencontraron por mano extranjera:Clarines! Laureles!Las nobles espadas de tiempos gloriosos,desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros:—Las viejas espadas de los granaderos más fuertes que osos,hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros.—Las trompas guerreras resuenan;de voces los aires se llenan...—A aquellas antiguas espadas,a aquellos ilustres aceros,que encarnan las glorias pasadas;...Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros;al que ama la insignia del suelo materno,al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,los soles del rojo verano,las nieves y vientos del gélido invierno,la noche, la escarchay el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marchatriunfal!....
YA viene el cortejo!Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.La espada se anuncia con vivo reflejo;ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!
Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas,la gloria solemne de los estandartesllevados por manos robustas de heroicos atletas.Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,los cascos que hieren la tierra,y los timbalerosque el paso acompasan con ritmos marciales.Tal pasan los fieros guerrerosdebajo los arcos triunfales!
Los claros clarines de pronto levantan sus sones,su canto sonoro,su cálido coro,que envuelve en un trueno de orola augusta soberbia de los pabellones.Él dice la lucha, la herida venganza,las ásperas crines,los rudos penachos, la pica, la lanza,la sangre que riega de heroicos carminesla tierra;los negros mastinesque azuza la muerte, que rige la guerra.
Los áureos sonidosanuncian el advenimientotriunfal de la Gloria;dejando el picacho que guarda sus nidos,tendiendo sus alas enormes al viento,los cóndores llegan. Llegó la victoria!
Ya pasa el cortejo.Señala el abuelo los héroes al niño:—Ved cómo la barba del viejolos bucles de oro circundan de armiño.Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;y la más hermosasonríe al más fiero de los vencedores.¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera;honor al herido y honor a los fielessoldados que muerteencontraron por mano extranjera:Clarines! Laureles!
Las nobles espadas de tiempos gloriosos,desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros:—Las viejas espadas de los granaderos más fuertes que osos,hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros.—Las trompas guerreras resuenan;de voces los aires se llenan...—A aquellas antiguas espadas,a aquellos ilustres aceros,que encarnan las glorias pasadas;...Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros;al que ama la insignia del suelo materno,al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,los soles del rojo verano,las nieves y vientos del gélido invierno,la noche, la escarchay el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marchatriunfal!....
AJUAN R. JIMENEZ
QUÉ signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuelloal paso de los tristes y errantes soñadores?por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinoste saludara antaño Publio Ovidio Nasón.Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña.A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez...Soy un hijo de América, soy un nieto de España...Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescasden a las frentes pálidas sus caricias más purasy alejen vuestras blancas figuras pintorescasde nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,se mueren nuestras rosas, se agostan nuestras palmas,casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces,gerifaltes de antaño revienen a los puños,mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos de los alientos que dan las grandes cosas,qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?a falta de laureles son muy dulces las rosas,y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España enterafija está en el Oriente de su fatal destino;yo interrogo a la Esfinge que el porvenir esperacon la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotrosque habéis sido los fieles en la desilusión,mientras siento una fuga de americanos potrosy el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne negro dijo:—«La noche anuncia el día».Y uno blanco:—«La aurora es inmortal! la auroraes inmortal!» Oh tierras de sol y de armonía,aun guarda la Esperanza la caja de Pandora!
QUÉ signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuelloal paso de los tristes y errantes soñadores?por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinoste saludara antaño Publio Ovidio Nasón.Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña.A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez...Soy un hijo de América, soy un nieto de España...Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescasden a las frentes pálidas sus caricias más purasy alejen vuestras blancas figuras pintorescasde nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,se mueren nuestras rosas, se agostan nuestras palmas,casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces,gerifaltes de antaño revienen a los puños,mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos de los alientos que dan las grandes cosas,qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?a falta de laureles son muy dulces las rosas,y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España enterafija está en el Oriente de su fatal destino;yo interrogo a la Esfinge que el porvenir esperacon la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotrosque habéis sido los fieles en la desilusión,mientras siento una fuga de americanos potrosy el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne negro dijo:—«La noche anuncia el día».Y uno blanco:—«La aurora es inmortal! la auroraes inmortal!» Oh tierras de sol y de armonía,aun guarda la Esperanza la caja de Pandora!
QUÉ signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuelloal paso de los tristes y errantes soñadores?por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,tiránico a las aguas e impasible a las flores?
Yo te saludo ahora como en versos latinoste saludara antaño Publio Ovidio Nasón.Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,y en diferentes lenguas es la misma canción.
A vosotros mi lengua no debe ser extraña.A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez...Soy un hijo de América, soy un nieto de España...Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...
Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescasden a las frentes pálidas sus caricias más purasy alejen vuestras blancas figuras pintorescasde nuestras mentes tristes las ideas oscuras.
Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,se mueren nuestras rosas, se agostan nuestras palmas,casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,y somos los mendigos de nuestras pobres almas.
Nos predican la guerra con águilas feroces,gerifaltes de antaño revienen a los puños,mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.
Faltos de los alientos que dan las grandes cosas,qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?a falta de laureles son muy dulces las rosas,y a falta de victorias busquemos los halagos.
La América española como la España enterafija está en el Oriente de su fatal destino;yo interrogo a la Esfinge que el porvenir esperacon la interrogación de tu cuello divino.
¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?¿Callaremos ahora para llorar después?
He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotrosque habéis sido los fieles en la desilusión,mientras siento una fuga de americanos potrosy el estertor postrero de un caduco león...
...Y un cisne negro dijo:—«La noche anuncia el día».Y uno blanco:—«La aurora es inmortal! la auroraes inmortal!» Oh tierras de sol y de armonía,aun guarda la Esperanza la caja de Pandora!
Que sais je?
EL pensador llegó a la barca negra;y le vieron hundirseen las brumas del lagodel Misterio,los ojos de los Cisnes.Su manto de poetareconocieron, los ilustres lisesy el laurel y la espina entremezcladossobre la frente triste.A lo lejos alzábanse los murosde la ciudad teológica, en que vivela sempiterna Paz. La negra barcallegó a la ansiada costa, y el sublimeespíritu gozó la suma gracia;y ¡oh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse,y halló al pie de la sacra Vencedorael helado cadáver de la Esfinge.
EL pensador llegó a la barca negra;y le vieron hundirseen las brumas del lagodel Misterio,los ojos de los Cisnes.Su manto de poetareconocieron, los ilustres lisesy el laurel y la espina entremezcladossobre la frente triste.A lo lejos alzábanse los murosde la ciudad teológica, en que vivela sempiterna Paz. La negra barcallegó a la ansiada costa, y el sublimeespíritu gozó la suma gracia;y ¡oh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse,y halló al pie de la sacra Vencedorael helado cadáver de la Esfinge.
EL pensador llegó a la barca negra;y le vieron hundirseen las brumas del lagodel Misterio,los ojos de los Cisnes.
Su manto de poetareconocieron, los ilustres lisesy el laurel y la espina entremezcladossobre la frente triste.
A lo lejos alzábanse los murosde la ciudad teológica, en que vivela sempiterna Paz. La negra barcallegó a la ansiada costa, y el sublimeespíritu gozó la suma gracia;y ¡oh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse,y halló al pie de la sacra Vencedorael helado cadáver de la Esfinge.
POR un momento, oh Cisne, juntaré mis anhelosa los de tus dos alas que abrazaron a Leda,y a mi maduro ensueño, aun vestido de seda,dirás, por los Dioscuros, la gloria de los cielos.Es el otoño. Ruedan de la flauta consuelos.Por un instante, oh Cisne, en la oscura alamedasorberé entre dos labios lo que el Pudorme veda,y dejaré mordidos Escrúpulos y Celos.Cisne, tendré tus alas blancas por un instante,y el corazón de rosa que hay en tu dulce pechopalpitará en el mío con su sangre constante.Amor será dichoso, pues estará vibranteel júbilo que pone al gran Pan en acechomientras su ritmo esconde la fuente de diamante.
POR un momento, oh Cisne, juntaré mis anhelosa los de tus dos alas que abrazaron a Leda,y a mi maduro ensueño, aun vestido de seda,dirás, por los Dioscuros, la gloria de los cielos.Es el otoño. Ruedan de la flauta consuelos.Por un instante, oh Cisne, en la oscura alamedasorberé entre dos labios lo que el Pudorme veda,y dejaré mordidos Escrúpulos y Celos.Cisne, tendré tus alas blancas por un instante,y el corazón de rosa que hay en tu dulce pechopalpitará en el mío con su sangre constante.Amor será dichoso, pues estará vibranteel júbilo que pone al gran Pan en acechomientras su ritmo esconde la fuente de diamante.
POR un momento, oh Cisne, juntaré mis anhelosa los de tus dos alas que abrazaron a Leda,y a mi maduro ensueño, aun vestido de seda,dirás, por los Dioscuros, la gloria de los cielos.
Es el otoño. Ruedan de la flauta consuelos.Por un instante, oh Cisne, en la oscura alamedasorberé entre dos labios lo que el Pudorme veda,y dejaré mordidos Escrúpulos y Celos.
Cisne, tendré tus alas blancas por un instante,y el corazón de rosa que hay en tu dulce pechopalpitará en el mío con su sangre constante.
Amor será dichoso, pues estará vibranteel júbilo que pone al gran Pan en acechomientras su ritmo esconde la fuente de diamante.
MELANCOLÍA de haber amado,junto a la fuente de la arboleda,el luminoso cuello estiradoentre los blancos muslos de Leda!
MELANCOLÍA de haber amado,junto a la fuente de la arboleda,el luminoso cuello estiradoentre los blancos muslos de Leda!
MELANCOLÍA de haber amado,junto a la fuente de la arboleda,el luminoso cuello estiradoentre los blancos muslos de Leda!
ANTES de todo, gloria a ti, Leda!tu dulce vientre cubrió de sedael Dios. Miel y oro sobre la brisa!Sonaban alternativamenteflauta y cristales, Pan y la fuente.Tierra era canto, Cielo sonrisa!Ante el celeste, supremo acto,dioses y bestias hicieron pacto.Se dió a la alondra la luz del día,se dió a los buhos sabiduríay melodía al ruiseñor.A los leones fué la victoria,para las águilas toda la gloria,y a las palomas todo el amor.Pero vosotros sois los divinospríncipes. Vagos como las naves,inmaculados como los linos,maravillosos como las aves.En vuestros picos tenéis las prendas,que manifiestan corales puros.Con vuestros pechos abrís las sendasque arriba indican los Dioscuros.Las dignidades de vuestros actos,eternizadas en lo infinito,hacen que sean ritmos exactos,voces de ensueño, luces de mito.De orgullo olímpico sois el resumen,Oh, blancas urnas de la armonía!Ebúrneas joyas que anima un numencon su celeste melancolía.Melancolía de haber amado,junto a la fuente de la arboleda,el luminoso cuello estiradoentre los blancos muslos de Leda!
ANTES de todo, gloria a ti, Leda!tu dulce vientre cubrió de sedael Dios. Miel y oro sobre la brisa!Sonaban alternativamenteflauta y cristales, Pan y la fuente.Tierra era canto, Cielo sonrisa!Ante el celeste, supremo acto,dioses y bestias hicieron pacto.Se dió a la alondra la luz del día,se dió a los buhos sabiduríay melodía al ruiseñor.A los leones fué la victoria,para las águilas toda la gloria,y a las palomas todo el amor.Pero vosotros sois los divinospríncipes. Vagos como las naves,inmaculados como los linos,maravillosos como las aves.En vuestros picos tenéis las prendas,que manifiestan corales puros.Con vuestros pechos abrís las sendasque arriba indican los Dioscuros.Las dignidades de vuestros actos,eternizadas en lo infinito,hacen que sean ritmos exactos,voces de ensueño, luces de mito.De orgullo olímpico sois el resumen,Oh, blancas urnas de la armonía!Ebúrneas joyas que anima un numencon su celeste melancolía.Melancolía de haber amado,junto a la fuente de la arboleda,el luminoso cuello estiradoentre los blancos muslos de Leda!
ANTES de todo, gloria a ti, Leda!tu dulce vientre cubrió de sedael Dios. Miel y oro sobre la brisa!Sonaban alternativamenteflauta y cristales, Pan y la fuente.Tierra era canto, Cielo sonrisa!
Ante el celeste, supremo acto,dioses y bestias hicieron pacto.Se dió a la alondra la luz del día,se dió a los buhos sabiduríay melodía al ruiseñor.A los leones fué la victoria,para las águilas toda la gloria,y a las palomas todo el amor.
Pero vosotros sois los divinospríncipes. Vagos como las naves,inmaculados como los linos,maravillosos como las aves.
En vuestros picos tenéis las prendas,que manifiestan corales puros.Con vuestros pechos abrís las sendasque arriba indican los Dioscuros.
Las dignidades de vuestros actos,eternizadas en lo infinito,hacen que sean ritmos exactos,voces de ensueño, luces de mito.
De orgullo olímpico sois el resumen,Oh, blancas urnas de la armonía!Ebúrneas joyas que anima un numencon su celeste melancolía.
Melancolía de haber amado,junto a la fuente de la arboleda,el luminoso cuello estiradoentre los blancos muslos de Leda!
ALDOCTOR ADOLFO ALTAMIRANO
DON Gil, Don Juan, Don Lope, Don Carlos, Don Rodrigo,¿cúya es esta cabeza soberbia? ¿esa faz fuerte?¿esos ojos de jaspe? ¿esa barba de trigo?Este fué un caballero que persiguió a la Muerte.Cien veces hizo cosas tan sonoras y grandesque de águilas poblaron el campo de su escudo;y ante su rudo tercio de América o de Flandesquedó el asombro ciego, quedó el espanto mudo.La coraza revela fina labor; la espadatiene la cruz que erige sobre su tumba el miedo;y bajo el puño firme que da su luz dorada,se afianza el rayo sólido del yunque de Toledo.Tiene labios de Borgia, sangrientos labios dignosde exquisitas calumnias, de rezar oracionesy de decir blasfemias: rojos labios malignosflorecidos de anécdotas en cien Decamerones.Y con todo, este hidalgo de un tiempo indefinido,fué el abad solitario de un ignoto convento,y dedicó en la muerte sus hechos: «¡Al olvido!»yel grito de su vida luciferina: «¡Al viento!»
DON Gil, Don Juan, Don Lope, Don Carlos, Don Rodrigo,¿cúya es esta cabeza soberbia? ¿esa faz fuerte?¿esos ojos de jaspe? ¿esa barba de trigo?Este fué un caballero que persiguió a la Muerte.Cien veces hizo cosas tan sonoras y grandesque de águilas poblaron el campo de su escudo;y ante su rudo tercio de América o de Flandesquedó el asombro ciego, quedó el espanto mudo.La coraza revela fina labor; la espadatiene la cruz que erige sobre su tumba el miedo;y bajo el puño firme que da su luz dorada,se afianza el rayo sólido del yunque de Toledo.Tiene labios de Borgia, sangrientos labios dignosde exquisitas calumnias, de rezar oracionesy de decir blasfemias: rojos labios malignosflorecidos de anécdotas en cien Decamerones.Y con todo, este hidalgo de un tiempo indefinido,fué el abad solitario de un ignoto convento,y dedicó en la muerte sus hechos: «¡Al olvido!»yel grito de su vida luciferina: «¡Al viento!»
DON Gil, Don Juan, Don Lope, Don Carlos, Don Rodrigo,¿cúya es esta cabeza soberbia? ¿esa faz fuerte?¿esos ojos de jaspe? ¿esa barba de trigo?Este fué un caballero que persiguió a la Muerte.
Cien veces hizo cosas tan sonoras y grandesque de águilas poblaron el campo de su escudo;y ante su rudo tercio de América o de Flandesquedó el asombro ciego, quedó el espanto mudo.
La coraza revela fina labor; la espadatiene la cruz que erige sobre su tumba el miedo;y bajo el puño firme que da su luz dorada,se afianza el rayo sólido del yunque de Toledo.
Tiene labios de Borgia, sangrientos labios dignosde exquisitas calumnias, de rezar oracionesy de decir blasfemias: rojos labios malignosflorecidos de anécdotas en cien Decamerones.
Y con todo, este hidalgo de un tiempo indefinido,fué el abad solitario de un ignoto convento,y dedicó en la muerte sus hechos: «¡Al olvido!»yel grito de su vida luciferina: «¡Al viento!»
EN la forma cordial de la boca, la fresasolemniza su púrpura; y en el sutil dibujodel óvalo del rostro de la blanca abadesala pura frente es ángel y el ojo negro es brujo.Al marfil monacal de esa faz misteriosabrota una dulce luz de un resplandor interno,que enciende en las mejillas una celeste rosaen que su pincelada fatal puso el Infierno.¡Oh, Sor María! ¡Oh, Sor María! ¡Oh, Sor María!la mágica mirada y el continente regio,¿no hicieron en un alma pecaminosa un día,brotar el encendido clavel del sacrilegio?Y parece que el hondo mirar cosas dijera,especiosas y ungidas de miel y de veneno.(Sor María murió condenada a la hoguera:Dos abejas volaron de las rosas del seno.)
EN la forma cordial de la boca, la fresasolemniza su púrpura; y en el sutil dibujodel óvalo del rostro de la blanca abadesala pura frente es ángel y el ojo negro es brujo.Al marfil monacal de esa faz misteriosabrota una dulce luz de un resplandor interno,que enciende en las mejillas una celeste rosaen que su pincelada fatal puso el Infierno.¡Oh, Sor María! ¡Oh, Sor María! ¡Oh, Sor María!la mágica mirada y el continente regio,¿no hicieron en un alma pecaminosa un día,brotar el encendido clavel del sacrilegio?Y parece que el hondo mirar cosas dijera,especiosas y ungidas de miel y de veneno.(Sor María murió condenada a la hoguera:Dos abejas volaron de las rosas del seno.)
EN la forma cordial de la boca, la fresasolemniza su púrpura; y en el sutil dibujodel óvalo del rostro de la blanca abadesala pura frente es ángel y el ojo negro es brujo.
Al marfil monacal de esa faz misteriosabrota una dulce luz de un resplandor interno,que enciende en las mejillas una celeste rosaen que su pincelada fatal puso el Infierno.
¡Oh, Sor María! ¡Oh, Sor María! ¡Oh, Sor María!la mágica mirada y el continente regio,¿no hicieron en un alma pecaminosa un día,brotar el encendido clavel del sacrilegio?
Y parece que el hondo mirar cosas dijera,especiosas y ungidas de miel y de veneno.(Sor María murió condenada a la hoguera:Dos abejas volaron de las rosas del seno.)
SOBRE el jarrón de cristalhay flores nuevas. Anochehubo una lluvia de besos.Despertó un fauno bicornetras un alma sensitiva.Dieron su olor muchas flores.En la pasional siringabrotaron las siete vocesque en siete carrizos pusoPan.Antiguos ritos paganosse renovaron. La estrellade Venus brilló más límpiday diamantina. Las fresasdel bosque dieron su sangre.El nido estuvo de fiesta.Un ensueño florentinose enfloró de primavera,de modo que en carne vivarenacieron ansias muertas.Imagináos un robleque diera una rosa fresca;un buen egipán latinocon una bacante griegay parisiense. Una músicamagnífica. Una supremainspiración primitiva,llena de cosas modernas.Un vasto orgullo virilque aroma elodor difemina;un trono de roca en dondedescansa un lirio.Divina Estación! DivinaEstación! Sonríe el albamás dulcemente. La coladel pavo real exaltasu prestigio. El sol aumentasu íntima influencia; y el arpade los nervios vibra sola.Oh, Primavera sagrada!Oh, gozo del don sagradode la vida! Oh, bella palmasobre nuestras frentes! Cuellodel cisne! Paloma blanca!Rosa roja! Palio azul!Y todo por ti, oh, alma!Y por ti, cuerpo, y por ti,idea, que los enlazas.Y por Ti, lo que buscamosy no encontraremos nunca,jamás!
SOBRE el jarrón de cristalhay flores nuevas. Anochehubo una lluvia de besos.Despertó un fauno bicornetras un alma sensitiva.Dieron su olor muchas flores.En la pasional siringabrotaron las siete vocesque en siete carrizos pusoPan.Antiguos ritos paganosse renovaron. La estrellade Venus brilló más límpiday diamantina. Las fresasdel bosque dieron su sangre.El nido estuvo de fiesta.Un ensueño florentinose enfloró de primavera,de modo que en carne vivarenacieron ansias muertas.Imagináos un robleque diera una rosa fresca;un buen egipán latinocon una bacante griegay parisiense. Una músicamagnífica. Una supremainspiración primitiva,llena de cosas modernas.Un vasto orgullo virilque aroma elodor difemina;un trono de roca en dondedescansa un lirio.Divina Estación! DivinaEstación! Sonríe el albamás dulcemente. La coladel pavo real exaltasu prestigio. El sol aumentasu íntima influencia; y el arpade los nervios vibra sola.Oh, Primavera sagrada!Oh, gozo del don sagradode la vida! Oh, bella palmasobre nuestras frentes! Cuellodel cisne! Paloma blanca!Rosa roja! Palio azul!Y todo por ti, oh, alma!Y por ti, cuerpo, y por ti,idea, que los enlazas.Y por Ti, lo que buscamosy no encontraremos nunca,jamás!
SOBRE el jarrón de cristalhay flores nuevas. Anochehubo una lluvia de besos.Despertó un fauno bicornetras un alma sensitiva.Dieron su olor muchas flores.En la pasional siringabrotaron las siete vocesque en siete carrizos pusoPan.
Antiguos ritos paganosse renovaron. La estrellade Venus brilló más límpiday diamantina. Las fresasdel bosque dieron su sangre.El nido estuvo de fiesta.Un ensueño florentinose enfloró de primavera,de modo que en carne vivarenacieron ansias muertas.Imagináos un robleque diera una rosa fresca;un buen egipán latinocon una bacante griegay parisiense. Una músicamagnífica. Una supremainspiración primitiva,llena de cosas modernas.Un vasto orgullo virilque aroma elodor difemina;un trono de roca en dondedescansa un lirio.
Divina Estación! DivinaEstación! Sonríe el albamás dulcemente. La coladel pavo real exaltasu prestigio. El sol aumentasu íntima influencia; y el arpade los nervios vibra sola.Oh, Primavera sagrada!Oh, gozo del don sagradode la vida! Oh, bella palmasobre nuestras frentes! Cuellodel cisne! Paloma blanca!Rosa roja! Palio azul!Y todo por ti, oh, alma!Y por ti, cuerpo, y por ti,idea, que los enlazas.Y por Ti, lo que buscamosy no encontraremos nunca,jamás!
LA dulzura del ángelus matinal y divinoque diluyen ingenuas campanas provinciales,en un aire inocente a fuerza de rosales,de plegaria, de ensueño de virgen y de trino.
LA dulzura del ángelus matinal y divinoque diluyen ingenuas campanas provinciales,en un aire inocente a fuerza de rosales,de plegaria, de ensueño de virgen y de trino.
LA dulzura del ángelus matinal y divinoque diluyen ingenuas campanas provinciales,en un aire inocente a fuerza de rosales,de plegaria, de ensueño de virgen y de trino.
LA dulzura del ángelus matinal y divinoque diluyen ingenuas campanas provinciales,en un aire inocente a fuerza de rosales,de plegaria, de ensueño de virgen y de trino.De ruiseñor, opuesto todo al rudo destinoque no cree en Dios... El áureo ovillo vespertinoque la tarde devana tras opacos cristalespor tejer la inconsútil tela de nuestros malestodos hechos de carne y aromados de vino...Y esta atroz amargura de no gustar de nada,de no saber adónde dirigir nuestra proramientras el pobre esquife en la noche cerradava en las hostiles olas huérfano de la aurora...(Oh, suaves campanas entre la madrugada!)
LA dulzura del ángelus matinal y divinoque diluyen ingenuas campanas provinciales,en un aire inocente a fuerza de rosales,de plegaria, de ensueño de virgen y de trino.De ruiseñor, opuesto todo al rudo destinoque no cree en Dios... El áureo ovillo vespertinoque la tarde devana tras opacos cristalespor tejer la inconsútil tela de nuestros malestodos hechos de carne y aromados de vino...Y esta atroz amargura de no gustar de nada,de no saber adónde dirigir nuestra proramientras el pobre esquife en la noche cerradava en las hostiles olas huérfano de la aurora...(Oh, suaves campanas entre la madrugada!)
LA dulzura del ángelus matinal y divinoque diluyen ingenuas campanas provinciales,en un aire inocente a fuerza de rosales,de plegaria, de ensueño de virgen y de trino.
De ruiseñor, opuesto todo al rudo destinoque no cree en Dios... El áureo ovillo vespertinoque la tarde devana tras opacos cristalespor tejer la inconsútil tela de nuestros malestodos hechos de carne y aromados de vino...Y esta atroz amargura de no gustar de nada,de no saber adónde dirigir nuestra prora
mientras el pobre esquife en la noche cerradava en las hostiles olas huérfano de la aurora...(Oh, suaves campanas entre la madrugada!)
ES la tarde gris y triste.Viste el mar de terciopeloy el cielo profundo vistede duelo.Del abismo se levantala queja amarga y sonora.La onda, cuando el viento canta,llora.Los violines de la brumasaludan al sol que muere.Salmodia la blanca espuma;miserere.La armonía el cielo inunda,y la brisa va a llevarla canción triste y profundadel mar.Del clarín del horizontebrota sinfonía rara,como si la voz del montevibrara.Cual si fuese lo invisible...cual si fuese el rudo sonque diese al viento un terribleleón.
ES la tarde gris y triste.Viste el mar de terciopeloy el cielo profundo vistede duelo.Del abismo se levantala queja amarga y sonora.La onda, cuando el viento canta,llora.Los violines de la brumasaludan al sol que muere.Salmodia la blanca espuma;miserere.La armonía el cielo inunda,y la brisa va a llevarla canción triste y profundadel mar.Del clarín del horizontebrota sinfonía rara,como si la voz del montevibrara.Cual si fuese lo invisible...cual si fuese el rudo sonque diese al viento un terribleleón.
ES la tarde gris y triste.Viste el mar de terciopeloy el cielo profundo vistede duelo.
Del abismo se levantala queja amarga y sonora.La onda, cuando el viento canta,llora.Los violines de la brumasaludan al sol que muere.Salmodia la blanca espuma;miserere.
La armonía el cielo inunda,y la brisa va a llevarla canción triste y profundadel mar.
Del clarín del horizontebrota sinfonía rara,como si la voz del montevibrara.
Cual si fuese lo invisible...cual si fuese el rudo sonque diese al viento un terribleleón.
QUIERO expresar mi angustia en versos que abolidadirán mi juventud de rosas y de ensueños,y la desfloración amarga de mi vidapor un vasto dolor y cuidados pequeños.Y el viaje de un vago Oriente por entrevistos barcos,y el grano de oraciones que floreció en blasfemia,y los azoramientos del cisne entre los charcosy el falso azul nocturno de inquerida bohemia.Lejano clavicordio que en silencio y olvidono diste nunca al sueño la sublime sonata,huérfano esquife, árbol insigne, oscuro nidoque suavizó la noche de dulzura de plata...Esperanza olorosa a hierbas frescas, trinodel ruiseñor primaveral y matinal,azucena tronchada por un fatal destino,rebusca de la dicha, persecución del mal...El ánfora funesta del divino venenoque ha de hacer por la vida la tortura interior,la conciencia espantable de nuestro humano cienoy el horror de sentirse pasajero, el horrorde ir a tientas, en intermitentes espantos,hacia lo inevitable, desconocido y lapesadilla brutal de este dormir de llantosde la cual no hay más que Ella que nos despertará!
QUIERO expresar mi angustia en versos que abolidadirán mi juventud de rosas y de ensueños,y la desfloración amarga de mi vidapor un vasto dolor y cuidados pequeños.Y el viaje de un vago Oriente por entrevistos barcos,y el grano de oraciones que floreció en blasfemia,y los azoramientos del cisne entre los charcosy el falso azul nocturno de inquerida bohemia.Lejano clavicordio que en silencio y olvidono diste nunca al sueño la sublime sonata,huérfano esquife, árbol insigne, oscuro nidoque suavizó la noche de dulzura de plata...Esperanza olorosa a hierbas frescas, trinodel ruiseñor primaveral y matinal,azucena tronchada por un fatal destino,rebusca de la dicha, persecución del mal...El ánfora funesta del divino venenoque ha de hacer por la vida la tortura interior,la conciencia espantable de nuestro humano cienoy el horror de sentirse pasajero, el horrorde ir a tientas, en intermitentes espantos,hacia lo inevitable, desconocido y lapesadilla brutal de este dormir de llantosde la cual no hay más que Ella que nos despertará!
QUIERO expresar mi angustia en versos que abolidadirán mi juventud de rosas y de ensueños,y la desfloración amarga de mi vidapor un vasto dolor y cuidados pequeños.
Y el viaje de un vago Oriente por entrevistos barcos,y el grano de oraciones que floreció en blasfemia,y los azoramientos del cisne entre los charcosy el falso azul nocturno de inquerida bohemia.Lejano clavicordio que en silencio y olvidono diste nunca al sueño la sublime sonata,huérfano esquife, árbol insigne, oscuro nidoque suavizó la noche de dulzura de plata...
Esperanza olorosa a hierbas frescas, trinodel ruiseñor primaveral y matinal,azucena tronchada por un fatal destino,rebusca de la dicha, persecución del mal...
El ánfora funesta del divino venenoque ha de hacer por la vida la tortura interior,la conciencia espantable de nuestro humano cienoy el horror de sentirse pasajero, el horror
de ir a tientas, en intermitentes espantos,hacia lo inevitable, desconocido y lapesadilla brutal de este dormir de llantosde la cual no hay más que Ella que nos despertará!
Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...Y a veces lloro sin querer...
Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...Y a veces lloro sin querer...
Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...Y a veces lloro sin querer...
A MARTÍNEZ SIERRA
JUVENTUD, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...Y a veces lloro sin querer...Plural ha sido la celestehistoria de mi corazón.Era una dulce niña, en estemundo de duelo y aflicción.Miraba como el alba pura;sonreía como una flor.Era su cabellera oscurahecha de noche y de dolor.Yo era tímido como un niño.Ella, naturalmente, fué,para mi amor hecho de armiño,Herodías y Salomé...Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver...!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer...Y más consoladora y máshalagadora y expresiva,la otra fué más sensitivacual no pensé encontrar jamás.Pues a su continua ternurauna pasión violenta unía.En un peplo de gasa purauna bacante se envolvía...En brazos tomó mi ensueñoy lo arrulló como a un bebé...Y le mató, triste y pequeño,falto de luz, falto de fe...Juventud, divino tesoro,te fuiste para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer...Otra juzgó que era mi bocael estuche de su pasión;y que me roería, loca,con sus dientes el corazónponiendo en un amor de excesola mira de su voluntad,mientras eran abrazo y besosíntesis de la eternidad;y de nuestra carne ligeraimaginar siempre un Edén,sin pensar que la Primaveray la carne acaban también...Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer!Y las demás! en tantos climas,en tantas tierras, siempre son,si no pretextos de mis rimas,fantasmas de mi corazón.En vano busqué a la princesaque estaba triste de esperar.La vida es dura. Amarga y pesa.Ya no hay princesa que cantar!Mas a pesar del tiempo terco,mi sed de amor no tiene fin;con el cabello gris, me acercoa los rosales del jardín....Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver....Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer....Mas es mía el Alba de oro!
JUVENTUD, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...Y a veces lloro sin querer...Plural ha sido la celestehistoria de mi corazón.Era una dulce niña, en estemundo de duelo y aflicción.Miraba como el alba pura;sonreía como una flor.Era su cabellera oscurahecha de noche y de dolor.Yo era tímido como un niño.Ella, naturalmente, fué,para mi amor hecho de armiño,Herodías y Salomé...Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver...!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer...Y más consoladora y máshalagadora y expresiva,la otra fué más sensitivacual no pensé encontrar jamás.Pues a su continua ternurauna pasión violenta unía.En un peplo de gasa purauna bacante se envolvía...En brazos tomó mi ensueñoy lo arrulló como a un bebé...Y le mató, triste y pequeño,falto de luz, falto de fe...Juventud, divino tesoro,te fuiste para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer...Otra juzgó que era mi bocael estuche de su pasión;y que me roería, loca,con sus dientes el corazónponiendo en un amor de excesola mira de su voluntad,mientras eran abrazo y besosíntesis de la eternidad;y de nuestra carne ligeraimaginar siempre un Edén,sin pensar que la Primaveray la carne acaban también...Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer!Y las demás! en tantos climas,en tantas tierras, siempre son,si no pretextos de mis rimas,fantasmas de mi corazón.En vano busqué a la princesaque estaba triste de esperar.La vida es dura. Amarga y pesa.Ya no hay princesa que cantar!Mas a pesar del tiempo terco,mi sed de amor no tiene fin;con el cabello gris, me acercoa los rosales del jardín....Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver....Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer....Mas es mía el Alba de oro!
JUVENTUD, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro...Y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celestehistoria de mi corazón.Era una dulce niña, en estemundo de duelo y aflicción.Miraba como el alba pura;sonreía como una flor.Era su cabellera oscurahecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.Ella, naturalmente, fué,para mi amor hecho de armiño,Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver...!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer...
Y más consoladora y máshalagadora y expresiva,la otra fué más sensitivacual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternurauna pasión violenta unía.En un peplo de gasa purauna bacante se envolvía...En brazos tomó mi ensueñoy lo arrulló como a un bebé...Y le mató, triste y pequeño,falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,te fuiste para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi bocael estuche de su pasión;y que me roería, loca,con sus dientes el corazón
poniendo en un amor de excesola mira de su voluntad,mientras eran abrazo y besosíntesis de la eternidad;
y de nuestra carne ligeraimaginar siempre un Edén,sin pensar que la Primaveray la carne acaban también...Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver!Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer!
Y las demás! en tantos climas,en tantas tierras, siempre son,si no pretextos de mis rimas,fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesaque estaba triste de esperar.La vida es dura. Amarga y pesa.Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,mi sed de amor no tiene fin;con el cabello gris, me acercoa los rosales del jardín....
Juventud, divino tesoro,ya te vas para no volver....Cuando quiero llorar, no lloro,y a veces lloro sin querer....
Mas es mía el Alba de oro!
DE DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTEA DON DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZ
DE DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTEA DON DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZ
DE DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTEA DON DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZ
MIENTRAS el brillo de tu gloria auguraser en la eternidad sol sin poniente,fénix de viva luz, fénix ardiente,diamante parangón de la pintura,de España está sobre la vesteoscuratu nombre, como joya reluciente;rompe la Envidia el fatigado diente,y el Olvido lamenta su amargura.Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego,miro a través de mi penumbra el díaen que el calor de tu amistad, Don Diego,jugando de la luz con la armonía,con la alma luz, de tu pincel el juegoel alma duplicó de la faz mía.
MIENTRAS el brillo de tu gloria auguraser en la eternidad sol sin poniente,fénix de viva luz, fénix ardiente,diamante parangón de la pintura,de España está sobre la vesteoscuratu nombre, como joya reluciente;rompe la Envidia el fatigado diente,y el Olvido lamenta su amargura.Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego,miro a través de mi penumbra el díaen que el calor de tu amistad, Don Diego,jugando de la luz con la armonía,con la alma luz, de tu pincel el juegoel alma duplicó de la faz mía.
MIENTRAS el brillo de tu gloria auguraser en la eternidad sol sin poniente,fénix de viva luz, fénix ardiente,diamante parangón de la pintura,de España está sobre la vesteoscuratu nombre, como joya reluciente;rompe la Envidia el fatigado diente,y el Olvido lamenta su amargura.
Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego,miro a través de mi penumbra el díaen que el calor de tu amistad, Don Diego,
jugando de la luz con la armonía,con la alma luz, de tu pincel el juegoel alma duplicó de la faz mía.
DE DON DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZA DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE
DE DON DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZA DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE
DE DON DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZA DON LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE
Alma de oro, fina voz de oro,al venir hacia mí ¿por qué suspiras?ya empieza el noble coro de las lirasa preludiar el himno a tu decoro;ya al misterioso son del noblecorocalma el Centauro sus grotescas iras,y con nueva pasión que les inspiras,tornan a amarse Angélica y Medoro.A Teócrito y Possin la Fama dotecon la corona de laurel supremo;que en donde da Cervantes el Quijotey yo las telas con mis luces gemo,para Don Luis de Góngora y Argotetraerá una nueva palma Polifemo.
Alma de oro, fina voz de oro,al venir hacia mí ¿por qué suspiras?ya empieza el noble coro de las lirasa preludiar el himno a tu decoro;ya al misterioso son del noblecorocalma el Centauro sus grotescas iras,y con nueva pasión que les inspiras,tornan a amarse Angélica y Medoro.A Teócrito y Possin la Fama dotecon la corona de laurel supremo;que en donde da Cervantes el Quijotey yo las telas con mis luces gemo,para Don Luis de Góngora y Argotetraerá una nueva palma Polifemo.
Alma de oro, fina voz de oro,al venir hacia mí ¿por qué suspiras?ya empieza el noble coro de las lirasa preludiar el himno a tu decoro;ya al misterioso son del noblecorocalma el Centauro sus grotescas iras,y con nueva pasión que les inspiras,tornan a amarse Angélica y Medoro.
A Teócrito y Possin la Fama dotecon la corona de laurel supremo;que en donde da Cervantes el Quijote
y yo las telas con mis luces gemo,para Don Luis de Góngora y Argotetraerá una nueva palma Polifemo.
En tanto «pace estrellas» el Pegaso divino,y vela tu hipogrifo, Velázquez, la Fortuna,en los celestes parques al Cisne gongorinodeshoja sus sutiles margaritas la Luna.Tu castillo, Velázquez, se eleva en el caminodel Arte como torre que de águilas es cuna,y tu castillo, Góngora, se alza al azul cual unajaula de ruiseñores labrada en oro fino.Gloriosa la península que abriga tal colonia.¡Aquí bronce corintio y allá mármol de Jonia!Las rosas a Velázquez, y a Góngora claveles.De ruiseñores y águilas se pueblen las encinas,y mientras pasa Angélica sonriendo a las Meninas,salen las nueve musas de un bosque de laureles.
En tanto «pace estrellas» el Pegaso divino,y vela tu hipogrifo, Velázquez, la Fortuna,en los celestes parques al Cisne gongorinodeshoja sus sutiles margaritas la Luna.Tu castillo, Velázquez, se eleva en el caminodel Arte como torre que de águilas es cuna,y tu castillo, Góngora, se alza al azul cual unajaula de ruiseñores labrada en oro fino.Gloriosa la península que abriga tal colonia.¡Aquí bronce corintio y allá mármol de Jonia!Las rosas a Velázquez, y a Góngora claveles.De ruiseñores y águilas se pueblen las encinas,y mientras pasa Angélica sonriendo a las Meninas,salen las nueve musas de un bosque de laureles.
En tanto «pace estrellas» el Pegaso divino,y vela tu hipogrifo, Velázquez, la Fortuna,en los celestes parques al Cisne gongorinodeshoja sus sutiles margaritas la Luna.Tu castillo, Velázquez, se eleva en el caminodel Arte como torre que de águilas es cuna,y tu castillo, Góngora, se alza al azul cual unajaula de ruiseñores labrada en oro fino.
Gloriosa la península que abriga tal colonia.¡Aquí bronce corintio y allá mármol de Jonia!Las rosas a Velázquez, y a Góngora claveles.
De ruiseñores y águilas se pueblen las encinas,y mientras pasa Angélica sonriendo a las Meninas,salen las nueve musas de un bosque de laureles.