ESCENA VIII

Una calle. En el centro, y de arriba abajo, el salón de baile que ahora se pone en las verbenas, adornado con arañas, faroles, guirnaldas, escudos, banderas y demás. En el foro está el piano de manubrio, que toca varias piezas. Las dos aceras de la calle quedan libres para la circulación. Casas de varios aspectos a un lado y a otro. En la primera de la izquierda del espectador hay un comercio de sedas con el rótulo correspondiente. En el salón de baile hay bancos de madera todo alrededor, llenos de gente que presencia el baile.

Una calle. En el centro, y de arriba abajo, el salón de baile que ahora se pone en las verbenas, adornado con arañas, faroles, guirnaldas, escudos, banderas y demás. En el foro está el piano de manubrio, que toca varias piezas. Las dos aceras de la calle quedan libres para la circulación. Casas de varios aspectos a un lado y a otro. En la primera de la izquierda del espectador hay un comercio de sedas con el rótulo correspondiente. En el salón de baile hay bancos de madera todo alrededor, llenos de gente que presencia el baile.

Parejas de distintas clases aparecen bailando al compás del piano de manubrio. Las aceras están llenas de gente que miran el baile. En las barandillas de madera que forman el salón se ven algunos guardias de orden público. A la puerta del comercio de sedas aparecen sentados en sillas DON SEBASTIÁN, DOÑA SEVERIANA (su mujer) y DOÑA MARIQUITA, amiga de ambos. TERESA (sobrina de aquellos) y CANDELARIA (hija de doña Mariquita) bailan con dos jóvenes horteras. Mucha animación; don Sebastián aplaude y jalea a las parejas, que van pasando muy agarradas, como ahora se estila.

Hablado

Sebastián

¡Eso va bueno! ¡Eso va bueno! ¡Anda con ella, que se derrite en tus brazos! ¡Ahí le tienes, muchacha, ahí le tienes, que ya no es hombre nina! ¡Bien por la gracia y los movimientos!

Severiana

¡Cállate, Sebastián, que pareces un chiquillo!...

Mariquita

¡Qué buen humor!...

Sebastián

(Sin hacer caso.)Ahí las tenéis, ahí las tenéis. Andad con ellas, que esto ya es la marsalá.(Se acaba el baile y todos aplauden. Teresa yCandelaria se separan de los horteras y cogidas del brazo se pasean.)

Severiana

Este, si le dejaran, se pondría a bailar ahí en medio.

Sebastián

¡Y que lo haría mejor que algunos jóvenes, porque con los años tengo más práctica, doña Mariquita!...

Mariquita

¡Qué don Sebastián este!

Severiana

¡Teresa! ¡Teresita!(Llamándola; Teresa y Candelaria se acercan.)

Teresa

¿Tía?

Severiana

Hazme el favor de no bailar con el hojalatero.

Teresa

¿Por qué, tía?

Candelaria

Pues baila muy bien.

Severiana

Porque no me da la gana de que bailes con el hojalatero, que da cada lata que no se le puede aguantar.

Teresa

Pues ya me ha sacado para el primer baile.

Severiana

Pues si él te ha sacado, tú te metes aquí dentro y no bailas con él.

Teresa

Bueno, tía; pero me parece muy feo.

Severiana

Yo no digo que sea feo ni guapo el hojalatero; lo que digo es que no me da la gana.

Teresa

Bueno, tía, bueno.

Candelaria

(A Teresa.)Anda, ya encontraremos otro.(Se cogen otra vez del brazo y se van a pasear por el salón.)

Sebastián

Pero, ¿qué más da el hojalatero, que el vidriero, que el plomero, que el tapicero, que el carpintero, que el cerrajero, que el bastonero, que el confitero...?

Severiana

Calla, y no hables tanto.

Mariquita

Pues parece buen chico.

Severiana

Mire usted, doña Mariquita; cuando yo digo esto, es porque sé cómo las gasta el hojalatero.

Sebastián

(Bromeando.)¡Anda, morena! ¿Conque tú sabes cómo las gasta el hojalatero? ¡Anda, salero! Mi mujer sabe cómo lasgasta el hojalatero. ¿Y de cuándo acá sabes tú cómo las gasta el hojalatero?

Severiana

Sebastián, tienes esta noche una pata, que ya, ya.

Mariquita

(Riendo.)Es usted capaz de resucitar a un muerto.

Sebastián

¿Pero no oye usted que, sin saberlo yo, sabe mi mujer cómo las gasta el hojalatero?...

Mariquita

¡Ja, ja, ja, ja!

Severiana

¡Sí, ríale usted la gracia!

Mariquita

¿Pues no me he de reír?

Dichos y DON HILARIÓN, que viene por la acera de la derecha, agitado y convulso. Después de mirar a todas partes, se dirige al comercio de sedas.

Hilarión

¡Mi querido don Sebastián!...

Sebastián

¡Señor don Hilarión!...(Levantándose y abrazándole.)

Hilarión

Buenas noches, señoras.

Mariquita

Buenas noches.

Severiana

¿Qué trae usted, don Hilarión?

Hilarión

¡Nada!... ¡nada!...

Sebastián

¿Se ha puesto usted malo?

Hilarión

¡Creo que sí!... Me he atufado ahí, en casa de mi enfermo... La atmósfera estaba cargada...

Sebastián

Siéntese usted aquí.

Severiana

Sí, siéntese usted a respirar el aire libre.

Hilarión

No, gracias; tengo frío y mejor estaré dentro. (¡Maldito sea el cajista!) Además, tengo así cierta debilidad; he cenado sin gana...

Sebastián

¿Sí? Pues se va usted a tomar una copa de jerez, que es lo mejor del mundo.

Hilarión

Acepto, acepto.

Sebastián

Véngase usted conmigo.

Severiana

¡Sí, sí!... Mira, Sebastián, en el comedorhay rosquillas tontas, para que las moje en el jerez.

Hilarión

Muchas gracias. (¡Yo sí que soy un tonto! ¡Maldito sea el cajista!)

Sebastián

Vamos allá, mi buen amigo.(Entrando los dos en el comercio.)

Severiana

Y si quiere algo más que lo diga.

Mariquita

¿Quién es este señor?

Severiana

Un boticario; el mejor que tenemos en el distrito. Un hombre muy formal y muy amigo de mi marido.

Mariquita

¡Sí, tiene muy buena facha!

(Empieza otro baile al compás del piano de manubrio. Muchas parejas. En primer término baila una chula parecida a la Susana, y lleva un mantón de Manila exactamente igual. Está bailando con un señor de alguna edad que también se da un aire a don Hilarión.)

Dichos y JULIÁN, que viene por la derecha, deteniéndose y mirando a todos lados, pálido y descompuesto. Sigue el baile. Luego DON SEBASTIÁN y un chico, dependiente del comercio.

Julián

Se me han escabullido, pero yo los encontraré. Al boticario le salto un ojo esta noche, y a la vieja, que tiene la culpa de todo, le aprieto la nuez hasta dejarlaesánimey sin respiración. ¿Pero no es esa la Susana bailando con el viejo?(Fijándose en la pareja.)¡Ah, sinvergüenza! ¡Ahora verás!(Se acerca bruscamente a la pareja y trata de separarlos, cuando reconoce su error.)

Chula

¡Ave María!

Viejo

¿Qué es esto?

Julián

Perdone usted, niña; la he confundido a usted con otra.

Chula

Pues tenga usted ojos en la cara.

Julián

Como está usted bailando con un viejo...

Viejo

Oiga usted.

Chula

Anda, Bonifacio.(Al viejo.)¡Vaya usted a freír manteca!(A Julián.)

Julián

Todas son ustedes lo mismo.(Se separa, y ellos siguen bailando.)¡Yo los encontraré! ¡Ay, Dios mío, qué verbena de la Paloma!...

(Vase por la izquierda fijándose en todos, Teresa y Candelaria bailan en primer término con los dos horteras y hablan sin dejar de bailar.)

Hortera 1

Me gusta mucho como baila usted.

Teresa

Y a mí también me gusta como baila usted.

Hortera 1

¿Se marea usted de la cabeza?

Teresa

No, señor: ni de la cabeza ni de los pies.

Hortera 1

¿Verdad que da mucho gusto bailar así?

Teresa

Ya lo creo que da.(Siguen bailando.)

Hortera 2

¿Se pone usted mala?(Parándose.)

Candelaria

No, señor; no.

Hortera 2

¿Ha sentido usted algo?...

Candelaria

Así... un no sé qué...

Hortera 2

¡Está usted sudando! ¿Quiere usted descansar?

Candelaria

No: me enfriaría y sería peor. Seguiremos.

Hortera 2

Como usted quiera.(Siguen bailando.)

Sebastián

(Al dependiente.)Anda, tráete un coche de punto de ahí, de la parada, y que espere en la esquina.

Dependiente

En seguida.(Vase por la Izquierda.)

Severiana

¿Qué hace don Hilarión?

Sebastián

Tomando jerez con pastas. Dice que se siente muy débil, que se quiere ir a su casa. He mandado que le traigan un coche.

Severiana

A su edad ya tiene que andarse con cuidado.

Mariquita

Debe ser muy viejo.

Sebastián

Pero muy alegre. Voy a ver si quiere algo.(Entra en el comercio.)

Dichos, la SEÑÁ RITA, que viene por la derecha, luego un INSPECTOR, de uniforme, y dos GUARDIAS conduciendo a JULIÁN, CASTA, SUSANA y la tía ANTONIA; esta viene desgreñada y aquellas con el vestido en desorden. Julián saca el pantalón roto de haberle mordido los perros de la tía Antonia. Detrás de ellos sale mucha gente silbándolos. Se suspende el baile.

Rita

Me ha cogido las vueltas y se me ha escapado. Ese indino va a matar a disgustos a su madre y a mí también. Si tropieza con ellas, nos da la noche. ¡Maldita sea hasta la!...(Grito general.)¡Ay!

Sebastián

¿Qué es eso?(Levantándose.)

Mariquita

¿Qué sucede?

Rita

¿No lo dije?(Yendo hacia el foro.)

Teresa

¡Que se están pegando!

Candelaria

Es un ratero. Ya le han cogido.

Sebastián

¡Niñas, aquí!(Teresa y Candelaria se ponen a la puerta. Salen los demás. Gresca y silbidos.)

Antonia

Este pillo, más que pillo. ¡Más que pillo, más que pillo!

Casta

¡Tía!...(Regañándola.)

Susana

¿Se calla usted... o no?(Furiosa.)

Antonia

¡No me da la gana! ¡No me da la gana, y no me da la gana!

Julián

Solo pido a ustedes que me lleven donde sea, pero sin la vieja, porque la mato.

Guardias

¡Silencio!

Susana

(¡Y harías muy bien, que por ella nos vemos así!)

Rita

(Con energía.)¡Te has salido con la tuya!

Antonia

¿Qué has de matar tú?... ¡Canalla, guripa, chulapo!(Movimiento de Julián. Los guardias se interponen. Sensación en todos.)

Guardias

¡Eh!...

Inspector

(Saliendo.)A ver, quietos. Estoy enterado de todo.

Antonia

Señor inspector, ese bribón me ha faltado al respeto, levantándome la mano, yyo le he soltado estosveinte céntimos.

Inspector

¿Qué dice usted?

Antonia

Que le he soltado dos perros grandes para que le muerdan.

Inspector

Con esa voz no se le entiende a usted una palabra de lo que dice.

Antonia

Peor para usted.

Inspector

¡A mí no me conteste usted!

Antonia

Pues no me pregunte usted y verá como no le contesto.

Inspector

¡Basta! ¿Cómo se llama usted?

Antonia

Antonia.

Inspector

Antonia, Antonia... ¿y qué más?...

Antonia

Cuervo.

Inspector

¿Cómo cuerno? ¡A mí no me eche usted cuernos!

Antonia

Cuervo, Cuervo, Cuervo.

Inspector

¡Ah!Cuervo. ¡Ya!

Rita

(A Susana.)(¡No tienes corazón!)

Susana

Más que él y más que usted cincuenta mil veces.(Casi llorando.)

Inspector

¿Y ustedes, cómo se llaman? Usted.(A Casta.)

Casta

Casta Ruiz.

Inspector

¿Y usted?(A Susana.)

Susana

Susana.

Inspector

Casta, Susana. ¡Mentira! ¿Y usted, qué es de estas dos jóvenes?(A Antonia.)

Antonia

Madre y tía, todo junto.

Inspector

¡Qué barbaridad!(Risa general.)

Antonia

¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad!(Remedándole.)Como que mi marido estuvo primero casado con una hermana mía, y tuvo estas dos niñas, ¡qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!, ¡qué barbaridad!

Inspector

¡Cállese usted, señora!

Antonia

¡No me da la gana!

Guardias

¡Que se calle usted!

Inspector

Bueno, ahora nos veremos.

Antonia

Ya nos estamos viendo.

Casta

¡No calla usted aunque la maten!

Inspector

(A Julián.)Usted, joven, ¿qué oficio tiene usted?

Julián

Cajista de imprenta.

Antonia

Rata de imprenta.(Julián quiere lanzarse sobre ella y le detienen.)

Inspector

¡Ea, se acabó! A la prevención con ella.(A los guardias. Estos la sujetan.)

Guardias

¡Ande usted, señora!

Antonia

¡Yo sola a la prevención! ¿Y ese pillo?

Inspector

Eso no es cuenta de usted.

Antonia

(Furiosa.)¡Tío bribón! ¡Tío guindilla! ¡Cara de fuelle! ¡Mala persona!

Inspector

¡Largo!

Guardias

¡Vamos pronto! ¡Caramba!

Antonia

¡Morralón! ¡morralón! ¡morralón!(Se la llevan a empujones con los perros, que salen ladrando. El público se ríe y la silba.)

Rita

¡Anda, y que la maten!

Susana

¡Nos ha perdido a todos!

Casta

¿Y nosotras, señor inspector?

Inspector

Ustedes conmigo.

DON SEBASTIÁN, que sale del comercio.

Sebastián

¿Qué es esto? ¿Qué ha pasado aquí, señor don Andrés?(Al inspector.)

Inspector

¡Hola, don Sebastián! Lo de siempre en esta clase de fiestas. Una bronca entre este chico y una vieja que acabo de enviar a la prevención.

Sebastián

Julianillo, ¿pero eres tú?

Julián

(Sumiso.)Yo soy, don Sebastián.

Sebastián

¿Qué has hecho, muchacho?

Julián

Cosas del querer, don Sebastián. Lléveme usted a la cárcel, señor inspector.(Con aire resuelto.)

Susana

(Ídem.)Y a mí con él, señor inspector.

Inspector y Sebastián

¿Cómo?

Julián

(A Susana.)¿Tú conmigo? No te creo; ea, no te creo.(Casi llorando.)

Susana

(Ídem.)¡Pues me tienes que creer, ea, me tienes que creer!...

Sebastián

¡Vamos, ya estoy al cabo de la calle! Don Andrés, este chico es bueno y honrado. Yo soy su fiador.

Inspector

Me basta su palabra de usted, don Sebastián.

Casta

¿Y a nosotras, quién nos fía?

Inspector

Ustedes, a su casa, que la vieja ya las pagará todas juntas.

Rita

Julián, vamos a ver a tu madre.

Susana

Que nos espera tu madre, Julián.

Julián

¡Pero para estarte siempre con ella!(Emocionado.)

Susana

¿Y contigo, no?(Ídem.)

Sebastián

Pero, muchacho, ¿vas a ir así a ver a tu madre?(Mirando el pantalón rasgado.)Tú, Paco,(Al dependiente.)dale un pantalón de los tuyos, que le estará bien.

Julián

Déjelo usted, don Sebastián.

Sebastián

Anda, hombre, anda.

Julián

Como usted quiera.(Entra con el dependiente en el comercio.)

Inspector

Vamos, señores, esto ya se acabó. ¿Qué hacen ustedes aquí?(Al público, que está allí aglomerado.)A bailar. A ver, que toquen.

Mariquita

Pero, ¿ha visto usted?

Severiana

¡Calle usted, por Dios, doña Mariquita! Mi marido es el paño de lágrimas de todo el mundo.

(Empieza otro baile. Óyese dentro de la tienda de comercio un gran ruido y los gritos de don Hilarión, que sale en seguida dando trompicones, perseguido por Julián. Nueva confusión, gritos y silbidos.)

Hilarión

¡Socorro, que me mata!

Julián

¡Viejo canalla!

Sebastián

¿Qué es esto?

Inspector

¿Qué hace usted?

Susana y Casta

¡Julián!(Deteniéndole.)

Rita

¡Ven aquí, maldito!

Sebastián

¿Estás loco, muchacho?(Don Hilarión desaparece entre la multitud dando gritos, y a Julián lo sujetan.)

Julián

Perdone usted, don Sebastián. Ese tío cantárida me quería quitar lo que más quiero en el mundo.

Sebastián

¿De veras? No me sorprende. Le conozco. Anda, entra en casa y refréscate, que estás muy acalorado esta noche.

Inspector

¡Y a ver si acabamos de una vez!...

Tabernero

(A Julián.)¡Y a ver si aprendes acomprimirte!

Inspector

(Al público.)Señores, háganme ustedes el favor de no armar otro escándalo en la verbena de la Paloma.

FINAL

Música

Coro

Por ser la Virgende la Paloma,un mantón de la China-nate voy a regalar, etc.

Por ser la Virgen

de la Paloma,

un mantón de la China-na

te voy a regalar, etc.

CAE EL TELÓN


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