A LAS PUERTASDE LA CIUDAD
GENTES DE TODAS CONDICIONES SALEN A PASEO
Unos artesanos
¿Vais a tomar el caminode los cazadores?
¿Vais a tomar el caminode los cazadores?
¿Vais a tomar el camino
de los cazadores?
Otros
Sí.
Sí.
Sí.
Los primeros
Pues nosotros, por aquínos vamos hacia el molino.
Pues nosotros, por aquínos vamos hacia el molino.
Pues nosotros, por aquí
nos vamos hacia el molino.
Otro camarada
A mí me divierte másver el río.
A mí me divierte másver el río.
A mí me divierte más
ver el río.
Uno de los primeros
Yo no estoypor esa vista.
Yo no estoypor esa vista.
Yo no estoy
por esa vista.
Los segundos
¿Y tú?
¿Y tú?
¿Y tú?
Un tercero
Voyadonde van los demás.
Voyadonde van los demás.
Voy
adonde van los demás.
Cuarto artesano
Ven y llega a las alturasde Burgdorf, si encontrar quieresbuena cerveza, mujeresdeliciosas, y aventuras.
Ven y llega a las alturasde Burgdorf, si encontrar quieresbuena cerveza, mujeresdeliciosas, y aventuras.
Ven y llega a las alturas
de Burgdorf, si encontrar quieres
buena cerveza, mujeres
deliciosas, y aventuras.
Quinto artesano
¿No te escuecen las espaldas?Evitaré la ocasión.Sube tú, si quieres: sonpeligrosas esas faldas.
¿No te escuecen las espaldas?Evitaré la ocasión.Sube tú, si quieres: sonpeligrosas esas faldas.
¿No te escuecen las espaldas?
Evitaré la ocasión.
Sube tú, si quieres: son
peligrosas esas faldas.
Una moza de servicio
No, no: doy la vuelta yaa la ciudad.
No, no: doy la vuelta yaa la ciudad.
No, no: doy la vuelta ya
a la ciudad.
Otra
¡Tonta! ¿Vesaquellos chopos? Allí esdonde esperando él está.
¡Tonta! ¿Vesaquellos chopos? Allí esdonde esperando él está.
¡Tonta! ¿Ves
aquellos chopos? Allí es
donde esperando él está.
La primera
Y a mí ¿qué? ¡Que espere! ¡Digo!¡Pues me divierte el bromazo!...A ti sola te da el brazo,y baila, no más, contigo.
Y a mí ¿qué? ¡Que espere! ¡Digo!¡Pues me divierte el bromazo!...A ti sola te da el brazo,y baila, no más, contigo.
Y a mí ¿qué? ¡Que espere! ¡Digo!
¡Pues me divierte el bromazo!...
A ti sola te da el brazo,
y baila, no más, contigo.
La otra
Hoy con él encontrarásal de las rubias patillas.
Hoy con él encontrarásal de las rubias patillas.
Hoy con él encontrarás
al de las rubias patillas.
Un estudiante
¡Mira qué alegres chiquillas!¡Vamos corriendo detrás!Para mi gusto no hay nadacomo estas tres cosas: buenacerveza, una pipa llena,y una moza endomingada.
¡Mira qué alegres chiquillas!¡Vamos corriendo detrás!Para mi gusto no hay nadacomo estas tres cosas: buenacerveza, una pipa llena,y una moza endomingada.
¡Mira qué alegres chiquillas!
¡Vamos corriendo detrás!
Para mi gusto no hay nada
como estas tres cosas: buena
cerveza, una pipa llena,
y una moza endomingada.
Una señorita de la clase media
¡Es una vergüenza! ¡Estánlocos!... Pudiendo, a fe mía,tener buena compañía,tras esas mozuelas van.
¡Es una vergüenza! ¡Estánlocos!... Pudiendo, a fe mía,tener buena compañía,tras esas mozuelas van.
¡Es una vergüenza! ¡Están
locos!... Pudiendo, a fe mía,
tener buena compañía,
tras esas mozuelas van.
El segundo estudiante(al primero)
No corras, no te adelantes;ahí detrás vienen dos bellas:míralas. Es una de ellasmi vecina: ¡qué elegantes!Ven, ven: por ella estoy loco.Aunque van pasito a paso,verás cómo así, al acaso,nos alcanzan, poco a poco.
No corras, no te adelantes;ahí detrás vienen dos bellas:míralas. Es una de ellasmi vecina: ¡qué elegantes!Ven, ven: por ella estoy loco.Aunque van pasito a paso,verás cómo así, al acaso,nos alcanzan, poco a poco.
No corras, no te adelantes;
ahí detrás vienen dos bellas:
míralas. Es una de ellas
mi vecina: ¡qué elegantes!
Ven, ven: por ella estoy loco.
Aunque van pasito a paso,
verás cómo así, al acaso,
nos alcanzan, poco a poco.
El primer estudiante
Gozar a mis anchas quiero.¿Ves? La caza se nos vuela:corre tú a la damisela;yo las fámulas prefiero.La muchacha que, hecha un pingo,barre el sábado mejor,es la que con más primorte acariciará el domingo.
Gozar a mis anchas quiero.¿Ves? La caza se nos vuela:corre tú a la damisela;yo las fámulas prefiero.La muchacha que, hecha un pingo,barre el sábado mejor,es la que con más primorte acariciará el domingo.
Gozar a mis anchas quiero.
¿Ves? La caza se nos vuela:
corre tú a la damisela;
yo las fámulas prefiero.
La muchacha que, hecha un pingo,
barre el sábado mejor,
es la que con más primor
te acariciará el domingo.
Un ciudadano
El nuevo alcalde no en baldeme irrita: está cada díamás tieso su Señoría,más orondo, y más... ¡alcalde!¿Qué hace digno de loarpor el común? En crecientevan juntos constantementeobedecer y pagar.
El nuevo alcalde no en baldeme irrita: está cada díamás tieso su Señoría,más orondo, y más... ¡alcalde!¿Qué hace digno de loarpor el común? En crecientevan juntos constantementeobedecer y pagar.
El nuevo alcalde no en balde
me irrita: está cada día
más tieso su Señoría,
más orondo, y más... ¡alcalde!
¿Qué hace digno de loar
por el común? En creciente
van juntos constantemente
obedecer y pagar.
Un mendigo(cantando)
Buen caballero, bellas señoras,de ojos alegres, de rostro en flor,compadeceos de quien imploramísero y triste vuestro favor.Nunca a los buenos mi voz molesta,y el que la atiende dichoso es:hoy para todos día es de fiesta;para mí sea de rica mies.
Buen caballero, bellas señoras,de ojos alegres, de rostro en flor,compadeceos de quien imploramísero y triste vuestro favor.Nunca a los buenos mi voz molesta,y el que la atiende dichoso es:hoy para todos día es de fiesta;para mí sea de rica mies.
Buen caballero, bellas señoras,
de ojos alegres, de rostro en flor,
compadeceos de quien implora
mísero y triste vuestro favor.
Nunca a los buenos mi voz molesta,
y el que la atiende dichoso es:
hoy para todos día es de fiesta;
para mí sea de rica mies.
Ciudadano segundo
Placer no encuentro en la tierracomo en las tardes de holganzacomentar, llena la panza,las noticias de la guerra.Batan el cobre en Turquíael ruso y el otomano;sentado yo, copa en mano,allá en la cervecería,contemplo sin sinsaborescruzar, entre ambas riberas,embarcaciones ligerasde diferentes colores;y cuando en grato solazla tranquila tarde pasa,vuelvo bendiciendo a casa,las delicias de la paz.
Placer no encuentro en la tierracomo en las tardes de holganzacomentar, llena la panza,las noticias de la guerra.Batan el cobre en Turquíael ruso y el otomano;sentado yo, copa en mano,allá en la cervecería,contemplo sin sinsaborescruzar, entre ambas riberas,embarcaciones ligerasde diferentes colores;y cuando en grato solazla tranquila tarde pasa,vuelvo bendiciendo a casa,las delicias de la paz.
Placer no encuentro en la tierra
como en las tardes de holganza
comentar, llena la panza,
las noticias de la guerra.
Batan el cobre en Turquía
el ruso y el otomano;
sentado yo, copa en mano,
allá en la cervecería,
contemplo sin sinsabores
cruzar, entre ambas riberas,
embarcaciones ligeras
de diferentes colores;
y cuando en grato solaz
la tranquila tarde pasa,
vuelvo bendiciendo a casa,
las delicias de la paz.
Ciudadano tercero
Soy de la misma opinión:tengamos orden profundoen casa, y húndase el mundoen fatal conflagración.
Soy de la misma opinión:tengamos orden profundoen casa, y húndase el mundoen fatal conflagración.
Soy de la misma opinión:
tengamos orden profundo
en casa, y húndase el mundo
en fatal conflagración.
Una vieja
(Dirigiéndose a las señoritas que hablaron antes.)
¡Qué preciosas señoritas!¡Qué elegancia y qué embeleso!¡Cuántos perderán el sesopor doncellas tan bonitas!Si tienen confianza en mí,les daré lo que desean.
¡Qué preciosas señoritas!¡Qué elegancia y qué embeleso!¡Cuántos perderán el sesopor doncellas tan bonitas!Si tienen confianza en mí,les daré lo que desean.
¡Qué preciosas señoritas!
¡Qué elegancia y qué embeleso!
¡Cuántos perderán el seso
por doncellas tan bonitas!
Si tienen confianza en mí,
les daré lo que desean.
La joven
Ven, Águeda: no nos veancon tales brujas aquí.Esa es la que me mostróa mi futuro galánla noche del buen San Juan.
Ven, Águeda: no nos veancon tales brujas aquí.Esa es la que me mostróa mi futuro galánla noche del buen San Juan.
Ven, Águeda: no nos vean
con tales brujas aquí.
Esa es la que me mostró
a mi futuro galán
la noche del buen San Juan.
La segunda joven
También el mío vi yo.Era militar, y dentrode un cristal aparecíagallardo. Desde aquel díalo busco y nunca lo encuentro.
También el mío vi yo.Era militar, y dentrode un cristal aparecíagallardo. Desde aquel díalo busco y nunca lo encuentro.
También el mío vi yo.
Era militar, y dentro
de un cristal aparecía
gallardo. Desde aquel día
lo busco y nunca lo encuentro.
Canción de los soldados
Ciudadelas arrogantes,castillos de alta muralla,y muchachas rozagantesasalto sin compasión.Peligrosa es la batalla;pero es dulce el galardón.Con igual voz el combate,que la zambra y el festín,al pecho que altivo latenuncia el bélico clarín.¡Lid sangrienta y dulce juego!¡Baile y risas! ¡Sangre y fuego!La ciudadela y la hermosase rinden a discreción.La batalla es peligrosa;pero es grato el galardón.¡Marche, marche el batallón!
Ciudadelas arrogantes,castillos de alta muralla,y muchachas rozagantesasalto sin compasión.Peligrosa es la batalla;pero es dulce el galardón.Con igual voz el combate,que la zambra y el festín,al pecho que altivo latenuncia el bélico clarín.¡Lid sangrienta y dulce juego!¡Baile y risas! ¡Sangre y fuego!La ciudadela y la hermosase rinden a discreción.La batalla es peligrosa;pero es grato el galardón.¡Marche, marche el batallón!
Ciudadelas arrogantes,
castillos de alta muralla,
y muchachas rozagantes
asalto sin compasión.
Peligrosa es la batalla;
pero es dulce el galardón.
Con igual voz el combate,
que la zambra y el festín,
al pecho que altivo late
nuncia el bélico clarín.
¡Lid sangrienta y dulce juego!
¡Baile y risas! ¡Sangre y fuego!
La ciudadela y la hermosa
se rinden a discreción.
La batalla es peligrosa;
pero es grato el galardón.
¡Marche, marche el batallón!
Grabado
(SalenFaustoyWagner.)
Fausto
La cárcel de cristal fríorompió ya la primavera,y corren por la praderamanantial, arroyo y río.Los alegres horizontesla verde esperanza viste;ya torna el invierno tristea las crestas de los montes,y en su fugitiva marchadetiene el pie, y nos arroja,dando un diamante a cada hoja,los flechazos de la escarcha.Pero no consiente el solblancas galas, y doquiercolores hace nacersu luminoso arrebol.Aún no brotaron las flores;mas brillan, a falta de ellas,los mancebos y las bellasvestidos con mil primores.Contempla desde esta cumbrela oscura ciudad: abiertas,vomitan las negras puertasturbulenta muchedumbre.La Resurrección triunfaldel Señor solemnizando,respira el aliento blandodel aura primaveral,y con la misma emocióngozan de distintos modos;y es que al par celebran todossu propia resurrección.Del triste hogar, escondidoentre abrumadores muros,de los talleres oscuros,del sótano humedecido,de la catedral sombría,de la plazuela fangosa,sale esa turba afanosaa beber la luz del día.¡Cómo por huertos y pradostrisca alegre ese gentío!¡Cuántos lleva el ancho río,esquifes empavesados!Mira cuán cargado vaaquel que lento se mecejunto a la orilla, y pareceque esté zozobrando ya.Hasta allá en los retorcidossenderos de las montañasbrillan las tintas extrañasde los grupos esparcidos.Ya escucho la voz festivadel campesino lugar,Edén que anhela gozarla muchedumbre cautiva.¿No ves cómo igual placergrande y chico gozan hoy?Aquí siento que hombre soy,y hombre aquí me atrevo a ser.
La cárcel de cristal fríorompió ya la primavera,y corren por la praderamanantial, arroyo y río.Los alegres horizontesla verde esperanza viste;ya torna el invierno tristea las crestas de los montes,y en su fugitiva marchadetiene el pie, y nos arroja,dando un diamante a cada hoja,los flechazos de la escarcha.Pero no consiente el solblancas galas, y doquiercolores hace nacersu luminoso arrebol.Aún no brotaron las flores;mas brillan, a falta de ellas,los mancebos y las bellasvestidos con mil primores.Contempla desde esta cumbrela oscura ciudad: abiertas,vomitan las negras puertasturbulenta muchedumbre.La Resurrección triunfaldel Señor solemnizando,respira el aliento blandodel aura primaveral,y con la misma emocióngozan de distintos modos;y es que al par celebran todossu propia resurrección.Del triste hogar, escondidoentre abrumadores muros,de los talleres oscuros,del sótano humedecido,de la catedral sombría,de la plazuela fangosa,sale esa turba afanosaa beber la luz del día.¡Cómo por huertos y pradostrisca alegre ese gentío!¡Cuántos lleva el ancho río,esquifes empavesados!Mira cuán cargado vaaquel que lento se mecejunto a la orilla, y pareceque esté zozobrando ya.Hasta allá en los retorcidossenderos de las montañasbrillan las tintas extrañasde los grupos esparcidos.Ya escucho la voz festivadel campesino lugar,Edén que anhela gozarla muchedumbre cautiva.¿No ves cómo igual placergrande y chico gozan hoy?Aquí siento que hombre soy,y hombre aquí me atrevo a ser.
La cárcel de cristal frío
rompió ya la primavera,
y corren por la pradera
manantial, arroyo y río.
Los alegres horizontes
la verde esperanza viste;
ya torna el invierno triste
a las crestas de los montes,
y en su fugitiva marcha
detiene el pie, y nos arroja,
dando un diamante a cada hoja,
los flechazos de la escarcha.
Pero no consiente el sol
blancas galas, y doquier
colores hace nacer
su luminoso arrebol.
Aún no brotaron las flores;
mas brillan, a falta de ellas,
los mancebos y las bellas
vestidos con mil primores.
Contempla desde esta cumbre
la oscura ciudad: abiertas,
vomitan las negras puertas
turbulenta muchedumbre.
La Resurrección triunfal
del Señor solemnizando,
respira el aliento blando
del aura primaveral,
y con la misma emoción
gozan de distintos modos;
y es que al par celebran todos
su propia resurrección.
Del triste hogar, escondido
entre abrumadores muros,
de los talleres oscuros,
del sótano humedecido,
de la catedral sombría,
de la plazuela fangosa,
sale esa turba afanosa
a beber la luz del día.
¡Cómo por huertos y prados
trisca alegre ese gentío!
¡Cuántos lleva el ancho río,
esquifes empavesados!
Mira cuán cargado va
aquel que lento se mece
junto a la orilla, y parece
que esté zozobrando ya.
Hasta allá en los retorcidos
senderos de las montañas
brillan las tintas extrañas
de los grupos esparcidos.
Ya escucho la voz festiva
del campesino lugar,
Edén que anhela gozar
la muchedumbre cautiva.
¿No ves cómo igual placer
grande y chico gozan hoy?
Aquí siento que hombre soy,
y hombre aquí me atrevo a ser.
Wagner
Provecho, a la vez que honor,préstame tu compañía:solo, no visitaríaestas campiñas, doctor.Enemigo soy de todarusticidad. Ni me agradaesa gente alborozada,ni su estruendo me acomoda.Cual si de infernal encantoestuvieran poseídos,dan brincos, voces y aullidos,y a eso llaman danza y canto.
Provecho, a la vez que honor,préstame tu compañía:solo, no visitaríaestas campiñas, doctor.Enemigo soy de todarusticidad. Ni me agradaesa gente alborozada,ni su estruendo me acomoda.Cual si de infernal encantoestuvieran poseídos,dan brincos, voces y aullidos,y a eso llaman danza y canto.
Provecho, a la vez que honor,
préstame tu compañía:
solo, no visitaría
estas campiñas, doctor.
Enemigo soy de toda
rusticidad. Ni me agrada
esa gente alborozada,
ni su estruendo me acomoda.
Cual si de infernal encanto
estuvieran poseídos,
dan brincos, voces y aullidos,
y a eso llaman danza y canto.
Grabado
CAMPESINOS BAJO LOS TILOS
Canto y baile
Las zagalas, los pastores,llenos de cintas y flores,ya descienden hacia aquí.¡Cuántos gritos! ¡Cuánta gente!Todos bailan locamente,y la gaita dice así:Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.El pastor, cuando resbala,da un abrazo a la zagalaque más cerca tiene allí;y la vieja, que lo ha visto,refunfuña: «¡Vive Cristo!¡Ya te acordarás de mí!»Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.Rueda el coro y con donairevan las faldas por el aire:¡Qué furor! ¡Qué frenesí!Forman armoniosos lazoslos encadenados brazosque se buscan entre sí.Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.Dice al zagal la pastora:«Calla, lengua engañadora»;y él, llevándola tras sí,la conduce a un sitio, dondeverde follaje la esconde,y la gaita sigue así:Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.
Las zagalas, los pastores,llenos de cintas y flores,ya descienden hacia aquí.¡Cuántos gritos! ¡Cuánta gente!Todos bailan locamente,y la gaita dice así:Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.
Las zagalas, los pastores,
llenos de cintas y flores,
ya descienden hacia aquí.
¡Cuántos gritos! ¡Cuánta gente!
Todos bailan locamente,
y la gaita dice así:
Ta-la-rí,
Ta-la-la-rí.
El pastor, cuando resbala,da un abrazo a la zagalaque más cerca tiene allí;y la vieja, que lo ha visto,refunfuña: «¡Vive Cristo!¡Ya te acordarás de mí!»Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.
El pastor, cuando resbala,
da un abrazo a la zagala
que más cerca tiene allí;
y la vieja, que lo ha visto,
refunfuña: «¡Vive Cristo!
¡Ya te acordarás de mí!»
Ta-la-rí,
Ta-la-la-rí.
Rueda el coro y con donairevan las faldas por el aire:¡Qué furor! ¡Qué frenesí!Forman armoniosos lazoslos encadenados brazosque se buscan entre sí.Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.
Rueda el coro y con donaire
van las faldas por el aire:
¡Qué furor! ¡Qué frenesí!
Forman armoniosos lazos
los encadenados brazos
que se buscan entre sí.
Ta-la-rí,
Ta-la-la-rí.
Dice al zagal la pastora:«Calla, lengua engañadora»;y él, llevándola tras sí,la conduce a un sitio, dondeverde follaje la esconde,y la gaita sigue así:Ta-la-rí,Ta-la-la-rí.
Dice al zagal la pastora:
«Calla, lengua engañadora»;
y él, llevándola tras sí,
la conduce a un sitio, donde
verde follaje la esconde,
y la gaita sigue así:
Ta-la-rí,
Ta-la-la-rí.
Un labriego viejo
Pues que nos honráis, señor,favoreciendo benignoun espectáculo indignode tan docto profesor,acercaos y bebedde esta jarra, sin reparo,y haga el licor fresco y claro,al apagar vuestra sed,que dichoso, alegre y nuevo,por cada gota bebida,gocéis un año de vida.
Pues que nos honráis, señor,favoreciendo benignoun espectáculo indignode tan docto profesor,acercaos y bebedde esta jarra, sin reparo,y haga el licor fresco y claro,al apagar vuestra sed,que dichoso, alegre y nuevo,por cada gota bebida,gocéis un año de vida.
Pues que nos honráis, señor,
favoreciendo benigno
un espectáculo indigno
de tan docto profesor,
acercaos y bebed
de esta jarra, sin reparo,
y haga el licor fresco y claro,
al apagar vuestra sed,
que dichoso, alegre y nuevo,
por cada gota bebida,
gocéis un año de vida.
Fausto
¡A vuestra salud la bebo!
¡A vuestra salud la bebo!
¡A vuestra salud la bebo!
(El pueblo forma corro alrededor deFausto.)
El labriego
Justo es que en esta ocasiónrecordéis, entre alegrías,las visitas de otros díasde luto y desolación.¿Os acordáis? ¡Qué momentos!La peste devoradoraamontonaba traidoralos cadáveres a cientos,y aún bendicen hoy su suertemuchos que la ciencia rarade vuestro padre arrancaraa las garras de la muerte.Do más su rigor fatalextremaba, vos, aún mozo,entrabais, lleno de gozo,para luchar con el mal.Nuestro salvador, señor,fuisteis; por eso en el cielo,para alentar vuestro celo,había otro Salvador.
Justo es que en esta ocasiónrecordéis, entre alegrías,las visitas de otros díasde luto y desolación.¿Os acordáis? ¡Qué momentos!La peste devoradoraamontonaba traidoralos cadáveres a cientos,y aún bendicen hoy su suertemuchos que la ciencia rarade vuestro padre arrancaraa las garras de la muerte.Do más su rigor fatalextremaba, vos, aún mozo,entrabais, lleno de gozo,para luchar con el mal.Nuestro salvador, señor,fuisteis; por eso en el cielo,para alentar vuestro celo,había otro Salvador.
Justo es que en esta ocasión
recordéis, entre alegrías,
las visitas de otros días
de luto y desolación.
¿Os acordáis? ¡Qué momentos!
La peste devoradora
amontonaba traidora
los cadáveres a cientos,
y aún bendicen hoy su suerte
muchos que la ciencia rara
de vuestro padre arrancara
a las garras de la muerte.
Do más su rigor fatal
extremaba, vos, aún mozo,
entrabais, lleno de gozo,
para luchar con el mal.
Nuestro salvador, señor,
fuisteis; por eso en el cielo,
para alentar vuestro celo,
había otro Salvador.
Todos
¡Al doctor gloria y ventura!¡Viva luengos años! ¡Viva!
¡Al doctor gloria y ventura!¡Viva luengos años! ¡Viva!
¡Al doctor gloria y ventura!
¡Viva luengos años! ¡Viva!
Fausto
¡Gloria, no más, al de arriba!Solo Él sabe; solo Él cura.
¡Gloria, no más, al de arriba!Solo Él sabe; solo Él cura.
¡Gloria, no más, al de arriba!
Solo Él sabe; solo Él cura.
(Pasan adelanteFaustoyWagner.)
Wagner
¡Cuán dulce la gratituddebe ser, oh ilustre sabio,que así expresa el rudo labiode esa franca multitud!¡Dichoso quien de esa suerteve premiado su saber!Vienen a todo correrchicos y grandes por verte:el padre, allá en lontananza,te señala al tierno infante;te aproximas, y al instantecesan la música y danza;se abre el corro turbulentoen dos filas apretadas;entre aplausos y palmadas,vuelan las gorras al viento;y poco falta, doctor,para que esa grey sencilladoble ante ti la rodilla,cual si pasara el Señor.
¡Cuán dulce la gratituddebe ser, oh ilustre sabio,que así expresa el rudo labiode esa franca multitud!¡Dichoso quien de esa suerteve premiado su saber!Vienen a todo correrchicos y grandes por verte:el padre, allá en lontananza,te señala al tierno infante;te aproximas, y al instantecesan la música y danza;se abre el corro turbulentoen dos filas apretadas;entre aplausos y palmadas,vuelan las gorras al viento;y poco falta, doctor,para que esa grey sencilladoble ante ti la rodilla,cual si pasara el Señor.
¡Cuán dulce la gratitud
debe ser, oh ilustre sabio,
que así expresa el rudo labio
de esa franca multitud!
¡Dichoso quien de esa suerte
ve premiado su saber!
Vienen a todo correr
chicos y grandes por verte:
el padre, allá en lontananza,
te señala al tierno infante;
te aproximas, y al instante
cesan la música y danza;
se abre el corro turbulento
en dos filas apretadas;
entre aplausos y palmadas,
vuelan las gorras al viento;
y poco falta, doctor,
para que esa grey sencilla
doble ante ti la rodilla,
cual si pasara el Señor.
Fausto
Lleguemos a esas alturas;descansaremos allí.¡Cuántas veces, ay de mí,sentado en sus rocas duras,rico de esperanza y fe,tras largas preparacionesde lágrimas y oraciones,los ojos a Dios alcé,y pensando en la orfandadde mis dolientes hermanos,juntaba ansiosas las manos,implorando su piedad!Hoy esa injusta ovaciónes para mí burla fiera:¡Pobre pueblo! ¡Si él pudieraleer en mi corazón!No guardara en su memorianuestro recuerdo tan fijo:ni fue el padre, ni es el hijomerecedor de tal gloria.Era mi padre hombre honradoque, oscurecido en el mundo,vivió estudiando el profundomisterio de lo creado.Su espíritu independienteevocaba a su manerala naturaleza enteracon voz osada y creyente;y sin ver cielo ni sol,con signos extraordinarioscombinaba los contrariosen el oscuro crisol.León de roja melenaunía, galán salvaje,en extraño maridajecon la pálida azucena,y sin que nadie lo explique,envueltos en humo y fuego,pasaban casados luegode alambique en alambique,hasta aparecer brillantedama de porte real,en el fondo de cristalde la redoma radiante.Así tenaz preparabasu negra pócima impía:el pobre enfermo moría;el ciego vulgo callaba;y con la infernal mixturamatamos quizá más genteque el hálito pestilentede aquella epidemia impura.Yo, que a mil di aquel licor,sobreviví a la matanza,para oír esa alabanzadel loco emponzoñador.
Lleguemos a esas alturas;descansaremos allí.¡Cuántas veces, ay de mí,sentado en sus rocas duras,rico de esperanza y fe,tras largas preparacionesde lágrimas y oraciones,los ojos a Dios alcé,y pensando en la orfandadde mis dolientes hermanos,juntaba ansiosas las manos,implorando su piedad!Hoy esa injusta ovaciónes para mí burla fiera:¡Pobre pueblo! ¡Si él pudieraleer en mi corazón!No guardara en su memorianuestro recuerdo tan fijo:ni fue el padre, ni es el hijomerecedor de tal gloria.Era mi padre hombre honradoque, oscurecido en el mundo,vivió estudiando el profundomisterio de lo creado.Su espíritu independienteevocaba a su manerala naturaleza enteracon voz osada y creyente;y sin ver cielo ni sol,con signos extraordinarioscombinaba los contrariosen el oscuro crisol.León de roja melenaunía, galán salvaje,en extraño maridajecon la pálida azucena,y sin que nadie lo explique,envueltos en humo y fuego,pasaban casados luegode alambique en alambique,hasta aparecer brillantedama de porte real,en el fondo de cristalde la redoma radiante.Así tenaz preparabasu negra pócima impía:el pobre enfermo moría;el ciego vulgo callaba;y con la infernal mixturamatamos quizá más genteque el hálito pestilentede aquella epidemia impura.Yo, que a mil di aquel licor,sobreviví a la matanza,para oír esa alabanzadel loco emponzoñador.
Lleguemos a esas alturas;
descansaremos allí.
¡Cuántas veces, ay de mí,
sentado en sus rocas duras,
rico de esperanza y fe,
tras largas preparaciones
de lágrimas y oraciones,
los ojos a Dios alcé,
y pensando en la orfandad
de mis dolientes hermanos,
juntaba ansiosas las manos,
implorando su piedad!
Hoy esa injusta ovación
es para mí burla fiera:
¡Pobre pueblo! ¡Si él pudiera
leer en mi corazón!
No guardara en su memoria
nuestro recuerdo tan fijo:
ni fue el padre, ni es el hijo
merecedor de tal gloria.
Era mi padre hombre honrado
que, oscurecido en el mundo,
vivió estudiando el profundo
misterio de lo creado.
Su espíritu independiente
evocaba a su manera
la naturaleza entera
con voz osada y creyente;
y sin ver cielo ni sol,
con signos extraordinarios
combinaba los contrarios
en el oscuro crisol.
León de roja melena
unía, galán salvaje,
en extraño maridaje
con la pálida azucena,
y sin que nadie lo explique,
envueltos en humo y fuego,
pasaban casados luego
de alambique en alambique,
hasta aparecer brillante
dama de porte real,
en el fondo de cristal
de la redoma radiante.
Así tenaz preparaba
su negra pócima impía:
el pobre enfermo moría;
el ciego vulgo callaba;
y con la infernal mixtura
matamos quizá más gente
que el hálito pestilente
de aquella epidemia impura.
Yo, que a mil di aquel licor,
sobreviví a la matanza,
para oír esa alabanza
del loco emponzoñador.
Wagner
Desechad esa quimera,que incesante os mortifica:¿quién culpa al que honrado aplicael arte cual lo entendiera?Quien a su padre, mancebo,honra, del pasado adquierela ciencia, y si consiguieredar en ella un paso nuevo,sus hijos le seguiráncon dulce empeño, y acasodespués de él un nuevo pasoen su camino darán.
Desechad esa quimera,que incesante os mortifica:¿quién culpa al que honrado aplicael arte cual lo entendiera?Quien a su padre, mancebo,honra, del pasado adquierela ciencia, y si consiguieredar en ella un paso nuevo,sus hijos le seguiráncon dulce empeño, y acasodespués de él un nuevo pasoen su camino darán.
Desechad esa quimera,
que incesante os mortifica:
¿quién culpa al que honrado aplica
el arte cual lo entendiera?
Quien a su padre, mancebo,
honra, del pasado adquiere
la ciencia, y si consiguiere
dar en ella un paso nuevo,
sus hijos le seguirán
con dulce empeño, y acaso
después de él un nuevo paso
en su camino darán.
Fausto
¡Feliz quien logre valienteflotar sobre la profundamar de tinieblas, que inundanuestra aletargada mente!¡Ley del hombre, triste y grave!Indaga, lucha, se agita,y lo que más necesita¡siempre es lo que menos sabe!Mas tan negros pensamientosno empañen, nublando el alma,la melancólica calmade estos tranquilos momentos.Mira cómo, al resplandordel ocaso, en las colinaslas cabañas campesinasresaltan entre el verdor.Sus destellos moribundosel sol tras la sierra esconde,y vuela a otros cielos, dondevida presta a nuevos mundos.¡Ah! ¡Si con audaces alasseguir su curso pudiera,viendo en continua carrerabrillar eternas sus galas!Contemplara, a la luz puradel crepúsculo, doquierlos montes resplandecer,enlutarse la llanura;brillar arroyos y ríoscon las reflejadas lumbres:ni las más altivas cumbresvalla fueran a mis bríos.Sus vastas sirtes después,resplandeciente o sombría,clamorosa extenderíala mar inmensa a mis pies,y si en su seno a moririba el lumínico Dios,volando, volando en posviéralo otra vez surgir.Ante mis ojos brillarel día en eterno oriente,el cielo sobre mi frente,bajo mis plantas el mar...¡Noble y engañoso anhelo!Al cuerpo suerte enemigaalas negó, con que sigadel alma el sublime vuelo;y agitándose impotente,imposible aspiraciónde volar a otra regiónel ansioso mortal siente,cuando su agudo silbido,perdida en el firmamento,lanza la alondra, o el vientocortan con vuelo atrevidoel águila de los montesque sus cúspides domina,o la grulla peregrinaque busca otros horizontes.
¡Feliz quien logre valienteflotar sobre la profundamar de tinieblas, que inundanuestra aletargada mente!¡Ley del hombre, triste y grave!Indaga, lucha, se agita,y lo que más necesita¡siempre es lo que menos sabe!Mas tan negros pensamientosno empañen, nublando el alma,la melancólica calmade estos tranquilos momentos.Mira cómo, al resplandordel ocaso, en las colinaslas cabañas campesinasresaltan entre el verdor.Sus destellos moribundosel sol tras la sierra esconde,y vuela a otros cielos, dondevida presta a nuevos mundos.¡Ah! ¡Si con audaces alasseguir su curso pudiera,viendo en continua carrerabrillar eternas sus galas!Contemplara, a la luz puradel crepúsculo, doquierlos montes resplandecer,enlutarse la llanura;brillar arroyos y ríoscon las reflejadas lumbres:ni las más altivas cumbresvalla fueran a mis bríos.Sus vastas sirtes después,resplandeciente o sombría,clamorosa extenderíala mar inmensa a mis pies,y si en su seno a moririba el lumínico Dios,volando, volando en posviéralo otra vez surgir.Ante mis ojos brillarel día en eterno oriente,el cielo sobre mi frente,bajo mis plantas el mar...¡Noble y engañoso anhelo!Al cuerpo suerte enemigaalas negó, con que sigadel alma el sublime vuelo;y agitándose impotente,imposible aspiraciónde volar a otra regiónel ansioso mortal siente,cuando su agudo silbido,perdida en el firmamento,lanza la alondra, o el vientocortan con vuelo atrevidoel águila de los montesque sus cúspides domina,o la grulla peregrinaque busca otros horizontes.
¡Feliz quien logre valiente
flotar sobre la profunda
mar de tinieblas, que inunda
nuestra aletargada mente!
¡Ley del hombre, triste y grave!
Indaga, lucha, se agita,
y lo que más necesita
¡siempre es lo que menos sabe!
Mas tan negros pensamientos
no empañen, nublando el alma,
la melancólica calma
de estos tranquilos momentos.
Mira cómo, al resplandor
del ocaso, en las colinas
las cabañas campesinas
resaltan entre el verdor.
Sus destellos moribundos
el sol tras la sierra esconde,
y vuela a otros cielos, donde
vida presta a nuevos mundos.
¡Ah! ¡Si con audaces alas
seguir su curso pudiera,
viendo en continua carrera
brillar eternas sus galas!
Contemplara, a la luz pura
del crepúsculo, doquier
los montes resplandecer,
enlutarse la llanura;
brillar arroyos y ríos
con las reflejadas lumbres:
ni las más altivas cumbres
valla fueran a mis bríos.
Sus vastas sirtes después,
resplandeciente o sombría,
clamorosa extendería
la mar inmensa a mis pies,
y si en su seno a morir
iba el lumínico Dios,
volando, volando en pos
viéralo otra vez surgir.
Ante mis ojos brillar
el día en eterno oriente,
el cielo sobre mi frente,
bajo mis plantas el mar...
¡Noble y engañoso anhelo!
Al cuerpo suerte enemiga
alas negó, con que siga
del alma el sublime vuelo;
y agitándose impotente,
imposible aspiración
de volar a otra región
el ansioso mortal siente,
cuando su agudo silbido,
perdida en el firmamento,
lanza la alondra, o el viento
cortan con vuelo atrevido
el águila de los montes
que sus cúspides domina,
o la grulla peregrina
que busca otros horizontes.
Wagner
También tengo yo mis díasde caprichosos desvelos;pero jamás esos vuelostomaron mis fantasías.Sus alas guarde el halcón:monte y campo me empalagan;¡cuánto más el alma halaganlos goces de la razón!¿Hay algo en el mundo comoir sin afán ni congojadevorando, hoja por hoja,un tomo tras otro tomo?Al calor de fuego internoque vivo fluye en las venas,tranquilas gozo y serenaslas largas noches de invierno,y cuando mi mano extiendearrollado pergamino,siento un hálito divinoy el cielo hasta mí desciende.
También tengo yo mis díasde caprichosos desvelos;pero jamás esos vuelostomaron mis fantasías.Sus alas guarde el halcón:monte y campo me empalagan;¡cuánto más el alma halaganlos goces de la razón!¿Hay algo en el mundo comoir sin afán ni congojadevorando, hoja por hoja,un tomo tras otro tomo?Al calor de fuego internoque vivo fluye en las venas,tranquilas gozo y serenaslas largas noches de invierno,y cuando mi mano extiendearrollado pergamino,siento un hálito divinoy el cielo hasta mí desciende.
También tengo yo mis días
de caprichosos desvelos;
pero jamás esos vuelos
tomaron mis fantasías.
Sus alas guarde el halcón:
monte y campo me empalagan;
¡cuánto más el alma halagan
los goces de la razón!
¿Hay algo en el mundo como
ir sin afán ni congoja
devorando, hoja por hoja,
un tomo tras otro tomo?
Al calor de fuego interno
que vivo fluye en las venas,
tranquilas gozo y serenas
las largas noches de invierno,
y cuando mi mano extiende
arrollado pergamino,
siento un hálito divino
y el cielo hasta mí desciende.
Fausto
Vas de un bien único en pos:¡él solo turbe tu calma!Tú no más tienes un alma,y en mi pecho laten dos.Por separarse, entre sítrabaron lucha reñida:la una, que de ardiente vidasiente el loco frenesí,desesperada, al placer,se aferra con vivo anhelo;la otra, rasgado ya el velo,quiere a su patria volver.Espíritus, si es verdadque en las alas del ambientetranquila y calladamentereináis en la inmensidad,de las tenues nubes de oroque os dan callada guaridabajad, y la nueva vidadadme, que anhelante imploro.¡Ah! Si pudiera yo asiraquel prodigioso mantoque en las alas del encantonos lleva do ansiamos ir,avaro de tal favor,no lo trocara, siquierasu púrpura me ofrecieraen cambio el emperador.
Vas de un bien único en pos:¡él solo turbe tu calma!Tú no más tienes un alma,y en mi pecho laten dos.Por separarse, entre sítrabaron lucha reñida:la una, que de ardiente vidasiente el loco frenesí,desesperada, al placer,se aferra con vivo anhelo;la otra, rasgado ya el velo,quiere a su patria volver.Espíritus, si es verdadque en las alas del ambientetranquila y calladamentereináis en la inmensidad,de las tenues nubes de oroque os dan callada guaridabajad, y la nueva vidadadme, que anhelante imploro.¡Ah! Si pudiera yo asiraquel prodigioso mantoque en las alas del encantonos lleva do ansiamos ir,avaro de tal favor,no lo trocara, siquierasu púrpura me ofrecieraen cambio el emperador.
Vas de un bien único en pos:
¡él solo turbe tu calma!
Tú no más tienes un alma,
y en mi pecho laten dos.
Por separarse, entre sí
trabaron lucha reñida:
la una, que de ardiente vida
siente el loco frenesí,
desesperada, al placer,
se aferra con vivo anhelo;
la otra, rasgado ya el velo,
quiere a su patria volver.
Espíritus, si es verdad
que en las alas del ambiente
tranquila y calladamente
reináis en la inmensidad,
de las tenues nubes de oro
que os dan callada guarida
bajad, y la nueva vida
dadme, que anhelante imploro.
¡Ah! Si pudiera yo asir
aquel prodigioso manto
que en las alas del encanto
nos lleva do ansiamos ir,
avaro de tal favor,
no lo trocara, siquiera
su púrpura me ofreciera
en cambio el emperador.
Wagner
No evoque tu labio audazel mudo enjambre que pueblaviento y nubes, bruma y niebla,para turbar nuestra paz.Como dardo agudo sonla lengua y uñas de acerocon que asaltan al viajerolos genios del septentrión.Los que vienen del orienteexhalan abrasadoressoplos, y clavan traidoresen las entrañas el diente.De fuego nubes impurasamontonan los que envíael árido mediodíade las líbicas llanuras;y los que arroja el ocaso,si amortiguan ese fuego,anegan e inundan luegocuanto encuentran a su paso.Con sus ardides eternosdispuestos siempre a escucharnos,para mejor engañarnossimulan obedecernos,y con labio seductornos arrastran al abismo,fingiéndose entonces mismomensajeros del Señor.Mas volvamos: las tinieblasenlutan el firmamento;sopla más frío ya el viento,y al valle bajan las nieblas.Ahora a ser grato el hogarcomienza. Mas ¿qué te asombra?¿Qué miras fijo en la sombra?
No evoque tu labio audazel mudo enjambre que pueblaviento y nubes, bruma y niebla,para turbar nuestra paz.Como dardo agudo sonla lengua y uñas de acerocon que asaltan al viajerolos genios del septentrión.Los que vienen del orienteexhalan abrasadoressoplos, y clavan traidoresen las entrañas el diente.De fuego nubes impurasamontonan los que envíael árido mediodíade las líbicas llanuras;y los que arroja el ocaso,si amortiguan ese fuego,anegan e inundan luegocuanto encuentran a su paso.Con sus ardides eternosdispuestos siempre a escucharnos,para mejor engañarnossimulan obedecernos,y con labio seductornos arrastran al abismo,fingiéndose entonces mismomensajeros del Señor.Mas volvamos: las tinieblasenlutan el firmamento;sopla más frío ya el viento,y al valle bajan las nieblas.Ahora a ser grato el hogarcomienza. Mas ¿qué te asombra?¿Qué miras fijo en la sombra?
No evoque tu labio audaz
el mudo enjambre que puebla
viento y nubes, bruma y niebla,
para turbar nuestra paz.
Como dardo agudo son
la lengua y uñas de acero
con que asaltan al viajero
los genios del septentrión.
Los que vienen del oriente
exhalan abrasadores
soplos, y clavan traidores
en las entrañas el diente.
De fuego nubes impuras
amontonan los que envía
el árido mediodía
de las líbicas llanuras;
y los que arroja el ocaso,
si amortiguan ese fuego,
anegan e inundan luego
cuanto encuentran a su paso.
Con sus ardides eternos
dispuestos siempre a escucharnos,
para mejor engañarnos
simulan obedecernos,
y con labio seductor
nos arrastran al abismo,
fingiéndose entonces mismo
mensajeros del Señor.
Mas volvamos: las tinieblas
enlutan el firmamento;
sopla más frío ya el viento,
y al valle bajan las nieblas.
Ahora a ser grato el hogar
comienza. Mas ¿qué te asombra?
¿Qué miras fijo en la sombra?
Grabado
Fausto
¿Ves allá bajo saltarnegro can, que loco girapor los sembrados?
¿Ves allá bajo saltarnegro can, que loco girapor los sembrados?
¿Ves allá bajo saltar
negro can, que loco gira
por los sembrados?
Wagner
¿Aquel?Lo veo; mas nada en élencuentro de extraño.
¿Aquel?Lo veo; mas nada en élencuentro de extraño.
¿Aquel?
Lo veo; mas nada en él
encuentro de extraño.
Fausto
Mira,míralo: ¿por quién le tomas?
Mira,míralo: ¿por quién le tomas?
Mira,
míralo: ¿por quién le tomas?
Wagner
Por un perro que perdieraal amo, y a su maneralo busca por estas lomas.
Por un perro que perdieraal amo, y a su maneralo busca por estas lomas.
Por un perro que perdiera
al amo, y a su manera
lo busca por estas lomas.
Fausto
¿No ves que en ancha espiralva acercándose? ¿No vesque al correr dejan sus piesuna encendida señal?
¿No ves que en ancha espiralva acercándose? ¿No vesque al correr dejan sus piesuna encendida señal?
¿No ves que en ancha espiral
va acercándose? ¿No ves
que al correr dejan sus pies
una encendida señal?
Wagner
¡Ilusiones!
¡Ilusiones!
¡Ilusiones!
Fausto
¿No estás viendoque así, corriendo y saltando,va negra trama enlazandoy en ella nos va envolviendo?
¿No estás viendoque así, corriendo y saltando,va negra trama enlazandoy en ella nos va envolviendo?
¿No estás viendo
que así, corriendo y saltando,
va negra trama enlazando
y en ella nos va envolviendo?
Wagner
Yo veo que alrededorgira cautelosamente,porque encuentra extraña genteen vez de su amo y señor.
Yo veo que alrededorgira cautelosamente,porque encuentra extraña genteen vez de su amo y señor.
Yo veo que alrededor
gira cautelosamente,
porque encuentra extraña gente
en vez de su amo y señor.
Fausto
¿No ves? Los círculos vanestrechándose.
¿No ves? Los círculos vanestrechándose.
¿No ves? Los círculos van
estrechándose.
Wagner
Me pasmaque halles terrible fantasmaen ese inocente can.Gruñe, corre vagabundo,se echa al suelo, encorva el lomoy mueve la cola, comotodos los perros del mundo.
Me pasmaque halles terrible fantasmaen ese inocente can.Gruñe, corre vagabundo,se echa al suelo, encorva el lomoy mueve la cola, comotodos los perros del mundo.
Me pasma
que halles terrible fantasma
en ese inocente can.
Gruñe, corre vagabundo,
se echa al suelo, encorva el lomo
y mueve la cola, como
todos los perros del mundo.
Fausto
¡Ven, ven, síguenos! (Al perro.) Ya viene.
¡Ven, ven, síguenos! (Al perro.) Ya viene.
¡Ven, ven, síguenos! (Al perro.) Ya viene.
Wagner
¡Buen cachorro! Ahora verás:si marchas, sigue detrás;si te paras, se detiene.Si algo pierdes, sin reposolo busca, hasta que lo encuentra;si el bastón le arrojas, entraal agua, y lo trae gozoso.
¡Buen cachorro! Ahora verás:si marchas, sigue detrás;si te paras, se detiene.Si algo pierdes, sin reposolo busca, hasta que lo encuentra;si el bastón le arrojas, entraal agua, y lo trae gozoso.
¡Buen cachorro! Ahora verás:
si marchas, sigue detrás;
si te paras, se detiene.
Si algo pierdes, sin reposo
lo busca, hasta que lo encuentra;
si el bastón le arrojas, entra
al agua, y lo trae gozoso.
Fausto
No hay en él, tienes razón,nada sobrenatural:todo es en este animalcostumbre y educación.
No hay en él, tienes razón,nada sobrenatural:todo es en este animalcostumbre y educación.
No hay en él, tienes razón,
nada sobrenatural:
todo es en este animal
costumbre y educación.
Wagner
No lo tomes por agravio,pero un perro manso y fielmerece que fije en élsu atención y afecto un sabio.Si a este dieres tu favor,y a tu casa le llevares,de todos tus escolaresserá el escolar mejor.
No lo tomes por agravio,pero un perro manso y fielmerece que fije en élsu atención y afecto un sabio.Si a este dieres tu favor,y a tu casa le llevares,de todos tus escolaresserá el escolar mejor.
No lo tomes por agravio,
pero un perro manso y fiel
merece que fije en él
su atención y afecto un sabio.
Si a este dieres tu favor,
y a tu casa le llevares,
de todos tus escolares
será el escolar mejor.
(Entran en la ciudad.)