EJEMPLO XLVIIIDe lo que contesció a uno que probaba sus amigos.
De lo que contesció a uno que probaba sus amigos.
Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera:
—Patronio, segunt el mío cuidar yo he muchos amigos que me dan a entender que por miedo de perder los cuerpos nin lo que han, que non dejarían de facer lo que me cumpliese, e que por cosa del mundo que pudiese acaescer non se partirían de mi. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades en que manera podré saber si estos mis amigos farían por mi tanto como dicen.
—Señor conde Lucanor, dijo Patronio—los buenos amigos son la mejor cosa del mundo, et bién cred que cuando viene grand mester et la grand queja que falla homne muy menos de cuantos cuyda, et otrosí quando el mester non es grande es grave de probar cual sería amigo verdadero cuando la priesa veniese; pero para que vos podades saber cual es el amigo verdadero, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un homne bueno con un su fijo que dicía que había muchos amigos.
E el conde le preguntó como fuera aquello.
—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—un homne bueno había un fijo et entre las otras cosas quel mandabaet le consejaba, dicial siempre que punase en haber muchos amigos et buenos. E el fijo fízolo así, et comenzó a acompañarse et a partir de lo que había con muchos homnes por tal de los haber por amigos. Et todos aquellos dicían que eran sus amigos et que farían por él todo cuantol cumpliese, et que aventurarían por él los cuerpos et cuanto en el mundo hobiesen cuandol fuese mester.
E un día, estando aquel mancebo con su padre, preguntol si había fecho lo quel mandara, et si había ganado muchos amigos. E el fijo díjole que si, que había muchos amigos, mas que señaladamente entre todos los otros había fasta diez de que era cierto que por miedo de muerte nin por ningun recelo, que nunca lo erraríen por queja, nin por mengua, nin por ocasión quel acaesciese.
E cuando el padre esto oyó, dijol: que se maravillaba ende mucho porque en tan poco tiempo pudiera haber tantos amigos et tales, ca él que era mucho anciano, nunca en toda su vida pudiera haber más de un amigo et medio.
E el fijo comenzó a porfiar diciendo que era verdat lo que él dicía de sus amigos. E desque el padre vió que tanto porfiaba el fijo, díjole que los probase en esta guisa:
Que matase un puerco et que lo metiese en un saco et que se fuese a casa de cada uno daquellos sus amigos et que les dijiese que aquel era un homne que él había muerto et, que era cierto, si aquello fuese sabidoque non había en el mundo cosa quel pudiese escapar de la muerte a él et a cuantos sopiesen que sabían daquel fecho; et que les rogase, que pues sus amigos eran, quel encubriesen aquel homne et, si menester le fuese, que se pasasen con él a lo defender.
E el mancebo fízolo e fué probar sus amigos según su padre le mandara. Et desque llegó a casa de sus amigos et les dijo aquel fecho perigloso quel acaesciera, todos le dijieron, que en otras cosas le ayudaríen; mas que en esto, porque podrían perder los cuerpos et lo que habían, que non se atreverían a lo ayudar et que, por amor de Dios, que guardase que non sopiese ninguno que había ido a sus casas. Pero destos amigos algunos le dijieron que non se atrevían a facerle otra ayuda, mas que irían rogar por él: et otros le dijieron que cuando lo levasen a la muerte, que non le desampararían fasta que hobiesen complido en él la justicia, et quel farían honra al su enterramiento.
E desque el mancebo hobo probado así todos sus amigos et non falló cobro en ninguno, tornose para su padre et díjol todo lo quel acaesciera. E cuando el padre así lo vió venir, díjol, que bien podía ver ya que más saben los que mucho han visto et probado, que los que nunca pasaron por las cosas. E estonce le dijo que él non había más de un amigo et medio et que los fuese probar.
E el mancebo fué probar al que su padre tenía por medio amigo: et llegó a su casa de noche e levaba el puerco muerto a cuestas, et llamó a la puerta daquelmedio amigo de su padre et contol aquella desaventura quel había contescido et lo que fallara en todos sus amigos, et rogol que por el amor que había con su padre que le acorriese en aquella cuita.
E cuando el medio amigo de su padre aquello vió, díjol: que con él non había amor nin afacimiento porque se debiese tanto aventurar, mas que por el amor que había con su padre, que gelo encubriría.
E entonce tomó el saco con el puerco a cuestas, cuidando que era homne, et levolo a una su huerta et enterrolo en un surco de coles; et puso las coles en el surco así como antes estaban et envió el mancebo a buena ventura.
Et desque fué con su padre, contol todo lo quel contesciera con aquel su medio amigo. E el padre le mandó que otro día cuando estudiesen en consejo, que sobre cualquier razón que departiesen que comenzase a porfiar con aquel su medio amigo, et sobre la porfia quel diese una puñada en el rostro, la mayor que pudiese.
E el mancebo fizo lo quel mandó su padre et cuando gela dió, catol el homne bueno et díjol:
—A buena fe, fijo, mal feciste, mas dígote que por esto nin por otro mayor tuerto, non descubriré las coles del huerto.
Et desque el mancebo esto contó a su padre mandol que fuese probar aquel que era su amigo cumplido. Et el fijo fízolo.
Et desque llegó a casa del amigo de su padre et lecontó todo lo que le había contescido, díjole el homne bueno, amigo de su padre, que él le guardaría de muerte et de daño.
E acaesció por aventura, que en aquel tiempo habían muerto un homne en aquella villa, et non podían saber quien lo matara. Et porque algunos vieron que aquel mancebo había ido con aquel saco a cuestas muchas veces de noche, tovieron que él lo había muerto.
E ¿qué vos iré alongando? El mancebo fué judgado que lo matasen. Et el amigo de su padre había fecho cuanto pudiera por lo escapar. E desque vió que en ninguna manera non lo pudiera librar de muerte, dijo a los alcaldes que non quería levar pecado de aquel mancebo, que sopiesen que aquel mancebo non matara el homne, mas que lo matara un su fijo solo que el había. Et fizo al fijo que lo cognosciese; et el fijo otorgolo. Et matáronlo. Et escapó de la muerte el fijo del homne bueno que era amigo de su padre.
E agora, señor conde Lucanor, vos he contado cómo se prueban los amigos, et tengo que este ejiemplo es bueno para saber hombre en este mundo cuales son los amigos, et que los debe probar ante que se meta en grant periglo por su fiuza, et que sepa a cuanto se pararen por él sil fuese mester, ca cierto seed, que algunos son buenos amigos, mas muchos, et por aventura los más, son buenos amigos de la ventura que así como la ventura corre así son ellos amigos. E otrosí, este ejiemplo se puede entender spiritualmenteen esta manera: todos los homnes en este mundo tienen que han amigos, et cuando viene la muerte, hanlos de probar en aquella queja, et van a los seglares et dícenlos que asaz han que facer en si, e van a los religiosos et dícenlos que rogarán a Dios por ellos, e van a la mujer et a los fijos et dícenles que irán con ellos fasta la fuesa et que les farán honra a su enterramiento, et así prueban a todos aquellos que ellos cuidaban que eran sus amigos. Et desque non fallan en ellos ningún cobro para escapar de la muerte, así como tornó el fijo del buen homne,—despues que non falló cobro en ninguno daquellos que cuidaba que eran sus amigos,—a su padre, tórnanse a Dios que es su padre, et Dios díceles que prueben a los sanctos que son medios amigos. Et ellos fácenlo. Et tan grand es la bondat de los sanctos et sobre todos de sancta María, que non dejan de rogar a Dios por los pecadores: et sancta María muéstrale cómo fué su madre et cuanto trabajo tomó en lo tener et en lo criar, et los sanctos muéstranle las lacerias et las penas et los tormentos et las pasiones que recebieron por él, et todo esto facen por encobrir los yerros de los pecadores. Et aunque hayan recebido muchos enojos dellos, non lo descubren, así como non descubrió el medio amigo la puñada quel dió el fijo de su amigo. Et desque el pecador vee spiritualmente que por todas estas cosas non puede escapar de la muerte del alma, tórnase a Dios así como tornó el fijo al padre después que non falló quien lopudiese escapar de la muerte. Et nuestro señor Dios así como padre et amigo verdadero, acordándose del amor que ha al homne que es su criatura fizo como el buen amigo, ca envió al su fijo Jesu-Cristo que moriese, non habiendo ninguna culpa et seyendo sin pecado, por desfacer las culpas et los pecados que los homnes merescían. Et Jesu-Cristo como buen fijo, fué obediente a su padre et seyendo verdadero Dios et verdadero homne quiso recebir et recebió muerte et redimió a los pecadores por la su sangre.
E agora, señor conde, parat mientes cuales destos amigos son mejores et más verdaderos, o por cuales debía homne facer más por los ganar por amigos.
E al conde plogo mucho con todas estas razones, et tovo que eran buenas.
Et entendiendo don Johán, que este enjiemplo era muy bueno, fízolo escribir en este libro, et fizo estos viesos que dicen así:
Nunca homne podría tan buen amigo fallar,Como Dios, que lo quiso por su sangre comprar[48].
Nunca homne podría tan buen amigo fallar,Como Dios, que lo quiso por su sangre comprar[48].
Nunca homne podría tan buen amigo fallar,Como Dios, que lo quiso por su sangre comprar[48].
Nunca homne podría tan buen amigo fallar,
Como Dios, que lo quiso por su sangre comprar[48].
[48]Fué la amistad sentimiento que siempre preocupó a D. Juan Manuel, dedicó a ella un delicioso tratado: «De las maneras del Amor» donde dice a su hijo «dígovos que fasta aquí, maguer que he pasado cincuenta años, avés podré decir que fallé de tales amigos mas de uno, et non lo quiero nombrar por non me perder con los otros». Abundan las fuentes de este cuento.
[48]Fué la amistad sentimiento que siempre preocupó a D. Juan Manuel, dedicó a ella un delicioso tratado: «De las maneras del Amor» donde dice a su hijo «dígovos que fasta aquí, maguer que he pasado cincuenta años, avés podré decir que fallé de tales amigos mas de uno, et non lo quiero nombrar por non me perder con los otros». Abundan las fuentes de este cuento.