Aguada y Aguadilla.

Aguada y Aguadilla.

Estos pueblos están asentados en la comarca marítima, que forma la bella herradura comprendidaEN EL ÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTALde Puerto-Rico. Y consideramos esta región como la correspondiente á la frase usada por Pedro Mártir de Anglería, y dictada indudablemente por el hábil piloto Antonio de Torres, porque sin recorrerTODAla banda occidental de la isla no hubiera podido el precavido marino usar el calificativo de ser elÚLTIMO ÁNGULOde la costa del oeste. Aseveración comprobada después por los geógrafos[310], aunque ya para aquella época también, en la carta de marear de Juan de la Cosa se percibe marcado ese ángulo occidental con bastante exactitud. Por otra parte, el piloto Torres, que asesoró á Mártir de Anglería, volvió, al retornar á España con las doce naves, á recorrer el derrotero traídopor Colón en su segunda empresa; y por mucho tiempo se estuvo usando esta vía al navegar por el mar de las Antillas.

Causa extrañeza á los contendientes opositores á nuestra opinión, que el Almirante, dirigiendo su armada por la costa meridional deBoriquén, recorriese además, toda la banda del oeste de la misma isla. Y por eso, pregunta el padre Nazario: “¿á qué había de ir Colón á la costa occidental de San Juan?”[311]Hay que tener en cuenta, que al iniciar el gran Navegante el bojeo de las Antillas en Dominica, el rumbo preferido, en general, fué en dirección noroeste; pero siempre que algún accidente le obligaba á una caídade sotavento rectificaba después su derrotero, cogiendo primero el rumbo franco al norte para volver luégo á fijarlo al noroeste. Así le vemos llevarlo á efecto, especialmente, cuando la arribada forzosa á Santa Cruz, yendo á recalar á Virgen Gorda. Por lo tanto, habiéndole obligado el archipiélago Las Vírgenes á derribar al suroeste, y terminada la dificultad al voltejear los Morillos de Cabo-rojo, lógico era, siguiendo la marcha establecida, corrigiese el rumbo navegando al norte, y después avistado el cabo de San Francisco y singlando el crucero por mares tranquilas, y necesitando agua para su numerosa flota de colonización[312],se acercara á tierra y echara el ancla en una bahía,cuyo aspecto le convidaba y retenía con encantadores atractivos.

Estudiando este punto del viaje del Almirante, dice acertadamente el general de Marina don Patricio Montojo:[313]

“Después de haberse aguantado al pairo ó con poca vela, durante la noche del 17—fiel á las precauciones que entonces, más que ahora, debía tomar un experimentado marino cerca de tierra desconocida—fué Colón voltejeando todo el día 18 y, bien entrado el 19 de noviembre, montó la punta deSan Franciscopara fondear en las inmediaciones delCulebrinas, donde hizo suaguada.”

Razonando el “Diario Popular,” de Mayagüez[314]sobre la frase de Pedro Mártir de Anglería, respecto á que la armada de Cristóbal Colón dió anclaje en elÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTALde Puerto-Rico, dice:

“Este, realmente, sería el único argumento sólido que podría presentarse en favor de Aguada, si las palabras de Pedro Mártir estuviesen consignadas en la carta del doctor Chanca, testigo presencial de los hechos que se relatan. Pero la indicación de aquel escritor no está confirmada por ninguno de los que después se han ocupado de las cosas de América, único modo como podrían tener apariencia de validez á los ojos de la crítica imparcial.”

Esta concesión del escritor de la ciudad del oeste queda satisfecha, en lo que pide en el último extremo del párrafo citado, con una simple ojeada á la carta náutica de Juan de la Cosa; admirando, desde luego, en la figurilla delineada que corresponde á Boriquén, aquel último ángulo occidental, algo exagerado por el cartógrafo en la latitud con relación á punta de Aguilas;pero digno de admiración por lo bien que se destaca la amplia rada en tan pequeño grabado. La Cosa trazó con mano hábil, y por vez primera, y en miniatura, la herradura que hemos dicho limitan los cabos San Francisco y Boriquén, y en cuyas costas radican las poblaciones de Aguada y Aguadilla.

Sin embargo, no basta lo expuesto, que justifica ya, como una verdad incontrovertible, la tesis que sustentamos, á pesar de la frase de William Prescott, en que asevera, que los que no se han ocupado nunca en investigaciones históricas apenas pueden formarse idea de lo débiles que son los fundamentos sobre los cuales es necesario construir la mayor parte de las narraciones. En derrota, pues, los adversarios, han querido atrincherarse en la duda, presentando la objeción, de cuál sería ese último ángulo occidental de Puerto-Rico, á que se refiere Pedro Mártir de Anglería en sus Décadas.

Como don Salvador Brau con sobria frase y robusta argumentación[315]desvanece esa nebulosidad, hacemos nuestras sus palabras. Dice el sagaz y circunspecto investigador:

“La isla de Puerto-Rico afecta topográficamente la figura de un paralelógramo irregular. Los dos ángulos orientales se comprenden en lasCabezas de San Juanal nordeste, y el cabo deMalapascuaal sureste, y los dos occidentales se determinan por el caboRojoalsuroestey la puntaBoriquénal noroeste.—En una derrota que se inicia porMalapascua, y mantiene su trayectoria de este á oeste, hasta el caboRojo, y de aquí ha de enderezar el rumbo al norte, recorriendo el canal llamado hoy de Santo-Domingo en solicitud de Samaná, ¿cuál ha de considerarse elúltimo ángulo occidentalde Puerto-Rico sino la puntaBoriquén?

¿Está situado Mayagüez en ese ángulo? No: Mayagüez no ocupa ángulo alguno en nuestras costas; la orientación de su ensenada es franca al oeste, y su emplazamiento ocupa el centro de la costa occidental. En el último ángulo se encuentra la rada comprendida entre el cabo deSan Franciscoy la puntaBoriquén, rada que abarca dos poblaciones:Aguada, la tercera de la isla por su antigüedad yAguadilla, segregada modernamente de la primera.”

El padre Nazario, estudiando[316]eseÚLTIMO ÁNGULO OCCIDENTALde que habla Pedro Mártir de Anglería, asevera que “debe ser el formado por las líneas de las costas meridional y occidental de la Isla, contándose en la distancia media entre el Cabo Rojo y el Cabo Aguilas”. Y no pudiendo meter la gran flota del Descubridor en la ensenada deBOQUERÓNpor ser contrario á la tesis que sustenta se va á Roma por todo y asegura[317]:

“Es imposible desconocer que los dos desembarcos, el de Chanca y el de Pedro Mártir fueron en el mismo costeo por la banda meridional; que el referido por éste se localizó en el extremo occidental de la costa meridional: luego elprimerfondeo referido por Chanca se verificó al oriente delsegundo; luego Colón, por primera vez, arribó á un puerto de la costa Sud.”

Esta manera de discurrir, á pesar de la dialéctica, no es batirse en retirada sino á la desbandada. Con aceptar una arribada á Mayagüez y otra á Aguada tendríamos cuatro anclajes y todos en paz; pero surgiría un nuevo conflicto ¿dónde fué que estuvo el crucero los dos días?

Y según los comisionados, licenciado SantaClara y presbítero Ponce de León[318]á Aguada arribó el capitán Juan Ponce, por vez primera, al verificar su empresa de conquistar y poblar el Boriquén en 1508. Cuando en 1510 le fué imposible á Cristóbal de Sotomayor levantar un poblado en las cercanías de Guánica por la incomodidad de los mosquitos, se replegó, atravesando la cordillera de montañas de Añasco, á inmediaciones de Aguada y fundó á Sotomayor, que destruyeron los indios en el levantamiento general de 1511. Aguada se llamó la nueva aldehuela de 1585, hoy villa, siendo sus habitantes moradores de aquel poblado ó costa y vecinos de San Germán, como los de Arecibo en 1616 eran todavía moradores de la ribera del Arecibo y vecinos de la Capital.

Esto, en lo que tiene relación con losVISITADORES, veamos ahora cómo estaban situados losVISITADOS.—Refiere don Fernando Colón[319]que la armada del Almirante, terminado el costeo del archipiélago Las Vírgenes,

“aportó á la isla que llamó San Juan Bautista, que los indios llamanBoriquén, y surgió con la armada en una canal de ella á Occidente, donde pescaron muchos peces, algunos comolos nuestros, y vieron halcones[320]y parras silvestres[321]y más hacia Levante fueron unos cristianos á ciertas casas de indios, que según su costumbre estaban bien fabricadas, las cuales tenían la plaza y la salida hasta el mar, y la calle muy larga, con torres de caña á ambas partes, y lo alto estaba tegido con bellísimas labores de plantas y yerbas, como están en Valencia los jardines, y lo último hacia el mar era un tablado en que cabían diez ó doce personas, alto y bien labrado.”

De la narración del hijo del Almirante, que concuerda con la de Pedro Mártir de Anglería, se desprende que en la costa boriqueña, á donde aterró Cristóbal Colón y sus compañeros en el segundo viaje, existía un poblado de indios, los cuales huyeron atemorizadosá sus bosques al sentir la presencia de los extraños visitantes. Hemos dicho que esa arribada ó desembarco tuvo efecto en el último ángulo occidental de la isla; y en esa herradura marítima desembocan varios ríos, entre ellos el Culebrinas. Y según otras investigaciones históricas[322]tenemos, que á orillas del Culebrinas, junto al mar, tenía el régulo Aymamón su villajo; ranchería, que según la descripción de don Fernando, recuerda las visitadas por Livingstoneá orillas del Zambesis y las descritas por Stanley al explorar los territorios centrales del Continente africano.

Vése, pues, que uniendo todos estos datos, esparcidos en los antiguos cronicones de América,que hablan de la isla de San Juan ó del Boriquén, se forma el hilo de Ariadna necesario para salir del laberinto de dudas y vacilaciones, en que han caídoalgunos escritores puertorriqueños por seguir á los historiadores ó compiladores modernos como Navarrete, ó, lo que es peor aún, á los escritores extranjeros que no siempre han bebido en las verdaderas fuentes históricas de Indias.


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