Que el santo leño de la Cruz era una reliquia digna de toda veneracion, así por haber muerto en ella todo un Dios humanado, cuanto por ser instrumento de nuestra redencion; y que asì, cuando se les grabase este madero, lo mirasen con toda reverencia.
Continuò nuestro General retratando la grandeza de nuestro Soberano, su cristiano celo, y deseo de la conversion suya; la generosidad con que para aliviarlos franqueaba sus arcas y tesoros. Y decifrados estos puntos con los mas vivos colores que le dictó su prudencia y amor al Soberano, les oyeron absortos y quedaron en todo muy contentos. Abrazóles S. S., el Sr. Arcediano y oficiales, con repetidos vivas; batíose el real estandarte; y mandó S. S. vistieran á los principales de uniforme, repartiéndose à todos los demas que no estaban vestidos, camisas, solapas, calzones, ponchos y sombreros, carne y bizcocho para aquel dia: se les dieron en pie 4 reses.
El 20, dia del glorioso San Bernardo, patron del Chaco, enarbolòse la Santa Cruz, que se bendijo por el Sr. Arcediano; cantóse misa solemne, con asistencia de los indios referidos, y concluido el sacrificio, hízose la adoracion de la Santa Cruz, que principió el Sr. Arcediano, vestido de capa magna, siguiendo á este el orador, que fuè el R. P. Lapa: á este, siguió nuestro General, asociado del principal cacique; siguió el Auditor asociado con otro de los caciques, y siguiendo el propio acto el Secretario, el Mayor General de òrdenes y los demas oficiales, continuó la tropa, que asistió formada haciendo sus descargas. Con lo que se concluyó esta cristiana diligencia, repicándose las campanas con universal júbilo de todos.
El 21, han facilitado los caciques camino para la ciudad de las Corrientes, que dicen distará de nuestro acampamento seis dias de camino: por lo que presumimos sean 60 leguas de distancia.
Con lo que el 22 acordó nuestro General, seria conveniente que por esta via caminase D. Jaime Nadal y Guarda, Mayor General de órdenes, con algunos partidarios, à traer ganados y otros efectos necesarios para el abasto de la gente, y de los indios à quienes se piensa despachar el 31 del corriente, lo que se anotarà en su lugar: dando màrgen para esta resolucion contemplar esta ciudad mas inmediata, y que los ganados y demas efectos estàn en ella mas baratos.
El 23 y siguiente nada ocurrió digno de nota.
El 25 caminò para Salta Silvestre Corro con cartas de nuestroGeneral, y libranzas para sacar de las cajas reales de Jujuy los 2,000 pesos de residuo, para que, invertidos en ropa, cuchillos, granos y otros efectos necesarios para estas reducciones, los condusca á este lugar. Y este mismo dia se agravó à nuestro General el colico accidente de que adolece por lo comun, y en tanto grado la avanzò, que el 26 estuvo casi en los ùltimos periodos de la vida, y aunque le ha durado hasta hoy 28, ya ha declinado su actividad y se halla mejorado, aunque siempre en cama.
Este dia, que lo es del Dr. San Agustin, egecutaron los Mocobíes dos acciones dignas de notarse: la primera, que insinuándoles la necesidad que habia de gente para el acarreo de adobes y lo urgente del tiempo, sin que quedàra uno, desde el cacique al mas pequeño de ámbos sexos, trabajaron todos en el acarreo. Concluida esta diligencia, celebró el Sr. Arcediano misa por la salud de nuestro General, y luego al toque de la campana todos concurrieron, inclusos los caciques, á rezar y à instruirse en la doctrina: accion que hasta hoy no habian egecutado los mandones, porque solo mandaban à los párvulos.
El mismo dia por la tarde asaltó á nuestro General el propio accidente, con tanta fuerza y rigor, que desauciado del medico, no tenia ya aliento para formar testamento, y se contentò solo con otorgar su poder, pasando toda aquella noche en un lastimoso conflicto.
El 29 al amanecer, se confesó y recibió el Viàtico, y no embargante de haberle desauciado, como se mudasen los pronòsticos del accidente, se halló este dia algo mejorado: tratando de remitir al Superior Gobierno este diario con el competente informe por la via de Corrientes.
El 30, dia de la gloriosaSanta Rosa de Lima, Patrona de estas Indias, amaneció S. S. mucho mejor de sus males: por lo que el Sr. Arcediano cantò la misa de gracias con toda solemnidad, dándolas toda la oficialidad y concurrentes al todo Poderoso, por haber restablecido à nuestro General, que aunque se mantiene en cama, está ya tan placentero que desde allí distribuye diariamente las òrdenes para el trabajo y demas fatigas, mostrando en todas sus acciones el ardiente deseo que le asiste de perfeccionar esta obra, en que se interesa el servicio de ámbas Magestades.
El 31 amaneciò continuando la mejoria de nuestro General,por lo que el R. P. Lapa celebrò el santo sacrificio con la posible solemnidad, y egecutaron varias devotas preces, y deprecaciones con el mismo objeto que el dia anterior: y este dia se resolvió caminar para Corrientes el Mayor General de Ordenes, D. Jayme Nadal y Guarda, para el mismo fin que se tenia pensado.
Nomínanse los caciques y principales mandones de todas las naciones conversas, que han pedido y piden reduccion.
MOCOBÍES:que ya están en pueblo, por haber muertoPaikiná manos de los Abipones, y haberse ido Lachiriquin á la reduccion de San Pedro: son los siguientes.
MOCOBÍES:que ya están en pueblo, por haber muertoPaikiná manos de los Abipones, y haberse ido Lachiriquin á la reduccion de San Pedro: son los siguientes.
Por lo que debemos contar con 2,000 conversos, por la menor parte.
Expresados los principios y medios de la presente reduccional expedicion en esta ciudad, se continuaràn en otra separada los fines y operaciones de esta campaña, que concluiràn con la relacion geogràficade toda la provincia del Gran Chaco Gualamba: cerràndose aquí nuestro diario, para dar parte con este cuerpo al Superior Gobierno, á fin de que quede enterado de las ocurrentes operaciones y estado de nuestra reduccional conquista, como se hará con la segunda cuerda, cuando se hayan cumplido las superiores disposiciones. Y para comprobante de la verídica relacion de nuestro diario, vá firmado de S. S. el Sr. Coronel y Comandante General, del Sr. Arcediano y toda la oficialidad de plana mayor, autorizado del Secretario de la expedicion. En este real acampamento de Lacangayé, en 31 dias del mes de Agosto de 1780.
Francisco Gavino Arias.—Dr. Lorenzo Suarez de Cantillana.—Fr. Antonio Lapa.—Dr. José Antonio Arias Hidalgo.—Jaime Nadal y Guarda.—José de Plazaola.—Juan Antonio Caro.—Juan Crisostomo Sardina.—Diego Angel Leiba.—Juan José Acevedo.—Miguel Losada.—Ante mí,Gerónimo Tomas de Matorras, Secretario.
Queda visto como el primero de Setiembre caminò para Corrientes el Mayor General de Ordenes, quedando nuestro General en cama aunque ya mejorado de sus males: pero al cerrar la noche del dia primero casi fué el postrero de sus dias porque asaltándole con total violencia le puso en tal estremo, que á las nueve de la noche se confesó con gran priesa; y temiendo no alcanzar á formar su testamento, otorgó solo poder, é hizo formal nombramiento de sucesor para el caso de su fallecimiento en mí, el referido Dr. Arias, que hacia de Auditor de Guerra, dejando á mi cuidado el desempeño de su comision en todo lo temporal, y que en los asuntos de reducciones espirituales, procediese asociado con el Sr. Arcediano, como superior eclesiástico, visitador general que es de todas las reducciones, y eclesiástico interventor en esta reduccional expedicion.
Encargónosá ambos, en su fatiga mayor, el desempeño de las confianzas superiores, el servicio del Rey Nuestro Sr., el celo y eficacia en llevar adelante hasta su conclusion la labor de las capillas y pueblos, haciéndonos presentes cuanto se interesaba en todo el aumento y la gloria de ambas magestades.
Dispuestas sus cosas de esta suerte, como amaneciese con vida el dia 2, pidió se le administrase el viático, y continuó con su fatiga hasta el dia 3, en el que el médico de la expedicion le desaució de todo punto, con gran conflicto nuestro y valerosa resolucion del paciente, que oyó tan dura sentencia con mucha entereza.
Continuó la renitencia del accidente hasta el dia 6, hasta que el dia 7 amaneció mejorado, y segun se vé promete la mejoria venturosos progresos.
Apenas conoció su mejoria, cuando ya comenzó á operar su aplicacion, noticioso que los indios del pueblo de Macapillo se hallaban conánimo de desamparar su reduccion, y venirse á estas de nuestro cargo; así por estar aquí su cura doctrinero, Fr. Antonio Lapa, y presumirse lo hayamos de dejar en alguna de estas reducciones, como por el parentesco y liga que tienen aquellos con estos indios de nuestro cargo. Deseando remediar este desgreño, dirijió S. S. letras alCuracaColompotóp, cuya substancia contenia mas artificios que renglones: porque le conjura por todos los respetos y leyes de la amistad, suplicando no desampare su pueblo, porque quedaría S. S. muy displicente con ella, sin poderle admitir en estas nuevas reducciones, donde solo tenia órden de colocar los Tobas y Mocobíes recien conversos, y no otras naciones, maxime extraviadas de sus respectivos pueblos.
Considerando al mismo tiempo no ser menos poderoso estímulo el interés en estos bárbaros, le incluyó libranza de 50 cabezas de ganado vacuno contra su mayordomo de la hacienda del Rosario, para que entretenidos el Curaca y los suyos en recibir aquel socorro gracioso y aprovecharle, se entretuviesen contentos en su pueblo, y se mantuviesen hasta que regresase su pastor, al que les prometió restituir S. S., concluida su comision; con lo que esperamos se hayan aquietado.
Desde el 8 hasta el 13 se empleó la gente partidaria en seguir la faena de adobes, cortar maderas, arar, sembrar y cercar los rastrojos que se han puesto, de maiz, trigo, sandías y calabazos: y habiéndose abierto los cimientos del templo el dia 12, en que ya nuestro General se hallaba en pié, colocóse por la tarde la Santa Cruz en el lugar acostumbrado; y al siguiente dia, en que los vecinos de Salta celebran con grandeza el triunfo de N. Sra. del Milagro, se bendijo la piedra angular, segun las ceremonias del ritual romano, y se colocó en el lugar respectivo, siendo los padrinos nuestro General y el Sr. Arcediano.
Desde el 14 hasta el 30 se ha ocupado la gente toda con los indios en trabajar la iglesia, y parte de la gente partidaria en acarrear las maderas. Este dia compareciendo en este real como 50 indios de la nacion Chunupí, que ya quedaron amigos como se indicó en la primera parte del diario, dijeron, que deseando continuar la amistad pactada, habian venido á visitarnos desde su lejana habitacion.
El 1.º de Octubre, dia de Ntra. Sra. del Rosario, se enarboló el real estandarte.
El 5 llegó un cacique llamadoAnequelcody, con 18 grandules, 10párvulos, 15 mugeres adultas y 7 mozas, todos cristianos de la reduccion de San Pedro: hízoles presente S. S. lo mal que hacian en desamparar su pueblo; á que satisfacieron con decir venian de paseo á visitar á los Mocobíes de nuestro cargo, deudos suyos.
El 7 llegó el caporal Coytogoquí, Mocobí de nacion, con 9 indios grandules, 59 mugeres grandes, 7 mozas y 11 párvulas, y mandó S. S. que distinguiendo al caporal, se vistieran todos, dándoles á la mugeres á mas del vestuario, rosarios, gualcas, sortijas y agujas. Y tras estos llegaron los caciques Contoquí y Yatagayquí, Mocobíes, con 4 indios grandules, 15 mugeres entre grandes y chicas y 6 párvulos, y á todos mandó vestir S. S. con la debida proporcion.
El 8, como á las 3 de la tarde, caminó S. S. con el P. Capellan, el Capitan de migueletes, y el médico para el Tren de Conchas, á elegir sitios para el pueblo, y dar disposiciones para las faenas.
El 9 llegó el cacique Goytamatí con un hijo suyo, y 10 indios grandules, 25 mugeres adultas, 7 mozas, chicas 10 con 13 muchachos, todos mocobíes que se han vestido, distinguiendo siempre al principal.
El 13 llegó el cacique Alaiquí con su familia, que se componia de 8 mugeres adultas, 2 mozas y 6 párvulos.
El 17 dió la vuelta nuestro General, trayendo la noticia de haber elegido un famoso sitio para la reduccion de Tobas, enfrente de la Laguna de las Perlas, donde ha puesto el real acampamento, y deja fabricado un ramadon de 30 varas, desmontando un bosque, por donde conducir el agua para la faena de adobes.
Ha admirado S. S. la copia de indios que han salido allí á poblacion, que dice excederán en número á los de este pueblo en duplicada cantidad, y que le informan los mismos, que desde muy lejos están viniendo y vendrán, pues allí no están todavia ni la tercia parte de los de su nacion.
Chinchin ha venido con la noticia que su General Atecampibáp, de quien hablamos en la primera parte del diario, queda desauciado,yque ya le contempla difunto en el dia: que estando en esta situacion, juntó á los suyos, y les hizo en sustancia el siguiente parlamento. "Conociendo estoy, carísimos y leales vasallos, que mi vida se acaba, y que mis dias se han cumplido sin apelacion. Y porque vosotros sois testigos de las paces estipuladas con el español nuestro amigo, os suplico cumplaissin defecto: lo que yo á nombre de vosotros prometí, porque conosco que el cristiano nos quiere bien, y su amistad nos es muy útil. Por esto pues os encargo, os suplico y os ruego, que sin perder tiempo, alguno de vosotros con la competente escolta pase á Lacangayé, donde se halla el General Arias, y le haga presente mi infausta situacion, para que no extrañe mi defecto en el caso de su regreso; y que aunque yo fallezca, dejo á vosotros los capitanes y principales mandones para que cumplan lo mismo que yo prometí en cuanto á reduccion: y que en cuanto al sitio de ella, acordé despues con vosotros que el elegido era perjudicial á nuestros ganados y haciendas, porque aquerenciadas en esta costa del rio, removerlas á distinto pais era perderlas.
"Y que supuesto que á los Tobas y Mocobíes se les ha dado en la costa del rio, desde luego suplico á nombre de todos, que á continuacion de la reduccion de Tobas se nos dé á nosotros, y que allí se congregarán las tres naciones unidas de Malbaláes, Chunupíes y Signipés, lo mismo que os encargo á vosotros cumplais y guardeis: pues ya será esta la postrera vez que os mande; y porque deseo vuestro alivio, y lo he deseado siempre, quiero que hasta la muerte conoscais la gratitud de vuestro moribundo General."
En esta virtud Chinchin y los suyos me hicieron presente todo lo acaecido, y enterado, suplíqueles esperasen el regreso de nuestro General, que ya por dos horas lo esperaba, para que con S. S. se acordase lo conveniente.
El 19, reconociendo S. S. en los Mocobíes muchísimo desaliento para el trabajo, juntó á los principales de ellos, y les hizo en substancia el parlamento siguiente.
"El Rey, mi Señor natural y superior, y su Virey de Buenos Aires, me han mandado á poneros reduccion: á este fin, como ya varias veces os he dicho, han librado á vuestro favor cuantiosas cantidades de dinero: y esto para què?—no con otro fin que civilizaros, cristianaros y reduciros á vida racional. Y sino dejais vuestros antiguos desórdenes, ¿con qué conciencia podré sufragaros graciosos donativos, cuando estos son condicionales, y vosotros no poneis la condicion? ¿Con qué verdad informaré á los Tribunales á vuestro favor, cuando vosotros no dais mérito para ello?"........
El 23, como al mediodia, llegó el indio Quedegody, que fué acompañando al chasque que se retiró á Corrientes, quien trajo razon de haberle acompañado hasta las orillas del Rio Paraguay, y que de allí, dandoaviso á la gente que estaba á la otra banda, vinieron a pasarle en una canoa. Que Portal y el indio Juan Pablo pasaron á la otra banda, y le dijeron á este los esperára dos dias: que temeroso de los Abipones y de los españoles de Corrientes, se habia venido luego; pero que Portal no podia ya tardar en su regreso.
No solo no se diò asenso á esta noticia, sino que imaginamos haber habido en esto alguna traicion; porque casi lo propio dió por razon el mismo indio que fué acompañando al Mayor General de Ordenes, D. Jayme Nadal y sus consocios, sin que hasta hoy se sepa cosa alguna de su éxito á la de Corrientes: sin embargo de que confiesan los indios no haber mas que 60 leguas de distancia, y todo camino llano. Por lo que mandó S. S. se le entretuviera algunos dias con arte, hasta saber la realidad por algun camino.
Y con efecto, el 25 llegó Portal, y con su dicho confirmó la realidad de cuanto el indio expuso: por lo que S. S. le dió las gracias de la fidelidad con que le habia guiado y acompañado. Y con lo que responde el Mayor de Ordenes en la suya quedamos satisfechos.
"Que ya tiene el ganado á las orillas del Paraná, y que en término de 16 dias estaria con nosotros, siendo la fecha de sus cartas el 19 de Octubre. Asimismo ha remitido el diario que formó á la ida; del que se colije distar Corrientes de nuestro real campamento de Lacangayé 76 leguas: que lo mas del camino es campo abierto, con palmares y algunos de datiles: que no tiene mas tropiezo que algunos madrejones con agua: que ha sido generalmente recibido de los indios Mocobìes de su tránsito con mucha humanidad y cariño, y en especial del cacique Amelcoy, quien le ha franqueado los auxilios convenientes, y escolta de indios para su guia, resguardo y seguridad, acompañándole tambien personalmente: y añade, que es un indio en quien concurren las mas bellas prendas que puede tener el mas noble y racional: que habiendo llegado á una laguna de alguna magnitud, pasó en una pelota de cuero hasta la otra banda.
"Y reconociendo que en la banda del rio que se objetaba, habia una poblacion de españoles, hizo señas dando voces: que los habitadores quedaron sorprendidos, imaginando serian indios enemigos que venian á asaltarles; hasta que, reconociendo ser gente española, pasó uno de ellos en una canoa: que avistado con él le preguntó: ¿Qué rio era aquel? ¿què poblacion aquella? ¿y qué lugar era donde se hallaban? Satisfizo, diciendo—Que el era teniente de aquel presidio que habian puesto poco hace los Correntinos para resguardo de los insultos de los Guaycurús:que aquella fortaleza se llamabaCurupaytí, que aquel rio era el del Paraguay: que aquel lugar era el Paso de los Guaycurús: que de allí, rio abajo, distaba Corrientes 10 leguas, y que por allí podia pasar todo su tráfago:—como lo hizo, y llegó á la de Corrientes el dia 13 de Octubre, habiendo tardado en camino once dias, á causa de esperar los indios que le habian de conducir, para lo que se detuvo cinco dias en las rancherias de Amelcoy y Curupayetí."
Bien se vé cuanto seria nuestro consuelo al saber el feliz suceso de los nuestros, que ya contabamos difuntos, resultando de esta nueva expedicion tantas utilidades como se irán anotando.—La primera, verse descubierto este camino, que hasta hoy por cómputos matemáticos solo se conceptuaba traficable; estando tan recomendada su apertura por repetidas órdenes reales: cuya felicidad ha logrado en sus dias nuestro Comandante General, mediante su desvelo y aplicacion, hasta haber dado tan acertada disposicion, y haber encomendado su egecucion al referido Mayor de Ordenes, que con su celo, actividad y talento ha desempeñado esta confianza con la pureza que se deja ver. La segunda, queda este continente todo descubierto, habitable y andable; mayormente si á continuacion de esta apertura y descubrimiento se acalora su tráfico continuo con el yuvamen de un presidio de la parte de Corrientes, como lo acordó la Junta Reducional de Propaganda, el año de 1779, y como ya lo expuse en otro lugar. La tercera, se ha descubierto que los planes y mapas antiguos erraron el concepto en cuanto al desemboque del Rio Bermejo, que le figuran incorporado con el Paraná, casi en las dereceras de Corrientes, sin incorporarse con el Paraguay. Véase el que trae por cabeza la Historia Corográfica del R. P. Lozano, que creo fué sacado por otros iguales ejemplares, en los que se notan en este punto dos yerros notables; porque avisan los nuestros, que para llegar á Corrientes han pasado el rio Paraguay 10 leguas mas arriba del Paraná, sin pasar el Bermejo, que han llevado desde aquí á mano izquierda en todo el viage: de que se infiere, que mas arriba se incorpora con el Paraguay, talvez en distancia de 20 leguas de Corrientes á la parte del poniente, cuyo yerro geográfico, con otros que se notan en dicho mapa y su descripcion, esperamos enmendar con la exactitud debida en la Descripcion Geográfica que se dará por conclusion de este diario.
El 6 llegó el Capitan de migueletes, D. Juan José de Acevedo, de la parte del naciente, donde se le mandó con el encargo de descubrir el sitio fijo de la antigua Concepcion destruida, para colocarlo con certeza en el mapa que se ha de formar en la Descripcion Geográfica. Dá estepor razon que la ciudad está situada á la parte del sud en un espesísimo bosque y chaguaral impenetrable: que de una laguna salen algunas acequias para el lugar de dicho pueblo, que distará de este real de Lacangayé como 30 leguas, y que todo es camino llano y andable.
Que hay muchísimos palmares y maderas útiles: que el campo es abierto hasta allí y fertilísimo: que hay infinidad de monos de diversas layas, y entre otros una especie de micos rubios, y con tanta barba, machos y hembras, como un cabron; y que los machos son por demas, que son negros y muy feos. De esta especie trajo una hembra con su cachorro, que llegó muerto á este real; sucediendo con la madre lo propio apenas llegó: lo que creemos proviniese del balazo que les diò al tomarlos, y de la ninguna comodidad con que los trajo.
El 12 llegó el Mayor de Ordenes de la de Corrientes, con solo un indio y un peon, trayendo pliegos de S. E., y conduciendo una corta puntilla de reses para nuestro socorro: bien se vé cuanto sería nuestro consuelo al verle, y mayormente cuando, tan celoso de nuestro alivio, se habia avanzado á venir por caminos peligrosos y no trillados, con tan poca seguridad. Y en verdad que llegó el socorro tan á tiempo, que ya por necesidad ibamos matando las vacas mansas de cria.
Atrás dejó 400 vacas, que conduce el inspector Plazaola con el capitan Corbalan, el partidario Burgueño y algunos peones, que esperamos lleguen en término de ocho dias; pues D. Jayme, caminando con las pocas reses que trajo de Corrientes, solo tardó cinco dias.
El 16 salió S. S. con toda la oficialidad por el real campamento de las Perlas á dar principio á la labor de la iglesia y demas oficinas, dejando concluida esta de Santiago de Lacangayé; y porque restaba poner las puertas y ventanas, dejó todos los oficiales carpinteros y algunos partidarios que les ayudasen, á cargo del ayudante Sardina, con órden de que en concluyendo pasasen todos á la reduccion segunda. Tambien quedó el Protector de indios para cuidar de las raciones y abastos de los de su cargo, y el Sr. Arcediano, siguiendo su espiritual tarea con sus catecúmenos.
Y en virtud del superior órden de S. E., se les dió á entender á los indios de este pueblo que el Patron Tutelar de él era el Glorioso Apostol Santiago, siéndole igualmente del pueblo de Mocobíes; y que el tutelar de èste era San Bernardo, y que con este nombre titularon desde hoy su reduccion, llamándola el Pueblo deSan Bernardo el Vertiz, en memoria de su especial protector y patrono, el Exmo. Sr. Virey de BuenosAires: reservando practicar igual diligencia con el de Mocobíes, cuya patrona titular se ha pensado sea Nuestra Señora de Dolores y Santiago.
El 27 han llegado dos principales de la nacion Toba: á saber, Amataquí y Coglogotí, con 17grandules, 19 muchachos, 26 mugeres adultas, 6 mozas y 14 párvulos, que vestidos y gratificados quedan incorporados á este pueblo.
El 29 llegó el cacique Coyagayquí, su muger y tres hijos párvulos de esta nacion Toba, que se vistieron y quedaron acopiados, con otro grandul y tres párvulos mas, que han llegado el 30.
El 1.º de Diciembre llegó el indio Cotegory de nacion Mocobí, á quien se vistió, y tres indios Tobas que han quedado en este pueblo: y como á las 5 de la tarde, el Reverendo Padre Fray Francisco del Orden Seráfico, quien ha venido por agua en un barco con solos cuatro hombres: dicen haberse vuelto del camino el Coronel D. Adrian Cornejo. Dicho religioso intenta pasar, siguiendo su fluvial derrota, hasta la de Buenos Aires; y nuestro Comandante General ha procurado disuadirle no pase de este lugar, empleándose en esta copiosa mies con mas glorioso fruto, y en servicio de ambas Magestades. Insinúa dicho Padre ha dado cuenta á S. E. y á su respectivo superior claustral, quienes es regular le estén esperando cuidadosos: pero S. S. prometió informar la causa de su detencion.
Asegura dicho P. que todas las naciones de su tránsito le han recibido con mucha paz y cariño, y en especial los Mataguayos y Chunupíes, de quienes hace particular recuerdo; y queda visto no haber tropiezo para traficar este rio con el copioso comercio de los efectos que produce el Paraguay, como lo tenia pensado y propuesto el Coronel D. Adrian Cornejo; cuyo viage pensamos se habia postergado hasta mas oportuno tiempo. Sobre que mandó S. S. se tomára sumaria informacion, como se hizo.
El 16 se puso la umbralada de la puerta principal de la capilla, en cuyo frontis está esculpida la inscripcion siguiente—JHS. Domus Dei est porta cœli. Año de 1780. San Bernardo el Vertiz—Se erigió este templo por el Señor Coronel, Comandante General, D. Francisco Gavino Arias. Escrito por su secretario Matorras.Y llegaron Asitkoquí y su hermano Nayaladí con sus familias, que se componen del indio Filigoydí, 4 mugeres, 2 muchachitos y 4 chinitas, y á todos se les vistió.
El 17 compareció el pariente de Quetaydí, nombrado Paynicorí, con los indios Paloleiquí, Socoyaní y Elegorí, á quienes igualmente se les repartió sombrero, manta, y cuchillo al primero, y á los demas manta y cuchillo.
El 11 como á las tres de la tarde, trabajando el negro herrero, José Manuel, en su fragua, saltó de ella una chipa al ramadon que servia de vivienda á S. S., de almacen al Proveedor, de cuartel á la tropa y de hospicio á todo el resto de la gente: con tal prontitud se ardió el techo que era de paja, que aunque ocurrimos todos acelerados al reparo, no pudimos atajar el incendio, que consumió seis piezas de ropa, toda la seda que habia en madejas, algunos sacos de harina, maiz, arroz, y algunas armas de la tropa partidaria, entre pistolas, trabucos, fusiles y espadas, con otros muebles del General y demas habitantes en dicha pieza; pudièndose salvar lo demas importante con el auxilio de los indios, que puntuales prestaron socorro. Sensible fuè al General este suceso reiterado.
Pero mas sensible le fuè que de aquí pasase el incendio á la iglesia que acababa de concluir, cuyo empajado ardió del todo; y á no tener torta de barro el encañado, hubiera ardido este sin remedio, con el enmaderado: lo que no sucedió, siendo menos el perjuicio por esta causa. Pero sí pesaroso nuestro Comandante de lo acaecido, recayó el 12 de su habitual dolencia, y estuvo á riesgo de espirar segun le arreciaron sus fatigas. Y este dia pidió el Proveedor se tomase informacion del suceso, con expresion de los bienes y efectos consumidos.
El 18 pasóse á la eleccion de alcaldes y alguacil, y de comun acuerdo eligieron de primer alcalde al cacique Nalegotí, y de segundo al cacique Cuniquirí; habiendo elegido por alguacil al capitan Daasagoy, llamado Javier: cuyas elecciones confirmó S. S., y por su enfermedad se hicieron con ausencia mia, del R. P. cura interino y capellan, Fray Antonio Lapa, del Protector de naturales, y Secretario de la expedicion.
Y luego eligió S. S. (usando de las facultades de conquistador) por Gobernador del pueblo al cacique Quetaydí, y por Fiscal al capitan Digití: y previniendo á cada cual su obligacion, quedaron contentos, avisados y acordes, así en esto como en el nombramiento de Gobernador y Fiscal, hecho por S. S.; quien les advirtió que el Gobernador duraba por cinco años continuos, á menos que, por causa grave, el cura, ó los Señores Vireyes ó Gobernador lo quisiesen remover, y poner otro en su lugar;y que el fiscal, alcaldes y alguacil habian de elegirse año por año por el cura, cacique, gobernador, alcalde y alguacil electos; mandando S. S. que todo se sentára en un libro, para que contase en lo futuro. Y ese dia se levantó rollo en la plaza.
El 20 de Enero pensó S. S. se hiciera la colocacion de esta capilla porque con este motivo se celebrase el cumple-años de nuestro invicto Monarca, y se sacase su real pendon: pero ya que no se pudo lograr el intento por no haberse concluido en el todo con la capilla, se bendijo por la tarde el templo, y se cantaron vísperas, sacó el estandarte el Gobernador electo Quetaydí, en cuya habitacion se dispuso la cámara competente en donde se colocó, y los indios principales en alternativa le custodiaban con lanzas en la mano.
Este dia nos dimos á la vela en una corta canoa, tirando por el Bermejo abajo los siguientes: el Sr. Comandante General con los RR. PP. Capellanes, el Auditor, Mayor de Ordenes, Medico, y dos remeros, con un que gobernaba la tropa. Tomó S. S. esta resolucion así por ser mas breve esta via, como por la mayor comodidad del camino, y por visitar de paso las rancherias dispersas de ambas costas, para tomar de ellas un cabal conocimiento.
Así caminamos todo el 26 y 27, y encontramos á las márgenes numerosas rancherias, como saliesen los párvulos admirados al ver la canoa, mandaba S. S. se les repartiera pan y bizcocho, con lo que quedaban muy complacidos. A nuestro regreso han recibido los Mocobíes á S. S. con muchos aparatos de regocijo.
El 28 mandó S. S. congregar á todos los Mocobíes para que eligieran cacique y alcaldes, precedidas las mismas circunstancias que en el pueblo primero; y congregados eligieron vitalicio al famoso Lachiriquin. De Alcalde primero á Santiago Queyaberí, y de segundo á Esaé: nombrando S. S. de teniente de cacique á Francisco Nachinquin, á quien eligió para que sacára el estandarte el 29, que se ha dispuesto se haga la colocacion de la capilla, y de Fiscal á Juan Castiquí.
Y porque, (como dije) aun nos resta el viage de Corrientes, se formará nuevo procesillo que ha de subseguirse á este: y para que se dieran fin á las presentes operaciones, propuso S. S. que todos juntos, y cada uno en particular, expusiese por conclusion de todo, si acaso contemplaban habia cumplido S. S. en todas sus partes el ligamen de su comision; ó si sabian habia quedado alguna cosa que hacer, que no se hubiese hecho á beneficio de esta doctrina? Dijo, y retirándose para que conmas libertad expusiese cada uno, estando presente el Sr. Arcediano y toda la oficialidad, dijeron:
"Que S. S. habia trabajado sin dispensar fatiga, mirando la labor de las capillas y pueblos con tanto desvelo y teson y eficacia, que de ello le habia resultado hallarse muchas veces accidentado casi en los brazos de la muerte. Que las capillas y demas oficinas construidas, estaban hechas á todo costo, en lo doble de las paredes, lo arreglado de los edificios, y lo labrado de las maderas, y que á justa tasacion, avaluada cada capilla y sus respectivos cuartos, no descaecia del valor de seis mil pesos: y que era constante cuanto habia gastado S. S. de su propio peculio, á fin de perfeccionar la labor comenzada. Por lo que contemplan á S. S. enteramente libre de reato ó ligamen resultante contra su persona y bienes; y que es cuanto tienen que exponer." Firmando SS. SS. y demas oficiales, por ante el Secretario de la presente expedicion, en este pueblo de Nuestra Señora de Dolores y Santiago de Mocobíes, paises del Gran Chaco de Gualamba, en 31 de Enero de 1781 años.
Francisco Gavino Arias.—Dr. Lorenzo Suarez de Cantillana.—Dr. José Antonio Arias Hidalgo.—Fr. Antonio Lapa.—Jayme Nadal y Guarda.—Juan Crisostomo Sardina.—Juan Antonio Caro.—Diego Angel Leiba.—Miguel Losada.—Juan José Acevedo.—Gerónimo Tomas de Matorras, Secretario.
El 1.º de Febrero se colocó en la plaza el rollo, y se les dió á entender por el intérprete lo que significaba, y el fin para que se ponia. Leyéronseles una á una las constituciones formadas en el pueblo de Tobas por S. S., y en presencia del Sr. Arcediano, del Protector y demas oficiales, dijeron se conformaban con todas ellas, y que prometian su puntual observancia. Este dia llegaron de Salta dos soldados que se habian venido solos y de paseo.
El 2 caminó la tropa partidaria de regreso á su presidio, llevandolos presidarios que se trajeron; y con estos regresaron los peones y gente conchabada, quedando S. S. con el Sr. Arcediano, su Auditor, Mayor de Ordenes, Proveedor, Secretario, Médico, y un piquete de 7 partidarios y sus esclavos: con los que regresaron, y se retiró tambien el Protector D. Juan Antonio Caro, á quien reconoció el mèdico de la expedicion estar imposibilitado de poder viajar, por haberle postrado sus achaques.
Y porque el Proveedor D. Diego Angel de Leiba es sugeto de luces, y se halla bastantemente impuesto en asuntos de reducciones, quien igualmente que el otro asistió á la pasada expedicion, le nombraron SS. SS. por Protector de indios para todos los actos ocurrentes, y en especial para la resolucion de fundos de estas reducciones, respecto de haber concluido las operaciones de su proveeduria.
Desde el 5 hasta el 7 se ocupó la gente que habia quedado, y los dos prácticos Guzman y Nuñez, en formar un barco sobre dos camas que se habian labrado, entoldándole y calafateándole, para que S. S. y los suyos caminasen por el Rio Bermejo. Este dia llegó de Salta Silvestre Corro, conduciendo pliegos y algunos muebles que se le encargaron.
El 9 congregó S. S. á los Mocobíes, y les exortó á la perseverancia en su propósito; á que se portáran con juicio y amáran á sus curas doctrineros, y que los caciques principales que quisieren venir con S. S. á la de Corrientes, ó por tierra ó por agua, para que ayudasen á conducir sus abastos, se les permitiria acompañarle.
Tomóse esta resolucion, así por civilizarlos, como porque tomasen conocimiento de aquella ciudad y gentes, para que en lo futuro ocurriesen con satisfaccion en solicitud de sus urgencias. El Señor Arcediano resolvió caminar por tierra con los caciques que no cabian en la embarcacion: por lo que S. S. dispuso acompañar al Señor Arcediano, los soldados que quedaron y sus esclavos conduciendo algunas cargas.
Este dia, como á las cuatro de la tarde, despues de bendecirse el barco, nos dimos á la vela los sugetos siguientes—El Señor Comandante General, el P. Capellan, Fray Francisco Morillo, el Auditor, el Mayor de Ordenes, el Secretario, el Protector, el Médico, el tambor, un práctico, otros dos de agua, dos remeros, una negra cocinera, el sastre, dos indios Mocobíes, el uno ladino que hacia de intérprete. Este dia solo caminamos media legua, con sonda de dos y media varas, y por estar recargada la embarcacion se le quitaron tres cargas de mula.
El 10, como á las nueve del dia, caminamos siguiendo el rumbo al naciente, con algunas vueltas al S y al E. Todas las márgenes de nuestro rio se componian de dilatadas campañas, sin montañas que estorbasen la vista, pobladas de verdes pastos y cejas de montes, y las vegas del rio admirablemente formadas y adornadas de sotos y sauces la sonda siempre de dos y media varas. Este dia caminamos 10 leguas, parando bien temprano sobre la barranca, al piè de una frondosa arboleda á la banda del S.
El 11 celebróse temprano el santo sacrificio, y al romper el dia caminamos, tomando por patrona para el viage áNuestra Señora del Rosario. Este dia caminamos 22 leguas por iguales campiñas, y la sonda de tres varas, dando el rio continuas vueltas al S N y E: paramos sobre una eminente barranca á la banda del N, donde hallamos vestigios de una antigua rancheria.
El 12, bien temprano salimos de este real, que intitulamos delGatoporque en èl se nos quedó por olvido un montesino que traia S. S. para remitirle á S. E., por ser animalejo de estraña piel, figura y propiedades; y aunque por todos medios se procuró su hallazgo, no se pudo conseguir. Por iguales campos caminamos este dia; pero como estrechase mas el rio, la sonda era de cuatro varas y en partes de cinco. Venimos á sestear en distancia de 10 leguas, cerca de unas rancherias de indios Tobas que están á la banda del N, cuyo caporal es Tegnocorí, de los empadronados, que con los suyos habia venido á la cosecha de la algarroba.
Luego que nos sintieron, vinieron al barco, donde mandó S. S. se repartiera bizcocho y tabaco; y porque nos faltó la carne nos vendieron estos una oveja. Saliendo de esta sesteada, venimos á dormir en el Paso de los Guaycurúes: y todo este dia por una y otra banda nos salian indios Tobas y Mocobíes á las barrancas, admirados con las canoas, y queriendo les dieramos conversacion, nos gritaban que parasemos. El General, cierto de la legalidad de estos, no siendo posible parar el barco por lo eminente de las barrancas, mandaba al de la proa tirase el cable á los indios para que ellos le sugetasen: y con efecto, agarrados de él, con mucho júbilo y algazára le sugetaban. Repartíaseles bizcocho, tabaco, abaloríos y yerba: dábaseles razon de nuestro viage, y ellos muy contentos de ver alApo, que así llaman en su idioma al superior, nos soltaban la cuerda, despidiéndose muy agradecidos.
En este dia el rio dió muchas vueltas al N: anduvimos 21 leguas hasta el paso referido, que le llaman de losGuaycurúes, por sertránsito preciso de esta nacion, cuando pasa á invadir al Abipoa; y allí encontramos algunos aparejos, de los que habian dejado, y se dividian diversas sendas trilladas. La sonda de este dia de nueve cuartas, y de diez por lo comun.
El 13 salimos de este paso al romper el dia: caminamos por el rumbo del E y S, con doce cuartas de sonda. En varias partes el rio forma crecidos remolinos, y una herradura ó tajamar, tan grandioso y quieto que parece una mar muerta. Al cabo de las 25 leguas venimos á parar en una eminente barranca muy abundante de mosquitos, (como toda esta vereda): en partes no alcanzaban sonda los remansos de este dia.
El 14, junto con el dia caminamos; y á la legua de haber salido se encontró á la banda del N un madrejon que se ceba del rio, y presumiendo seria elArroyo de las Conchas, pasamos algunos sugetos á reconocerle, y hallamos que dimanaba del rio. Y en distancia de 16 leguas, dando el rio una vuelta hácia el E, se divide en dos brazos, uno que gira directo al naciente, en cuya puerta está acopiada gran multitud de trozos, y no lleva tanto caudal como el brazo que gira al E, cuyo giro seguimos y al cabo de 4 leguas, venimos á parar á la banda del N, sobre una eminente barranca. Este dia tuvo la sonda por lo comun tres varas, y en partes seis. Las márgenes del rio por una y otra banda se veian graciosamente pobladas de árboles de tajibo, laurel, canela, que llamanbrava, quebracho, pacará, urundey, chalchal, mollelentisco, chirimoya, murtas de arrayán, sotos, sauces y cañas tacuaras, con otros que no pudimos conocer. Este dia caminamos 21 leguas.
El 15, con la luz del dia caminamos al rumbo del naciente, y reconocimos que nuestro rio se iba enangostando; y apresurando su movimiento y formando continuos laberintos, sin que alcanzára la sonda. Al cabo de tres leguas, sin poderlo remediar, nos hallamos en un estrecho conflicto. Dividíose el rio en dos canales, la una al naciente, y por allí el rio parecia precipitarse en algun despeño: el mayor trozo del agua giraba al S; y apenas se pudo sugetar el barco para que tomára esta vereda, por donde habia la agua mas pausada: pero dimos en un undoso y fuerte remolino, que nos estuvo dando vueltas por espacio de media hora, forcejeando a tirarnos al precipicio. Los remeros y prácticos trabajaban sin turbacion contra el agua, aunque sin mas fruto que no dejarse llevar; hasta que S. S. invocó el patrocinio de Nuestra Señora de Itaty con una promesa, y al instante nos dió el agua paso franco.
Y antes de narrar los demas sucesos de este día, haremos una útily conveniente digresion. Para evadir este remanso hay dos remedios: el primero, echar por tierra aquella isleta, que es tan corta que no tiene media cuadra, y es de tierra gredosa, y luego se juntan estos brazos. El segundo es, tomando aquel brazo, que dejamos referido se separa hácia el naciente, y que en distancia de 20 leguas vuelve á nuestro rio. Lo que dió mérito á poner esta advertencia; aunque pudiera por tiempos escasear el agua: por lo que contemplamos mas seguro el primer arbitrio, por ser copiosa esta canal.
Mas abajo de esta separacion, como á la media legua, vuelve el rio á dividirse, formando otra isleta como de media legua, y luego se incorpora un brazo con otro. Como á las cinco leguas hace nueva division, y en este dia salen 4 brazos de nuestro rio al rumbo del S, pero nosotros seguimos siempre la canal mas copiosa que giraba al naciente y S: y aunque con tanto desague pensamos nos faltára el agua, siguió la canal bien copiosa con sonda de 12 cuartas, y al cabo de las 16 horas vinimos á parar á la banda del S: habiendo experimentado tener las márgenes del rio los mismos árboles que se han notado, muchas frutas silvestres, cañas de baston, micos y monos, con mucha copia de volatiles y caza de loros, patos, papagayos, anseres, charatas y pavas, con otras aves de las canoras, y de plumas extrañas y vistosas. Este dia nos asomaron dos feroces tigres á la barranca, el uno con ademanes de furioso, y aunque se le tiró con una escopeta, no hizo movimiento.
El 16 con la aurora comenzamos á marchar, y á poco trecho salimos de los bosques á unos campos dilatados, y eminentes palmares de una y otra banda, y conforme fué aclarando el dia fuimos observando que todos los brazos que se habian separado de nuestro rio iban tornando á él como á su centro: y extrañando que solo el brazo primero no habia vuelto, (que es el mismo que dió mérito á la digresion) habiendo caminado como 10 leguas, bien cerca del mediodia le vimos incorporarse con crecida copia de raudales, por la banda del N, y en las márgenes encontramos 5 tigres juntos que habian salido á la barranca, y á poco divisamos otro por la banda del S, y al cabo de las 12 leguas venimos á dar al mediodia en la junta de nuestro Bermejo con el famoso Rio Paraguay; aquel caminando de N á S, y el nuestro de poniente á oriente; aquel cristalino, y este turbio y sanguineo; aquel un rey coronado en su grandeza, y este un mínimo vasallo pechero y tributario suyo: pero habiendo tirado la sonda le hallamos con 9 varas de agua.
Aquí paramos á sestear, y luego como á las 3 de la tarde le pasamos, buscando la banda contraria por sí tomaba cuerpo el aquilon queestaba soplando con pausa: y habiendo caminado como 3 leguas paramos á pasar la noche en la banda del naciente.
El 17, como á la una de la mañana, reconociendo el agua muy tranquila, caminamos por la costa del naciente, y al cabo de cuatro leguas devisamos la fortaleza del Curupayety. Al llegar á ella hicieron la salva nuestros cañones, saludando la plaza, y correspondiendo, salió el capitan de la fortaleza con algunos soldados, y haciendo á nuestro General los honores correspondientes, le introdujeron en la plaza.
Aquí paramos el 18 y 19, esperando al Sr. Arcediano, y los nuestros que vienen por tierra, sin tener la menor noticia de ellos.
El 20 caminamos, y á la media legua nos detuvo una fuerte marejada que nos embargó hasta las 5 de la tarde, y pasando adelante, completamos 3 leguas de navegacion.
El 21, aunque con trabajo, caminamos por las costas, y venimos á parar una legua mas abajo del Paraná-Miní.
El 22 atravesamos el Paraná, y tomando la banda del naciente, llegamos á Corrientes como á las cinco de la tarde, y á vista de la ciudad se enarboló la bandera y gallardetes: saludóse la plaza con los cañones y tambor, y á las orillas nos recibió el Sr. Vicario con su clero, el Mayor de la plaza con algunos vecinos que lo acompañaban. Pasamos á la iglesia matriz á rendir las gracias al autor de nuestras felicidades, y se cantó elTe Deum, con lo que nos retiramos á la casa de nuestra habitacion: dando fin á nuestro itinerario que hemos firmado los concurrentes.
Francisco Gavino Arias.—Dr. José Antonio Arias Hidalgo.—Jayme Nadal y Guarda.—Antonio Gutierrez del Castillo.—Diego Angel Leiba.—Ante mí,Gerónimo Tomas de Matorras, Secretario.