NOTICIA PRELIMINAR.
Ya enLos Acarnienseshabíase burlado ingeniosamente Aristófanes de las innovaciones dramáticas de Eurípides, criticando el falso patético que trataba de obtener presentando a sus héroes cojos o reducidos a la mendicidad. EnLas fiestas de Ceresy enLas Ranasle veremos nuevamente encarnizarse con su enemigo, sacando a luz todos sus defectos y dando la voz de alerta a sus contemporáneos sobre las peligrosas teorías artísticas y morales que en sus tragedias abundaban. No puede desconocerse, pues de otro modo no se comprendería la virulencia y ensañamiento con que Aristófanes le ataca, que entre ambos poetas debía de haber motivos de resentimiento personal; pero hay también que hacer justicia a la buena fe de nuestro poeta, y confesar que cuando sus censuras se limitan al sistema dramático y moral de Eurípides,no deja por lo común de tener razón. Dejando para el preliminar deLas Ranasel estudio de los defectos literarios del émulo de Sófocles y Esquilo, nos limitaremos a decir aquí que, enLas fiestas de Ceres, Aristófanes ataca principalmente a Eurípides bajo el punto de vista de su célebre misoginia o aborrecimiento de la mujer.
Aunque no faltan autores que sinceran a Eurípides de este cargo, explicando sus injurias al sexo bello por la situación de los personajes, y contraponiendo a sus Medeas, Fedras y Estenebeas, las Ifigenias y Alcestes, tipos acabados de candor y sacrificio conyugal; lo cierto es que hasta la tradición, apoyada sin duda en datos de verdad, viene a corroborar la fama de misógino que tenía entre sus contemporáneos. Una leyenda suponía, en efecto, que este poeta, como en otro tiempo Orfeo en Tracia, había muerto en Macedonia a manos de las mujeres irritadas por los ultrajes dirigidos a su sexo.
LasTesmoforiazusas(Θεσμοφοριάζουσαι), pues este es el título de la comedia, reunidas con motivo de celebrarse las fiestas de Ceres y Proserpina, a las que ellas solo tenían derecho a asistir, tratan de aprovechar esta ocasión para decretar contra su enemigo un castigo ejemplar. Eurípides, sabedor de lo que pasa y queriendo conjurar la tormenta, suplica a su amigo Agatón que, a favor de su aspecto mujeril, se introduzca en la asamblea femenina y trate de apartarlas de su propósito. Ante la negativa de Agatón, Mnesíloco, suegro de Eurípides,se decide a prestarle este servicio y acude al sitio de la fiesta. Pero al defender a su yerno déjase arrastrar imprudentemente por su pasión, y vomita contra el sexo bello las más espantosas injurias. Hácese sospechoso con esto, y cuando Antístenes llega a toda prisa anunciando que un hombre se ha introducido en el Tesmoforion disfrazado de mujer, todas las miradas caen sobre Mnesíloco, que es sometido inmediatamente a un reconocimiento riguroso. Descubierto el sacrílego fraude, es condenado a morir atado a un poste, bajo la vigilancia de un escita.
Eurípides acude en su socorro, ora fingiéndose Menelao, ora Perseo, ora la ninfa Eco, pero todos sus esfuerzos son inútiles, hasta que, después de hacer las paces con las mujeres mediante la condición de no hablar mal de ellas, consigue evadirse con el infeliz Mnesíloco, burlando al arquero que le guardaba, con una estratagema de mala ley.
Respecto al mérito literario de esta comedia, es de notar que en ninguna otra de Aristófanes se encuentra un plan tan bien trazado y seguido, ni tampoco más viveza y animación. Abundan en ella parodias de muchos pasajes de Eurípides cuya gracia se ha perdido para nosotros; y, lo que es peor, la afean a cada momento indecencias y obscenidades reveladoras de tan repugnantes vicios, que hemos tenido que dejarlas en griego, por no atrevernos a presentarlas ni aun bajo el velo del latín.
Las fiestas de Ceres, según se deduce de variospasajes de las mismas,[1]debieron representarse el año 412 antes de Jesucristo, sin que tuvieran al parecer favorable acogida. Aristófanes las retocó; pero la nueva edición tuvo tan poca fortuna como la primera.[2]