ACTO TERCERO

Ilustración ornamentalACTO TERCERO

Ilustración ornamental

El mismo sotabanco del acto primero, pero amueblado con enseres nuevos. Todo modesto y limpio. Es de día.

Aparece el sotabanco en una leve penumbra. Entra por una ventana que quedó un poco entreabierta una suave claridad. DON ANTONIO, sentado junto a una mesa, duerme de bruces sobre ella. Tiene a su lado una botella de Pedro Ximénez y otra de coñac y un periódico. Entre los dedos, un puro enorme. Dentro, VOZ DE HOMBRE y MUJER. Luego LEONORCITA.

Voz hombre

(En el patio.)Señá Balbina, dígale usté a Ufrasio que baje si quie venir pa la obra, que son las ocho.

Voz mujer

(Ídem.)Dice que eches a andar, que ahora te alcanza.

Voz hombre

¿Se le han pegao las sábanas?

Voz mujer

Con colchones y todo.

Voz hombre

Pues dígale usté que no corra, que voy en tranvía. ¡Ta lego!(Pausa.)

Leonor

(Por la puerta izquierda, vestida con modestia.)¡Ah, papá durmiendo aquí! Yo creí que no había venido, como otras noches. Pero llegaría al amanecer y se conoce que por no despertarme...(Abre las ventanas. Entra la luz.)¡Calle, y se ha bebido media botella de coñac!... «Coñac Tres Cepas»... ¡Tres cepas y él, cuatro! Y otra de Pedro Ximénez. Es lo que más le gusta. ¡Como son tocayos! ¡Y menudo puro!... ¡Pobre papaíto!... Porqueél es bueno... Ahora, que desde que se metió en esas cosas de juego y de matonerías... Y como alrededor de eso siempre andan mujeres, pues... ¡claro!... Pero él es bueno, sino que a veces los hombres más buenos tienen que hacer cosas que parecen malos. ¡Lo que él ha sufrido hasta acostumbrarse a parecer malo!

DICHOS y MARCOS, por la ventana del pasillo.

Marcos

Leo.

Leonor

(Con tristeza.)Hola, Marcos. ¿Qué, te vas al taller?

Marcos

No, porque a las once se reúne la Junta del Sindicato pa reformar la base 5.ª del apartao 8.º del Reglamento 6.º, y no sabemos qué opinará la Federación de Picadores de Higadillas, que s’han declarao en huelga permanente y quien que vayamos al paro los demás ramos.

Leonor

Pues entonces, pasa.

Marcos

(Atendiendo.)Oye, ¿ese ronquido a quién pertenece?

Leonor

Es de mi papá.

Marcos

Me lo había parecido por lo aflautao.(Entra.)

Leonor

(Mostrándole a su padre.)Repara.

Marcos

(Con desconsuelo.)¡Dios mío, quién l’ha visto y quién le ve!

Leonor

(Llorosa.)¡Él, que era un padre modelo!

Marcos

Como que pa mí no había en este mundo más que dos padres intachables: tu padre y el Padre Nuestro... el Padre Nuestro que estás en los cielos, porque el mío particular no lo he conocido, por desgracia.

Leonor

¿Murió tu padre antes de nacer tú?

Marcos

Año y medio antes...(Rectificando vivamente.)Digo, no... mes y medio, ¡que no sé lo que me digo!; porque de ver yo a tu padre en el camino que le veo...

Leonor

Ya ves, entregao al Pedro Ximénez, que le marea horriblemente.

Marcos

¡Menudo perico está!

Leonor

Le hace perder el juicio.

Marcos

Pues claro; ¿tú has conocido ningún Perico formal?

Leonor

Y fíjate en el puro.

Marcos

Un puro como pa fumárselo apoyándolo en una tronera, porque él con los dientes solo no lo sostiene. Naa, la vida de esas malditas casas de juego, que corrompen hasta lo más sano.

Leonor

Y lo que yo más siento es esa mujer, la Sole, que le tiene sorbido el seso. ¿Pero cómo se lo habrá sorbido?

Marcos

Pues soplando pa dentro. Esas tías son muy ladinas. Y como tu padre ya no es que digamos ningún chavalillo...

Leonor

Ni mucho menos.

Marcos

Pues ha ido esa individua, le ha jurao un amor eterno pa lo que queda de año, le ha regalao una esclava de deciocho pesetas que le está poniendo verde la muñeca; le ha escrito en un retrato: «Tulla para siempre»; pero tulla con tres eles, y en cuanto a un anciano le cometen esa falta de ortografía, pues que l’ha diñao. Naa más.

Leonor

¿Y qué haríamos con él?

Marcos

Pues si hubiese un reformatorio pa ancianos, yo le metía.

Leonor

¿Querría entrar en las Reparadoras?

Marcos

Él, sí; las que no querrían serían las hermanitas.

Leonor

Son madres.

Marcos

Peor que peor.

Leonor

(Llorando.)¡Ay, Marcos; yo no tengo, después de mi papá, a nadie en el mundo más que a ti!

Marcos

Pero no llores, mujer.

Leonor

Es preciso que tú me ayudes.

Marcos

Que sí, mujer.

Leonor

Es preciso que le quitemos de esa mujerota de la Sole sea como sea.

Marcos

¿Pero cómo?

Leonor

Haciendo locuras.

Marcos

No, las locuras ya las hace él. ¡Pero en fin, yo te prometo que hoy la echamos a esa tía! Por no verte llorar soy yo capaz...

Leonor

Ya sabes que ella, todas las mañanas, en cuanto yo me voy al taller de sombreros, aprovecha que papá está solo y sube.

Marcos

Pues déjate, que hoy la espero yo aquí. Y te juro que hoy la echo a la calle pa siempre, ¡por estas que son cruces!

Leonor

¡Ay, gracias, gracias, Marcos de mi vida! ¿La echarás?

Marcos

Palabra. Y respetive a tu padre, en cuanto abra los ojos a la luz, le endiño una reprimenda que le quito de beber pa mientras viva. Mialas.

Leonor

Calla, que despierta.

Marcos

Déjate.(Amenazador.)

Antonio

(Se rebulle, despierta, balbucea.)Sole... Sole... tú...

Leonor

Soy yo, papá.

Antonio

¡Tú, Sole... digo, sola... digo, hija!

Leonor

No, estoy con Marcos...(Se pone el velito para irse.)

Antonio

¡Caramba, estaba soñando y!... Hola, Marquitos, hijo; ¿qué tal día hace?

Marcos

Despejao; ¿y usté?

Antonio

Pues mira, hijo, que me venía esta madrugada a casa, me encontré a dos amigos...

Marcos

Sí, ya los veo; don Pedro Domecq y don Pedro Ximénez, y l’han estao a usté mareando, ¿eh?

Antonio

¡Pero qué malicioso! Estos amigos me esperaban. Los otros eran de verdad; me han entretenido, llegué tarde y claro...

Marcos

Eso de claro...

Leonor

Bueno, papá; yo me voy, que es la hora de entrar al obrador. Aquí te quedas con Marcos.

Antonio

¿Pero por qué vas a trabajar, hija mía?

Leonor

Pero si no aprendo bien a sombrerera, ¿cómo quieres que luego me establezca con el dinerito que tenemos guardado?

(Movimiento de contrariedad en don Antonio, que trata de disimular en seguida.)

Marcos

¡Nos vamos a establecer con las diez mil beatas que se ganó usté por sus puñitos, don Antonio! Tenemos el plan. Nos casamos. Ella pone una sombrerería, yo una estuchería... ¡y cualquiera nos tose, si no se nos acatarran los chavales! ¿Verdad, rica?

Leonor

Calla, calla...

Antonio

¡Qué Marquitos este!

Leonor

Adiós, papaíto.(Le besa.)

Antonio

Adiós, vida.

Marcos

(Acompañándola hasta la puerta.)Adiós.

Leonor

(Aparte.)Si viene esa mujer...

Marcos

Que la echo rodando pon las escaleras.

Leonor

Y el vino.

Marcos

No vuelve a probar ni una gota.

Leonor

¡Que tengas carácter!

Marcos

¡Por estas!

(Vase Leonor.)

DON ANTONIO y MARCOS

Antonio

(Ofreciéndole una copa de vino.)Marquitos, hijo...

Marcos

(Muy serio.)Don Antonio, aparte usté.

Antonio

Pero hijo... ¿es que me desprecias?(Insiste.)

Marcos

¿Pero usté no me conoce a mí?

Antonio

Pues por eso que te conozco y sé que te gusta lo bueno...

Marcos

¡Vino yo!

Antonio

Pero si no es vino. ¿Dónde tienes los ojos? Es coñac...(Vuelve a ofrecérsela.)Anda, hijo.

Marcos

(Secamente.)He dicho que no.(Se sientan uno frente a otro.)

Antonio

Que da uno con tontos. Paciencia.(Se la bebe él.)

Marcos

Pero usté, don Antonio, ¿cómo se ha vuelto usté así? Usté, que era la virtú con dos patas. Usté, que era...

Antonio

Pues nada, hijo, ya lo ves; el ambiente,. Que se hace uno a todo. Aquel día fatal que entré en la casa de Andorra fue mi perdición. La baraja tiene detrás una mujer y a dos dedos una botella... y das de una cosa en otra, como si una mano fatal te empujase.

Marcos

¿Pero no vale bastante su hija pa quitarlo de too eso?

Antonio

¡No, no me hables de mi hija! Cuando me acuerdo de ella...(Le ofrece otra copa.)parece que quiero borrar con el vino... Anda, bebe, que quiero borrar.

Marcos

¡Que yo no bebo, he dicho!

Antonio

Hombre, siquiera para que no me lo beba yo solo y me perjudique.

Marcos

Si es como obra de misericordia u de longanizanimidaz,bueno.(Bebe y le devuelve la copa.)No, este no me gusta; yo quería del dulce.

Antonio

Sí, hijo mío, toma.(Le da otra copa, que se la bebe.)Pero te advierto que este es más estomacal. Pues volviendo a lo de mi hija, te juro, Marquitos, que estoy pasando por ella, solo por ella, unos días horrendos.

Marcos

¿Pero qué dice usté?

Antonio

¡Sí, Marquitos, sí!... ¡Me acecha un peligro de muerte! Acércate, quiero confesártelo todo.

(Tembloroso y dando al momento gran interés, sirve dos copas de vino, ofrece una a Marcos y aproxima su silla a la del interlocutor.)

Marcos

(Se sienta. Bebe.)No, yo quería del estomacal.

Antonio

(Le sirve otra, que Marcos bebe.)Pues oye lo que me pasa y atérrate. Procedente del penal de Ocaña ha llegado hace unos días a Madrid un matón, ¡pero qué matón! ¡El terror de los garitos de Málaga!... Le llaman el Quemarropa porque es el campeón del disparo a diez centímetros.

Marcos

¡Qué bruto!...

Antonio

Te pega un tiro y te estropea la piel y el terno.

Marcos

¡Mi agüela!

Antonio

Bueno; pues ha venido, ha preguntao que quién era en la actualidad el valiente de moda en Madrid, le han dicho que yo, y me anda buscando hace dos días para cortarme una oreja y mandarla en un estuche a la casa de Andorra, ¡lugar de mis triunfos! ¡Calcula!

Marcos

¡Mi santa madre! Bueno, beba usté, que está usté muy tembloroso, don Antonio.(Sirve dos copas y se las beben.)

Antonio

Ahora comprenderás por qué tengo unas ojeras que me llegan al bolsillo del chaleco.

Marcos

¡Ya lo creo!... ¡Porque me figuro que será un tío!...

Antonio

¡Espantable! Tiene una cara, que la ves y no se te olvida. Chato, con un cerquillo que le llega casi hasta las cejas, labios gruesos, un lunar de pelo.

Marcos

¡Una cara como pa cortar un estornudo!

Antonio

Peor. La otra tarde lo vi en el tranvía Delicias-Pacífico, pues iba en la plataforma delantera, dándose de bofetadas con doce pasajeros y una autoridad; todos los que caben. Excuso decirte que me tiré del estribo al suelo con la celeridad del rayo. Y como sé que me busca la oreja, porque soy su obsesión, yo no voy a ninguna parte, yo no salgo más que de noche, yo me veo, ¡y esto es lo más triste!... privado de ir a buscar a la Sole... ¡a la Sole!, que es para mí, ¿cómo te diría yo?, como el aire para el pez, como el agua para el ave, como el...

Marcos

Amos, don Antonio, por Dios, no se ponga usté baba, que precisamente a ese punto quería yo que llegásemos...

Antonio

¿A qué punto?

Marcos

(Severamente.)Al de esa... señora. ¡Don Antonio, es preciso que deje usté a esa mujer pa siempre!

Antonio

¿Yo?... ¿Qué dices?... ¿Dejarla?... ¡Ah, no, Marquitos, eso sí que no!... ¡Dejarla! Cuando la he querido tanto, tanto... que te voy a hacer una confidencia. ¿Te acuerdas, Marquitos, de las diez mil pesetas que me dieron en la casa de Andorra, y que yo guardaba para vuestra boda?

Marcos

(Con ansiedad.)Sí, señor; ¿qué?

Antonio

Pues que era tan grande nuestro amor, que en la luna de miel nos hemos gastado un poquito, y de las diez mil pesetas ya no me quedan más que...

Marcos

(Aterrado.)¿Cuánto?

Antonio

No me quedan más que...

Marcos

¿Ocho mil?

Antonio

(Avergonzado.)Menos.

Marcos

¿Seis mil?

Antonio

(Bajando la cabeza.)¡Diez y nueve reales!

Marcos

¡Mi agüela!

Antonio

Dame del estomacal.

Marcos

¡Que se lo dé a usté la Rita!(Se levanta indignado.)

Antonio

¡Marcos!

Marcos

(En el colmo de la indignación.)¿Pero qué ha hecho usté, hombre de Dios, qué ha hecho usté?

Antonio

Pues ya te lo he dicho: darle todo el dinero a esa mujer.

Marcos

¿Pero cómo?...

Antonio

En veces.

Marcos

¿Pero cómo ha hecho usté esa brutalidaz, olvidándose de su hija, que es su hija, y de mí, que soy un allegao?

Antonio

Es que me las ha extraído de una manera tan dulce... Porque si tú la oyeses, Marcos, te cautivaba, te seducía, te...

Marcos

¿A mí?

Antonio

¡A ti!... ¡Ah, tú no la conoces! Su voz es tan persuasiva, tan cautivadora... Y su mirada penetra en tu corazón como el sol a través...

Marcos

¡En cuanto venga la echo!

Antonio

¡Ah, no! No podrás.

Marcos

¿Que no podré?... En cuanto...(Llaman a la puerta con un fuerte repiqueteo.)

Antonio

(Embelesado.)¡Calla!...

Marcos

¿Quién?

Antonio

¡Ella! Su argentino repique.

Marcos

Va a la calle.

Antonio

¡No podrás echarla, no! Ocúltate, óyela y comprenderás mi locura.

Marcos

Pues hombre, ni que fuese una sirena.

Antonio

Entra, espera y calcula.

(Marcos entra en el cuarto izquierda.)

DON ANTONIO y SOLE

Sole

(En traje de mañana, con abrigo y velo.)Hola, vidita, ¿estás solo?

Antonio

Solo, cielo, pasa.

Sole

¿Pero qué tienes tú, gloria?

Antonio

¿Por qué, cariño?

Sole

Paece que te encuentro con ojeritas.

Antonio

Que he dormido mal.

Sole

Que no te di yo las buenas noches. ¡Que no pues vivir sin tu moracha!... ¿A que no?

Antonio

¡No, locura inabarcable, no!(La abraza.)

Sole

Por supuesto, que no haces más que corresponder. Anoche, mira, no podía yo dormirme pensando en lo mismo... ¡Mi Antoñín, mi Antoñín!...

Antonio

(A Marcos, que se asoma.)¿Lo oyes?

Sole

¿Qué?

Antonio

No, que te oigo embelesado.

Sole

¡Amos, que si me dicen a mí que iba a encontrar a estas, horas al hombre que me ha quitao el sueño!...

Antonio

¿Pero es de veras que me quieres?

Sole

¿No lo ves? Te juro que cuando estoy en la sala de juego y entras tú y dicen las mujeres: «Ese es el tío más valiente de Madriz»; amos, es que me se ensancha el alma y me digo: ¡Ese valiente es mío! Le hago yo dos caricias a ese tigre, y un borreguito.

Antonio

Oye, encanto, búscame otro animal comparativo... Eso de borrego no me hace, la verdad.

Sole

Y a más que el mío es un cariño sin interés. Eso ya lo sabes. Porque, ¿qué m’has dao tú pa como está todo? Tres porquerías y en pizcas. ¿Y no he dejao yo por ti a don Tomás el de Arganda, que me quería alquilar un entresuelo en Príncipe de Vergara? ¿Entonces?... Bueno, y a propósito. Oye, gloria, que ayer me trajeron la faztura de los tres sombreros... ¿qué te queda de las diez mil pesetas?

Antonio

(Volviéndose de espaldas a Marcos, que le mira.)¡Pero enormidad de mi vida, si ya te he dicho que las he liquidao!

Sole

¿Pero es de veras?...

Antonio

Te juro que de ese dinero no me resta una gorda... ¡no siendo tú!

Sole

Bueno, no le hace. ¿Te lo has gastao? Bien está. Tuyo era y pa los tuyos.

Antonio

(Asombrado.)¡Pero si te lo he dao a ti todo!

Sole

¡Amos, guasón!... Pero en fin, no discutamos eso. ¿No tienes dinero? Pues hoy te quiero más que nunca.

Antonio

¡Sole!

Sole

¿Qué vale el dinero ande hay un querer verdá?

Antonio

(A Marcos.)¿Oyes?

Sole

Ahora que yo, Antonio, y esto más es por tu hija que por mí, creo, ya que te has vuelto a quedar sin naa, que debías hacer algo pa ganarte otros miles de pesetas; ties la ocasión que ni pintada.

Antonio

¿Qué ocasión?

Sole

La que yo te traigo. Verás. Anoche me decíaa mí Paco el Maluenda: «¡Pero señor, qué raro lo de don Antonio, no querer volver por aquí!» Y como sabe lo nuestro, me cogió en un pasillo y me dijo: «Mira, Sole; dile a don Antonio que vuelva, que como saben que no viene, me s’ha colao otro matón en la casa: el Quemarropa.»

Antonio

(Aparte.)(¡ Mi madre!)

Sole

«Que venga, que le dé dos punteras, que me lo eche a la calle y os ganáis otras diez mil pesetas.» ¡Figúrate!...

Antonio

Sí, pero uno ya está viejo, y mi hija...

Sole

¿Pero es que vas a cerdear ahora? ¡No lo querrá Dios!

Antonio

No, no es eso, Sole, pero...

Sole

Mia que ese tío dicen que viene a quitarte el cartel.

Antonio

A mí, con que me deje un programa de mano...

Sole

A más —vaya, quiero que lo sepas—, que anoche mismo dijo en la casa de Andorra que te iba a cortar una oreja pa regalársela a los crupiers; y yo, como una te quiere, pues salté y le dije, digo: «Oiga usté, iluso: don Antonio Jiménez el Modoso, me ha ofrecido a mí las narices de usté pa un dije. Vaya usté y le tomará el tamaño. Vive Costanilla de Cabestreros, 18, cuarto.»

Antonio

(Indignado.)¿Y tú por qué le has dao las señas?

Sole

Hombre, a un tío tan charrán ¿qué iba a hacer?...

Antonio

¡Sí, pero en mi casa!... Porque viene y...

Sole

(Muy melosa.)¡Pégale, gloria!... Anda, dale dos azotes. Es tu cartel; son diez mil pesetas más, que podemos disfrutarlas los dos... ¡Hazlo por tu hija siquiera! Anda con él... y podremos hacer aquel viajecito los dos solos...

Antonio

Pero y si me da una puñalada...

Sole

¿Y te asusta a ti eso?... ¡Ja, jay!... Anda, gloria, le rompes la cabeza naa más... ¿quieres?

Antonio

Pero si es que...

Sole

¡Que son dos mil duros, cielo!...

Marcos

(Aparte.)(¡Qué fiera! Hipotecar la vida de un hombre... ¡Yo salgo y la echo!)

DICHOS y MARCOS

Marcos

(Saliendo.)Buenos días.

Sole

(Asombrada.)¡Anda, pero no estabas solo!

Antonio

No, estaba este joven ahí, barnizando una silla.

Marcos

Servidor.

Antonio

Es el novio de la nena.

Sole

¡Ah! ¿Este joven tan simpático es el novio de su hija de usted?

Marcos

Pa servirla.

Sole

Caramba, pues van ustés a hacer una parejita súper.

Marcos

Regular.

Sole

Súper. No rebajo naa. Porque la chiquilla es monísima.

Antonio

Mi retrato.

Sole

Pero usté... ¡usté es un mocito pero que muy apañao!

Marcos

Señora...

Sole

Diga usté, joven, y dispense la pregunta, ¿el rizao del pelo es natural?

Marcos

Que me levanto; hago así con la mano naa más y ya ve usté cómo me se queda.

Sole

Una preciosidad.

Antonio

Ensortijillao.

Sole

Pero, vamos, que no dice usté que es un obrero, y por el tipo... ¡cuántos señoritos quisieran!..

Marcos

Eso sí; ve usté que está feo que uno lo diga, pero ya me ha dicho bastante gente...

Sole

En fin, que no sale perdiendo naa su novia.

Marcos

Usté que es muy amable.

Sole

¿Amable?... No tie usté más que mirarse al espejo... figura, simpatía, buen porte... amos, que si yo me casase con usté...

Marcos

¡Por Dios!...(Sonriendo.)

Sole

¡Que no iba a estar tranquila, palabra!

Marcos

No, eso sí, porque uno tie su miaja de partido, pero vamos...

Sole

¡Qué pelo! ¡Estoy enamorá!

Marcos

Pues si tanto le gusta...

Sole

No me lo ofrezca usté, que se lo tomo.

Antonio

No insistas, que te toma el pelo.

Marcos

Pues ande usté... Con que me deje usté el necesario pa que me conozcan en casa...

Antonio

(¡Lo ha fascinao!)

Sole

Pero en fin, basta de bromas y a lo que venía... ¿No le sería a usté posible, don Antonio, aquí, con permiso del joven, darme siquiera pa pagar el recibo de la luz, que sube a cincuenta pesetas y han venío ya tres veces?

Antonio

Pero hija, si ya te he dicho que no dispongo...

Sole

Por Dios, Antonio, que han dicho que me la cortan. Son cincuenta pesetas naa más y por esa porquería, joven, me va a pasar lo que no l’ha pasao a nadie: verse a oscuras.

Marcos

Sí que sería raro.

Sole

Rebaña a ver, hombre...(Marcos instintivamente se registra el chaleco.)

Antonio

(Contando lo que ha sacado del bolsillo.)Nada, que no me quedan más que siete duros...

Sole

¡Pero, Dios mío, qué afrenta!... ¡Y por tres cochinos duros!... ¿No podrían ustedes, aunque fuese entre los dos?...

Marcos

(Rebañando su bolsillo.)Calle usté a ver si yo... Yo no tengo más que doce pesetas treinta y cinco céntimos... ¿si sirven?

Sole

¡Ay, cómo no!... ¡Pero que me habéis salvao! Siete tuyos y aquí lo del pollo... Pero por supuesto, en calidá de devolución, que coste.

Marcos

¡Señora, por Dios!...

Sole

¡Que si no, no lo tomo!...

DICHOS y LEONOR, foro.

Leonor

(Apareciendo en la puerta, la cual ha abierto con la llave que se guarda.)Buenos días.

Antonio

¡La niña!

Marcos

¡La Leo!

Sole

¡Atiza!(Todo casi simultáneo.)

Leonor

Señora.

Sole

¿Qué pasa?

Leonor

Haga, usté el favor de salir por esa puerta.

Antonio

¡Hija mía!

Leonor

Haga usté el favor de salir por esa puerta.

Sole

¿Eso es echarme?

Leonor

Eso es decirle en pocas palabras que en la casa donde yo viva con mi padre no puede usté entrar.

Sole

No veo claro..

Leonor

Me choca, después que le han pagado a usté la luz por suscripción.

Marcos

(Aparte.)(¡Lo ha visto!)

Sole

¿Estás oyendo?

Antonio

Hija...

Leonor

Y si mi novio tiene el pelo rizado y a usté le gusta, paciencia; que ya se lo alisaré yo cuando pueda, para poder vivir tranquila.

Sole

¡Ah! Pero ¿has estao de oyenta?

Leonor

Saliendo un poco a la derecha está la escalera.(Abre la puerta.)

Sole

¡Qué fina! ¿Te has educao en las damas negras?

Leonor

Más vale educarse en las negras que en las verdes.

Marcos

¡Arrea!

Antonio

¡No hagas caso, que es una chica!

Sole

Pues guárdala en alcohol... ¡El demonio del feto!... ¡De verano!

(Vase airada.)

LEONOR, DON ANTONIO y MARCOS

Leonor

(A Marcos, que baja la cabeza avergonzado.)¿Y eras tú el que ibas a echarla rodando, escaleras abajo?

Marcos

Leo...

Leonor

Porque si no llego yo a pedir permiso en el obrador y vuelvo, la veo rodando, pero escaleras arriba.

Marcos

Yo comprendo que está mal, pero me ha dicho cuatro piropos y...

Leonor

(Con desprecio.)¡Y a eso le llaman el sexo fuerte... y pagan los piropos a tres pesetas!...

Marcos

(Suplicante.)Leo...

Leonor

¡Quítate de mi vista! ¿Y eras tú el que decías que se iba a acabar el vino?

Antonio

No, eso sí, el vino se ha acabado, gracias a él.

Marcos

¿Lo estás oyendo?

Leonor

Y respecto a ti, papaíto, parece mentira que...

DICHOS y la ROMUALDA, foro.

Romualda

(Una criadita muy humilde.)¿Se puede?

Antonio

Anda, la Romualda...

Marcos

La miss del chico del portero.

Leonor

Pasa, pasa.

Antonio

¿Qué te ocurre?

Romualda

Pos naa, que m’ha dicho el señor Társilo que anduviese y subiese y les dijiese a ustés, que hay abajo un señor mu mal encarao, que lleva dos horas rondando por delante la casa, y que al remate s’arrimao, ha preguntao por usté y está empeñao que si no sube que no se va.

Antonio

¡Cielos!...

Leonor

¿Y quién es?

Romualda

No sé; él ha dicho que se llama como eso que hacen las planchadoras...

Leonor

¡Las planchadoras!...

Romualda

¡Ah, ya sé... el quema la ropa!

Antonio

¿Lo oyes?

Marcos

¡Ese tío!...

Leonor

¡Ah! ¿El matón ese tan tremendo que me contaste?

Antonio

El mismo... Que viene por la oreja.

Romualda

Yo no sé por lo que vendrá; pero le ha dicho al señor Társilo que o le dejan subir pa decirle a usté dos cosas al oído...

Antonio

¿Lo estás oyendo?... ¡Al oído!

Romualda

U que le pongan abajo una cama, porque él no se mueve.

Marcos

¡Qué ferocidad!

Romualda

Y m’ha dicho el señor Társilo que anduviese y subiese y les dijiese a ustés si le deja subir u le pone la cama.

Antonio

Bueno; ese tío viene con las negras. ¿Qué hago yo?

Leonor

¿Pues qué vas a hacer?... Decirle que subay contarle la verdad; que tú eres un infeliz, que no has sido valiente en tu vida...

Antonio

No, eso no; porque se va a la casa de Andorra, lo cuenta, se enteran de que he sido un farsante, viene Maluenda, me pide las diez mil pesetas y...

Leonor

Sí, tienes razón. ¿Y qué haríamos?...

Marcos

Verdaderamente es un peligro...

Romualda

¿Qué le digo?

Antonio

Aguarda, mujer. Hija mía, si se te ocurriera algo para alejar a ese tío... porque mi vida está en peligro...

Leonor

¡Ah, calla!... ¡Sí!... ¡Ya está! Una idea feliz.

Antonio

¿Qué idea?

Leonor

Veréis qué bien. Dentro de cinco minutos sale volando. Anda, Romualda, dile a ese señor que suba.

Los dos

¿Cómo que suba?

Leonor

Sí, que suba en seguida; anda, anda.

Romualda

Voy, voy.

(Vase foro.)

Antonio

Pero hija mía, ¿tú sabes que ese bestia?...

Leonor

Te he salvado, ya verás. Lo mato del susto. Vosotros meteros aquí, en este cuarto. Quítate la americana, papá.

Marcos

¿Pero qué maquinas?

Leonor

Silencio... Venga la americana. Voy a poner en ella...(Mete en los bolsillos algo que no debe verse.)Ahora os encerráis ahí, y cuando oigáis que doy así con la mano en la mesa, empezáis como a reñir: golpes, ayes, gritos de pelea, y en seguida, dos tiros... y atentos a lo que yo diga, que con la palabra os indicaré lo que hay que seguir haciendo.(Llaman a la puerta.)

Los tres

¡¡Él!!...

Leonor

Pronto, silencio y lo que he dicho. Adentro.

Antonio

Descuida.

Marcos

Yo estaré atento.(Los encierra.)

LEONOR y el QUEMARROPA, foro.

Quemarropa

(Es el tipo de matón descrito por don Antonio. Habla con acento andaluz.)Mu güeno día.

Leonor

(Muy cariñosa y haciéndose la tonta, actitud en que continúa toda la escena.)Muy buenos. ¿Qué deseaba usted?

Quemarropa

Er zeñó don Antonio Jimene er Modozo, ¿mora en esta vivienda, u por mejó decí, vive en esta morada?

Leonor

Sí, señor, aquí vive; pase usté adelante.

Quemarropa

¿Y tendría usté la bondá de desirme si se halla en eya, u por mejó desí, si está en casa?

Leonor

Sí, señor, está. Y en seguida sale. Siéntese usté. ¿Y quién le digo que le busca?

Quemarropa

(¡Se muere del susto!) Nadie... Er señó Vitoriano Molina, er Quemarropa.

Leonor

(Mostrando una gran alegría.)¡Uy!... ¡Usté el Quemarropa!... ¡Oy, qué alegría va a tener mi papá!

Quemarropa

¿Alegría?

Leonor

Sí, señor. ¡El Quemarropa en casa! Si aquí hace una semana que no hablamos de otra cosa. Desde que le dijeron a mi papá que había usté dicho no sé qué en la casa de Andorra, que le anda a usté buscando por todas partes.

Quemarropa

¿Él a mí? ¿Estaz zegura?

Leonor

Anda, como que le ha escrito a usté cinco o seis cartas, citándolo.

Quemarropa

Puez no las he recibío. ¿Y qué me quiere, si no es curiozidá?

Leonor

Yo no sé qué le he oído decir de una oreja... el caso es que cada vez que habla de usté, saca una navaja que tiene que corta mucho, y prueba así el filo con la uña, como hacen los barberos, y además ha encargado un estuche.

Quemarropa

¡Josú! ¡Qué concidencia!

Leonor

¡Ay, en cuanto le diga que está usté aquí, qué alegría va a tener! Porque esta, mañana, ya desesperado de dar con usté, y creyendo que se había vuelto usté a Málaga, ha sacao un kilométrico para ir a buscarle.

Quemarropa

¡Un kilométrico!

Leonor

Sí, señor; verá usté, aquí en la americana creo que lo tiene.(Coge la americana, busca por los bolsillos y empieza a sacar de ellos navajas y pistolas, que tira ruidosamente sobre la mesa.)

Quemarropa

¡Caray, va pertrechao!

Leonor

Pos en el traje nuevo tiene más. Pero no lo encuentro. Se conoce que lo lleva encima. Ya se lo enseñará él a usté cuando salga.(Se sienta y con la mano golpea en la mesa. De pronto se oye un golpe seco, que inquieta al Quemarropa; luego, voces de disputa, dos o tres estacazos y ayes.)

Quemarropa

¿Qué paza ahí que?...

Leonor

(Riendo y con cara de boba.)Es mi papá...

Quemarropa

Pero...

Leonor

Que le está pegando a un señor.

Quemarropa

Güeno, pero...

Leonor

Y todos los días lo mismo. ¡Se entretiene en unas cosas! Ayer fue una risa; metió a uno en ese cuarto, y a los cinco minutos salía el pobre hombre con todas las muelas en un papelito.

Quemarropa

¿Pero toas?

Leonor

Sí, señor; las llevaba en un cucuruchito, como si se hubiera comprao piñones. ¡Me dio una risa!

Quemarropa

¿Pero tú no ties mieo?

Leonor

¡Anda, miedo!... ¡Pues si a veces tiran hasta tiros!

Quemarropa

¡Mi mare!

Leonor

Anteayer, sin ir más lejos, dio una bala en esa silla donde está usté sentado.

Quemarropa

Oye, niña...(Se levanta de un salto.)

Leonor

Y el otro día estaba yo haciendo jersey, y una bala se me llevó media aguja. ¡Me dio una risa!

Quemarropa

(Azorado y nervioso.)Bueno, niña; como veo que tu papaíto... voy a ver zi tengo una tarjeta...(Busca en el bolsillo.)

Leonor

No, espere usté, si sale en seguida. Los despacha en un vuelo.(Suenan dos tiros, ayes, gritos, estacazos.)Ve usté, ya está acabando. ¡En seguida pasa usté!

Quemarropa

¡Un cuerno!...(De pronto sale don Antonio demudado, trémulo, lívido, con la ropa en desorden.)

Antonio

¡Despachao!(A su hija.)Ya está. Avisa a la Casa de Socorro. Creo que le he estrangulado.(Se oyen dentro del cuarto lamentos largos y débiles.)

Leonor

Voy en seguida.

Antonio

Aún no ha muerto.(Al Quemarropa.)Usté dirá qué se le ofrece. A su disposición.

Quemarropa

Zí, güeno; pero como veo que está osté ahora mu ocupao... Gorveré.

Antonio

No, diga usté, si a mí estas cosas...

Quemarropa

No, zeñó; gorveré en otra ocazión, no me gusta molestá, y veo que... Con Dio.(Sale disparado.)

Leonor

No le dejes ir, papá, que es el Quemarropa...

Antonio

(Gritando.)¡Eh... venga usté aquí, granuja, bocón, embustero!... ¡Va como alma que lleva el diablo!...

Leonor

¡Lo veis!

Antonio

¡Gracias, hija mía!... ¡Gracias!...

Marcos

(Sale riéndose.)Bueno, tú te pones a hacer películas y te ríes de la Musicidora. ¡Qué susto lleva el gachó!

Antonio

¡Y estos son los matones... los valientes! ¡Cuánto timo hay en la vida! ¡En fin, hija mía, a pelear otra vez con la miseria!

Leonor

No, con la miseria, no, porque ahora ya sé yo hacer algo útil, sé hacer sombreros, y con las diez mil pesetas que tenemos...

Antonio

No, hija mía, no... ¡no te hagas ilusiones!

Leonor

¿Cómo que no me haga ilusiones?

Marcos

Sí, porque las diez mil pesetas,volaverum... Se lo digo en francés pa que no la haga tan mal efezto.

Leonor

¿Pero qué decís?...

Antonio

Sí, hija mía, la verdad, perdóname. Me las he gastado con... con...

Leonor

Me lo figuraba. ¡Vayan con Dios!... Dinero de vicio y de infamia, ¿qué cosa útil podía hacer?... Trabajaremos.

Marcos

Y tan ricamente. Cuatro de tu jornal y diez del mío... ¡y a vivir, tropa! Y vayan con Dios los sobresaltos, que bien poco provecho hemos sacao de ellos.

Antonio

Eso no, hijo mío. De todas las cosas, aún de las más humildes, se puede sacar un poco de provecho.

Marcos

Sí, pero de esta...

Antonio

Pues esta te ha enseñado que no hay en el mundo farsa más grande que la del valor. Cuando los hombres tienen que salvar la vida y la honra de los suyos, todos son valientes, porque el valor es el cumplimientodel deber... ¡Todo lo demás, ya lo has visto, farsas! Tú habrás oído hablar del Cid, de Roldán, de Napoleón... ¡pchs, nada!... Para valiente, un tío con ocho hijos que no sepa cómo darles de comer y no quiera robar y no tenga más alimento que agua del Lozoya...

Marcos

¡Digo, y como viene ahora!...

Antonio

¡Ese, ese es un valiente!

(Al público.)

Y aquí termina esta grotesca tragedia, en la que se ha pretendido deciros la verdad del valor de los hombres. Perdonad si el que la compuso no logró su propósito. —Telón.

FIN DE LA OBRA


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