VIEl lenguaje del poema

La distinta procedencia de los arreos gauchos, armonizados por adaptación al medio en torno del núcleo hispano-arábigo, constituyó un fenómeno paralelo con la formación del lenguaje hablado por aquellos hombres: extructura arcaica en su aspecto general, pero considerablemente remozada por extraños aportes que fueron los elementos vivaces de su evolución. Pobre en su vocabulario, como que éste era la expresión de una existencia sencilla y monótona, ella imprimióle, en cambio, su movilidad, su tendencia a la concisión de las fórmulas fatalistas, su crudo realismo, su pintoresco desarrollo en el seno de la naturaleza. Las metáforas adquirieron así, un carácter útil, o mejor dicho, docente, al formular resultados de la experiencia, prescripciones de filosofía práctica, relaciones peculiares del hombre con las cosas nuevas de que se hallaba rodeado. Los elementos expletivos del idioma cayeron, pues, en desuso; las frases usuales simplificáronse como bajo una recia mondadura, en elipsis características; el verbo amplificó su acción vivificadora, abarcando en extensas conjugaciones todos los substantivos; la ley del menor esfuerzo imperó absoluta, al faltar, con la literatura, toda autoridad preceptiva; y aquella síntesis espontánea deshizo, sin saberlo, la artificiosa superstructura humanista que latinizó el idioma y cegó sus fuentes vivas bajo los adornos retóricos del clasicismo. Con esto, aquel lenguaje fué más activo como instrumento de expresión, más vigorosoy más conciso; mientras el otro, subordinado desde entonces a la tiranía académica, a la estética del canon, fué paralizándose en esterilidad sincrónica con el desmedro de la libertad peninsular. Y fácil es notarlo en la doble literatura que forman durante el siglo XVI los primeros historiadores de América con los literatos puramente peninsulares.

Salvo Gomara, que ya fué un rapsoda, aquéllos tienen un vocabulario más rico y más pintoresco; no porque usaran neologismos americanos, rarísimos en su prosa según luego se verá, sino porque su despreocupación literaria les ponía en la pluma el mismo idioma que en la boca. Ello era tanto así, que lo mismo se nota en aquel grande cultísimo escritor Oviedo, y en el rudo soldado Bernal Díaz del Castillo.

Al propio tiempo, aquellos hombres que eran, ciertamente los más enérgicos de España y los últimos paladines de Europa, trajeron ínsita la libertad en el don de su heroísmo. Muchos fueron de los demócratas rebeldes que el cesarismo perseguía a muerte por entonces en el Aragón foral y la Castilla comunera. Su aislamiento en el Nuevo Mundo, su distancia del poder central, que, prácticamente, era la independencia, constituyéronlos en república natural, extremando su individualismo hasta lo sublime. Así, no existen en la historia del mundo energía ni proezas como las suyas. Parangonado con el caballero andante más famoso de la crónica o de la leyenda, Alvar Núñez en su odisea de la Florida es, todavía, un gigante.

Sendos legados de aquellos héroes son, pues, nuestra democracia y nuestro castellano cuyos giros y voces no resultan, así, barbarismos: antes preciosos elementos de una lengua más genuina, y con esto, más vigorosa también.

Ello es visible ahora mismo.

Nuestro castellano, menos correcto que el de los españoles, aventájalo en eficacia como instrumento de expresión, al resultar más acorde con las exigencias de una vida más premiosa: que tal, y por la misma exigencia ineludible de progreso, fué, desde la conquista, la vida americana. Pues al no haber, acá, unidad étnica, fronteras ni tradición, o sea los fundamentos de la nacionalidad,la quietud habría comportado, fatalmente, un reintegro a la barbarie. Tan sólo la actividad física a que obligaba la naturaleza, era en América mucho mayor[41].

Adviértase también que la premura es tendencia dominante en la biología de los idiomas; pues tales instrumentos sirven, efectivamente, para acelerar la comunicación entre los hombres y suprimir las distancias que los separan de las cosas, poniéndolas a su alcance sin necesidad de transporte material; de suerte que las expresiones breves realizan aquella primordial aspiración. Cuando ellas son, además, claras y vigorosas, vale decir, cuando comprenden la palabra exacta cuya eficacia consiste en que, así, la cosa o idea evocadas vienen a nosotros de una sola vez, dando un solo paso, en lugar de dos o más, la operación resulta perfecta. Pero el idioma literario, conforme al concepto académico, tiene, ante todo, por objeto, lucir la habilidad de los escritores para combinar palabras de acuerdo con ciertas reglas cuyo mérito reside en la dificultad que su cumplimiento ofrece; y en esto estribó, principalmente, el trabajo del humanismo.

Sucede que cuando los grandes artistas de la expresión o de la plástica han compuesto sus obras, vienen los críticos y formulan las características resultantes de esa construcción: o sea el modo como se corresponden y subordinan sus elementos; y aquellas características así formuladas las erigen en reglas cuya aplicación permitirá—según ellos—repetir la operación creadora. De esta suerte, cualquiera puede transformarse a su voluntad en artista, y tal es la pretensión de la retórica. Al mismo tiempo, como lo más característico que tenga el artista original, será también lo más difícil de repetir, los retóricos calculan por la dificultad el éxito artístico; con lo cual su procedimiento resulta contrario, precisamente, al del modelo: porque todo artista creador engendra su retórica sin el menor esfuerzo, al ser ella la ordenación natural de elementos personalísimos.Prolem sine matre creatam, y por lo mismoexstinctam sine sobole.

Así, el humanismo se dió a latinizar el idioma, corrigiendo las voces ya formadas de acuerdo con la índole de aquél, que es decir, con la vida, para transformarlas en cultismos; pues su intentofué que el castellano se descaracterizara como tal, pareciéndose lo más posible al latín. La lucha de Quevedo contra el culteranismo es, a este respecto, significativa; pues no se trataba solamente del primer escritor contemporáneo, sino del hablista que poesía más idioma y más idiomas. Por ello percibió como nadie lo avieso de la reforma, adelantándose con certeza genial a las actuales conclusiones de la ciencia.

Pudiera creerse que el proceso de latinización, aun cuando artificial, robusteció el parentesco de las lenguas romanas, contribuyendo a facilitar la inteligencia entre los pueblos que las hablan, lo cual habría resultado de indiscutible utilidad; pero aquéllas eran más parecidas antes de efectuarse la indicada operación.

El común tronco celta de donde procedían generalmente, y en el cual había ingertado el latín su vocabulario más rico, sin tocar la sintaxis, o sea la extructura fundamental, que por esto es tan distinta de la construcción latina en aquellas lenguas, hasta el extremo de resultarnos una y otra antagónicas entre sí—hallábase en pleno vigor. Es un hecho, efectivamente, que la raza céltica dominaba todo el litoral europeo del Mediterráneo, o sea la Romanía futura, desde Portugal hasta los Balkanes, al efectuarse la expansión romana; para no mencionar sino de paso su prolongación sobre las costas del Atlántico boreal, que comprendía las dos Bretañas y la Irlanda. Sobre este cimiento uniforme, la conquista romana superpuso otro elemento de análoga naturaleza, puesto que las legiones de aquella ocupación militar, compuestas de campesinos en su mayoría, hablaban lalingua rustica, o latín vulgar, más predispuesta a la mezcla con las indígenas, al no tener preocupaciones de purismo gramatical. Como los diversos dialectos que constituían la lengua de los celtas, tenían varias semejanzas con el latín, la fusión operóse sin mayor dificultad, presentando el fenómeno característico en tales casos: la lengua autóctona, o cimiento, impone su sintaxis, al paso que la extranjera modifica el léxico, enriqueciéndolo con la terminología más rica, correspondiente a la superioridad de la raza conquistadora. Los comerciantes y artesanos que hicieron la segunda etapa de la civilización latina, hablaban también la lengua vulgar, bastante uniforme,si se considera la procedencia popular de aquéllos, la índole de sus ocupaciones y la fuerte unidad romana. La instrucción primaria, bastante profusa, sobre todo en las Galias y en España, al consumarse la máxima expansión del imperio, es decir, durante los primeros siglos de la era cristiana, robusteció aquella fusión; puesto que el maestro de escuela era también plebeyo, cuando no esclavo. El árabe que dominó después en una región tan vasta de la Romanía, y desde luego en aquella que más especialmente nos interesa, enriqueció la lengua popular con nuevos términos de uso común. Así, las expresiones corrientes del pueblo, eran más parecidas, y por de contado, más sencillas que las literarias del latín clásico, que alcanzaba, entonces, precisamente, toda la complicación de una cultura excesiva.

Cuando los humanistas propusiéronse latinizar los idiomas, su labor de gabinete especializóse con la lengua clásica más refinada, que les era habitual, y que permitía exhibir también mayor ciencia: y como el latín es tan abundante, las palabras tomadas de él por los letrados de los diversos países, no fueron las mismas: de donde provinieron dificultad y confusión. Así fueron mucho más parecidos que los actuales, el castellano, el francés, el portugués, el rumano, el italiano y el provenzal anteriores al siglo XVI.

Al mismo tiempo que los gauchos restauraban sin saberlo la estructura natural del idioma, por acción espontánea de la libertad, siempre fecunda cuando se trata del espíritu, conservaron muchas expresiones de aquel castellano viejo, pero no indocto, en el cual el Arcipreste y Berceo, buenos latinistas por lo demás, aunque no humanistas, ciertamente, habían dado a la poesía española, obras no sobrepasadas después; con la cual la grande evolución de las lenguas romanas, reemprendía su ciclo interrumpido, según lo veremos después en la prueba de copiosos ejemplos. Ello representa para nosotros un interés capitalísimo, si es cierto que la característica intelectual de toda nación civilizada, es su idioma nacional; no pudiendo recibir este nombre, sino el lenguaje habladopor el puebloque la constituye.

Por otra parte, si es exacta mi interpretación, aquel fenómeno,en apariencia regresivo, nos incorporaría con grado eminente al proceso fundamental de la civilización moderna. Porque esa formación de las lenguas latinas, constituye un asunto histórico de la mayor importancia.

Con ella habíanse refundido en la civilización medioeval de origen celta, la griega y la romana, haciendo del Mediterráneo europeo un foco de cultura tan vasta como no se viera hasta entonces. La raza céltica llevaba en su preferencia por las regiones insulares y costaneras, aquella afición romántica de las aventuras, que el romano ignoró en su sólido positivismo. La influencia de la mujer, fuente inagotable de civilización y de poesía, era tan grande en ella, que constituye una de sus más pronunciadas características históricas. El concepto del honor, que dominaría toda la vida política, militar y aun civil de la Edad Media, creó el vínculo principal entre los celtas, los griegos coloniales cuyas repúblicas y consulados sobrevivían en el antedicho litoral, y los romanos del imperio. El paladín cristiano reprodujo con toda fidelidad a los héroes homéricos, manteniendo en esta forma, que era, entonces, la superior, al constituir la encarnación excelente del ideal gentilicio, la continuidad y unidad vitales de una misma civilización.

La fuerza contraria residía en la Iglesia cuyo misticismo oriental perseguía la anulación del individuo, declarando por principales enemigos de su alma al demonio, o sea a la libertad de pensar, fundamento del individualismo[42]; al mundo, o sea a la preocupación de las cosas terrenas, entre las cuales está el amor de las aventuras; y a la carne, o sea a la mujer, que el cristianismo, con su acostumbrada avilantez, pretende haber libertado. Por esto fueron sus agentes los germanos de parecida índole, y así es como se ha prolongado hasta hoy el conflicto, quizá eterno, que vemos reflejarse en la evolución de las lenguas: el individualismo libertario y rebelde ante el colectivismo obediente y conservador[43]; el laicismo que separa la potestad civil de la religiosa, ante la teocracia que las resume en una sola entidad; la emancipación de la mujer ante su minoridad perpetua.

Esos tres principios pues: el heroísmo caballeresco, el cultode la mujer, el honor, constituyeron el alma de las lenguas latinas. La intimidad con que se fundieron en ellas elementos tan distintos como los arábigos, los germanos y anglo-sajones, los vascos y los eslavos, que componen precisamente el germen más activo en la evolución de la baja latinidad (ya he dicho que la lengua céltica tenía mayor semejanza con el latín) comporta una prueba de civilización superior, en cuanto demuestra nativa inclinación hacia la solidaridad internacional, que es la expresión más alta de la vida civilizada; al paso que la flexibilidad, también manifiesta en ello, revela el don vital de la adaptación progresiva. Y esto en los tiempos más obscuros de la historia.

Durante el siglo IX, el catalán, primera de las lenguas romanas, fué toscamente formándose. Así resulta la primera forma conocida de aquel perfecto idioma provenzal que dió a la civilización europea del Mediterráneo, desde Liguria hasta Portugal, un mismo espíritu en una misma lengua: la civilización de las cortes de amor, de los trovadores, de los caballeros andantes y de la democracia laica. Cuando notamos que el lenguaje de nuestra campaña está formado por diversos aportes de todas las lenguas romanas, refundidos de nuevo en un molde semejante al primitivo, esto nos revela que en el fondo de las pampas americanas realizóse en silencio, por acción espontánea de la libertad y de las tendencias étnicas, un gran esfuerzo de civilización. De un modo semejante, la democracia, que es la fórmula política del mundo actual, fué constituyéndose también en América. No es más sorprendente un fenómeno que el otro, y ambos resultan, por otra parte, correlativos. El castellano paralítico de la Academia, corresponde a la España fanática y absolutista, "nuestra madrastra", como decía con tanta propiedad Sarmiento; y en eso, como en todo lo demás, sólo le debemos atraso y desolación. Estamos, así, tan separados de ella, como ella misma del espíritu que animó a los primeros conquistadores. Lo que nosotros restauramos y seguimos restaurando, es la civilización por ella perdida; de manera que todo esfuerzo para vincularnos a su decadencia, nos perjudicaría como una negación de aquel fenómeno. Es ella quien tiene que venir a nosotros, la raza nueva, "la hija más hermosa que suhermosa madre", pero sin ningún propósito de influir sobre nuestro espíritu, más fuerte y más libre que el suyo. América no será jamás una nueva España. Podría derramarse en ella toda la población de la Península, sin que por esto se modificara su entidad. El espíritu, esa fuerza que, contrariada, produjo la decadencia de la España fanática y absolutista, está inexorablemente separado. Es en el Nuevo Mundo donde va a reintegrarse la civilización de la libertad, contrariada por el dogma de obediencia que el cristianismo impuso hace veinte siglos. La historia eslabona, así, a nuestro destino, ese grande esfuerzo de la antigüedad. La civilización que el mundo pagano veía encaminarse hacia sus resultados definitivos, quedó interrumpida por el triunfo de aquel dogma oriental cuyo dominio había preparado el funesto error político de César, primer introductor del derecho divino en la Europa greco-romana. Su esfuerzo para recobrarse en la Provenza, donde poetas y paladines fueron los agentes de la influencia espiritual que civilizara el litoral europeo del Mediterráneo, abortó en lucha aciaga contra el dogma enemigo. Entonces los últimos caballeros andantes, que lo eran aquellos primeros conquistadores hispanos, trajeron al mundo recién descubierto por un compatriota espiritual, un ligur precisamente, el germen del futuro definitivo Renacimiento. Y mientras España vencida acataba el dogma funesto, convirtiéndose en su agente más poderoso, la civilización emigró de su seno, para fundar en América, como un resultado irrevocable, la democracia, que es el proceso antecedente de la libertad. Así es como fué quedándose rezagada en la Edad Media católica, y cultivando su propia decadencia. Entre el mundo nuevo, donde iba preparándose, sin que ella lo notara, el grande acontecimiento, y la Nueva Europa que evolucionaba a su vez hacia la civilización laica, ella fué el peñasco inerte. Su sangre pagó hasta agotarse aquel oro de América que jamás quedó en sus manos. La separación con nosotros fué un hecho mucho antes de la emancipación política. En pleno siglo XVII, considerábamonos y éramos ya distintos.

Los conquistadores que acudieron a las tierras del Plata, pertenecían, por otra parte, al pueblo, dado que los hidalgos preferían,como era natural, las áureas comarcas de Méjico y del Perú. Con esto, fué más genuino también el idioma importado; más fuertes sus tendencias reaccionarias. Pero el castellano era una lengua formada; vale decir, resistente en su superioridad, a la penetración indígena. Además de esto, el orgullo gentilicio en los conquistadores, tanto como la sucesiva hostilidad de los gauchos hacia el indio, constituyeron otros tantos obstáculos para que se efectuase aquel fenómeno, de suerte que salvo algunas denominaciones locales, siempre esporádicas por lo demás, el castellano permaneció incólume en su índole y en su esencia.

El patriotismo regional ha poblado nuestra literatura de vocabularios que asignan al lenguaje campesino una abundante filiación indígena. Según pertenezcan los autores al Norte o al Sur de la República, aquélla resulta quichua, calchaquina o guaraní. Nadie se ha preocupado de analizar comparativamente el castellano de los gauchos con las lenguas afines habladas por los europeos que formaron su ascendencia predominante; pero es seguro, y el lector va a apreciarlo en seguida, que las lenguas maternas de aquellos aventureros, más decididos por ellas cuanto más incultos eran, formaron casi enteramente su caudal. Ellos procedían, además, de las poblaciones costaneras del Mediterráneo, naturalmente inclinadas por el hábito de la navegación, a semejantes empresas.

Los dialectos hispanos, con especialidad el gallego que es la fuente más copiosa de nuestro lenguaje nacional, influyeron, naturalmente, de una manera más directa. El portugués, idioma limítrofe y semejante, lo hizo en virtud de dos hechos principales: el primero y más lejano, fué la conquista de Portugal por Felipe II, y las persecuciones consiguientes que produjeron una numerosa emigración clandestina hacia el Brasil y el Plata; el segundo consistió en que el Brasil fué durante la época colonial un país más culto.

El árabe, corriente en gran parte de España al empezar la conquista, legó una cantidad de voces, ahora ausentes del castellano oficial. El provenzal, por medio del catalán, en gran parte dejó también sus huellas bien perceptibles. Por último, la inmigraciónde gitanos, prohibida, aunque siempre sin éxito, introdujo uno que otro término de procedencia remotamente válaca, si bien de los que reconocen origen latino en el idioma daco-rumano; pues aquí conviene hacer una advertencia de capital importancia.

Así como es una ley de la ciencia y del sentido común, que las lenguas se compenetran con más facilidad cuanto más semejantes son (tal fué el caso ya citado del idioma celta con el latín) el principio recíproco formula otra no menos importante; y de tal manera, aunque la fonética llegue a presentar voces de parecida estructura, con acepción semejante, en lenguas completamente distintas, esa circunstancia no basta para precisar una filiación. Necesítase, entonces, recurrir a las pruebas históricas y geográficas de una comunicación eventual: pero si ellas faltan, esto constituye un argumento adverso. La prudencia científica, propone en tal caso una hipótesis provisional de analogía puramente fortuita; porque siendo limitado el número de sonidos fundamentales que puede emitir la garganta humana (siete vocales, propiamente dicho), las coincidencias casuales constituyen una probabilidad. Así, aunque en el válaco ya citado, hay varias palabras de fonesis y acepción semejantes a las nuestras, las he desdeñado cuando su origen no es latino, sino indudablemente eslavo. La selección fué tan escrupulosa, que de las muchas examinadas, no me quedó sino una sola relativamente bien definida. Por la misma razón, entre las otras étnicas y sociales ya mencionadas, los idiomas indígenas dejaron tan escaso residuo en el lenguaje gaucho; sucediendo lo propio con el vasco, aunque la raza eúskara nos diera tantos elementos étnicos desde el principio de la conquista. El italiano y el francés aportaron también escasas voces, porque al formarse el lenguaje en cuestión, nuestras relaciones eran nulas con Italia y con Francia. Lo que pudo venirnos de aquellos idiomas fué esporádico, o emigró modificado a través del español peninsular.

Todo esto permite proponer una serie de principios para la investigación metódica cuyos resultados ofreceré al lector en el tomo II.

Asigno, ante todo, el primer lugar, a aquel fundamento científicode la ciencia etimológica, en cuya virtud las derivaciones nunca provienen de términos subjetivos, inaccesibles por lo común, al pueblo y superfluos en la economía primitiva de los idiomas; desde que éstos tienen por destinación específica la representación de objetos.

El segundo consiste en atribuir origen latino a toda palabra del lenguaje gaucho que no exista en los léxicos castellanos y no sea evidentemente indígena. La probabilidad de que dicha voz sea lo que suponemos, aumenta hasta constituir semi plena prueba, si ella existe con la misma estructura radical, la misma acepción y análoga fonesis, en diversos pueblos de América; y tanto más aún, cuanto ellos estén más alejados del nuestro. Esta regla presenta una sola relativa excepción a favor de la lengua quichua que dominó en la América precolombiana, desde nuestro país hasta el Mar Caribe. La semejanza fonética de las palabras, es imprescindible; pues como el tiempo empleado por el lenguaje gaucho para formarse, fué tan corto, la deformación de aquéllas no alcanzó a disimular profundamente dicho elemento; y por la misma razón fundamental, la evolución de las palabras fué sencillamente trópica, consistiendo en la metátesis, que es siempre el agente más activo, la paragoge, la sinéresis, la epéntesis y los antónimos. Si con todo esto, la voz examinada resulta independiente del tronco latino, habrá que buscarla, según la región donde corra, en el vasco, el árabe, el quichua y el guaraní; sin olvidar que los dialectos africanos de los negros traídos como esclavos durante la época colonial, debieron legarnos, sin duda, algunos términos específicos. La filiación latina ha de establecerse empezando por el latín y el griego de la media y baja épocas, para continuar con los nueve romances principales, en este orden: el provenzal-catalán; el portugués-gallego; el español hasta el siglo XV; el francés bajo su forma troncal llamada lengua deoïl; el italiano bajo sus formas dialectales, y como extructura idiomática hasta el siglo XVI; el sardo, el reto-románico, el rumano y el dálmata. Por último, el griego y el latín clásicos, que suministran no pocas veces la confrontación fundamental.

Conviene asimismo tener presente que los idiomas indígenasde América legaron algunas voces, aun que muy pocas, al castellano de España. Este fenómeno debió producirse durante el siglo XVI; puesto que en el siguiente imperó despótica la reacción humanista; y su importancia no sería grande dada la dificultad de las comunicaciones que es menester añadir a las antedichas causas adversas.

Un ejemplo va a demostrarlo con eficacia.

Transcribiendo a la letra un error de Cuervo que está en el párrafo 952 de susApuntaciones, y que se refiere a los americanismos adquiridos por el castellano, cita Menéndez Pidal en suGramática Histórica(pág. 23) la vozcanoa, "ya acogida por Nebrija en su diccionario en 1493". Paréceme que esta circunstancia era más bien contraria al supuesto origen; pues no se concibe que tan cauto y científico letrado como aquél, a más de ser, todavía, el proto-humanista de España[44]adoptara con semejante precipitación el supuesto neologismo; cuando la lengua náutica de la Península era, entonces, tan copiosa como ninguna otra lo fuera antes ni después, y dominaba en todos los mares[45].

Así resulta confirmado por los dos prólogos que Nebrija puso a las dos partes de su léxico. En ninguno habla de voces americanas; y cuando se refiere a los vocablos bárbaros, advierte que esta denominación comprende para él aquellos mismos que así calificaron los latinos. De esta suerte, no hay en el doble léxico neologismo alguno, lo cual es, de suyo, otra comprobación; y sí un cuidado evidente de la pureza castiza en concepto docente o clásico.

Por otra parte, existe la imposibilidad material.

Efectivamente, la voz no habría podido entrar en España sino a mediados de Marzo de 1493, época del primer regreso de Colón. Nebrija debía hallarse por entonces en Alcalá de Henares donde enseñaba latín, o en Salamanca donde imprimió su famoso léxico; mientras el Almirante refería a los soberanos sus cosas en Barcelona, que era donde estaba por entonces la corte; vale decir, a mucha distancia de aquellas ciudades. La generalización de la vozcanoa, en forma tal que se hiciera digna del léxico, resulta, pues, imposible.

Luego, en el propio diario del primer viaje de Colón, que si bien fué compendiado por las Casas, está en lenguaje de la época, la voz se halla usada como si fuera corriente, pues no tiene señal ni comento que la particularice: "envió toda su gente de la villa con canoas muy grandes y muchas a descargar todo lo de la nao"[46]. Y cosa igual sucede con la carta del Dr. Chanca que narra el segundo viaje de Colón y es de los principios de 1494: emplea varias veces la voz como si fuera corriente. El Dr. Chanca hallábase ausente de España desde septiembre de 1493, y era letrado: quiero decir, capaz de apreciar el neologismo y advertirlo, como lo hace, por ejemplo, conají, aunque, a mi entender, se equivoca.

Por lo demás, el propio diccionario de Nebrija va a dilucidar el punto.

Si su segunda parte, que es la más moderna, define canoa como "barca de indios:indicus linter", la primera, publicada en 1492, antes que hubiera noticia alguna sobre el Descubrimiento, define a la vozlintercomo "canoa: barco pequeño"; prefiriendo la supuesta voz americana aesquife, que también registra, y usándola todavía en el artículomonoxylon.

La fraseindicus linterreferíase, puramente, a los esquifes o botes monóxilos de la India, famosos en la literatura latina, como lo prueban las repetidas citas de Plinio cuyaHistoria Naturalfué una de las más copiosas fuentes de Nebrija. Así, en la ya mencionada definición delinterpor canoa, está citado aquel autor latino y su obra en el parágrafo 24 del libro VI, donde dice que los habitantes de Taprobana (Ceilán) "usan barcas de dos proas para no tener que virar en los canales angostos". Añadiré por mi parte estas otras citas del mismo: "Llámase Cottonara al país de donde llevan la pimienta a Barace en chalupas hechas de un solo tronco de árbol" (Id. id. lib. VI, 26). "Las cañas (de la India) son tan grandes, que en cada uno de sus canutos pueden navegar tres hombres" (Id. id. lib. VII, 2). "La caña de la India tiene el grosor de un árbol...; y si hemos de creer lo que se dice, uno solo de sus canutos basta para hacer una chalupa" (Id. id. lib. XVI, 65).

Añadiré, por último, que la vozindiono figura en el Nebrija. El nombre de Indias dado a las Américas fué tan vago, tan evidentemente subordinado al origen asiático de dicha voz, que el P. Acosta, buen cosmógrafo, sin embargo, decía un siglo después de la conquista, en 1590: "En otras partes de Indias, como son las Islas Filipinas..." (Historia Natural y Moral de las Indias, lib. IV, cap. XVII).

La vozcanoa, procede, en tanto, del vocablo latinocanna, barquilla formada de cañas, cuyo nombre formóse por antonomasia, como el de las esteras del mismo material. Así pasó al alemánKahn, esquife, y a la lengua deoïlbajo las formascanartycane, embarcación. En italiano,canoaes la forma anticuada decanotto, barquilla. Por la misma razón del trenzado de cañas, la damajuana fué tambiéncaneen lengua deoïl; a lo cual concurrió la acepción generalizada decanal, para significar con la misma vozcane, cántaro y medida de líquidos.Canaliculuses embudo en latín. En castellano, la artesa llamada camellón recibe también el nombre de canal; y al mismo tiempo, artesa es sinónimo de piragua. Según la descripción y lámina que en laHistoriade Oviedo[47]corresponden a las canoas, éstas resultaban verdaderas artesas; y con tales vasijas las compara, precisamente, el autor. La vozcanartde la lengua deoïlmás arriba citada, tiene por antecesor al vocablo bajo-latinocanardus, nombre que en el siglo XII recibían las naves inglesas y noruegas. Pero, el origen inmediato de nuestra vozcanoa, es la del bajo latíncanonacon que se designaba las barcas de pescador, y que proviene del latino clásicocannacomo toda la familia citada[48]. Así todavía, otra vasija, elcanasto, cuya forma anticuadacanastroexplica su formación idéntica a la decamastro,padrastro. A mayor abundamiento, en Chile llamancanoaa la batea o artesa que sirve de toma en los canales; y en Centro-América al pesebre o gamella: voces que resultan, como se vé, perfectamente castizas.Cañaes en castellano un vaso para vino que deriva de la voz bajo-latinacannacuya doble ene explica la eñe en el vocablo actual. Llamamos, asimismo, "media caña" a la teja gotera que en francés recibe el nombre denoue, aplicado también a la vejiga natatoria del bacalao,y en el cual coinciden, aclarando todavía las cosas, nuestra voznao, nave (del griegonaús) y el bajo-latinonoa, yerbajo flotante donde se ocultan los peces. Quedando todavía, para fantasear, el arca deNoé, voz hebrea que significa flotar en equilibrio...

Explícase, pues, que en esta materia sobrevenga la perplejidad, no bien faltan pruebas incontrovertibles. Así, sobre todo, en lo referente a la lengua quichua cuyo contacto con la española fué tan íntimo y prolongado.

Como el idioma indígena era inferior en riqueza léxica, o sea en el elemento que con mayor facilidad aceptan las lenguas, y como pertenecía, además, a la raza dominada que tan fácilmente se sometió, infiérese sin esfuerzo la penetración castellana en él. Debemos suponer que ésta empezó muy luego de la conquista; y con ello, las perplejidades comienzan también desde los primeros léxicos quichuas compuestos por los españoles peninsulares y americanos; pues como no eran trabajos filológicos, sino vocabularios para uso de misioneros, allá iba todo lo usual, sin crítica alguna.

Es, precisamente, lo que manifiesta el P. Domingo de Santo Thomas en suLexicon o Vocabulario de la lengua general del Perú, impreso en Valladolid el año 1560: lo cual hace de dicha obra el diccionario más antiguo de la lengua quichua. Hay, dice, en la tierra peruana, "muchas lenguas particulares"; "de las cuales, añade más abajo, también pongo yo algunos términos, porque así se usan comunmente". Antes expresa que la lengua quichua "aunque es usada y general en toda la tierra (del Perú) no es natural en toda"; hallándose "mezclados con los términos de ella, muchos de provincias particulares". Como el citado vocabulario será mi principal fuente, hago notar lo transcripto, con el mayor interés, porque demuestra que el idioma quichua estaba en descomposición; lo cual facilitó, sin duda, la penetración del castellano en lapso tan breve. El vocabulario quichua del P. Diego González Holguín (año 1607) será mi otro texto preferido[49].

Muchas son las voces castellanas que es posible precisar en lalengua quichua. Asícasarana, casarse;tusana, rapar;lanzanayagitana, vomitar;asutina, azotar;punta, primero: de punta abajo sus acepciones principio, comienzo;juria, premura, de furia: como en la locución "furia del caballo", por su rapidez. Otras de aquellas voces provienen de términos anticuados, lo cual dificulta todavía el estudio.Cumba, techo, proviene de cumbre, que ha engendrado la voz criollacumbrera, caballete del techo, y que es, en gallego,cume.Dibi,deuda, recuerda el gallegodívedoy el portuguésdívidade igual acepción, y salió del castellano débito, sincopado en tal forma, porque la acentuación esdrújula es intolerable en la lengua quichua. La forma lusitana patentiza la tendencia en cuya virtud transformósedébitoendibi.Angara, vasija de calabaza, procede del bajo latínangaria, vasija ancha, que es el origen del castellanoangarillasy que tiene esta filiación:aquaria,ancaria,angaria.Albis, arveja, es el castellano anticuadoalubia, forma arabizada a su vez del griegolobos, judía. Para mayor enredo, la voz incorporada al quichua, pasó luego al araucano...

Citaré entre las voces dudosashuairaque significa aire;rurana, faena de campo orural:toglla(lallquichua es sumamente líquida) lazo odogal:llutana, embarrar, pegar con lodo. Las dos primeras,huairayrurana, no están en el Vocabulario de Santo Thomas, que es el más antiguo como ya dije. Las otras dos sí, de modo que pueden ser coincidencias eufónicas.Llutana, sin embargo, recuerda demasiado aenlutar,enlodar, o sea pegar con lodo, y sería su exacta adaptación quichua. Todavía en el siglo XVIII,enlutarsignificaba en castellano tapar con lodo.

He aquí dos ejemplos más interesantes, que servirán, cuando menos, para enseñar la cautela nunca excesiva en estas cosas.

Tambues posada, mesón, en los diccionarios quichuas. El antiguo portugués ofrece, bajo las acepciones de alcoba, lecho nupcial y mesita de comedor, las formastamoytambo, derivadas dethalamus, tálamo. La tercera de dichas acepciones, nos da la etimología de nuestrotambo: casa de vacas donde se toma leche recién ordeñada. En patuá de Nîmes, la voztambouïosignifica provisiones, víveres. Y todas estas formas proceden delgriegothálamos, que, además de alcoba, es también madriguera, colmena y cavidad corporal donde se alojan ciertas órganos.

Desde el P. Santo Thomas hasta Tschudi,pullusignifica velludo, lanoso, y también borla en quichua. En el caló jergal de España, constituído por una mezcla de germanía con gitanismos, la manta o colcha recibe el nombre depullosa, que en germanía espelosa: regreso alpiluslatino, por el conocido intercambio de laienu, y recíprocamente. En bajo latín denominábasepannuspullusal paño negro; y precisamente, con esa significación adjetiva es como se usa en nuestra región central la voz quichua: "poncho pullo". La voz existía, pues, antes del descubrimiento de América. Tanto la circunstancia de ser negro el paño llamadopullus, como la de estar formado el ponchopullopor un tejido basto y velludo, dan singular interés al hecho de que la voz quichuapuyu(Tschudi escribepuhuyu) signifique nube, nublado. Al norte de Quito pronuncianfuyu, trocando lapenflo que es peculiar de esa región quichua[50]. Ahora bien: en latín clásico,fuligoes hollín[51]yfulloniaes batán; de donde provino el citadopannus pullus,pullatus, que significa originalmente abatanado. Pero, veamos algo más curioso aún.

Cóndor es el quichuacúndurocúntur(Sarcorhamphus griphusde los naturalistas). En dialecto rumano-meglenocondúrsignifica águila. Los meglenos hállanse muy próximos a Salónica, ciudad donde, como es sabido, hablan castellano antiguo dos tercios de la población, por ser descendientes de los judíos expulsados de España. No ensayaré ninguna conjetura al respecto. Haré notar solamente, limitándome a una estricta exposición de hechos, que la vozcondúrno tiene etimología conocida en rumano. Por lo que respecta a su acentuación, sábese que en España pronuncian generalmentecondór; y en quichua como en latín, no existen sustantivos de acentuación aguda.

Para desvanecer toda idea de fantasía pintoresca o coincidencia esporádica, citaré otros dos ejemplos. En Santiago y Tucumán, llamanpachkilal rollo de trapo (generalmente un repasador o toalla vieja) que las mujeres ponen de asiento al cántaro cuando lo cargan en la cabeza. En castellano de Salónica,pechkireypesquir, significan servilleta, y proceden del persa que los moros introducirían en la España anterior al siglo XV, o los turcos, posteriormente, en los Balkanes.Paxioes un término de la baja latinidad, que significaba a su vez paño de envolver, y sudario.

El pueblo de aquellas provincias argentinas, usa la locucióncaerse antarcapor caerse de espaldas. En castellano de Salónica,arcasignifica espinazo. Nuestro castellano conserva, bien que casi obsoleto, el mismo término con la acepción de vacío lumbar; y en la baja latinidad, era tórax, en el sentido que nosotros damos al tronco cuando le llamamos "caja del cuerpo".Ártico, significa, a su vez, derecho; yantárticolo contrario...

Abundan en el castellano de los judíos balkánicos y en el de nuestros gauchos, las mismas palabras; lo cual revela que dicho idioma común, es realmente aquella lengua antigua y popular, todavía indemne del jalbegue humanista. Así, unos y otros dicendormite, por duérmete;soñar un sueñopor soñar: "Un sueño soñé mis dueñas", canta un romance de Salónica; y una copla gaucha: "antenoche soñé un sueño"[52]. El artículo se elide lo mismo: "a lado de", poral lado(en Santiago del Estero y la Rioja); o adopta igual forma pleonástica: "no tiene o no sabeloqué hacer"; porqué hacer(en Buenos Aires). Son también comunes las formasquenporquien;andepordonde;ajueraporafuera;cuantimásporcuanto más;saltar, por prorrumpir;subirpor montar; y esta última de estrecha analogía:espasiar(en Salónica) divertirse es en la región serrana del centro argentino,pasiaro pasear por antonomasia.Paseanderoes un eufemismo de calavera.

Mencionaré tambiénansípor así;apretopor conflicto;armarpor preparar; buraco por agujero;cajapor ataúd;caldudopor caldoso:cayerpor caer ygaínapor gallina. Estas formas existen, más o menos, en toda América.

He aquí, por último, una adivinanza albanesa que significa la carta:

"Semillas negras en campo blanco. Las siembras con la mano y las recoges con la boca".

Los gauchos dicen:

Pampa blanca, (el papel)Semillas negras, (las letras)Cinco vacas, (los dedos)Y una ternera, (la pluma).

La mayor parte de nuestros pretendidos barbarismos, es, pues, castellana o castiza; y fuera de la sumisión al idioma académico, que generalmente no la merece, falta del todo razón para proscribirlos. Existe un castellano de América; y no quiero cerrar estas consideraciones, sin la mención de otra que aún más lo prueba: las peculiaridades de pronunciación y el valor distinto de ciertas voces, que son comunes a todo el continente.

Así, la substitución de los sonidosc,y,zpors, tal como sucedió en el castellano peninsular hasta fines del siglo XVI: lo cual explica su persistencia entre nosotros. La confusión de los sonidosll,y. La acentuación diversa de ciertos tiempos de verbo:sabés,presumás,tenís,querís,andá,vení. La substitución detúporvosy devosotrosporustedes. La contracción dedeene, como p. ej.:sombrero e paja. La pronunciación detrcomo en inglés:cuasropor cuatro.

En el segundo tomo de esta obra, dedicado exclusivamente al léxico gaucho, hallará el lector las referencias pertinentes a los otros idiomas indígenas, y a los africanos que también influyeron para formar la lengua de los payadores; pues lo dicho más arriba tiene por único objeto la descripción del proceso mencionado: con que puede apreciarse su importancia trascendental.

NOTAS:[41]Valga este detalle como prueba entre mil. Las primeras cañas de azúcar introdújolas Colón a las Antillas en pequeña cantidad cuando su segundo viaje. Cincuenta años después, la producción y exportación de azúcar eran tan importantes, que su diezmo ocasionaba pleitos ante el Consejo de Indias, apelaciones al soberano y bulas pontificias. Sólo en la isla de Santo Domingo funcionaban cincuenta ingenios, tan prósperos, que el año 1552 proyectóse obligarlos a construir sus edificiosen mampostería. El desarrollo industrial excedía considerablemente al de Canarias, no obstante la mayor proximidad de estas islas a los mercados europeos y el ser más bajos los salarios en ellas.[42]La divisa de Satanás esnon serviam; y su primera tentación fué enseñar al hombre el discernimiento del bien y del mal. Los teólogos sostienen que la obediencia es la primera de las virtudes, declarándola sinónima de la caridad, para conformar las cosas al famoso dicho de San Pablo:major est charitas, de acuerdo, dicen, con estas palabras del Evangelio: "el que guarda mis mandamientos, es el que en verdad me ama".[43]Reflejos, quizá, de dos formas coexistentes de vida: la gregaria de los poliperos y colmenas, ante la individual de otros seres. La determinación histórica de estas tendencias constituye la filosofía de la historia. Así, todo pueblo que, perteneciendo a una de las dos, no se constituya de acuerdo con ella, entra voluntariamente en la vía de perdición.[44]Sabido es que fué autor de la primera gramática castellana, compuesta con arreglo a la analogía y sintaxis de la latina: disposición artificiosa que aun conservan los textos. Su diccionario latino-castellano y castellano-latino, sirvió también de modelo a todos los del género hasta los primeros años del siglo XIX.[45]Véase la mejor prueba en el diario del primer viaje de Colón, especialmente el 25 de Diciembre. Aunque dicho documento no nos ha llegado original, sino compendiado por el P. Las Casas, vale lo mismo, y acaso más en la ocasión, pues se trata de un contemporáneo que, a su condición de español, reunía la de letrado: ambas extrañas al Almirante.[46]Loc. cit. anotación del 25 de diciembre. En laHistoriaatribuída a Hernando Colón, otro documento contemporáneo, muy bien informado, ciertamente, la vez está usada con abundancia y sin nota explicativa alguna. Así el último corto párrafo del capítulo XXI, la contiene repetida.[47]Historia Natural y General de las Indias, lib. VI cap. IV.[48]Recuérdese los textos de Plinio más arriba mencionados.[49]Cuervo tuvo las mismas fuentes para sus admirablesApuntaciones.[50]Propiamente hablando, hay dos lenguas quichuas, correspondientes a las antiguas regiones de Quito y del Cuzco. El signo más característico de la lengua quiteña es que carece completamente de lae; mientras dicha vocal figura una que otra vez en los vocablos cuzqueños.[51]Advierto que las dos primeras vocales de la palabra latina son largas; pues en latín, como en griego, tiene a veces dos acentos la misma voz. Así lahcastellana, sustituta de laflatina, conserva cierta actividad, como sucede en las voceshuevoyhastial; pues aquel vocablo era en latínfúlígo. Como pasa de ordinario, preponderó el segundo acento.[52]Otra analogía del mismo género: Un romance de Salónica dice:"Ocho y ocho dieciseis""Veinticuatro son cuarenta."Y una copla gaucha:"Cuatro y cuatro son ocho""Y ocho dieciseis..."

NOTAS:

[41]Valga este detalle como prueba entre mil. Las primeras cañas de azúcar introdújolas Colón a las Antillas en pequeña cantidad cuando su segundo viaje. Cincuenta años después, la producción y exportación de azúcar eran tan importantes, que su diezmo ocasionaba pleitos ante el Consejo de Indias, apelaciones al soberano y bulas pontificias. Sólo en la isla de Santo Domingo funcionaban cincuenta ingenios, tan prósperos, que el año 1552 proyectóse obligarlos a construir sus edificiosen mampostería. El desarrollo industrial excedía considerablemente al de Canarias, no obstante la mayor proximidad de estas islas a los mercados europeos y el ser más bajos los salarios en ellas.

[41]Valga este detalle como prueba entre mil. Las primeras cañas de azúcar introdújolas Colón a las Antillas en pequeña cantidad cuando su segundo viaje. Cincuenta años después, la producción y exportación de azúcar eran tan importantes, que su diezmo ocasionaba pleitos ante el Consejo de Indias, apelaciones al soberano y bulas pontificias. Sólo en la isla de Santo Domingo funcionaban cincuenta ingenios, tan prósperos, que el año 1552 proyectóse obligarlos a construir sus edificiosen mampostería. El desarrollo industrial excedía considerablemente al de Canarias, no obstante la mayor proximidad de estas islas a los mercados europeos y el ser más bajos los salarios en ellas.

[42]La divisa de Satanás esnon serviam; y su primera tentación fué enseñar al hombre el discernimiento del bien y del mal. Los teólogos sostienen que la obediencia es la primera de las virtudes, declarándola sinónima de la caridad, para conformar las cosas al famoso dicho de San Pablo:major est charitas, de acuerdo, dicen, con estas palabras del Evangelio: "el que guarda mis mandamientos, es el que en verdad me ama".

[42]La divisa de Satanás esnon serviam; y su primera tentación fué enseñar al hombre el discernimiento del bien y del mal. Los teólogos sostienen que la obediencia es la primera de las virtudes, declarándola sinónima de la caridad, para conformar las cosas al famoso dicho de San Pablo:major est charitas, de acuerdo, dicen, con estas palabras del Evangelio: "el que guarda mis mandamientos, es el que en verdad me ama".

[43]Reflejos, quizá, de dos formas coexistentes de vida: la gregaria de los poliperos y colmenas, ante la individual de otros seres. La determinación histórica de estas tendencias constituye la filosofía de la historia. Así, todo pueblo que, perteneciendo a una de las dos, no se constituya de acuerdo con ella, entra voluntariamente en la vía de perdición.

[43]Reflejos, quizá, de dos formas coexistentes de vida: la gregaria de los poliperos y colmenas, ante la individual de otros seres. La determinación histórica de estas tendencias constituye la filosofía de la historia. Así, todo pueblo que, perteneciendo a una de las dos, no se constituya de acuerdo con ella, entra voluntariamente en la vía de perdición.

[44]Sabido es que fué autor de la primera gramática castellana, compuesta con arreglo a la analogía y sintaxis de la latina: disposición artificiosa que aun conservan los textos. Su diccionario latino-castellano y castellano-latino, sirvió también de modelo a todos los del género hasta los primeros años del siglo XIX.

[44]Sabido es que fué autor de la primera gramática castellana, compuesta con arreglo a la analogía y sintaxis de la latina: disposición artificiosa que aun conservan los textos. Su diccionario latino-castellano y castellano-latino, sirvió también de modelo a todos los del género hasta los primeros años del siglo XIX.

[45]Véase la mejor prueba en el diario del primer viaje de Colón, especialmente el 25 de Diciembre. Aunque dicho documento no nos ha llegado original, sino compendiado por el P. Las Casas, vale lo mismo, y acaso más en la ocasión, pues se trata de un contemporáneo que, a su condición de español, reunía la de letrado: ambas extrañas al Almirante.

[45]Véase la mejor prueba en el diario del primer viaje de Colón, especialmente el 25 de Diciembre. Aunque dicho documento no nos ha llegado original, sino compendiado por el P. Las Casas, vale lo mismo, y acaso más en la ocasión, pues se trata de un contemporáneo que, a su condición de español, reunía la de letrado: ambas extrañas al Almirante.

[46]Loc. cit. anotación del 25 de diciembre. En laHistoriaatribuída a Hernando Colón, otro documento contemporáneo, muy bien informado, ciertamente, la vez está usada con abundancia y sin nota explicativa alguna. Así el último corto párrafo del capítulo XXI, la contiene repetida.

[46]Loc. cit. anotación del 25 de diciembre. En laHistoriaatribuída a Hernando Colón, otro documento contemporáneo, muy bien informado, ciertamente, la vez está usada con abundancia y sin nota explicativa alguna. Así el último corto párrafo del capítulo XXI, la contiene repetida.

[47]Historia Natural y General de las Indias, lib. VI cap. IV.

[47]Historia Natural y General de las Indias, lib. VI cap. IV.

[48]Recuérdese los textos de Plinio más arriba mencionados.

[48]Recuérdese los textos de Plinio más arriba mencionados.

[49]Cuervo tuvo las mismas fuentes para sus admirablesApuntaciones.

[49]Cuervo tuvo las mismas fuentes para sus admirablesApuntaciones.

[50]Propiamente hablando, hay dos lenguas quichuas, correspondientes a las antiguas regiones de Quito y del Cuzco. El signo más característico de la lengua quiteña es que carece completamente de lae; mientras dicha vocal figura una que otra vez en los vocablos cuzqueños.

[50]Propiamente hablando, hay dos lenguas quichuas, correspondientes a las antiguas regiones de Quito y del Cuzco. El signo más característico de la lengua quiteña es que carece completamente de lae; mientras dicha vocal figura una que otra vez en los vocablos cuzqueños.

[51]Advierto que las dos primeras vocales de la palabra latina son largas; pues en latín, como en griego, tiene a veces dos acentos la misma voz. Así lahcastellana, sustituta de laflatina, conserva cierta actividad, como sucede en las voceshuevoyhastial; pues aquel vocablo era en latínfúlígo. Como pasa de ordinario, preponderó el segundo acento.

[51]Advierto que las dos primeras vocales de la palabra latina son largas; pues en latín, como en griego, tiene a veces dos acentos la misma voz. Así lahcastellana, sustituta de laflatina, conserva cierta actividad, como sucede en las voceshuevoyhastial; pues aquel vocablo era en latínfúlígo. Como pasa de ordinario, preponderó el segundo acento.

[52]Otra analogía del mismo género: Un romance de Salónica dice:"Ocho y ocho dieciseis""Veinticuatro son cuarenta."Y una copla gaucha:"Cuatro y cuatro son ocho""Y ocho dieciseis..."

[52]Otra analogía del mismo género: Un romance de Salónica dice:

"Ocho y ocho dieciseis""Veinticuatro son cuarenta."

"Ocho y ocho dieciseis""Veinticuatro son cuarenta."

"Ocho y ocho dieciseis"

"Veinticuatro son cuarenta."

Y una copla gaucha:

"Cuatro y cuatro son ocho""Y ocho dieciseis..."

"Cuatro y cuatro son ocho""Y ocho dieciseis..."

"Cuatro y cuatro son ocho"

"Y ocho dieciseis..."


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