APÉNDICE.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES,CON DON GONZALO DE BRACAMONTE.Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y por otra mia habrá visto cuán informado estoy de lo bien que ha servido á S. M., y pésame de que la gratificacion no haya sido la que v. m. merece, y yo no faltaré de procuralla en lo que por mi parte pudiere, y agora es tiempo que todos atendamos á servir como sé que v. m. lo hará.Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer las compañías de su regimiento, porque luégo que me encargué de este Gobierno se me pidió licencia para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y he dado órden que sea socorrida como las demas, y al contador Castellanos que demas de esto envie una paga en paños para ese regimiento, confiando que v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la gente de servicio que tiene, pues aunque en cualquier tiempo se ha de hacer esto, así mucho más en el que agora estamos, que la necesidad que S. M. tiene de gente y dinero es tan grande; placerá á Dios de remedialla, que guarde, etc.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez de v. m. su carta de 18 de éste, y ántes habia recibido la de 13, y á entrambas responderé en ésta, y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad que pasa su regimiento y lo que desea que se le tome muestra y dé algunas pagas, ó que se despida, y lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha pasado y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las partes que concurren en la persona de v. m., tengo yo tan particular relacion, que me ha obligado á escribillo más de una vez á su Majestad despues que estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que mostrar á v. m. la satisfaccion que de ello tengo. Pero las que se me han ofrecido en las necesidades de por acá han sido de manera que no puedo remediar, como deseo, las de todas partes, y á ningunas se ha acudido primero que á las de Holanda, porque soy seguro que en siete meses que há que yo estoy en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más de 700.000 florines, y los 200.000, ó muy pocos ménos, han sido desde fin de Abril hasta mediado Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá conforme á las relaciones que han dado los contadores, porque yo no puedo ver tan particularmente las cuentas como querria, y de que de su yerro haya alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á mí mucho. Pero creo que de las baxas que habrá habidoen otras cosas, para que iban las relaciones muy largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como yo lo he escrito al Conde de la Rocha y contador Alameda. Quien supiere que se pagó á los amotinados mucho más de lo que se les debia, está claro que le ha de parecer que es más justo, como en efecto lo sería, que se haga lo mismo con los que no se amotinaron, y ninguna cosa deseo yo tanto como podello hacer así. Pero el mismo motin, de que han nacido mayores inconvenientes aún de los que allá se pueden representar, me ha imposibilitado á todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado de Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos los estados, á redimir aquella vexacion como pude, y ésta es materia más larga de la que se puede discurrir en carta; basta decir que del trabajo en que agora estamos y de todos los que hubiere en estos Estados, son causa los que se amotinaron, y que fué fuerza pagalles y perdonalles, y lo es tambien cumplilles la palabra, pues se les dió, si bien la culpa es la mayor, que no digo españoles, pero gente de ninguna nacion tuvo jamas á su Príncipe.Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad, sino habiéndome hecho el Rey, nuestro señor, fuerza despues de habello rehusado más de un año, que muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que nadie podia llevar, segun en el término que hallé las cosas de aquí. Pero sabiendo esto, vine porque no pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe y señor natural, despues de habelle representado muchas veces los inconvenientes que en esto habia.Hallé tantos millones de deuda en estos Estados, y tantos de costa ordinaria, y tan poca ayuda en ellos, que con haber hecho el Rey, nuestro señor,muy largas provisiones, no han bastado, y este motin y el exemplo que de él han tomado las otras naciones para hacer lo mismo, y otras cosas que por nuestros pecados han sucedido, me han puesto en tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas, como querria; si bien hago todas las diligencias que humanamente puedo, y Dios sabe la afliccion que tengo de que éstas no aprovechen.Por tener á v. m. en la estimacion que al principio dije, he querido decille todo esto, y aseguralle que deseo remediar las necesidades de su persona y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda que es por no poder más, y que los que nacieron con la obligacion que v. m., me han de ayudar á llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero para todo, se ha de esperar en Dios que, como en causa suya, ha de abrir el camino para el remedio por donde no pensamos; como le habia abierto con la rota del conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros españoles con su motin, que no sólo me hicieron perder el tiempo, pero todos los medios que para ello habia, de que Dios sea bendito.Pesóme en extremo del subceso que hubo en el Waterlant, y que le cupiese tanta parte del daño á la gente de v. m., y quisiera que el Conde de la Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos, porque cuando yo le dí órden que los inviase, no sabía lo que allá subcedió y tenía fin por ciertos justos respetos de inviallos á Inglaterra, y no se podrá hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me han avisado qué número de ellos ni en qué forma han llegado adonde se habian de traer. Pero cuando v. m. haya sacado su gente, será muy bien que detodos los que se tomaren de los enemigos, se haga lo mismo que ellos hicieron de nuestros alemanes; y el no haber hecho yo cortar la cabeza á Aldegonda y á otros prisioneros, ha sido por respeto del Conde de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, y holgaré que se trate la de su primo y del capitan Corcuera y otros caballeros que están con él, en trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no entiendo si v. m. dice de las cabezas de los ingleses que agora se tomaron, ó de los burgomaestres y otros que están presos desde que se tomó aquella villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há por un burgomaestre de Medialburgo, como lo verá v. m. por las copias de las cartas que aquí van en frances, las cuales se inviaron á Medialburgo y nunca ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado al dicho burgomaestre. Pero puédese tratar de los otros que quedan en Harlem y avisarme v. m. cuando estuviere concertado para que se dé la órden que convenga, de manera que no sea contraria á la que se dió por los de Medialburgo; y volviendo á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda hacer por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á su hermano de dar por él á Aldegonda y á cuantos otros presos tuviese, y habiéndolo inviado á tratar el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, me dixo que le habia desengañado que no lo daria sino por el Conde de Biera, ó por cuatrocientos mil escudos, que lo uno y lo otro es tan gran disparate como se dexa considerar, y en que yo no puedo hacer nada, y holgaré mucho de que venga acá el mayordomo del dicho Conde de Bossú, y que entre tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos de Harlem, y al Conde de la Rocha he escriptoque haga en esto lo que v. m. le pidiere. Si se puede haber dinero nos sobra gente, y se podrá inviar ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el Waterlant, y aunque los vecinos de él merecen que se les haga todo el mal que v. m. dice, conviene, si algunos se redujesen, regalallos para ejemplo de los demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener toda la tierra, y habiéndose publicado el perdon, conviene que cada uno, por su parte, procure de persuadir á esa probe gente que se aprovechen de tan gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, y que con el buen tratamiento que á los unos se hiciere, se aseguran los demas. Las urcas que se escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda, habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, y han sucedido tantos inconvinientes para ésta, que me tienen con gran cuidado, como lo son, entre otros muchos, haber quitado las torres y señales para las honduras y navegacion, y no haber en toda esa provincia puerto seguro, y lo que v. m. dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así por la que siempre se ha tenido de no romper con ningun príncipe libre del imperio por muchas ocasiones que ellos nos den, como porque no sé si sería fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto y villa de Hemdem, luégo en llegando, con sola la gente que trae; todavía sin que lo entienda nadie, me invie v. m. una muy particular relacion de la calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier otro de que en esa provincia le parece que nuestra armada se podia aprovechar, y en fin, de los efectos que le pareciere que con ella se pueden hacer, así en Holanda como en Zelanda y en cualquier otra parte, presupuesto los estorbos queen todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como de persona que tiene tanta experiencia de estos Estados y tanto celo al servicio de su Majestad, y que no habrá dexado despues que está en Holanda de platicallo con marineros, aunque, como he dicho, ha de ser todo con gran recatamiento, mayormente lo de Hemdem, que nadie ha de entender que se ha pensado en ello.Bien creo que de los pasaportes que da el Conde de la Rocha, deben de nacer inconvinientes, aunque sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. m. tendrá, por su parte, la mano para que se excuse sin que se pueda entender que no se obedece lo que el Conde ordena, que yo le escribo para que de aquí en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,EL COMENDADOR REQUESENS,EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta de v. m. de 22 del pasado, y ántes habia recibido las de 16 y 20, y despues de hechas llegó el dinero y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué todo el que se pudo juntar en esta villa, y de ello habrá cabido á v. m. y á su gente la parte que se habrá podido, y yo holgára que fuera todo el socorro junto, pero no ha sido posible, y como en otras he escrito á v. m., he hecho todo lo que he podidopor proveello, y sea cierto que siento en el alma no podello remediar, y yo he venido á esta villa á buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no siendo ayudado de ninguna parte, mal se puede remediar habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y tengo de su persona la satisfaccion que es justo, y así me ha de ayudar por su parte á llevar esta carga, como le pido por merced lo haga, en que se entretenga su gente con el socorro que se les ha dado, y los marineros de esa armada, hasta que de acá vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere, y v. m. procure que los navíos estén en órden, para que venida nuestra armada en salvamento, de la cual hasta agora no tengo nueva que sea partida, aunque creo que lo será, puedan salir al camino para ayudar á que la del enemigo no la haga estorbo en tomar puerto; y fué de mucha importancia lo que v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. dice, que se dexan de hacer muy buenos efectos contra ellos por la falta que tenemos de dineros, que me duele infinito, plega á Dios de remediallo como más conviene á su servicio.Yo creo muy bien la dureza que tienen los de Waterlant de no rendirse si no les dejan vivir en su falsa religion, y miéntras no vivieren en la nuestra católica y se conserváre el autoridad de S. M., se pueden desengañar que no serán perdonados, ni harán bien sus negocios, que como se cumpliese con estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria de complacelles. Guarde, etc.AL CORONEL VERDUGO,EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTODE 1574, DE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y con otro responderé á los particulares de ella, que no tengo lugar de hacello en ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta que v. m. me da de lo que allá pasa, y yo espero en Dios que los enemigos no saldrán con sus designios, y que v. m. les ha de defender que no hagan ahí ningun daño. Yo me hallo aquí buscando dineros para enviar á todas partes, y por mucha diligencia que se ha hecho no se han hallado hasta ayer más de 900 libras, que se envian, de crédito, á pagar en Amsterdam, que será letra cierta y segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará el oficial del dicho pagador que allá está, y los gastará señaladamente para socorrer con ellos á los capitanes y marineros, conforme á lo que á v. m. le pareciere: y tambien va carta mia para los de esa villa, en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á los capitanes de las vituallas que tomaren para los marineros, y no he hablado sobre ello al burgomaestro que aquí reside, por haberse quedado en Brusélas y no ser venido hasta agora. Y con lo uno y otro, procure v. m. que se entretengan todo lo que se pudiere, que en pudiendo se enviará más recaudo. Guarde, etc.AL CORONEL VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié 6.000 florines para ir entreteniendo los gastos de esa armada, y deseo tanto que se sostenga, que con ser las necesidades de acá extremas, envio agora otros 20.000 para el mismo efecto; v. m. procure que se repartan de manera que duren el más tiempo que pueda, y que en éste se hagan algunos efectos, que si fuese verdad lo que me han escrito, que los marineros de Incusen y Hoornen no han querido embarcarse en el armada de los enemigos, y la nuestra de España acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy gran servicio á Dios y á S. M., y yo estoy cierto que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que estará con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna novedad en Incusen y en cualquiera desotras villas, que podria ser habellas cada dia, y Dios las encamine á su servicio; y guarde, etc.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que no he recibido carta de v. m., aunque me acuerdohaberle escrito algunas en este tiempo, que es de tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta para muchas partes, y siendo todas tan forzosas, bien puede entender el cuidado que me debe de dar; pero con todo esto se han proveido para los gastos de esa armada de pocos dias acá, una vez 6.000 florines y despues 20.000, que lo uno y lo otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña suma, es muy grande respecto de las necesidades, y así entiendo que con ella y la buena diligencia y maña de v. m. se debe entretener bien esa armada, y porque de la de España há mil dias que no tengo aviso y pierdo ya la esperanza de su venida, siendo el tiempo tan adelante, holgaré para en caso que no venga, que se sabrá con el primer correo, que v. m. me avise, los navíos que forzosamente le parece que deben ahí entretener, y cuáles, y con qué número de gente, y qué costa harán en cada un mes, los cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, pues no viniendo la armada de España, no podemos ser señores de la mar.Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo la necesidad en que está Leyden y el esfuerzo que el Príncipe hace para socorrella; bien entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia con el dicho Valdés, que no será necesario encargarle que para lo que tocáre á esto y á lo demas del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, mas con todo es bien que tenga entendido cuánto conviene apretar á Leyden y las demas plazas, y que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun se ofreciere la necesidad.CARTA AL CORONEL VERDUGO.Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente en escuadron á todos los soldados, y en lo que v. m. dice, le han informado que yo, con los más soldados, hemos determinado de ampararnos de la armada que está á cargo de v. m., ó acometer á Esperandam, de cualquiera de las dos cosas estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente, creo que los demas lo están ansimismo, porque aunque esta alteracion de presente esté en el término que está, no debe v. m. pensar ni otro alguno que hay tan baxos pensamientos y tan poca gana de servir los soldados á su Majestad que en lo que toca á su Real servicio discrepen un punto, procure v. m. proveer con mucha diligencia la gente que ahí está, mandando á los municioneros lo que el Sr. Maestre de campo ha mandado en otra ántes de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo que no les falte la comida y lo más necesario, y esto sin descuido, cuando otra cosa no se pueda hacer, mande v. m. quitallo de las propias bocas de los más principales y ricos de esa tierra, y áun de los pobres que lo pudieren suplir, y cúmplase con los soldados, que no son de parecer de quedarse cincuenta como v. m. dice, ántes quieren redoblar mucho número de gente en ese paso si v. m. innova y excede de lo que en ésta se le suplica, y ansí me pidieron se lo requiriese y protestase á v. m. de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se lo pido y requiero á v. m. por evitar otros mayores daños, que de no proveello se recrecerán en el deserviciode su Majestad; dicen que no les haga v. m. entender que en ese Harlem falta para tan poco número de gente el recaudo necesario habiendo cerveceros y panaderos y otras maneras de tratos de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. puede tomar lo que mandáre y quisiere, póngole á v. m. por delante el estado en que las cosas están, y el poco achaque que es menester para darse con la carga en tierra con tan excesivo desórden como de no proveerse esa gente se recrecerá acá y allá, y para descargo de ellos y mio, y de este consejo, guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí se negocia y despacha para enviallo á su Majestad con esto que los soldados despachan, y las más copias se guardan para su tiempo para que su Excelencia sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de todo requerimiento de desórden, y con esto acabo.Nuestro Señor, etc.De este Consejo, 19 de Noviembre de 1574.CARTA DEL CORONEL VERDUGOÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORESELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en respuesta de la mia, y huélgome en extremo que esos señores no estén de opinion de venir á acometer á pasar por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, yo he oido y visto que muchas veces se pide en semejantesnegocios que les paguen, pero dejar fuertes nunca lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos españoles hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden que otros estando enojados han ganado fuertes á su Majestad y no perdídoseles, siento yo estas cosas como español y deseoso que nuestra honra no se acabe de perder; vuestras mercedes miren bien lo que hacen porque les juro que hallen más dificultad en todos los pasos que si vuestras mercedes fueran turcos, y junto con la traicion harán la mayor bisoñería que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo trabajo saldrán con su intencion. Nuestro Señor dé á vuestras mercedes mejor consejo, y guarde sus muy magníficas personas como desean.De Harlem, á 22 de Noviembre de 1574.—Besa á vuestras mercedes las manos su servidor,Francisco Verdugo.Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y SOLDADOS.Muy magníficos señores: Esta mañana ántes que fuese el dia envié á pedir licencia á vuestras mercedes para hablalles, y salió el señor ayudante con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, diciendo lo que ellos hiciesen sería hecho de parte de todos, yo le supliqué que me hiciese merced que pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, porque traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas cosas que decir á vuestras mercedes de su parte tocantes al servicio de Dios y de su Majestad y á honrade toda nuestra nacion, y asimismo les traigo dineros, y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren menester. Vuestras mercedes estaban tan de prisa y deseosos de caminar, que no me quisieron oir, sino inviarme y decirme que me fuese, como lo hice; ya que esto es pasado, me ha parescido con intervencion del Sr. Coronel Francisco Verdugo, que gobierna esta tierra, suplicamos á vuestras mercedes cuan encarecidamente podemos sean servidos de esperar ahí en el alojamiento que tienen por mañana mártes en todo el dia, que en este tiempo habrá llegado aquí musiur de Hierge, el cual dará órden á vuestras mercedes de lo que se ha de hacer sin que parezca que vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas desórdenes que podria haber.Nuestro Señor, etc.De Harlem, á 29 de Noviembre de 1574.—Despues de escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual escribe será aquí luégo.—Servidores de vuestras mercedes,D. Rodrigo Zapata de Leon, Francisco Verdugo.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,EL COMENDADOR REQUESENS,EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Holgué de saber por la carta de v. m. de 26 del pasado que fuesen salidos los alemanes de esa villa con quietud, y que quedasen los burgeses de ella más contentos con la genteque entró de guarnicion, y al capitan Mechenan, teniente del Conde de Ebres, á quien he escripto la satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado con su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en cuanto á proveer esa villa de vituallas y municiones de guerra, se hará lo que se pudiere, y asimismo en socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo deseo harto, pero me hallo con grandísima falta para todo; Dios lo remedie, y él guarde, etc.Deseo saber los efectos que hace la armada de Amsterdam, porque si se tiene aquella costa sólo por complacer á los de la villa y por entretener marineros para cuando sean más menester y que no se vayan entre tanto á los enemigos, se podrian inviar acá algunos capitanes y marineros, pues hay hartos navíos, y hacerse con ellos por esta parte algunos efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y cuántos y de qué calidad son los navíos que agora se entretienen allí, y cuáles son los que no se pueden excusar.VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586.COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE PARMA PARA SU MAJESTAD DE BRUSÉLAS, Á 28 DE FEBRERO 1586.Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me avisa que, con la ocasion del hielo que hizo en fin de Enero, hizo juntar la gente que pudo, y quedando él con parte al rededor de la villa de Gruninghenpara acudir donde fuese menester, amenazándole los rebeldes por más partes, envió al teniente coronel Juan Baptista de Tássis con la otra en Frisa, donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar, entendiendo que los dichos rebeldes habian salido en campaña y que mostraban deseo de pelear, fué hácia ellos conforme á la órden que del Coronel tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente, y alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria, pues de dos mil hombres que habia de pelea de los enemigos de las compañías viejas, no escaparon diez, habiendo quedado muertos y presos los demas, con muy poca pérdida de los nuestros, aunque quedó muerto uno de los hijos del Conde de Vandemberg que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien, como otro hermano suyo mayor que quedó herido; ha sido faccion de importancia por ser la gente que era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer por allá harto daño. A nuestro Señor se deben las gracias, que nos hace más mercedes de las que merescemos, y cierto que al dicho Coronel, como tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad con que sirven, y estimar el valor que en todas ocasiones del servicio de vuestra Majestad muestran.RELACIONDE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU MAJESTAD, QUE SE SOCORRE EN HOLANDA.En Vlaerdirgen.Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo Zapata, D. Francisco de Vargas, Martin de Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía de alemanes del regimiento del Baron de Frans-Pergue.En Maeslandt.Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro de Benavides.Maeslandtsluis.Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas, D. Diego de Córdoba.En Gravesand.Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco de Toledo.En Naeldwic.La del capitan Francisco de Aldana.En Liera.La del capitan Luis del Villar.En Reewyck.La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía de alemanes del regimiento de Frans-Pergue.En Borbure.La otra parte de los herreruelos, y otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.En La Haya.El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de su regimiento y las de D. Fernando de Toledo, Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino.En Leerdam.Ochenta alemanes de Frans-Pergue.En Balsenar.Una compañía de alemanes de Ebrestayn.En Monster.Una compañía de alemanes de Frans-Pergue.En Esquebelingue.Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.En Viennen.Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo y Vargas y una de alemanes de Ebrestayn.En Valquenburt.Una compañía de alemanes de Ebrestayn.En Voorschoten.Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas.En Soterbaust.Las de Palma, Melgarejo y Borja.En Leyderdorp.El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes del Conde de Bossú.En Alphen.Una compañía de valones del regimiento de Mos de Latre.En Bodgrave.El coronel Mos de Latre.En Mubergrue.Dos compañías de valones del regimiento de Mos de Latre.En Zetfel.Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel Niño.En Ramerique.Una compañía de alemanes del Conde de Bossú.En Pudcop.La que era del capitan Zamudio.En Hermelen.La del capitan Armengol.En Linscot.Las de Escalante y el capitan Tribiers.En Monfort.El capitan Estoquel de alemanes del regimiento del Conde de Mega.En Vasseynt.Una compañía de alemanes del dicho regimiento.En Hilguesberguen.Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando de Toledo.En Sevenhuysen.Las de Trancosso y Baltasar Franco.En Poelgeest.Don Gabriel de Peralta.En Bleyswyc.Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de Paz, y el maestro de campo general Valdés.En Verquel.Don Luis Gaytan.Sotermer.Don Martin de Ayala.En Eguemont.Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo de Bracamonte, D. Phelipe de Veamonte, Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala, Gaspar Gomez, Diego Ortiz de Angulo, y Martin Flores, y la compañía de borgoñones del Baron de Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de Moysi.En Soetermeer.La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes altos del regimiento de Polviler.En Beverwick.Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento.En la villa de Campen (Over-Issel).Dos compañías del dicho regimiento.En la de Deventer (Over-Issel).Otras tres compañías del dicho regimiento.En los diques de Waterland y Amstradam.Diez compañías de alemanes baxos del regimiento del Conde de Bossu, y dos del de Mega, y siete de valones del regimiento de Francisco Verdugo.En Utrecht.La del capitan Linden del dicho regimiento de Bossu.En Catruyque.La del capitan Suater del dicho regimiento.En Viana.La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la de españoles de Pedro de Tordesillas.En Amsfort.Una compañía de alemanes altos del regimiento del Fúcar.En Rin.Otra compañía de dicho regimiento.En Harlem.Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento del Conde de Ebrestayn, y ahora han salidode allí las compañías de caballos de Juan Baptista y Camilo de Montes, que van la vuelta de la Haya.Las dos compañías de caballos de D.JuanPacheco y Aurelio Palermo, están aloxadas en unos cenos entre Blardinque y Merlan, y la de arcabuceros de García de Valdés está tambien en otros cenos entre Meslan y Granesanda.Muchas de las cuales dichas compañías se mudan de un dia á otro, conforme á las necesidades que ocurren.LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR PARA RESTAURAR LA REPUTACION Y DISCIPLINA QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA SON LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, alférez, sargentos, cabos descuadra, se observe la ley y la órden que en tiempos pasados se solia guardar y observar en esta nacion, y que como en cosa tan importante y de donde generalmente proceden todas las faltas que de algunos años á esta parte se han visto en ella, no se haga en lo venidero eleccion de ninguna persona para capitan que no sea exercitada y experimentada de muchos años deguerra, para que el tal sepa cómo ha de gobernar y habilitar sus soldados, y no que los soldados de su compañía vengan á ser sus maestros; porque de no hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer boleo á aprender en el arte, se siguen muy muchos inconvinientes, y de la misma manera de las muchas elecciones que hacen de sus alférez, sargentos y cabos descuadra, no guardando, como no guardan, la órden que en esto por lo pasado se solia y acostumbraba.Que es muy justo que los Capitanes generales de los ejércitos, que son los que han de proveer las compañías de infantería española, observen las costumbres antiguas, para que se haga como conviene al servicio de su Majestad, que las provean informándose de los Maeses de Campo de los méritos de cada uno, porque son los que han de pelear con ellos, y los que mejor les pueden informar á los Capitanes generales de los méritos y servicios de cada uno, pues los conocen y tienen cuenta con ellos; en cuanto á los alféreces, sargentos y cabos descuadra, que es tambien justo que se provean conforme á la costumbre antigua, y que por lo ménos hayan servido seis ú ocho años sin haber dejado la milicia y servicio en la misma infanteríaespañola, y que los capitanes en la provision de alférez, sargentos y cabos descuadra, den cuenta á los Maeses de Campo para que con su aprobacion los hagan, y para que los Maeses de Campo lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes generales, y haciéndose la eleccion desta manera vernán á ser bien y méritamente proveidas las compañías en persona de los alférez, y las banderas en los sargentos, y las ginetas en los cabos descuadra.2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, sean favorescidos y honrados de sus Generales, los cuales, juntamente con esto, les den la autoridad que se requiere para el gobierno y disciplina de sus soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun les paresciese convenir.Que es muy justo que los dichos capitanes sean honrados y favorescidos de sus Generales, porque será ocasion para que sirvan con más contentamiento, y para que sean más obedecidos de sus soldados y estimados de los demas, y que en cuanto al gobierno y disciplina los Maeses de Campo tengan el cuidado que conviene, y son obligados, pues es éste suoficio, y son los que han de dar cuenta á sus Capitanes generales de todo lo que sucede en sus tercios.3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en cuya habilidad y diligencia consiste por la mayor parte la buena órden y disciplina de la infantería, sea de la misma manera, por pura experiencia y merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como se ha visto que en algunas partes los eligen.Que esto conviene que sea así, buscando personas para estos oficios que tengan méritos y experiencia y práctica.4. Que se dé órden expresa para que los capitanes y Sargentos mayores en la parte que se hallaren hagan exercitar y habilitar los soldados de ordinario con las armas que cada uno dellos hubiere de servir, para que caminando ó estando en sus alojamientos se hagan diestros dellas y las sepan bien manejar, para usarlas mejor cuando se vieren con sus enemigos.Que esto es muy bien que así se haga y cumpla como en este reino se exercita por ordinario la infantería española que al presente reside en él, en las partes donde se halla alojada por órden del Capitan general.5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja á quien no se hubiese señalado y aventajado deotros en pelear, en asaltos de tierra, ó en batalla ó escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la guerra suele acaescer.Que es justo quel soldado que se señaláre en batalla, asalto ó escaramuza, ó en otro suceso ó facion de guerra, le mande el Capitan general dar premio, aventajándole segun le parescerá conforme á lo que habrá hecho, y que esto se entienda con ventaja extraordinaria, porque los treinta escudos que tiene cada compañía de ventaja son muy pocos para cumplir con tantos soldados como hay en cada compañía, con los cuales es justo se tenga cuenta de ordinario, y que esto sea por relacion de sus Maeses de Campo.6. Y que á los caballeros que acudieren á servir á su Majestad en la infantería, siendo efectualmente y tiniendo disposicion, edad y habilidad competente, allende de sus pagas ordinarias, les mande su Majestad hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento en cada mes, y dende abajo conforme á la calidad de cada uno; y que esta ley sea general, con tal que hagan sus guardias y el oficio de soldados, sin que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer, porque en algunas partes lo son y se sigue dello muchodeservicio á su Majestad, por el descontento universal que procede entre la más gente de guerra.Que será bien hecho, porque será ocasion que se puedan entretener muchos caballeros y hacerse pláticos en el exercicio militar, no incluyéndose estas ventajas en los treinta escudos que cada compañía tiene de ordinario, que son pocos, como se ha dicho arriba, y que los Maeses de Campo tengan cuidado de hacer servir á los dichos caballeros como á los demas.7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez y otros oficiales, tengan particular cuidado de visitar dos veces cada semana los alojamientos y estancias de sus soldados, y de tomar informacion de sus propios huéspedes y vecinos de la manera que viven, para ver si se hacen desórdenes, y hacerles vivir en la órden que son obligados.En este particular, que los capitanes y Maestre de Campo tengan el cuidado que conviene, guiando de la manera que más cumpla al servicio de su Majestad.8. Que en todas las partes que esta nacion se entretuviere, se mande y ordene, que no haya en ella, ni cabe las personas de los Generales, ninguna suerte de aventureros ni hombres desobligados de residencia debaxo de bandera, con lo cual severnán á evitar muchos vicios y excesos, excepto cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado y facultoso que estuviese para asestir en alguna guerra ó jornada.En cuanto á esto, es bien que quede á arbitrio de los Generales, como se hace, que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad y calidad de las personas, ansí pueda mandar lo que más convenga.9. Que se haga premática sobre la cualidad de las armas y vestidos que se hubieren de usar en la dicha infantería, pues se sabe que de la demasía y exceso que hay particularmente en esto, suceden en ella muy muchos daños é inconvinientes por quererse los unos aventajar de los otros, en el hábito y trajes, más que en el servicio y obras, aprovechándose, por ventura, de estas insignias y ornato más que de los propios efetos. Allende que por esta misma causa ha crecido en esta nacion el número de los bagajes y otra suerte de embarazos que en otros tiempos no solia haber.En cuanto á esto, nunca entre la infantería española ha habido premática para vestidos ni armas, porque sería quitarles el ánimo y brío que es necesario que tenga la gente de guerra, cuanto más que hoy en dia ninguna de éstas va supérflua en la infantería española, y en lo que toca á los bagajes, ya hay premática delCapitan general de los que se han de dar, que son diez bagajes para cada cien soldados.10. Que su Majestad condoliéndose, como tan justo Príncipe, de la honra y reputacion de esta nacion, manda sea pagada á sus tiempos como las demas otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas veces por experiencia que de no hacerse con ellos esto, siendo el principal niervo de sus exércitos, suceden motines y desórdenes de que ellos vienen á perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas partes, y á ser en ellas aborrecidos.Que esto es muy justo, pero en este reino ya se hace, porque el Capitan general tiene cuidado de que sea pagada la infantería española.11. Y que de la misma manera se ordene y mande que donde quiera que esta nacion residiese, ahora sea en sus alojamientos, ó fuera de ellos, se tenga especial cuidado de hacerles tasar las vituallas que se les hubiesen de proveer, para que se les venda á moderados precios, y que en la tal tasacion y en las contribuciones que por órden se les hubieren de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos y acreditados de la tal compañía, así para que los soldados tengan mayor satisfaccion de lo que con ellos se hiciese, como para que sus capitanes ni oficiales no les hagan fraude ni engaño, como muchas veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, deque por la mayor parte suceden desórdenes entre ellos.En cuanto á esto es muy justa cosa que las vituallas se pongan en precio justo y moderado, atento el poco sueldo ordinario del soldado, y la órden que en este reino se tiene en los presidios, es que el soldado come las vituallas como los del pueblo, fuera de la gabela, la cual se le baja, que es un tornés por rotul en el pan y carne y vino, porque en lo demas, así para el soldado, como el del pueblo y la infantería española que aloja en Nápoles, paga la gabela por entero en todas las cosas, y en cuanto al intervenir los seis soldados en el precio de las vituallas, esto sería de escándalo, pues los que gobiernan el pueblo tienen cargo, cuando venden sus vituallas, de bajar aquella gabela, y en esto bastará que intervengan, ó lo entiendan los oficiales mayores, á quienes, siendo proveidos, como está dicho, se debe tener más crédito que á los dichos soldados, y en cuanto á las contribuciones, cuando se dan, tengan, como ya se suele hacer, cuentalos cabos descuadra con tomar y repartir dichas contribuciones, y hacer las cédulas á las universidades que las dieren, y para mayor beneficio de la dicha infantería, sería bien que se usase en ella lo mismo que con la caballería, de que en el lugar donde entra de presidio ó alojamiento, no se le pudiese alzar el precio á las vituallas por cuatro meses, contándose del dia que allí entra.12. Que en todas las partes donde la dicha infantería residiere, se ordene y mande por públicos pregones que no pretendan ignorancia, no venga ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir merced, ventaja ni entretenimiento si no fuere con licencia expresa de su General, é informacion de sus servicios hecha por su mandado, y con intervencion de seis soldados, los más ancianos y de mayor crédito de la compañía donde el tal soldado hubiese servido, con tal que á estos tales se les tome primero juramento en forma, que tomarán fielmente la dicha informacion, en la cual señaladamente se declare los servicios que el tal soldado hubiese hecho y las partes donde se señaló, y que otra tal informacion le sirva en caso que pretenda alguna ventaja de su general.En cuanto á esto, que muy bien, pero que la informacion no la hagan los soldados, porque habria poca seguridad enellas, sino que el Maese de Campo la haga por órden del General, tomando el dicho de personas de crédito, capitanes y alférez, y otras personas dignas de fe.13. Que todos los entretenimientos que así se dieren por órden de su Majestad vengan á vacar y á resumirse por muerte ó ausencia de la persona en quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer en ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad.Que así conviene que sea, siendo las ventajas extraordinarias dadas por servicios particulares, tanto más que así se hace y ha hecho siempre en este reino, etc.FIN DEL APÉNDICE.
APÉNDICE.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES,CON DON GONZALO DE BRACAMONTE.Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y por otra mia habrá visto cuán informado estoy de lo bien que ha servido á S. M., y pésame de que la gratificacion no haya sido la que v. m. merece, y yo no faltaré de procuralla en lo que por mi parte pudiere, y agora es tiempo que todos atendamos á servir como sé que v. m. lo hará.Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer las compañías de su regimiento, porque luégo que me encargué de este Gobierno se me pidió licencia para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y he dado órden que sea socorrida como las demas, y al contador Castellanos que demas de esto envie una paga en paños para ese regimiento, confiando que v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la gente de servicio que tiene, pues aunque en cualquier tiempo se ha de hacer esto, así mucho más en el que agora estamos, que la necesidad que S. M. tiene de gente y dinero es tan grande; placerá á Dios de remedialla, que guarde, etc.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez de v. m. su carta de 18 de éste, y ántes habia recibido la de 13, y á entrambas responderé en ésta, y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad que pasa su regimiento y lo que desea que se le tome muestra y dé algunas pagas, ó que se despida, y lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha pasado y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las partes que concurren en la persona de v. m., tengo yo tan particular relacion, que me ha obligado á escribillo más de una vez á su Majestad despues que estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que mostrar á v. m. la satisfaccion que de ello tengo. Pero las que se me han ofrecido en las necesidades de por acá han sido de manera que no puedo remediar, como deseo, las de todas partes, y á ningunas se ha acudido primero que á las de Holanda, porque soy seguro que en siete meses que há que yo estoy en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más de 700.000 florines, y los 200.000, ó muy pocos ménos, han sido desde fin de Abril hasta mediado Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá conforme á las relaciones que han dado los contadores, porque yo no puedo ver tan particularmente las cuentas como querria, y de que de su yerro haya alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á mí mucho. Pero creo que de las baxas que habrá habidoen otras cosas, para que iban las relaciones muy largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como yo lo he escrito al Conde de la Rocha y contador Alameda. Quien supiere que se pagó á los amotinados mucho más de lo que se les debia, está claro que le ha de parecer que es más justo, como en efecto lo sería, que se haga lo mismo con los que no se amotinaron, y ninguna cosa deseo yo tanto como podello hacer así. Pero el mismo motin, de que han nacido mayores inconvenientes aún de los que allá se pueden representar, me ha imposibilitado á todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado de Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos los estados, á redimir aquella vexacion como pude, y ésta es materia más larga de la que se puede discurrir en carta; basta decir que del trabajo en que agora estamos y de todos los que hubiere en estos Estados, son causa los que se amotinaron, y que fué fuerza pagalles y perdonalles, y lo es tambien cumplilles la palabra, pues se les dió, si bien la culpa es la mayor, que no digo españoles, pero gente de ninguna nacion tuvo jamas á su Príncipe.Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad, sino habiéndome hecho el Rey, nuestro señor, fuerza despues de habello rehusado más de un año, que muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que nadie podia llevar, segun en el término que hallé las cosas de aquí. Pero sabiendo esto, vine porque no pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe y señor natural, despues de habelle representado muchas veces los inconvenientes que en esto habia.Hallé tantos millones de deuda en estos Estados, y tantos de costa ordinaria, y tan poca ayuda en ellos, que con haber hecho el Rey, nuestro señor,muy largas provisiones, no han bastado, y este motin y el exemplo que de él han tomado las otras naciones para hacer lo mismo, y otras cosas que por nuestros pecados han sucedido, me han puesto en tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas, como querria; si bien hago todas las diligencias que humanamente puedo, y Dios sabe la afliccion que tengo de que éstas no aprovechen.Por tener á v. m. en la estimacion que al principio dije, he querido decille todo esto, y aseguralle que deseo remediar las necesidades de su persona y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda que es por no poder más, y que los que nacieron con la obligacion que v. m., me han de ayudar á llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero para todo, se ha de esperar en Dios que, como en causa suya, ha de abrir el camino para el remedio por donde no pensamos; como le habia abierto con la rota del conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros españoles con su motin, que no sólo me hicieron perder el tiempo, pero todos los medios que para ello habia, de que Dios sea bendito.Pesóme en extremo del subceso que hubo en el Waterlant, y que le cupiese tanta parte del daño á la gente de v. m., y quisiera que el Conde de la Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos, porque cuando yo le dí órden que los inviase, no sabía lo que allá subcedió y tenía fin por ciertos justos respetos de inviallos á Inglaterra, y no se podrá hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me han avisado qué número de ellos ni en qué forma han llegado adonde se habian de traer. Pero cuando v. m. haya sacado su gente, será muy bien que detodos los que se tomaren de los enemigos, se haga lo mismo que ellos hicieron de nuestros alemanes; y el no haber hecho yo cortar la cabeza á Aldegonda y á otros prisioneros, ha sido por respeto del Conde de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, y holgaré que se trate la de su primo y del capitan Corcuera y otros caballeros que están con él, en trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no entiendo si v. m. dice de las cabezas de los ingleses que agora se tomaron, ó de los burgomaestres y otros que están presos desde que se tomó aquella villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há por un burgomaestre de Medialburgo, como lo verá v. m. por las copias de las cartas que aquí van en frances, las cuales se inviaron á Medialburgo y nunca ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado al dicho burgomaestre. Pero puédese tratar de los otros que quedan en Harlem y avisarme v. m. cuando estuviere concertado para que se dé la órden que convenga, de manera que no sea contraria á la que se dió por los de Medialburgo; y volviendo á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda hacer por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á su hermano de dar por él á Aldegonda y á cuantos otros presos tuviese, y habiéndolo inviado á tratar el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, me dixo que le habia desengañado que no lo daria sino por el Conde de Biera, ó por cuatrocientos mil escudos, que lo uno y lo otro es tan gran disparate como se dexa considerar, y en que yo no puedo hacer nada, y holgaré mucho de que venga acá el mayordomo del dicho Conde de Bossú, y que entre tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos de Harlem, y al Conde de la Rocha he escriptoque haga en esto lo que v. m. le pidiere. Si se puede haber dinero nos sobra gente, y se podrá inviar ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el Waterlant, y aunque los vecinos de él merecen que se les haga todo el mal que v. m. dice, conviene, si algunos se redujesen, regalallos para ejemplo de los demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener toda la tierra, y habiéndose publicado el perdon, conviene que cada uno, por su parte, procure de persuadir á esa probe gente que se aprovechen de tan gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, y que con el buen tratamiento que á los unos se hiciere, se aseguran los demas. Las urcas que se escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda, habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, y han sucedido tantos inconvinientes para ésta, que me tienen con gran cuidado, como lo son, entre otros muchos, haber quitado las torres y señales para las honduras y navegacion, y no haber en toda esa provincia puerto seguro, y lo que v. m. dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así por la que siempre se ha tenido de no romper con ningun príncipe libre del imperio por muchas ocasiones que ellos nos den, como porque no sé si sería fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto y villa de Hemdem, luégo en llegando, con sola la gente que trae; todavía sin que lo entienda nadie, me invie v. m. una muy particular relacion de la calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier otro de que en esa provincia le parece que nuestra armada se podia aprovechar, y en fin, de los efectos que le pareciere que con ella se pueden hacer, así en Holanda como en Zelanda y en cualquier otra parte, presupuesto los estorbos queen todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como de persona que tiene tanta experiencia de estos Estados y tanto celo al servicio de su Majestad, y que no habrá dexado despues que está en Holanda de platicallo con marineros, aunque, como he dicho, ha de ser todo con gran recatamiento, mayormente lo de Hemdem, que nadie ha de entender que se ha pensado en ello.Bien creo que de los pasaportes que da el Conde de la Rocha, deben de nacer inconvinientes, aunque sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. m. tendrá, por su parte, la mano para que se excuse sin que se pueda entender que no se obedece lo que el Conde ordena, que yo le escribo para que de aquí en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,EL COMENDADOR REQUESENS,EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta de v. m. de 22 del pasado, y ántes habia recibido las de 16 y 20, y despues de hechas llegó el dinero y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué todo el que se pudo juntar en esta villa, y de ello habrá cabido á v. m. y á su gente la parte que se habrá podido, y yo holgára que fuera todo el socorro junto, pero no ha sido posible, y como en otras he escrito á v. m., he hecho todo lo que he podidopor proveello, y sea cierto que siento en el alma no podello remediar, y yo he venido á esta villa á buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no siendo ayudado de ninguna parte, mal se puede remediar habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y tengo de su persona la satisfaccion que es justo, y así me ha de ayudar por su parte á llevar esta carga, como le pido por merced lo haga, en que se entretenga su gente con el socorro que se les ha dado, y los marineros de esa armada, hasta que de acá vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere, y v. m. procure que los navíos estén en órden, para que venida nuestra armada en salvamento, de la cual hasta agora no tengo nueva que sea partida, aunque creo que lo será, puedan salir al camino para ayudar á que la del enemigo no la haga estorbo en tomar puerto; y fué de mucha importancia lo que v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. dice, que se dexan de hacer muy buenos efectos contra ellos por la falta que tenemos de dineros, que me duele infinito, plega á Dios de remediallo como más conviene á su servicio.Yo creo muy bien la dureza que tienen los de Waterlant de no rendirse si no les dejan vivir en su falsa religion, y miéntras no vivieren en la nuestra católica y se conserváre el autoridad de S. M., se pueden desengañar que no serán perdonados, ni harán bien sus negocios, que como se cumpliese con estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria de complacelles. Guarde, etc.AL CORONEL VERDUGO,EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTODE 1574, DE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y con otro responderé á los particulares de ella, que no tengo lugar de hacello en ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta que v. m. me da de lo que allá pasa, y yo espero en Dios que los enemigos no saldrán con sus designios, y que v. m. les ha de defender que no hagan ahí ningun daño. Yo me hallo aquí buscando dineros para enviar á todas partes, y por mucha diligencia que se ha hecho no se han hallado hasta ayer más de 900 libras, que se envian, de crédito, á pagar en Amsterdam, que será letra cierta y segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará el oficial del dicho pagador que allá está, y los gastará señaladamente para socorrer con ellos á los capitanes y marineros, conforme á lo que á v. m. le pareciere: y tambien va carta mia para los de esa villa, en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á los capitanes de las vituallas que tomaren para los marineros, y no he hablado sobre ello al burgomaestro que aquí reside, por haberse quedado en Brusélas y no ser venido hasta agora. Y con lo uno y otro, procure v. m. que se entretengan todo lo que se pudiere, que en pudiendo se enviará más recaudo. Guarde, etc.AL CORONEL VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié 6.000 florines para ir entreteniendo los gastos de esa armada, y deseo tanto que se sostenga, que con ser las necesidades de acá extremas, envio agora otros 20.000 para el mismo efecto; v. m. procure que se repartan de manera que duren el más tiempo que pueda, y que en éste se hagan algunos efectos, que si fuese verdad lo que me han escrito, que los marineros de Incusen y Hoornen no han querido embarcarse en el armada de los enemigos, y la nuestra de España acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy gran servicio á Dios y á S. M., y yo estoy cierto que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que estará con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna novedad en Incusen y en cualquiera desotras villas, que podria ser habellas cada dia, y Dios las encamine á su servicio; y guarde, etc.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que no he recibido carta de v. m., aunque me acuerdohaberle escrito algunas en este tiempo, que es de tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta para muchas partes, y siendo todas tan forzosas, bien puede entender el cuidado que me debe de dar; pero con todo esto se han proveido para los gastos de esa armada de pocos dias acá, una vez 6.000 florines y despues 20.000, que lo uno y lo otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña suma, es muy grande respecto de las necesidades, y así entiendo que con ella y la buena diligencia y maña de v. m. se debe entretener bien esa armada, y porque de la de España há mil dias que no tengo aviso y pierdo ya la esperanza de su venida, siendo el tiempo tan adelante, holgaré para en caso que no venga, que se sabrá con el primer correo, que v. m. me avise, los navíos que forzosamente le parece que deben ahí entretener, y cuáles, y con qué número de gente, y qué costa harán en cada un mes, los cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, pues no viniendo la armada de España, no podemos ser señores de la mar.Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo la necesidad en que está Leyden y el esfuerzo que el Príncipe hace para socorrella; bien entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia con el dicho Valdés, que no será necesario encargarle que para lo que tocáre á esto y á lo demas del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, mas con todo es bien que tenga entendido cuánto conviene apretar á Leyden y las demas plazas, y que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun se ofreciere la necesidad.CARTA AL CORONEL VERDUGO.Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente en escuadron á todos los soldados, y en lo que v. m. dice, le han informado que yo, con los más soldados, hemos determinado de ampararnos de la armada que está á cargo de v. m., ó acometer á Esperandam, de cualquiera de las dos cosas estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente, creo que los demas lo están ansimismo, porque aunque esta alteracion de presente esté en el término que está, no debe v. m. pensar ni otro alguno que hay tan baxos pensamientos y tan poca gana de servir los soldados á su Majestad que en lo que toca á su Real servicio discrepen un punto, procure v. m. proveer con mucha diligencia la gente que ahí está, mandando á los municioneros lo que el Sr. Maestre de campo ha mandado en otra ántes de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo que no les falte la comida y lo más necesario, y esto sin descuido, cuando otra cosa no se pueda hacer, mande v. m. quitallo de las propias bocas de los más principales y ricos de esa tierra, y áun de los pobres que lo pudieren suplir, y cúmplase con los soldados, que no son de parecer de quedarse cincuenta como v. m. dice, ántes quieren redoblar mucho número de gente en ese paso si v. m. innova y excede de lo que en ésta se le suplica, y ansí me pidieron se lo requiriese y protestase á v. m. de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se lo pido y requiero á v. m. por evitar otros mayores daños, que de no proveello se recrecerán en el deserviciode su Majestad; dicen que no les haga v. m. entender que en ese Harlem falta para tan poco número de gente el recaudo necesario habiendo cerveceros y panaderos y otras maneras de tratos de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. puede tomar lo que mandáre y quisiere, póngole á v. m. por delante el estado en que las cosas están, y el poco achaque que es menester para darse con la carga en tierra con tan excesivo desórden como de no proveerse esa gente se recrecerá acá y allá, y para descargo de ellos y mio, y de este consejo, guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí se negocia y despacha para enviallo á su Majestad con esto que los soldados despachan, y las más copias se guardan para su tiempo para que su Excelencia sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de todo requerimiento de desórden, y con esto acabo.Nuestro Señor, etc.De este Consejo, 19 de Noviembre de 1574.CARTA DEL CORONEL VERDUGOÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORESELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en respuesta de la mia, y huélgome en extremo que esos señores no estén de opinion de venir á acometer á pasar por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, yo he oido y visto que muchas veces se pide en semejantesnegocios que les paguen, pero dejar fuertes nunca lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos españoles hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden que otros estando enojados han ganado fuertes á su Majestad y no perdídoseles, siento yo estas cosas como español y deseoso que nuestra honra no se acabe de perder; vuestras mercedes miren bien lo que hacen porque les juro que hallen más dificultad en todos los pasos que si vuestras mercedes fueran turcos, y junto con la traicion harán la mayor bisoñería que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo trabajo saldrán con su intencion. Nuestro Señor dé á vuestras mercedes mejor consejo, y guarde sus muy magníficas personas como desean.De Harlem, á 22 de Noviembre de 1574.—Besa á vuestras mercedes las manos su servidor,Francisco Verdugo.Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y SOLDADOS.Muy magníficos señores: Esta mañana ántes que fuese el dia envié á pedir licencia á vuestras mercedes para hablalles, y salió el señor ayudante con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, diciendo lo que ellos hiciesen sería hecho de parte de todos, yo le supliqué que me hiciese merced que pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, porque traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas cosas que decir á vuestras mercedes de su parte tocantes al servicio de Dios y de su Majestad y á honrade toda nuestra nacion, y asimismo les traigo dineros, y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren menester. Vuestras mercedes estaban tan de prisa y deseosos de caminar, que no me quisieron oir, sino inviarme y decirme que me fuese, como lo hice; ya que esto es pasado, me ha parescido con intervencion del Sr. Coronel Francisco Verdugo, que gobierna esta tierra, suplicamos á vuestras mercedes cuan encarecidamente podemos sean servidos de esperar ahí en el alojamiento que tienen por mañana mártes en todo el dia, que en este tiempo habrá llegado aquí musiur de Hierge, el cual dará órden á vuestras mercedes de lo que se ha de hacer sin que parezca que vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas desórdenes que podria haber.Nuestro Señor, etc.De Harlem, á 29 de Noviembre de 1574.—Despues de escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual escribe será aquí luégo.—Servidores de vuestras mercedes,D. Rodrigo Zapata de Leon, Francisco Verdugo.AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,EL COMENDADOR REQUESENS,EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.Muy magnífico señor: Holgué de saber por la carta de v. m. de 26 del pasado que fuesen salidos los alemanes de esa villa con quietud, y que quedasen los burgeses de ella más contentos con la genteque entró de guarnicion, y al capitan Mechenan, teniente del Conde de Ebres, á quien he escripto la satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado con su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en cuanto á proveer esa villa de vituallas y municiones de guerra, se hará lo que se pudiere, y asimismo en socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo deseo harto, pero me hallo con grandísima falta para todo; Dios lo remedie, y él guarde, etc.Deseo saber los efectos que hace la armada de Amsterdam, porque si se tiene aquella costa sólo por complacer á los de la villa y por entretener marineros para cuando sean más menester y que no se vayan entre tanto á los enemigos, se podrian inviar acá algunos capitanes y marineros, pues hay hartos navíos, y hacerse con ellos por esta parte algunos efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y cuántos y de qué calidad son los navíos que agora se entretienen allí, y cuáles son los que no se pueden excusar.VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586.COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE PARMA PARA SU MAJESTAD DE BRUSÉLAS, Á 28 DE FEBRERO 1586.Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me avisa que, con la ocasion del hielo que hizo en fin de Enero, hizo juntar la gente que pudo, y quedando él con parte al rededor de la villa de Gruninghenpara acudir donde fuese menester, amenazándole los rebeldes por más partes, envió al teniente coronel Juan Baptista de Tássis con la otra en Frisa, donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar, entendiendo que los dichos rebeldes habian salido en campaña y que mostraban deseo de pelear, fué hácia ellos conforme á la órden que del Coronel tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente, y alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria, pues de dos mil hombres que habia de pelea de los enemigos de las compañías viejas, no escaparon diez, habiendo quedado muertos y presos los demas, con muy poca pérdida de los nuestros, aunque quedó muerto uno de los hijos del Conde de Vandemberg que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien, como otro hermano suyo mayor que quedó herido; ha sido faccion de importancia por ser la gente que era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer por allá harto daño. A nuestro Señor se deben las gracias, que nos hace más mercedes de las que merescemos, y cierto que al dicho Coronel, como tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad con que sirven, y estimar el valor que en todas ocasiones del servicio de vuestra Majestad muestran.RELACIONDE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU MAJESTAD, QUE SE SOCORRE EN HOLANDA.En Vlaerdirgen.Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo Zapata, D. Francisco de Vargas, Martin de Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía de alemanes del regimiento del Baron de Frans-Pergue.En Maeslandt.Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro de Benavides.Maeslandtsluis.Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas, D. Diego de Córdoba.En Gravesand.Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco de Toledo.En Naeldwic.La del capitan Francisco de Aldana.En Liera.La del capitan Luis del Villar.En Reewyck.La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía de alemanes del regimiento de Frans-Pergue.En Borbure.La otra parte de los herreruelos, y otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.En La Haya.El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de su regimiento y las de D. Fernando de Toledo, Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino.En Leerdam.Ochenta alemanes de Frans-Pergue.En Balsenar.Una compañía de alemanes de Ebrestayn.En Monster.Una compañía de alemanes de Frans-Pergue.En Esquebelingue.Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.En Viennen.Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo y Vargas y una de alemanes de Ebrestayn.En Valquenburt.Una compañía de alemanes de Ebrestayn.En Voorschoten.Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas.En Soterbaust.Las de Palma, Melgarejo y Borja.En Leyderdorp.El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes del Conde de Bossú.En Alphen.Una compañía de valones del regimiento de Mos de Latre.En Bodgrave.El coronel Mos de Latre.En Mubergrue.Dos compañías de valones del regimiento de Mos de Latre.En Zetfel.Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel Niño.En Ramerique.Una compañía de alemanes del Conde de Bossú.En Pudcop.La que era del capitan Zamudio.En Hermelen.La del capitan Armengol.En Linscot.Las de Escalante y el capitan Tribiers.En Monfort.El capitan Estoquel de alemanes del regimiento del Conde de Mega.En Vasseynt.Una compañía de alemanes del dicho regimiento.En Hilguesberguen.Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando de Toledo.En Sevenhuysen.Las de Trancosso y Baltasar Franco.En Poelgeest.Don Gabriel de Peralta.En Bleyswyc.Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de Paz, y el maestro de campo general Valdés.En Verquel.Don Luis Gaytan.Sotermer.Don Martin de Ayala.En Eguemont.Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo de Bracamonte, D. Phelipe de Veamonte, Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala, Gaspar Gomez, Diego Ortiz de Angulo, y Martin Flores, y la compañía de borgoñones del Baron de Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de Moysi.En Soetermeer.La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes altos del regimiento de Polviler.En Beverwick.Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento.En la villa de Campen (Over-Issel).Dos compañías del dicho regimiento.En la de Deventer (Over-Issel).Otras tres compañías del dicho regimiento.En los diques de Waterland y Amstradam.Diez compañías de alemanes baxos del regimiento del Conde de Bossu, y dos del de Mega, y siete de valones del regimiento de Francisco Verdugo.En Utrecht.La del capitan Linden del dicho regimiento de Bossu.En Catruyque.La del capitan Suater del dicho regimiento.En Viana.La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la de españoles de Pedro de Tordesillas.En Amsfort.Una compañía de alemanes altos del regimiento del Fúcar.En Rin.Otra compañía de dicho regimiento.En Harlem.Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento del Conde de Ebrestayn, y ahora han salidode allí las compañías de caballos de Juan Baptista y Camilo de Montes, que van la vuelta de la Haya.Las dos compañías de caballos de D.JuanPacheco y Aurelio Palermo, están aloxadas en unos cenos entre Blardinque y Merlan, y la de arcabuceros de García de Valdés está tambien en otros cenos entre Meslan y Granesanda.Muchas de las cuales dichas compañías se mudan de un dia á otro, conforme á las necesidades que ocurren.LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR PARA RESTAURAR LA REPUTACION Y DISCIPLINA QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA SON LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, alférez, sargentos, cabos descuadra, se observe la ley y la órden que en tiempos pasados se solia guardar y observar en esta nacion, y que como en cosa tan importante y de donde generalmente proceden todas las faltas que de algunos años á esta parte se han visto en ella, no se haga en lo venidero eleccion de ninguna persona para capitan que no sea exercitada y experimentada de muchos años deguerra, para que el tal sepa cómo ha de gobernar y habilitar sus soldados, y no que los soldados de su compañía vengan á ser sus maestros; porque de no hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer boleo á aprender en el arte, se siguen muy muchos inconvinientes, y de la misma manera de las muchas elecciones que hacen de sus alférez, sargentos y cabos descuadra, no guardando, como no guardan, la órden que en esto por lo pasado se solia y acostumbraba.Que es muy justo que los Capitanes generales de los ejércitos, que son los que han de proveer las compañías de infantería española, observen las costumbres antiguas, para que se haga como conviene al servicio de su Majestad, que las provean informándose de los Maeses de Campo de los méritos de cada uno, porque son los que han de pelear con ellos, y los que mejor les pueden informar á los Capitanes generales de los méritos y servicios de cada uno, pues los conocen y tienen cuenta con ellos; en cuanto á los alféreces, sargentos y cabos descuadra, que es tambien justo que se provean conforme á la costumbre antigua, y que por lo ménos hayan servido seis ú ocho años sin haber dejado la milicia y servicio en la misma infanteríaespañola, y que los capitanes en la provision de alférez, sargentos y cabos descuadra, den cuenta á los Maeses de Campo para que con su aprobacion los hagan, y para que los Maeses de Campo lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes generales, y haciéndose la eleccion desta manera vernán á ser bien y méritamente proveidas las compañías en persona de los alférez, y las banderas en los sargentos, y las ginetas en los cabos descuadra.2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, sean favorescidos y honrados de sus Generales, los cuales, juntamente con esto, les den la autoridad que se requiere para el gobierno y disciplina de sus soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun les paresciese convenir.Que es muy justo que los dichos capitanes sean honrados y favorescidos de sus Generales, porque será ocasion para que sirvan con más contentamiento, y para que sean más obedecidos de sus soldados y estimados de los demas, y que en cuanto al gobierno y disciplina los Maeses de Campo tengan el cuidado que conviene, y son obligados, pues es éste suoficio, y son los que han de dar cuenta á sus Capitanes generales de todo lo que sucede en sus tercios.3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en cuya habilidad y diligencia consiste por la mayor parte la buena órden y disciplina de la infantería, sea de la misma manera, por pura experiencia y merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como se ha visto que en algunas partes los eligen.Que esto conviene que sea así, buscando personas para estos oficios que tengan méritos y experiencia y práctica.4. Que se dé órden expresa para que los capitanes y Sargentos mayores en la parte que se hallaren hagan exercitar y habilitar los soldados de ordinario con las armas que cada uno dellos hubiere de servir, para que caminando ó estando en sus alojamientos se hagan diestros dellas y las sepan bien manejar, para usarlas mejor cuando se vieren con sus enemigos.Que esto es muy bien que así se haga y cumpla como en este reino se exercita por ordinario la infantería española que al presente reside en él, en las partes donde se halla alojada por órden del Capitan general.5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja á quien no se hubiese señalado y aventajado deotros en pelear, en asaltos de tierra, ó en batalla ó escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la guerra suele acaescer.Que es justo quel soldado que se señaláre en batalla, asalto ó escaramuza, ó en otro suceso ó facion de guerra, le mande el Capitan general dar premio, aventajándole segun le parescerá conforme á lo que habrá hecho, y que esto se entienda con ventaja extraordinaria, porque los treinta escudos que tiene cada compañía de ventaja son muy pocos para cumplir con tantos soldados como hay en cada compañía, con los cuales es justo se tenga cuenta de ordinario, y que esto sea por relacion de sus Maeses de Campo.6. Y que á los caballeros que acudieren á servir á su Majestad en la infantería, siendo efectualmente y tiniendo disposicion, edad y habilidad competente, allende de sus pagas ordinarias, les mande su Majestad hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento en cada mes, y dende abajo conforme á la calidad de cada uno; y que esta ley sea general, con tal que hagan sus guardias y el oficio de soldados, sin que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer, porque en algunas partes lo son y se sigue dello muchodeservicio á su Majestad, por el descontento universal que procede entre la más gente de guerra.Que será bien hecho, porque será ocasion que se puedan entretener muchos caballeros y hacerse pláticos en el exercicio militar, no incluyéndose estas ventajas en los treinta escudos que cada compañía tiene de ordinario, que son pocos, como se ha dicho arriba, y que los Maeses de Campo tengan cuidado de hacer servir á los dichos caballeros como á los demas.7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez y otros oficiales, tengan particular cuidado de visitar dos veces cada semana los alojamientos y estancias de sus soldados, y de tomar informacion de sus propios huéspedes y vecinos de la manera que viven, para ver si se hacen desórdenes, y hacerles vivir en la órden que son obligados.En este particular, que los capitanes y Maestre de Campo tengan el cuidado que conviene, guiando de la manera que más cumpla al servicio de su Majestad.8. Que en todas las partes que esta nacion se entretuviere, se mande y ordene, que no haya en ella, ni cabe las personas de los Generales, ninguna suerte de aventureros ni hombres desobligados de residencia debaxo de bandera, con lo cual severnán á evitar muchos vicios y excesos, excepto cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado y facultoso que estuviese para asestir en alguna guerra ó jornada.En cuanto á esto, es bien que quede á arbitrio de los Generales, como se hace, que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad y calidad de las personas, ansí pueda mandar lo que más convenga.9. Que se haga premática sobre la cualidad de las armas y vestidos que se hubieren de usar en la dicha infantería, pues se sabe que de la demasía y exceso que hay particularmente en esto, suceden en ella muy muchos daños é inconvinientes por quererse los unos aventajar de los otros, en el hábito y trajes, más que en el servicio y obras, aprovechándose, por ventura, de estas insignias y ornato más que de los propios efetos. Allende que por esta misma causa ha crecido en esta nacion el número de los bagajes y otra suerte de embarazos que en otros tiempos no solia haber.En cuanto á esto, nunca entre la infantería española ha habido premática para vestidos ni armas, porque sería quitarles el ánimo y brío que es necesario que tenga la gente de guerra, cuanto más que hoy en dia ninguna de éstas va supérflua en la infantería española, y en lo que toca á los bagajes, ya hay premática delCapitan general de los que se han de dar, que son diez bagajes para cada cien soldados.10. Que su Majestad condoliéndose, como tan justo Príncipe, de la honra y reputacion de esta nacion, manda sea pagada á sus tiempos como las demas otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas veces por experiencia que de no hacerse con ellos esto, siendo el principal niervo de sus exércitos, suceden motines y desórdenes de que ellos vienen á perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas partes, y á ser en ellas aborrecidos.Que esto es muy justo, pero en este reino ya se hace, porque el Capitan general tiene cuidado de que sea pagada la infantería española.11. Y que de la misma manera se ordene y mande que donde quiera que esta nacion residiese, ahora sea en sus alojamientos, ó fuera de ellos, se tenga especial cuidado de hacerles tasar las vituallas que se les hubiesen de proveer, para que se les venda á moderados precios, y que en la tal tasacion y en las contribuciones que por órden se les hubieren de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos y acreditados de la tal compañía, así para que los soldados tengan mayor satisfaccion de lo que con ellos se hiciese, como para que sus capitanes ni oficiales no les hagan fraude ni engaño, como muchas veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, deque por la mayor parte suceden desórdenes entre ellos.En cuanto á esto es muy justa cosa que las vituallas se pongan en precio justo y moderado, atento el poco sueldo ordinario del soldado, y la órden que en este reino se tiene en los presidios, es que el soldado come las vituallas como los del pueblo, fuera de la gabela, la cual se le baja, que es un tornés por rotul en el pan y carne y vino, porque en lo demas, así para el soldado, como el del pueblo y la infantería española que aloja en Nápoles, paga la gabela por entero en todas las cosas, y en cuanto al intervenir los seis soldados en el precio de las vituallas, esto sería de escándalo, pues los que gobiernan el pueblo tienen cargo, cuando venden sus vituallas, de bajar aquella gabela, y en esto bastará que intervengan, ó lo entiendan los oficiales mayores, á quienes, siendo proveidos, como está dicho, se debe tener más crédito que á los dichos soldados, y en cuanto á las contribuciones, cuando se dan, tengan, como ya se suele hacer, cuentalos cabos descuadra con tomar y repartir dichas contribuciones, y hacer las cédulas á las universidades que las dieren, y para mayor beneficio de la dicha infantería, sería bien que se usase en ella lo mismo que con la caballería, de que en el lugar donde entra de presidio ó alojamiento, no se le pudiese alzar el precio á las vituallas por cuatro meses, contándose del dia que allí entra.12. Que en todas las partes donde la dicha infantería residiere, se ordene y mande por públicos pregones que no pretendan ignorancia, no venga ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir merced, ventaja ni entretenimiento si no fuere con licencia expresa de su General, é informacion de sus servicios hecha por su mandado, y con intervencion de seis soldados, los más ancianos y de mayor crédito de la compañía donde el tal soldado hubiese servido, con tal que á estos tales se les tome primero juramento en forma, que tomarán fielmente la dicha informacion, en la cual señaladamente se declare los servicios que el tal soldado hubiese hecho y las partes donde se señaló, y que otra tal informacion le sirva en caso que pretenda alguna ventaja de su general.En cuanto á esto, que muy bien, pero que la informacion no la hagan los soldados, porque habria poca seguridad enellas, sino que el Maese de Campo la haga por órden del General, tomando el dicho de personas de crédito, capitanes y alférez, y otras personas dignas de fe.13. Que todos los entretenimientos que así se dieren por órden de su Majestad vengan á vacar y á resumirse por muerte ó ausencia de la persona en quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer en ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad.Que así conviene que sea, siendo las ventajas extraordinarias dadas por servicios particulares, tanto más que así se hace y ha hecho siempre en este reino, etc.FIN DEL APÉNDICE.
APÉNDICE.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 20 DE FEBRERO DE 1574, DESDE AMBÉRES,CON DON GONZALO DE BRACAMONTE.
Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y por otra mia habrá visto cuán informado estoy de lo bien que ha servido á S. M., y pésame de que la gratificacion no haya sido la que v. m. merece, y yo no faltaré de procuralla en lo que por mi parte pudiere, y agora es tiempo que todos atendamos á servir como sé que v. m. lo hará.
Ya habia sabido la gente que se llevó para rehacer las compañías de su regimiento, porque luégo que me encargué de este Gobierno se me pidió licencia para ello, y huelgo de saber que sea ya llegada, y he dado órden que sea socorrida como las demas, y al contador Castellanos que demas de esto envie una paga en paños para ese regimiento, confiando que v. m. dirá claramente, con muestra y sin ella, la gente de servicio que tiene, pues aunque en cualquier tiempo se ha de hacer esto, así mucho más en el que agora estamos, que la necesidad que S. M. tiene de gente y dinero es tan grande; placerá á Dios de remedialla, que guarde, etc.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 22 DE JUNIO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Ayer tarde me dió el alférez de v. m. su carta de 18 de éste, y ántes habia recibido la de 13, y á entrambas responderé en ésta, y comenzando por lo que v. m. dice de la necesidad que pasa su regimiento y lo que desea que se le tome muestra y dé algunas pagas, ó que se despida, y lo que v. m. discurre sobre el trabajo que ha pasado y servicios que ha hecho, digo que de éstos y de las partes que concurren en la persona de v. m., tengo yo tan particular relacion, que me ha obligado á escribillo más de una vez á su Majestad despues que estoy en este Gobierno, y á desear ocasiones en que mostrar á v. m. la satisfaccion que de ello tengo. Pero las que se me han ofrecido en las necesidades de por acá han sido de manera que no puedo remediar, como deseo, las de todas partes, y á ningunas se ha acudido primero que á las de Holanda, porque soy seguro que en siete meses que há que yo estoy en este Gobierno, se han inviado sólo á ella más de 700.000 florines, y los 200.000, ó muy pocos ménos, han sido desde fin de Abril hasta mediado Junio; y el repartimiento de ellos ha ido de acá conforme á las relaciones que han dado los contadores, porque yo no puedo ver tan particularmente las cuentas como querria, y de que de su yerro haya alcanzado parte al regimiento de v. m., me pesa á mí mucho. Pero creo que de las baxas que habrá habidoen otras cosas, para que iban las relaciones muy largas, se pudiera haber suplido algo de eso, como yo lo he escrito al Conde de la Rocha y contador Alameda. Quien supiere que se pagó á los amotinados mucho más de lo que se les debia, está claro que le ha de parecer que es más justo, como en efecto lo sería, que se haga lo mismo con los que no se amotinaron, y ninguna cosa deseo yo tanto como podello hacer así. Pero el mismo motin, de que han nacido mayores inconvenientes aún de los que allá se pueden representar, me ha imposibilitado á todo lo demas, y me forzó, habiéndose apoderado de Ambéres y del dinero, y por consiguiente, de todos los estados, á redimir aquella vexacion como pude, y ésta es materia más larga de la que se puede discurrir en carta; basta decir que del trabajo en que agora estamos y de todos los que hubiere en estos Estados, son causa los que se amotinaron, y que fué fuerza pagalles y perdonalles, y lo es tambien cumplilles la palabra, pues se les dió, si bien la culpa es la mayor, que no digo españoles, pero gente de ninguna nacion tuvo jamas á su Príncipe.
Yo no vine á este Gobierno por mi voluntad, sino habiéndome hecho el Rey, nuestro señor, fuerza despues de habello rehusado más de un año, que muy bien supe cuán mayor carga tomaba de la que nadie podia llevar, segun en el término que hallé las cosas de aquí. Pero sabiendo esto, vine porque no pude excusar de obedecer como quiera á mi Príncipe y señor natural, despues de habelle representado muchas veces los inconvenientes que en esto habia.
Hallé tantos millones de deuda en estos Estados, y tantos de costa ordinaria, y tan poca ayuda en ellos, que con haber hecho el Rey, nuestro señor,muy largas provisiones, no han bastado, y este motin y el exemplo que de él han tomado las otras naciones para hacer lo mismo, y otras cosas que por nuestros pecados han sucedido, me han puesto en tan extrema necesidad, que no puedo acudir á todas, como querria; si bien hago todas las diligencias que humanamente puedo, y Dios sabe la afliccion que tengo de que éstas no aprovechen.
Por tener á v. m. en la estimacion que al principio dije, he querido decille todo esto, y aseguralle que deseo remediar las necesidades de su persona y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda que es por no poder más, y que los que nacieron con la obligacion que v. m., me han de ayudar á llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero para todo, se ha de esperar en Dios que, como en causa suya, ha de abrir el camino para el remedio por donde no pensamos; como le habia abierto con la rota del conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros españoles con su motin, que no sólo me hicieron perder el tiempo, pero todos los medios que para ello habia, de que Dios sea bendito.
Pesóme en extremo del subceso que hubo en el Waterlant, y que le cupiese tanta parte del daño á la gente de v. m., y quisiera que el Conde de la Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos, porque cuando yo le dí órden que los inviase, no sabía lo que allá subcedió y tenía fin por ciertos justos respetos de inviallos á Inglaterra, y no se podrá hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me han avisado qué número de ellos ni en qué forma han llegado adonde se habian de traer. Pero cuando v. m. haya sacado su gente, será muy bien que detodos los que se tomaren de los enemigos, se haga lo mismo que ellos hicieron de nuestros alemanes; y el no haber hecho yo cortar la cabeza á Aldegonda y á otros prisioneros, ha sido por respeto del Conde de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, y holgaré que se trate la de su primo y del capitan Corcuera y otros caballeros que están con él, en trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no entiendo si v. m. dice de las cabezas de los ingleses que agora se tomaron, ó de los burgomaestres y otros que están presos desde que se tomó aquella villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há por un burgomaestre de Medialburgo, como lo verá v. m. por las copias de las cartas que aquí van en frances, las cuales se inviaron á Medialburgo y nunca ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado al dicho burgomaestre. Pero puédese tratar de los otros que quedan en Harlem y avisarme v. m. cuando estuviere concertado para que se dé la órden que convenga, de manera que no sea contraria á la que se dió por los de Medialburgo; y volviendo á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda hacer por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á su hermano de dar por él á Aldegonda y á cuantos otros presos tuviese, y habiéndolo inviado á tratar el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, me dixo que le habia desengañado que no lo daria sino por el Conde de Biera, ó por cuatrocientos mil escudos, que lo uno y lo otro es tan gran disparate como se dexa considerar, y en que yo no puedo hacer nada, y holgaré mucho de que venga acá el mayordomo del dicho Conde de Bossú, y que entre tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos de Harlem, y al Conde de la Rocha he escriptoque haga en esto lo que v. m. le pidiere. Si se puede haber dinero nos sobra gente, y se podrá inviar ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el Waterlant, y aunque los vecinos de él merecen que se les haga todo el mal que v. m. dice, conviene, si algunos se redujesen, regalallos para ejemplo de los demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener toda la tierra, y habiéndose publicado el perdon, conviene que cada uno, por su parte, procure de persuadir á esa probe gente que se aprovechen de tan gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, y que con el buen tratamiento que á los unos se hiciere, se aseguran los demas. Las urcas que se escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda, habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, y han sucedido tantos inconvinientes para ésta, que me tienen con gran cuidado, como lo son, entre otros muchos, haber quitado las torres y señales para las honduras y navegacion, y no haber en toda esa provincia puerto seguro, y lo que v. m. dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así por la que siempre se ha tenido de no romper con ningun príncipe libre del imperio por muchas ocasiones que ellos nos den, como porque no sé si sería fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto y villa de Hemdem, luégo en llegando, con sola la gente que trae; todavía sin que lo entienda nadie, me invie v. m. una muy particular relacion de la calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier otro de que en esa provincia le parece que nuestra armada se podia aprovechar, y en fin, de los efectos que le pareciere que con ella se pueden hacer, así en Holanda como en Zelanda y en cualquier otra parte, presupuesto los estorbos queen todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como de persona que tiene tanta experiencia de estos Estados y tanto celo al servicio de su Majestad, y que no habrá dexado despues que está en Holanda de platicallo con marineros, aunque, como he dicho, ha de ser todo con gran recatamiento, mayormente lo de Hemdem, que nadie ha de entender que se ha pensado en ello.
Bien creo que de los pasaportes que da el Conde de la Rocha, deben de nacer inconvinientes, aunque sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. m. tendrá, por su parte, la mano para que se excuse sin que se pueda entender que no se obedece lo que el Conde ordena, que yo le escribo para que de aquí en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
EL COMENDADOR REQUESENS,EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta de v. m. de 22 del pasado, y ántes habia recibido las de 16 y 20, y despues de hechas llegó el dinero y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué todo el que se pudo juntar en esta villa, y de ello habrá cabido á v. m. y á su gente la parte que se habrá podido, y yo holgára que fuera todo el socorro junto, pero no ha sido posible, y como en otras he escrito á v. m., he hecho todo lo que he podidopor proveello, y sea cierto que siento en el alma no podello remediar, y yo he venido á esta villa á buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no siendo ayudado de ninguna parte, mal se puede remediar habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y tengo de su persona la satisfaccion que es justo, y así me ha de ayudar por su parte á llevar esta carga, como le pido por merced lo haga, en que se entretenga su gente con el socorro que se les ha dado, y los marineros de esa armada, hasta que de acá vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere, y v. m. procure que los navíos estén en órden, para que venida nuestra armada en salvamento, de la cual hasta agora no tengo nueva que sea partida, aunque creo que lo será, puedan salir al camino para ayudar á que la del enemigo no la haga estorbo en tomar puerto; y fué de mucha importancia lo que v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. dice, que se dexan de hacer muy buenos efectos contra ellos por la falta que tenemos de dineros, que me duele infinito, plega á Dios de remediallo como más conviene á su servicio.
Yo creo muy bien la dureza que tienen los de Waterlant de no rendirse si no les dejan vivir en su falsa religion, y miéntras no vivieren en la nuestra católica y se conserváre el autoridad de S. M., se pueden desengañar que no serán perdonados, ni harán bien sus negocios, que como se cumpliese con estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria de complacelles. Guarde, etc.
AL CORONEL VERDUGO,
EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTODE 1574, DE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y con otro responderé á los particulares de ella, que no tengo lugar de hacello en ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta que v. m. me da de lo que allá pasa, y yo espero en Dios que los enemigos no saldrán con sus designios, y que v. m. les ha de defender que no hagan ahí ningun daño. Yo me hallo aquí buscando dineros para enviar á todas partes, y por mucha diligencia que se ha hecho no se han hallado hasta ayer más de 900 libras, que se envian, de crédito, á pagar en Amsterdam, que será letra cierta y segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará el oficial del dicho pagador que allá está, y los gastará señaladamente para socorrer con ellos á los capitanes y marineros, conforme á lo que á v. m. le pareciere: y tambien va carta mia para los de esa villa, en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á los capitanes de las vituallas que tomaren para los marineros, y no he hablado sobre ello al burgomaestro que aquí reside, por haberse quedado en Brusélas y no ser venido hasta agora. Y con lo uno y otro, procure v. m. que se entretengan todo lo que se pudiere, que en pudiendo se enviará más recaudo. Guarde, etc.
AL CORONEL VERDUGO,
DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié 6.000 florines para ir entreteniendo los gastos de esa armada, y deseo tanto que se sostenga, que con ser las necesidades de acá extremas, envio agora otros 20.000 para el mismo efecto; v. m. procure que se repartan de manera que duren el más tiempo que pueda, y que en éste se hagan algunos efectos, que si fuese verdad lo que me han escrito, que los marineros de Incusen y Hoornen no han querido embarcarse en el armada de los enemigos, y la nuestra de España acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy gran servicio á Dios y á S. M., y yo estoy cierto que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que estará con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna novedad en Incusen y en cualquiera desotras villas, que podria ser habellas cada dia, y Dios las encamine á su servicio; y guarde, etc.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
DEL COMENDADOR REQUESENS,EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....
Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que no he recibido carta de v. m., aunque me acuerdohaberle escrito algunas en este tiempo, que es de tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta para muchas partes, y siendo todas tan forzosas, bien puede entender el cuidado que me debe de dar; pero con todo esto se han proveido para los gastos de esa armada de pocos dias acá, una vez 6.000 florines y despues 20.000, que lo uno y lo otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña suma, es muy grande respecto de las necesidades, y así entiendo que con ella y la buena diligencia y maña de v. m. se debe entretener bien esa armada, y porque de la de España há mil dias que no tengo aviso y pierdo ya la esperanza de su venida, siendo el tiempo tan adelante, holgaré para en caso que no venga, que se sabrá con el primer correo, que v. m. me avise, los navíos que forzosamente le parece que deben ahí entretener, y cuáles, y con qué número de gente, y qué costa harán en cada un mes, los cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, pues no viniendo la armada de España, no podemos ser señores de la mar.
Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo la necesidad en que está Leyden y el esfuerzo que el Príncipe hace para socorrella; bien entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia con el dicho Valdés, que no será necesario encargarle que para lo que tocáre á esto y á lo demas del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, mas con todo es bien que tenga entendido cuánto conviene apretar á Leyden y las demas plazas, y que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun se ofreciere la necesidad.
CARTA AL CORONEL VERDUGO.
Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente en escuadron á todos los soldados, y en lo que v. m. dice, le han informado que yo, con los más soldados, hemos determinado de ampararnos de la armada que está á cargo de v. m., ó acometer á Esperandam, de cualquiera de las dos cosas estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente, creo que los demas lo están ansimismo, porque aunque esta alteracion de presente esté en el término que está, no debe v. m. pensar ni otro alguno que hay tan baxos pensamientos y tan poca gana de servir los soldados á su Majestad que en lo que toca á su Real servicio discrepen un punto, procure v. m. proveer con mucha diligencia la gente que ahí está, mandando á los municioneros lo que el Sr. Maestre de campo ha mandado en otra ántes de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo que no les falte la comida y lo más necesario, y esto sin descuido, cuando otra cosa no se pueda hacer, mande v. m. quitallo de las propias bocas de los más principales y ricos de esa tierra, y áun de los pobres que lo pudieren suplir, y cúmplase con los soldados, que no son de parecer de quedarse cincuenta como v. m. dice, ántes quieren redoblar mucho número de gente en ese paso si v. m. innova y excede de lo que en ésta se le suplica, y ansí me pidieron se lo requiriese y protestase á v. m. de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se lo pido y requiero á v. m. por evitar otros mayores daños, que de no proveello se recrecerán en el deserviciode su Majestad; dicen que no les haga v. m. entender que en ese Harlem falta para tan poco número de gente el recaudo necesario habiendo cerveceros y panaderos y otras maneras de tratos de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. puede tomar lo que mandáre y quisiere, póngole á v. m. por delante el estado en que las cosas están, y el poco achaque que es menester para darse con la carga en tierra con tan excesivo desórden como de no proveerse esa gente se recrecerá acá y allá, y para descargo de ellos y mio, y de este consejo, guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí se negocia y despacha para enviallo á su Majestad con esto que los soldados despachan, y las más copias se guardan para su tiempo para que su Excelencia sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de todo requerimiento de desórden, y con esto acabo.Nuestro Señor, etc.De este Consejo, 19 de Noviembre de 1574.
CARTA DEL CORONEL VERDUGO
ÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORESELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.
Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en respuesta de la mia, y huélgome en extremo que esos señores no estén de opinion de venir á acometer á pasar por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, yo he oido y visto que muchas veces se pide en semejantesnegocios que les paguen, pero dejar fuertes nunca lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos españoles hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden que otros estando enojados han ganado fuertes á su Majestad y no perdídoseles, siento yo estas cosas como español y deseoso que nuestra honra no se acabe de perder; vuestras mercedes miren bien lo que hacen porque les juro que hallen más dificultad en todos los pasos que si vuestras mercedes fueran turcos, y junto con la traicion harán la mayor bisoñería que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo trabajo saldrán con su intencion. Nuestro Señor dé á vuestras mercedes mejor consejo, y guarde sus muy magníficas personas como desean.De Harlem, á 22 de Noviembre de 1574.—Besa á vuestras mercedes las manos su servidor,Francisco Verdugo.
Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y SOLDADOS.
Muy magníficos señores: Esta mañana ántes que fuese el dia envié á pedir licencia á vuestras mercedes para hablalles, y salió el señor ayudante con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, diciendo lo que ellos hiciesen sería hecho de parte de todos, yo le supliqué que me hiciese merced que pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, porque traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas cosas que decir á vuestras mercedes de su parte tocantes al servicio de Dios y de su Majestad y á honrade toda nuestra nacion, y asimismo les traigo dineros, y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren menester. Vuestras mercedes estaban tan de prisa y deseosos de caminar, que no me quisieron oir, sino inviarme y decirme que me fuese, como lo hice; ya que esto es pasado, me ha parescido con intervencion del Sr. Coronel Francisco Verdugo, que gobierna esta tierra, suplicamos á vuestras mercedes cuan encarecidamente podemos sean servidos de esperar ahí en el alojamiento que tienen por mañana mártes en todo el dia, que en este tiempo habrá llegado aquí musiur de Hierge, el cual dará órden á vuestras mercedes de lo que se ha de hacer sin que parezca que vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas desórdenes que podria haber.Nuestro Señor, etc.De Harlem, á 29 de Noviembre de 1574.—Despues de escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual escribe será aquí luégo.—Servidores de vuestras mercedes,D. Rodrigo Zapata de Leon, Francisco Verdugo.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
EL COMENDADOR REQUESENS,EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Holgué de saber por la carta de v. m. de 26 del pasado que fuesen salidos los alemanes de esa villa con quietud, y que quedasen los burgeses de ella más contentos con la genteque entró de guarnicion, y al capitan Mechenan, teniente del Conde de Ebres, á quien he escripto la satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado con su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en cuanto á proveer esa villa de vituallas y municiones de guerra, se hará lo que se pudiere, y asimismo en socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo deseo harto, pero me hallo con grandísima falta para todo; Dios lo remedie, y él guarde, etc.
Deseo saber los efectos que hace la armada de Amsterdam, porque si se tiene aquella costa sólo por complacer á los de la villa y por entretener marineros para cuando sean más menester y que no se vayan entre tanto á los enemigos, se podrian inviar acá algunos capitanes y marineros, pues hay hartos navíos, y hacerse con ellos por esta parte algunos efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y cuántos y de qué calidad son los navíos que agora se entretienen allí, y cuáles son los que no se pueden excusar.
VICTORIA HABIDA EN FRISA EN 1586.
COPIA DE CAPÍTULO DE CARTA DEL PRÍNCIPE DE PARMA PARA SU MAJESTAD DE BRUSÉLAS, Á 28 DE FEBRERO 1586.
Por cartas del Coronel Francisco Verdugo se me avisa que, con la ocasion del hielo que hizo en fin de Enero, hizo juntar la gente que pudo, y quedando él con parte al rededor de la villa de Gruninghenpara acudir donde fuese menester, amenazándole los rebeldes por más partes, envió al teniente coronel Juan Baptista de Tássis con la otra en Frisa, donde, estando ya para salirse por comenzar á deshelar, entendiendo que los dichos rebeldes habian salido en campaña y que mostraban deseo de pelear, fué hácia ellos conforme á la órden que del Coronel tenía, y encontrados, pelearon muy valientemente, y alcanzó aquel dia vuestra Majestad una buena victoria, pues de dos mil hombres que habia de pelea de los enemigos de las compañías viejas, no escaparon diez, habiendo quedado muertos y presos los demas, con muy poca pérdida de los nuestros, aunque quedó muerto uno de los hijos del Conde de Vandemberg que sigue á Verdugo, y lo hizo muy bien, como otro hermano suyo mayor que quedó herido; ha sido faccion de importancia por ser la gente que era, y haber sucedido en tiempo que pudiera hacer por allá harto daño. A nuestro Señor se deben las gracias, que nos hace más mercedes de las que merescemos, y cierto que al dicho Coronel, como tambien al teniente Tássis se debe agradecer la voluntad con que sirven, y estimar el valor que en todas ocasiones del servicio de vuestra Majestad muestran.
DE LAS PARTES DONDE Y COMO ESTÁ REPARTIDA LA GENTE DEL EXÉRCITO DE SU MAJESTAD, QUE SE SOCORRE EN HOLANDA.
En Vlaerdirgen.
Las compañías de D. Gaspar de Gurrea, D. Rodrigo Zapata, D. Francisco de Vargas, Martin de Orzaes, Juan de Texeda, Lorenzana, y una compañía de alemanes del regimiento del Baron de Frans-Pergue.
En Maeslandt.
Las de Lope Álvarez de Inestrosa y D. Pedro de Benavides.
Maeslandtsluis.
Las de Francisco de Salazar, Artaxona, Rodas, D. Diego de Córdoba.
En Gravesand.
Las de Gaspar Palomino, Eraso y D. Francisco de Toledo.
En Naeldwic.
La del capitan Francisco de Aldana.
En Liera.
La del capitan Luis del Villar.
En Reewyck.
La mitad de la corneta de herreruelos y una compañía de alemanes del regimiento de Frans-Pergue.
En Borbure.
La otra parte de los herreruelos, y otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.
En La Haya.
El coronel Frans-Pergue, con cinco compañías de su regimiento y las de D. Fernando de Toledo, Maestre de Campo, D. Rodrigo de Toledo, Diego Felices Cisneros y Rodrigo Perez Palomino.
En Leerdam.
Ochenta alemanes de Frans-Pergue.
En Balsenar.
Una compañía de alemanes de Ebrestayn.
En Monster.
Una compañía de alemanes de Frans-Pergue.
En Esquebelingue.
Otra compañía de alemanes de Frans-Pergue.
En Viennen.
Las de Pompeo Spesiano, Isla, D. Juan de Toledo y Vargas y una de alemanes de Ebrestayn.
En Valquenburt.
Una compañía de alemanes de Ebrestayn.
En Voorschoten.
Las de Carrion, Carreras y Juan Diaz de Cárdenas.
En Soterbaust.
Las de Palma, Melgarejo y Borja.
En Leyderdorp.
El capitan Chaide, y dos compañías de alemanes del Conde de Bossú.
En Alphen.
Una compañía de valones del regimiento de Mos de Latre.
En Bodgrave.
El coronel Mos de Latre.
En Mubergrue.
Dos compañías de valones del regimiento de Mos de Latre.
En Zetfel.
Las de D. Alonso de Cárdenas y D. Gabriel Niño.
En Ramerique.
Una compañía de alemanes del Conde de Bossú.
En Pudcop.
La que era del capitan Zamudio.
En Hermelen.
La del capitan Armengol.
En Linscot.
Las de Escalante y el capitan Tribiers.
En Monfort.
El capitan Estoquel de alemanes del regimiento del Conde de Mega.
En Vasseynt.
Una compañía de alemanes del dicho regimiento.
En Hilguesberguen.
Las de D. Alonso de Sotomayor y D. Hernando de Toledo.
En Sevenhuysen.
Las de Trancosso y Baltasar Franco.
En Poelgeest.
Don Gabriel de Peralta.
En Bleyswyc.
Las de D. Manuel Caveza de Vaca, Pedro de Paz, y el maestro de campo general Valdés.
En Verquel.
Don Luis Gaytan.
Sotermer.
Don Martin de Ayala.
En Eguemont.
Las compañías del maestro de campo D. Gonzalo de Bracamonte, D. Phelipe de Veamonte, Juan Daza, Juan de Porras, Alonso de Ayala, Gaspar Gomez, Diego Ortiz de Angulo, y Martin Flores, y la compañía de borgoñones del Baron de Ehenraus; y la de arcabuceros á caballo de Mos de Moysi.
En Soetermeer.
La del capitan Juan de Castilla y dos de alemanes altos del regimiento de Polviler.
En Beverwick.
Cinco compañías de alemanes del dicho regimiento.
En la villa de Campen (Over-Issel).
Dos compañías del dicho regimiento.
En la de Deventer (Over-Issel).
Otras tres compañías del dicho regimiento.
En los diques de Waterland y Amstradam.
Diez compañías de alemanes baxos del regimiento del Conde de Bossu, y dos del de Mega, y siete de valones del regimiento de Francisco Verdugo.
En Utrecht.
La del capitan Linden del dicho regimiento de Bossu.
En Catruyque.
La del capitan Suater del dicho regimiento.
En Viana.
La del capitan Svartz del dicho regimiento, y la de españoles de Pedro de Tordesillas.
En Amsfort.
Una compañía de alemanes altos del regimiento del Fúcar.
En Rin.
Otra compañía de dicho regimiento.
En Harlem.
Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento del Conde de Ebrestayn, y ahora han salidode allí las compañías de caballos de Juan Baptista y Camilo de Montes, que van la vuelta de la Haya.
Las dos compañías de caballos de D.JuanPacheco y Aurelio Palermo, están aloxadas en unos cenos entre Blardinque y Merlan, y la de arcabuceros de García de Valdés está tambien en otros cenos entre Meslan y Granesanda.
Muchas de las cuales dichas compañías se mudan de un dia á otro, conforme á las necesidades que ocurren.
LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR PARA RESTAURAR LA REPUTACION Y DISCIPLINA QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA SON LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.
Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, alférez, sargentos, cabos descuadra, se observe la ley y la órden que en tiempos pasados se solia guardar y observar en esta nacion, y que como en cosa tan importante y de donde generalmente proceden todas las faltas que de algunos años á esta parte se han visto en ella, no se haga en lo venidero eleccion de ninguna persona para capitan que no sea exercitada y experimentada de muchos años deguerra, para que el tal sepa cómo ha de gobernar y habilitar sus soldados, y no que los soldados de su compañía vengan á ser sus maestros; porque de no hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer boleo á aprender en el arte, se siguen muy muchos inconvinientes, y de la misma manera de las muchas elecciones que hacen de sus alférez, sargentos y cabos descuadra, no guardando, como no guardan, la órden que en esto por lo pasado se solia y acostumbraba.
Que es muy justo que los Capitanes generales de los ejércitos, que son los que han de proveer las compañías de infantería española, observen las costumbres antiguas, para que se haga como conviene al servicio de su Majestad, que las provean informándose de los Maeses de Campo de los méritos de cada uno, porque son los que han de pelear con ellos, y los que mejor les pueden informar á los Capitanes generales de los méritos y servicios de cada uno, pues los conocen y tienen cuenta con ellos; en cuanto á los alféreces, sargentos y cabos descuadra, que es tambien justo que se provean conforme á la costumbre antigua, y que por lo ménos hayan servido seis ú ocho años sin haber dejado la milicia y servicio en la misma infanteríaespañola, y que los capitanes en la provision de alférez, sargentos y cabos descuadra, den cuenta á los Maeses de Campo para que con su aprobacion los hagan, y para que los Maeses de Campo lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes generales, y haciéndose la eleccion desta manera vernán á ser bien y méritamente proveidas las compañías en persona de los alférez, y las banderas en los sargentos, y las ginetas en los cabos descuadra.
2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, sean favorescidos y honrados de sus Generales, los cuales, juntamente con esto, les den la autoridad que se requiere para el gobierno y disciplina de sus soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun les paresciese convenir.
Que es muy justo que los dichos capitanes sean honrados y favorescidos de sus Generales, porque será ocasion para que sirvan con más contentamiento, y para que sean más obedecidos de sus soldados y estimados de los demas, y que en cuanto al gobierno y disciplina los Maeses de Campo tengan el cuidado que conviene, y son obligados, pues es éste suoficio, y son los que han de dar cuenta á sus Capitanes generales de todo lo que sucede en sus tercios.
3. Que la eleccion de los Sargentos mayores, en cuya habilidad y diligencia consiste por la mayor parte la buena órden y disciplina de la infantería, sea de la misma manera, por pura experiencia y merecimiento, y no por otros fines ni respeto, como se ha visto que en algunas partes los eligen.
Que esto conviene que sea así, buscando personas para estos oficios que tengan méritos y experiencia y práctica.
4. Que se dé órden expresa para que los capitanes y Sargentos mayores en la parte que se hallaren hagan exercitar y habilitar los soldados de ordinario con las armas que cada uno dellos hubiere de servir, para que caminando ó estando en sus alojamientos se hagan diestros dellas y las sepan bien manejar, para usarlas mejor cuando se vieren con sus enemigos.
Que esto es muy bien que así se haga y cumpla como en este reino se exercita por ordinario la infantería española que al presente reside en él, en las partes donde se halla alojada por órden del Capitan general.
5. Que en ninguna manera se permita se dé ventaja á quien no se hubiese señalado y aventajado deotros en pelear, en asaltos de tierra, ó en batalla ó escaramuza, ó en otra alguna suerte que en la guerra suele acaescer.
Que es justo quel soldado que se señaláre en batalla, asalto ó escaramuza, ó en otro suceso ó facion de guerra, le mande el Capitan general dar premio, aventajándole segun le parescerá conforme á lo que habrá hecho, y que esto se entienda con ventaja extraordinaria, porque los treinta escudos que tiene cada compañía de ventaja son muy pocos para cumplir con tantos soldados como hay en cada compañía, con los cuales es justo se tenga cuenta de ordinario, y que esto sea por relacion de sus Maeses de Campo.
6. Y que á los caballeros que acudieren á servir á su Majestad en la infantería, siendo efectualmente y tiniendo disposicion, edad y habilidad competente, allende de sus pagas ordinarias, les mande su Majestad hasta en cuantidad de seis escudos de entretenimiento en cada mes, y dende abajo conforme á la calidad de cada uno; y que esta ley sea general, con tal que hagan sus guardias y el oficio de soldados, sin que ninguno dellos sea reservado de toda suerte de trabajo y oficio que todo buen soldado debe hacer, porque en algunas partes lo son y se sigue dello muchodeservicio á su Majestad, por el descontento universal que procede entre la más gente de guerra.
Que será bien hecho, porque será ocasion que se puedan entretener muchos caballeros y hacerse pláticos en el exercicio militar, no incluyéndose estas ventajas en los treinta escudos que cada compañía tiene de ordinario, que son pocos, como se ha dicho arriba, y que los Maeses de Campo tengan cuidado de hacer servir á los dichos caballeros como á los demas.
7. Órden expresa para que los capitanes, sus alférez y otros oficiales, tengan particular cuidado de visitar dos veces cada semana los alojamientos y estancias de sus soldados, y de tomar informacion de sus propios huéspedes y vecinos de la manera que viven, para ver si se hacen desórdenes, y hacerles vivir en la órden que son obligados.
En este particular, que los capitanes y Maestre de Campo tengan el cuidado que conviene, guiando de la manera que más cumpla al servicio de su Majestad.
8. Que en todas las partes que esta nacion se entretuviere, se mande y ordene, que no haya en ella, ni cabe las personas de los Generales, ninguna suerte de aventureros ni hombres desobligados de residencia debaxo de bandera, con lo cual severnán á evitar muchos vicios y excesos, excepto cuando no fuese algun caballero conoscido, señalado y facultoso que estuviese para asestir en alguna guerra ó jornada.
En cuanto á esto, es bien que quede á arbitrio de los Generales, como se hace, que segun las ocasiones y tiempos, cuantidad y calidad de las personas, ansí pueda mandar lo que más convenga.
9. Que se haga premática sobre la cualidad de las armas y vestidos que se hubieren de usar en la dicha infantería, pues se sabe que de la demasía y exceso que hay particularmente en esto, suceden en ella muy muchos daños é inconvinientes por quererse los unos aventajar de los otros, en el hábito y trajes, más que en el servicio y obras, aprovechándose, por ventura, de estas insignias y ornato más que de los propios efetos. Allende que por esta misma causa ha crecido en esta nacion el número de los bagajes y otra suerte de embarazos que en otros tiempos no solia haber.
En cuanto á esto, nunca entre la infantería española ha habido premática para vestidos ni armas, porque sería quitarles el ánimo y brío que es necesario que tenga la gente de guerra, cuanto más que hoy en dia ninguna de éstas va supérflua en la infantería española, y en lo que toca á los bagajes, ya hay premática delCapitan general de los que se han de dar, que son diez bagajes para cada cien soldados.
10. Que su Majestad condoliéndose, como tan justo Príncipe, de la honra y reputacion de esta nacion, manda sea pagada á sus tiempos como las demas otras de quien se sirve, pues se ha visto muchas veces por experiencia que de no hacerse con ellos esto, siendo el principal niervo de sus exércitos, suceden motines y desórdenes de que ellos vienen á perder el buen nombre que esta nacion tiene en todas partes, y á ser en ellas aborrecidos.
Que esto es muy justo, pero en este reino ya se hace, porque el Capitan general tiene cuidado de que sea pagada la infantería española.
11. Y que de la misma manera se ordene y mande que donde quiera que esta nacion residiese, ahora sea en sus alojamientos, ó fuera de ellos, se tenga especial cuidado de hacerles tasar las vituallas que se les hubiesen de proveer, para que se les venda á moderados precios, y que en la tal tasacion y en las contribuciones que por órden se les hubieren de dar, intervengan seis soldados de los más ancianos y acreditados de la tal compañía, así para que los soldados tengan mayor satisfaccion de lo que con ellos se hiciese, como para que sus capitanes ni oficiales no les hagan fraude ni engaño, como muchas veces acaesce, y se ha visto que lo suelen hacer, deque por la mayor parte suceden desórdenes entre ellos.
En cuanto á esto es muy justa cosa que las vituallas se pongan en precio justo y moderado, atento el poco sueldo ordinario del soldado, y la órden que en este reino se tiene en los presidios, es que el soldado come las vituallas como los del pueblo, fuera de la gabela, la cual se le baja, que es un tornés por rotul en el pan y carne y vino, porque en lo demas, así para el soldado, como el del pueblo y la infantería española que aloja en Nápoles, paga la gabela por entero en todas las cosas, y en cuanto al intervenir los seis soldados en el precio de las vituallas, esto sería de escándalo, pues los que gobiernan el pueblo tienen cargo, cuando venden sus vituallas, de bajar aquella gabela, y en esto bastará que intervengan, ó lo entiendan los oficiales mayores, á quienes, siendo proveidos, como está dicho, se debe tener más crédito que á los dichos soldados, y en cuanto á las contribuciones, cuando se dan, tengan, como ya se suele hacer, cuentalos cabos descuadra con tomar y repartir dichas contribuciones, y hacer las cédulas á las universidades que las dieren, y para mayor beneficio de la dicha infantería, sería bien que se usase en ella lo mismo que con la caballería, de que en el lugar donde entra de presidio ó alojamiento, no se le pudiese alzar el precio á las vituallas por cuatro meses, contándose del dia que allí entra.
12. Que en todas las partes donde la dicha infantería residiere, se ordene y mande por públicos pregones que no pretendan ignorancia, no venga ningun soldado á la córte de su Majestad á pedir merced, ventaja ni entretenimiento si no fuere con licencia expresa de su General, é informacion de sus servicios hecha por su mandado, y con intervencion de seis soldados, los más ancianos y de mayor crédito de la compañía donde el tal soldado hubiese servido, con tal que á estos tales se les tome primero juramento en forma, que tomarán fielmente la dicha informacion, en la cual señaladamente se declare los servicios que el tal soldado hubiese hecho y las partes donde se señaló, y que otra tal informacion le sirva en caso que pretenda alguna ventaja de su general.
En cuanto á esto, que muy bien, pero que la informacion no la hagan los soldados, porque habria poca seguridad enellas, sino que el Maese de Campo la haga por órden del General, tomando el dicho de personas de crédito, capitanes y alférez, y otras personas dignas de fe.
13. Que todos los entretenimientos que así se dieren por órden de su Majestad vengan á vacar y á resumirse por muerte ó ausencia de la persona en quien se hubiese proveido, que no se pueda proveer en ninguna sin nueva órden y consulta de su Majestad.
Que así conviene que sea, siendo las ventajas extraordinarias dadas por servicios particulares, tanto más que así se hace y ha hecho siempre en este reino, etc.
FIN DEL APÉNDICE.