CXX.

CXX.

A Priverno quitó Capis la vida.Habíale primero rasguñadoTemílas con su lanza. Él, que á la heridaFué la mano á llevar, desacordadoTira el escudo. En alas conducidaVino una flecha, y al izquierdo ladoClava su mano, entra, la entraña hiereQue aire recibe y da, y el triste muere.

A Priverno quitó Capis la vida.Habíale primero rasguñadoTemílas con su lanza. Él, que á la heridaFué la mano á llevar, desacordadoTira el escudo. En alas conducidaVino una flecha, y al izquierdo ladoClava su mano, entra, la entraña hiereQue aire recibe y da, y el triste muere.

A Priverno quitó Capis la vida.Habíale primero rasguñadoTemílas con su lanza. Él, que á la heridaFué la mano á llevar, desacordadoTira el escudo. En alas conducidaVino una flecha, y al izquierdo ladoClava su mano, entra, la entraña hiereQue aire recibe y da, y el triste muere.

A Priverno quitó Capis la vida.

Habíale primero rasguñado

Temílas con su lanza. Él, que á la herida

Fué la mano á llevar, desacordado

Tira el escudo. En alas conducida

Vino una flecha, y al izquierdo lado

Clava su mano, entra, la entraña hiere

Que aire recibe y da, y el triste muere.

Arcencio, el de figura señalada,Allí, de ibera púrpura luciente,Su rico arnes y clámide bordadaMostraba. (Le envió su padre ArcenteDe la selva á la madre consagrada,Do le criara, á par de la corrienteDel Simeto, que ve en ofrendas ricoEl altar propiciable de Palico.)

Arcencio, el de figura señalada,Allí, de ibera púrpura luciente,Su rico arnes y clámide bordadaMostraba. (Le envió su padre ArcenteDe la selva á la madre consagrada,Do le criara, á par de la corrienteDel Simeto, que ve en ofrendas ricoEl altar propiciable de Palico.)

Arcencio, el de figura señalada,Allí, de ibera púrpura luciente,Su rico arnes y clámide bordadaMostraba. (Le envió su padre ArcenteDe la selva á la madre consagrada,Do le criara, á par de la corrienteDel Simeto, que ve en ofrendas ricoEl altar propiciable de Palico.)

Arcencio, el de figura señalada,

Allí, de ibera púrpura luciente,

Su rico arnes y clámide bordada

Mostraba. (Le envió su padre Arcente

De la selva á la madre consagrada,

Do le criara, á par de la corriente

Del Simeto, que ve en ofrendas rico

El altar propiciable de Palico.)

Así como tan bellas galas mira,Dardos suelta Mezencio, honda estridenteToma, y tres veces la sacude y giraEn torno á su cabeza, y al de ArcenteEncaminando la amenaza, tiraEala, forjada ya de plomo ardiente,Y ambas sienes le pasa, y de la almenaLe hace caer á la tendida arena.

Así como tan bellas galas mira,Dardos suelta Mezencio, honda estridenteToma, y tres veces la sacude y giraEn torno á su cabeza, y al de ArcenteEncaminando la amenaza, tiraEala, forjada ya de plomo ardiente,Y ambas sienes le pasa, y de la almenaLe hace caer á la tendida arena.

Así como tan bellas galas mira,Dardos suelta Mezencio, honda estridenteToma, y tres veces la sacude y giraEn torno á su cabeza, y al de ArcenteEncaminando la amenaza, tiraEala, forjada ya de plomo ardiente,Y ambas sienes le pasa, y de la almenaLe hace caer á la tendida arena.

Así como tan bellas galas mira,

Dardos suelta Mezencio, honda estridente

Toma, y tres veces la sacude y gira

En torno á su cabeza, y al de Arcente

Encaminando la amenaza, tira

Eala, forjada ya de plomo ardiente,

Y ambas sienes le pasa, y de la almena

Le hace caer á la tendida arena.

Entónces dicen que por vez primeraArco y flechas el príncipe troyano,Temidas ya de fugitiva fiera,Usó en guerra homicida; y por su manoMató á un fuerte guerrero, de quien eraRémulo sobrenombre al de Numano,Y por mujer, de Turno, poco hacía,A la hermana menor tomado habia.

Entónces dicen que por vez primeraArco y flechas el príncipe troyano,Temidas ya de fugitiva fiera,Usó en guerra homicida; y por su manoMató á un fuerte guerrero, de quien eraRémulo sobrenombre al de Numano,Y por mujer, de Turno, poco hacía,A la hermana menor tomado habia.

Entónces dicen que por vez primeraArco y flechas el príncipe troyano,Temidas ya de fugitiva fiera,Usó en guerra homicida; y por su manoMató á un fuerte guerrero, de quien eraRémulo sobrenombre al de Numano,Y por mujer, de Turno, poco hacía,A la hermana menor tomado habia.

Entónces dicen que por vez primera

Arco y flechas el príncipe troyano,

Temidas ya de fugitiva fiera,

Usó en guerra homicida; y por su mano

Mató á un fuerte guerrero, de quien era

Rémulo sobrenombre al de Numano,

Y por mujer, de Turno, poco hacía,

A la hermana menor tomado habia.

El cual amenazando horrenda talaVa delantero, y del reciente enlaceHaciendo y de sus fuerzas muestra y gala;Y clama audaz cuanto decir le place:«¡Oh pobres Frigios, los de suerte mala!¿Tercer asedio enrojecer no os hace?¿Y pensais que os serán reparo fuerteFrágiles tablas contra instante muerte?

El cual amenazando horrenda talaVa delantero, y del reciente enlaceHaciendo y de sus fuerzas muestra y gala;Y clama audaz cuanto decir le place:«¡Oh pobres Frigios, los de suerte mala!¿Tercer asedio enrojecer no os hace?¿Y pensais que os serán reparo fuerteFrágiles tablas contra instante muerte?

El cual amenazando horrenda talaVa delantero, y del reciente enlaceHaciendo y de sus fuerzas muestra y gala;Y clama audaz cuanto decir le place:«¡Oh pobres Frigios, los de suerte mala!¿Tercer asedio enrojecer no os hace?¿Y pensais que os serán reparo fuerteFrágiles tablas contra instante muerte?

El cual amenazando horrenda tala

Va delantero, y del reciente enlace

Haciendo y de sus fuerzas muestra y gala;

Y clama audaz cuanto decir le place:

«¡Oh pobres Frigios, los de suerte mala!

¿Tercer asedio enrojecer no os hace?

¿Y pensais que os serán reparo fuerte

Frágiles tablas contra instante muerte?

»¡Y tal linaje en actitud guerreraNuestras esposas pide, ó nuestras vidas!¿Qué Dios os trajo, ¡míseros! qué fieraDemencia á Italia? Aquí no hallais AtridasNi enlabiador Ulíses os espera;Antes lo habreis con gentes aguerridasQue su prole, al nacer, al rio llevan,Y de agua y hielo en el rigor la prueban.

»¡Y tal linaje en actitud guerreraNuestras esposas pide, ó nuestras vidas!¿Qué Dios os trajo, ¡míseros! qué fieraDemencia á Italia? Aquí no hallais AtridasNi enlabiador Ulíses os espera;Antes lo habreis con gentes aguerridasQue su prole, al nacer, al rio llevan,Y de agua y hielo en el rigor la prueban.

»¡Y tal linaje en actitud guerreraNuestras esposas pide, ó nuestras vidas!¿Qué Dios os trajo, ¡míseros! qué fieraDemencia á Italia? Aquí no hallais AtridasNi enlabiador Ulíses os espera;Antes lo habreis con gentes aguerridasQue su prole, al nacer, al rio llevan,Y de agua y hielo en el rigor la prueban.

»¡Y tal linaje en actitud guerrera

Nuestras esposas pide, ó nuestras vidas!

¿Qué Dios os trajo, ¡míseros! qué fiera

Demencia á Italia? Aquí no hallais Atridas

Ni enlabiador Ulíses os espera;

Antes lo habreis con gentes aguerridas

Que su prole, al nacer, al rio llevan,

Y de agua y hielo en el rigor la prueban.

»Juventud es la nuestra que se emplea,Fatigando los montes, en la caza;Que en manejar el arco se recrea,Que en domeñar caballos se solaza.No hay duro empeño á que inferior se vea:Sobria, sufrida, inquebrantable raza,Ó con rastro tenaz doma la tierraÓ bate muros en abierta guerra.

»Juventud es la nuestra que se emplea,Fatigando los montes, en la caza;Que en manejar el arco se recrea,Que en domeñar caballos se solaza.No hay duro empeño á que inferior se vea:Sobria, sufrida, inquebrantable raza,Ó con rastro tenaz doma la tierraÓ bate muros en abierta guerra.

»Juventud es la nuestra que se emplea,Fatigando los montes, en la caza;Que en manejar el arco se recrea,Que en domeñar caballos se solaza.No hay duro empeño á que inferior se vea:Sobria, sufrida, inquebrantable raza,Ó con rastro tenaz doma la tierraÓ bate muros en abierta guerra.

»Juventud es la nuestra que se emplea,

Fatigando los montes, en la caza;

Que en manejar el arco se recrea,

Que en domeñar caballos se solaza.

No hay duro empeño á que inferior se vea:

Sobria, sufrida, inquebrantable raza,

Ó con rastro tenaz doma la tierra

Ó bate muros en abierta guerra.

»Hierro es en todo tiempo nuestra usanza:Si movemos la tierra, al buey tardíoCon el cuento aguijamos de la lanza:Ni gustos muda ni el nativo bríoEdad provecta á quebrantar alcanza;Yelmos dan á las canas atavío:Mozo y viejo á la par conquistas hacen,Y en vivir de despojos se complacen.

»Hierro es en todo tiempo nuestra usanza:Si movemos la tierra, al buey tardíoCon el cuento aguijamos de la lanza:Ni gustos muda ni el nativo bríoEdad provecta á quebrantar alcanza;Yelmos dan á las canas atavío:Mozo y viejo á la par conquistas hacen,Y en vivir de despojos se complacen.

»Hierro es en todo tiempo nuestra usanza:Si movemos la tierra, al buey tardíoCon el cuento aguijamos de la lanza:Ni gustos muda ni el nativo bríoEdad provecta á quebrantar alcanza;Yelmos dan á las canas atavío:Mozo y viejo á la par conquistas hacen,Y en vivir de despojos se complacen.

»Hierro es en todo tiempo nuestra usanza:

Si movemos la tierra, al buey tardío

Con el cuento aguijamos de la lanza:

Ni gustos muda ni el nativo brío

Edad provecta á quebrantar alcanza;

Yelmos dan á las canas atavío:

Mozo y viejo á la par conquistas hacen,

Y en vivir de despojos se complacen.

»Vosotros, los de ropas en que ardeCon el zafran el múrice de Oriente,Teneis por dentro un corazon cobarde:Es vuestra ocupacion ocio indolente,Voluptuosa danza es vuestro alarde:Con el frigio tocado ornais la frente,De cintas rodeándola y de lazos,Y en blandos pliegues enredais los brazos.

»Vosotros, los de ropas en que ardeCon el zafran el múrice de Oriente,Teneis por dentro un corazon cobarde:Es vuestra ocupacion ocio indolente,Voluptuosa danza es vuestro alarde:Con el frigio tocado ornais la frente,De cintas rodeándola y de lazos,Y en blandos pliegues enredais los brazos.

»Vosotros, los de ropas en que ardeCon el zafran el múrice de Oriente,Teneis por dentro un corazon cobarde:Es vuestra ocupacion ocio indolente,Voluptuosa danza es vuestro alarde:Con el frigio tocado ornais la frente,De cintas rodeándola y de lazos,Y en blandos pliegues enredais los brazos.

»Vosotros, los de ropas en que arde

Con el zafran el múrice de Oriente,

Teneis por dentro un corazon cobarde:

Es vuestra ocupacion ocio indolente,

Voluptuosa danza es vuestro alarde:

Con el frigio tocado ornais la frente,

De cintas rodeándola y de lazos,

Y en blandos pliegues enredais los brazos.

»¡Oh Frigias, más que Frigios! ¡Id! GuaridaAlta el Díndimo os abre: á sus parcialesLa flauta berecintia allá convidaCon la usual melodía; ¿y los timbalesNo ois de la Deidad que reina en Ida?Id al báquico estruendo, y las marcialesLuchas dejad á varoniles pechos;A llevar armas no alegueis derechos!»

»¡Oh Frigias, más que Frigios! ¡Id! GuaridaAlta el Díndimo os abre: á sus parcialesLa flauta berecintia allá convidaCon la usual melodía; ¿y los timbalesNo ois de la Deidad que reina en Ida?Id al báquico estruendo, y las marcialesLuchas dejad á varoniles pechos;A llevar armas no alegueis derechos!»

»¡Oh Frigias, más que Frigios! ¡Id! GuaridaAlta el Díndimo os abre: á sus parcialesLa flauta berecintia allá convidaCon la usual melodía; ¿y los timbalesNo ois de la Deidad que reina en Ida?Id al báquico estruendo, y las marcialesLuchas dejad á varoniles pechos;A llevar armas no alegueis derechos!»

»¡Oh Frigias, más que Frigios! ¡Id! Guarida

Alta el Díndimo os abre: á sus parciales

La flauta berecintia allá convida

Con la usual melodía; ¿y los timbales

No ois de la Deidad que reina en Ida?

Id al báquico estruendo, y las marciales

Luchas dejad á varoniles pechos;

A llevar armas no alegueis derechos!»

Á vueltas de sus fieros y blasonesNo en calma Ascanio á tolerar se avinoDel jayan los dicterios y baldones:Tiende el arco y atrae el nervio equino,Los brazos en contrarias direccionesEsforzando; mas, ántes que caminoDé su mano á la flecha voladora,Los ojos alza y reverente ora.

Á vueltas de sus fieros y blasonesNo en calma Ascanio á tolerar se avinoDel jayan los dicterios y baldones:Tiende el arco y atrae el nervio equino,Los brazos en contrarias direccionesEsforzando; mas, ántes que caminoDé su mano á la flecha voladora,Los ojos alza y reverente ora.

Á vueltas de sus fieros y blasonesNo en calma Ascanio á tolerar se avinoDel jayan los dicterios y baldones:Tiende el arco y atrae el nervio equino,Los brazos en contrarias direccionesEsforzando; mas, ántes que caminoDé su mano á la flecha voladora,Los ojos alza y reverente ora.

Á vueltas de sus fieros y blasones

No en calma Ascanio á tolerar se avino

Del jayan los dicterios y baldones:

Tiende el arco y atrae el nervio equino,

Los brazos en contrarias direcciones

Esforzando; mas, ántes que camino

Dé su mano á la flecha voladora,

Los ojos alza y reverente ora.

«¡Oh Jove omnipotente! así me amparesY premies con el éxito que imploroMi empeño audaz; y ofrezco á tus altaresEn sacrificio un jóven y albo toroQue ya á las astas de su madre, paresYerga las suyas, retocadas de oro,Que muestre corneando su ardimientoY polvo con los piés esparza al viento!»

«¡Oh Jove omnipotente! así me amparesY premies con el éxito que imploroMi empeño audaz; y ofrezco á tus altaresEn sacrificio un jóven y albo toroQue ya á las astas de su madre, paresYerga las suyas, retocadas de oro,Que muestre corneando su ardimientoY polvo con los piés esparza al viento!»

«¡Oh Jove omnipotente! así me amparesY premies con el éxito que imploroMi empeño audaz; y ofrezco á tus altaresEn sacrificio un jóven y albo toroQue ya á las astas de su madre, paresYerga las suyas, retocadas de oro,Que muestre corneando su ardimientoY polvo con los piés esparza al viento!»

«¡Oh Jove omnipotente! así me ampares

Y premies con el éxito que imploro

Mi empeño audaz; y ofrezco á tus altares

En sacrificio un jóven y albo toro

Que ya á las astas de su madre, pares

Yerga las suyas, retocadas de oro,

Que muestre corneando su ardimiento

Y polvo con los piés esparza al viento!»

Oyóle el Padre complacido, y truenaÁ izquierda mano, despejado el cielo.Descargándose al punto el arco suena,Y disparado el homicida teloDe la cuerda tirante se enajena,El aire rasga en estridente vuelo,Llega, y traspasa con el hierro insanoLas sienes cavernosas á Numano.

Oyóle el Padre complacido, y truenaÁ izquierda mano, despejado el cielo.Descargándose al punto el arco suena,Y disparado el homicida teloDe la cuerda tirante se enajena,El aire rasga en estridente vuelo,Llega, y traspasa con el hierro insanoLas sienes cavernosas á Numano.

Oyóle el Padre complacido, y truenaÁ izquierda mano, despejado el cielo.Descargándose al punto el arco suena,Y disparado el homicida teloDe la cuerda tirante se enajena,El aire rasga en estridente vuelo,Llega, y traspasa con el hierro insanoLas sienes cavernosas á Numano.

Oyóle el Padre complacido, y truena

Á izquierda mano, despejado el cielo.

Descargándose al punto el arco suena,

Y disparado el homicida telo

De la cuerda tirante se enajena,

El aire rasga en estridente vuelo,

Llega, y traspasa con el hierro insano

Las sienes cavernosas á Numano.

«¡Anda, soberbio, y al valor regalaCon burlas que el castigo desafían!Los pobres Frigios, los de suerte mala,Esta respuesta á tu arrogancia envían.»Conciso Ascanio así su furia exhala.Los Teucros, que admirados le veían,En aplauso triunfal su nombre elevanY al cielo la esperanza en alas llevan.

«¡Anda, soberbio, y al valor regalaCon burlas que el castigo desafían!Los pobres Frigios, los de suerte mala,Esta respuesta á tu arrogancia envían.»Conciso Ascanio así su furia exhala.Los Teucros, que admirados le veían,En aplauso triunfal su nombre elevanY al cielo la esperanza en alas llevan.

«¡Anda, soberbio, y al valor regalaCon burlas que el castigo desafían!Los pobres Frigios, los de suerte mala,Esta respuesta á tu arrogancia envían.»Conciso Ascanio así su furia exhala.Los Teucros, que admirados le veían,En aplauso triunfal su nombre elevanY al cielo la esperanza en alas llevan.

«¡Anda, soberbio, y al valor regala

Con burlas que el castigo desafían!

Los pobres Frigios, los de suerte mala,

Esta respuesta á tu arrogancia envían.»

Conciso Ascanio así su furia exhala.

Los Teucros, que admirados le veían,

En aplauso triunfal su nombre elevan

Y al cielo la esperanza en alas llevan.

Desde un punto sereno de la esferaEn una nube, sobre el aura pura,Apolo, el de la hermosa cabellera,Miraba en ese instante por venturaEl fiero asalto y la defensa fiera,Y á Yulo vencedor así conjura:«¡Bien hayas, jóven de inmortal destino!,¡Sigue! ¡ése es de los astros el camino!

Desde un punto sereno de la esferaEn una nube, sobre el aura pura,Apolo, el de la hermosa cabellera,Miraba en ese instante por venturaEl fiero asalto y la defensa fiera,Y á Yulo vencedor así conjura:«¡Bien hayas, jóven de inmortal destino!,¡Sigue! ¡ése es de los astros el camino!

Desde un punto sereno de la esferaEn una nube, sobre el aura pura,Apolo, el de la hermosa cabellera,Miraba en ese instante por venturaEl fiero asalto y la defensa fiera,Y á Yulo vencedor así conjura:«¡Bien hayas, jóven de inmortal destino!,¡Sigue! ¡ése es de los astros el camino!

Desde un punto sereno de la esfera

En una nube, sobre el aura pura,

Apolo, el de la hermosa cabellera,

Miraba en ese instante por ventura

El fiero asalto y la defensa fiera,

Y á Yulo vencedor así conjura:

«¡Bien hayas, jóven de inmortal destino!,

¡Sigue! ¡ése es de los astros el camino!

»¡Bien hayas, nieto ya, y futuro abueloDe Dioses! Cuanta guerra el hombre enciende,Trocarse en paz verá dichoso el sueloReinando tu familia. A tí no extiendeTroya su hado cruel.» Dice, y del cielo,Rasgando el aire vibrador, desciendeA Ascanio, y de sus formas se desnuda,Y el rostro en el del viejo Bútes muda.

»¡Bien hayas, nieto ya, y futuro abueloDe Dioses! Cuanta guerra el hombre enciende,Trocarse en paz verá dichoso el sueloReinando tu familia. A tí no extiendeTroya su hado cruel.» Dice, y del cielo,Rasgando el aire vibrador, desciendeA Ascanio, y de sus formas se desnuda,Y el rostro en el del viejo Bútes muda.

»¡Bien hayas, nieto ya, y futuro abueloDe Dioses! Cuanta guerra el hombre enciende,Trocarse en paz verá dichoso el sueloReinando tu familia. A tí no extiendeTroya su hado cruel.» Dice, y del cielo,Rasgando el aire vibrador, desciendeA Ascanio, y de sus formas se desnuda,Y el rostro en el del viejo Bútes muda.

»¡Bien hayas, nieto ya, y futuro abuelo

De Dioses! Cuanta guerra el hombre enciende,

Trocarse en paz verá dichoso el suelo

Reinando tu familia. A tí no extiende

Troya su hado cruel.» Dice, y del cielo,

Rasgando el aire vibrador, desciende

A Ascanio, y de sus formas se desnuda,

Y el rostro en el del viejo Bútes muda.

El cual del noble Anquíses escuderoY su fiel guardapuertas fuera un dia;Tiempos despues lo dió por compañeroA Ascanio Enéas, y por útil guia.En la blanca cabeza y ceño austeroApolo, andando, á Bútes contrahacia,Y en la voz y el color y la apostura,Y en el bronco sonar de la armadura.

El cual del noble Anquíses escuderoY su fiel guardapuertas fuera un dia;Tiempos despues lo dió por compañeroA Ascanio Enéas, y por útil guia.En la blanca cabeza y ceño austeroApolo, andando, á Bútes contrahacia,Y en la voz y el color y la apostura,Y en el bronco sonar de la armadura.

El cual del noble Anquíses escuderoY su fiel guardapuertas fuera un dia;Tiempos despues lo dió por compañeroA Ascanio Enéas, y por útil guia.En la blanca cabeza y ceño austeroApolo, andando, á Bútes contrahacia,Y en la voz y el color y la apostura,Y en el bronco sonar de la armadura.

El cual del noble Anquíses escudero

Y su fiel guardapuertas fuera un dia;

Tiempos despues lo dió por compañero

A Ascanio Enéas, y por útil guia.

En la blanca cabeza y ceño austero

Apolo, andando, á Bútes contrahacia,

Y en la voz y el color y la apostura,

Y en el bronco sonar de la armadura.

Y á Yulo enardecido, «¡Hijo de Enéas!¡Basta!» dícele el Dios, «basta á tu gloriaQue así á Numano castigado veasBajo tu brazo. Esta primer victoriaApolo te concede, y, que le seasÉmulo ya en el arma venatoria,No mira, no, con voluntad aviesa.Mas tú ya en el combate, ¡oh niño! cesa.»

Y á Yulo enardecido, «¡Hijo de Enéas!¡Basta!» dícele el Dios, «basta á tu gloriaQue así á Numano castigado veasBajo tu brazo. Esta primer victoriaApolo te concede, y, que le seasÉmulo ya en el arma venatoria,No mira, no, con voluntad aviesa.Mas tú ya en el combate, ¡oh niño! cesa.»

Y á Yulo enardecido, «¡Hijo de Enéas!¡Basta!» dícele el Dios, «basta á tu gloriaQue así á Numano castigado veasBajo tu brazo. Esta primer victoriaApolo te concede, y, que le seasÉmulo ya en el arma venatoria,No mira, no, con voluntad aviesa.Mas tú ya en el combate, ¡oh niño! cesa.»

Y á Yulo enardecido, «¡Hijo de Enéas!

¡Basta!» dícele el Dios, «basta á tu gloria

Que así á Numano castigado veas

Bajo tu brazo. Esta primer victoria

Apolo te concede, y, que le seas

Émulo ya en el arma venatoria,

No mira, no, con voluntad aviesa.

Mas tú ya en el combate, ¡oh niño! cesa.»

Trunco el discurso, y la mortal figuraDeponiendo, á los ojos se evaporaEl Dios, raudo cruzando el aura pura.Descubrióse en la fuga voladora:Leve han visto los jefes su armadura,Y áun su aljaba alejarse oyen sonora;—Y obedécenle ya: de la peleaApartan al garzon, que la desea;

Trunco el discurso, y la mortal figuraDeponiendo, á los ojos se evaporaEl Dios, raudo cruzando el aura pura.Descubrióse en la fuga voladora:Leve han visto los jefes su armadura,Y áun su aljaba alejarse oyen sonora;—Y obedécenle ya: de la peleaApartan al garzon, que la desea;

Trunco el discurso, y la mortal figuraDeponiendo, á los ojos se evaporaEl Dios, raudo cruzando el aura pura.Descubrióse en la fuga voladora:Leve han visto los jefes su armadura,Y áun su aljaba alejarse oyen sonora;—Y obedécenle ya: de la peleaApartan al garzon, que la desea;

Trunco el discurso, y la mortal figura

Deponiendo, á los ojos se evapora

El Dios, raudo cruzando el aura pura.

Descubrióse en la fuga voladora:

Leve han visto los jefes su armadura,

Y áun su aljaba alejarse oyen sonora;—

Y obedécenle ya: de la pelea

Apartan al garzon, que la desea;

Y al peligro otra vez sus corazonesPresentan. Por los muros va en aumentoEl bélico clamor. Fuertes varonesTienden el arco, ó del revuelto amientoTiran sus jabalinas y lanzones.Todo de armas se cubre el campamento.Huecos yelmos doquier suenan y escudo:Con choques leves y con golpes rudos.

Y al peligro otra vez sus corazonesPresentan. Por los muros va en aumentoEl bélico clamor. Fuertes varonesTienden el arco, ó del revuelto amientoTiran sus jabalinas y lanzones.Todo de armas se cubre el campamento.Huecos yelmos doquier suenan y escudo:Con choques leves y con golpes rudos.

Y al peligro otra vez sus corazonesPresentan. Por los muros va en aumentoEl bélico clamor. Fuertes varonesTienden el arco, ó del revuelto amientoTiran sus jabalinas y lanzones.Todo de armas se cubre el campamento.Huecos yelmos doquier suenan y escudo:Con choques leves y con golpes rudos.

Y al peligro otra vez sus corazones

Presentan. Por los muros va en aumento

El bélico clamor. Fuertes varones

Tienden el arco, ó del revuelto amiento

Tiran sus jabalinas y lanzones.

Todo de armas se cubre el campamento.

Huecos yelmos doquier suenan y escudo:

Con choques leves y con golpes rudos.

Arrecia por momentos la batalla.Naciendo las Cabrillas, de OccidenteAsí tambien azotadora estallaLa lluvia; con granizo así estridenteFiero turbion el piélago avasallaCuando el Eter, con austros inminente,Empuja acuosa tempestad, y el truenoA las cóncavas nubes rompe el seno.

Arrecia por momentos la batalla.Naciendo las Cabrillas, de OccidenteAsí tambien azotadora estallaLa lluvia; con granizo así estridenteFiero turbion el piélago avasallaCuando el Eter, con austros inminente,Empuja acuosa tempestad, y el truenoA las cóncavas nubes rompe el seno.

Arrecia por momentos la batalla.Naciendo las Cabrillas, de OccidenteAsí tambien azotadora estallaLa lluvia; con granizo así estridenteFiero turbion el piélago avasallaCuando el Eter, con austros inminente,Empuja acuosa tempestad, y el truenoA las cóncavas nubes rompe el seno.

Arrecia por momentos la batalla.

Naciendo las Cabrillas, de Occidente

Así tambien azotadora estalla

La lluvia; con granizo así estridente

Fiero turbion el piélago avasalla

Cuando el Eter, con austros inminente,

Empuja acuosa tempestad, y el trueno

A las cóncavas nubes rompe el seno.

Pándaro y Bícias, de Alcanor de IdaHijos, criados por la agreste HieraEn la selva de Jove (en tal guaridaNi arduo abeto ni cumbre hubo altaneraQue á aquellos mozos superior se mida),La puerta que á guardar el Rey les dieraAbren; y en su gran fuerza ambos seguros,Retan al enemigo á entrar los muros.

Pándaro y Bícias, de Alcanor de IdaHijos, criados por la agreste HieraEn la selva de Jove (en tal guaridaNi arduo abeto ni cumbre hubo altaneraQue á aquellos mozos superior se mida),La puerta que á guardar el Rey les dieraAbren; y en su gran fuerza ambos seguros,Retan al enemigo á entrar los muros.

Pándaro y Bícias, de Alcanor de IdaHijos, criados por la agreste HieraEn la selva de Jove (en tal guaridaNi arduo abeto ni cumbre hubo altaneraQue á aquellos mozos superior se mida),La puerta que á guardar el Rey les dieraAbren; y en su gran fuerza ambos seguros,Retan al enemigo á entrar los muros.

Pándaro y Bícias, de Alcanor de Ida

Hijos, criados por la agreste Hiera

En la selva de Jove (en tal guarida

Ni arduo abeto ni cumbre hubo altanera

Que á aquellos mozos superior se mida),

La puerta que á guardar el Rey les diera

Abren; y en su gran fuerza ambos seguros,

Retan al enemigo á entrar los muros.

Á un lado y á otro armados aparecenAdentro, á fuer de torres, con cimeraEn que altivos plumajes resplandecen.Tal orillas del Po, ó á la riberaDel Atesis ameno, iguales crecenDos encinas de intonsa cabellera,Y, el pié afirmando en el bañado suelo,Mueven la vana cresta allá en el cielo.

Á un lado y á otro armados aparecenAdentro, á fuer de torres, con cimeraEn que altivos plumajes resplandecen.Tal orillas del Po, ó á la riberaDel Atesis ameno, iguales crecenDos encinas de intonsa cabellera,Y, el pié afirmando en el bañado suelo,Mueven la vana cresta allá en el cielo.

Á un lado y á otro armados aparecenAdentro, á fuer de torres, con cimeraEn que altivos plumajes resplandecen.Tal orillas del Po, ó á la riberaDel Atesis ameno, iguales crecenDos encinas de intonsa cabellera,Y, el pié afirmando en el bañado suelo,Mueven la vana cresta allá en el cielo.

Á un lado y á otro armados aparecen

Adentro, á fuer de torres, con cimera

En que altivos plumajes resplandecen.

Tal orillas del Po, ó á la ribera

Del Atesis ameno, iguales crecen

Dos encinas de intonsa cabellera,

Y, el pié afirmando en el bañado suelo,

Mueven la vana cresta allá en el cielo.

Los Rútulos, la entrada al ver patente,Se lanzan. Cada cual con su cohorte,Sin más tardar avanzan ya: Quercente,Y Aquícolo, en las armas y en el porteHermoso, y Tmaro, de ánimo vehemente,Y Hemon, alumno del feroz Mavorte:Estréllanse en su arrojo, y los primerosDejan en el umbral vidas y aceros.

Los Rútulos, la entrada al ver patente,Se lanzan. Cada cual con su cohorte,Sin más tardar avanzan ya: Quercente,Y Aquícolo, en las armas y en el porteHermoso, y Tmaro, de ánimo vehemente,Y Hemon, alumno del feroz Mavorte:Estréllanse en su arrojo, y los primerosDejan en el umbral vidas y aceros.

Los Rútulos, la entrada al ver patente,Se lanzan. Cada cual con su cohorte,Sin más tardar avanzan ya: Quercente,Y Aquícolo, en las armas y en el porteHermoso, y Tmaro, de ánimo vehemente,Y Hemon, alumno del feroz Mavorte:Estréllanse en su arrojo, y los primerosDejan en el umbral vidas y aceros.

Los Rútulos, la entrada al ver patente,

Se lanzan. Cada cual con su cohorte,

Sin más tardar avanzan ya: Quercente,

Y Aquícolo, en las armas y en el porte

Hermoso, y Tmaro, de ánimo vehemente,

Y Hemon, alumno del feroz Mavorte:

Estréllanse en su arrojo, y los primeros

Dejan en el umbral vidas y aceros.

Y, siguiendo á sus jefes los soldados,Ya espaldas vuelven los que atras venían;Mas cobra la ira hostil mayores grados,Y otra vez atacar tal vez porfían.Por su parte los Teucros, agolpadosHácia aquel punto, más y más confían;Y salen, y alejados de la puerta,Persiguen al contrario en liza abierta.

Y, siguiendo á sus jefes los soldados,Ya espaldas vuelven los que atras venían;Mas cobra la ira hostil mayores grados,Y otra vez atacar tal vez porfían.Por su parte los Teucros, agolpadosHácia aquel punto, más y más confían;Y salen, y alejados de la puerta,Persiguen al contrario en liza abierta.

Y, siguiendo á sus jefes los soldados,Ya espaldas vuelven los que atras venían;Mas cobra la ira hostil mayores grados,Y otra vez atacar tal vez porfían.Por su parte los Teucros, agolpadosHácia aquel punto, más y más confían;Y salen, y alejados de la puerta,Persiguen al contrario en liza abierta.

Y, siguiendo á sus jefes los soldados,

Ya espaldas vuelven los que atras venían;

Mas cobra la ira hostil mayores grados,

Y otra vez atacar tal vez porfían.

Por su parte los Teucros, agolpados

Hácia aquel punto, más y más confían;

Y salen, y alejados de la puerta,

Persiguen al contrario en liza abierta.

El rey Turno que, en otra parte, insanoEl espanto y la muerte á muchos lleva,Oye que encarnizándose el TroyanoA abrir sus puertas orgulloso prueba;Del asalto emprendido alzando mano,Con ira que sus ímpetus renuevaAcude, acorre á la patente entradaPor gemelos gigantes custodiada.

El rey Turno que, en otra parte, insanoEl espanto y la muerte á muchos lleva,Oye que encarnizándose el TroyanoA abrir sus puertas orgulloso prueba;Del asalto emprendido alzando mano,Con ira que sus ímpetus renuevaAcude, acorre á la patente entradaPor gemelos gigantes custodiada.

El rey Turno que, en otra parte, insanoEl espanto y la muerte á muchos lleva,Oye que encarnizándose el TroyanoA abrir sus puertas orgulloso prueba;Del asalto emprendido alzando mano,Con ira que sus ímpetus renuevaAcude, acorre á la patente entradaPor gemelos gigantes custodiada.

El rey Turno que, en otra parte, insano

El espanto y la muerte á muchos lleva,

Oye que encarnizándose el Troyano

A abrir sus puertas orgulloso prueba;

Del asalto emprendido alzando mano,

Con ira que sus ímpetus renueva

Acude, acorre á la patente entrada

Por gemelos gigantes custodiada.

Y á Antífate ante todos, que gallardoAnte todos tambien la planta mueve(Del alto Sarpedon hijo bastardoQue le nació de una mujer de Tebe),De itálico cerezo arroja un dardoQue en su garganta, hendiendo el aura leve,Va á hundirse: ancha la herida brota un rio,Y arde, hincado al pulmon, el hierro impío.

Y á Antífate ante todos, que gallardoAnte todos tambien la planta mueve(Del alto Sarpedon hijo bastardoQue le nació de una mujer de Tebe),De itálico cerezo arroja un dardoQue en su garganta, hendiendo el aura leve,Va á hundirse: ancha la herida brota un rio,Y arde, hincado al pulmon, el hierro impío.

Y á Antífate ante todos, que gallardoAnte todos tambien la planta mueve(Del alto Sarpedon hijo bastardoQue le nació de una mujer de Tebe),De itálico cerezo arroja un dardoQue en su garganta, hendiendo el aura leve,Va á hundirse: ancha la herida brota un rio,Y arde, hincado al pulmon, el hierro impío.

Y á Antífate ante todos, que gallardo

Ante todos tambien la planta mueve

(Del alto Sarpedon hijo bastardo

Que le nació de una mujer de Tebe),

De itálico cerezo arroja un dardo

Que en su garganta, hendiendo el aura leve,

Va á hundirse: ancha la herida brota un rio,

Y arde, hincado al pulmon, el hierro impío.

A Afidno luégo, á Mérope, á ErimanteRinde, y á Bícias, que amenazas páraRugiente, con mirada centellante;Contra venablos el arnes le ampara.Ni azagaya lanzó Turno al gigante;Con zumbadoras cuerdas le disparaFalárica mortal cual rayo fiero:A su empuje el taurino doble cuero,

A Afidno luégo, á Mérope, á ErimanteRinde, y á Bícias, que amenazas páraRugiente, con mirada centellante;Contra venablos el arnes le ampara.Ni azagaya lanzó Turno al gigante;Con zumbadoras cuerdas le disparaFalárica mortal cual rayo fiero:A su empuje el taurino doble cuero,

A Afidno luégo, á Mérope, á ErimanteRinde, y á Bícias, que amenazas páraRugiente, con mirada centellante;Contra venablos el arnes le ampara.Ni azagaya lanzó Turno al gigante;Con zumbadoras cuerdas le disparaFalárica mortal cual rayo fiero:A su empuje el taurino doble cuero,

A Afidno luégo, á Mérope, á Erimante

Rinde, y á Bícias, que amenazas pára

Rugiente, con mirada centellante;

Contra venablos el arnes le ampara.

Ni azagaya lanzó Turno al gigante;

Con zumbadoras cuerdas le dispara

Falárica mortal cual rayo fiero:

A su empuje el taurino doble cuero,

Y áun con dobles escamas de oro finoLa fiel loriga resistir no pudo:Desmayado el gran cuerpo al suelo vino,Tembló la tierra y retumbó el escudo.Con golpe así y estruendo repentinoYerto pilar que giganteo y mudoEn ántes dominara el mar de Bayas,Cae tal vez en las soberbias playas,

Y áun con dobles escamas de oro finoLa fiel loriga resistir no pudo:Desmayado el gran cuerpo al suelo vino,Tembló la tierra y retumbó el escudo.Con golpe así y estruendo repentinoYerto pilar que giganteo y mudoEn ántes dominara el mar de Bayas,Cae tal vez en las soberbias playas,

Y áun con dobles escamas de oro finoLa fiel loriga resistir no pudo:Desmayado el gran cuerpo al suelo vino,Tembló la tierra y retumbó el escudo.Con golpe así y estruendo repentinoYerto pilar que giganteo y mudoEn ántes dominara el mar de Bayas,Cae tal vez en las soberbias playas,

Y áun con dobles escamas de oro fino

La fiel loriga resistir no pudo:

Desmayado el gran cuerpo al suelo vino,

Tembló la tierra y retumbó el escudo.

Con golpe así y estruendo repentino

Yerto pilar que giganteo y mudo

En ántes dominara el mar de Bayas,

Cae tal vez en las soberbias playas,

Y rueda así con ímpetu y rüinaY en el fondo del piélago se ensena:Toda se turba la extension marinaAl impulso, y resurte negra arena;Y estremécese Prócida vecinaDesde su asiento, y con espanto truena;Truena el áspero lecho de Inarime,Donde á Tifeo Júpiter oprime.

Y rueda así con ímpetu y rüinaY en el fondo del piélago se ensena:Toda se turba la extension marinaAl impulso, y resurte negra arena;Y estremécese Prócida vecinaDesde su asiento, y con espanto truena;Truena el áspero lecho de Inarime,Donde á Tifeo Júpiter oprime.

Y rueda así con ímpetu y rüinaY en el fondo del piélago se ensena:Toda se turba la extension marinaAl impulso, y resurte negra arena;Y estremécese Prócida vecinaDesde su asiento, y con espanto truena;Truena el áspero lecho de Inarime,Donde á Tifeo Júpiter oprime.

Y rueda así con ímpetu y rüina

Y en el fondo del piélago se ensena:

Toda se turba la extension marina

Al impulso, y resurte negra arena;

Y estremécese Prócida vecina

Desde su asiento, y con espanto truena;

Truena el áspero lecho de Inarime,

Donde á Tifeo Júpiter oprime.

Entónces Marte armipotente asisteY enérgicos estímulos añadeA los Latinos, y de ardor los viste(A los Troyanos á la vez invadeCon Pavor tenebroso y Fuga triste);Y ya, porque en sus almas se persuadeEl Dios guerrero y á la lid los guia,Invasores acuden á porfía.

Entónces Marte armipotente asisteY enérgicos estímulos añadeA los Latinos, y de ardor los viste(A los Troyanos á la vez invadeCon Pavor tenebroso y Fuga triste);Y ya, porque en sus almas se persuadeEl Dios guerrero y á la lid los guia,Invasores acuden á porfía.

Entónces Marte armipotente asisteY enérgicos estímulos añadeA los Latinos, y de ardor los viste(A los Troyanos á la vez invadeCon Pavor tenebroso y Fuga triste);Y ya, porque en sus almas se persuadeEl Dios guerrero y á la lid los guia,Invasores acuden á porfía.

Entónces Marte armipotente asiste

Y enérgicos estímulos añade

A los Latinos, y de ardor los viste

(A los Troyanos á la vez invade

Con Pavor tenebroso y Fuga triste);

Y ya, porque en sus almas se persuade

El Dios guerrero y á la lid los guia,

Invasores acuden á porfía.

Como, postrado el cuerpo y la faz muerta,Al hermano infeliz Pándaro miraY el mal suceso ve, cierra la puerta;Ella al empuje vigoroso gira:Con sus hombros anchísimos cubiertaÉl la tiene por dentro, y en su iraA muchos de su gente allende el muroMezclados deja en el combate duro.

Como, postrado el cuerpo y la faz muerta,Al hermano infeliz Pándaro miraY el mal suceso ve, cierra la puerta;Ella al empuje vigoroso gira:Con sus hombros anchísimos cubiertaÉl la tiene por dentro, y en su iraA muchos de su gente allende el muroMezclados deja en el combate duro.

Como, postrado el cuerpo y la faz muerta,Al hermano infeliz Pándaro miraY el mal suceso ve, cierra la puerta;Ella al empuje vigoroso gira:Con sus hombros anchísimos cubiertaÉl la tiene por dentro, y en su iraA muchos de su gente allende el muroMezclados deja en el combate duro.

Como, postrado el cuerpo y la faz muerta,

Al hermano infeliz Pándaro mira

Y el mal suceso ve, cierra la puerta;

Ella al empuje vigoroso gira:

Con sus hombros anchísimos cubierta

Él la tiene por dentro, y en su ira

A muchos de su gente allende el muro

Mezclados deja en el combate duro.

Á otros, empero, de tropel, consigoAdentro recibió. ¡Ciego y demente!Que no ha echado de ver cómo al abrigoDe aquella confusion, entre la genteEl jefe del ejército enemigoSiguiendo impetüoso la corrientePenetra, como tigre despiadadoEn medio de pacífico ganado.

Á otros, empero, de tropel, consigoAdentro recibió. ¡Ciego y demente!Que no ha echado de ver cómo al abrigoDe aquella confusion, entre la genteEl jefe del ejército enemigoSiguiendo impetüoso la corrientePenetra, como tigre despiadadoEn medio de pacífico ganado.

Á otros, empero, de tropel, consigoAdentro recibió. ¡Ciego y demente!Que no ha echado de ver cómo al abrigoDe aquella confusion, entre la genteEl jefe del ejército enemigoSiguiendo impetüoso la corrientePenetra, como tigre despiadadoEn medio de pacífico ganado.

Á otros, empero, de tropel, consigo

Adentro recibió. ¡Ciego y demente!

Que no ha echado de ver cómo al abrigo

De aquella confusion, entre la gente

El jefe del ejército enemigo

Siguiendo impetüoso la corriente

Penetra, como tigre despiadado

En medio de pacífico ganado.

Entran, pues. Mas de súbito á sus ojosBrilla extraña vision: altos se mecenSobre yelmo gentil crestones rojos;Crujen hórridas armas que estremecen,Y luz fiero broquel vibra á manojos...Al punto aquel semblante que aborrecen,Y aquel brazo feroz que temen tanto,Los Teucros reconocen con espanto.

Entran, pues. Mas de súbito á sus ojosBrilla extraña vision: altos se mecenSobre yelmo gentil crestones rojos;Crujen hórridas armas que estremecen,Y luz fiero broquel vibra á manojos...Al punto aquel semblante que aborrecen,Y aquel brazo feroz que temen tanto,Los Teucros reconocen con espanto.

Entran, pues. Mas de súbito á sus ojosBrilla extraña vision: altos se mecenSobre yelmo gentil crestones rojos;Crujen hórridas armas que estremecen,Y luz fiero broquel vibra á manojos...Al punto aquel semblante que aborrecen,Y aquel brazo feroz que temen tanto,Los Teucros reconocen con espanto.

Entran, pues. Mas de súbito á sus ojos

Brilla extraña vision: altos se mecen

Sobre yelmo gentil crestones rojos;

Crujen hórridas armas que estremecen,

Y luz fiero broquel vibra á manojos...

Al punto aquel semblante que aborrecen,

Y aquel brazo feroz que temen tanto,

Los Teucros reconocen con espanto.

Pándaro, en el furor á que la muerteDe su mísero hermano le arrebata,Alzase entónces corpulento y fuerte,Y «El palacio dotal no ves de Amata,»Exclama, «ni Árdea es ésta que á tenerteAbre el recinto de sus muros, grataA un hijo vencedor. ¡Turno! has entradoEn campo hostil, y ya salir no es dado!»

Pándaro, en el furor á que la muerteDe su mísero hermano le arrebata,Alzase entónces corpulento y fuerte,Y «El palacio dotal no ves de Amata,»Exclama, «ni Árdea es ésta que á tenerteAbre el recinto de sus muros, grataA un hijo vencedor. ¡Turno! has entradoEn campo hostil, y ya salir no es dado!»

Pándaro, en el furor á que la muerteDe su mísero hermano le arrebata,Alzase entónces corpulento y fuerte,Y «El palacio dotal no ves de Amata,»Exclama, «ni Árdea es ésta que á tenerteAbre el recinto de sus muros, grataA un hijo vencedor. ¡Turno! has entradoEn campo hostil, y ya salir no es dado!»

Pándaro, en el furor á que la muerte

De su mísero hermano le arrebata,

Alzase entónces corpulento y fuerte,

Y «El palacio dotal no ves de Amata,»

Exclama, «ni Árdea es ésta que á tenerte

Abre el recinto de sus muros, grata

A un hijo vencedor. ¡Turno! has entrado

En campo hostil, y ya salir no es dado!»

Y Turno, con sonrisa de bonanza:«Mide, pues, esa diestra con la mia,Y á Príamo dirás que en mi pujanzaOtro Aquíles topó tu cortesía!»Con nudos y corteza áspera lanzaPándaro desembraza; la desvíaJuno en su vuelo: á herir el hierro aciertaLos aires sólo, y se clavó en la puerta.

Y Turno, con sonrisa de bonanza:«Mide, pues, esa diestra con la mia,Y á Príamo dirás que en mi pujanzaOtro Aquíles topó tu cortesía!»Con nudos y corteza áspera lanzaPándaro desembraza; la desvíaJuno en su vuelo: á herir el hierro aciertaLos aires sólo, y se clavó en la puerta.

Y Turno, con sonrisa de bonanza:«Mide, pues, esa diestra con la mia,Y á Príamo dirás que en mi pujanzaOtro Aquíles topó tu cortesía!»Con nudos y corteza áspera lanzaPándaro desembraza; la desvíaJuno en su vuelo: á herir el hierro aciertaLos aires sólo, y se clavó en la puerta.

Y Turno, con sonrisa de bonanza:

«Mide, pues, esa diestra con la mia,

Y á Príamo dirás que en mi pujanza

Otro Aquíles topó tu cortesía!»

Con nudos y corteza áspera lanza

Pándaro desembraza; la desvía

Juno en su vuelo: á herir el hierro acierta

Los aires sólo, y se clavó en la puerta.

«No será cual la tuya inobedienteArma de esta mi diestra manejada,Ni ella sus golpes eludir consiente,»Dice Turno; y se empina, alta la espada.Y en la mitad descarga de la frenteA Pándaro tan recia cuchillada,Que no paró sin que con ancha heridaLas impubes quijadas le divida.

«No será cual la tuya inobedienteArma de esta mi diestra manejada,Ni ella sus golpes eludir consiente,»Dice Turno; y se empina, alta la espada.Y en la mitad descarga de la frenteA Pándaro tan recia cuchillada,Que no paró sin que con ancha heridaLas impubes quijadas le divida.

«No será cual la tuya inobedienteArma de esta mi diestra manejada,Ni ella sus golpes eludir consiente,»Dice Turno; y se empina, alta la espada.Y en la mitad descarga de la frenteA Pándaro tan recia cuchillada,Que no paró sin que con ancha heridaLas impubes quijadas le divida.

«No será cual la tuya inobediente

Arma de esta mi diestra manejada,

Ni ella sus golpes eludir consiente,»

Dice Turno; y se empina, alta la espada.

Y en la mitad descarga de la frente

A Pándaro tan recia cuchillada,

Que no paró sin que con ancha herida

Las impubes quijadas le divida.

Cae el jayan; y el suelo en són profundoTreme, no acostumbrado á golpes tales.Con sangre y sesos el arnes inmundoTiende en tierra, y á par descomunalesSus miembros, el coloso moribundo;A hierro en partes dividida igualesCuélgale la cabeza á entrambos lados;Y cuantos miran esto huyen turbados.

Cae el jayan; y el suelo en són profundoTreme, no acostumbrado á golpes tales.Con sangre y sesos el arnes inmundoTiende en tierra, y á par descomunalesSus miembros, el coloso moribundo;A hierro en partes dividida igualesCuélgale la cabeza á entrambos lados;Y cuantos miran esto huyen turbados.

Cae el jayan; y el suelo en són profundoTreme, no acostumbrado á golpes tales.Con sangre y sesos el arnes inmundoTiende en tierra, y á par descomunalesSus miembros, el coloso moribundo;A hierro en partes dividida igualesCuélgale la cabeza á entrambos lados;Y cuantos miran esto huyen turbados.

Cae el jayan; y el suelo en són profundo

Treme, no acostumbrado á golpes tales.

Con sangre y sesos el arnes inmundo

Tiende en tierra, y á par descomunales

Sus miembros, el coloso moribundo;

A hierro en partes dividida iguales

Cuélgale la cabeza á entrambos lados;

Y cuantos miran esto huyen turbados.

Si al vencedor al punto se ocurrieraA sus parciales franquear la entradaRompiendo con su mano la barrera.Fuera aquella ocasion postrer jornadaA la emprendida lid, y luz postreraA la raza de Príamo cuitada;—Mas de sangre la sed, que sangre huele,De los que huyen en pos loco le impele.

Si al vencedor al punto se ocurrieraA sus parciales franquear la entradaRompiendo con su mano la barrera.Fuera aquella ocasion postrer jornadaA la emprendida lid, y luz postreraA la raza de Príamo cuitada;—Mas de sangre la sed, que sangre huele,De los que huyen en pos loco le impele.

Si al vencedor al punto se ocurrieraA sus parciales franquear la entradaRompiendo con su mano la barrera.Fuera aquella ocasion postrer jornadaA la emprendida lid, y luz postreraA la raza de Príamo cuitada;—Mas de sangre la sed, que sangre huele,De los que huyen en pos loco le impele.

Si al vencedor al punto se ocurriera

A sus parciales franquear la entrada

Rompiendo con su mano la barrera.

Fuera aquella ocasion postrer jornada

A la emprendida lid, y luz postrera

A la raza de Príamo cuitada;—

Mas de sangre la sed, que sangre huele,

De los que huyen en pos loco le impele.

Y á Fáleris, y á Gíges, un jarreteHabiéndole en la fuga herido, alcanza:Con picas de éstos á otros acomete;Juno el fuego le da de su venganza.Clavó á Fégeo en su escudo, y arremeteTras de Hális, y hácia aquellos ya se lanzaQue están desde los muros braveando:Prítanis, y Halio, y Noemon, y Alcrando...

Y á Fáleris, y á Gíges, un jarreteHabiéndole en la fuga herido, alcanza:Con picas de éstos á otros acomete;Juno el fuego le da de su venganza.Clavó á Fégeo en su escudo, y arremeteTras de Hális, y hácia aquellos ya se lanzaQue están desde los muros braveando:Prítanis, y Halio, y Noemon, y Alcrando...

Y á Fáleris, y á Gíges, un jarreteHabiéndole en la fuga herido, alcanza:Con picas de éstos á otros acomete;Juno el fuego le da de su venganza.Clavó á Fégeo en su escudo, y arremeteTras de Hális, y hácia aquellos ya se lanzaQue están desde los muros braveando:Prítanis, y Halio, y Noemon, y Alcrando...

Y á Fáleris, y á Gíges, un jarrete

Habiéndole en la fuga herido, alcanza:

Con picas de éstos á otros acomete;

Juno el fuego le da de su venganza.

Clavó á Fégeo en su escudo, y arremete

Tras de Hális, y hácia aquellos ya se lanza

Que están desde los muros braveando:

Prítanis, y Halio, y Noemon, y Alcrando...

¡Tristes! no le aguardaban. Se le abocaLinceo, empero, entre ellos avisado,Y contra él, aunque tarde, los convoca:Turno se le adelanta, en un valladoSe apoya, el hierro esgrime, y le derrocaDe un tajo, con el yelmo destroncadoLa segada cabeza. Y luégo á AmicoPostra, en despojos de la selva rico,

¡Tristes! no le aguardaban. Se le abocaLinceo, empero, entre ellos avisado,Y contra él, aunque tarde, los convoca:Turno se le adelanta, en un valladoSe apoya, el hierro esgrime, y le derrocaDe un tajo, con el yelmo destroncadoLa segada cabeza. Y luégo á AmicoPostra, en despojos de la selva rico,

¡Tristes! no le aguardaban. Se le abocaLinceo, empero, entre ellos avisado,Y contra él, aunque tarde, los convoca:Turno se le adelanta, en un valladoSe apoya, el hierro esgrime, y le derrocaDe un tajo, con el yelmo destroncadoLa segada cabeza. Y luégo á AmicoPostra, en despojos de la selva rico,

¡Tristes! no le aguardaban. Se le aboca

Linceo, empero, entre ellos avisado,

Y contra él, aunque tarde, los convoca:

Turno se le adelanta, en un vallado

Se apoya, el hierro esgrime, y le derroca

De un tajo, con el yelmo destroncado

La segada cabeza. Y luégo á Amico

Postra, en despojos de la selva rico,

Cazador que cual nadie el arte y doloDe enherbolar saetas conocia.Mató despues á Clicio, hijo de Eolo;Y á Creteo, á quien fué la compañíaFiel de las Musas su deleite solo,Su ejercicio el laud, la poesíaSu amor. Carros marciales, lides bravasSiempre, ¡vate infeliz! cantando estabas.

Cazador que cual nadie el arte y doloDe enherbolar saetas conocia.Mató despues á Clicio, hijo de Eolo;Y á Creteo, á quien fué la compañíaFiel de las Musas su deleite solo,Su ejercicio el laud, la poesíaSu amor. Carros marciales, lides bravasSiempre, ¡vate infeliz! cantando estabas.

Cazador que cual nadie el arte y doloDe enherbolar saetas conocia.Mató despues á Clicio, hijo de Eolo;Y á Creteo, á quien fué la compañíaFiel de las Musas su deleite solo,Su ejercicio el laud, la poesíaSu amor. Carros marciales, lides bravasSiempre, ¡vate infeliz! cantando estabas.

Cazador que cual nadie el arte y dolo

De enherbolar saetas conocia.

Mató despues á Clicio, hijo de Eolo;

Y á Creteo, á quien fué la compañía

Fiel de las Musas su deleite solo,

Su ejercicio el laud, la poesía

Su amor. Carros marciales, lides bravas

Siempre, ¡vate infeliz! cantando estabas.

Oyen los jefes que el peligro llama:Mnesteo y el intrépido SerestoAllá acuden, y al ver que se derramaMedrosa turba ante invasor enhiestoQue aterra la ciudad, Mnesteo exclama:«¿A dó huis, insensatos? Más repuesto¿Qué otro sitio hallareis ni más seguro?¿Ó qué muro buscais allende el muro?

Oyen los jefes que el peligro llama:Mnesteo y el intrépido SerestoAllá acuden, y al ver que se derramaMedrosa turba ante invasor enhiestoQue aterra la ciudad, Mnesteo exclama:«¿A dó huis, insensatos? Más repuesto¿Qué otro sitio hallareis ni más seguro?¿Ó qué muro buscais allende el muro?

Oyen los jefes que el peligro llama:Mnesteo y el intrépido SerestoAllá acuden, y al ver que se derramaMedrosa turba ante invasor enhiestoQue aterra la ciudad, Mnesteo exclama:«¿A dó huis, insensatos? Más repuesto¿Qué otro sitio hallareis ni más seguro?¿Ó qué muro buscais allende el muro?

Oyen los jefes que el peligro llama:

Mnesteo y el intrépido Seresto

Allá acuden, y al ver que se derrama

Medrosa turba ante invasor enhiesto

Que aterra la ciudad, Mnesteo exclama:

«¿A dó huis, insensatos? Más repuesto

¿Qué otro sitio hallareis ni más seguro?

¿Ó qué muro buscais allende el muro?

»¿Un hombre triunfará de mil TroyanosÁun en medio de vallas y de aceros?¿Y él solo entre vosotros, ciudadanos,Correrá haciendo impune estragos fieros?¿Y para el Orco segarán sus manosLa flor de nuestros jóvenes guerreros?¡Qué! ¿Dioses, Patria, Rey nada os merecen,Ni os inspiran piedad ni os enrojecen?»

»¿Un hombre triunfará de mil TroyanosÁun en medio de vallas y de aceros?¿Y él solo entre vosotros, ciudadanos,Correrá haciendo impune estragos fieros?¿Y para el Orco segarán sus manosLa flor de nuestros jóvenes guerreros?¡Qué! ¿Dioses, Patria, Rey nada os merecen,Ni os inspiran piedad ni os enrojecen?»

»¿Un hombre triunfará de mil TroyanosÁun en medio de vallas y de aceros?¿Y él solo entre vosotros, ciudadanos,Correrá haciendo impune estragos fieros?¿Y para el Orco segarán sus manosLa flor de nuestros jóvenes guerreros?¡Qué! ¿Dioses, Patria, Rey nada os merecen,Ni os inspiran piedad ni os enrojecen?»

»¿Un hombre triunfará de mil Troyanos

Áun en medio de vallas y de aceros?

¿Y él solo entre vosotros, ciudadanos,

Correrá haciendo impune estragos fieros?

¿Y para el Orco segarán sus manos

La flor de nuestros jóvenes guerreros?

¡Qué! ¿Dioses, Patria, Rey nada os merecen,

Ni os inspiran piedad ni os enrojecen?»

Encorajados con palabras talesRehácense, y en densa infanteríaAvanzan ya. Con armas desigualesPausadamente del combate ciaTurno, y hácia la parte en que fluvialesOndas besan el muro, se desvía,Miéntras con nuevo ardor y altos clamoresAuméntanse sobre él los ofensores.

Encorajados con palabras talesRehácense, y en densa infanteríaAvanzan ya. Con armas desigualesPausadamente del combate ciaTurno, y hácia la parte en que fluvialesOndas besan el muro, se desvía,Miéntras con nuevo ardor y altos clamoresAuméntanse sobre él los ofensores.

Encorajados con palabras talesRehácense, y en densa infanteríaAvanzan ya. Con armas desigualesPausadamente del combate ciaTurno, y hácia la parte en que fluvialesOndas besan el muro, se desvía,Miéntras con nuevo ardor y altos clamoresAuméntanse sobre él los ofensores.

Encorajados con palabras tales

Rehácense, y en densa infantería

Avanzan ya. Con armas desiguales

Pausadamente del combate cia

Turno, y hácia la parte en que fluviales

Ondas besan el muro, se desvía,

Miéntras con nuevo ardor y altos clamores

Auméntanse sobre él los ofensores.

Cual leon de monteros acosado,Que los venablos contrapuestos miraReceloso, y á paso retrogradoCon miradas sañudas se retira:El valor en su raza vinculadoHuir no le permite, ni la ira;Mas por medio de la áspera barreraRomper no puede, aunque romper quisiera;

Cual leon de monteros acosado,Que los venablos contrapuestos miraReceloso, y á paso retrogradoCon miradas sañudas se retira:El valor en su raza vinculadoHuir no le permite, ni la ira;Mas por medio de la áspera barreraRomper no puede, aunque romper quisiera;

Cual leon de monteros acosado,Que los venablos contrapuestos miraReceloso, y á paso retrogradoCon miradas sañudas se retira:El valor en su raza vinculadoHuir no le permite, ni la ira;Mas por medio de la áspera barreraRomper no puede, aunque romper quisiera;

Cual leon de monteros acosado,

Que los venablos contrapuestos mira

Receloso, y á paso retrogrado

Con miradas sañudas se retira:

El valor en su raza vinculado

Huir no le permite, ni la ira;

Mas por medio de la áspera barrera

Romper no puede, aunque romper quisiera;

Así Turno tambien dudoso y lentoRetrocediendo va; mas no desmaya,Y arde en vivo furor su pensamiento.Embestir una vez y áun otra ensaya,Y una vez y otra su ímpetu violentoPone á muchos en fuga, á otros á raya;Pero al fin en su daño se congreganCuantos hay en el campo y juntos llegan.

Así Turno tambien dudoso y lentoRetrocediendo va; mas no desmaya,Y arde en vivo furor su pensamiento.Embestir una vez y áun otra ensaya,Y una vez y otra su ímpetu violentoPone á muchos en fuga, á otros á raya;Pero al fin en su daño se congreganCuantos hay en el campo y juntos llegan.

Así Turno tambien dudoso y lentoRetrocediendo va; mas no desmaya,Y arde en vivo furor su pensamiento.Embestir una vez y áun otra ensaya,Y una vez y otra su ímpetu violentoPone á muchos en fuga, á otros á raya;Pero al fin en su daño se congreganCuantos hay en el campo y juntos llegan.

Así Turno tambien dudoso y lento

Retrocediendo va; mas no desmaya,

Y arde en vivo furor su pensamiento.

Embestir una vez y áun otra ensaya,

Y una vez y otra su ímpetu violento

Pone á muchos en fuga, á otros á raya;

Pero al fin en su daño se congregan

Cuantos hay en el campo y juntos llegan.

Ni ya la hija de Saturno osaConfortar al ahijado en su porfíaCon nuevo aliento; que á Íris vaporosaJúpiter mismo desde el cielo envía,Y, encaminados á su régia esposa,Mensajes no süaves le confía,Que abandonar á Turno ordenan, casoQue de los muros él no arredre el paso.

Ni ya la hija de Saturno osaConfortar al ahijado en su porfíaCon nuevo aliento; que á Íris vaporosaJúpiter mismo desde el cielo envía,Y, encaminados á su régia esposa,Mensajes no süaves le confía,Que abandonar á Turno ordenan, casoQue de los muros él no arredre el paso.

Ni ya la hija de Saturno osaConfortar al ahijado en su porfíaCon nuevo aliento; que á Íris vaporosaJúpiter mismo desde el cielo envía,Y, encaminados á su régia esposa,Mensajes no süaves le confía,Que abandonar á Turno ordenan, casoQue de los muros él no arredre el paso.

Ni ya la hija de Saturno osa

Confortar al ahijado en su porfía

Con nuevo aliento; que á Íris vaporosa

Júpiter mismo desde el cielo envía,

Y, encaminados á su régia esposa,

Mensajes no süaves le confía,

Que abandonar á Turno ordenan, caso

Que de los muros él no arredre el paso.

Nada el mancebo, pues, con el escudo,Nada ya con la armada diestra puede;¡Tanto el asalto arrecia áspero y rudo!Hace que en torno de sus sienes ruedeRuido asordante, el incesante, agudoRepiquete del yelmo: ábrese, y cedeLa armadura de bronce á las pedradas;Las rojas plumas vuelan arrancadas.

Nada el mancebo, pues, con el escudo,Nada ya con la armada diestra puede;¡Tanto el asalto arrecia áspero y rudo!Hace que en torno de sus sienes ruedeRuido asordante, el incesante, agudoRepiquete del yelmo: ábrese, y cedeLa armadura de bronce á las pedradas;Las rojas plumas vuelan arrancadas.

Nada el mancebo, pues, con el escudo,Nada ya con la armada diestra puede;¡Tanto el asalto arrecia áspero y rudo!Hace que en torno de sus sienes ruedeRuido asordante, el incesante, agudoRepiquete del yelmo: ábrese, y cedeLa armadura de bronce á las pedradas;Las rojas plumas vuelan arrancadas.

Nada el mancebo, pues, con el escudo,

Nada ya con la armada diestra puede;

¡Tanto el asalto arrecia áspero y rudo!

Hace que en torno de sus sienes ruede

Ruido asordante, el incesante, agudo

Repiquete del yelmo: ábrese, y cede

La armadura de bronce á las pedradas;

Las rojas plumas vuelan arrancadas.

Contra nube de dardos enemiga¿Qué hará la copa de un broquel? CircundaA Turno ya la multitud; le hostigaMnesteo con su lanza furibunda:Mana el sudor copioso en su fatiga;Raudal como de pez su cuerpo inunda:Fáltale aire vital; convulso alientoAl moribundo pecho da tormento.

Contra nube de dardos enemiga¿Qué hará la copa de un broquel? CircundaA Turno ya la multitud; le hostigaMnesteo con su lanza furibunda:Mana el sudor copioso en su fatiga;Raudal como de pez su cuerpo inunda:Fáltale aire vital; convulso alientoAl moribundo pecho da tormento.

Contra nube de dardos enemiga¿Qué hará la copa de un broquel? CircundaA Turno ya la multitud; le hostigaMnesteo con su lanza furibunda:Mana el sudor copioso en su fatiga;Raudal como de pez su cuerpo inunda:Fáltale aire vital; convulso alientoAl moribundo pecho da tormento.

Contra nube de dardos enemiga

¿Qué hará la copa de un broquel? Circunda

A Turno ya la multitud; le hostiga

Mnesteo con su lanza furibunda:

Mana el sudor copioso en su fatiga;

Raudal como de pez su cuerpo inunda:

Fáltale aire vital; convulso aliento

Al moribundo pecho da tormento.

¡Ved! con todas sus armas de repente,Como último arranque de su brío,Arrójase á las aguas. BlandamenteEn su rojo regazo el sacro rioRecíbele, y sumido en su corriente,Sangre, polvo y sudor le lava pio,Y devuélvele en ondas sosegadasHermoso de su gente á las miradas.

¡Ved! con todas sus armas de repente,Como último arranque de su brío,Arrójase á las aguas. BlandamenteEn su rojo regazo el sacro rioRecíbele, y sumido en su corriente,Sangre, polvo y sudor le lava pio,Y devuélvele en ondas sosegadasHermoso de su gente á las miradas.

¡Ved! con todas sus armas de repente,Como último arranque de su brío,Arrójase á las aguas. BlandamenteEn su rojo regazo el sacro rioRecíbele, y sumido en su corriente,Sangre, polvo y sudor le lava pio,Y devuélvele en ondas sosegadasHermoso de su gente á las miradas.

¡Ved! con todas sus armas de repente,

Como último arranque de su brío,

Arrójase á las aguas. Blandamente

En su rojo regazo el sacro rio

Recíbele, y sumido en su corriente,

Sangre, polvo y sudor le lava pio,

Y devuélvele en ondas sosegadas

Hermoso de su gente á las miradas.


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