Chapter 4

No andéis escasos en prometer: las promesas cautivan a las mujeres. Poned a cualesquiera dioses por testigos de lo prometido. Júpiter desde las alturas ríe de los perjurios de los amantes, y manda a los vientos de Eolo que lleven los que son nulos. Júpiter solía jurar en vano a Juno por el lago Estigio, y él mismo nos alienta con su ejemplo. Importa que haya dioses; y pues importa, creamos que los hay. Ofrezcámosles incienso y vino en las antiguas aras, porque no yazcan en el ocio, ni sumidos en el letargo. Vivid con probidad, pues la deidad os observa. Restituid los depósitos: sed religiosos en cumplir los pactos: huya el fraude: no seáishomicidas. Burlad impunemente, si sabéis, solo a las mujeres. Esta es la única fe a que es vergonzoso no corresponder con dolo. Engañad a las engañadoras: son raza pérfida por la mayor parte; caigan pues en los lazos que tendieron.

No andéis escasos en prometer: las promesas cautivan a las mujeres. Poned a cualesquiera dioses por testigos de lo prometido. Júpiter desde las alturas ríe de los perjurios de los amantes, y manda a los vientos de Eolo que lleven los que son nulos. Júpiter solía jurar en vano a Juno por el lago Estigio, y él mismo nos alienta con su ejemplo. Importa que haya dioses; y pues importa, creamos que los hay. Ofrezcámosles incienso y vino en las antiguas aras, porque no yazcan en el ocio, ni sumidos en el letargo. Vivid con probidad, pues la deidad os observa. Restituid los depósitos: sed religiosos en cumplir los pactos: huya el fraude: no seáishomicidas. Burlad impunemente, si sabéis, solo a las mujeres. Esta es la única fe a que es vergonzoso no corresponder con dolo. Engañad a las engañadoras: son raza pérfida por la mayor parte; caigan pues en los lazos que tendieron.

Cuéntase que el Egipto careció de las lluvias que fertilizan los campos, padeciendo en sequedad nueve años. Trasio se acercó al rey Busiris, y le mostró que Júpiter se aplacaría, derramando en sacrificio la sangre de un extranjero. Tú serás, respondió Busiris, primera víctima inmolada a Júpiter; y como extranjero atraerás la lluvia al Egipto. Y Falaris tostó en el toro los miembros del inhumano Perilo, estrenando el autor para su daño la obra. Justos fueron los dos tiranos, porque no hay más equitativa ley, que la de que perezca con su misma arte el inventor del suplicio. Así que, engañando con razón los perjurios a las perjuras, sufrirá la mujer las falsías de que da ejemplo.

Las lágrimas son provechosas: con lágrimas ablandaréis a los diamantes. Haced, si podéis, que vea las mejillas humedecidas con el llanto. Si no podéis llorar (porque no siempre vienen a deseo las lágrimas) estregad los ojos con la mano mojada. A vuestras cariñosas expresiones, añadid dulces besos. Aunque ella no los dé tomadlos sin licencia. Acaso lo repugnará al principio, y os llamará insolente; pero no obstante querrá que la venzáis en esta repugnancia. Precaved solamente que al robar los besos no lastiméis sus encarnados labios, no sea que se queje de que son brutales vuestros besos.

El que tomó besos, y no toma lo demás, será digno de perder también los que se le han dado. Después de los besos ¿Cuánto falta para completar el deseo? El dejarlo no es ya pudor, sino necedad. Lo llamarán violencia, pero es grata esta violencia a las mujeres, las cuales por loregular quieren dar por fuerza lo que las deleita. Cualquiera de ellas a quien se roba por sorpresa un gusto de amor, se regocija, y tiene esta malicia por agasajo. Pero la que pudiendo ser obligada, se va sin que la toquen, aunque afecte satisfacción en el semblante, quedará descontenta. Febe fue violada; y a su hermana se le hizo fuerza; y con todo eso una y otra se agradaron de sus forzadores.

Aunque bien conocida, no se ha de omitir la historia de la hija del rey de Esciros, de quien triunfó Aquiles. La diosa ciprida había dado ya a Paris su recompensa por haber preferido su belleza a la de dos diosas, en el monte Ida. Ya la nuera de Príamo, venida de otras tierras era en los troyanos muros esposa de Paris. Los griegos aliados juraban vengar al ofendido marido, y la afrenta de uno solo era la afrenta de todos. Aquiles estaba disfrazado con ropaslargas de mujer: traje vergonzoso, si no lo vistiera por acceder a los ruegos de su madre. ¿Qué haces, nieto de Eaco? No es tu oficio el de hilar lana. Busca timbres en la ocupación de Palas. ¿Qué, a ti los canastillos? Más bien estará en tu mano el escudo. ¿Por qué tienes el huso en la diestra que derribará a Héctor? Arroja las mazorcas del torcido estambre; blandirás tu lanza con esa fuerte mano. Casualmente había en la misma mansión una doncella de estirpe regia, que con deshonor suyo, conoció que aquel era varón. Fue vencida por violencia, y así debemos creerlo; pero también que ella se dejó vencer. Cuando Aquiles se apresuraba a marchar y había tomado ya las bélicas armas: Detente, le decía reiteradamente. ¿Dónde está ahora la fuerza? ¿Por qué detienes, Deidamía, con cariñosas palabras al autor de tu deshonra?

Hay cosas de las que una mujer no puede sin rubor hablar la primera,pero que admite gustosa cuando se las proponen. ¡Ah! ¡demasiado presume un joven de su hermosura, si aguarda que la mujer pida favores! A los hombres toca empezar: a los hombres toca recuestar con palabras suplicantes; y a ellas aceptar benignamente los dulces ruegos. Si queréis gozar, rogad, pues ellas desean solamente ser rogadas. Manifestadles pues lo que apetecéis. No desdeñaba el mismo Júpiter de dirigir súplicas a las antiguas heroínas, y ninguna repelió al gran Júpiter. No obstante si veis que a las súplicas opone orgullosa dureza, dejad lo comenzado, y volved atrás. Muchas se apasionan de quien las huye, y desaman a quien las busca. Solicitando con más tibieza, apartaréis el fastidio. No siempre se alcanzan goces de Venus por el declaradamente enamorado; a veces entra el amor cubierto con velo de amistad. Por este medio he visto enamorarse a mujeres insociables, y al que habíaido amigo trasformado en amante.

Sienta mal al marinero la tez blanca, pues los vientos marítimos y los rayos del sol deben ennegrecerle. También sienta mal al labrador, porque siempre a la inclemencia, revuelve la tierra con la azada y corva reja. Y los que aspiran a arrebatar la palma en los juegos olímpicos serían vituperables en tener blancos los cuerpos. Todo amante esté descolorido, pues la palidez es color propio de acongojados amantes: este les viene bien, aunque imaginen que no importa el semblante. Pálido erraba Orión por los bosques en pos de la esquiva Side: pálido estaba Dafnis por la insensible náyade. La palidez sea índice del corazón, y no parezca despropósito tapar con gorro la atusada cabellera[15]. Enflaquecerán a los juveniles cuerpos las largas vigilias,la cavilación, y las ansias que siguen a un amor intenso. Para condoler a la querida andad miserables, de modo que cuantos os vean puedan llamaros amantes.

[15]Entre los romanos llevar gorro era señal de enfermedad. Habla pues aquí Ovidio de las dolencias amorosas.

[15]Entre los romanos llevar gorro era señal de enfermedad. Habla pues aquí Ovidio de las dolencias amorosas.

Sin lamentarme de ver confundidos el vicio y la virtud, de ver que amistad y fe no son sino palabras vacías de sentido; no puedo menos de decíroslo: no hay seguridad en alabar al compañero la persona que amáis. Creyendo las alabanzas, pensará en desbancaros. Es cierto que Patroclo no corrompió la amante de su caro Aquiles, y Fedra fue casta con Pirítoo. Pílades amaba a Hermione como Apolo a Palas, y como a Elena su hermano gemelo Cástor. Pero si alguno espera otro tanto, espere coger manzanas del tamariz, y pida miel a los ríos.

Es natural la inclinación al mal: cada uno procura sus gustos, y estos son más aceptables, si vienen a costa de los demás. ¡Oh corrupción! No es temible para un amante el enemigo,y para estar seguro debe desconfiar de sus fieles amigos. Guardaos del pariente, y del hermano, y del caro compañero: todos estos os darán verdaderos motivos de recelar.

Para concluir digo que, habiendo mil genios entre las mujeres, con mil medios se ha de propiciar su corazón. No produce todos los frutos una misma tierra: esta es buena para viñas, aquella para olivas y la otra para trigo. Hay tantas inclinaciones diversas como personas en el mundo. El prudente se acomodará a todos los caracteres. Imitará a Proteo, que ora se mudaba en la corriente de un río, ora en león, ora en árbol, ora en cerdoso jabalí. Entre los peces unos se cogen con fisga, otros en redes, otros en hueca nasa.

Ni son buenos unos mismos medios para todas las edades. Una cierva vieja ve los lazos a mayor distancia. Si parecéis astuto a la inexperta, y descarado a la modesta,al punto apocadas desconfiarán de vosotros. De aquí es que las que no se atreven a entregarse a un hombre distinguido, se abandonan a los viles abrazos de un tuno.

He desempeñado la primera parte de la empezada obra. Echemos aquí las anclas para detener la nave.


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