IX.

IX.DIOSAS.En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamadosmaibangbang̃onademás de losamigos de los sangkabagi. Losmaibangbang̃ondicen estar inspirados en sueños por unavieja.Tambiéndice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»15. Por lo tanto, además de losanitosvarones, hubo también diosas óanitosmujeres, una de las cuales probablemente se llamabaAran, nombre de la esposa deAngng̃aló(Adan fabulosode los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.16Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento deApo(señor) al oro17, plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.

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IX.DIOSAS.En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamadosmaibangbang̃onademás de losamigos de los sangkabagi. Losmaibangbang̃ondicen estar inspirados en sueños por unavieja.Tambiéndice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»15. Por lo tanto, además de losanitosvarones, hubo también diosas óanitosmujeres, una de las cuales probablemente se llamabaAran, nombre de la esposa deAngng̃aló(Adan fabulosode los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.16Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento deApo(señor) al oro17, plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.

IX.DIOSAS.En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamadosmaibangbang̃onademás de losamigos de los sangkabagi. Losmaibangbang̃ondicen estar inspirados en sueños por unavieja.Tambiéndice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»15. Por lo tanto, además de losanitosvarones, hubo también diosas óanitosmujeres, una de las cuales probablemente se llamabaAran, nombre de la esposa deAngng̃aló(Adan fabulosode los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.16Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento deApo(señor) al oro17, plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.

IX.DIOSAS.

En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamadosmaibangbang̃onademás de losamigos de los sangkabagi. Losmaibangbang̃ondicen estar inspirados en sueños por unavieja.Tambiéndice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»15. Por lo tanto, además de losanitosvarones, hubo también diosas óanitosmujeres, una de las cuales probablemente se llamabaAran, nombre de la esposa deAngng̃aló(Adan fabulosode los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.16Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento deApo(señor) al oro17, plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.

En Ilocos Norte hay curanderos teomaniacos llamadosmaibangbang̃onademás de losamigos de los sangkabagi. Losmaibangbang̃ondicen estar inspirados en sueños por unavieja.Tambiéndice el vulgo ilocano que en las epidemias de viruelas, hay una vieja que en sueños ofrece maiz frito y el que lo acepte, padecera aquella enfermedad. Una anciana formal, no mentirosa, me ha dicho seriamente que la Madre de María Santísima no fué Sta. Ana, como dicen los católicos, y el que llegue á conocer el nombre de su madre verdadera, irá al Cielo. La vieja me dijo que sólo me descubriría aquel nombre secreto, en la hora de la muerte. Aquí tenemos tres viejas fabulosas, cuyos nombres no se conocen; y los Agustinos Buzeta y Bravo dicen: «Como los filipinos no creen posible vivir sin mujer, á cada Dios dan también una diosa»15. Por lo tanto, además de losanitosvarones, hubo también diosas óanitosmujeres, una de las cuales probablemente se llamabaAran, nombre de la esposa deAngng̃aló(Adan fabulosode los ilocanos.) El P. Gonzalez de Mendoza confirma que había ídolos de mujeres.16

Además de los anitos de ambos sexos y los animales venerados, los ilocanos han tributado, si no culto verdadero, cierto respeto á los objetos muy útiles. Los campesinos ilocanos dan el tratamiento deApo(señor) al oro17, plata, dinero, arroz, sal, la tierra y todo lo muy útil en general, (lo cual recuerda á los chinos que no comen carne de buey, porque dicen no es justo, despues de haber servido tirando del carro; y lo entierran como muestra de agradecimiento), y como dice Anot de Maizieres, llegó un tiempo en que todo sobre la tierra fué Dios, excepto el verdadero Dios.


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