CENA QUARTA DEL QUARTO ACTO.En que Selvago y Flerinardo van al concierto enviando delante á Carduel, el qual con Cecilia tiene sus requiebros; llega Selvago, habla con Isabela. Conciertan que otra noche vengan por un su jardin, y por palabras de presente la reciba por esposa; con que muy gozosos tornan á sus posadas. Introdúcense:SELVAGO. — FLERINARDO. — RISDEÑO. — CARDUEL. — CECILIA. — ISABELA.
En que Selvago y Flerinardo van al concierto enviando delante á Carduel, el qual con Cecilia tiene sus requiebros; llega Selvago, habla con Isabela. Conciertan que otra noche vengan por un su jardin, y por palabras de presente la reciba por esposa; con que muy gozosos tornan á sus posadas. Introdúcense:
SELVAGO. — FLERINARDO. — RISDEÑO. — CARDUEL. — CECILIA. — ISABELA.
Selv.Risdeño, Risdeño.
Risd.Señor.
Selv.Mira si está todo á punto, que me parece ser ya hora.
Risd.Rato há que lo tengo aparejado.
Selv.Pues llama esos mozos, y darnos has á nosotros dos cotas y dos rodelas.
Risd.Veslas aquí, señor, juntamente con otros dos montantes.
Selv.Vistámoslas, que si áun fuere temprano darémos una vuelta á la cibdad.
Fler.Alto, pues; mas dime, Risdeño, ¿ha vuelto Escalion de casa de Dolosina?
Risd.Señor, no; que debió de quedarse para escalentarla los piés.
Fler.¡Oh hi de puta, mal mirado! pues que, ¿no sé lo dije yo que volviese luégo y me dixo que así lo haria? por mi vida, no hay más ley en éstos que en los tártaros; qué donoso chiste, que los ha el hombre de tener en las palmas de contino para aprovecharse dellos en una necesidad, y siendo venida hanse de salir afuera; pues yo juro, á fe de caballero, que no lo pierda Escalion de mí.
Selv.Señor Flerinardo, no es justo que por un enojo pequeño que dél os venga, que acaso no habrá sido más en su mano, olvides los servicios que hasta hoy os tiene hechos, quanto más que al presente no es necesario, pues bien tenemos quien nos acompañe.
Fler.Pues, señor, si os parece vamos luégo, no sea causa nuestra tardanza que lo ganado se pierda, que mejor y más justo es que nosotros esperemos, que no que Isabela nos aguarde.
Selv.Bien me parece, señor, así sea; tú, Risdeño, llama á Carduel, mi paje.
Risd.Señor, vesle aquí, mira qué le mandas.
Selv.Dime, Carduel, ¿sabes dónde es nuestro camino?
Car.Muy bien, señor.
Selv.Pues véte un poco adelante, y avisarnos has de lo que pasáre, si hay ruido de gente, ó si está todo sosegado.
Car.Así lo haré, señor.
Selv.¿Vienen esos mozos, Risdeño?
Risd.A la puerta están bien á punto, que Sagredo va hecho un relox, y sus compañeros de la misma manera.
Selv.Pues quédate tú si quieres á reposar, no recibas alguna afrenta si se nos recreciere algun peligro.
Risd.Señor, por no obedeceros en eso os pido que me perdoneis; ca sabed que con vos tengo de ir, y lo que de vos fuere será de mí, ni quiero que penseis que, aunque el cuerpo no es muy aventajado, que me faltará corazon para cualquier caso de afrenta, especialmente en vuestro servicio.
Selv.Téngotelo en merced, Risdeño, que si yo de tal manera te hablé, no fué porque de tu lealtad dubdase, mas porque me pesaria en estremo si á mi causa se te recreciese algun daño.
Risd.Siendo yo con vos no temeré cosa que venirme pueda, por tanto, comencemos nuestro camino, y cesen las palabras que traen poco fruto.
Fler.Por mi fe, Risdeño, si fueras del tamaño de San Cristóbal, y tuvieras esfuerzo conforme al que con ese pequeño cuerpo demuestras, que tú solo tuvieras más aventajada fortaleza que todo el mundo junto.
Risd.¿Cómo, señor, y tan á pocas hablas en mi gran valentía? Pues yo os aseguro que sin que San Cristóbal me prestase su cuerpo, osase entrar en campo sobre un caso de honra con quatro tales como vuestro criado Escalion, y áun pensaria de les llevar los despojos.
Selv.Desa manera á más te pones que el pastor de la Sagrada Escriptura, pues él, siendo de tu estatura, lo hubo con uno solo, y tú lo quieres haber con quatro.
Risd.Pues más digo que no los venceria yo con honda como ese que habés dicho.
Selv.¿Pues cómo?
Risd.A puros torniscones y puntillazos.
Fler.Por mi vida, Risdeño, que si fueras en tiempo de los epimeos, á quien tú pareces, que dellos fueras en rey elegido, porque los defendieras de las grullas, que con ellos tienen batalla.
Selv.Agora cese esto para otro dia; gocemos de Carduel un poco, que me parece que va cantando adelante.
Fler.Por mi fe que no suena mal la voz del rapaz con el sosiego de la noche.
Car.
Servid, servid, amadores,Con lealtad á Cupido;Que vuestros tristes clamoresTendrán gozo muy cumplido.El que firme se tuviereEn su fatiga cuidosa,Quando ménos se temiere,Le vendrá nueva gozosa;Y ansí su pena rabiosaY su dolor no fingidoTendrán gozo muy cumplido.Las fatigas y pasionesQue dan dolor al penado,Se tornan consolaciones,Viéndose ser remediado,Asina vuestro cuidado,Y dolor que da Cupido,Tendrá gozo muy cumplido.
Servid, servid, amadores,Con lealtad á Cupido;Que vuestros tristes clamoresTendrán gozo muy cumplido.
Servid, servid, amadores,
Con lealtad á Cupido;
Que vuestros tristes clamores
Tendrán gozo muy cumplido.
El que firme se tuviereEn su fatiga cuidosa,Quando ménos se temiere,Le vendrá nueva gozosa;Y ansí su pena rabiosaY su dolor no fingidoTendrán gozo muy cumplido.
El que firme se tuviere
En su fatiga cuidosa,
Quando ménos se temiere,
Le vendrá nueva gozosa;
Y ansí su pena rabiosa
Y su dolor no fingido
Tendrán gozo muy cumplido.
Las fatigas y pasionesQue dan dolor al penado,Se tornan consolaciones,Viéndose ser remediado,Asina vuestro cuidado,Y dolor que da Cupido,Tendrá gozo muy cumplido.
Las fatigas y pasiones
Que dan dolor al penado,
Se tornan consolaciones,
Viéndose ser remediado,
Asina vuestro cuidado,
Y dolor que da Cupido,
Tendrá gozo muy cumplido.
Selv.Por mi fe que más conforme á lo que en mi corazon tengo, no podia ser cancion en la vida.
Fler.Cierto que en sí es bien sentenciosa; más en extremo suena bien con las gargantas y melodiosos descuidos con que el rapaz la ha matizado.
Selv.En extremo parece bien; mas ya á lo que veo llegamos cerca, bien será detenernos aquí un poco miéntras el relox da la determinada hora.
Fler.Sea pues; mas si, señor, os parece,nosotros dos podemos llegarnos más á ver si hay muestras de algun sentimiento.
Selv.Sea así; mas decidme, señor Flerinardo, ¿no gustais del requiebro de mi paje? que, por mi fe, con razon aquí se puede decir para esas cruces, que este són no es de perder, porque segun me parece ya ha descubierto campo el rapaz, y enemigos con quien escaramuce y se dé de las astas.
Fler.Ora oigamos un poco, sabrémos algo de su secreto.
Cec.Por cierto, señor, no con ménos presteza salí forzada á gozar más por entero de vos, oyendo la sabrosa melodía de vuestro suave canto, que los agrestes latinos, al sonido de la temerosa furia, quando la venganza del herido ciervo de Silvia se tomaba.
Car.Con razon mi señora, habés apropiado mi ronca voz de cisne al terrible baladro de la infernal Alecto, pues tan semejantes son en especie; mas pídoos, mi señora, que no por eso la batalla que vuestra soberana hermosura de contino me hace en alguna manera se encruelezca, porque los soldados de mis congoxosos pensamientos del todo no sean rendidos, y por vuestra mucha crueldad, miserablemente muertos.
Fler.Por mi fe que no espunta necio el rapaz. ¿No habeis visto, señor Selvago, cómocimentó tan maravillosamente su propósito de la comparacion de la dama?
Selv.Así me parece, mas oigamos la respuesta della.
Cec.Con más razon, mi señor, tengo yo de tener duelo de los soldados que de mi parte en la batalla, que habeis dicho, pelean, porque mirando ser vos caudillo de la parte contraria, y estando fortificado de persona de tanto valor, con armas defensivas de tantas gracias y gentilezas, ansimesmo las ofensivas de tan subidas razones y sentenciosas palabras como de contino les tirais, no pongo dubda sino que todos ellos, siendo vencidos, vuestra vitoriosa mano sobre ellos y mí quede triunfante y vencedora.
Selv.Por mi fe que se han igualmente juntado sus mercedes, que por bachillerejo que él sea, ella merece bien el grado de licenciada, pues tan sabiamente sabe difinir las proposiciones y argumentos por él puestos; mas ya me parece que dan las doce y nuestra hora se llega, bien será ponernos en el puesto.
Fler.Hora oid, señor, que ella se despide, veamos qué sea la causa.
Cec.Mi señor, grande afan llevo comigo por dexar tan presto, siéndome forzado, vuestra graciosa plática y dulce conversacion, mas para otro dia se quede; mi señora Isabela me encomendó que á esta hora la llamase para lo que vos bien sabeis, por tanto me dad licencia.
Car.Mi señora, si no tuviese esperanza en lo que dices, aquí fuera mi muerte, mas por esta causa me habré de sufrir, y en lo que decis que sé bien, digo que así es; porque sabed que mi señor es venido ó llega cerca, y yo á lo hacer saber me adelanté, por tanto ved qué se hará sobre ello.
Cec.Que, señor, le digais que se llegue luégo hácia aquella otra fenestra que allí parece, que así me lo encomendó mi señora.
Car.Pues, mi buena señora, yo voy, los ángeles queden en tu compañía.
Cec.Y contigo vayan, señor.
Selv.Ta, ta, por Dios, Carduel está gracioso, que con la criada de mi señora lo habia.
Fler.Agora no me maravillo de lo que á los dos he oido hablar, que como dicen, en casa del alboguera todos son albogueros; pues él en vos, y ella en su señora, tenian tales maestros.
Selv.Hora oigámonos, no sienta lo que sentido habemos.
Car.Mi señor Selvago, una criada de Isabela me dixo que debaxo de aquella fenestra tu ventura esperases.
Selv.Pues, señor Flerinardo, aquí podés hacerme la merced. Tú, Carduel, di á Risdeño, que allí baxo verás, que se venga contigo adonde el señor Flerinardo está, y que haga al un criado desos que se quede donde los dexamos, y al otro que se pase á la otra calleja, y que si á su salvo lo pudieren hacer, que defiendan la calle á los que vinieren, y si no, que hagan alguna seña.
Car.Señor, así se hará.
Selv.Mi señor Flerinardo, alguna buena rogativa os encomiendo, pues será necesario en este trance.
Fler.Andad, señor, que el ánimo me da que habeis de venir con más alegría que llevais cuidado; tened buen corazon, que todo lo demas es vano.
Selv.En cargo lo tengo; adios, hasta la vuelta.
Isab.Dime, Cecilia, ¿sabes si ha venido aquel caballero?
Cec.Señora, ahí está donde tú le mandaste.
Isab.Pues abre paso esa fenestra, y certifícate bien si es él.
Cec.¿Quién es el que está abaxo?
Selv.El que sentencia de su vida ó muerte, afligido está esperando.
Cec.Llega, señora, no temas, que es él.
Isab.Véte, pues, tú un poco á dormir, no te enojes con mis prolixidades.
Cec.Ya voy, señora. Bueno va esto; á solas lo quiere haber. Dentro está el tordo de la gorrionera; mas á mí ¿qué me pena? donosa estaba yo si habia de ser la judía de Zaragoza, que llorando duelos ajenos cegó, quanto más que por mí y ella se podria decir: cállate y callemos, que sendas nos tenemos.
Isab.Dime, señor, ¿por mandado de quién eres ahí venido?
Selv.Mi señora, soylo por el de aquella que no sólo mi vida rige y gobierna, mas mi ánima tiene debaxo su dominio y mando sometida.
Isab.Pues y tú ¿qué sientes en eso?
Selv.Siento tanto, que mi sentido por sentillo mucho sin sentido queda.
Isab.Cierto que jamas vi tantas contrariedades en un ente ó cuerpo como tú agora has demostrado, si no fuese en aquella ficion que el humano entendimiento inventó, llamada Chimera, cuya compostura de cuerpo es semejante á la que en tus palabras has demostrado.
Selv.Así es, mi buena señora, como decis; que sabed que mi juicio, despues quede vuestra soberana vista fué tocado, en semejante ficion, que habés dicho, fué convertido; porque si esa Chimera tiene su cabeza de dragon, cuya propiedad es cubrir sus oidos á las palabras del encantador, porque dél no le venga daño, así mi sentido desecha toda audiencia al que de su intento apartarle procura, por el mal que se le seguiria en dexar de padecer por tal causa; y si otra parte en este animal fingido de doncella se muestra, que es el cuerpo, ansí mi entendimiento es de mujer, pues en ella, si tal se consiente decir, es convertido. Tiene ansimismo esta ficion los brazos de oso, cuya propiedad en ser desacordado se señala, ansí mi juicio por tenella en vos, de sí ninguna memoria tiene. Dásele tambien á este simulacro imposible lo alto de sus piernas, que tienen nombre de corvas ó muslos de leon, que sus pequeños hijuelos, naciendo muertos en vida trae; así mi sentido la muerte, que sin gozar de la vida que tengo, ántes poseie, con fuertes clamores hizo de sí apartar, y con nueva vida ennoblecer. Finalmente, las piernas y regimientos de este monstruo son de cabra, que por los riscos y peñas fragosas es hallada, sin temor de la muerte que de allí se le puede recrecer, pues ansimesmo mi entendimiento subido con sus pensamientos en la cumbre de tu soberano valor, con grave pena teme no ser precipitado y caido en triste muerte de desesperacion, la qual me está muy cierta si tu soberana piedad, ocurriendo al eminente peligro que se le ofrece, en alguna manera no diere de mano para que libremente dél libertarle pueda; y pues por tan particular, excelente señora, en lo que por tu causa soy convertido y por tí padezco, te ha sido declarado, pido á tu grande clemencia que con la brevedad necesaria en el presente lugar, donde por tu mandamiento soy venido, alguna forma de vida, que tal con razon pueda ser llamada, por tí se me declare, ó pronunciando la sentencia contra este afligido amador, á muerte precisa sea sentenciado, para que con ella gane lo que viviendo por tan perdido tiene.
Isab.Holgado he, noble caballero, con las razones últimas que por tí han sido pronunciadas, por causa que con ellas pides lo que yo deseo que entre nosotros se haya efectuado, que es con brevedad responder al intento que por tus razones me ha sido declarado; y por tanto oye atentamente lo que decir quiero, porque tú de la vanidad que contigo tienes, y yo de fatiga que con tus mensajes y palabras recibo, serémos libres. Bien he conocido de tí desde el primer dia que tuviste atrevimiento de me declarar tu propósito, que me amas, aunque con qué amor yo lo ignoro, porque si es bueno y á buen propósito enderezado, á mi padre, y no á mí, habeis de ir con semejantes mensajes, y si por el contrario es malo, mira si es justo que una doncella noble y generosa como yo, en su fama y honra tal mácula pusiese; y por tanto, pues, por estas breves razones que de mí has oido puedes colegir lo mucho que sobre el caso te pudiera demostrar, ruégote, por aquella nobleza que tu claro linaje en sí tiene, que no quieras más con tus muchas importunaciones el honor de una tal doncella como yo empecer, mas apartando de tí tan nefanda voluntad, ciegues el camino al mal apetito y le abras á la razon que claramente te demostrará quán provechosas y buenas sean mis palabras, y por el contrario, quán dañosos y malos tus deseos ilícitos.
Selv.Si pensára, cruel señora, que para del todo matarme, el presente favor de tí me venía, ántes la sentencia rigurosa en mí executára, que habiendo gozado de tan vana esperanza, al presente con más crecido tormento y pasion en mí sentilla; mas ¡ayde mí! que ni hay causa para que tal ay de mí se manifieste, pues la bienaventuranza que en este ay se me sigue, en ay de soberano gozo se convierte, que por bienaventurado me podria intitular si la vida que agora ó despues ha de pagar la deuda que debe, con pagarla á lo que tu soberano valor y fiel servicio es obligada, de tales dos deudas se viese libre para más la poner en la fama en morir por tal causa; mas si esto con brevedad ser pudiese, no por pequeña bienaventuranza lo tendria, mas ¡ay de mí! que por ser muy al contrario mi vida viviendo en muerte morirá, y mi fin desventurado sin serlo, con estarme de contino presente olvidado de su oficio y nombre, de mí teniendo fastidio, será para siempre apartado y dividido. ¡Oh mi muy verdadera señora, escesivamente pido á tu soberano valor, pues el modo de muerte y el quándo, que es luégo, por tí se me ha manifestado, el lugar á tal sacrificio perteneciente por tí se me declare, porque cumpliendo en todo tu mandamiento y querer, no sólo tú seas en ello satisfecha, mas áun mi muerte será gloriosa y su fin bienaventurado siendo en todo á tu querer obediente!
Isab.Cesen, cesen, ¡oh señor mio! tusinjustas querellas, que si mis razones fueron bastantes á causallas, mi sentido no lo es en oillas, por el rabioso tormento que muestras á mi causa padecer, no solamente mi fuerza á que sus fuerzas sienta constriñe, mas áun recibiéndole por suyo enteramente con otro nuevo que en mí concibe, su sér me fuerza á sentir, y mi fuerza sin ella forzosamente en manifiesto peligro se ve puesta; por tanto, escusados qualesquier preámbulos y circunferencias, sabe, señor mio, si no lo sabes, que tuya soy y por tal me tengo y confieso; y si dices que por mí sufres grave pena, yo por tí rabioso tormento; y si por mi causa pierdes la vida, yo por la tuya paso dos mil muertes; y pues, señor, tan abiertamente mi voluntad has sabido, haz, ordena, manda á tu voluntad, que de mí (pues mi libertad señoreas) por entero serás obedecido; y si atento al entrañable amor que en tí tengo, con vínculo de matrimonio tuvieres por bien de recibir la tal posesion, aunque clandestinamente y sin licencia de mis padres, se haga, teniendo bien por entendido que, con limpio amor y igual grado soy de tí amada, posponiendo tu persona á todo peligro y afrenta que en este caso se pueda suceder, gloriosamente me gozáre, y lo contrario haciendo, nosólo no me pagarás el verdadero amor que me eres obligado, mas de mi muerte y fin miserable serás causa.
Selv.Ni mi persona por obra, ni mi sentido de palabra, ni áun mi entendimiento en imaginacion excelente, señora, será bastante á te dar las gracias por las soberanas mercedes que de tí al presente me vienen. ¡Oh bienaventurado yo, que habiendo mi vida visto el espantable barquero del oscuro rio Flegeton, siendo en el punto de la muerte, tan maravillosamente por quien era la causa soy en ella restaurado y vuelto! ¡Oh si fuese posible, mi señora, que lo mucho que mi ánimo siente, el cuerpo con alguna demostracion te lo pudiera representar! como creo que de lo hecho, no solo tendrias pena, mas en ser tanto de mí estimada soberanamente te gozarias, porque con palabras vanas exteriores, lo verdadero que en el interior siento no dañe con el velo del callar, quiero en todo satisfacer; solamente digo que con el amor y voluntad que las mercedes me prometeis, con esa las recibo, contándome por igual de los que de la eterna beatitud gozan, en que me hagais digno de vuestro soberano matrimonio; por tanto, ved, señora, cómo quieres que se ordene, que aparejado estoy,como siempre, para en todo cumplir vuestro mandamiento.
Isab.¡Oh mi señor, bien tenía por mí que donde tanta virtud mora otra respuesta no se esperaba! por lo que, si os parece, la noche siguiente en esta mesma hora, trayendo vos aparejo, por las paredes del jardin, que desta otra parte parece, podréis entrar, donde algun buen órden en nuestros negocios se determine, porque más, sin ofensa de Dios, nuestros deseos se cumplan.
Selv.Mi señora, en soberana merced la que por vos me es prometida recibo, y como decis se cumplirá.
Isab.Mi señor, aunque bien contra mi voluntad, os pido licencia, porque allende de ser hora, para quitar la sospecha que se puede recrecer si alguno nos viese, es bien acordado.
Selv.Mi señora, si la pena que dello recibo no se templase en alguna manera con la gloria que tan presto conseguir espero, en manifiesto peligro sería mi vida puesta; mas considerando lo dicho al presente me habré de sufrir, y por tanto, vos, mi señora, la teneis y para á mí eso mesmo la dar.
Isab.Pues, señor mio, el Criador de todas las cosas os acompañe.
Selv.El mesmo quede con vos, mi señora. ¿Qué os parece, señor Flerinardo? ¿habeis oido algo de lo pasado? ¿puédome tener enteramente por dichoso?
Fler.Mi señor, muy bien lo he oido, y de cierto que entre los tales podeis ser contado, pues de tal persona en tan excesivo grado sois querido.
Selv.Así es como decis; mas, pues en esto no hay más que hacer, si os parece volvamos á la posada y reposarémos lo que de la noche queda; y siendo el dia venido, yo hablaré con mi señora Funebra sobre vuestro negocio, porque enteramente seais alegre, quedando los desposorios públicos para cuando los mios se celebren.
Fler.Señor, téngoos en merced, que, con vuestra mucha alegría, de mí no habeis perdido memoria.
Selv.Esa causa la pone más en mí, que, pues vos en mi pena habeis sido participante, justo es que en la gloria y descanso seamos ansimesmo conformes, y pues ya dentro en la posada estamos, bien será entrar á nuestro albergue; vosotros, criados, íos á dormir, que no pondré en olvido el buen servicio que esta noche de vosotros he recebido; ruégoos que en ello tengais el secreto que conviene y la calidad del hecho demanda.