Sólo faltaba el Corregidor.Una vez reunida la tertulia, el señor Obispo tomó lapalabra, y dijo: que, por lo mismo que habían pasado125-15ciertas cosas en aquella casa, sus Canónigos y él seguiríanyendo a ella lo mismo que antes, para que ni loshonrados Molineros ni las demás personas allí presentesparticipasen de la censura pública, sólo merecida poraquel que había profanado con su torpe conducta una125-20reunión tan morigerada y tan honesta. Exhortó paternalmentea la señá Frasquita para que en lo sucesivofuese menos provocativa y tentadora en sus dichos yademanes, y procurase llevar más cubiertos los brazosy más alto el escote del jubón: aconsejó al tío Lucas125-25más desinterés, mayor circunspección y menos inmodestiaen su trato con los superiores; y acabó dando labendición a todos y diciendo: que, como aquel día noayunaba, se comería con mucho gusto un par de racimosde uvas.Lo mismo opinaron todos... respecto de este últimoparticular..., y la parra se quedó temblando aquellatarde.—¡En dos arrobas de uvas apreció el gasto el126-5Molinero!. . . . . . . . . . .Cerca de tres años continuaron estas sabrosas reuniones,hasta que, contra la previsión de todo el mundo,entraron en España los ejércitos de Napoleón y se armóla Guerra de la Independencia.126-10El señor Obispo, el Magistral y el Penitenciario murieronel año de 8, y el Abogado y los demás contertuliosen los de 9, 10, 11 y 12, por no poder sufrir la vistade los franceses, polacos y otras alimañas que invadieronaquella tierra ¡y que fumaban en pipa, en el presbiterio126-15de las iglesias, durante la misa de la tropa!El Corregidor, que nunca más tornó al molino, fuedestituido por un mariscal francés, y murió en la Cárcelde Corte, por no haber querido ni un solo instante(dicho sea en honra suya) transigir con la dominación126-20extranjera.Doña Mercedes no se volvió a casar, y educó perfectamentea sus hijos, retirándose a la vejez a un convento,donde acabó sus días en opinión de santa.Garduña se hizo afrancesado.126-25El Sr. Juan López fue guerrillero, y mandó una partida,y murió, lo mismo que su alguacil, en la famosabatalla de Baza, después de haber matado muchísimosfranceses.Finalmente: el tío Lucas y la señá Frasquita (aunqueno llegaron a tener hijos, a pesar de haber ido al Solánde Cabras y de haber hecho muchos votos y rogativas)siguieron siempre amándose del propio modo, y alcanzaronuna edad muy avanzada, viendo desaparecer el127-5Absolutismo en 1812 y 1820, y reaparecer en 1814 y1823, hasta que, por último, se estableció de veras elsistema Constitucional a la muerte del Rey Absoluto, yellos pasaron a mejor vida (precisamente al estallar laGuerra Civil de losSiete años), sin que los sombreros de127-10copa que ya usaba todo el mundo pudiesen hacerlesolvidaraquellos tiempossimbolizados por el sombrerode tres picos.FIN.
Sólo faltaba el Corregidor.
Una vez reunida la tertulia, el señor Obispo tomó lapalabra, y dijo: que, por lo mismo que habían pasado125-15ciertas cosas en aquella casa, sus Canónigos y él seguiríanyendo a ella lo mismo que antes, para que ni loshonrados Molineros ni las demás personas allí presentesparticipasen de la censura pública, sólo merecida poraquel que había profanado con su torpe conducta una125-20reunión tan morigerada y tan honesta. Exhortó paternalmentea la señá Frasquita para que en lo sucesivofuese menos provocativa y tentadora en sus dichos yademanes, y procurase llevar más cubiertos los brazosy más alto el escote del jubón: aconsejó al tío Lucas125-25más desinterés, mayor circunspección y menos inmodestiaen su trato con los superiores; y acabó dando labendición a todos y diciendo: que, como aquel día noayunaba, se comería con mucho gusto un par de racimosde uvas.
Lo mismo opinaron todos... respecto de este últimoparticular..., y la parra se quedó temblando aquellatarde.—¡En dos arrobas de uvas apreció el gasto el126-5Molinero!
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Cerca de tres años continuaron estas sabrosas reuniones,hasta que, contra la previsión de todo el mundo,entraron en España los ejércitos de Napoleón y se armóla Guerra de la Independencia.126-10
El señor Obispo, el Magistral y el Penitenciario murieronel año de 8, y el Abogado y los demás contertuliosen los de 9, 10, 11 y 12, por no poder sufrir la vistade los franceses, polacos y otras alimañas que invadieronaquella tierra ¡y que fumaban en pipa, en el presbiterio126-15de las iglesias, durante la misa de la tropa!
El Corregidor, que nunca más tornó al molino, fuedestituido por un mariscal francés, y murió en la Cárcelde Corte, por no haber querido ni un solo instante(dicho sea en honra suya) transigir con la dominación126-20extranjera.
Doña Mercedes no se volvió a casar, y educó perfectamentea sus hijos, retirándose a la vejez a un convento,donde acabó sus días en opinión de santa.
Garduña se hizo afrancesado.126-25
El Sr. Juan López fue guerrillero, y mandó una partida,y murió, lo mismo que su alguacil, en la famosabatalla de Baza, después de haber matado muchísimosfranceses.
Finalmente: el tío Lucas y la señá Frasquita (aunqueno llegaron a tener hijos, a pesar de haber ido al Solánde Cabras y de haber hecho muchos votos y rogativas)siguieron siempre amándose del propio modo, y alcanzaronuna edad muy avanzada, viendo desaparecer el127-5Absolutismo en 1812 y 1820, y reaparecer en 1814 y1823, hasta que, por último, se estableció de veras elsistema Constitucional a la muerte del Rey Absoluto, yellos pasaron a mejor vida (precisamente al estallar laGuerra Civil de losSiete años), sin que los sombreros de127-10copa que ya usaba todo el mundo pudiesen hacerlesolvidaraquellos tiempossimbolizados por el sombrerode tres picos.
FIN.