Diego Alvarez Chanca.
Hemos descrito el segundo viaje de Colón tal como nosotros creemos le llevara á efecto. Hemos presentado también nuestras fuentes históricas. Y ahora vamos á ocuparnos del célebre médico sevillano que era, por mandato de los Monarcas, uno de los expedicionarios compañeros del gran Navegante. Al llegar á la Española aprovechó Chanca el retorno de Antonio de Torres para enviar al presidente y señores del Cabildo de Sevilla una relación de la segunda gloriosa empresa del Ligurino.
El padre Nazario[69]considera á Chanca como notario, además de médico, y su célebre carta de referencia como un documento oficial; por ende, le asigna mayor veracidad que como historiador, y se le forja casi infalible.
Aparte de que los notarios están expuestos á equivocarse como todos los humanos, por aquello dehominum est errare, consideramos al doctor Diego Alvarez Chanca, únicamente, como encargado de la Sanidad de la Armada y de velar por la salud de los primeros colonizadores. El médico sevillano era una de las personas más distinguidas, que acompañaban al ilustre genovésen esta empresa; no sólo por el título universitario que llevaba, sinotambién por sus conocimientos generales.
Que desempeñaba únicamente el cargo de físico, lo probamos con un apartado del Memorial, que el Virrey entregó en la ciudad de Isabela al piloto Antonio de Torres para los Católicos Reyes. Si Chanca hubiera tenido el cargo de escribano y gozado sueldo de tal[70], buen cuidado hubiera tenido el bondadoso Colón al impetrar de los Monarcas aumento de sueldo para su amigo el facultativo, de manifestar, que una y otra retribución,—la de médico y escribano—no satisfacían á Alvarez Chanca. Esto, dejando á un lado que para aquella época, ya estaban completamente deslindadas estas dos profesiones. He aquí el párrafo de referencia:
“Item: Diréis á sus Altezas el trabajo que el doctor Chanca tiene con el afruenta de tantos dolientes, y aún la estrechura de los mantenimientos é aún con todo ello, se dispone con gran diligencia y caridad en todo lo que cumple á su oficio, y porque sus Altezas remitieron á mí el salario, que acá se le había de dar, porque estando acá es cierto quel non toma ni puede haber nada de ninguno, ni ganar de su oficio como en Castilla ganaba, ó podría ganar estando á su reposo é viviendo de otra manera, que acá no vive; y así que como quiera que él jura que es más lo que allá ganaba allende el salario que sus Altezas le dan, y non me quise extender más de cincuenta mil maravedís por el trabajo que acá pasa cada uno año mientras acá estoviere; los cuales suplico á sus Altezas le manden librar con el sueldo de acá y eso mismo, porque él dice y afirma, que todos los físicos de vuestras Altezas, que andan en reales ó semejantes cargos que estos, suelen haber de derecho un dia de sueldo, en todo el año, de toda la gente: con todo he seido informado, y dícenme, que como quier que esto sea, la costumbre es darles cierta suma tasada á voluntad y mandamiento de sus Altezas en compensa de aquel día de sueldo. Suplicaréis ásus Altezas, que en ello manden proveer, así en lo del salario como de esta costumbre, por forma que el dicho Doctor tenga razón de ser contento.”
Queda probado que el médico sevillano no venía de escribano y notario, sino simplemente deFÍSICO. Y que utilizaba sus amistades con el Descubridor, á ver si SS. AA. le aumentaban el sueldo, por haberse llevado una desilusión con la venida á las Indias, donde la incipiente Colonia le dejaba menos dineros, que la clientela que tenía en la Corte. El Escribano de Cámara del Rey é la Reina, Diego de Peñalosa, fué el que vino á desempeñar á la ciudad de Isabela su elevado ministerio. Y lo probamos perfectamente con el encabezamiento del documento que entregó el Virrey á Alonso de Ojeda, capitaneando cuatrocientos hombres de á pié y diez y seis de á caballo, para llevarlos al fuerte de Santo Tomás y ponerlos á las órdenes de Mosén Pedro de Margarit; cuyo documento oficial termina así:
“Fecha en la cibdad Isabela, que es en la Isla Española, en las Indias, á nueve días del mes de Abril, año del Nascimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil quatrocientos noventa y cuatro años.—El Almirante.—Por su mandado la fice escribir.—Diego de Peñalosa.—Testigos que fueron presentes á ver leer é concertar este dicho traslado de la dicha Carta original de Instrucción: Francisco Madrid, vecino dende: é Francisco de San Miguel, vecino de Ledesma, vecino dende.—E yo Diego de Peñalosa, Escribano de Cámara del Rey é de la Reina, nuestros Señores, á mandamiento del Señor Almirante, la fice escribir é concerté, é por ende fice aquí este mi signo.—En testimonio de verdad.—Diego de Peñalosa.”
No cabe duda, pues, que Alvarez Chanca vino encargado únicamente de la Sanidad, y Diego de Peñalosa de la fe notarial. En la ciudad de Isabela hubo escribanos de número, quedesempeñaron comisiones secundarias á la del Escribano de Cámara. El mismo Virrey cuando enviaba una carabela á una exploración designaba á uno de estos escribanos para que dieran fe de los sucesos; pero el que vino en la Armada colonizadora desempeñando el cargo notarial fué Pedro de Peñalosa, Escribano de Cámara del Rey é la Reina. Y para mayor confirmación vamos á transcribir el final de la copia, que hizo sacar el Almirante, de la Información verificada por él—12 de junio de 1494—cuando exploraba á Cuba, y creyó que era Tierra-firma y no isla, poniendo por testigos las tripulaciones de laNIÑA, laSAN JUANy laCARDERA; cuyo final dice así:
“En la cibdad de Isabela, Miércoles catorce dias del mes de Enero, año del Nascimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil quatrocientos noventa y cinco años, el dicho Señor Almirante mandó á mí Diego de Peñalosa, Escribano de Cámara del Rey é la Reina, nuestros Señores,é su Notario público en la su Corte é en todos los sus Reinos é Señoríos, que catase los registros y protocolos de Fernand Perez de Luna, Escribano público del número de dicha cibdad, defunto que Dios haya, etc.”
Y conste, que cuando en 9 de abril de 1494 redactaba Peñalosa su primer documento público en la Isabela, aún no había llegado á la Española el Adelantado don Bartolomé Colón, trayendo refuerzos y provisiones,—septiembre de 1494—por lo que el Escribano de Cámara del Rey é la Reina, Diego de Peñalosa, fué el que venía junto al Almirante en la capitana nao, desempeñando su alto ministerio notarial y Diego Alvarez ChancaÚNICAMENTEcomo físico.
Por real despacho de 23 de mayo de 1493 se mandó, que Chanca fuese de físico en la Armada de don Cristóbal Colón; previniéndose en 24á los contadores mayores le diesen el salario y ración, porque había de estar de escribano en las Indias[71]. Es decir, que se le daría en Indias una de las tantas escribanías, que indudablemente habrían de crearse, ó se le pagaban sus honorarios deFÍSICOcon sueldo de escribano. De ésto á venir desempeñando cargo de tal, hay mucha diferencia, y es lo que ha inducido á error al presbítero Nazario. Cuando el Almirante escribía á los Monarcas en favor de Chanca aún no le habían adjudicado ninguna escribanía.—Después se marchó el doctor Diego Alvarez en una de las expediciones que fueron á explorar el continente.
No falta quien haya dicho que la epístola del sevillano médico iba dirigida á los Monarcas. Esta carta era para el presidente y señores del Cabildo de Sevilla. Y basta el cotejo del final de la epístola, para cerciorarse que no era un documento notarial, aunque iba dirigida á un Cuerpo oficial.—Don Cristóbal Colón fué el que dió cuenta detallada á SS. AA. del segundo viaje, como lo hizo del primero cuando les entregó su precioso Memorial en la ciudad de los Condes. La relación y carta enviada por el Visorrey, referentes á su segunda épica empresa, se han perdido, salvándose un memorial de los llevados por Antonio de Torres; pero poseemos, para justificar nuestro aserto, las respuestas de los Reyes Católicos al Almirante, y de ellas se desprende, cual luz meridiana, la verdad que afirmamos. He aquí las Cartas de los Monarcas dirigidas al Virrey, desde Medina del Campo á 13 de abril de 1494, y desde Segovia á 16 de agosto del mismo año.
“El Rey é la Reina: Don Cristóbal Colón, nuestro Almirantedel mar Océano, y nuestro Visorrey é Gobernador de las islas nuevamente falladas en la parte de las Indias:Vimos las cartas que nos enviastes con Antonio de Torres, con las cuales habimos mucho placer, y damos muchas gracias á Nuestro Señor Dios que tan bien lo ha fecho, é en haberos en todo tan bien guiado. En mucho cargo é servicio vos tenemos lo que allá habéis fecho é trabajado con tanta buena orden y proveimiento que non puede ser mejor, é asimismo oimos al dicho Antonio de Torres, é recibimos todo lo que con él nos enviastes, é no se esperaba menos de vos segun la mucha voluntad é afección que de vos se ha conocido é conoce en las cosas de nuestro servicio. Sed cierto que nos tenemos de vos por muchos servidos é encargados en ello para vos facer merced é honra é acrecentamientos como vuestros grandes servicios lo requieren é adeudan: é porque el dicho Antonio de Torres tardó en venir aquí fasta agora é non habíamos vistovuestras cartaslas cuales non nos había traido por las traer él á mejor recaudo é por la priesa de la partida destos navíos que agora van, los cuales á hora que lo aquí supimos los mandamos despachar con todo recaudo de las cosas que de allá enviastes por memorial, é cuanto más cumplidamente se pudiese facer sin detenerlos, é así se fará é cumplirá en todo lo otro quel trajo á cargo al tiempo é como él lo dijere; no ha lugar de vos responder como quisiéramos, pero cuando él vaya, placiendo á Dios, vos responderemos é mandaremos proveer en todo ello como cumple. Nos habemos habido enojo de las cosas que allá se han fecho fuera de vuestra voluntad, las cuales mandaremos bien remediar é castigar. En el primer viaje que para acá se ficiere enviad á Bernal de Pisa, al cual Nos enviamos mandar que ponga en obra su venida, é en el cargo que llevó entienda en ello la persona que á vos é al Padre Fray Boil pareciere en tanto que de acá se provee, que por la priesa de la partida de los dichos navíos non se pudo agora proveer en ello, pero en el primer viaje, si place á Dios, se proveerá de tal persona cual conviniese para el dicho cargo. De Medina del Campo á trece de Abril de noventa y cuatro.—Yo el Rey.—Yo la Reina.—Por mandado del Rey é de la Reina.—Juan de la Parra.”
Bastaría esta sola carta de les Reyes para comprobar la acusación de recibo de las cartasdel Virrey; pero como la fechada en Segovia tiene relación íntima con este segundo viaje del Almirante, del cual nos venimos ocupando, extractaremos la parte que nos interesa:
“El Rey é la Reina: Don Cristóbal Colón, Almirante etc.:Vimos vuestras letras é memoriales que nos enviastes con Torres, y habemos habido mucho placer de saber todo lo que por ellas nos escribistes, y damos muchas gracias á nuestro Señor por todo ello, porque esperamos que con su ayuda este negocio vuestro será causa que nuestra Santa Fé Católica será mucho más acrecentada:... y visto todo lo que nos escribistes como quieraque asaz largamente decís todas las cosasde que es mucho gozo y alegría leerlas.”
Queda suficientemente probado que el papel que desempeñaba el doctor Diego Alvarez Chanca en esta expedición fué el deFÍSICOde la Armada, y encargado de la Sanidad de la incipiente Colonia.—Esto, para nosotros, no aminora sus relevantes prendas de cronista; pero sin el carácter de notario, que pretende asignarle el padre Nazario[72], y que corresponde de lleno á Diego de Peñalosa.