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Cenefa de adornoBodas

Cenefa de adorno

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Lasinvitaciones para una boda deben repartirse con quince días de anticipación. No se invita a los amigos para el matrimonio de una viuda, aunque se celebre, como es lo más regular, después de espirado el bienio de luto.

Si se casa un viudo con una soltera se observa la etiqueta como si fuese soltero, especialmente si el matrimonio se verifica después del periodo de luto.

Al matrimonio de una señorita de más de treinta años, que se celebra de mañana sinpompa, como el de una viuda, se invita solo a los parientes verbalmente o por carta.

Toda persona invitada a una boda ha de hacer un regalo a la novia. Muchos lo hacen antes de recibir la invitación; algunos en cuanto se les comunica que los novios están prometidos formalmente y que la boda no tardará en realizarse.

Sería una grosería dejar de invitar a una persona que mandó regalo.

Algunos días antes de la boda suelen enseñarse por la tarde los regalos si son numerosos y de gran valor: es bonita moda el rodearlos de flores.

Estos regalos se remitirán después sin tardanza, para servirse de ellos, al domicilio de los recién casados. El guardarlos aparte para enseñarlos a las visitas no revelaría buen gusto.

La desposada vestirá traje blanco o claro. Siendo ya de cierta edad, no debe ponerse flor de azahar, pero sí otras flores.

La viuda que vuelve a casarse tampoco lleva la flor de azahar, ni velo nupcial: llevará sombrero o mantilla negra de tul o de blonda y vestido de color, si bien de matiz pálido.

Si quiere puede quitarse el anillo de sus primeras nupcias, o ponerlo en otro dedo; pero lo más usual es ponerse el segundo sobre el primero en el dedo anular izquierdo.

Una viuda enlutada vestirá de medio luto el día de boda de una hija suya.

Nadie debe asistir de luto a una boda: la persona que lo lleve reciente obrará bien excusando su asistencia.

Todos los invitados han de llegar al templo antes que la novia a fin de esperarla; como también el novio y su padrino, que tomarán puesto a la derecha del altar.

Esperan a la novia en el pórtico del templo la madrina con su madre.

Se entiende por madrinas o doncellas de honor, un número de amigas que la novia invita para que le formen una especie de corte: estas señoritas visten casi siempre de blanco.

Esta costumbre, poco generalizada en España, lo es tanto en el extranjero que no solo tienen madrinas las novias pertenecientes a las principales familias, sino hasta las obreras.

Si la novia tiene hermana que sea madrina, esta se adelantará hacia el templo en compañía de su madre, y a poco rato seguirá aquella acompañada por su padre; si no tiene hermana, se adelantará su padre hacia el templo para recibirla en el pórtico cuando llegue acompañada por su madre. En ambos casos la novia va a la iglesia en el carruaje de su padre.

Al llegar la novia, toma el brazo derecho de su padre o del pariente que en su representación la espera en el atrio del templo, y se dirigen al altar o sitio donde debe verificarse la ceremonia.

Sígueles inmediatamente, formando pareja con una compañera, la madrina, que comúnmente es una hermana soltera de alguno de los novios.

Tras la madrina va la madre de la novia, apoyada en el brazo de su hijo o de otro pariente.

Luego viene la madre de la madrina, y finalmente las señoritas en parejas, excepción hecha de la última fila, en que van tres si es preciso.

Esta procesión nupcial es la única admitida en tales ceremonias.

En el altar la novia se coloca a la izquierda del novio, teniendo a su propia izquierda a su padre o pariente varón más allegado, junto al cual se sitúan la madre, hermanas casadas y demás parientes de la familia.

Inmediatamente detrás de la novia se coloca la madrina y las respectivas madres, siguiendo las demás según el orden en que entraron.

Solo pueden llevar ramillete la madrina y la novia.

Esta, al empezar el oficio se quita los guantes, y los da a guardar junto con el ramillete a su madrina.

Así como los parientes de la novia se colocan a su izquierda, o sea a la derecha del altar, a la izquierda de este se sitúan en análoga disposición los acompañantes del novio, que en general pueden muy bien reducirse asu solo padrino, que durante la función está a la derecha de aquel, un tanto atrás.

Los convidados permanecen de pie o se sientan durante la ceremonia, usando o no devocionarios.

Después de estrechar la mano a los amigos que dan el parabién (sin abrazar, como antiguamente, a la novia y a la madrina), la recién casada coge el brazo de su marido, y el novel matrimonio baja por la nave central, seguido de las madrinas, con el mismo orden que se observó a la entrada.

Salen los primeros los recién casados, que toman el coche del novio, único carruaje que corre de su cuenta, y se dirigen a casa de la novia. Sale en seguida su madre, puesto que ha de recibir en su casa a los convidados, y luego siguen estos sin guardar orden de preferencia.

Los padres de la novia habrán dispuesto el almuerzo para la comitiva.

Al llegar los convidados, van a dar el parabién a los padres de los novios; las señoras tal como vienen; los caballeros quitados los guantes y sin sombrero, que habrán dejado en el recibimiento.

Luego cumplirán la misma ceremonia con los recién casados, que esperan en el salón, donde se reune toda la comitiva antes del almuerzo.

Antes de ir a la mesa, la madre o el padre de la novia indica a los principales caballeros a cuál de las señoras deben acompañar.

Si el caballero no es conocido de la señora que se le designa, le será presentado en estos términos: «Señora Tal, el señor don N. tendrá el gusto de acompañarla al comedor».

Esta presentación no constituye una relación para lo sucesivo, a no desearlo la señora.

El séquito para dirigirse a la mesa se forma del modo siguiente:

Abren la marcha los nuevos cónyuges, tomando la esposa el brazo derecho de su marido.

Sigue inmediatamente el padre de la novia, dando el brazo a la madre del novio.

Luego el padre de este con la madre de aquella.

En seguida el padrino con la madrina.

Después los demás convidados en el orden de su rango.

Junto a la novia siéntase su padre con la madre del novio, mientras que inmediatos a este toman asiento la madre de la novia y el padre del novio.

La madrina con el caballero que le haya dado el brazo, se sienta en frente de los recién casados.

Un almuerzo de boda es una verdadera comida y suele empezarse por la sopa.

Cuando el almuerzo se toma de pie, además de la mesa larga en el centro de la sala, se disponen otras pequeñas en un lado.

En el almuerzo de pie se suprime la sopa o se sirve en tazas tapadas que se ponen a lo largo de la mesa, en que alternarán, con los adornos de flores, las garrafas de Jerez.

Los criados no sirven el champagne sino a medida que cada caballero lo pida para sí y la señora o señoras que están junto a él.

Al terminar el almuerzo se pronuncian los brindis, que deben ser pocos y cortos, especialmente si se almorzó de pie.

El convidado más distinguido brinda por la salud de los recién casados, contestándole el novio, que brinda además por la salud de la madrina.

En nombre de esta responde el padrino.

Pone término el padre del novio brindando por los de la novia.

La recién casada abandona el comedor inmediatamente después de los brindis, acompañándola la madrina si es pariente. Los convidados pasan luego al salón, donde la esperarán para despedirse de ella.

No deben prolongarse más de lo necesario las despedidas siendo la última la de los padres de la novia, que la acompañarán basta la puerta.

Si hay baile el día de la boda, ábrenlo los dos novios. Antes de terminar se retiran estos sin despedirse.

Algunos matrimonios prefieren pasar en su nuevo domicilio los ocho o diez primeros días de su luna de miel, más bien que hacer un viaje precipitado a cualquier punto extraño. Ambos procedimientos están admitidos y puede elegirse el que más guste.

Los convidados a una comida de boda deben devolver el convite a los recién casados y a sus padres.

En la comida se colocará juntos a los nuevos cónyuges, para los cuales serán todos los honores.

A su vez el novel matrimonio convidará a sus amigos a comer antes de medio año.

Si se mandan esquelas de participación, deben enviarse durante la primera quincena del matrimonio, conteniendo las señas del domicilio conyugal.

Los carruajes, así como todos los gastos de la ceremonia, son de cuenta del esposo, al paso que la comida y la fiesta de la noche, si la hay, corren a cargo de la familia de la nueva esposa.

Viñeta de adorno


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