NOTICIA PRELIMINAR.

NOTICIA PRELIMINAR.

Baco, en cuyo honor se celebraban los certámenes trágicos y cómicos por haber tenido origen en sus fiestas, cansado de las malísimas tragedias que se representaban después de la muerte de Sófocles y Eurípides, se decide a descender al infierno en busca de un buen poeta. Para conseguir su objeto, y recordando que Hércules había ya realizado empresa tan peligrosa, llama al templo de este héroe, y después de adquirir las noticias necesarias para el viaje, parte acompañado de su esclavo Jantias y disfrazado con la piel de león y la clava de Alcides.

Al llegar a la laguna Estigia, Caronte le admite en su barca, y durante el trayecto óyese el canto de las ranas, que graznan a su sabor, insultando con su estrepitosa alegría las molestias que el dios experimenta. Este episodio completamente desligado de la comedia es, sin embargo, el que le da título.

Después de varias peripecias que ponen de manifiesto la cobardía de Baco, y de sufrir este los insultos y malos tratamientos de dos taberneras y Éaco, que le confunden con Hércules, penetra en el palacio de Plutón, precisamente cuando todo el infierno se halla conmovido por una terrible disputa entre Esquilo y Eurípides, a causa de pretender este ocupar el trono de la tragedia. Baco es elegido juez, y ambos rivales, en una larga escena interesantísima bajo el punto de vista de crítica literaria, se echan en cara todos los vicios y defectos de sus obras. Cansado Esquilo de las sutilezas y argucias de su adversario, propone la prueba decisiva de pesar los versos de uno y otro en una balanza, y consigue un triunfo completo. En vista de lo cual, Baco se lo lleva a la tierra, desentendiéndose del compromiso contraído con Eurípides; y Esquilo, al partir, entrega el cetro trágico a Sófocles, que ha presenciado la discusión con un silencio lleno de modestia.

El objeto principal deLas Ranas, como de la breve exposición de su argumento se deduce, es atacar el sistema dramático de Eurípides, en el cual veía Aristófanes iniciarse la decadencia de la tragedia. Los más perspicaces críticos modernos no han podido menos de reconocer lo justificado de sus censuras, que en esta comedia rara vez se apartan de aquella decencia y miramiento poco frecuentes en otras del mismo autor. Fuera, en efecto, de alguna que otra maligna alusión al oficio de la madre de Eurípides y a las relaciones deCefisofonte con su esposa, y de cierta violencia en la censura, natural en boca de Esquilo, a quien se pinta terriblemente irritado, cuanto se dice respecto al rebajamiento de los caracteres, del estilo y de los asuntos, a la inmoralidad de muchas de las fábulas y sentencias, al alambicamiento y sutileza de los pensamientos, a las sofísticas y antitrágicas discusiones y a la poca habilidad y verosimilitud en la exposición y desarrollo de la acción, es indudablemente cierto, y como tal ha sido reconocido por los más entusiastas admiradores de Eurípides.

Otra de las cosas que llaman la atención enLas Ranasde Aristófanes es la burla que en ella se hace de varias divinidades del Olimpo, y muy especialmente de Baco, cuya fiesta se solemnizaba con la representación de esta comedia. El dios tutelar del arte dramático aparece cobarde y fanfarrón, y sujeto a las contingencias del más débil de los mortales; y su hermano, el esforzado Alcides, da muestras de aquella glotonería, por la cual ya le vimos caracterizado enLas Aves.

A pesar de que el objeto de Aristófanes bien claro está, como queda dicho, que no es otro que satirizar a dioses y poetas, algunos han querido encontrar una intención política más profunda y trascendental enLas Ranas, creyendo que su fin era censurar al gobierno ateniense porque abría demasiado la mano en la cuestión de admitir en su seno esclavos y extranjeros. Mas aunque es cierto que el poeta toca repetidas veces este puntoen su comedia, no lo es menos que lo hace solo de pasada, sin manifestar que su intención principal sea esa.

Las Ranasse representaron, según indican sus prologuistas griegos y se desprende de diferentes pasajes[169]de la misma, el año 406 antes de Jesucristo, correspondiente al vigesimosexto de la guerra. Agradó tanto a los espectadores, que, no contentos con darle la preferencia sobre otras dos de Platón y Frínico, le concedieron el honor raro y singular de pedir una segunda representación.


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