CLXXX.

CLXXX.

»¡Dejaréla!» Y diciendo se levantaSobre el enfermo muslo: aunque le impideFiero dolor mover la torpe planta,Animo cobra, y su caballo pideQue con bien le sacó de guerra tanta:En él su gloria y su aficion reside,Noble consolador, fiel compañero.Al afligido bruto habló el guerrero:

»¡Dejaréla!» Y diciendo se levantaSobre el enfermo muslo: aunque le impideFiero dolor mover la torpe planta,Animo cobra, y su caballo pideQue con bien le sacó de guerra tanta:En él su gloria y su aficion reside,Noble consolador, fiel compañero.Al afligido bruto habló el guerrero:

»¡Dejaréla!» Y diciendo se levantaSobre el enfermo muslo: aunque le impideFiero dolor mover la torpe planta,Animo cobra, y su caballo pideQue con bien le sacó de guerra tanta:En él su gloria y su aficion reside,Noble consolador, fiel compañero.Al afligido bruto habló el guerrero:

»¡Dejaréla!» Y diciendo se levanta

Sobre el enfermo muslo: aunque le impide

Fiero dolor mover la torpe planta,

Animo cobra, y su caballo pide

Que con bien le sacó de guerra tanta:

En él su gloria y su aficion reside,

Noble consolador, fiel compañero.

Al afligido bruto habló el guerrero:

«Hemos vivido á fe tiempo sobrado,Rebo, yo y tú, si mucho tiempo duraCosa alguna mortal. Ó ensangrentadoHoy el vulto traerás y la armaduraDe Enéas, y á mi Lauso harás vengado;O si todo camino cierra duraLa desgracia al valor, caerás! Te digoQue has de vencer ó de morir conmigo.

«Hemos vivido á fe tiempo sobrado,Rebo, yo y tú, si mucho tiempo duraCosa alguna mortal. Ó ensangrentadoHoy el vulto traerás y la armaduraDe Enéas, y á mi Lauso harás vengado;O si todo camino cierra duraLa desgracia al valor, caerás! Te digoQue has de vencer ó de morir conmigo.

«Hemos vivido á fe tiempo sobrado,Rebo, yo y tú, si mucho tiempo duraCosa alguna mortal. Ó ensangrentadoHoy el vulto traerás y la armaduraDe Enéas, y á mi Lauso harás vengado;O si todo camino cierra duraLa desgracia al valor, caerás! Te digoQue has de vencer ó de morir conmigo.

«Hemos vivido á fe tiempo sobrado,

Rebo, yo y tú, si mucho tiempo dura

Cosa alguna mortal. Ó ensangrentado

Hoy el vulto traerás y la armadura

De Enéas, y á mi Lauso harás vengado;

O si todo camino cierra dura

La desgracia al valor, caerás! Te digo

Que has de vencer ó de morir conmigo.

»Que tú, digno bridon, nunca á villanosYugos el cuello inclinarás; ¿ni cómoHabrias de admitir amos troyanos?»Dice, y monta el corcel, que humilla el lomoA recibirle; se llenó las manosDe agudos dardos, y asentóse á plomo:Guarnecida de bronce centelleaSu frente; áspera crin encima ondea.

»Que tú, digno bridon, nunca á villanosYugos el cuello inclinarás; ¿ni cómoHabrias de admitir amos troyanos?»Dice, y monta el corcel, que humilla el lomoA recibirle; se llenó las manosDe agudos dardos, y asentóse á plomo:Guarnecida de bronce centelleaSu frente; áspera crin encima ondea.

»Que tú, digno bridon, nunca á villanosYugos el cuello inclinarás; ¿ni cómoHabrias de admitir amos troyanos?»Dice, y monta el corcel, que humilla el lomoA recibirle; se llenó las manosDe agudos dardos, y asentóse á plomo:Guarnecida de bronce centelleaSu frente; áspera crin encima ondea.

»Que tú, digno bridon, nunca á villanos

Yugos el cuello inclinarás; ¿ni cómo

Habrias de admitir amos troyanos?»

Dice, y monta el corcel, que humilla el lomo

A recibirle; se llenó las manos

De agudos dardos, y asentóse á plomo:

Guarnecida de bronce centellea

Su frente; áspera crin encima ondea.

Rápido á los contrarios se abalanza;En el pecho le hierven á porfíaImpetus de vergüenza y de venganza,Y del herido amor la frenesíaY el probado valor de su pujanza.Llama á Enéas, y á lid le desafíaCon grande voz tres veces. El TroyanoReconocióle, pues, y exclama ufano:

Rápido á los contrarios se abalanza;En el pecho le hierven á porfíaImpetus de vergüenza y de venganza,Y del herido amor la frenesíaY el probado valor de su pujanza.Llama á Enéas, y á lid le desafíaCon grande voz tres veces. El TroyanoReconocióle, pues, y exclama ufano:

Rápido á los contrarios se abalanza;En el pecho le hierven á porfíaImpetus de vergüenza y de venganza,Y del herido amor la frenesíaY el probado valor de su pujanza.Llama á Enéas, y á lid le desafíaCon grande voz tres veces. El TroyanoReconocióle, pues, y exclama ufano:

Rápido á los contrarios se abalanza;

En el pecho le hierven á porfía

Impetus de vergüenza y de venganza,

Y del herido amor la frenesía

Y el probado valor de su pujanza.

Llama á Enéas, y á lid le desafía

Con grande voz tres veces. El Troyano

Reconocióle, pues, y exclama ufano:

«¡De los Dioses el Padre así lo quiera!¡Quiéralo el alto Apolo!—Ya contigoSoy en batalla.» Hablando en tal maneraCon fatídica lanza á su enemigoOcurre. El cual replica: «¡Cruda fiera!Lo acertó tu crueldad; la luz maldigo;Mátasme un hijo y la esperanza, ¿y quieresDespues de eso asustarme? ¡Necio eres!

«¡De los Dioses el Padre así lo quiera!¡Quiéralo el alto Apolo!—Ya contigoSoy en batalla.» Hablando en tal maneraCon fatídica lanza á su enemigoOcurre. El cual replica: «¡Cruda fiera!Lo acertó tu crueldad; la luz maldigo;Mátasme un hijo y la esperanza, ¿y quieresDespues de eso asustarme? ¡Necio eres!

«¡De los Dioses el Padre así lo quiera!¡Quiéralo el alto Apolo!—Ya contigoSoy en batalla.» Hablando en tal maneraCon fatídica lanza á su enemigoOcurre. El cual replica: «¡Cruda fiera!Lo acertó tu crueldad; la luz maldigo;Mátasme un hijo y la esperanza, ¿y quieresDespues de eso asustarme? ¡Necio eres!

«¡De los Dioses el Padre así lo quiera!

¡Quiéralo el alto Apolo!—Ya contigo

Soy en batalla.» Hablando en tal manera

Con fatídica lanza á su enemigo

Ocurre. El cual replica: «¡Cruda fiera!

Lo acertó tu crueldad; la luz maldigo;

Mátasme un hijo y la esperanza, ¿y quieres

Despues de eso asustarme? ¡Necio eres!

»Amenaza no habrá con que me espantes:No hay Dios á quien respete: no me inspiraMiedo el morir; vengo á morir; mas ántesEstos dones te traigo.» Dice, y tiraUn dardo, y otro, y otros: incesantesLanzándolos, en vasto cerco giraVolando en torno al campeon, que al rudoAsalto opone firme el áureo escudo.

»Amenaza no habrá con que me espantes:No hay Dios á quien respete: no me inspiraMiedo el morir; vengo á morir; mas ántesEstos dones te traigo.» Dice, y tiraUn dardo, y otro, y otros: incesantesLanzándolos, en vasto cerco giraVolando en torno al campeon, que al rudoAsalto opone firme el áureo escudo.

»Amenaza no habrá con que me espantes:No hay Dios á quien respete: no me inspiraMiedo el morir; vengo á morir; mas ántesEstos dones te traigo.» Dice, y tiraUn dardo, y otro, y otros: incesantesLanzándolos, en vasto cerco giraVolando en torno al campeon, que al rudoAsalto opone firme el áureo escudo.

»Amenaza no habrá con que me espantes:

No hay Dios á quien respete: no me inspira

Miedo el morir; vengo á morir; mas ántes

Estos dones te traigo.» Dice, y tira

Un dardo, y otro, y otros: incesantes

Lanzándolos, en vasto cerco gira

Volando en torno al campeon, que al rudo

Asalto opone firme el áureo escudo.

Tres veces dió la vuelta el caballeroSobre la izquierda, armas lanzando á mano;Y tres cubierto todo en fino acero,Movió consigo el adalid troyanoAquel de hincadas puntas bosque entero:Desclavar tanta flecha, empeño es vano;Y Enéas lleva á mal que se dilate,Urgente ya, tan desigual combate.

Tres veces dió la vuelta el caballeroSobre la izquierda, armas lanzando á mano;Y tres cubierto todo en fino acero,Movió consigo el adalid troyanoAquel de hincadas puntas bosque entero:Desclavar tanta flecha, empeño es vano;Y Enéas lleva á mal que se dilate,Urgente ya, tan desigual combate.

Tres veces dió la vuelta el caballeroSobre la izquierda, armas lanzando á mano;Y tres cubierto todo en fino acero,Movió consigo el adalid troyanoAquel de hincadas puntas bosque entero:Desclavar tanta flecha, empeño es vano;Y Enéas lleva á mal que se dilate,Urgente ya, tan desigual combate.

Tres veces dió la vuelta el caballero

Sobre la izquierda, armas lanzando á mano;

Y tres cubierto todo en fino acero,

Movió consigo el adalid troyano

Aquel de hincadas puntas bosque entero:

Desclavar tanta flecha, empeño es vano;

Y Enéas lleva á mal que se dilate,

Urgente ya, tan desigual combate.

Medita: al fin en presto movimiento,A do las huecas sienes le divida,Dispara al bruto de guerrero alientoSu lanza. El cual, no bien sintió la herida,Estribando en los piés azota el vientoCon las manos, y sigue en su caidaAl enredado caballero, y ruedaDe bruces, y él bajo sus lomos queda.

Medita: al fin en presto movimiento,A do las huecas sienes le divida,Dispara al bruto de guerrero alientoSu lanza. El cual, no bien sintió la herida,Estribando en los piés azota el vientoCon las manos, y sigue en su caidaAl enredado caballero, y ruedaDe bruces, y él bajo sus lomos queda.

Medita: al fin en presto movimiento,A do las huecas sienes le divida,Dispara al bruto de guerrero alientoSu lanza. El cual, no bien sintió la herida,Estribando en los piés azota el vientoCon las manos, y sigue en su caidaAl enredado caballero, y ruedaDe bruces, y él bajo sus lomos queda.

Medita: al fin en presto movimiento,

A do las huecas sienes le divida,

Dispara al bruto de guerrero aliento

Su lanza. El cual, no bien sintió la herida,

Estribando en los piés azota el viento

Con las manos, y sigue en su caida

Al enredado caballero, y rueda

De bruces, y él bajo sus lomos queda.

Ambos campos el cielo á grito heridoEncienden. Vuela Enéas, y el aceroDesnudando sobre él, «¿A dónde es idoAquel Mezencio,» dice, «ántes tan fiero?¿Qué se ha hecho ese arrojo tan temido?»Apénas el exánime guerreroCobró, volviendo al cielo la mirada,La luz perdida y la razon turbada,

Ambos campos el cielo á grito heridoEncienden. Vuela Enéas, y el aceroDesnudando sobre él, «¿A dónde es idoAquel Mezencio,» dice, «ántes tan fiero?¿Qué se ha hecho ese arrojo tan temido?»Apénas el exánime guerreroCobró, volviendo al cielo la mirada,La luz perdida y la razon turbada,

Ambos campos el cielo á grito heridoEncienden. Vuela Enéas, y el aceroDesnudando sobre él, «¿A dónde es idoAquel Mezencio,» dice, «ántes tan fiero?¿Qué se ha hecho ese arrojo tan temido?»Apénas el exánime guerreroCobró, volviendo al cielo la mirada,La luz perdida y la razon turbada,

Ambos campos el cielo á grito herido

Encienden. Vuela Enéas, y el acero

Desnudando sobre él, «¿A dónde es ido

Aquel Mezencio,» dice, «ántes tan fiero?

¿Qué se ha hecho ese arrojo tan temido?»

Apénas el exánime guerrero

Cobró, volviendo al cielo la mirada,

La luz perdida y la razon turbada,

Y responde: «¡Acerbísimo enemigo!¿A qué suspendes sobre mí la muerte?¿Qué me increpas si á nada yo te obligo?Libre eres de matarme; ni á moverteCon ruegos vine aquí, ni ya contigoPactos hizo mi Lauso de esa suerte.Mas si áun queda piedad para el vencido,Una sola merced muriendo pido:

Y responde: «¡Acerbísimo enemigo!¿A qué suspendes sobre mí la muerte?¿Qué me increpas si á nada yo te obligo?Libre eres de matarme; ni á moverteCon ruegos vine aquí, ni ya contigoPactos hizo mi Lauso de esa suerte.Mas si áun queda piedad para el vencido,Una sola merced muriendo pido:

Y responde: «¡Acerbísimo enemigo!¿A qué suspendes sobre mí la muerte?¿Qué me increpas si á nada yo te obligo?Libre eres de matarme; ni á moverteCon ruegos vine aquí, ni ya contigoPactos hizo mi Lauso de esa suerte.Mas si áun queda piedad para el vencido,Una sola merced muriendo pido:

Y responde: «¡Acerbísimo enemigo!

¿A qué suspendes sobre mí la muerte?

¿Qué me increpas si á nada yo te obligo?

Libre eres de matarme; ni á moverte

Con ruegos vine aquí, ni ya contigo

Pactos hizo mi Lauso de esa suerte.

Mas si áun queda piedad para el vencido,

Una sola merced muriendo pido:

»¡Da que sea mi cuerpo sepultado!Vengativas escucho en torno mioRugir las olas de mi pueblo airado;¡Sálvame tú de ese furor impío!Pueda de un hijo reposar al lado!»Esto dijo no más, y sin desvíoEntregó la garganta á la honda herida.Y en sangre envuelta derramó la vida.

»¡Da que sea mi cuerpo sepultado!Vengativas escucho en torno mioRugir las olas de mi pueblo airado;¡Sálvame tú de ese furor impío!Pueda de un hijo reposar al lado!»Esto dijo no más, y sin desvíoEntregó la garganta á la honda herida.Y en sangre envuelta derramó la vida.

»¡Da que sea mi cuerpo sepultado!Vengativas escucho en torno mioRugir las olas de mi pueblo airado;¡Sálvame tú de ese furor impío!Pueda de un hijo reposar al lado!»Esto dijo no más, y sin desvíoEntregó la garganta á la honda herida.Y en sangre envuelta derramó la vida.

»¡Da que sea mi cuerpo sepultado!

Vengativas escucho en torno mio

Rugir las olas de mi pueblo airado;

¡Sálvame tú de ese furor impío!

Pueda de un hijo reposar al lado!»

Esto dijo no más, y sin desvío

Entregó la garganta á la honda herida.

Y en sangre envuelta derramó la vida.


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