Chapter 15

Este que agora viene es Ajaz Telamon, griego, hijo de Hesiona, hermana del rey Priamo, y la que Hércules Griego robó de Troya. Fué tan fortísimo en armas, que puso espanto á Héctor cuando los dos combatieron y se vinieron á conocer por primoshermanos; de quien Héctor, siguiendo el costumbre antiguo, tomó el Baltheo, que es el militar, y él le dió un cuchillo que Ajaz se mató con él, porque los griegos, demandando Ulíxes y él las armas de Achíles, despues de muerto, las dieron al tímido Ulíxes y las negaron al muy temido Ajaz. No sin gran propósito debe traer sobre las armas aquellos animales que la hembra mata al macho al engendrar, y los hijos matan la madre al nacer, que son víboras. Oya el letrero lo que dice: Víbora es mal parescer; lo que muere al engendrar, mata al nascer.Diomedes, el muy valeroso y sabio griego, hijo de Thideo es este que ve, que despues de muerto Achíles y Ajaz era el más valiente y osado de los griegos. Mire qué ricas y bien invincionadas armas que trae, con muchos ojos cerrados por todas ellas. Y el mote que dice: A ojos cerrados se han de mirar cuidados.Ya que todos fueron entrados, estando donde hablan de combatir, hecha que fué la señal, vinieron con muy gran saña uno para el otro, el rey Priamo, troyano, y el rey Agamenon, griego, y en haber rompido sus picas pusieron mano á las espadas, que gran espanto ponian los golpes que se daban, y el Duque mandó señalar al trompetaporque las damas habian perdido la color de sus caras de la ferocidad dellos, y cesaron de combatir.Luégo tras éstos vino al palenque el invincible Héctor, troyano, con muy gran braveza contra el ferocísimo Achíles, griego, y diéronse tan grandes encuentros de picas, que la tierra que pisaban temblaba; y poniendo mano á sus espadas, salian tan grandes centellas de fuego de los espantosos golpes que se daban, que las damas, de temor de ser abrasadas, señalaron al Duque, y el trompeta señaló y cesaron de combatir.Vino como un bravísimo toro agalochado al palenque el rey Menalao, griego, marido de Helena, contra el muy fuerte Páris, troyano, que lo esperó con más ferocidad que ira, por tenerle su mujer, que el agraviador debe ser defendedor. Rompió Menalao las tres picas, que bien mostró estar picado, y daba tan fuertes golpes, que Páris se desapiadó; y viniendo á las espadas, hicieron tales cosas, que si el uno mostró ser hermano de Héctor, el otro peleó como Achíles; pues la mayor parte de las lumbres se mataron del aire que movian los grandes golpes que se daban. Señaló el trompeta, y el combate dellos cesó.Vinieron dos tan furiosos al palenque, que bien mostró la honra no tener respeto á parentesco, y era Trohilo, troyano, y Ajaz Telamon, griego; diéronse tan grandes golpes de pica, que Gilot, de gran miedo, se echó á los piés del Duque, y dixo: Señor, llansau diables de vostra casa, que axó no son homes. Y el canónigo Ester se puso en las espaldas de la señora doña Hierónima, y díxole: Señora, nos troba al cor sino aun lo te l’amor; y viniendo á las espadas, tan grandes fueron los golpes que se dieron, que Héctor dixo: No pelean como primos aunque son primos hermanos; y el trompeta señaló y dejaron de combatir.Los postreros fueron Enéas, troyano, y Diómedes, griego, que del golpe de la primera pica dió con la rodilla en el suelo, y á la segunda que rompieron, Enéas perdió un paso de tierra, y á la tercera pensaron caer. Pusieron mano á las espadas, y los golpes fueron tales, que de temblar todo aquello, algunas gorras, que damas traian en las cabezas, cayeron. El Duque mandó señalar al trompeta y dejaron de combatir uno á uno, y arremetieron cinco á cinco, unos contra otros al palenque, y de la gran furia dieron con él en tierra, que temblando estaban las hojas de los árboles. El grandeaire que levantaron del combatir, la mayor parte de las lumbres mataron; las damas se pusieron detras sus caballeros; el Real pensaron que cayera del terremoto que sintieron, que paresce que el mundo se hundia de la cruel batalla y grandes golpes que se daban, que jamas sintieron el trompeta que señalaba que cesasen; y estando en esto se pararon como encantados, porque entró Apolo tañendo con su cítara, que compuso para representar á la dulce armonía que los siete cielos de las planetas hacen. Este fué un gran sabio de Grecia, y el primero que halló el arte de la medicina; tuvo un hijo que se decia Astrolapio, que amplió mucho esta ciencia; murió herido de rayo celestial, y la gente bárbara quemó todos sus libros, y de allí adelante no quisieron más medicinarse, creyendo que Dios le habia muerto porque daba veneno mezclado con la medicina, y por esto no la usaron por tiempo de cien años, hasta que Athanases, rey de Persia, que fué docto en ella, la resucitó. Este Apolo fué aplicado al cuarto planeta, qu’es el sol, despues de muerto Entró en esta fiesta con la ninfa nombrada Syringa, que tan dulcemente cantaba, como él con la cítara tañia. Fué de tan gran suavidad esta música por lo que representabay los efectos que hace, que hizo cesar la gran batalla de los troyanos y griegos. Representaron á Syringa y Apolo muy al natural dos grandes músicos, que cantaron los romances que oiréis, y el primero es del rey Priamo de Troya, que es este presenteROMANCE.¡Oh buen Priamo troyano,Rey de los fuertes troyanos,Héctor muestra y sus hermanos,Tales hijos de tal padre.Tu mujer, y d’ellos madre,Se volvió perra ladrando,La noche que vió quemandoTroya con todo tu estado.Cuando te vió degolladoDe manos de Pirro el griego,Que bien era griego fuego,Pues con agua más ardia.Lágrimas todo lo víaDe tus hijas y troyanas,¡Oh entrañas inhumanasDe Pirro, perro cruel!Llevarate en Grecia con élPara más honrado ser,Que no triunfa el vencer,Vencido de crueldad.Reinó tu prosperidadCincuenta dos años vida,Hasta ser Troya perdidaCon tu corona real.De dolor que das señal,Que no hay persona alguna,Que no llore tu fortuna,Y á tu Héctor sin igual.Del gran Héctor, troyano, es este otroROMANCE.Héctor, príncipe troyano,¿Quién terná sabiduría,Que no falten las palabrasCantando tu valentía?La mujer del griego UlixesA su marido escribiaQue por Grecia el nombre de HéctorMuy gran espanto ponia.Y ella, cuando le nombraban,Su rostro el color perdia,Temiendo que su maridoA sus manos moriria.Fué de griegos tan temido,Que nadi se le atreviaA esperalle uno á uno,Sino con gran compañía.Los griegos por temor délDejáran su guerrería,Sino que Eritrea dixoQue Troya se perderia.El más fuerte de los griegosA la fin desflaquecia,Que tu muy gran fortalezaA todos siempre vencia.Llegó el dia de tu muerte,Que fortuna lo queria,Achíles y la traicionSe juntaron aquel dia.No te vino cara á caraPorque mucho la temia,Que si por traicion no fueraNadi matar te podia.De Páris Alexandre, troyano, es este otroROMANCE.Páris Alexandre hermoso,Hijo del buen rey de Troya,Caro te costó la joyaDe los griegos que llevastes.Al rey Menalao robastesSu linda mujer Helena,Cual la culpa tal la penaA tu Troya le fué dada.A traicion le fué robadaÁ Menalao su mujer,Y á traicion se vió perderTroya y su gran Illion.Tú mataste con razonAchíles que lo mereció,Que si á traicion Héctor mató,Con lo mismo te vengaste.A la fin tambien pagaste,Siguiendo tu mala suerte,Que Pirro te dió la muerte,Hijo de quien tú mataste.Del fuerte Trohilo, troyano, es este otroROMANCE.Trohilo, fuerte troyano,Si fortuna lo quisiera,Héctor nunca muerto fuera,Pues en tí vivo se vía.Tu muy grande valentíaA los griegos espantaba,Que cualquier griego pensabaNo volver más á su tierra.Tú dieras fin á la guerraCuando vino el AmazonaÁ socorrer en personaÁ tu Héctor, que halló muerto.Puso gran fuego en el puertoY quemó la griega armada,Porque estaba confiadaVencer con tu corazon.Todos dirán con razonAchíles no te mató,Sino aquel que te crió,Que secretos de Dios son.Del valeroso troyano Enéas es este otroROMANCE.La noche que Troya ardiaPartióse Enéas troyano,Navegando por las mares,Á Cartago es allegado,Ciudad de la reina Dido,Do fué bien aposentado,Él y todos sus troyanosPor su puerto s’han entrado.En llegar delante d’ella,A sus piés s’ha arrodillado;Apiádate, señora,D’este Enéas desdichado.Esta Reina piadosaDixo: Bien seas llegado;Cuéntame, troyano Enéas,De Troya lo que ha pasado.Reina Dido, pues que mandasRenovar dolor llorado,Yo te contaré llorandoTroya cómo ha quedado.Diez años tuvieron griegosGuerra sobre nuestro estado,Y á la fin de los diez añosSu real fué levantado;Fingiendo volverse á Grecia,En sus naves s’han entrado,Dejaron un hombre en tierra,Que Sinon era nombrado.Dixo que en la griega armadaYa se habian embarcado,Yo huí la noche ántesY escondíme en este prado,Porque me cupo la suerteQue fuese sacrificado,Por placar al dios NeptunoY el mar no estuviese irado.Dejaron este caballoDe manera bien labrado,Por el Paladion de PallasQue de Troya os han hurtado.Creimos Sinon el griego,De sus griegos consejado,Para darnos á entenderTodo lo por él contado.Yo les dixe que quemasenEl caballo, que era engaño,Por su mal no me creyeronY á la ciudad fué llevado.Haciendo fiestas de Baco,Los troyanos se han turbado,Y quedáronse durmiendo,Que el placer es descuidado.Y pasada media noche,Salieron los del caballo;Los griegos desembarcaron,Y por Troya s’han entrado.Dieron fuego á toda Troya,Nuestro Rey fué degollado,Y delante dél sus hijos,Sólo yo soy acampado.Entre tanto fuego y sangre,De Héctor fuí aconsejado,Que volvió del otro mundo,De los dioses enviado.Díxome, véte, Enéas,A buscar nuevo reinado;Lleva los dioses de Troya,Que por esto te han guardado.Lleva tu padre y tu hijo,Y entra en mar aconsolado,Que los dioses te diránQue serás bien fortunado.Que si el cielo no quisieraDerribar á nuestro estado,A traicion no me matáraAchíles falsificado,Por la muerte de Patroclo,Su amigo muy amado,Que maté delante TroyaCon las armas d’él armado.Pensando que fuese Achíles,Derribéle del caballo,Y cortéle la cabezaY enviéle muy honrado.Lo que yo no fuí de griegos,Que muerto fuí deshonrado,Fuera los muros de TroyaSiete veces arrastrado.Abracémonos, Enéas,En lugar tan desdichado,Donde yo perdí mi reino,Y tú te vas desterrado.Del rey Agamenon, griego, capitan de todos los griegos, es este otroROMANCE.El griego Rey de Micena,Agamenon, puso mano,Para vengar su hermanoDe quien le robó su Helena.Como alma que va en penaPor la Grecia discurriendo,Arma, arma, va diciendo,Venguémonos de troyanos.Todos con armas en manos,Mil naves juntado han;Haciéndole capitan,De troyanos se vengaron.A su Troya les quemaron,No dexando rosa á vida;Mas si Troya fué perdida,Fué porque su Héctor murió.Agamenon se volvióVencedor para su tierra,Y halló en su casa guerra,Pues que fué muerto de Egisto.Nunca tal guerra s’ha visto,Que los más d’ellos murieron;Vencidos y quien vencieron,Que mal fin en mal acaba.De Menalao, griego, rey de Lacedemonia, es este otroROMANCE.El rey de Lacedemonia,Menalao, de sí salió,Su real ropa rasgóY echó su corona en tierra.Toda Grecia estaba en guerraPor el robo de su Helena,Lo que más le daba penaVerse menospreciado.Venir Páris tan osadoA su tierra á ser traidor,De su padre embajador,Para robar su mujer.Juntóse muy gran poderPor la tierra y por la mar,Para Troya conquistar,Y en diez años la tomaron.Cien mil vidas les costaron,Y muy más ántes que ménos,Murieron tantos de buenos,Que gran valor se perdió.Si el rey Priamo murió,Con sus hijos tan nombrados,Muchos griegos señaladosSobre Troya se quedaron.Las manos de Héctor mataronTantos, que si él no muriera,Menalao nunca se vieraCobrar más su reina Helena.Del fuerte Ajaz Thelamon es este otroROMANCE.Aquel fuerte caballeroDe sangre, griego y troyano,Del gran Héctor primo hermano,Ajaz Thelamon nombrado,A Héctor tuvo espantadoCuando los dos pelearon,Y á la fin se abrazaronDespues que se conoscieron.Dos presentes se hicieron,Héctor dél quiso tomar,El Baltheo militar,Y un cuchillo á él le dió.Ajaz con él se matóPor la ingratitud que hicieronLos griegos, que no le dieronLo que mucho merescia.Las armas de Achíles pedia,Y á Ulíses fueron dadas,Por sentencia juzgadasCon pasion y ceguedad.Danlas á la flojedad,y al valor se las quitaron,Que jueces que tal juzgaronDejan gran enemistad.Del fuerte Achíles, griego, es este otroROMANCE.Achíles el fuerte griegoÁ Héctor ha amenazado,Porque le mató á Patroclo,Su amigo muy amado.A buscarle fué por Troya,Y en un templo le ha hallado,Con la reina Helena hablando,Que Páris habia robado.En mirarse el uno al otroLos dos se han demudado,Achíles con grande enojoD’esta suerte le ha hablado.Ya no veo el hora, Héctor,Las treguas hayan pasado,Para mostrarte en el campoCuánto estoy de tí enojado.Yo espero vengar la muerteQue á Patroclo le has dado,Malamente le mataste,Tú serás dello pagado.Héctor le dixo, Achíles,Falsamente has hablado,Que yo no maté á PatrocloComo hombre acobardado.Que jamas temí las armas,Como tú lo has mostrado,Cuando te halló UlísesComo mujer disfrazado.Del rey Peleo, tu padre,Y de tí fué ordenado,Por no verte en esta guerra,Que te habia amedrentado.Mas si tú tanto deseasVer tu Patroclo vengado,Combatámonos los dosMañana en campo aplazado.Y será con un conciertoPor nuestros campos jurado,Que si tú vences á mí,Harémos vuestro mandado.Y si yo te venzo á tí,Todos esteis á mi grado.Pláceme dixo Achíles,Y su guante le ha dado.Los griegos no lo quisieron,Por haberse ya probadoHéctor más fuerte que Achíles,Aunque no más esforzado.Del muy sabio y esforzado Diomedes, griego, es este otroROMANCE.Diomedes el buen griego,Tan fuerte como avisado,Muertos Achíles y Ajaz,A los griegos ha emparado.Él hizo venir á Pirro,Hijo de Achíles, nombradoPorque vengase la muerteQue á su padre habian dado.Diómedes le traiaEn batallas á su lado,Que con al les paresciaAchíles haber cobrado.Esforzó al griego poderQue estaba desanimado,Que Diómedes tomó Troya,De muy sabio y esforzado.No volvió más á su casa,Porque se vió mal casado,De Troya se fué por mar,Y en Pulla fué bien llegado.Parte del reino de Dauno,De fortuna le fué dado,Cerca del monte GarganoCiudades ha edificado.Los suyos edificaronNápoles por su mandado,Y en la isla DiomedeaOtros suyos han poblado.De su nombre la nombraronPor ser nombre tan nombrado,Donde está su cuerpo hoy dia,Honradamente enterrado.En ser acabados los romances se fueron tras Apolo y la ninfa los del torneo, y movióse una conversacion que turó hasta el dia, con mucha diversidad de pláticas graves y jocosas. Y por excusar prolixidad, dondeveréis C. hablará caballero, y con la D. dama. Comenzó el Duque y dixo: Platiquemos de condiciones, que son menester muchos pareceres para dejarse bien entender, y pues yo he movido esta plática, haré las preguntas para sacar respuestas de tales cortesanos, que no serán menester réplicas. Díganme, pues, ¿de qué viene una condicion que no se deja acabar de entender?C.Señor, yo diria que de sabio ó de loco le viene á quien tal condicion tiene, que muy gran locura es no dejarse entender para bien hacer; y gran saber es no descubrir la intincion que sea para perdicion, como se sigue entre enemigos, que saben proveer contra quien se deja comprender; no lo digo por las mujeres, aunque algunas dellas tienen esta condicion, que en habelle entendido se rien de su marido; y éstas son las que no quieren bien á sí ni á otri, y no sé de qué viene, querríalo saber para aprender.D.A las que sabes mueras, aunque no tengo que responder por mí, sino por vos, que modorra me paresce que teneis en esto que hablado habeis.C.Señora, no es modorra, sino modo razonable, que bien es que no sepa la mujer, si no es leal su marido, que encubrir esto es de sabido.D.A otro perro con ese hueso.C.Por mi mujer lo debe decir, que perra y perro es en roer, que nada le puedo esconder, que más sabe que el diablo, pues entiende lo que callo y cuanto hablo.D.Diable so pera entendreu, perque us llanci la diablesa pintada, quem portas á casa plena de afeyts.C.Señora doña Hierónima: Non in die festo.D.Don Luis Milá, feu del resto, que com aguant lom adobau, que no put á mal marit, quant los dos vos coblejau.C.Señora mujer, el latin que don Luis Milan os ha dicho, se nombra adoba lenguas; una tiene adobada de ternera, ¡ojalá la vuestra fuera!D.Si tan malos fuesen los lenguados como son los deslenguados, no los nombrarian los franceses perdigones de mar.Dixo el Duque: Buenas lanzas se han corrido, que bocas bien enfrenadas no hacen embarreradas, y volvamos la hoja. Decíme de que viene la muy mala condicion de celosos.C.Los celos, señor, son hijos del amor, los buenos son legítimos, que son los avisados, y los malos son bastardos, que son los necios; los locos son alborotadores, como losde Gilot; los necios son rebuznadores como los del canónigo Ster; los sabios son falsirisueños, como los de don Luis Milan, que los tiene risueños sobre tristes, mostrando con una falsa risa que siente lo que de palabra no se debe dar á sentir.Dixo el Duque: Por mejor tengo no mostrar celoso sino receloso secreto, apartando todo lo que puede mal hacer con sabio modo, que, aunque sea poco el fuego, descuido lo enciende todo.D.Si justicia se hiciese de celos, cuántos hombres veriamos á la casa de locos.C.No quedarian las mujeres en la posada, que un casado poco há envió á su perrochia para que tocasen la campana, diciendo que tenía fuego en su casa, y los que fueron á socorrelle dixéronle: ¿A dó está el fuego, que no le vemos? y él respondió: En los celos de mi mujer lo hallaréis, que peor son que fuego celos de mujer, que no se puede socorrer.Dixo el Duque: Tan buenas son estas lanzas como las pasadas, pasemos adelante. Mucho querria saber qué os paresce de una condicion demasiadamente dulce.D.Señor, la bona condicion ha de ser agredolsa com á magrana de Xativa, que lo dols de les mullers fa bon agre en los marits,y esta es bona mixtura pera conservar la honra deis casats.Dixo el Canónigo: Veritat es, sino que á voltes si mescla algun gasta honres.Respondió Gilot: Almenys no les gastará un tartugot gasta pa tal com vos, espanta pardals, aborrit de cuants hostals es anat per festejador orat.D.Gil, may te vist tan grasiós com ab lo meu servidor mosen Coster, que may entra en lo terrer mosen Ster.C.Paso, señora doña Hierónima, que el Canónigo no’s quien quiera, que hijo es de una panadera, y quedó pan lisiado al enhornar.Dixo Gilot: Be dieu señor Joan, que al enfornar se fan los pans geperuts.Dixo el Duque: ¿Pues tan gran mar ha levantado el gasta honras del canónigo Ster? sepamos qué cosa es honra, y dígalo mastre Zapater, que lo sabrá mejor; y rogado de todos, dixo: Yo diria, no apartándome de la ley de Dios, que la honra es el valor de cualquier persona, mas ha de ser la que á Dios place, y no la que Lucifer quiere; y así es mucho de notar que con sola su palabra, diciendo fiat, fueron hechas todas las criaturas, y pudiendo con lo mismo echar á Lucifer del cielo, noquiso su Majestad que fuese echado, sino resistiendo á modo de batalla sus ministros los buenos ángeles, mostrando que justamente se puede resistir y pelear por la verdadera honra, que es conservar justicia y verdad, como ellos hicieron á voluntad de Dios, resistiendo y peleando contra la injusticia y la mentira, que es el diablo; por donde nos debemos mirar siempre en Cristo, nuestro señor inmaculado, espejo de cristal, siguiendo aquellas letras que dicen en torno d’él:Omnis vita Christi actio nostra est. Diciendo que toda la vida de Cristo debemos imitar, peleando por la justa honra, conservando lo que Dios nos da; y es de entender por su ley, como mandó á los judíos, que siempre fueron vencedores peleando por la honra de Dios, y así no osó Alexandre conquistarlos, porque le dixo un filósofo que si estaban en gracia de su Dios, no lo emprendiese, que se perderia. Tambien es lícito pelear por el natural rey con justa guerra, y por el bien comun, y asimismo defendiendo cada uno su vivienda cuando con injusticia se la quieren quitar, y ésta es la verdadera honra; la falsa es la que Lucifer ha introducido en el mundo usando las armas contra caridad y justicia, siguiendo la voluntad,y no la razon, en perjuicio del prójimo para perdicion de quien tal hiciese.C.Señor Duque, yo hallo á mi cuenta, tratando de la honra, que los más injuriados los unos lo son á culpa suya, y otros por falta de buenos juzgadores. Los hombres, para vivir honradamente, debrian guardarse mucho de todas las ocasiones por donde les puede venir deshonra, y si no dan ocasion y se ven en ella, nunca debrian satisfacer á las injurias con obras donde se puede con palabras, que es falta de razon ó gran soberbia que las más veces hace perder. Otros hay que son tenidos por deshonrados sin culpa, de quien no saben juzgar de honras, que debrian, para ser buenos jueces, saber los casos que obligan á satisfaccion, y hallarán que son muy pocos; y para muy bien gobernarse, débese tomar consejo de quien tiene calidades para darle bueno, y son éstas: Que sea experimentado y no apasionado, ni interesado, ni sospechoso, y sabido en lo que aconseja, que los más consejos están lisiados por falta de buenos consejeros, por quien se siguen grandes deshonras y pérdidas; y en deshonra venida por mujeres, no obliga sino aquella que por descuido ó consentimiento del deshonrado le viene, como es descuidarse no proveyendo á las deshonrasque seguir se pueden, ó consintiendo á las que ven venir ó tienen en su casa; y si á quien toca ha proveido en todo lo que debe, no puede tener deshonra por la de otro quien por sí no la tiene.Dixo el Duque: Muy bien se ha tratado de la honra, y mal se trata d’ella cuanto más va, y en cosa que tanto importa calzar se debrian con este zapatero y armarse de tal caballero, pues se puede decir por ellos: Quien las sabe las tañe, y no como algunos, que primero las tañen que las saben. Decidme, pues, qué os parece de una condicion descuidada.Respondió el bachiller Molina: Señor, á esa condicion la nombran cuerpo de buen tiempo; yo puse por nombre á un nuestro caballero castellano don Pedro Melacha, por ser tan descuidado y dulzacho, que más cuidado tenía de hacer perros de caza que de sus hijos, que por haberlos mal criado, todos murieron á mala muerte; y por la gran culpa que tuvo, un dia le aparecieron como á galgos en una caza, y á bocados le mataron diciendo que venian por él para llevarle al infierno, adonde los habia hecho ir. Todas las repúblicas que están perdidas es por ser perdidos sus caballeros, que debrian los padres d’ellos apartarlos desí en la primera edad para que se hiciesen hombres por casas de reyes y señores; que la propria tierra ni la cara del padre nunca hacen perfecto hombre al hijo; y así, porque no desasosegasen á su tierra ni á los suyos, solian los romanos echar fuera de Roma á los mancebos en la edad desasosegada de quince hasta veinte años, ó en la guerra, ó para saber letras por casas ajenas, porque volviesen más hombres para regir y conservar su tierra. Y si por necesidad algun romano pedia á los senadores que le dejasen su hijo, habia de entrar fianza por las innocencias d’él para pagar cualquier pena que le fuese dada por justicia; y si no tenía posibilidad el padre, á costa del público tesoro criaban á su hijo para que no se perdiese, y así quedaban hombres bien mandados para saber mandar. Hay una costumbre mala, que se nombra gasta criados, y es que los señores no debrian tomar criado ni vasallo de otro, y si esto se usase, ninguno se despidiria si no hallase quien los recogiese, y sería gran bien, pues no habria gasta buenos, sino adoba malos.D.Nos pot dir per vos aquel cantar que diu: Que no puede ser, señor bachiller, que no puede ser, puix noy falta algun don Pedro Melacha que de fats á molts fantornar orats, que tot home fa lo galan enfastijan, y la mor es de natura que fa parer be la oradura com he llegit en uns tercetes de don Luis Milá, que en los darrers versos diu: Ved amor en qué nos trae, y haga parescer bien la locura.Don Luis Milan tomó una vihuela, qu’esta señora le dió para que cantase este diálogo de amores, que es razonamiento de un galan y una dama en los presentesTERCETOS.G.Cuando más miro más estoy mirando,Si podré ver en vuestros lindos ojosLo que de vos, señora, voy buscando.D.Tú buscas, amador, muchos enojos,Que yo no puedo dar sino tristeza;Quien busca mal, coger quiere abrojos.G.No puede ser de vuestra gran bellezaPuedan coger sino gran alegría,Que no puede mentir naturaleza.D.Mentir suelen señales cadal dia,Que muchas veces corre gran fortunaQuien de la mar bonanza se confia.G.Bien sé que no hallarán firmeza alguna,Por más que vuestra mar muestre bonanza,Que no tiene mujer amor ninguna.No tengo yo, señora, confianzaQue s’ha de ver en puerto mi navío,Qu’el aire me es contrario de esperanza.Si veis alguna vez que yo me rio,Doyme á entender que no soy desdichado,Pues me tienen por vuestro más que mio.Con mal me tengo por muy bien pagado,Yo me pagué de lo que me enamora,Verme de tal señora enamorado.Un loco fué d’amor de su señora,Gracioso, que la amor muda natura,Que á velle iban muchos de hora en hora.Por ver y oir locuras de cordura,Decia, ved amor en qué nos trae,Que haga parescer bien la locura.Fin.Dixo una dama: No he oido mejores tercetos, por decir en poco mucho, y ser tan mesurados, que si tales fuesen los que se desmesuran en festejos, no dixera la señora doña Juana Pallas lo que quiso decir de los que se desigualan en servir donde no debrian. Decidnos, ¿qué mesura se debe usar al que no iguala, que allegue á festejar?C.Al que se desmesura hacelle poca mesura,y esto se ha de entender por los festejos hormigueros, que son como las hormigas, que yendo por tierra van más seguras, y en hallarse con alas quieren volar para en mal parar.Dixo el Duque: No creo que mejor se haya tratado de condiciones que agora; pues se trata del adobo que pueden tomar los que se querrán adobar: decíme, ¿qué os parece de la condicion miserable?Dixo mastre Zapater: Señor, el avaro para la verdadera gloria es mísero, y para la vana es liberal, que no hay mal que no haga quien con el bien no la hace; que cierto está que hará muchos males quien no puede hacer bien con los bienes temporales; pues el cativo del oro es peor que del moro, porque éste trabaja de salir de cativerio, y el otro cuanto más va más lo quiere ser, por lo que dice el poeta:Crescit amor numi quantum ipsa pecunia crescit. Él no tiene el amor que á todos debe: pues no da de lo que Dios dado lo há, para poder remediar aquel mal de la pobreza, que la dió para probar la paciencia, que sana cualquier dolencia causada del pecador; que médico es el Criador, que en la piscina se vió la llaga y medicina.Dixo el Duque: Lo que se pierde, demastre Zapater no se cobrará por ningun bachiller, aunque fuese Molina.Respondió mastre Zapater:Nunca vi mejor Molina,Que tan bueno es su salvado,Que se salva por harina.Dixo el Bachiller:Vos y JuvenalCon el bien decis del mal.El Duque atajó este satírico palacio, y dixo: Decíme, ¿qué os parece de una condicion perezosa, que se descuida de lo que deberia tener cuidado para no verse juzgado; y decid los dos primero, el Zapater y Molina: pues dará tan buena harina, que el Zapater avisado no la terná por salvado.Respondió Molina: Dixo Aníbal cuando Quinto Fabio Máximo Romano se honró dél con sus mañas:Et romani suum Anibalem habent. Esto se puede decir por vuestra excelencia d’esta manera:Et Valentini suum Juvenalem habent.D.Vaja fora lo llatí, que mon marit noy entra aci, qu’es tan verbos que si no parla está rabios, que yol sent ja rosegant lo llatí que estant parlant.C.Mujer,quid mihi aut tibi? Eso que decis de mí debeis vos hacer aquí, que roeis de rabiosa toda cosa.D.Señor marit, ¿de cuán enzá parlau llatí? don Anton lous fa parlar, qu’es lo vostre familiar.Dixo mastre Zapater al Duque: Señor, en la condicion perezosa que vuestra excelencia manda que yo hable, nadi se debe enojar de lo qu’es de aprovechar. En los príncipes hallo yo que la condicion perezosa es muy dañosa, y para bien gobernar á sus pueblos debrian mandar tener siempre en su córte un embajador por parte de su república, y un Juez de residencia contínuo dél en ella, para que del embajador supiese mejor lo que ha menester su tierra si está mal gobernada, y del juez de residencia fuese remediada, informando á su príncipe para que diese la pena condigna á quien la meresce, porque no se la den á él de perezoso en el otro mundo, que Jesucristo nuestro redentor no rehusó cualquier trabajo para redimirnos.Dixo el Duque: No he oido mejor licion para bien gobernarse los príncipes, que si esto se hiciese como debe, muchos se salvarian que se pierden: decíme, ¿qué os parece de la condicion parlera?Dixo don Luis Milan: Señor, la condicion parlera se dice ventera, por ser llena de viento, que la verbosidad es enemiga del buen hablar, y para ser uno bien hablado, si á vuestra excelencia le paresce, debe tener estas partes: Estar siempre en su pensamiento para pensar ántes que hable si es bueno ó malo lo que quiere hablar, que despues de mal hablado, si se ha de remediar, se verá ser remendado, y para guardarse de errar, sólo en lo que sabe debe hablar, sopena de ser tenido por nescio ó loco ó atrevido.Tambien debe considerar cada uno para lo que es bueno en la conversacion, porque hay unos que son buenos sólo para recitar, y quien no fuese para más, recite lo que habrá oido ó visto ó leido, por no ser tenido en ménos si habla más de lo debido. Otros hay que saben inventar razones, y quien tal gracia tuviere no lo deben atajar, pues desobliga á quien lo oyera de hablar. En ningun tiempo ni lugar deben estorbar á la persona que habla si es para dejarle hablar, que es una licencia que descubre muy licenciado á quien se la toma, que la mala crianza es gasta buenos, y la buena adoba malos. Dícese una razon de don Hernando de Abajos, marqués de Pescara, que fué tan excelentecortesano como guerrero, pues tanto venció con avisadas palabras como por armas. Fué tenido por tan sabio y valeroso, que con su fama venció el gran Antonio de Leiva al rey de Francia una jornada que los franceses le tenian banderas dentro Pavía, y valióse con una estafeta que hizo entrar corriendo por Pavía diciendo: Victoria, victoria, que el Marqués de Pescara ha vencido á Lanzon, y viene en vuestro socorro; que puso tanto temor en los enemigos como esfuerzo en los españoles, pues vencieron á los franceses. Solia decir este invencible capitan cortesano que la obligacion de hablar es una pesada carga, y cuando alguno hablando bien desobligaba de hablar, no sólo debrian callar y escucharle, mas hacerle gracias, como hizo un portugués á un castellano competidor suyo, que no le daba lugar que hablase delante la dama que servian, y dixo: Portugués, ¿por qué no hablais? y él le respondió: Castelau, heu vos faço gracias que falais por los dos, e vos agradesceime que amo por mí e por vos.D.Mejor estoy con el portugués, que el callado amor muy mejor es.C.Y si algo quieren demandar, ¿han de callar?D.A quien pide lo qu’es malo, dalle del palo.C.Y si meresce del pan, ¿qué le darán?D.Si ha de ser para casar, d’este pan le pueden dar.C.¿Y si no es casamentero?D.Ame, sirva y sospire, que un amor muy verdadero, un no, suele volver sí, que diciéndoles de no, á muchos casados ví que la ventura los casó.C.Señora, nombrarse debria doña Esperanza, pues que la da.D.Y vos don desesperado, de mal hablado.C.¿De no dar nada estais enojada?D.Jugador de pasa pasa debeis ser.C.Eso mismo soy, señora, pues me decis pasa pasa en mal hora.D.A Dalmau me semejais, que figura por punto mostrais.C.Mas ántes he mostrado el punto, pues en tal punto he venido, que la tengo retratada en mi posada.D.¿Quién os ha dado licencia de retratarme?C.El que á vos os dió poder para matarme, qu’es vuestra gran hermosura, que en vella vi su pintura en mí pintada por idea aposentada.D.Hablad alto, que n’os oigo lo que hablais.C.Alto hablo, pues no es bajo sino lo que me abajais.D.Altibajo debeis ser, y no brocado, pues andais desvariado.C.Alto es todo el amador cuando no es bajo su amor.D.Callad un poco, que dirán si hablar os oyen que sois loco, que por no dar á entender que os atreveis, disimulo lo que haceis, que un buen disimular vale más que mal hablar.Dixo el Duque: Mal estoy con la parlería inconsiderada, que bestia es desenfrenada. Nasce desta mala madre una peor hija nombrada Verbosidad, y los que la tienen para no ser enojosos de verbosos debrian tener en su memoria una recámara de muchas diversidades de razones, tomadas de lo mejor que leen y oyen y ven, que sin leer, oir ni ver no se puede bien saber; y haciéndose avisados desta manera la lengua verbosa se convertiria ensabrosa, y será muy bien oida hablando como sabida; pues sea la conclusion, que la parlería inconsiderada no debe ser creida ni escuchada si con arte no se hiciere avisada, que tanto cansa un verboso alocado como descansa un hablador avisado.D.Mala estoy de unos requiebros largos, que ribetes viejos son.C.Serán de mi competidor, que viejo muestra ser su amor.D.Guardad que no sean vuestros, que á ropavejeros han apodado vuestros amores, que de viejos amadores tomais cuentos, pues de largos paran siempre en descontentos.Dixo el bachiller Molina: Señor Duque, á jaraves apodo á los malos amores, que mueven malos humores, si se dicen fuera tiempo y lugar que á veces suelen matar de frialdad, purgallos luégo es sanidad, y la purga debria ser despedilles con este cantar:No me sirvais, caballeros,Ios con Dios,Que purgada estoy por vos.C.Señor Bachiller, á vos habemos menester; sarnoso sois en amores, que rascando sacais sangre con humores. Mejor sería que preicásedes las leyes que se han hecho en la Salacorte para que no se pierda el amor, que no haceros purgador con tales purgas y jaraves, que sea despedido el amador de su amada. Guardaos de aquel refran que dice: El que hace cudolete le meresce en su posada.Dixo el Duque: Don Luis Milan, ¿en qué punto teneis el Cortesano que las damas os mandaron hacer?C.Señor, ya está hecho y heme visto en una gran batalla por defendelle de quien vuestra excelencia oirá: La noche pasada, ántes del dia, salí al campo para ver en el curso de las estrellas si ternía contrarios mi libro, y buscando mi estrella, que es el planeta Març, vi que muchos cometas estaban encarados contra él con unas colas de fuego, y él echaba tan gran resplandor que en un cuarto de hora desaparecieron sus contrarios por tener dominio sobre las batallas. Este curso señalaba que los cometas eran invidiosos, que siempre señalan mal, y si no se ha de seguir en la persona que ha nascido debaxo el planeta Març, él se oposa delante d’ellos y queda vencedor. Este planeta, por ser mi estrella, señaló ser mi libro, que será vencedor de sus envidiosos, pues señala el cielo quien bien ó mal terná en el suelo. Y trasportado todo en este curso, vine á parar en unos campos solitarios al pié de un monte tan alto que parescia que llegaba al cielo, arbolado de maravillosos y odoríferos árboles, donde vi una hermosa ninfa extrañamente vestida, con una ropa de color de cielo, y por guarnicion al entornotraia el arco Iri con unas letras de oro por toda ella que decian: El arco Iri y la verdad salen por seguridad. Admirado de ver tan extraña belleza, la saludé y dixe: Señora, pues fuí venturoso para veros, séalo para conoceros, que ya lo querria, pues asegurais de tristura, como hace el arco Iri, que asegura. Respondióme: Yo soy hija de la Razon, la ninfa de la verdad, y somos del alto Dios, á quien servimos las dos; sígueme, que para tu bien he venido. Tomóme de la mano y subimos á lo más alto de este monte, donde vi una muy hermosa plaza con una cerca torreada de extraña y muy fuerte fina piedra, grabadas unas letras por ella, que decian:In ratione fortitudo, in fortitudine ratio.En medio d’esta plaza estaba una casa-fuerza real, toda labrada de la misma piedra de la cerca. Las cubiertas eran de oro de martillo, y los suelos de plata, labrado todo de maravillosos esmaltes y figuras de notables varones que en este mundo tuvieron gran verdad y fe. Tenian debaxo sus piés muchos envidiosos en figura de perros, que son los animales que más envidia tienen. El nombre d’esta maravillosa casa estaba en la puerta del entrada intitulado con este letrero:Domus rationis, ubi residentiadatur.La ninfa de la verdad me entró en una sala donde la Razon estaba sobre un trono real, que por estar donde reinaba, tenía debajo sus piés á la Voluntad, su enemiga, en figura de una cortesana mundanal, vestida de tornasol, con este letrero en sus manos, que decia:Sine ratione voluntas sub pedibus ejus.En vella me arrodillé á sus piés y pedíle la mano para que me la diese de correction, si mi Cortesano la merescia en la residencia que tomar me queria, que la Ninfa me dixo haberlo procurado contra envidia y su pasion, porque en mí no se perdiese, si la tengo, la razon. Y esta Reina que la representaba me dixo estas palabras: Yo te hice venir para tomarte la residencia que te conviene dar, porque no te la tome quien no la puede tomar, que de razon sólo juzga la Razon. Mucho holgaré que me digas la intincion y obra de tu Cortesano, pues sé la de los que te van á la mano, que son el Invidioso y el Ignorante y el Loco, que ya entran á contradecirte, que es el oficio d’ellos; ten paciencia y reposo, que mejor es envidiado que envidioso. El primero que entró fué el Invidioso en figura de un viejo muy arrugado, de color de alacran, mirando de cola de ojo como á traidor, con una ropatoda de lenguas de fuego, y unas letras al entorno por guarnicion, que decian:Ponam solium meum super astra cœli, et similis ero altissimo.Luégo despues entró el Ignorante en figura de un sordo que no gusta de lo que no siente, con una ropa de muy grosero paño, y un mote en un sombrero, que decia:Nescio vos.El postrero que entró fué el Loco en figura de un hombre desnudo desvergonzado, con un letrero en sus manos, diciendo:Quod habeo vobis do.Mandóme la Razon que yo hablase primero, y dixe: Envidioso, dime, ¿qué ha de tener un libro para ser cual debe? Respondióme: Ser bueno. Yo le dixe: Más pensé que ser malo; tanto se dixeran el Nescio y el Loco, tus hermanos. Respondieron: ¿De qué te maravillas? ¿de haberte dicho la verdad nuestro hermano? y levantaron una gran risa, que bien parescia de quién era; y díxeles: Y’os respondo con lo que dixo un filósofo á un amigo suyo, que le decia que entrasen en una casa; respondióle el filósofo: Yo no entro en casa que se sienten las risas del cabo de la calle. Y volviendo á tí las razones, Envidioso, sabrás que para bien juzgar ha de saber el que juzga las partesque debe tener lo juzgado para ser bueno, y si tú las supieras, respondieras á mi pregunta, que cuatro cosas habia menester un libro para ser bueno. La primera que ha de tener, ser útil, porque todo lo que hay en el libro pueda aprovechar para lo que es hecho, como hallarán en este tu envidiado, que tiene muchas sentencias de filosofía y muchas jocosidades y cuentos para aprobacion de razones; tiene estilos para saber hablar y escribir á modo de córte, á quien yo he querido tanto imitar, que por la brevedad de palabras y la verbosidad que no tiene, será menester leerle á espacio y con atencion para mejor gustar lo que no se gusta sin pensar.La segunda que debe tener, ser delectable, prosiguiendo de bien en mejor todo lo que tratáre, porque no enfade y ponga gana de leerle muchas veces, para que mejor quede lo bueno d’él en la memoria del lector; y por esto he tratado con diversos lenguajes que á tí, Envidioso, te han hecho deslenguado, no mirando que muchos autores extranjeros lo han hecho, que no dices mal sino por decille de tu natural.La tercera que ha de tener, ser inventivo, para que no sea aborrescido por ladron si le hallan con el hurto en las manos, porquelas tuyas no le azoten como á verdugo, que por el mal uso no tiene piedad, y ésta es gran desvergüenza del que hace con obras ajenas libro suyo; que por huir de tus envidiosos azotes me guardé de ser ladron de la primera hasta la postrera letra d’este libro, qu’está libre, si no de tu envidia, que no le hallará la razon ni la verdad, fuera de la historia, que no es hurto, para que tú le puedas ahorcar.La cuarta que ha de tener es arte, servando las partes de la retórica: tratar cada cosa en su lugar, principio, medio y fin, con sus preparaciones y colores retóricos para autorizar lo que propone y acaba, poniendo gran fuerza en las palabras atractivas para traer los ánimos á lo que el autor quiere. Esto es lo que ha de tener un buen libro y un buen orador en el hablar y escribir, que si tú la tuvieses, no ternias de qué tener envidia, que el envidioso muéstrase defectuoso, y á su envidiado hace más aventajado.La intincion mia en este Cortesano ha sido representar todo lo que en córtes de príncipes se trata: diversidad de lenguas, por las diversas naciones que suele tener; uso de todos los estilos, usando del altiloco en las cosas altas, que son consejos y pareceres para gobernar nuestra vida y estados; sirviéndomedel mediocre para las conversaciones jocosas de graves cortesanos, exercitando el ínfimo para las pláticas risueñas de donosos y truhanes, que por secretos y públicos lugares de señores, alivian de las pesadumbres de los negocios y gravedades. Yo pido de merced á quien leyere este libro, que mire la intincion de cada cosa para lo que fué hecha, que no hay bajedad mal dicha si está como debe, ó para alegrar y divertir d’aquello que turando mucho enfada, ó para hacer preparaciones, que de las burlas se saquen provechosas véras; y si no saben juzgar, pidan lo que ignoran á quien lo entiende, porque les pueda aprovechar para no dexar de leer y más saber.Mandó la Razon al Envidioso que hablase, y él queria y no sabía, que contra razon no podia ni acertaba, que era señal que hablaba contra verdad;quia fortior est veritas. Y visto la Razon el efecto que hace la Verdad, que turba los sentidos á sus contrarios delante d’ella, hizo parte por sí misma para que la Razon juzgase quién la tenía, que tratando della, la Verdad está agraviada si van contra la Razon, que madre y hija entrambas son. Y el juicio que la Razon hizo, fué avisar á todos que aprovechasen con estos presentes versos:CARMINA CONSONANTIA DUODECIM SYLLABARUM,IN OCTAVA RIMA.Si de longe vides et profundus eris,Respice per librum eius horizontemUtilem suavem, gustabis hunc fontemSi liber in libro, teipsum videris;Synon si non eris, agam tibi gratias,Ulysses ne fias, in forma fallace;Crede mihi, lector, audi, vide et tace;Quod tibi non velis alteri non facias.Fué impresa la presente obra en la insigneciudad de Valencia, en casa de Joande Arcos, corregida á voluntady contentamiento del autor.AñoMDLXI.Vt. Blasius Navarro.

Este que agora viene es Ajaz Telamon, griego, hijo de Hesiona, hermana del rey Priamo, y la que Hércules Griego robó de Troya. Fué tan fortísimo en armas, que puso espanto á Héctor cuando los dos combatieron y se vinieron á conocer por primoshermanos; de quien Héctor, siguiendo el costumbre antiguo, tomó el Baltheo, que es el militar, y él le dió un cuchillo que Ajaz se mató con él, porque los griegos, demandando Ulíxes y él las armas de Achíles, despues de muerto, las dieron al tímido Ulíxes y las negaron al muy temido Ajaz. No sin gran propósito debe traer sobre las armas aquellos animales que la hembra mata al macho al engendrar, y los hijos matan la madre al nacer, que son víboras. Oya el letrero lo que dice: Víbora es mal parescer; lo que muere al engendrar, mata al nascer.Diomedes, el muy valeroso y sabio griego, hijo de Thideo es este que ve, que despues de muerto Achíles y Ajaz era el más valiente y osado de los griegos. Mire qué ricas y bien invincionadas armas que trae, con muchos ojos cerrados por todas ellas. Y el mote que dice: A ojos cerrados se han de mirar cuidados.Ya que todos fueron entrados, estando donde hablan de combatir, hecha que fué la señal, vinieron con muy gran saña uno para el otro, el rey Priamo, troyano, y el rey Agamenon, griego, y en haber rompido sus picas pusieron mano á las espadas, que gran espanto ponian los golpes que se daban, y el Duque mandó señalar al trompetaporque las damas habian perdido la color de sus caras de la ferocidad dellos, y cesaron de combatir.Luégo tras éstos vino al palenque el invincible Héctor, troyano, con muy gran braveza contra el ferocísimo Achíles, griego, y diéronse tan grandes encuentros de picas, que la tierra que pisaban temblaba; y poniendo mano á sus espadas, salian tan grandes centellas de fuego de los espantosos golpes que se daban, que las damas, de temor de ser abrasadas, señalaron al Duque, y el trompeta señaló y cesaron de combatir.Vino como un bravísimo toro agalochado al palenque el rey Menalao, griego, marido de Helena, contra el muy fuerte Páris, troyano, que lo esperó con más ferocidad que ira, por tenerle su mujer, que el agraviador debe ser defendedor. Rompió Menalao las tres picas, que bien mostró estar picado, y daba tan fuertes golpes, que Páris se desapiadó; y viniendo á las espadas, hicieron tales cosas, que si el uno mostró ser hermano de Héctor, el otro peleó como Achíles; pues la mayor parte de las lumbres se mataron del aire que movian los grandes golpes que se daban. Señaló el trompeta, y el combate dellos cesó.Vinieron dos tan furiosos al palenque, que bien mostró la honra no tener respeto á parentesco, y era Trohilo, troyano, y Ajaz Telamon, griego; diéronse tan grandes golpes de pica, que Gilot, de gran miedo, se echó á los piés del Duque, y dixo: Señor, llansau diables de vostra casa, que axó no son homes. Y el canónigo Ester se puso en las espaldas de la señora doña Hierónima, y díxole: Señora, nos troba al cor sino aun lo te l’amor; y viniendo á las espadas, tan grandes fueron los golpes que se dieron, que Héctor dixo: No pelean como primos aunque son primos hermanos; y el trompeta señaló y dejaron de combatir.Los postreros fueron Enéas, troyano, y Diómedes, griego, que del golpe de la primera pica dió con la rodilla en el suelo, y á la segunda que rompieron, Enéas perdió un paso de tierra, y á la tercera pensaron caer. Pusieron mano á las espadas, y los golpes fueron tales, que de temblar todo aquello, algunas gorras, que damas traian en las cabezas, cayeron. El Duque mandó señalar al trompeta y dejaron de combatir uno á uno, y arremetieron cinco á cinco, unos contra otros al palenque, y de la gran furia dieron con él en tierra, que temblando estaban las hojas de los árboles. El grandeaire que levantaron del combatir, la mayor parte de las lumbres mataron; las damas se pusieron detras sus caballeros; el Real pensaron que cayera del terremoto que sintieron, que paresce que el mundo se hundia de la cruel batalla y grandes golpes que se daban, que jamas sintieron el trompeta que señalaba que cesasen; y estando en esto se pararon como encantados, porque entró Apolo tañendo con su cítara, que compuso para representar á la dulce armonía que los siete cielos de las planetas hacen. Este fué un gran sabio de Grecia, y el primero que halló el arte de la medicina; tuvo un hijo que se decia Astrolapio, que amplió mucho esta ciencia; murió herido de rayo celestial, y la gente bárbara quemó todos sus libros, y de allí adelante no quisieron más medicinarse, creyendo que Dios le habia muerto porque daba veneno mezclado con la medicina, y por esto no la usaron por tiempo de cien años, hasta que Athanases, rey de Persia, que fué docto en ella, la resucitó. Este Apolo fué aplicado al cuarto planeta, qu’es el sol, despues de muerto Entró en esta fiesta con la ninfa nombrada Syringa, que tan dulcemente cantaba, como él con la cítara tañia. Fué de tan gran suavidad esta música por lo que representabay los efectos que hace, que hizo cesar la gran batalla de los troyanos y griegos. Representaron á Syringa y Apolo muy al natural dos grandes músicos, que cantaron los romances que oiréis, y el primero es del rey Priamo de Troya, que es este presenteROMANCE.¡Oh buen Priamo troyano,Rey de los fuertes troyanos,Héctor muestra y sus hermanos,Tales hijos de tal padre.Tu mujer, y d’ellos madre,Se volvió perra ladrando,La noche que vió quemandoTroya con todo tu estado.Cuando te vió degolladoDe manos de Pirro el griego,Que bien era griego fuego,Pues con agua más ardia.Lágrimas todo lo víaDe tus hijas y troyanas,¡Oh entrañas inhumanasDe Pirro, perro cruel!Llevarate en Grecia con élPara más honrado ser,Que no triunfa el vencer,Vencido de crueldad.Reinó tu prosperidadCincuenta dos años vida,Hasta ser Troya perdidaCon tu corona real.De dolor que das señal,Que no hay persona alguna,Que no llore tu fortuna,Y á tu Héctor sin igual.Del gran Héctor, troyano, es este otroROMANCE.Héctor, príncipe troyano,¿Quién terná sabiduría,Que no falten las palabrasCantando tu valentía?La mujer del griego UlixesA su marido escribiaQue por Grecia el nombre de HéctorMuy gran espanto ponia.Y ella, cuando le nombraban,Su rostro el color perdia,Temiendo que su maridoA sus manos moriria.Fué de griegos tan temido,Que nadi se le atreviaA esperalle uno á uno,Sino con gran compañía.Los griegos por temor délDejáran su guerrería,Sino que Eritrea dixoQue Troya se perderia.El más fuerte de los griegosA la fin desflaquecia,Que tu muy gran fortalezaA todos siempre vencia.Llegó el dia de tu muerte,Que fortuna lo queria,Achíles y la traicionSe juntaron aquel dia.No te vino cara á caraPorque mucho la temia,Que si por traicion no fueraNadi matar te podia.De Páris Alexandre, troyano, es este otroROMANCE.Páris Alexandre hermoso,Hijo del buen rey de Troya,Caro te costó la joyaDe los griegos que llevastes.Al rey Menalao robastesSu linda mujer Helena,Cual la culpa tal la penaA tu Troya le fué dada.A traicion le fué robadaÁ Menalao su mujer,Y á traicion se vió perderTroya y su gran Illion.Tú mataste con razonAchíles que lo mereció,Que si á traicion Héctor mató,Con lo mismo te vengaste.A la fin tambien pagaste,Siguiendo tu mala suerte,Que Pirro te dió la muerte,Hijo de quien tú mataste.Del fuerte Trohilo, troyano, es este otroROMANCE.Trohilo, fuerte troyano,Si fortuna lo quisiera,Héctor nunca muerto fuera,Pues en tí vivo se vía.Tu muy grande valentíaA los griegos espantaba,Que cualquier griego pensabaNo volver más á su tierra.Tú dieras fin á la guerraCuando vino el AmazonaÁ socorrer en personaÁ tu Héctor, que halló muerto.Puso gran fuego en el puertoY quemó la griega armada,Porque estaba confiadaVencer con tu corazon.Todos dirán con razonAchíles no te mató,Sino aquel que te crió,Que secretos de Dios son.Del valeroso troyano Enéas es este otroROMANCE.La noche que Troya ardiaPartióse Enéas troyano,Navegando por las mares,Á Cartago es allegado,Ciudad de la reina Dido,Do fué bien aposentado,Él y todos sus troyanosPor su puerto s’han entrado.En llegar delante d’ella,A sus piés s’ha arrodillado;Apiádate, señora,D’este Enéas desdichado.Esta Reina piadosaDixo: Bien seas llegado;Cuéntame, troyano Enéas,De Troya lo que ha pasado.Reina Dido, pues que mandasRenovar dolor llorado,Yo te contaré llorandoTroya cómo ha quedado.Diez años tuvieron griegosGuerra sobre nuestro estado,Y á la fin de los diez añosSu real fué levantado;Fingiendo volverse á Grecia,En sus naves s’han entrado,Dejaron un hombre en tierra,Que Sinon era nombrado.Dixo que en la griega armadaYa se habian embarcado,Yo huí la noche ántesY escondíme en este prado,Porque me cupo la suerteQue fuese sacrificado,Por placar al dios NeptunoY el mar no estuviese irado.Dejaron este caballoDe manera bien labrado,Por el Paladion de PallasQue de Troya os han hurtado.Creimos Sinon el griego,De sus griegos consejado,Para darnos á entenderTodo lo por él contado.Yo les dixe que quemasenEl caballo, que era engaño,Por su mal no me creyeronY á la ciudad fué llevado.Haciendo fiestas de Baco,Los troyanos se han turbado,Y quedáronse durmiendo,Que el placer es descuidado.Y pasada media noche,Salieron los del caballo;Los griegos desembarcaron,Y por Troya s’han entrado.Dieron fuego á toda Troya,Nuestro Rey fué degollado,Y delante dél sus hijos,Sólo yo soy acampado.Entre tanto fuego y sangre,De Héctor fuí aconsejado,Que volvió del otro mundo,De los dioses enviado.Díxome, véte, Enéas,A buscar nuevo reinado;Lleva los dioses de Troya,Que por esto te han guardado.Lleva tu padre y tu hijo,Y entra en mar aconsolado,Que los dioses te diránQue serás bien fortunado.Que si el cielo no quisieraDerribar á nuestro estado,A traicion no me matáraAchíles falsificado,Por la muerte de Patroclo,Su amigo muy amado,Que maté delante TroyaCon las armas d’él armado.Pensando que fuese Achíles,Derribéle del caballo,Y cortéle la cabezaY enviéle muy honrado.Lo que yo no fuí de griegos,Que muerto fuí deshonrado,Fuera los muros de TroyaSiete veces arrastrado.Abracémonos, Enéas,En lugar tan desdichado,Donde yo perdí mi reino,Y tú te vas desterrado.Del rey Agamenon, griego, capitan de todos los griegos, es este otroROMANCE.El griego Rey de Micena,Agamenon, puso mano,Para vengar su hermanoDe quien le robó su Helena.Como alma que va en penaPor la Grecia discurriendo,Arma, arma, va diciendo,Venguémonos de troyanos.Todos con armas en manos,Mil naves juntado han;Haciéndole capitan,De troyanos se vengaron.A su Troya les quemaron,No dexando rosa á vida;Mas si Troya fué perdida,Fué porque su Héctor murió.Agamenon se volvióVencedor para su tierra,Y halló en su casa guerra,Pues que fué muerto de Egisto.Nunca tal guerra s’ha visto,Que los más d’ellos murieron;Vencidos y quien vencieron,Que mal fin en mal acaba.De Menalao, griego, rey de Lacedemonia, es este otroROMANCE.El rey de Lacedemonia,Menalao, de sí salió,Su real ropa rasgóY echó su corona en tierra.Toda Grecia estaba en guerraPor el robo de su Helena,Lo que más le daba penaVerse menospreciado.Venir Páris tan osadoA su tierra á ser traidor,De su padre embajador,Para robar su mujer.Juntóse muy gran poderPor la tierra y por la mar,Para Troya conquistar,Y en diez años la tomaron.Cien mil vidas les costaron,Y muy más ántes que ménos,Murieron tantos de buenos,Que gran valor se perdió.Si el rey Priamo murió,Con sus hijos tan nombrados,Muchos griegos señaladosSobre Troya se quedaron.Las manos de Héctor mataronTantos, que si él no muriera,Menalao nunca se vieraCobrar más su reina Helena.Del fuerte Ajaz Thelamon es este otroROMANCE.Aquel fuerte caballeroDe sangre, griego y troyano,Del gran Héctor primo hermano,Ajaz Thelamon nombrado,A Héctor tuvo espantadoCuando los dos pelearon,Y á la fin se abrazaronDespues que se conoscieron.Dos presentes se hicieron,Héctor dél quiso tomar,El Baltheo militar,Y un cuchillo á él le dió.Ajaz con él se matóPor la ingratitud que hicieronLos griegos, que no le dieronLo que mucho merescia.Las armas de Achíles pedia,Y á Ulíses fueron dadas,Por sentencia juzgadasCon pasion y ceguedad.Danlas á la flojedad,y al valor se las quitaron,Que jueces que tal juzgaronDejan gran enemistad.Del fuerte Achíles, griego, es este otroROMANCE.Achíles el fuerte griegoÁ Héctor ha amenazado,Porque le mató á Patroclo,Su amigo muy amado.A buscarle fué por Troya,Y en un templo le ha hallado,Con la reina Helena hablando,Que Páris habia robado.En mirarse el uno al otroLos dos se han demudado,Achíles con grande enojoD’esta suerte le ha hablado.Ya no veo el hora, Héctor,Las treguas hayan pasado,Para mostrarte en el campoCuánto estoy de tí enojado.Yo espero vengar la muerteQue á Patroclo le has dado,Malamente le mataste,Tú serás dello pagado.Héctor le dixo, Achíles,Falsamente has hablado,Que yo no maté á PatrocloComo hombre acobardado.Que jamas temí las armas,Como tú lo has mostrado,Cuando te halló UlísesComo mujer disfrazado.Del rey Peleo, tu padre,Y de tí fué ordenado,Por no verte en esta guerra,Que te habia amedrentado.Mas si tú tanto deseasVer tu Patroclo vengado,Combatámonos los dosMañana en campo aplazado.Y será con un conciertoPor nuestros campos jurado,Que si tú vences á mí,Harémos vuestro mandado.Y si yo te venzo á tí,Todos esteis á mi grado.Pláceme dixo Achíles,Y su guante le ha dado.Los griegos no lo quisieron,Por haberse ya probadoHéctor más fuerte que Achíles,Aunque no más esforzado.Del muy sabio y esforzado Diomedes, griego, es este otroROMANCE.Diomedes el buen griego,Tan fuerte como avisado,Muertos Achíles y Ajaz,A los griegos ha emparado.Él hizo venir á Pirro,Hijo de Achíles, nombradoPorque vengase la muerteQue á su padre habian dado.Diómedes le traiaEn batallas á su lado,Que con al les paresciaAchíles haber cobrado.Esforzó al griego poderQue estaba desanimado,Que Diómedes tomó Troya,De muy sabio y esforzado.No volvió más á su casa,Porque se vió mal casado,De Troya se fué por mar,Y en Pulla fué bien llegado.Parte del reino de Dauno,De fortuna le fué dado,Cerca del monte GarganoCiudades ha edificado.Los suyos edificaronNápoles por su mandado,Y en la isla DiomedeaOtros suyos han poblado.De su nombre la nombraronPor ser nombre tan nombrado,Donde está su cuerpo hoy dia,Honradamente enterrado.En ser acabados los romances se fueron tras Apolo y la ninfa los del torneo, y movióse una conversacion que turó hasta el dia, con mucha diversidad de pláticas graves y jocosas. Y por excusar prolixidad, dondeveréis C. hablará caballero, y con la D. dama. Comenzó el Duque y dixo: Platiquemos de condiciones, que son menester muchos pareceres para dejarse bien entender, y pues yo he movido esta plática, haré las preguntas para sacar respuestas de tales cortesanos, que no serán menester réplicas. Díganme, pues, ¿de qué viene una condicion que no se deja acabar de entender?C.Señor, yo diria que de sabio ó de loco le viene á quien tal condicion tiene, que muy gran locura es no dejarse entender para bien hacer; y gran saber es no descubrir la intincion que sea para perdicion, como se sigue entre enemigos, que saben proveer contra quien se deja comprender; no lo digo por las mujeres, aunque algunas dellas tienen esta condicion, que en habelle entendido se rien de su marido; y éstas son las que no quieren bien á sí ni á otri, y no sé de qué viene, querríalo saber para aprender.D.A las que sabes mueras, aunque no tengo que responder por mí, sino por vos, que modorra me paresce que teneis en esto que hablado habeis.C.Señora, no es modorra, sino modo razonable, que bien es que no sepa la mujer, si no es leal su marido, que encubrir esto es de sabido.D.A otro perro con ese hueso.C.Por mi mujer lo debe decir, que perra y perro es en roer, que nada le puedo esconder, que más sabe que el diablo, pues entiende lo que callo y cuanto hablo.D.Diable so pera entendreu, perque us llanci la diablesa pintada, quem portas á casa plena de afeyts.C.Señora doña Hierónima: Non in die festo.D.Don Luis Milá, feu del resto, que com aguant lom adobau, que no put á mal marit, quant los dos vos coblejau.C.Señora mujer, el latin que don Luis Milan os ha dicho, se nombra adoba lenguas; una tiene adobada de ternera, ¡ojalá la vuestra fuera!D.Si tan malos fuesen los lenguados como son los deslenguados, no los nombrarian los franceses perdigones de mar.Dixo el Duque: Buenas lanzas se han corrido, que bocas bien enfrenadas no hacen embarreradas, y volvamos la hoja. Decíme de que viene la muy mala condicion de celosos.C.Los celos, señor, son hijos del amor, los buenos son legítimos, que son los avisados, y los malos son bastardos, que son los necios; los locos son alborotadores, como losde Gilot; los necios son rebuznadores como los del canónigo Ster; los sabios son falsirisueños, como los de don Luis Milan, que los tiene risueños sobre tristes, mostrando con una falsa risa que siente lo que de palabra no se debe dar á sentir.Dixo el Duque: Por mejor tengo no mostrar celoso sino receloso secreto, apartando todo lo que puede mal hacer con sabio modo, que, aunque sea poco el fuego, descuido lo enciende todo.D.Si justicia se hiciese de celos, cuántos hombres veriamos á la casa de locos.C.No quedarian las mujeres en la posada, que un casado poco há envió á su perrochia para que tocasen la campana, diciendo que tenía fuego en su casa, y los que fueron á socorrelle dixéronle: ¿A dó está el fuego, que no le vemos? y él respondió: En los celos de mi mujer lo hallaréis, que peor son que fuego celos de mujer, que no se puede socorrer.Dixo el Duque: Tan buenas son estas lanzas como las pasadas, pasemos adelante. Mucho querria saber qué os paresce de una condicion demasiadamente dulce.D.Señor, la bona condicion ha de ser agredolsa com á magrana de Xativa, que lo dols de les mullers fa bon agre en los marits,y esta es bona mixtura pera conservar la honra deis casats.Dixo el Canónigo: Veritat es, sino que á voltes si mescla algun gasta honres.Respondió Gilot: Almenys no les gastará un tartugot gasta pa tal com vos, espanta pardals, aborrit de cuants hostals es anat per festejador orat.D.Gil, may te vist tan grasiós com ab lo meu servidor mosen Coster, que may entra en lo terrer mosen Ster.C.Paso, señora doña Hierónima, que el Canónigo no’s quien quiera, que hijo es de una panadera, y quedó pan lisiado al enhornar.Dixo Gilot: Be dieu señor Joan, que al enfornar se fan los pans geperuts.Dixo el Duque: ¿Pues tan gran mar ha levantado el gasta honras del canónigo Ster? sepamos qué cosa es honra, y dígalo mastre Zapater, que lo sabrá mejor; y rogado de todos, dixo: Yo diria, no apartándome de la ley de Dios, que la honra es el valor de cualquier persona, mas ha de ser la que á Dios place, y no la que Lucifer quiere; y así es mucho de notar que con sola su palabra, diciendo fiat, fueron hechas todas las criaturas, y pudiendo con lo mismo echar á Lucifer del cielo, noquiso su Majestad que fuese echado, sino resistiendo á modo de batalla sus ministros los buenos ángeles, mostrando que justamente se puede resistir y pelear por la verdadera honra, que es conservar justicia y verdad, como ellos hicieron á voluntad de Dios, resistiendo y peleando contra la injusticia y la mentira, que es el diablo; por donde nos debemos mirar siempre en Cristo, nuestro señor inmaculado, espejo de cristal, siguiendo aquellas letras que dicen en torno d’él:Omnis vita Christi actio nostra est. Diciendo que toda la vida de Cristo debemos imitar, peleando por la justa honra, conservando lo que Dios nos da; y es de entender por su ley, como mandó á los judíos, que siempre fueron vencedores peleando por la honra de Dios, y así no osó Alexandre conquistarlos, porque le dixo un filósofo que si estaban en gracia de su Dios, no lo emprendiese, que se perderia. Tambien es lícito pelear por el natural rey con justa guerra, y por el bien comun, y asimismo defendiendo cada uno su vivienda cuando con injusticia se la quieren quitar, y ésta es la verdadera honra; la falsa es la que Lucifer ha introducido en el mundo usando las armas contra caridad y justicia, siguiendo la voluntad,y no la razon, en perjuicio del prójimo para perdicion de quien tal hiciese.C.Señor Duque, yo hallo á mi cuenta, tratando de la honra, que los más injuriados los unos lo son á culpa suya, y otros por falta de buenos juzgadores. Los hombres, para vivir honradamente, debrian guardarse mucho de todas las ocasiones por donde les puede venir deshonra, y si no dan ocasion y se ven en ella, nunca debrian satisfacer á las injurias con obras donde se puede con palabras, que es falta de razon ó gran soberbia que las más veces hace perder. Otros hay que son tenidos por deshonrados sin culpa, de quien no saben juzgar de honras, que debrian, para ser buenos jueces, saber los casos que obligan á satisfaccion, y hallarán que son muy pocos; y para muy bien gobernarse, débese tomar consejo de quien tiene calidades para darle bueno, y son éstas: Que sea experimentado y no apasionado, ni interesado, ni sospechoso, y sabido en lo que aconseja, que los más consejos están lisiados por falta de buenos consejeros, por quien se siguen grandes deshonras y pérdidas; y en deshonra venida por mujeres, no obliga sino aquella que por descuido ó consentimiento del deshonrado le viene, como es descuidarse no proveyendo á las deshonrasque seguir se pueden, ó consintiendo á las que ven venir ó tienen en su casa; y si á quien toca ha proveido en todo lo que debe, no puede tener deshonra por la de otro quien por sí no la tiene.Dixo el Duque: Muy bien se ha tratado de la honra, y mal se trata d’ella cuanto más va, y en cosa que tanto importa calzar se debrian con este zapatero y armarse de tal caballero, pues se puede decir por ellos: Quien las sabe las tañe, y no como algunos, que primero las tañen que las saben. Decidme, pues, qué os parece de una condicion descuidada.Respondió el bachiller Molina: Señor, á esa condicion la nombran cuerpo de buen tiempo; yo puse por nombre á un nuestro caballero castellano don Pedro Melacha, por ser tan descuidado y dulzacho, que más cuidado tenía de hacer perros de caza que de sus hijos, que por haberlos mal criado, todos murieron á mala muerte; y por la gran culpa que tuvo, un dia le aparecieron como á galgos en una caza, y á bocados le mataron diciendo que venian por él para llevarle al infierno, adonde los habia hecho ir. Todas las repúblicas que están perdidas es por ser perdidos sus caballeros, que debrian los padres d’ellos apartarlos desí en la primera edad para que se hiciesen hombres por casas de reyes y señores; que la propria tierra ni la cara del padre nunca hacen perfecto hombre al hijo; y así, porque no desasosegasen á su tierra ni á los suyos, solian los romanos echar fuera de Roma á los mancebos en la edad desasosegada de quince hasta veinte años, ó en la guerra, ó para saber letras por casas ajenas, porque volviesen más hombres para regir y conservar su tierra. Y si por necesidad algun romano pedia á los senadores que le dejasen su hijo, habia de entrar fianza por las innocencias d’él para pagar cualquier pena que le fuese dada por justicia; y si no tenía posibilidad el padre, á costa del público tesoro criaban á su hijo para que no se perdiese, y así quedaban hombres bien mandados para saber mandar. Hay una costumbre mala, que se nombra gasta criados, y es que los señores no debrian tomar criado ni vasallo de otro, y si esto se usase, ninguno se despidiria si no hallase quien los recogiese, y sería gran bien, pues no habria gasta buenos, sino adoba malos.D.Nos pot dir per vos aquel cantar que diu: Que no puede ser, señor bachiller, que no puede ser, puix noy falta algun don Pedro Melacha que de fats á molts fantornar orats, que tot home fa lo galan enfastijan, y la mor es de natura que fa parer be la oradura com he llegit en uns tercetes de don Luis Milá, que en los darrers versos diu: Ved amor en qué nos trae, y haga parescer bien la locura.Don Luis Milan tomó una vihuela, qu’esta señora le dió para que cantase este diálogo de amores, que es razonamiento de un galan y una dama en los presentesTERCETOS.G.Cuando más miro más estoy mirando,Si podré ver en vuestros lindos ojosLo que de vos, señora, voy buscando.D.Tú buscas, amador, muchos enojos,Que yo no puedo dar sino tristeza;Quien busca mal, coger quiere abrojos.G.No puede ser de vuestra gran bellezaPuedan coger sino gran alegría,Que no puede mentir naturaleza.D.Mentir suelen señales cadal dia,Que muchas veces corre gran fortunaQuien de la mar bonanza se confia.G.Bien sé que no hallarán firmeza alguna,Por más que vuestra mar muestre bonanza,Que no tiene mujer amor ninguna.No tengo yo, señora, confianzaQue s’ha de ver en puerto mi navío,Qu’el aire me es contrario de esperanza.Si veis alguna vez que yo me rio,Doyme á entender que no soy desdichado,Pues me tienen por vuestro más que mio.Con mal me tengo por muy bien pagado,Yo me pagué de lo que me enamora,Verme de tal señora enamorado.Un loco fué d’amor de su señora,Gracioso, que la amor muda natura,Que á velle iban muchos de hora en hora.Por ver y oir locuras de cordura,Decia, ved amor en qué nos trae,Que haga parescer bien la locura.Fin.Dixo una dama: No he oido mejores tercetos, por decir en poco mucho, y ser tan mesurados, que si tales fuesen los que se desmesuran en festejos, no dixera la señora doña Juana Pallas lo que quiso decir de los que se desigualan en servir donde no debrian. Decidnos, ¿qué mesura se debe usar al que no iguala, que allegue á festejar?C.Al que se desmesura hacelle poca mesura,y esto se ha de entender por los festejos hormigueros, que son como las hormigas, que yendo por tierra van más seguras, y en hallarse con alas quieren volar para en mal parar.Dixo el Duque: No creo que mejor se haya tratado de condiciones que agora; pues se trata del adobo que pueden tomar los que se querrán adobar: decíme, ¿qué os parece de la condicion miserable?Dixo mastre Zapater: Señor, el avaro para la verdadera gloria es mísero, y para la vana es liberal, que no hay mal que no haga quien con el bien no la hace; que cierto está que hará muchos males quien no puede hacer bien con los bienes temporales; pues el cativo del oro es peor que del moro, porque éste trabaja de salir de cativerio, y el otro cuanto más va más lo quiere ser, por lo que dice el poeta:Crescit amor numi quantum ipsa pecunia crescit. Él no tiene el amor que á todos debe: pues no da de lo que Dios dado lo há, para poder remediar aquel mal de la pobreza, que la dió para probar la paciencia, que sana cualquier dolencia causada del pecador; que médico es el Criador, que en la piscina se vió la llaga y medicina.Dixo el Duque: Lo que se pierde, demastre Zapater no se cobrará por ningun bachiller, aunque fuese Molina.Respondió mastre Zapater:Nunca vi mejor Molina,Que tan bueno es su salvado,Que se salva por harina.Dixo el Bachiller:Vos y JuvenalCon el bien decis del mal.El Duque atajó este satírico palacio, y dixo: Decíme, ¿qué os parece de una condicion perezosa, que se descuida de lo que deberia tener cuidado para no verse juzgado; y decid los dos primero, el Zapater y Molina: pues dará tan buena harina, que el Zapater avisado no la terná por salvado.Respondió Molina: Dixo Aníbal cuando Quinto Fabio Máximo Romano se honró dél con sus mañas:Et romani suum Anibalem habent. Esto se puede decir por vuestra excelencia d’esta manera:Et Valentini suum Juvenalem habent.D.Vaja fora lo llatí, que mon marit noy entra aci, qu’es tan verbos que si no parla está rabios, que yol sent ja rosegant lo llatí que estant parlant.C.Mujer,quid mihi aut tibi? Eso que decis de mí debeis vos hacer aquí, que roeis de rabiosa toda cosa.D.Señor marit, ¿de cuán enzá parlau llatí? don Anton lous fa parlar, qu’es lo vostre familiar.Dixo mastre Zapater al Duque: Señor, en la condicion perezosa que vuestra excelencia manda que yo hable, nadi se debe enojar de lo qu’es de aprovechar. En los príncipes hallo yo que la condicion perezosa es muy dañosa, y para bien gobernar á sus pueblos debrian mandar tener siempre en su córte un embajador por parte de su república, y un Juez de residencia contínuo dél en ella, para que del embajador supiese mejor lo que ha menester su tierra si está mal gobernada, y del juez de residencia fuese remediada, informando á su príncipe para que diese la pena condigna á quien la meresce, porque no se la den á él de perezoso en el otro mundo, que Jesucristo nuestro redentor no rehusó cualquier trabajo para redimirnos.Dixo el Duque: No he oido mejor licion para bien gobernarse los príncipes, que si esto se hiciese como debe, muchos se salvarian que se pierden: decíme, ¿qué os parece de la condicion parlera?Dixo don Luis Milan: Señor, la condicion parlera se dice ventera, por ser llena de viento, que la verbosidad es enemiga del buen hablar, y para ser uno bien hablado, si á vuestra excelencia le paresce, debe tener estas partes: Estar siempre en su pensamiento para pensar ántes que hable si es bueno ó malo lo que quiere hablar, que despues de mal hablado, si se ha de remediar, se verá ser remendado, y para guardarse de errar, sólo en lo que sabe debe hablar, sopena de ser tenido por nescio ó loco ó atrevido.Tambien debe considerar cada uno para lo que es bueno en la conversacion, porque hay unos que son buenos sólo para recitar, y quien no fuese para más, recite lo que habrá oido ó visto ó leido, por no ser tenido en ménos si habla más de lo debido. Otros hay que saben inventar razones, y quien tal gracia tuviere no lo deben atajar, pues desobliga á quien lo oyera de hablar. En ningun tiempo ni lugar deben estorbar á la persona que habla si es para dejarle hablar, que es una licencia que descubre muy licenciado á quien se la toma, que la mala crianza es gasta buenos, y la buena adoba malos. Dícese una razon de don Hernando de Abajos, marqués de Pescara, que fué tan excelentecortesano como guerrero, pues tanto venció con avisadas palabras como por armas. Fué tenido por tan sabio y valeroso, que con su fama venció el gran Antonio de Leiva al rey de Francia una jornada que los franceses le tenian banderas dentro Pavía, y valióse con una estafeta que hizo entrar corriendo por Pavía diciendo: Victoria, victoria, que el Marqués de Pescara ha vencido á Lanzon, y viene en vuestro socorro; que puso tanto temor en los enemigos como esfuerzo en los españoles, pues vencieron á los franceses. Solia decir este invencible capitan cortesano que la obligacion de hablar es una pesada carga, y cuando alguno hablando bien desobligaba de hablar, no sólo debrian callar y escucharle, mas hacerle gracias, como hizo un portugués á un castellano competidor suyo, que no le daba lugar que hablase delante la dama que servian, y dixo: Portugués, ¿por qué no hablais? y él le respondió: Castelau, heu vos faço gracias que falais por los dos, e vos agradesceime que amo por mí e por vos.D.Mejor estoy con el portugués, que el callado amor muy mejor es.C.Y si algo quieren demandar, ¿han de callar?D.A quien pide lo qu’es malo, dalle del palo.C.Y si meresce del pan, ¿qué le darán?D.Si ha de ser para casar, d’este pan le pueden dar.C.¿Y si no es casamentero?D.Ame, sirva y sospire, que un amor muy verdadero, un no, suele volver sí, que diciéndoles de no, á muchos casados ví que la ventura los casó.C.Señora, nombrarse debria doña Esperanza, pues que la da.D.Y vos don desesperado, de mal hablado.C.¿De no dar nada estais enojada?D.Jugador de pasa pasa debeis ser.C.Eso mismo soy, señora, pues me decis pasa pasa en mal hora.D.A Dalmau me semejais, que figura por punto mostrais.C.Mas ántes he mostrado el punto, pues en tal punto he venido, que la tengo retratada en mi posada.D.¿Quién os ha dado licencia de retratarme?C.El que á vos os dió poder para matarme, qu’es vuestra gran hermosura, que en vella vi su pintura en mí pintada por idea aposentada.D.Hablad alto, que n’os oigo lo que hablais.C.Alto hablo, pues no es bajo sino lo que me abajais.D.Altibajo debeis ser, y no brocado, pues andais desvariado.C.Alto es todo el amador cuando no es bajo su amor.D.Callad un poco, que dirán si hablar os oyen que sois loco, que por no dar á entender que os atreveis, disimulo lo que haceis, que un buen disimular vale más que mal hablar.Dixo el Duque: Mal estoy con la parlería inconsiderada, que bestia es desenfrenada. Nasce desta mala madre una peor hija nombrada Verbosidad, y los que la tienen para no ser enojosos de verbosos debrian tener en su memoria una recámara de muchas diversidades de razones, tomadas de lo mejor que leen y oyen y ven, que sin leer, oir ni ver no se puede bien saber; y haciéndose avisados desta manera la lengua verbosa se convertiria ensabrosa, y será muy bien oida hablando como sabida; pues sea la conclusion, que la parlería inconsiderada no debe ser creida ni escuchada si con arte no se hiciere avisada, que tanto cansa un verboso alocado como descansa un hablador avisado.D.Mala estoy de unos requiebros largos, que ribetes viejos son.C.Serán de mi competidor, que viejo muestra ser su amor.D.Guardad que no sean vuestros, que á ropavejeros han apodado vuestros amores, que de viejos amadores tomais cuentos, pues de largos paran siempre en descontentos.Dixo el bachiller Molina: Señor Duque, á jaraves apodo á los malos amores, que mueven malos humores, si se dicen fuera tiempo y lugar que á veces suelen matar de frialdad, purgallos luégo es sanidad, y la purga debria ser despedilles con este cantar:No me sirvais, caballeros,Ios con Dios,Que purgada estoy por vos.C.Señor Bachiller, á vos habemos menester; sarnoso sois en amores, que rascando sacais sangre con humores. Mejor sería que preicásedes las leyes que se han hecho en la Salacorte para que no se pierda el amor, que no haceros purgador con tales purgas y jaraves, que sea despedido el amador de su amada. Guardaos de aquel refran que dice: El que hace cudolete le meresce en su posada.Dixo el Duque: Don Luis Milan, ¿en qué punto teneis el Cortesano que las damas os mandaron hacer?C.Señor, ya está hecho y heme visto en una gran batalla por defendelle de quien vuestra excelencia oirá: La noche pasada, ántes del dia, salí al campo para ver en el curso de las estrellas si ternía contrarios mi libro, y buscando mi estrella, que es el planeta Març, vi que muchos cometas estaban encarados contra él con unas colas de fuego, y él echaba tan gran resplandor que en un cuarto de hora desaparecieron sus contrarios por tener dominio sobre las batallas. Este curso señalaba que los cometas eran invidiosos, que siempre señalan mal, y si no se ha de seguir en la persona que ha nascido debaxo el planeta Març, él se oposa delante d’ellos y queda vencedor. Este planeta, por ser mi estrella, señaló ser mi libro, que será vencedor de sus envidiosos, pues señala el cielo quien bien ó mal terná en el suelo. Y trasportado todo en este curso, vine á parar en unos campos solitarios al pié de un monte tan alto que parescia que llegaba al cielo, arbolado de maravillosos y odoríferos árboles, donde vi una hermosa ninfa extrañamente vestida, con una ropa de color de cielo, y por guarnicion al entornotraia el arco Iri con unas letras de oro por toda ella que decian: El arco Iri y la verdad salen por seguridad. Admirado de ver tan extraña belleza, la saludé y dixe: Señora, pues fuí venturoso para veros, séalo para conoceros, que ya lo querria, pues asegurais de tristura, como hace el arco Iri, que asegura. Respondióme: Yo soy hija de la Razon, la ninfa de la verdad, y somos del alto Dios, á quien servimos las dos; sígueme, que para tu bien he venido. Tomóme de la mano y subimos á lo más alto de este monte, donde vi una muy hermosa plaza con una cerca torreada de extraña y muy fuerte fina piedra, grabadas unas letras por ella, que decian:In ratione fortitudo, in fortitudine ratio.En medio d’esta plaza estaba una casa-fuerza real, toda labrada de la misma piedra de la cerca. Las cubiertas eran de oro de martillo, y los suelos de plata, labrado todo de maravillosos esmaltes y figuras de notables varones que en este mundo tuvieron gran verdad y fe. Tenian debaxo sus piés muchos envidiosos en figura de perros, que son los animales que más envidia tienen. El nombre d’esta maravillosa casa estaba en la puerta del entrada intitulado con este letrero:Domus rationis, ubi residentiadatur.La ninfa de la verdad me entró en una sala donde la Razon estaba sobre un trono real, que por estar donde reinaba, tenía debajo sus piés á la Voluntad, su enemiga, en figura de una cortesana mundanal, vestida de tornasol, con este letrero en sus manos, que decia:Sine ratione voluntas sub pedibus ejus.En vella me arrodillé á sus piés y pedíle la mano para que me la diese de correction, si mi Cortesano la merescia en la residencia que tomar me queria, que la Ninfa me dixo haberlo procurado contra envidia y su pasion, porque en mí no se perdiese, si la tengo, la razon. Y esta Reina que la representaba me dixo estas palabras: Yo te hice venir para tomarte la residencia que te conviene dar, porque no te la tome quien no la puede tomar, que de razon sólo juzga la Razon. Mucho holgaré que me digas la intincion y obra de tu Cortesano, pues sé la de los que te van á la mano, que son el Invidioso y el Ignorante y el Loco, que ya entran á contradecirte, que es el oficio d’ellos; ten paciencia y reposo, que mejor es envidiado que envidioso. El primero que entró fué el Invidioso en figura de un viejo muy arrugado, de color de alacran, mirando de cola de ojo como á traidor, con una ropatoda de lenguas de fuego, y unas letras al entorno por guarnicion, que decian:Ponam solium meum super astra cœli, et similis ero altissimo.Luégo despues entró el Ignorante en figura de un sordo que no gusta de lo que no siente, con una ropa de muy grosero paño, y un mote en un sombrero, que decia:Nescio vos.El postrero que entró fué el Loco en figura de un hombre desnudo desvergonzado, con un letrero en sus manos, diciendo:Quod habeo vobis do.Mandóme la Razon que yo hablase primero, y dixe: Envidioso, dime, ¿qué ha de tener un libro para ser cual debe? Respondióme: Ser bueno. Yo le dixe: Más pensé que ser malo; tanto se dixeran el Nescio y el Loco, tus hermanos. Respondieron: ¿De qué te maravillas? ¿de haberte dicho la verdad nuestro hermano? y levantaron una gran risa, que bien parescia de quién era; y díxeles: Y’os respondo con lo que dixo un filósofo á un amigo suyo, que le decia que entrasen en una casa; respondióle el filósofo: Yo no entro en casa que se sienten las risas del cabo de la calle. Y volviendo á tí las razones, Envidioso, sabrás que para bien juzgar ha de saber el que juzga las partesque debe tener lo juzgado para ser bueno, y si tú las supieras, respondieras á mi pregunta, que cuatro cosas habia menester un libro para ser bueno. La primera que ha de tener, ser útil, porque todo lo que hay en el libro pueda aprovechar para lo que es hecho, como hallarán en este tu envidiado, que tiene muchas sentencias de filosofía y muchas jocosidades y cuentos para aprobacion de razones; tiene estilos para saber hablar y escribir á modo de córte, á quien yo he querido tanto imitar, que por la brevedad de palabras y la verbosidad que no tiene, será menester leerle á espacio y con atencion para mejor gustar lo que no se gusta sin pensar.La segunda que debe tener, ser delectable, prosiguiendo de bien en mejor todo lo que tratáre, porque no enfade y ponga gana de leerle muchas veces, para que mejor quede lo bueno d’él en la memoria del lector; y por esto he tratado con diversos lenguajes que á tí, Envidioso, te han hecho deslenguado, no mirando que muchos autores extranjeros lo han hecho, que no dices mal sino por decille de tu natural.La tercera que ha de tener, ser inventivo, para que no sea aborrescido por ladron si le hallan con el hurto en las manos, porquelas tuyas no le azoten como á verdugo, que por el mal uso no tiene piedad, y ésta es gran desvergüenza del que hace con obras ajenas libro suyo; que por huir de tus envidiosos azotes me guardé de ser ladron de la primera hasta la postrera letra d’este libro, qu’está libre, si no de tu envidia, que no le hallará la razon ni la verdad, fuera de la historia, que no es hurto, para que tú le puedas ahorcar.La cuarta que ha de tener es arte, servando las partes de la retórica: tratar cada cosa en su lugar, principio, medio y fin, con sus preparaciones y colores retóricos para autorizar lo que propone y acaba, poniendo gran fuerza en las palabras atractivas para traer los ánimos á lo que el autor quiere. Esto es lo que ha de tener un buen libro y un buen orador en el hablar y escribir, que si tú la tuvieses, no ternias de qué tener envidia, que el envidioso muéstrase defectuoso, y á su envidiado hace más aventajado.La intincion mia en este Cortesano ha sido representar todo lo que en córtes de príncipes se trata: diversidad de lenguas, por las diversas naciones que suele tener; uso de todos los estilos, usando del altiloco en las cosas altas, que son consejos y pareceres para gobernar nuestra vida y estados; sirviéndomedel mediocre para las conversaciones jocosas de graves cortesanos, exercitando el ínfimo para las pláticas risueñas de donosos y truhanes, que por secretos y públicos lugares de señores, alivian de las pesadumbres de los negocios y gravedades. Yo pido de merced á quien leyere este libro, que mire la intincion de cada cosa para lo que fué hecha, que no hay bajedad mal dicha si está como debe, ó para alegrar y divertir d’aquello que turando mucho enfada, ó para hacer preparaciones, que de las burlas se saquen provechosas véras; y si no saben juzgar, pidan lo que ignoran á quien lo entiende, porque les pueda aprovechar para no dexar de leer y más saber.Mandó la Razon al Envidioso que hablase, y él queria y no sabía, que contra razon no podia ni acertaba, que era señal que hablaba contra verdad;quia fortior est veritas. Y visto la Razon el efecto que hace la Verdad, que turba los sentidos á sus contrarios delante d’ella, hizo parte por sí misma para que la Razon juzgase quién la tenía, que tratando della, la Verdad está agraviada si van contra la Razon, que madre y hija entrambas son. Y el juicio que la Razon hizo, fué avisar á todos que aprovechasen con estos presentes versos:CARMINA CONSONANTIA DUODECIM SYLLABARUM,IN OCTAVA RIMA.Si de longe vides et profundus eris,Respice per librum eius horizontemUtilem suavem, gustabis hunc fontemSi liber in libro, teipsum videris;Synon si non eris, agam tibi gratias,Ulysses ne fias, in forma fallace;Crede mihi, lector, audi, vide et tace;Quod tibi non velis alteri non facias.Fué impresa la presente obra en la insigneciudad de Valencia, en casa de Joande Arcos, corregida á voluntady contentamiento del autor.AñoMDLXI.Vt. Blasius Navarro.

Este que agora viene es Ajaz Telamon, griego, hijo de Hesiona, hermana del rey Priamo, y la que Hércules Griego robó de Troya. Fué tan fortísimo en armas, que puso espanto á Héctor cuando los dos combatieron y se vinieron á conocer por primoshermanos; de quien Héctor, siguiendo el costumbre antiguo, tomó el Baltheo, que es el militar, y él le dió un cuchillo que Ajaz se mató con él, porque los griegos, demandando Ulíxes y él las armas de Achíles, despues de muerto, las dieron al tímido Ulíxes y las negaron al muy temido Ajaz. No sin gran propósito debe traer sobre las armas aquellos animales que la hembra mata al macho al engendrar, y los hijos matan la madre al nacer, que son víboras. Oya el letrero lo que dice: Víbora es mal parescer; lo que muere al engendrar, mata al nascer.

Diomedes, el muy valeroso y sabio griego, hijo de Thideo es este que ve, que despues de muerto Achíles y Ajaz era el más valiente y osado de los griegos. Mire qué ricas y bien invincionadas armas que trae, con muchos ojos cerrados por todas ellas. Y el mote que dice: A ojos cerrados se han de mirar cuidados.

Ya que todos fueron entrados, estando donde hablan de combatir, hecha que fué la señal, vinieron con muy gran saña uno para el otro, el rey Priamo, troyano, y el rey Agamenon, griego, y en haber rompido sus picas pusieron mano á las espadas, que gran espanto ponian los golpes que se daban, y el Duque mandó señalar al trompetaporque las damas habian perdido la color de sus caras de la ferocidad dellos, y cesaron de combatir.

Luégo tras éstos vino al palenque el invincible Héctor, troyano, con muy gran braveza contra el ferocísimo Achíles, griego, y diéronse tan grandes encuentros de picas, que la tierra que pisaban temblaba; y poniendo mano á sus espadas, salian tan grandes centellas de fuego de los espantosos golpes que se daban, que las damas, de temor de ser abrasadas, señalaron al Duque, y el trompeta señaló y cesaron de combatir.

Vino como un bravísimo toro agalochado al palenque el rey Menalao, griego, marido de Helena, contra el muy fuerte Páris, troyano, que lo esperó con más ferocidad que ira, por tenerle su mujer, que el agraviador debe ser defendedor. Rompió Menalao las tres picas, que bien mostró estar picado, y daba tan fuertes golpes, que Páris se desapiadó; y viniendo á las espadas, hicieron tales cosas, que si el uno mostró ser hermano de Héctor, el otro peleó como Achíles; pues la mayor parte de las lumbres se mataron del aire que movian los grandes golpes que se daban. Señaló el trompeta, y el combate dellos cesó.

Vinieron dos tan furiosos al palenque, que bien mostró la honra no tener respeto á parentesco, y era Trohilo, troyano, y Ajaz Telamon, griego; diéronse tan grandes golpes de pica, que Gilot, de gran miedo, se echó á los piés del Duque, y dixo: Señor, llansau diables de vostra casa, que axó no son homes. Y el canónigo Ester se puso en las espaldas de la señora doña Hierónima, y díxole: Señora, nos troba al cor sino aun lo te l’amor; y viniendo á las espadas, tan grandes fueron los golpes que se dieron, que Héctor dixo: No pelean como primos aunque son primos hermanos; y el trompeta señaló y dejaron de combatir.

Los postreros fueron Enéas, troyano, y Diómedes, griego, que del golpe de la primera pica dió con la rodilla en el suelo, y á la segunda que rompieron, Enéas perdió un paso de tierra, y á la tercera pensaron caer. Pusieron mano á las espadas, y los golpes fueron tales, que de temblar todo aquello, algunas gorras, que damas traian en las cabezas, cayeron. El Duque mandó señalar al trompeta y dejaron de combatir uno á uno, y arremetieron cinco á cinco, unos contra otros al palenque, y de la gran furia dieron con él en tierra, que temblando estaban las hojas de los árboles. El grandeaire que levantaron del combatir, la mayor parte de las lumbres mataron; las damas se pusieron detras sus caballeros; el Real pensaron que cayera del terremoto que sintieron, que paresce que el mundo se hundia de la cruel batalla y grandes golpes que se daban, que jamas sintieron el trompeta que señalaba que cesasen; y estando en esto se pararon como encantados, porque entró Apolo tañendo con su cítara, que compuso para representar á la dulce armonía que los siete cielos de las planetas hacen. Este fué un gran sabio de Grecia, y el primero que halló el arte de la medicina; tuvo un hijo que se decia Astrolapio, que amplió mucho esta ciencia; murió herido de rayo celestial, y la gente bárbara quemó todos sus libros, y de allí adelante no quisieron más medicinarse, creyendo que Dios le habia muerto porque daba veneno mezclado con la medicina, y por esto no la usaron por tiempo de cien años, hasta que Athanases, rey de Persia, que fué docto en ella, la resucitó. Este Apolo fué aplicado al cuarto planeta, qu’es el sol, despues de muerto Entró en esta fiesta con la ninfa nombrada Syringa, que tan dulcemente cantaba, como él con la cítara tañia. Fué de tan gran suavidad esta música por lo que representabay los efectos que hace, que hizo cesar la gran batalla de los troyanos y griegos. Representaron á Syringa y Apolo muy al natural dos grandes músicos, que cantaron los romances que oiréis, y el primero es del rey Priamo de Troya, que es este presente

ROMANCE.

¡Oh buen Priamo troyano,Rey de los fuertes troyanos,Héctor muestra y sus hermanos,Tales hijos de tal padre.

Tu mujer, y d’ellos madre,Se volvió perra ladrando,La noche que vió quemandoTroya con todo tu estado.

Cuando te vió degolladoDe manos de Pirro el griego,Que bien era griego fuego,Pues con agua más ardia.

Lágrimas todo lo víaDe tus hijas y troyanas,¡Oh entrañas inhumanasDe Pirro, perro cruel!

Llevarate en Grecia con élPara más honrado ser,Que no triunfa el vencer,Vencido de crueldad.

Reinó tu prosperidadCincuenta dos años vida,Hasta ser Troya perdidaCon tu corona real.

De dolor que das señal,Que no hay persona alguna,Que no llore tu fortuna,Y á tu Héctor sin igual.

Del gran Héctor, troyano, es este otro

ROMANCE.

Héctor, príncipe troyano,¿Quién terná sabiduría,Que no falten las palabrasCantando tu valentía?

La mujer del griego UlixesA su marido escribiaQue por Grecia el nombre de HéctorMuy gran espanto ponia.

Y ella, cuando le nombraban,Su rostro el color perdia,Temiendo que su maridoA sus manos moriria.

Fué de griegos tan temido,Que nadi se le atreviaA esperalle uno á uno,Sino con gran compañía.

Los griegos por temor délDejáran su guerrería,Sino que Eritrea dixoQue Troya se perderia.

El más fuerte de los griegosA la fin desflaquecia,Que tu muy gran fortalezaA todos siempre vencia.

Llegó el dia de tu muerte,Que fortuna lo queria,Achíles y la traicionSe juntaron aquel dia.

No te vino cara á caraPorque mucho la temia,Que si por traicion no fueraNadi matar te podia.

De Páris Alexandre, troyano, es este otro

ROMANCE.

Páris Alexandre hermoso,Hijo del buen rey de Troya,Caro te costó la joyaDe los griegos que llevastes.

Al rey Menalao robastesSu linda mujer Helena,Cual la culpa tal la penaA tu Troya le fué dada.

A traicion le fué robadaÁ Menalao su mujer,Y á traicion se vió perderTroya y su gran Illion.

Tú mataste con razonAchíles que lo mereció,Que si á traicion Héctor mató,Con lo mismo te vengaste.

A la fin tambien pagaste,Siguiendo tu mala suerte,Que Pirro te dió la muerte,Hijo de quien tú mataste.

Del fuerte Trohilo, troyano, es este otro

ROMANCE.

Trohilo, fuerte troyano,Si fortuna lo quisiera,Héctor nunca muerto fuera,Pues en tí vivo se vía.

Tu muy grande valentíaA los griegos espantaba,Que cualquier griego pensabaNo volver más á su tierra.

Tú dieras fin á la guerraCuando vino el AmazonaÁ socorrer en personaÁ tu Héctor, que halló muerto.

Puso gran fuego en el puertoY quemó la griega armada,Porque estaba confiadaVencer con tu corazon.

Todos dirán con razonAchíles no te mató,Sino aquel que te crió,Que secretos de Dios son.

Del valeroso troyano Enéas es este otro

ROMANCE.

La noche que Troya ardiaPartióse Enéas troyano,Navegando por las mares,Á Cartago es allegado,

Ciudad de la reina Dido,Do fué bien aposentado,Él y todos sus troyanosPor su puerto s’han entrado.

En llegar delante d’ella,A sus piés s’ha arrodillado;Apiádate, señora,D’este Enéas desdichado.

Esta Reina piadosaDixo: Bien seas llegado;Cuéntame, troyano Enéas,De Troya lo que ha pasado.

Reina Dido, pues que mandasRenovar dolor llorado,Yo te contaré llorandoTroya cómo ha quedado.

Diez años tuvieron griegosGuerra sobre nuestro estado,Y á la fin de los diez añosSu real fué levantado;

Fingiendo volverse á Grecia,En sus naves s’han entrado,Dejaron un hombre en tierra,Que Sinon era nombrado.

Dixo que en la griega armadaYa se habian embarcado,Yo huí la noche ántesY escondíme en este prado,

Porque me cupo la suerteQue fuese sacrificado,Por placar al dios NeptunoY el mar no estuviese irado.

Dejaron este caballoDe manera bien labrado,Por el Paladion de PallasQue de Troya os han hurtado.

Creimos Sinon el griego,De sus griegos consejado,Para darnos á entenderTodo lo por él contado.

Yo les dixe que quemasenEl caballo, que era engaño,Por su mal no me creyeronY á la ciudad fué llevado.

Haciendo fiestas de Baco,Los troyanos se han turbado,Y quedáronse durmiendo,Que el placer es descuidado.

Y pasada media noche,Salieron los del caballo;Los griegos desembarcaron,Y por Troya s’han entrado.

Dieron fuego á toda Troya,Nuestro Rey fué degollado,Y delante dél sus hijos,Sólo yo soy acampado.

Entre tanto fuego y sangre,De Héctor fuí aconsejado,Que volvió del otro mundo,De los dioses enviado.

Díxome, véte, Enéas,A buscar nuevo reinado;Lleva los dioses de Troya,Que por esto te han guardado.

Lleva tu padre y tu hijo,Y entra en mar aconsolado,Que los dioses te diránQue serás bien fortunado.

Que si el cielo no quisieraDerribar á nuestro estado,A traicion no me matáraAchíles falsificado,

Por la muerte de Patroclo,Su amigo muy amado,Que maté delante TroyaCon las armas d’él armado.

Pensando que fuese Achíles,Derribéle del caballo,Y cortéle la cabezaY enviéle muy honrado.

Lo que yo no fuí de griegos,Que muerto fuí deshonrado,Fuera los muros de TroyaSiete veces arrastrado.

Abracémonos, Enéas,En lugar tan desdichado,Donde yo perdí mi reino,Y tú te vas desterrado.

Del rey Agamenon, griego, capitan de todos los griegos, es este otro

ROMANCE.

El griego Rey de Micena,Agamenon, puso mano,Para vengar su hermanoDe quien le robó su Helena.

Como alma que va en penaPor la Grecia discurriendo,Arma, arma, va diciendo,Venguémonos de troyanos.

Todos con armas en manos,Mil naves juntado han;Haciéndole capitan,De troyanos se vengaron.

A su Troya les quemaron,No dexando rosa á vida;Mas si Troya fué perdida,Fué porque su Héctor murió.

Agamenon se volvióVencedor para su tierra,Y halló en su casa guerra,Pues que fué muerto de Egisto.

Nunca tal guerra s’ha visto,Que los más d’ellos murieron;Vencidos y quien vencieron,Que mal fin en mal acaba.

De Menalao, griego, rey de Lacedemonia, es este otro

ROMANCE.

El rey de Lacedemonia,Menalao, de sí salió,Su real ropa rasgóY echó su corona en tierra.

Toda Grecia estaba en guerraPor el robo de su Helena,Lo que más le daba penaVerse menospreciado.

Venir Páris tan osadoA su tierra á ser traidor,De su padre embajador,Para robar su mujer.

Juntóse muy gran poderPor la tierra y por la mar,Para Troya conquistar,Y en diez años la tomaron.

Cien mil vidas les costaron,Y muy más ántes que ménos,Murieron tantos de buenos,Que gran valor se perdió.

Si el rey Priamo murió,Con sus hijos tan nombrados,Muchos griegos señaladosSobre Troya se quedaron.

Las manos de Héctor mataronTantos, que si él no muriera,Menalao nunca se vieraCobrar más su reina Helena.

Del fuerte Ajaz Thelamon es este otro

ROMANCE.

Aquel fuerte caballeroDe sangre, griego y troyano,Del gran Héctor primo hermano,Ajaz Thelamon nombrado,

A Héctor tuvo espantadoCuando los dos pelearon,Y á la fin se abrazaronDespues que se conoscieron.

Dos presentes se hicieron,Héctor dél quiso tomar,El Baltheo militar,Y un cuchillo á él le dió.

Ajaz con él se matóPor la ingratitud que hicieronLos griegos, que no le dieronLo que mucho merescia.

Las armas de Achíles pedia,Y á Ulíses fueron dadas,Por sentencia juzgadasCon pasion y ceguedad.

Danlas á la flojedad,y al valor se las quitaron,Que jueces que tal juzgaronDejan gran enemistad.

Del fuerte Achíles, griego, es este otro

ROMANCE.

Achíles el fuerte griegoÁ Héctor ha amenazado,Porque le mató á Patroclo,Su amigo muy amado.

A buscarle fué por Troya,Y en un templo le ha hallado,Con la reina Helena hablando,Que Páris habia robado.

En mirarse el uno al otroLos dos se han demudado,Achíles con grande enojoD’esta suerte le ha hablado.

Ya no veo el hora, Héctor,Las treguas hayan pasado,Para mostrarte en el campoCuánto estoy de tí enojado.

Yo espero vengar la muerteQue á Patroclo le has dado,Malamente le mataste,Tú serás dello pagado.

Héctor le dixo, Achíles,Falsamente has hablado,Que yo no maté á PatrocloComo hombre acobardado.

Que jamas temí las armas,Como tú lo has mostrado,Cuando te halló UlísesComo mujer disfrazado.

Del rey Peleo, tu padre,Y de tí fué ordenado,Por no verte en esta guerra,Que te habia amedrentado.

Mas si tú tanto deseasVer tu Patroclo vengado,Combatámonos los dosMañana en campo aplazado.

Y será con un conciertoPor nuestros campos jurado,Que si tú vences á mí,Harémos vuestro mandado.

Y si yo te venzo á tí,Todos esteis á mi grado.Pláceme dixo Achíles,Y su guante le ha dado.

Los griegos no lo quisieron,Por haberse ya probadoHéctor más fuerte que Achíles,Aunque no más esforzado.

Del muy sabio y esforzado Diomedes, griego, es este otro

ROMANCE.

Diomedes el buen griego,Tan fuerte como avisado,Muertos Achíles y Ajaz,A los griegos ha emparado.

Él hizo venir á Pirro,Hijo de Achíles, nombradoPorque vengase la muerteQue á su padre habian dado.

Diómedes le traiaEn batallas á su lado,Que con al les paresciaAchíles haber cobrado.

Esforzó al griego poderQue estaba desanimado,Que Diómedes tomó Troya,De muy sabio y esforzado.

No volvió más á su casa,Porque se vió mal casado,De Troya se fué por mar,Y en Pulla fué bien llegado.

Parte del reino de Dauno,De fortuna le fué dado,Cerca del monte GarganoCiudades ha edificado.

Los suyos edificaronNápoles por su mandado,Y en la isla DiomedeaOtros suyos han poblado.

De su nombre la nombraronPor ser nombre tan nombrado,Donde está su cuerpo hoy dia,Honradamente enterrado.

En ser acabados los romances se fueron tras Apolo y la ninfa los del torneo, y movióse una conversacion que turó hasta el dia, con mucha diversidad de pláticas graves y jocosas. Y por excusar prolixidad, dondeveréis C. hablará caballero, y con la D. dama. Comenzó el Duque y dixo: Platiquemos de condiciones, que son menester muchos pareceres para dejarse bien entender, y pues yo he movido esta plática, haré las preguntas para sacar respuestas de tales cortesanos, que no serán menester réplicas. Díganme, pues, ¿de qué viene una condicion que no se deja acabar de entender?

C.Señor, yo diria que de sabio ó de loco le viene á quien tal condicion tiene, que muy gran locura es no dejarse entender para bien hacer; y gran saber es no descubrir la intincion que sea para perdicion, como se sigue entre enemigos, que saben proveer contra quien se deja comprender; no lo digo por las mujeres, aunque algunas dellas tienen esta condicion, que en habelle entendido se rien de su marido; y éstas son las que no quieren bien á sí ni á otri, y no sé de qué viene, querríalo saber para aprender.

D.A las que sabes mueras, aunque no tengo que responder por mí, sino por vos, que modorra me paresce que teneis en esto que hablado habeis.

C.Señora, no es modorra, sino modo razonable, que bien es que no sepa la mujer, si no es leal su marido, que encubrir esto es de sabido.

D.A otro perro con ese hueso.

C.Por mi mujer lo debe decir, que perra y perro es en roer, que nada le puedo esconder, que más sabe que el diablo, pues entiende lo que callo y cuanto hablo.

D.Diable so pera entendreu, perque us llanci la diablesa pintada, quem portas á casa plena de afeyts.

C.Señora doña Hierónima: Non in die festo.

D.Don Luis Milá, feu del resto, que com aguant lom adobau, que no put á mal marit, quant los dos vos coblejau.

C.Señora mujer, el latin que don Luis Milan os ha dicho, se nombra adoba lenguas; una tiene adobada de ternera, ¡ojalá la vuestra fuera!

D.Si tan malos fuesen los lenguados como son los deslenguados, no los nombrarian los franceses perdigones de mar.

Dixo el Duque: Buenas lanzas se han corrido, que bocas bien enfrenadas no hacen embarreradas, y volvamos la hoja. Decíme de que viene la muy mala condicion de celosos.

C.Los celos, señor, son hijos del amor, los buenos son legítimos, que son los avisados, y los malos son bastardos, que son los necios; los locos son alborotadores, como losde Gilot; los necios son rebuznadores como los del canónigo Ster; los sabios son falsirisueños, como los de don Luis Milan, que los tiene risueños sobre tristes, mostrando con una falsa risa que siente lo que de palabra no se debe dar á sentir.

Dixo el Duque: Por mejor tengo no mostrar celoso sino receloso secreto, apartando todo lo que puede mal hacer con sabio modo, que, aunque sea poco el fuego, descuido lo enciende todo.

D.Si justicia se hiciese de celos, cuántos hombres veriamos á la casa de locos.

C.No quedarian las mujeres en la posada, que un casado poco há envió á su perrochia para que tocasen la campana, diciendo que tenía fuego en su casa, y los que fueron á socorrelle dixéronle: ¿A dó está el fuego, que no le vemos? y él respondió: En los celos de mi mujer lo hallaréis, que peor son que fuego celos de mujer, que no se puede socorrer.

Dixo el Duque: Tan buenas son estas lanzas como las pasadas, pasemos adelante. Mucho querria saber qué os paresce de una condicion demasiadamente dulce.

D.Señor, la bona condicion ha de ser agredolsa com á magrana de Xativa, que lo dols de les mullers fa bon agre en los marits,y esta es bona mixtura pera conservar la honra deis casats.

Dixo el Canónigo: Veritat es, sino que á voltes si mescla algun gasta honres.

Respondió Gilot: Almenys no les gastará un tartugot gasta pa tal com vos, espanta pardals, aborrit de cuants hostals es anat per festejador orat.

D.Gil, may te vist tan grasiós com ab lo meu servidor mosen Coster, que may entra en lo terrer mosen Ster.

C.Paso, señora doña Hierónima, que el Canónigo no’s quien quiera, que hijo es de una panadera, y quedó pan lisiado al enhornar.

Dixo Gilot: Be dieu señor Joan, que al enfornar se fan los pans geperuts.

Dixo el Duque: ¿Pues tan gran mar ha levantado el gasta honras del canónigo Ster? sepamos qué cosa es honra, y dígalo mastre Zapater, que lo sabrá mejor; y rogado de todos, dixo: Yo diria, no apartándome de la ley de Dios, que la honra es el valor de cualquier persona, mas ha de ser la que á Dios place, y no la que Lucifer quiere; y así es mucho de notar que con sola su palabra, diciendo fiat, fueron hechas todas las criaturas, y pudiendo con lo mismo echar á Lucifer del cielo, noquiso su Majestad que fuese echado, sino resistiendo á modo de batalla sus ministros los buenos ángeles, mostrando que justamente se puede resistir y pelear por la verdadera honra, que es conservar justicia y verdad, como ellos hicieron á voluntad de Dios, resistiendo y peleando contra la injusticia y la mentira, que es el diablo; por donde nos debemos mirar siempre en Cristo, nuestro señor inmaculado, espejo de cristal, siguiendo aquellas letras que dicen en torno d’él:Omnis vita Christi actio nostra est. Diciendo que toda la vida de Cristo debemos imitar, peleando por la justa honra, conservando lo que Dios nos da; y es de entender por su ley, como mandó á los judíos, que siempre fueron vencedores peleando por la honra de Dios, y así no osó Alexandre conquistarlos, porque le dixo un filósofo que si estaban en gracia de su Dios, no lo emprendiese, que se perderia. Tambien es lícito pelear por el natural rey con justa guerra, y por el bien comun, y asimismo defendiendo cada uno su vivienda cuando con injusticia se la quieren quitar, y ésta es la verdadera honra; la falsa es la que Lucifer ha introducido en el mundo usando las armas contra caridad y justicia, siguiendo la voluntad,y no la razon, en perjuicio del prójimo para perdicion de quien tal hiciese.

C.Señor Duque, yo hallo á mi cuenta, tratando de la honra, que los más injuriados los unos lo son á culpa suya, y otros por falta de buenos juzgadores. Los hombres, para vivir honradamente, debrian guardarse mucho de todas las ocasiones por donde les puede venir deshonra, y si no dan ocasion y se ven en ella, nunca debrian satisfacer á las injurias con obras donde se puede con palabras, que es falta de razon ó gran soberbia que las más veces hace perder. Otros hay que son tenidos por deshonrados sin culpa, de quien no saben juzgar de honras, que debrian, para ser buenos jueces, saber los casos que obligan á satisfaccion, y hallarán que son muy pocos; y para muy bien gobernarse, débese tomar consejo de quien tiene calidades para darle bueno, y son éstas: Que sea experimentado y no apasionado, ni interesado, ni sospechoso, y sabido en lo que aconseja, que los más consejos están lisiados por falta de buenos consejeros, por quien se siguen grandes deshonras y pérdidas; y en deshonra venida por mujeres, no obliga sino aquella que por descuido ó consentimiento del deshonrado le viene, como es descuidarse no proveyendo á las deshonrasque seguir se pueden, ó consintiendo á las que ven venir ó tienen en su casa; y si á quien toca ha proveido en todo lo que debe, no puede tener deshonra por la de otro quien por sí no la tiene.

Dixo el Duque: Muy bien se ha tratado de la honra, y mal se trata d’ella cuanto más va, y en cosa que tanto importa calzar se debrian con este zapatero y armarse de tal caballero, pues se puede decir por ellos: Quien las sabe las tañe, y no como algunos, que primero las tañen que las saben. Decidme, pues, qué os parece de una condicion descuidada.

Respondió el bachiller Molina: Señor, á esa condicion la nombran cuerpo de buen tiempo; yo puse por nombre á un nuestro caballero castellano don Pedro Melacha, por ser tan descuidado y dulzacho, que más cuidado tenía de hacer perros de caza que de sus hijos, que por haberlos mal criado, todos murieron á mala muerte; y por la gran culpa que tuvo, un dia le aparecieron como á galgos en una caza, y á bocados le mataron diciendo que venian por él para llevarle al infierno, adonde los habia hecho ir. Todas las repúblicas que están perdidas es por ser perdidos sus caballeros, que debrian los padres d’ellos apartarlos desí en la primera edad para que se hiciesen hombres por casas de reyes y señores; que la propria tierra ni la cara del padre nunca hacen perfecto hombre al hijo; y así, porque no desasosegasen á su tierra ni á los suyos, solian los romanos echar fuera de Roma á los mancebos en la edad desasosegada de quince hasta veinte años, ó en la guerra, ó para saber letras por casas ajenas, porque volviesen más hombres para regir y conservar su tierra. Y si por necesidad algun romano pedia á los senadores que le dejasen su hijo, habia de entrar fianza por las innocencias d’él para pagar cualquier pena que le fuese dada por justicia; y si no tenía posibilidad el padre, á costa del público tesoro criaban á su hijo para que no se perdiese, y así quedaban hombres bien mandados para saber mandar. Hay una costumbre mala, que se nombra gasta criados, y es que los señores no debrian tomar criado ni vasallo de otro, y si esto se usase, ninguno se despidiria si no hallase quien los recogiese, y sería gran bien, pues no habria gasta buenos, sino adoba malos.

D.Nos pot dir per vos aquel cantar que diu: Que no puede ser, señor bachiller, que no puede ser, puix noy falta algun don Pedro Melacha que de fats á molts fantornar orats, que tot home fa lo galan enfastijan, y la mor es de natura que fa parer be la oradura com he llegit en uns tercetes de don Luis Milá, que en los darrers versos diu: Ved amor en qué nos trae, y haga parescer bien la locura.

Don Luis Milan tomó una vihuela, qu’esta señora le dió para que cantase este diálogo de amores, que es razonamiento de un galan y una dama en los presentes

TERCETOS.

G.

Cuando más miro más estoy mirando,Si podré ver en vuestros lindos ojosLo que de vos, señora, voy buscando.

D.

Tú buscas, amador, muchos enojos,Que yo no puedo dar sino tristeza;Quien busca mal, coger quiere abrojos.

G.

No puede ser de vuestra gran bellezaPuedan coger sino gran alegría,Que no puede mentir naturaleza.

D.

Mentir suelen señales cadal dia,Que muchas veces corre gran fortunaQuien de la mar bonanza se confia.

G.

Bien sé que no hallarán firmeza alguna,Por más que vuestra mar muestre bonanza,Que no tiene mujer amor ninguna.

No tengo yo, señora, confianzaQue s’ha de ver en puerto mi navío,Qu’el aire me es contrario de esperanza.

Si veis alguna vez que yo me rio,Doyme á entender que no soy desdichado,Pues me tienen por vuestro más que mio.

Con mal me tengo por muy bien pagado,Yo me pagué de lo que me enamora,Verme de tal señora enamorado.

Un loco fué d’amor de su señora,Gracioso, que la amor muda natura,Que á velle iban muchos de hora en hora.

Por ver y oir locuras de cordura,Decia, ved amor en qué nos trae,Que haga parescer bien la locura.

Fin.

Dixo una dama: No he oido mejores tercetos, por decir en poco mucho, y ser tan mesurados, que si tales fuesen los que se desmesuran en festejos, no dixera la señora doña Juana Pallas lo que quiso decir de los que se desigualan en servir donde no debrian. Decidnos, ¿qué mesura se debe usar al que no iguala, que allegue á festejar?

C.Al que se desmesura hacelle poca mesura,y esto se ha de entender por los festejos hormigueros, que son como las hormigas, que yendo por tierra van más seguras, y en hallarse con alas quieren volar para en mal parar.

Dixo el Duque: No creo que mejor se haya tratado de condiciones que agora; pues se trata del adobo que pueden tomar los que se querrán adobar: decíme, ¿qué os parece de la condicion miserable?

Dixo mastre Zapater: Señor, el avaro para la verdadera gloria es mísero, y para la vana es liberal, que no hay mal que no haga quien con el bien no la hace; que cierto está que hará muchos males quien no puede hacer bien con los bienes temporales; pues el cativo del oro es peor que del moro, porque éste trabaja de salir de cativerio, y el otro cuanto más va más lo quiere ser, por lo que dice el poeta:Crescit amor numi quantum ipsa pecunia crescit. Él no tiene el amor que á todos debe: pues no da de lo que Dios dado lo há, para poder remediar aquel mal de la pobreza, que la dió para probar la paciencia, que sana cualquier dolencia causada del pecador; que médico es el Criador, que en la piscina se vió la llaga y medicina.

Dixo el Duque: Lo que se pierde, demastre Zapater no se cobrará por ningun bachiller, aunque fuese Molina.

Respondió mastre Zapater:

Nunca vi mejor Molina,Que tan bueno es su salvado,Que se salva por harina.

Dixo el Bachiller:

Vos y JuvenalCon el bien decis del mal.

El Duque atajó este satírico palacio, y dixo: Decíme, ¿qué os parece de una condicion perezosa, que se descuida de lo que deberia tener cuidado para no verse juzgado; y decid los dos primero, el Zapater y Molina: pues dará tan buena harina, que el Zapater avisado no la terná por salvado.

Respondió Molina: Dixo Aníbal cuando Quinto Fabio Máximo Romano se honró dél con sus mañas:Et romani suum Anibalem habent. Esto se puede decir por vuestra excelencia d’esta manera:Et Valentini suum Juvenalem habent.

D.Vaja fora lo llatí, que mon marit noy entra aci, qu’es tan verbos que si no parla está rabios, que yol sent ja rosegant lo llatí que estant parlant.

C.Mujer,quid mihi aut tibi? Eso que decis de mí debeis vos hacer aquí, que roeis de rabiosa toda cosa.

D.Señor marit, ¿de cuán enzá parlau llatí? don Anton lous fa parlar, qu’es lo vostre familiar.

Dixo mastre Zapater al Duque: Señor, en la condicion perezosa que vuestra excelencia manda que yo hable, nadi se debe enojar de lo qu’es de aprovechar. En los príncipes hallo yo que la condicion perezosa es muy dañosa, y para bien gobernar á sus pueblos debrian mandar tener siempre en su córte un embajador por parte de su república, y un Juez de residencia contínuo dél en ella, para que del embajador supiese mejor lo que ha menester su tierra si está mal gobernada, y del juez de residencia fuese remediada, informando á su príncipe para que diese la pena condigna á quien la meresce, porque no se la den á él de perezoso en el otro mundo, que Jesucristo nuestro redentor no rehusó cualquier trabajo para redimirnos.

Dixo el Duque: No he oido mejor licion para bien gobernarse los príncipes, que si esto se hiciese como debe, muchos se salvarian que se pierden: decíme, ¿qué os parece de la condicion parlera?

Dixo don Luis Milan: Señor, la condicion parlera se dice ventera, por ser llena de viento, que la verbosidad es enemiga del buen hablar, y para ser uno bien hablado, si á vuestra excelencia le paresce, debe tener estas partes: Estar siempre en su pensamiento para pensar ántes que hable si es bueno ó malo lo que quiere hablar, que despues de mal hablado, si se ha de remediar, se verá ser remendado, y para guardarse de errar, sólo en lo que sabe debe hablar, sopena de ser tenido por nescio ó loco ó atrevido.

Tambien debe considerar cada uno para lo que es bueno en la conversacion, porque hay unos que son buenos sólo para recitar, y quien no fuese para más, recite lo que habrá oido ó visto ó leido, por no ser tenido en ménos si habla más de lo debido. Otros hay que saben inventar razones, y quien tal gracia tuviere no lo deben atajar, pues desobliga á quien lo oyera de hablar. En ningun tiempo ni lugar deben estorbar á la persona que habla si es para dejarle hablar, que es una licencia que descubre muy licenciado á quien se la toma, que la mala crianza es gasta buenos, y la buena adoba malos. Dícese una razon de don Hernando de Abajos, marqués de Pescara, que fué tan excelentecortesano como guerrero, pues tanto venció con avisadas palabras como por armas. Fué tenido por tan sabio y valeroso, que con su fama venció el gran Antonio de Leiva al rey de Francia una jornada que los franceses le tenian banderas dentro Pavía, y valióse con una estafeta que hizo entrar corriendo por Pavía diciendo: Victoria, victoria, que el Marqués de Pescara ha vencido á Lanzon, y viene en vuestro socorro; que puso tanto temor en los enemigos como esfuerzo en los españoles, pues vencieron á los franceses. Solia decir este invencible capitan cortesano que la obligacion de hablar es una pesada carga, y cuando alguno hablando bien desobligaba de hablar, no sólo debrian callar y escucharle, mas hacerle gracias, como hizo un portugués á un castellano competidor suyo, que no le daba lugar que hablase delante la dama que servian, y dixo: Portugués, ¿por qué no hablais? y él le respondió: Castelau, heu vos faço gracias que falais por los dos, e vos agradesceime que amo por mí e por vos.

D.Mejor estoy con el portugués, que el callado amor muy mejor es.

C.Y si algo quieren demandar, ¿han de callar?

D.A quien pide lo qu’es malo, dalle del palo.

C.Y si meresce del pan, ¿qué le darán?

D.Si ha de ser para casar, d’este pan le pueden dar.

C.¿Y si no es casamentero?

D.Ame, sirva y sospire, que un amor muy verdadero, un no, suele volver sí, que diciéndoles de no, á muchos casados ví que la ventura los casó.

C.Señora, nombrarse debria doña Esperanza, pues que la da.

D.Y vos don desesperado, de mal hablado.

C.¿De no dar nada estais enojada?

D.Jugador de pasa pasa debeis ser.

C.Eso mismo soy, señora, pues me decis pasa pasa en mal hora.

D.A Dalmau me semejais, que figura por punto mostrais.

C.Mas ántes he mostrado el punto, pues en tal punto he venido, que la tengo retratada en mi posada.

D.¿Quién os ha dado licencia de retratarme?

C.El que á vos os dió poder para matarme, qu’es vuestra gran hermosura, que en vella vi su pintura en mí pintada por idea aposentada.

D.Hablad alto, que n’os oigo lo que hablais.

C.Alto hablo, pues no es bajo sino lo que me abajais.

D.Altibajo debeis ser, y no brocado, pues andais desvariado.

C.Alto es todo el amador cuando no es bajo su amor.

D.Callad un poco, que dirán si hablar os oyen que sois loco, que por no dar á entender que os atreveis, disimulo lo que haceis, que un buen disimular vale más que mal hablar.

Dixo el Duque: Mal estoy con la parlería inconsiderada, que bestia es desenfrenada. Nasce desta mala madre una peor hija nombrada Verbosidad, y los que la tienen para no ser enojosos de verbosos debrian tener en su memoria una recámara de muchas diversidades de razones, tomadas de lo mejor que leen y oyen y ven, que sin leer, oir ni ver no se puede bien saber; y haciéndose avisados desta manera la lengua verbosa se convertiria ensabrosa, y será muy bien oida hablando como sabida; pues sea la conclusion, que la parlería inconsiderada no debe ser creida ni escuchada si con arte no se hiciere avisada, que tanto cansa un verboso alocado como descansa un hablador avisado.

D.Mala estoy de unos requiebros largos, que ribetes viejos son.

C.Serán de mi competidor, que viejo muestra ser su amor.

D.Guardad que no sean vuestros, que á ropavejeros han apodado vuestros amores, que de viejos amadores tomais cuentos, pues de largos paran siempre en descontentos.

Dixo el bachiller Molina: Señor Duque, á jaraves apodo á los malos amores, que mueven malos humores, si se dicen fuera tiempo y lugar que á veces suelen matar de frialdad, purgallos luégo es sanidad, y la purga debria ser despedilles con este cantar:

No me sirvais, caballeros,Ios con Dios,Que purgada estoy por vos.

C.Señor Bachiller, á vos habemos menester; sarnoso sois en amores, que rascando sacais sangre con humores. Mejor sería que preicásedes las leyes que se han hecho en la Salacorte para que no se pierda el amor, que no haceros purgador con tales purgas y jaraves, que sea despedido el amador de su amada. Guardaos de aquel refran que dice: El que hace cudolete le meresce en su posada.

Dixo el Duque: Don Luis Milan, ¿en qué punto teneis el Cortesano que las damas os mandaron hacer?

C.Señor, ya está hecho y heme visto en una gran batalla por defendelle de quien vuestra excelencia oirá: La noche pasada, ántes del dia, salí al campo para ver en el curso de las estrellas si ternía contrarios mi libro, y buscando mi estrella, que es el planeta Març, vi que muchos cometas estaban encarados contra él con unas colas de fuego, y él echaba tan gran resplandor que en un cuarto de hora desaparecieron sus contrarios por tener dominio sobre las batallas. Este curso señalaba que los cometas eran invidiosos, que siempre señalan mal, y si no se ha de seguir en la persona que ha nascido debaxo el planeta Març, él se oposa delante d’ellos y queda vencedor. Este planeta, por ser mi estrella, señaló ser mi libro, que será vencedor de sus envidiosos, pues señala el cielo quien bien ó mal terná en el suelo. Y trasportado todo en este curso, vine á parar en unos campos solitarios al pié de un monte tan alto que parescia que llegaba al cielo, arbolado de maravillosos y odoríferos árboles, donde vi una hermosa ninfa extrañamente vestida, con una ropa de color de cielo, y por guarnicion al entornotraia el arco Iri con unas letras de oro por toda ella que decian: El arco Iri y la verdad salen por seguridad. Admirado de ver tan extraña belleza, la saludé y dixe: Señora, pues fuí venturoso para veros, séalo para conoceros, que ya lo querria, pues asegurais de tristura, como hace el arco Iri, que asegura. Respondióme: Yo soy hija de la Razon, la ninfa de la verdad, y somos del alto Dios, á quien servimos las dos; sígueme, que para tu bien he venido. Tomóme de la mano y subimos á lo más alto de este monte, donde vi una muy hermosa plaza con una cerca torreada de extraña y muy fuerte fina piedra, grabadas unas letras por ella, que decian:In ratione fortitudo, in fortitudine ratio.

En medio d’esta plaza estaba una casa-fuerza real, toda labrada de la misma piedra de la cerca. Las cubiertas eran de oro de martillo, y los suelos de plata, labrado todo de maravillosos esmaltes y figuras de notables varones que en este mundo tuvieron gran verdad y fe. Tenian debaxo sus piés muchos envidiosos en figura de perros, que son los animales que más envidia tienen. El nombre d’esta maravillosa casa estaba en la puerta del entrada intitulado con este letrero:Domus rationis, ubi residentiadatur.

La ninfa de la verdad me entró en una sala donde la Razon estaba sobre un trono real, que por estar donde reinaba, tenía debajo sus piés á la Voluntad, su enemiga, en figura de una cortesana mundanal, vestida de tornasol, con este letrero en sus manos, que decia:Sine ratione voluntas sub pedibus ejus.

En vella me arrodillé á sus piés y pedíle la mano para que me la diese de correction, si mi Cortesano la merescia en la residencia que tomar me queria, que la Ninfa me dixo haberlo procurado contra envidia y su pasion, porque en mí no se perdiese, si la tengo, la razon. Y esta Reina que la representaba me dixo estas palabras: Yo te hice venir para tomarte la residencia que te conviene dar, porque no te la tome quien no la puede tomar, que de razon sólo juzga la Razon. Mucho holgaré que me digas la intincion y obra de tu Cortesano, pues sé la de los que te van á la mano, que son el Invidioso y el Ignorante y el Loco, que ya entran á contradecirte, que es el oficio d’ellos; ten paciencia y reposo, que mejor es envidiado que envidioso. El primero que entró fué el Invidioso en figura de un viejo muy arrugado, de color de alacran, mirando de cola de ojo como á traidor, con una ropatoda de lenguas de fuego, y unas letras al entorno por guarnicion, que decian:Ponam solium meum super astra cœli, et similis ero altissimo.

Luégo despues entró el Ignorante en figura de un sordo que no gusta de lo que no siente, con una ropa de muy grosero paño, y un mote en un sombrero, que decia:Nescio vos.

El postrero que entró fué el Loco en figura de un hombre desnudo desvergonzado, con un letrero en sus manos, diciendo:Quod habeo vobis do.

Mandóme la Razon que yo hablase primero, y dixe: Envidioso, dime, ¿qué ha de tener un libro para ser cual debe? Respondióme: Ser bueno. Yo le dixe: Más pensé que ser malo; tanto se dixeran el Nescio y el Loco, tus hermanos. Respondieron: ¿De qué te maravillas? ¿de haberte dicho la verdad nuestro hermano? y levantaron una gran risa, que bien parescia de quién era; y díxeles: Y’os respondo con lo que dixo un filósofo á un amigo suyo, que le decia que entrasen en una casa; respondióle el filósofo: Yo no entro en casa que se sienten las risas del cabo de la calle. Y volviendo á tí las razones, Envidioso, sabrás que para bien juzgar ha de saber el que juzga las partesque debe tener lo juzgado para ser bueno, y si tú las supieras, respondieras á mi pregunta, que cuatro cosas habia menester un libro para ser bueno. La primera que ha de tener, ser útil, porque todo lo que hay en el libro pueda aprovechar para lo que es hecho, como hallarán en este tu envidiado, que tiene muchas sentencias de filosofía y muchas jocosidades y cuentos para aprobacion de razones; tiene estilos para saber hablar y escribir á modo de córte, á quien yo he querido tanto imitar, que por la brevedad de palabras y la verbosidad que no tiene, será menester leerle á espacio y con atencion para mejor gustar lo que no se gusta sin pensar.

La segunda que debe tener, ser delectable, prosiguiendo de bien en mejor todo lo que tratáre, porque no enfade y ponga gana de leerle muchas veces, para que mejor quede lo bueno d’él en la memoria del lector; y por esto he tratado con diversos lenguajes que á tí, Envidioso, te han hecho deslenguado, no mirando que muchos autores extranjeros lo han hecho, que no dices mal sino por decille de tu natural.

La tercera que ha de tener, ser inventivo, para que no sea aborrescido por ladron si le hallan con el hurto en las manos, porquelas tuyas no le azoten como á verdugo, que por el mal uso no tiene piedad, y ésta es gran desvergüenza del que hace con obras ajenas libro suyo; que por huir de tus envidiosos azotes me guardé de ser ladron de la primera hasta la postrera letra d’este libro, qu’está libre, si no de tu envidia, que no le hallará la razon ni la verdad, fuera de la historia, que no es hurto, para que tú le puedas ahorcar.

La cuarta que ha de tener es arte, servando las partes de la retórica: tratar cada cosa en su lugar, principio, medio y fin, con sus preparaciones y colores retóricos para autorizar lo que propone y acaba, poniendo gran fuerza en las palabras atractivas para traer los ánimos á lo que el autor quiere. Esto es lo que ha de tener un buen libro y un buen orador en el hablar y escribir, que si tú la tuvieses, no ternias de qué tener envidia, que el envidioso muéstrase defectuoso, y á su envidiado hace más aventajado.

La intincion mia en este Cortesano ha sido representar todo lo que en córtes de príncipes se trata: diversidad de lenguas, por las diversas naciones que suele tener; uso de todos los estilos, usando del altiloco en las cosas altas, que son consejos y pareceres para gobernar nuestra vida y estados; sirviéndomedel mediocre para las conversaciones jocosas de graves cortesanos, exercitando el ínfimo para las pláticas risueñas de donosos y truhanes, que por secretos y públicos lugares de señores, alivian de las pesadumbres de los negocios y gravedades. Yo pido de merced á quien leyere este libro, que mire la intincion de cada cosa para lo que fué hecha, que no hay bajedad mal dicha si está como debe, ó para alegrar y divertir d’aquello que turando mucho enfada, ó para hacer preparaciones, que de las burlas se saquen provechosas véras; y si no saben juzgar, pidan lo que ignoran á quien lo entiende, porque les pueda aprovechar para no dexar de leer y más saber.

Mandó la Razon al Envidioso que hablase, y él queria y no sabía, que contra razon no podia ni acertaba, que era señal que hablaba contra verdad;quia fortior est veritas. Y visto la Razon el efecto que hace la Verdad, que turba los sentidos á sus contrarios delante d’ella, hizo parte por sí misma para que la Razon juzgase quién la tenía, que tratando della, la Verdad está agraviada si van contra la Razon, que madre y hija entrambas son. Y el juicio que la Razon hizo, fué avisar á todos que aprovechasen con estos presentes versos:

CARMINA CONSONANTIA DUODECIM SYLLABARUM,IN OCTAVA RIMA.

Si de longe vides et profundus eris,Respice per librum eius horizontemUtilem suavem, gustabis hunc fontemSi liber in libro, teipsum videris;Synon si non eris, agam tibi gratias,Ulysses ne fias, in forma fallace;Crede mihi, lector, audi, vide et tace;Quod tibi non velis alteri non facias.

Fué impresa la presente obra en la insigneciudad de Valencia, en casa de Joande Arcos, corregida á voluntady contentamiento del autor.AñoMDLXI.

Vt. Blasius Navarro.


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