Una calle. En el centro, y de arriba abajo, el salón de baile que ahora se pone en las verbenas, adornado con arañas, faroles, guirnaldas, escudos, banderas y demás. En el foro está el piano de manubrio, que toca varias piezas. Las dos aceras de la calle quedan libres para la circulación. Casas de varios aspectos a un lado y a otro. En la primera de la izquierda del espectador hay un comercio de sedas con el rótulo correspondiente. En el salón de baile hay bancos de madera todo alrededor, llenos de gente que presencia el baile.
Una calle. En el centro, y de arriba abajo, el salón de baile que ahora se pone en las verbenas, adornado con arañas, faroles, guirnaldas, escudos, banderas y demás. En el foro está el piano de manubrio, que toca varias piezas. Las dos aceras de la calle quedan libres para la circulación. Casas de varios aspectos a un lado y a otro. En la primera de la izquierda del espectador hay un comercio de sedas con el rótulo correspondiente. En el salón de baile hay bancos de madera todo alrededor, llenos de gente que presencia el baile.
Parejas de distintas clases aparecen bailando al compás del piano de manubrio. Las aceras están llenas de gente que miran el baile. En las barandillas de madera que forman el salón se ven algunos guardias de orden público. A la puerta del comercio de sedas aparecen sentados en sillas DON SEBASTIÁN, DOÑA SEVERIANA (su mujer) y DOÑA MARIQUITA, amiga de ambos. TERESA (sobrina de aquellos) y CANDELARIA (hija de doña Mariquita) bailan con dos jóvenes horteras. Mucha animación; don Sebastián aplaude y jalea a las parejas, que van pasando muy agarradas, como ahora se estila.
Hablado
Sebastián
¡Eso va bueno! ¡Eso va bueno! ¡Anda con ella, que se derrite en tus brazos! ¡Ahí le tienes, muchacha, ahí le tienes, que ya no es hombre nina! ¡Bien por la gracia y los movimientos!
Severiana
¡Cállate, Sebastián, que pareces un chiquillo!...
Mariquita
¡Qué buen humor!...
Sebastián
(Sin hacer caso.)Ahí las tenéis, ahí las tenéis. Andad con ellas, que esto ya es la marsalá.(Se acaba el baile y todos aplauden. Teresa yCandelaria se separan de los horteras y cogidas del brazo se pasean.)
Severiana
Este, si le dejaran, se pondría a bailar ahí en medio.
Sebastián
¡Y que lo haría mejor que algunos jóvenes, porque con los años tengo más práctica, doña Mariquita!...
Mariquita
¡Qué don Sebastián este!
Severiana
¡Teresa! ¡Teresita!(Llamándola; Teresa y Candelaria se acercan.)
Teresa
¿Tía?
Severiana
Hazme el favor de no bailar con el hojalatero.
Teresa
¿Por qué, tía?
Candelaria
Pues baila muy bien.
Severiana
Porque no me da la gana de que bailes con el hojalatero, que da cada lata que no se le puede aguantar.
Teresa
Pues ya me ha sacado para el primer baile.
Severiana
Pues si él te ha sacado, tú te metes aquí dentro y no bailas con él.
Teresa
Bueno, tía; pero me parece muy feo.
Severiana
Yo no digo que sea feo ni guapo el hojalatero; lo que digo es que no me da la gana.
Teresa
Bueno, tía, bueno.
Candelaria
(A Teresa.)Anda, ya encontraremos otro.(Se cogen otra vez del brazo y se van a pasear por el salón.)
Sebastián
Pero, ¿qué más da el hojalatero, que el vidriero, que el plomero, que el tapicero, que el carpintero, que el cerrajero, que el bastonero, que el confitero...?
Severiana
Calla, y no hables tanto.
Mariquita
Pues parece buen chico.
Severiana
Mire usted, doña Mariquita; cuando yo digo esto, es porque sé cómo las gasta el hojalatero.
Sebastián
(Bromeando.)¡Anda, morena! ¿Conque tú sabes cómo las gasta el hojalatero? ¡Anda, salero! Mi mujer sabe cómo lasgasta el hojalatero. ¿Y de cuándo acá sabes tú cómo las gasta el hojalatero?
Severiana
Sebastián, tienes esta noche una pata, que ya, ya.
Mariquita
(Riendo.)Es usted capaz de resucitar a un muerto.
Sebastián
¿Pero no oye usted que, sin saberlo yo, sabe mi mujer cómo las gasta el hojalatero?...
Mariquita
¡Ja, ja, ja, ja!
Severiana
¡Sí, ríale usted la gracia!
Mariquita
¿Pues no me he de reír?
Dichos y DON HILARIÓN, que viene por la acera de la derecha, agitado y convulso. Después de mirar a todas partes, se dirige al comercio de sedas.
Hilarión
¡Mi querido don Sebastián!...
Sebastián
¡Señor don Hilarión!...(Levantándose y abrazándole.)
Hilarión
Buenas noches, señoras.
Mariquita
Buenas noches.
Severiana
¿Qué trae usted, don Hilarión?
Hilarión
¡Nada!... ¡nada!...
Sebastián
¿Se ha puesto usted malo?
Hilarión
¡Creo que sí!... Me he atufado ahí, en casa de mi enfermo... La atmósfera estaba cargada...
Sebastián
Siéntese usted aquí.
Severiana
Sí, siéntese usted a respirar el aire libre.
Hilarión
No, gracias; tengo frío y mejor estaré dentro. (¡Maldito sea el cajista!) Además, tengo así cierta debilidad; he cenado sin gana...
Sebastián
¿Sí? Pues se va usted a tomar una copa de jerez, que es lo mejor del mundo.
Hilarión
Acepto, acepto.
Sebastián
Véngase usted conmigo.
Severiana
¡Sí, sí!... Mira, Sebastián, en el comedorhay rosquillas tontas, para que las moje en el jerez.
Hilarión
Muchas gracias. (¡Yo sí que soy un tonto! ¡Maldito sea el cajista!)
Sebastián
Vamos allá, mi buen amigo.(Entrando los dos en el comercio.)
Severiana
Y si quiere algo más que lo diga.
Mariquita
¿Quién es este señor?
Severiana
Un boticario; el mejor que tenemos en el distrito. Un hombre muy formal y muy amigo de mi marido.
Mariquita
¡Sí, tiene muy buena facha!
(Empieza otro baile al compás del piano de manubrio. Muchas parejas. En primer término baila una chula parecida a la Susana, y lleva un mantón de Manila exactamente igual. Está bailando con un señor de alguna edad que también se da un aire a don Hilarión.)
Dichos y JULIÁN, que viene por la derecha, deteniéndose y mirando a todos lados, pálido y descompuesto. Sigue el baile. Luego DON SEBASTIÁN y un chico, dependiente del comercio.
Julián
Se me han escabullido, pero yo los encontraré. Al boticario le salto un ojo esta noche, y a la vieja, que tiene la culpa de todo, le aprieto la nuez hasta dejarlaesánimey sin respiración. ¿Pero no es esa la Susana bailando con el viejo?(Fijándose en la pareja.)¡Ah, sinvergüenza! ¡Ahora verás!(Se acerca bruscamente a la pareja y trata de separarlos, cuando reconoce su error.)
Chula
¡Ave María!
Viejo
¿Qué es esto?
Julián
Perdone usted, niña; la he confundido a usted con otra.
Chula
Pues tenga usted ojos en la cara.
Julián
Como está usted bailando con un viejo...
Viejo
Oiga usted.
Chula
Anda, Bonifacio.(Al viejo.)¡Vaya usted a freír manteca!(A Julián.)
Julián
Todas son ustedes lo mismo.(Se separa, y ellos siguen bailando.)¡Yo los encontraré! ¡Ay, Dios mío, qué verbena de la Paloma!...
(Vase por la izquierda fijándose en todos, Teresa y Candelaria bailan en primer término con los dos horteras y hablan sin dejar de bailar.)
Hortera 1
Me gusta mucho como baila usted.
Teresa
Y a mí también me gusta como baila usted.
Hortera 1
¿Se marea usted de la cabeza?
Teresa
No, señor: ni de la cabeza ni de los pies.
Hortera 1
¿Verdad que da mucho gusto bailar así?
Teresa
Ya lo creo que da.(Siguen bailando.)
Hortera 2
¿Se pone usted mala?(Parándose.)
Candelaria
No, señor; no.
Hortera 2
¿Ha sentido usted algo?...
Candelaria
Así... un no sé qué...
Hortera 2
¡Está usted sudando! ¿Quiere usted descansar?
Candelaria
No: me enfriaría y sería peor. Seguiremos.
Hortera 2
Como usted quiera.(Siguen bailando.)
Sebastián
(Al dependiente.)Anda, tráete un coche de punto de ahí, de la parada, y que espere en la esquina.
Dependiente
En seguida.(Vase por la Izquierda.)
Severiana
¿Qué hace don Hilarión?
Sebastián
Tomando jerez con pastas. Dice que se siente muy débil, que se quiere ir a su casa. He mandado que le traigan un coche.
Severiana
A su edad ya tiene que andarse con cuidado.
Mariquita
Debe ser muy viejo.
Sebastián
Pero muy alegre. Voy a ver si quiere algo.(Entra en el comercio.)
Dichos, la SEÑÁ RITA, que viene por la derecha, luego un INSPECTOR, de uniforme, y dos GUARDIAS conduciendo a JULIÁN, CASTA, SUSANA y la tía ANTONIA; esta viene desgreñada y aquellas con el vestido en desorden. Julián saca el pantalón roto de haberle mordido los perros de la tía Antonia. Detrás de ellos sale mucha gente silbándolos. Se suspende el baile.
Rita
Me ha cogido las vueltas y se me ha escapado. Ese indino va a matar a disgustos a su madre y a mí también. Si tropieza con ellas, nos da la noche. ¡Maldita sea hasta la!...(Grito general.)¡Ay!
Sebastián
¿Qué es eso?(Levantándose.)
Mariquita
¿Qué sucede?
Rita
¿No lo dije?(Yendo hacia el foro.)
Teresa
¡Que se están pegando!
Candelaria
Es un ratero. Ya le han cogido.
Sebastián
¡Niñas, aquí!(Teresa y Candelaria se ponen a la puerta. Salen los demás. Gresca y silbidos.)
Antonia
Este pillo, más que pillo. ¡Más que pillo, más que pillo!
Casta
¡Tía!...(Regañándola.)
Susana
¿Se calla usted... o no?(Furiosa.)
Antonia
¡No me da la gana! ¡No me da la gana, y no me da la gana!
Julián
Solo pido a ustedes que me lleven donde sea, pero sin la vieja, porque la mato.
Guardias
¡Silencio!
Susana
(¡Y harías muy bien, que por ella nos vemos así!)
Rita
(Con energía.)¡Te has salido con la tuya!
Antonia
¿Qué has de matar tú?... ¡Canalla, guripa, chulapo!(Movimiento de Julián. Los guardias se interponen. Sensación en todos.)
Guardias
¡Eh!...
Inspector
(Saliendo.)A ver, quietos. Estoy enterado de todo.
Antonia
Señor inspector, ese bribón me ha faltado al respeto, levantándome la mano, yyo le he soltado estosveinte céntimos.
Inspector
¿Qué dice usted?
Antonia
Que le he soltado dos perros grandes para que le muerdan.
Inspector
Con esa voz no se le entiende a usted una palabra de lo que dice.
Antonia
Peor para usted.
Inspector
¡A mí no me conteste usted!
Antonia
Pues no me pregunte usted y verá como no le contesto.
Inspector
¡Basta! ¿Cómo se llama usted?
Antonia
Antonia.
Inspector
Antonia, Antonia... ¿y qué más?...
Antonia
Cuervo.
Inspector
¿Cómo cuerno? ¡A mí no me eche usted cuernos!
Antonia
Cuervo, Cuervo, Cuervo.
Inspector
¡Ah!Cuervo. ¡Ya!
Rita
(A Susana.)(¡No tienes corazón!)
Susana
Más que él y más que usted cincuenta mil veces.(Casi llorando.)
Inspector
¿Y ustedes, cómo se llaman? Usted.(A Casta.)
Casta
Casta Ruiz.
Inspector
¿Y usted?(A Susana.)
Susana
Susana.
Inspector
Casta, Susana. ¡Mentira! ¿Y usted, qué es de estas dos jóvenes?(A Antonia.)
Antonia
Madre y tía, todo junto.
Inspector
¡Qué barbaridad!(Risa general.)
Antonia
¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad!(Remedándole.)Como que mi marido estuvo primero casado con una hermana mía, y tuvo estas dos niñas, ¡qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!
Inspector
¡Cállese usted, señora!
Antonia
¡No me da la gana!
Guardias
¡Que se calle usted!
Inspector
Bueno, ahora nos veremos.
Antonia
Ya nos estamos viendo.
Casta
¡No calla usted aunque la maten!
Inspector
(A Julián.)Usted, joven, ¿qué oficio tiene usted?
Julián
Cajista de imprenta.
Antonia
Rata de imprenta.(Julián quiere lanzarse sobre ella y le detienen.)
Inspector
¡Ea, se acabó! A la prevención con ella.(A los guardias. Estos la sujetan.)
Guardias
¡Ande usted, señora!
Antonia
¡Yo sola a la prevención! ¿Y ese pillo?
Inspector
Eso no es cuenta de usted.
Antonia
(Furiosa.)¡Tío bribón! ¡Tío guindilla! ¡Cara de fuelle! ¡Mala persona!
Inspector
¡Largo!
Guardias
¡Vamos pronto! ¡Caramba!
Antonia
¡Morralón! ¡morralón! ¡morralón!(Se la llevan a empujones con los perros, que salen ladrando. El público se ríe y la silba.)
Rita
¡Anda, y que la maten!
Susana
¡Nos ha perdido a todos!
Casta
¿Y nosotras, señor inspector?
Inspector
Ustedes conmigo.
DON SEBASTIÁN, que sale del comercio.
Sebastián
¿Qué es esto? ¿Qué ha pasado aquí, señor don Andrés?(Al inspector.)
Inspector
¡Hola, don Sebastián! Lo de siempre en esta clase de fiestas. Una bronca entre este chico y una vieja que acabo de enviar a la prevención.
Sebastián
Julianillo, ¿pero eres tú?
Julián
(Sumiso.)Yo soy, don Sebastián.
Sebastián
¿Qué has hecho, muchacho?
Julián
Cosas del querer, don Sebastián. Lléveme usted a la cárcel, señor inspector.(Con aire resuelto.)
Susana
(Ídem.)Y a mí con él, señor inspector.
Inspector y Sebastián
¿Cómo?
Julián
(A Susana.)¿Tú conmigo? No te creo; ea, no te creo.(Casi llorando.)
Susana
(Ídem.)¡Pues me tienes que creer, ea, me tienes que creer!...
Sebastián
¡Vamos, ya estoy al cabo de la calle! Don Andrés, este chico es bueno y honrado. Yo soy su fiador.
Inspector
Me basta su palabra de usted, don Sebastián.
Casta
¿Y a nosotras, quién nos fía?
Inspector
Ustedes, a su casa, que la vieja ya las pagará todas juntas.
Rita
Julián, vamos a ver a tu madre.
Susana
Que nos espera tu madre, Julián.
Julián
¡Pero para estarte siempre con ella!(Emocionado.)
Susana
¿Y contigo, no?(Ídem.)
Sebastián
Pero, muchacho, ¿vas a ir así a ver a tu madre?(Mirando el pantalón rasgado.)Tú, Paco,(Al dependiente.)dale un pantalón de los tuyos, que le estará bien.
Julián
Déjelo usted, don Sebastián.
Sebastián
Anda, hombre, anda.
Julián
Como usted quiera.(Entra con el dependiente en el comercio.)
Inspector
Vamos, señores, esto ya se acabó. ¿Qué hacen ustedes aquí?(Al público, que está allí aglomerado.)A bailar. A ver, que toquen.
Mariquita
Pero, ¿ha visto usted?
Severiana
¡Calle usted, por Dios, doña Mariquita! Mi marido es el paño de lágrimas de todo el mundo.
(Empieza otro baile. Óyese dentro de la tienda de comercio un gran ruido y los gritos de don Hilarión, que sale en seguida dando trompicones, perseguido por Julián. Nueva confusión, gritos y silbidos.)
Hilarión
¡Socorro, que me mata!
Julián
¡Viejo canalla!
Sebastián
¿Qué es esto?
Inspector
¿Qué hace usted?
Susana y Casta
¡Julián!(Deteniéndole.)
Rita
¡Ven aquí, maldito!
Sebastián
¿Estás loco, muchacho?(Don Hilarión desaparece entre la multitud dando gritos, y a Julián lo sujetan.)
Julián
Perdone usted, don Sebastián. Ese tío cantárida me quería quitar lo que más quiero en el mundo.
Sebastián
¿De veras? No me sorprende. Le conozco. Anda, entra en casa y refréscate, que estás muy acalorado esta noche.
Inspector
¡Y a ver si acabamos de una vez!...
Tabernero
(A Julián.)¡Y a ver si aprendes acomprimirte!
Inspector
(Al público.)Señores, háganme ustedes el favor de no armar otro escándalo en la verbena de la Paloma.
FINAL
Música
Coro
Por ser la Virgende la Paloma,un mantón de la China-nate voy a regalar, etc.
Por ser la Virgen
de la Paloma,
un mantón de la China-na
te voy a regalar, etc.
CAE EL TELÓN