Chapter 7

JANTIAS.

JANTIAS.

¡Por Baco! Sin duda algún Dios ha revuelto y embrollado nuestra casa. El viejo, después de haber bebido y haber oído largo rato tocar la flauta, ebrio de placer, repite toda la noche las antiguas danzas que Tespis[216]hacía ejecutar a sus coros. Pretende demostrar, bailando incesantemente, que los trágicos modernos son todos unos lelos sin sustancia.

FILOCLEÓN (Declamando).

¿Quién se sienta a la entrada del vestíbulo?[217]

JANTIAS.

La calamidad se aproxima.

FILOCLEÓN.

Apartad las vallas. Va a principiar el baile...

JANTIAS.

Mejor dirás la locura.

FILOCLEÓN.

...Que aligera mi pecho con su impetuosidad. ¡Cómo mugen mis narices! ¡Cómo suenan mis vértebras!...

JANTIAS.

Bien te vendría una toma de eléboro.[218]

FILOCLEÓN.

Frínico[219]se asusta como un gallo...

JANTIAS.

Pongámonos en salvo.

FILOCLEÓN.

...Que agita sus patas en el aire.

JANTIAS.

¡Eh! mira dónde pisas.

FILOCLEÓN.

¡Con flexibilidad juegan todos mis miembros!

JANTIAS.

Nada, está visto, es una verdadera locura.

FILOCLEÓN.

Ahora desafío a todos mis rivales. Si hay algún trágico que se precie de danzar bien, venga por acá y tendremos un certamen coreográfico... ¿Se presenta alguno?

BDELICLEÓN.

Este solo.

FILOCLEÓN.

¿Quién es ese desgraciado?

BDELICLEÓN.

El hijo segundo de Carcino.[220]

FILOCLEÓN.

Pronto lo anonadaré; voy a molerle a puñetazos acompasados; pues no entiende una palabra de ritmos.

BDELICLEÓN.

Pero, ¡infeliz!, ahí viene su hermano, otro trágico carcinita.

FILOCLEÓN.

Voy haciendo provisiones para el almuerzo.

BDELICLEÓN.

Sí, pero solo de cangrejos;[221]por que ahí llega un tercer hijo de Carcino.

FILOCLEÓN.

¿Qué es eso que se arrastra? ¿Es una araña o una vinagrera?[222]

BDELICLEÓN.

Es un cangrejillo; el más pequeño de la familia. También poeta trágico.

FILOCLEÓN.

¡Oh Carcino, padre feliz de tan hermosa familia! ¡Qué banda de reyezuelos[223]desciende sobre mí! Fuerza es, ¡ay triste!, que me bata con ellos. Preparad la salmuera, por si salgo vencedor.

CORO.

Ea, apartémonos un poco, para que puedan hacer sus pruebas delante de nosotros.

Ea, ilustres hijos de un habitante del mar,[224]hermanos de los langostinos, danzad sobre la arena en la orilla del estéril piélago. Moved en círculo vuestros pies; levantad las piernas como Frínico, y al verlas en el aire, lanzarán gritos de asombro los espectadores.

Gira sobre ti mismo, da vueltas; levanta la pierna hasta el cielo; trasfórmate en un torbellino. Ahí se adelanta el mismo rey del mar, el padre detus rivales, orgulloso de sus hijos. Mas si tenéis gusto en danzar, hacednos salir cuanto antes, pues nunca hasta ahora se ha visto terminar la comedia con un baile del coro.[225]

FIN DE LAS AVISPAS.


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