NOTICIA PRELIMINAR.
Dos ciudadanos atenienses, Evélpides y Pistetero, como si dijéramos, Buena-esperanza y Fiel-amigo, hartos de desórdenes, de pleitos, cábalas o intrigas, y tomando al pie de la letra la expresiónirse a los cuervos, análoga, como hemos visto, a la nuestrairse al diabloo a otra cosa, si no peor, más sucia, huyen de Atenas y se encaminan al país de las aves en busca de la Abubilla, en otro tiempo Tereo, rey de Tracia. Aceptada por el ex-monarca-pájaro la idea de construir una ciudad en los aires, convoca una asamblea de todas las razas aladas, que acudiendo en gran número, se preparan en el primer momento a embestir y despedazar a los temerarios mortales que han osado penetrar en sus dominios: calmados por la Abubilla, cámbiase pronto su furia en indescriptible entusiasmo, cuando Pistetero desenvuelve un planpara devolver a los volátiles el cetro del mundo que antes les había pertenecido. Los dos atenienses son naturalizados inmediatamente: la nueva ciudad, llamadaNefelococigia, es construida en un abrir y cerrar de ojos, y dos embajadores son enviados al cielo y a la tierra. Apenas se empieza a ofrecer el sacrificio de consagración, acuden a Nefelococigia toda clase de gentes: un pobre poeta, que versifica en honor de la nueva ciudad para conseguir un manto y una túnica; un adivino cargado de oráculos; Metón el geómetra; un inspector y un vendedor de decretos, que son apaleados en castigo de sus impertinencias. Iris, mensajera de los dioses, es hecha prisionera al intentar atravesar los aires; sometida a un apremiante interrogatorio, vese obligada a manifestar que Júpiter la envía a los hombres para que ofrezcan los acostumbrados sacrificios, y tiene que retirarse malparada oyendo de boca de Pistetero que no hay más dioses que las aves, y que el paso al través de la nueva ciudad queda prohibido hasta nueva orden a las divinidades olímpicas. Preséntase después un Mensajero, anunciando que los hombres han decretado una corona de oro al fundador de Nefelococigia, y que las aves se han puesto de moda y hacen tal furor en Atenas, que pronto se verá llegar una multitudornitomaniacapidiendo alas y plumajes. No tarda efectivamente en presentarse un joven con intentos parricidas, que recibe entre equívocos y chistes consejos prudentísimos, y al cual siguen Cinesias, poeta ditirámbico,ganoso de atrapar entre las nubes las sublimes vaciedades de sus versos y un sicofanta o delator, que así como el poeta lleva con una paliza su justo merecido. Prometeo, que llega después, revela a Pistetero el hambre canina que aflige a los inmortales, indicándole el medio de explotar la miseria del Olimpo, y retirándose con todo género de precauciones para no ser visto por Júpiter.
Una embajada, compuesta de Neptuno, Hércules y un Tríbalo, presenta por fin sus proposiciones a la gente alada, y vencidas las dificultades se estipulan la paz y el paso libre por Nefelococigia, con la condición de entregar Júpiter su cetro a las aves y a Pistetero la mano de la Soberanía.
La comedia concluye, comoLa Paz, con un jubiloso canto de himeneo.
Tal es el argumento deLas Aves. ¿Cuál es su objeto? He aquí una pregunta a la cual se han dado muy diferentes contestaciones. Unos[379]han dicho que su autor se limitaba a censurar la afición a las lides judiciales, sin considerar que Aristófanes solo se ocupa de esta manía de Atenas a la ligera y muy de paso; otros[380]que su fin es nada menos que promover cambios radicales en el carácter ateniense, en el culto, en la religión, en la constitución de la república y en el personal de sus magistrados, sin parar mientes que tales proposiciones,aun hechas de burlas, costaban la vida al temerario que las aventuraba: quiénes[381](por más que nada autorice a suponerlo) solo ven en su fantástico desarrollo una animada censura de las peregrinas invenciones de los trágicos y sus increíbles fábulas; y no han faltado algunos[382]que, saltando por encima de un flamante anacronismo, la conceptúan una graciosa parodia de la República que Platón soñó muchos años más tarde.
La explicación de M. Paulmier, desenvuelta luego por el P. Brumoy, es indudablemente la más ingeniosa, careciendo sin embargo del debido fundamento. El erudito jesuita, teniendo presente que poco antes de la representación de esta comedia, Alcibíades, llamado a Atenas para defenderse del crimen de sacrilegio, había huido a Esparta y exhortaba a los lacedemonios a fortificar a Decelia, ciudad del Ática que más adelante molestó mucho a los atenienses, opina que, aunque con el pulso y delicadeza que la gravedad del asunto requería, trató Aristófanes enLas Avesde llamar la atención del pueblo sobre los preparativos de una rival ambiciosa, y decidirle a traer de Sicilia sus tropas y galeras. Pero solo un pasaje en que se habla de la galeraSalamina, y algunas otrasindicaciones remotísimas confirman la interpretación de Brumoy, que cae ante la consideración de que Aristófanes cuando alude lo hace clara y directamente, y si a veces encubre su propósito, hay que confesar que se vale siempre del velo de una alegoría transparente. Sin ir tan lejos, dice Artaud, ni perderse en cavilaciones sistemáticas, podemos hallar la explicación del enigma. A una lectura un poco atenta, vese enLas Avesuna especie de utopía cómica, una república imaginaria como la de Platón, realizada de una manera burlesca. Todo lo que precede a la fundación de la ciudad no es más que el preámbulo de la acción. Sin el lazo de esta idea general, la pieza presentaría solamente una serie de escenas ininteligibles. Pero mirada bajo este prisma, es un cuadro ingenioso en que el espíritu del poeta se solaza a placer y pasa revista a todos los ridículos. Un hijo que desea la muerte de su padre recibe de las cigüeñas una lección de amor filial. El autor ataca sucesivamente la pedantería de los sabios y filósofos, la ignorancia y avidez de los sacerdotes y adivinos, las pretensiones de los poetas, la venalidad de los magistrados, las infamias de los delatores y las charlatanerías de toda especie.
Para explicarse ciertas singularidades de esta comedia, como la de componer el coro de personajes alados, no hay necesidad tampoco de acudir a la hipótesis de que las aves sean representantes de los lacedemonios, y los hombres y los dioses de los atenienses y de los demás pueblos griegos;pues para dar amenidad al espectáculo y ocupación a las máquinas teatrales, eran cosa corriente entre los cómicos tan peregrinas invenciones; y por otra parte, quien había puesto en escena Nubes, Avispas y Escarabajos no puede decirse que se excediera a sí mismo al presentar un coro de volátiles. Es más; en mi humilde opinión, la elección del poeta fue sobremanera acertada, pues debió dar así una animación extraordinaria a la comedia, falta de acción como todas las de Aristófanes, con tantas idas y venidas, tantos giros y revoloteos, tanta variedad de plumajes, y esa encantadora alegría, patrimonio de los pájaros, que son naturalmente, como dice Leopardi,[383]las criaturas más regocijadas de la creación.
La elección de estos alados personajes permite además al autor dar rienda suelta a su fantasía por los amenos campos de la fábula, y presentar sin sombra de pedantería, y con aquella frescura y sencillez de colorido del poeta predilecto de las Gracias, multitud de leyendas curiosas, entretenidos detalles, mordaces chistes y picantes sales, alternando con brillantes himnos de elevación verdaderamente pindárica. «De este modo, dice Poyard,Las Avesson una obra sin ejemplo y sin rival, un género aparte aun dentro del teatro aristofánico, una fantasmagoría alegre, viva, seductora, llena de maravillosas sorpresas, chispeando poesía, desenvolviéndose aérea y alada, y burlándosecon sátira ligera y divertida, sin las virulencias ordinarias.»
Esta comedia se representó el año 415 antes de Jesucristo, décimo octavo de la guerra del Peloponeso, habiendo obtenido el premio segundo:Los Bebedoresde Amipsias consiguieron el primero; y el tercero fue otorgado alMonotropos(el Moroso) de Frínico.