NOTICIA PRELIMINAR.

NOTICIA PRELIMINAR.

Protágoras, y después Platón, en sus tratados deRepública, habían sentado teorías peligrosas que el mágico estilo del segundo hacía más de temer. Aparte de mil innovaciones en lo relativo al gobierno y administración de los estados, las ideas más repugnantes a la naturaleza humana, que descuellan en la república del fundador de la Academia, son las relativas a la comunidad de bienes, y sobre todo a la de hijos y mujeres, reglamentada con detalles dignos de una ley para el fomento de la cría caballar.[407]Aristófanes, que ya había combatido enérgicamente a los filósofos enLas Nubes, vuelve a la carga contra ellos enLas Junteras,[408]cubriendo de ridículo sus hipótesis y quimeras sobrelos dos puntos principales que acabamos de indicar; y mostrando con una serie de cuadros y de escenas, llenas de colorido y de verdad, los extremos a que conduciría el planteamiento de un comunismo absurdo.

El poeta se vale enLas Junterascomo enLa Lisístratadel sexo femenino para lograr su objeto, presentándonos una nueva conspiración mujeril. Las atenienses, capitaneadas por Praxágora, resuelven introducir cambios fundamentales en la constitución de la república. Disfrazadas de hombres, armadas de bastones lacedemonios, envueltas en los mantos de sus maridos, y oculto el rostro en sendas barbas postizas, invaden el Pnix antes de amanecer, no sin haber tenido un ensayo de oratoria. Aprovechándose de la pereza de los ciudadanos y de lo que les retrasa el no hallar sus vestidos, hacen aprobar una ley estableciendo la comunidad más completa en los bienes y en los goces del amor. Síguese una admirable escena del mismo corte de la delJustoy elInjustoenLas Nubes, en la cual Aristófanes pinta de mano maestra esos dos eternos tipos del bueno y del mal ciudadano, del hombre amante de la justicia y del que solo atiende a su particular interés. Vienen después otras en que varias viejas y una muchacha se disputan, con arreglo a las disposiciones recientes, el amor de un hermoso joven, descendiendo en ellas la Musa aristofánica, como lo resbaladizo del asunto hace suponer, a su acostumbrada licencia y obscenidad.

En esta comedia no hay que buscar el desarrollo de la acción, nudo, intriga ni desenlace, pues no es, como casi todas las de Aristófanes, especialmenteLas RanasyLa Paz, más que una serie de cuadros y animadas pinturas llenas de alegría, de chistes, de sales cómicas y de verdad. Entre los especiales méritos deLas Junteras, es de notar la elevación y gracia de su estilo, que en casi todas sus escenas tiene, al decir de Brumoy,[409]un aire trágico, parodia del deLa Melanipede Eurípides, en que este delineaba el tipo de la mujer-filósofo, y que en las arengas preparatorias presenta burlescas imitaciones de los discursos que solían pronunciarse en el Pnix.

Las Junteras, según el dato nada más que probable que su verso 194 nos proporciona, debieron representarse el año 393 antes de Jesucristo, pues la alianza de que dicho pasaje hace mención se cree fuera la de los atenienses con los de Corinto, Beocia y Argólida en contra de Esparta, la cual se pactó en el referido año.

En esta comedia falta la parábasis, sin duda porque, después de la toma de Atenas por Lisandro, el gobierno de los Treinta prohibió a los poetas cómicos hacer alusiones personales y atacar la política, reduciéndoles a los límites de la sátira general.


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