Al hijo deChulilaquinle dió hoy un vomitivo nuestro sangrador, que lo asiste en su enfermedad desde su principio; y asimismo toma los caldos del puchero que le mandé hacer á mi criado, desde que cayó enfermo. Asimismo asiste á otros enfermos, contribuyendo yo con aquello que tengo para su alivio, pues en la caja de medicina no hay con que curar.
Esta tarde me ofreció el yerno deChulilaquin, marido de la que llamamosPrincesa, que mañana pasaria á ver unos parientes suyos, Aucaces, á fin de negociar chasque á Valdivia, y de camino que iba á traer piñones. Los chinos y chinas no cesan de conducir diariamente cargueros de manzanas: las comen crudas, asadas y en todos los guisados, y hacen chicha y orejones. Con todo, dicen que hay tantas sobre las sierras, que sin embargo de haber tantas indiadas, no es posible darles fin, y que el suelo queda de un año para otro empedrado de manzanas podridas; si bien asimismo dicen, que los Aucaces y Peguenches no gastan muchas, solo en la chicha, porque tienen mucho que comer, que estos tienen de todos frutos ylegumbres, mucho ganado lanar, caballar y vacuno, y que por esto gastan poca manzana en la comida; pero en la bebida que gastan muchísima, y que por el tiempo de las manzanas están casi siempre borrachos.
Al anochecer le dí el santo áChulilaquin, y largué las embarcaciones afuera.
DIA 28.
Al salir el sol me fuí al toldo del yerno deChulilaquin, á fin de que abreviase el viage, y á encargarle que me trajese dos docenas de piñas con piñones, porque ademas de que deseo verlas, estimaria que me las trajesen por conducirlas al Rio Negro, de donde se podrian remitir al Exmo. Señor Virey, y aun á la Corte, porque me parecen serian dignas de verse por su extraordinario tamaño, segun me dicen: y segun la proporcion que tienen los piñones de España con las piñas, es preciso que estas sean mayores diez ó doce veces que nuestras piñas de España, pues me parece que un piñon de estos excede á uno de aquellos en tamaño, en otras tantas, y aun mas. Llegué á dicho toldo, y en él hallé una porcion de indios, los cuales, oyendo lo que yo le encargaba al indio, yerno deChulilaquin, por medio de la lenguaraza, que todo se reducia á que examinase los dias de camino que habia desde aquí á Valdivia, y viese si podia negociar chasque que me condujese una carta á aquella plaza; si desde el Cerro de la Imperial se veia la mar; que me trajese las piñas. A este tenor formaron dichos indios conversacion en el asunto, y dijeron, que desde aquí á Valdivia habia tres jornadas en cualquier mancarron: que un chasque podia con todo descanso ir y venir en siete dias, tres de ida, tres de vuelta, y uno para estar allá: que el camino era muy corto, pero que no era bueno, porque por muchos parages de la Cordillera precisaba caminar despacio. Que si esperaba alguna cosa de Valdivia seria preciso conducirla en cargueros, porque carretas no podian venir: que al Cerro de la Imperial nadie podia subir, por estar en todos tiempos cubierto de nieve; pero que desde su falda se veia bien la mar, porque estaba cerquita. Que los cristianos de Valdivia tenian muchas embarcaciones, algunas como estas chalupas, y otras de extraordinario tamaño: que allí habia muchos fuertes y muchos cañones, muchos mayores que los que traia yo en mi chalupa. Que algunos cristianos de aquella plaza venian todos los años á comerciar con los Aucaces y Peguenches, los cuales, traian géneros, que cambiaban á los indios por ponchos y ganados: y que cuando sucedió la muerte del caciqueGuchumpilqui, estaba uno que habia venido de Valdivia con algunos peones en los toldos del difunto, que distan de este sitio 5 ó 6 leguas, y que este le habia comprado al expresado cacique todo el ganado que habia traido de Buenos Aires; y asimismo habia comprado á otros indios y caciques, y que para esto habia traido bastantes géneros y algunas espuelas de plata: que ellos mismos le habian visto dos pares, y uno de ellos entró en la compra que le hizo del ganado áGuchumpilqui, y el otro á otro cacique, pero no saben si se habria marchado á su tierra este cristiano, porque ellos, sabiendo la revuelta que habla con la muerte de este cacique, se habian huido: pero que era regular que ya se hubiese ido por tener todas las compras hechas, y que estaba para irse cuando ellos se vieron, y que tambien por la revuelta de los indios era regular que dicho cristiano abreviase su viage. He sentido bastante el haber llegado á tan mal tiempo, cuando acaeció esta muerte, que, á no ser así, pudiera que nos llegasemos á ver, y á informarnos de dicho Valdivia; y aun poder con él pasar á dicha plaza, y lograr todo cuanto se podia apetecer.
El yerno deChulilaquinme dijo que en esta luna se caian todos los piñones; que los indios los amontonaban por el suelo; que era mucha la abundancia de esta fruta: pero al mismo tiempo que se caian los piñones se caia tambien la hoja ó cáscara que los guardaba, quedándose solo el palo de enmedio. Le volví á encargar supiese bien si habia algun cristiano de Valdivia entre aquellos indios, y le diese noticia de nosotros, y de no haberlo, viese si hallaba el expresado chasque: á mediodia se fué.
Anocheció lloviendo: le dí el santo áChulilaquin, y largué las embarcaciones afuera.
El parage á donde hace confluencia elHuechum-huechuencon elCatapuliche, está en 39° 40′ de latitud sur. Este pertenece al dia 29.
DIA 29.
Amaneció nublado, con viento O fuerte y muy frio. A las 8 empezó á aclarar, y salí á observar la latitud del desague del rioHuechum-huechuen: volví á la 4 de la tarde. Hoy condujeron las chinas de 50 á 60 cargueros de manzanas. Salieron á las 8 del dia, y volvieron á las 2 de la tarde; otras que salieron ayer á mediodia, volvieron hoy á las 4 de la tarde, y estas dicen fueron alHuechum-huechuen, porque las manzanas de allí son mucho mejor que las de otras partes. Yo bien pudiera á poca costa cargar las chalupas de esta fruta, pero viene la manzana toda lastimada ó golpeada, así porque la que recogen del suelo ya lo está del golpe que llevó en la caida, como porque en los cargueros semachacan unas con las otras, y con las arreatas y trote de los caballos, de modo que se hallan muy pocas sanas, y que se puedan guardar. Yo embarqué mas de 8,000, y registrándolas esta tarde las hallé casi todas podridas: de manera que pienso en registrarlas mañana, y de los pedazos que hallo sanos hacer orejones. Son muchas las calidades de manzanas que hay, pero es cierto que en gusto no le exceden las de Galicia, mi patria. Hoy al anochecer me trajeron doce camuezas, que se pudieron escoger entre dos cargas de las menos lastimadas; que es cierto que dá gusto el mirarlas, y á esta calidad de manzana le llaman en mi paísrepiñaldos reales. Yo, á lo menos, no he estado en parage de todos cuantos tengo andados, á donde hubiese tan buena, tan diversa ni tan abundante manzana como aquí. El yerno deChulilaquin, que lo esperaba hoy, no ha venido. Al anochecer le dí el santo á su suegro, y largué las embarcaciones afuera.
DIA 30.
Amaneció con viento al SO duro. A mediodia me trajoChulilaquinuna bolsa de manzanas, para que se las llevase de su parte al Super-Intendente. A las 3 de la tarde llegó el yerno deChulilaquin, el que vino luego que llegó á los toldos, á bordo, y me dijo que no habia hallado quien quisiese ir á Valdivia, no solo por los Aucaces deGuchumpilqui, sino por los del caciqueGuchulap, con quien están muy contrarios por los robos que poco há se han hecho unos á otros. Me disgustó bastante esta novedad, por lo cual hice venir á bordo áChulilaquin, y le dije: que á él y á mí convenia el que abreviase su viage rio abajo, y que si no lo hiciese así, que lo desampararia, y seguiria rio arriba (yo nunca le manifesté áChulilaquin, que la causa de mi detencion aquí era por falta de agua, para poder navegar) y me dijo, que ya veia como estaba su hijo, que aunque algo mejorado no se podia poner en pié derecho, y así que me pedia solos dos dias de término, y al tercero que levantaria sus toldos y caminaria. Esto lo hice por si saliendo de aquíChulilaquin, vienen los Aucaces ó Peguenches, que acaso tratando con ellos, se podrá acomodar alguna ventaja mayor que la que se logra con estos; pues estos no tienen que dar ni que quitarles en un caso urgentísimo, por su pobreza. Al anochecer largué las embarcaciones afuera, habiéndole dado el santo deChulilaquin.