JORNADA QUINTA.Y DICE EL DUQUE.Señora, si le parece, enviemos á las damas y caballeros á rogalles que sea el sarao y máxcara despues de mañana, por no poderse hacer más; y vaya el canónigo Ester de parte de vuestra alteza, y de la mia el paje del mal recaudo, que no les faltarán motes y apodos, á la giba del uno y al mal nombre del otro, y ternémos parte de las burlas por relacion de los burladores, que yo comenzaré la plática para que riamos.Dixo la Reina: Paréceme tan bien como al canónigo Ester no le parecerá, que siempre dice le hago ir á convidar damas para fiestas, que no las querria mandar, por hallar criadas que se desmandan con su giba. Hélos aquí á los dos; por su mal vienenlos que para bien nunca se hallan. Canónigo, diréis de mi parte á las damas que mañana habian de venir á la fiesta, que el Duque, mi señor, la manda alargar hasta despues de mañana, por estar ocupado, y que no dejen de acudir por nos hacer placer.Respondió el canónigo Ester: Senyora, tos temps me posa vostra altesa á les banyes dels bous pera que burlen de la mia gepa. Doneli quitasio, puix li han posat nom, la gepa Stera mana festes. Yo iré ab la ballesta parada, puix no faltarán á la mia gepa aljaba, virots quem tirarán pera tornarlos á tirar.Dixó el Duque: Paje de mal recaudo, irás de mi parte á don Luis Milan, y á Juan Fernandez, y á don Diego, y á don Francisco, á decilles lo mismo que la Reina, mi señora, envia á decir á las damas, y en cuanto has de hacer ten buen seso.Respondió el Paje: Señor, lo uno hará, mas el otro, que es tener buen seso, no sé si podré yendo en compañía del canónigo Ester, que para defender su giba, manos y lengua sería menester.Dixo el Canónigo: ¿Com se pot comportar asó, que la Reina vulla fer corro de bous tot l’any ab mí, enviantme á convidar dames, que par que sia andador de festes,y ara, per millor adobaro, lo Duch, mon senyor, fa venir en ma companyía aquest tava del patje, que tos temps me va picant en la gepa, quem fa rabejar com á macho de lloguer? Renegau de senyors que pera riure donen ocasió ques riguen de sos criats.El paje le respondió: Vamos, señor Canónigo, y, aunque me ha dicho que soy tavano de su giba, yo le prometo de no picar esta jornada en ella, sino cuanto podré para defendella, y por señal que lo haré, quiero cantar, para daros placer, esta cancion catalana:Bella, de vos so enamoros,Gibeta mia,Tos temps sospir pensant en vosLa nit y’l dia.Dixo el Canónigo: Puix tú has cantat pera mí, yo vull cantar pera tú.Tot lo mon me stá mirantCom si fos una donsella,Si bem veu anar galant,Lladre so per maravella.El paje le dixo: ¿Qué es eso, Canónigo? ¿ladron me dices? Para ésta, que yo lo diga á nuestro obispo de Fez que os excomulguey no os absuelva hasta que me hayais restituido la fama, irregular, tartuga de mujeres, que por vuestro vecindado siempre les andais en torno de las haldas con una guitarra tañendo y cantando este cantar:Comed de mi tartugado,La de lo verdugado.El Canónigo le dixo: Vesten, endemoniat, davant de mí,per Deum vivum,per Deum vivum; Jesus, Jesus, desaparegut es. Per cert ara crech que deu ser lo familiar del italiá que tenim en casa. Y o’m vull donar presa en lo que tinch de fer, per tornar pres á contar al Duch, mon senyor, ques’ guarde del patje del mal recaudo y li fasa la creu si li ve davant; que cert deu ser dimoni, puix ab conjurs me ha desaparegut. A Joan Fernandez veig á la finestra de sa casa, ab sa muller, espantat estich, pau es esta de hostaler cathalá, que may la fa ab sa muller sino quant la vol engañar. ¡Ah señor Joan Fernandez! ¡ah señor! entrat sen es de la finestra, nom’ ha degut conexer, ó nom’ ha oit, que no sen fora entrat.Dixo Joan Fernandez: Ántes de haberos oido os he huido y me soy entrado; subí yguardaos de Maricorta, mi criada, que bien lo habeis menester.El Canónigo dixo: Vejam qui es esta Maricorta, que si les paraules son tals com lo seu nom, cerca quit parle. ¡Ah senyora Maricorta! ¿estam segures? Fora d’aquí, fora d’aquí, ¿quin diable de gosa es ésta que ma exquexada la clocha?Salió riendo Joan Fernandez y dixo: Hexe d’ahí, hexe d’ahí, Maricorta; diablo haya parte en el cazador y en tí, que no te tiene atada estando parida. Perdone, señor Canónigo, que pensaba que le queríades hurtar sus hijos, que dicho le han que sois hurta perrillos.Respondió muy enojado el Canónigo: Hábit de sent Pere, ¿asó es la Maricorta criada vóstra? ¿desta manera feu lo graciós? Altres grasies pensaba que tenien millors en vostra casa; persous ha posat nom vostra muller, Encasamalo.Dixo la señora doña Hierónima: Par vos que tinch rahó, señor Canonge. ¿Qui ha de comportar estes fredors, fer soltar la gosa parida pera que esquexe cloches? Puix habeu fet lo grasiós, donauli una nova.Dixo Joan Fernandez: Ya sin esto se la debia por un recuado que llevó de partemia donde él sabe, y porque se la tengo aparejada nueva, le he hecho rasgar á Maricorta esa vieja que trae; que así como puse nombre proprio al paje del mal recaudo, por los malos recaudos que me traia, así por los buenos que vuestra reverencia me trae, le quiero decir de aquí adelante, el canónigo del buen recaudo.El Canónigo respondió: Vos per altrem preniu; nous burleu ab mí de tal manera, que pera repondre á mots que fan alcabot al motejar, abat y ballester so. Que en ma terra un temp nom deyen mosen Ster sino mosen Ballester. Que sta gepa que tinch, no es sino aljaba de passadors, pera passar apodadors daquest mon en laltre.Dixo la señora doña Hierónima: Riñen las comadres y dícense las verdades. O com he pres plaer de haber sabut que lo canonge Ster no es alcabot en les obres, sino en les paraules, perque los alcabots da paraules tots parlen com alcabotes. Cert y hoy peccaba, perdone senyor Canonge, que per tal lo tenia.Respondió el Canónigo: Cercau quius perdone, pera una sou los dos, que yo men vaig dient:Quos diabolus conjungit homo non separet. Lo recaudo que portaba men tornaba á casa, y es que la Reina y lo Duch,mos senyors, han allargat la festa pera despus demá; preguenvos que noy falteu, y que porteu millors mots que á mí me habeu donat. Ab por vaig á casa de don Diego, que per troneres tiren les mots les moces; que tostemps están en aguait, com á gent ques recela. Ya so prop la casa, senyar la vull ans que entre en ella. ¿Ah de casa? ¿Ah de casa?Respondió Marimancha, criada: ¿Ha de caso? ¿ah de caso? ¿para qué cruzais la casa? guardad n’os crucen la cara; si ya no lo haceis por entrar el diablo en ella, que sois vos.El canónigo dixo: ¿Qué tanta por teniu á la creu? ¿Per ventura han vos tret ab ella al cadafal?Dixo Marimancha: Rabo rastrando heme aquí, que no traigo sambenito. Mas porque veo sanmaldito, que sois vos, yo haré la señal de la cruz, que pienso que huiréis como á diablo, pues lo pareceis.Dixo el canónigo: ¿Ah senyor don Diego? ¿sou en casa? ¿sou en casa? Par que noy haja amo en ella, segons los criats fan á son plaer.Respondió don Diego, y dixo: ¿Qué es esto, señor Canónigo Ester? ¿A qué viene vuestra merced, y con quién está enojado?Respondió el Canónigo: Senyor don Diego, vaig y vinch, y vinch y vaig, y res no fas.Don Diego le respondió: Señor Canónigo, yo no entiendo este lenguaje; volvé á decirme por lo que venis, y declaraldo mejor que se deje entender.Salió Martineta, criada de casa, y dixo: Senyor yo declararé lo que vol dir. Vaig burlant, y vinch fredas, y res no fas.El Canónigo se santiguó, y dixo: No mes, no mes. Yo so nat en mala planeta, fins á Martineta burla de mí; yom despediré de la Reina y del Duch, si mes tinch de anar per cases de orats, convidant á festes que tan mal profit me fan, y vos senyor don Diego, enfrenau estes gates de vostra casa, que arrapen la cara, sino vindrem á creure que elles vos tenen enfrenat. Lo que you digui que no volgues entendre, es azó: Que vaig y vinch convidant á festes, y vinch y vaig á mon desgrat, y res no fas á mon plaer. Lo Duch vos fa saber, que allargat la festa pera despues demá; hy voldreu ser, sino á Deu siau que bens veurem. Per labit de sent Pere que si en casa de don Francisco me parlen de tal manera les criades, yols reganyaré les dents; ya veig una delles á la porta ab una mona questa quocant, y reganyant les dents, y si ab mí les ha, yo so de bodes. Un patje veig á la finestra quey prench plaer. ¿Hola, hola, patje, com te dius, no respons? ¿es tom amo en casa, Malfaras?Dixo el paje: Mossen tartugo, ó tartuga, ¿quién os ha dicho que á mi me dicen mal farás? Pues venis tan bien hablado como mal carado, y peor dispuesto á pedir de mi amo, preguntaldo á la mona, pues teneis cara de mona. Quocalo mona, quocalo mona.Respondió el Canónigo: Rapaz aballau azí, que yous mostraré com habeu de parlar, y puix per vostres tacanieries la mona me ha squexat la clocha, si vostre amo no lam paga yo sé lo que faré. Senyor don Francisco, mirau quines bondats se fan en vostra casa, venint de par del Duch á fer vos saber que allargat la festa para despus demá; que demanant aquest patje vostre si stabeu en casa, la resposta quem a donat es que a embregat la mona ab mí, yam esquexat la clocha.Dixo don Francisco: Señor Canónigo, no tome enojo, que al paje yo le haré dar doscientos azotes, y mañana yo os pagaré la loba para que os hagais otra nueva, y podréis hacer paz con la mona, porque es muyaparentada en esta tierra con muchos monos que hay; y por quitar mal, ya que no teneis vergüenza, será bien que seais amigos vos y ella.Dixo el Canónigo: Algun dia tindrán fi estes fredors, y si lo Duch nou remedia, yo y posaré remey ab uns quants delats del camp de Tarragona, parents meus; y no passará axi com pensau, que dret men vaig al Duch. Señor yom vinch á despedir de vostra Excellencia, si nom llevau lo carrech de convida festes. Y lo demes quem resta á dir sobre azó, será contar les burles que man fet los criats destos cortesans, davant ells depus demá, que sitant de cor fossen com ells se pinten, no serien tan descortesos sos criats. Que en los servidors se veu lo senyor quál es.Dixo el Duque: Canónigo, descansad, que yo haré con la Reina que no tengais más ese oficio, sino guarda damas, ó guarda polvo.Dixo el Canónigo: ¿Yo nou dich que lo primer que burla de mí es vostra Excellencia? Guarda dames me ha fet com si fos molle de sastre, y guarda polvo pera ques seguen sobre mí. Yo men vaig á clamar á la Reina, y será exir del foch y donar en les brases.La Reina le dixo: ¿Qué es esto, canónigo Ester? por mi vida que no esteis enojado, sino haceros he cantar:¿Quién os ha mal enojado,Mi buen amor,Quién os ha mal enojado?Yo que debia enojarme con vos por haberme hecho brasas de fuego, no lo estoy; ¿y vos enojaisos? El raton caza el gato; pues vos sois el uno, y el otro el Duque mi señor.Dixo el Duque: Canónigo, desenojaos, pues tambien hay para mí de las burlas de la Reina, mi señora, como para vos, que á mí me ha hecho gato, y á vos raton; y si lo dice por lo que vos sabeis, adevinado ha.El Canónigo respondió: Senyor, yo vull parlar clar, perque nom tinga per alcabot la Reina ma senyora, que si á vostra Excellencia diu gat per ser cazador de ses criades, yo no so rata que les rosegue de alcaboteríes. Yo men vaig á reposar, que si fora de casa me han verguejat, ací me han espalmat, que no ma restat pel en la roba.Dixo la Reina: Canónigo, quedemos en paz, que no os faltará pelo en la ropa, y hacé que no le tengais en la lengua, para burlar de los caballeros que decis que os han enojado por las casas que habeis ido. Y si lesganais en las burlas, yo os daré un vestido muy de véras, y será una lobera, y cuera de martas, y calzas de grana, y chapeu de terciopelo carmesí, con pluma y medalla, y mote que dirá: Soy canónigo d’amor, por una Hierónima que muerto me ha.El Canónigo respondió: Bese les mans de vostra altesa, ab ninguna cosa me podia desenujar sino ab la dama que ha nomenat, que l’mor ab lo que enuja desenuja.Dixo el Duque: Canónigo, espabilar os quiero, que gran pábilo teneis de muy encendido de amor.Respondió el Canónigo: Señor, pera demá será millor, y anem á dormir, que hora es.El paje del mal recaudo dixo: Señor don Luis Milan, vuestra merced sabrá que el canónigo Ester y yo salimos hoy de palacio, de parte del Duque y de la Reina, para que la máxcara se alargase hasta despues de mañana, dímosnos de motes y enojóse conmigo, porque el hombre que toma las burlas de véras, las véras toma de burlas, y fuíme para entender en lo que á vuestra merced diré: Yo tengo un amigo que tiene un familiar, y habemos concertado él y yo de hacer por arte mágica la máxcara de la montería de Troya, que vuestras mercedes querian hacer, y harémosla contrahecha alnatural, cada uno de los troyanos en su propia figura, como por esta arte se puede hacer; y tras éstos, entrará una contramáxcara de los más fuertes y valientes griegos, que sobre Troya estuvieron y la tomaron, y combatirán un torneo de pié, uno á uno, y serán: El rey Priamo, troyano, con el rey Agamenon, griego, y Páris con el rey Menalao, porque robó á la reina Helena, su mujer; y Trohilo, troyano, con el rey Diomedes, griego; y Héctor con Achíles, y Enéas, troyano, con Ayax Thalomon, griego, y acabarán con una folla; vuestras mercedes no saquen la suya, pues más al natural será ésta; y diga al Duque lo que yo le he dicho, y cada vez que mandára cesar el combatir, haga señalar á un trompeta; y acabado el torneo, oirán una música y cantarán un romance de cada uno de los troyanos y griegos, y acabará la fiesta. Yo me voy á ponello por obra.Dixo don Luis Milan: Don Diego, á vuestra casa soy venido para lo que oiréis; el paje del mal recaudo no lo será agora, pues con él lo ternemos muy bueno, que no se halla ninguno de quien no se pueda haber algun placer, y por esto es bien no dar ocasion de estar con nadie mal, sino con quien no se puede estar bien. Hame dichoque no tomemos trabajo de hacer la máxcara nosotros, que él la hará más al natural, con un amigo suyo que tiene familiar; por eso avisad á don Francisco y á Joan Fernandez de lo que pasa.Dixo Joan Fernandez: Avisados estamos, que todo lo habemos oido don Francisco y yo, y parésceme que la debemos vender al Duque y á la Reina por nuestra, por ser la más importante máxcara que haya sido, en ver tan valerosos caballeros en su propia forma.Don Francisco le respondió:Engañado andais en trajos,Mi buen amigo,No digais que n’os lo digo.¿No veis que vuestra disposicion no parescerá á la de los troyanos ni griegos, ni ménos las fuerzas? pues se dice d’ellos que arrojaban en aquel tiempo con la mano una piedra tan grande como vos sois, cuando en amores os volveis de piedra; aunque don Luis Milan no puede creer que en vos pueda entrar amor, por más que os haya hecho embojar y encasillar una ramera; perdonad, que romera quise decir, y la razon que dice es ésta, que cada uno se inclina más á su semblante, como el caballero á la dama,y que no puede ser verdadero amor de hombre alto con mujer baja, que yo más le diré vicio que voluntad verdadera, la que tuvo Anníbal á la ramera que le detuvo en Cannas, cuando no siguió la victoria de la batalla que venció á los romanos, que pudiera entrarse por Roma como por su casa, segun dice Petrarcha en este soneto:Vince Anníbal, et non sepe usar poi.Dixo don Luis Milan: Don Francisco, porque no piense Joan Fernandez que me haceis placer en irle á la mano, yo la quiero tomar por él, y responderos á quanto le habeis culpado. A lo que le dixistes:Engañado andais en trajos,Mi buen amigo,No digais que n’os lo digo.A esto os respondo, que si él dixo que vendiésemos por nuestra la máxcara de los troyanos y griegos al Duque, fué bueno para malo, y pues tuvo esta bondad, vos no la tuvistes en corregirlo; y si le dixistes que su disposicion y fuerzas no son tan grandes como las de Héctor, bien podria ser tenido por él, pues defiende lo que nadi defenderia para ofender á buenos ojos, que no es menester poco valor defender malos trajos y baxos amores, segun vos decis; queyo no digo sino que de ser buen maestro de trajos, podria ser mayoral de los sastres y provincial de los amores, que por más que digais que los tiene bajos, la baja dél es alta, pues los danza remedando á tan grandes hombres como oiréis, que si él encasilló y embojó por amores en Liria, Hércules hiló, y Virgilio estuvo en un cesto, y Aristótil enfrenado y ensillado; que, por remedar á grandes hombres, á nadi deben culpar si se puede desculpar, sino dígalo mastre Zapater que viene por la calle, veisle allá, llamémosle. ¡Ah, señor mastre Zapater! vuestra merced viene á tan buen tiempo, como la nave que nuestro sanct Vicente Ferrer dixo que venia preicando en Barcelona, que fué gran remedio para matar la hambre que tenian los catalanes.Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, pues si supiésedes cómo sabe matar la hambre el señor mastre Zapater, con más razon lo podríades decir; tan buenos manjares da en su hortecico para los cuerpos de sus amigos, como en el púlpito para los espíritus; vos más querríades los que da para el cuerpo que los que le quereis pedir agora para el espíritu.Dixo don Diego: Joan Fernandez, yo quiero responder por don Luis Milan, vosno dejais de tener buen palacio, mas teneis malas cámaras, pues huelen á mal decir, ¿de dónde sabeis vos que don Luis Milan querria más que el señor mastre Zapater le matase la hambre del cuerpo que la del espíritu? Yo bien sé que os ha movido á decillo por jugar del vocablo de la hambre que don Luis Milan sacó; y vos, por mostrar que es mucho del palacio levantar conversacion jugando del vocablo, hablais como diablo. Pues el buen dejo del avisado ha de ser dulce, y no como del truhan, que es amargo; que lo mejor del cortesano es que el burlado quede contento del burlador, y quien esto no sabe hacer, déjese de burlar si no quiere enojar, que si malas burlas apénas se pueden sufrir á ley de honra de un truhan, no es razon se sufran á un galan, que lo que enoja no es cortesanía sino descortesía, que puesto que no obliga á honra uno que vive de hacer el loco, pero no se le ha de sufrir que desautorice la autoridad, porque la reputacion no se pierda en ser reida de quien debe ser acatada, que los ignorantes no tienen ojo sino á la risa; y por lo que se puede decir que entre avisados se sufre burlar lo que entre simples no se debe hablar, tengo por bien que don Luis Milan disimule y dé en callar, y Joan Fernandezen no enojar, que la cólera en todos tiempos se debe templar.Dixo don Francisco: Don Diego habló tan bien como entiende, y entiende tan bien como habla; no se ha dicho mejor licion sobre el caso. Lo que yo querria añadir con su licencia es esto: El cortesano no es obligado sino á callar, quando no está para bien hablar si no es á juego forzado, que no hay muestra quando la honra y obligacion obligan á responder, como es á satisfacer injurias, ó á preguntas que sois obligado á dar respuestas.Dixo mastre Zapater: Yo alabo esta conversacion, por la mejor que he oido sobre el caso, en lo que es buena, y no puedo alabarla en lo que es mala, y en lo que es buena es en aquello que hace un cortesano buen cristiano, y en lo que es mala es en lo que hace un cortesano mal cristiano. Todo lo que don Diego habló es tan bueno, que no hay que reprender, sino alabar; pues no puede ser buen cortesano que sea avisado para el cuerpo y nescio para el alma, que si vamos tras agudezas de palacio perjudiciales á nuestro prójimo, para hacer reir á los cuerpos hacen llorar á las almas, pues en la córte celestial dan grandes penas por las culpas; que tan buen cortesano ha de ser parala córte del cielo como para la de la tierra, porque nunca contentará al Criador el que deshace la criatura burlando della. Que las burlas que hacenPerder la reputacionAl burlado y burlador,Castígalas el Criador.Pues las más veces el burlado queda honrado del burlador por justicia del Señor; que si el burlado queda para los necios derreputado, el burlador es condenado de los sabios por malhechor. La conclusion d’esto es ésta: Lo que no querria nadi para sí, no le quiera para otri, pues para ser verdadero sabio, no puede ser sino haciendo lo qu’este dicho dice:Esta vida tan penada,Si quereis que en bien acabe,Aquel que se salva sabeQu’el otro no sabe nada.Dixo don Luis Milan: Señor mastre Zapater, gran jornada ha sido ésta, en ser vuestra merced en ella, pues vuestro decir ataja porfías y vuestro saber adoba razones. Mucho debe á Dios por lo que le dió, pues por él tanto alcanzó; y pues tan bueno es para todo, téngase por corregidor de la gala,porque algunos la hacen ginagala. Unos hay que dicen malicias encubiertas con palabras á dos sentimientos, para salvarse con decir: Yo no dixe á mala fin lo que me han tomado por mal, y si á vuestras mercedes parece, con éstos se debe disimular por no obligarnos á responder. Hay otros que declarando la malicia dicha por otro, con boca ajena dicen mal por la suya; y por esto hay un refran en valenciano que dice: Qui la splana la gasta, como hizo don Diego, que, interpretando la hambre que dixo que me mataria el señor mastre Zapater, hizo malicia de lo que no debia ser; y por esto no es bien hablar por otri, sino en absencia de vuestro amigo si le perjudican, como en este cuento diré: Un caballero castellano dixo una malicia con palabras cubiertas á un portugues competidor suyo, y no respondiéndole, quiso un otro castellano responder por el portugues, declarando la burla encubierta que su competidor le habia dicho, y enojado d’esto el portugues dixo al castellano que por él habia respondido: Castelau, vos falais con tres bocas, con la vostra é con la miña é con vuestro rabo, que en Portugal rabo é quien fala mal. Y pues tal Zapater tenemos, que sabe calzar á la medida de cada uno, declárenos si hayerrores que tengan desculpa ó no, que por esto llamamos á vuestra merced.Dixo mastre Zapater: Yo diré cristianamente lo que d’esto siento; pues los cortesanos no dejan de sello por ser buenos cristianos, mucho deben huir todos de los errores que no tienen desculpa, como son aquellos por quien se pierde la honra y el alma, que agora oireis: Nadi debe venir á ménos de su palabra sino en lo que no se debe cumplir, como prometer lo imposible y obligarse á lo que no podéis; que si uno prometiese dar su hija por mujer, ó hacerla religiosa, y ella no quisiese uno ni otro, no’s tenido á tener su palabra, y si la tuviese, sería ir al infierno; ni ménos debe tenella quien prometiera casarse por tercera persona, si ántes de ser casado mudase de parecer; verdad es que son tenidos por muy vanos y de poco saber los que prometen lo que no deben ni pueden tener, y por esto es de muy sabio prometer lo que se puede y debe tener, y despues de prometido, no dexarlo de cumplir por ninguna cosa, porque el hombre sin verdad, cuando la dice no’s creido y queda sin autoridad, que sin ella todas las habilidades de los hombres son tenidas en poco, y muestran ser poco de la misma verdad los que no son della.Tambien derreputa mucho la traicion, pues el cielo y la tierra no la pueden sufrir, no tardando en dalle la pena que merece. No’s de callar el ladronicio, pues el ladron es tan derreputado y aborrecido, que Alexandre, príncipe muy bueno, tuvo tan gran ódio con los ladrones, que, segun Elio Lampidio escribe d’él, en viendo uno dellos, luego iba para sacarle el ojo con su dedo, y tan gran rencor tenía á los infamados de algunos hurtos, que si acaso les veia se le alteraba el corazon, que venía á echar cólera por la boca, y así se le abrasaba el gesto con la gran ira, que no podia hablar. ¡Oh noble enojo y de ánimo generoso, como en este cuento oiréis! Un varon de los que falsamente nombran honrados, habiendo sido algunas veces culpado de hurtos, quiso presumptuosamente, con favor de algunos reyes, sus amigos, subir á la órden de caballería, y como fuese luégo tomado por ladron, preguntó Alexandre á los reyes, por cuyo favor habia sido caballero aquel varon, que le dixesen que pena tenian entre ellos los ladrones, y respondieron que la horca, y así le mandó luégo ahorcar diciendo: No merece honrada muerte quien tuvo deshonrada caballería. No’s de callar la cobardía cuán vil cosa es, pues apoca y derreputatanto cualquier hombre, que no se debria dar honra alguna á quien no tiene ninguna, pues no está bien dar oficio honrado á quien no le puede honrar; que los cargos y oficios y gobiernos no los debrian tener los de flaco ánimo, habiendo tanto menester la fortaleza como la sabiduría para dar buena cuenta de sí, que muy poco aprovecha la sabieza para gobernar, si falta la osadía para esecutar; y considerando los reyes de España cuanto conviene la fortaleza de ánimo al caballero para dar buena cuenta de su oficio, no se da la cruz de Santiago á quien se le pruebe que haya perdido honra, como en este cuento oiréis: Vino un caballero á demandar la cruz, y probadas todas las cosas que suele probar la órden, si era bueno para recibille por comendador, determinaron de dársela, y estando para recibilla, él les demandó á que era obligado, y ellos le dixeron: Primeramente habeis por fuerza de ser valiente; y él les respondió: Si quereis que lo sea de grado, si no quedaos con Dios, que no quiero valentía por fuerza, y así se fué que no le recibieron, pues mostró ser cobarde. Gran virtud es la fortaleza de corazon, mas ha de ir siempre apegada con virtudes, pues no puede ser buena si no es virtuosa, ni ser alabada sino entrando en lospeligros que puedan honrar y no deshonrar; y así se determina, de los que son obligados por oficios y gobiernos y cargos, que se hayan de ofrecer á los peligros por sus repúblicas y fidelidades, y no temer la muerte, que para siempre hace vivir, y en general obliga á todos conservar honra virtuosa conforme á su estamento, y no irla á buscar, que son locos los que las más veces que la buscan la pierden, pues quien busca honra con perjuicio de otri, la pierde con daño suyo; piérdense muchos en no medir su corazon con su poder, que gran corazon sin gran poder es gran locura.Dixo Joan Fernandez: Señor mastre Zapater, preguntaron á uno que habia oido preicar á san Bernardo, que dixese cómo le habia parecido, y respondió:Vidi hominem, et audivi angelum. Así me ha parecido vuestra merced.Dixo don Diego: Decí, Joan Fernandez, ¿cómo hablais latin? ó vos le teneis ó no; si vos le teneis, ¿dónde le tuvistes tanto tiempo escondido? ¿fué en Andilla ó en Liria, donde vos sois Leriano, ó en casa de mosen Rodela, de quien sois vos rodelero?¿Ó en casa de don Anton,Donde vos sois un Sanson,No faltando Dalida,Que siempre vendido os há?Y si latin no teneis,Suplíco’s que no le hableis.Que veo reir al Paje del mal recaudo y apodaros há el Papagayo del papa Paulo, veneciano, que habló en latin muy cortesano.Dixo el Paje del mal recaudo: Señores,pax vobis para nobis, tras la puerta oí un latin que dixo mi señor Joan Fernandez, y no esté nadí espantado, que mucho há que es latinado y muy buen griego, que su maestro fué Diego y Juan de Sevilla.Dixo Joan Fernandez: Don Diego, hacé buen broquel, pues habeis sacado contra mí vuestra lengua espada; luenga queria decir, y la teneis tan larga como la mula del portugues, que en este cuento oiréis: Tenía un portugues una mula que lo más cabalgaba con ella porque la hacia rebuznar cuando le daban de motes, y tenía la lengua tan larga, que la traia colgando fuera de la boca; y sirviendo á una dama, competia con él un otro portugues, gran motejador, que por no respondelle daba siempre en callar, y fatigándose un dia de muchos motes que le daba delante la dama que servian, dió ocasion su competidor que un paje le motejase como vos lo habeis hecho agora conmigo,por el latin que ha sacado el Paje del mal recaudo á causa vuestra, y diciéndole su dama cómo no respondia por sí á los motes que le daban, respondió: A motes mulos responda meu mula, que ten larga lengua é muito rebuzna.Dixo don Francisco: Departir querria á don Diego y Joan Fernandez con un otro cuento que diré: Competian don Antonio de Velasco y don Juan de Mendoza sirviendo á una dama de la reina doña Isabel, mujer del Rey Católico, y dándose de motes un dia delante el Rey y la Reina donde estaba su dama, dixo don Antonio á don Juan:Pregunta.Decidme, pues sois galan,Por vida d’una Doñana,A deciros doña Juana,¿Fuera yo vuestro don Juan?Respuesta.Don Antonio de Velasco,Vos seríades buen hombre,Sino por vuestro renombre,Que diciendo está Ve lasco.Preg.Don Juan, adeviná,Por vida de nuestra dama,A cuál de los dos desama,Pues adevinado está.Resp.Adevino que á los dos,Qu’es el pago que esperamos,Que pensando que burlamos,Burlará de mí y de vos.Preg.Otra cosa decir quisoVuestra boca, si mandais,Que segun lo que mostrais,Vos creeis ser un Narciso.Resp.Para yo bien responder,Lo que vos callais me toca,Uno teneis en la boca,y otro es vuestro parecer.Preg.¿Para qué vais sospirandoPor amores noche y dia,Que yo no sospiraria,Para sospirar burlando?Resp.Más nos dais vos que decirCon los ojos lloradores,Pues que no llorais d’amores,Sino es de mucho reir.Preg.Pañizuelos sois d’amor,Siempre traeis pañizuelo,No llorais d’amor un pelo,Y mostrais ser llorador.Resp.Mi llorar es de maneraComo yo siento l’amor,Quien adentro es llorador,Nunca llora lo de fuera.Preg.Al cielo siempre mirais,Digan os tan blanco el ojo,¿Para qué tomais enojoDe lo que n’os enojais?Resp.Si yo voy mirando al cielo,Vos tambien sois estrellero,Vais buscando aquel luceroQue perdisteis en el suelo.Preg.Vuestro amor es estafeta,Que de gran desdicha trota,No correis á la extradiota,Sino siempre á la jineta.Resp.Si estafeta soy d’amor,Soy lo siempre de aventaja,Pues á vos os dan la paja,Y á mí el grano d’amador.Preg.Si una dama sospirase,Por cierto yo creeriaQue por vos sospiraria,Aunque de mí se acordase.Resp.Aunque sois engañador,Vos n’os engañais agora,Que dama sospiradoraNo será de vuestro amor.Preg.Estais d’amor tan relleno,Que podeis dar á los dos,Y teniéndole de vos,Para malo será bueno.Resp.Del relleno que burlais,Que por burla lo quereis.Tan vacío quedaréis,Como vos d’amor estais.Preg.Desengaños desde agora,No vivais más engañado,No estais mas enamoradoDe lo que en vos enamora.Resp.Nunca vi mayor engaño,Vos mirais con tal antojo,Veis un no sé qué en mi ojo,Y no veis vuestro mal año.Preg.La mano os daré de grado,Si vos no le dais del pié,Que de porfiar gané,Más que no de porfiado.Resp.Yo no quiero vuestra mano,Ántes y’os daré la mia,Que en tomarla perderíaLa que yo gané de mano.Preg.En paz debemos quedar,Y en amores en abierto,De los motes quedo muerto,Pero no del motejar.Resp.De la paz yo no me esquivo,Sea como vos mandais,Cuando más muerto quedais,Dais á entender que sois vivo.Dixo don Luis Milan: Don Francisco, don Francisco, ¡quién no te las entendiese! Mostrastes querer departir, y daréis más que partir; habeis sacado los motes de los más galanes cortesanos que en el mundo fueron, ¿y quereis con tizones matar tizones, y con carne departir carne y perro? Vos no buscastes sino guerra; que envidiosos no sufren á mayores, que por no mostrar que lo fueron don Antonio de Velasco y don Joan de Mendoza, se matarán á motes don Diego y Joan Fernandez.Dixo Joan Fernandez: Mirá qué duda, apercibíos don Diego que ya soy con vos; y si quereis ayudador, sea don Luis Milan, que cuanto más monos más ganancia. Perdonad que moros quise decir, pues lo sois en amores.Dixo don Diego: mucho estais gallardo, Joan, mucho estais gallardo, y no sé dequé, pues cuando fuistes á la córte, lo ménos que parecistes fué de lo que más os confiais. Que la ocasion muestra el varon, como dice este mote:Nadie se confie, no,Hasta ver dónde allegó,Que no está en el parecello,Sino en sello.Y por qué no es bien disimular lo que no se debe, responderé á vuestros donaires, pues van por los aires cantando:Mi gavilan, señora,Por los aires vola.Y él no vuela sino de noche como murciégalo, cazando moscas de ramo, que son rameras. Perdonad que romeras quise decir, que Joan Fernandez es romero en amores, que el otro dia le cantaba la cortesana de su córte doña Antona de don Anton de Vilaragut y de Heredia:Romerico, tú que vienesDe donde serrana está,Di, ¿cómo d’amor te va?Y n’os maravilleis si me he destemplado con vos en sacar vuestras romeras, pues tambien os destemplastes con don Luis Milan y conmigo, apodándonos á monos, que’s un génerode milicias, que dan un bofeton con un perdon, como este dicho dice:Al juego del abejonParece el muy mal burlar,Perdon piden para darUn bofeton.Dixo Joan Fernandez: Don Diego, más motes teneis en el cuerpo que un meson de camino, para general de mesoneros seríades bueno, pues no hay meson que no esté don Diego Ladron en este mote:Ladron de nadiSino de mí.De manera que si os perdemos, hallarémos á don Diego Ladron de meson en meson, que por ciertoMas es galaMesonera,Que de sala;el que va escribiendo por mesones en carbon sus intinciones.Merece ser muy burlada la gala qu’es mascarada, como oiréis en este cuento: Un portugues era muy galan, sobre callado, y un castellano competia con él en amores, y era galan muy fanfarron que jamas callaba; y estando los dos un dia delante la dama que servian, el castellano, pensando ganalle ladama por decidor, dábale muchos motes; y el portugues en acabar el castellano, le corrió con este apodo que le hizo: Castelau, heu vos apodo á meson de camino geno de motes. Don Diego, tenéme por entendido, pues sabeis á resabido.Dixo don Luis Milan: Más cortesano fué el portugues que no el castellano, que la trecha para matar un verboso decidor es callarle hasta que ha revesado toda su verbosidad, y en acabar darle con un apodo, ó con un cuento tal, que sienta el hierro con que no saque sangre, como hizo este portugues, que le apodó muy al natural al verboso castellano que pensaba ganalle la dama á motes; esto es la cosa que más debria enfadar á las damas, y no sólo no reirse de servidores, motejadores pesados, mas debrian mostrar enojarse, porque se pierde el acato que se debe tener delante la dama, y la autoridad del motejador por parecer truhan más que galan, y tambien la del motejado, pues parece atambor de guerra que tocan alarma con él. Lo que yo haria en tal necedad, hacer lo que hizo este portugues, que callando por no parecer truhan, como su competidor, tuvo más saber y más autoridad y más vergüenza y crianza, que son cuatro cosas, que teniéndolas un servidor feo, le hacen parecerhermoso, y no tenellas, á un hermoso hacen parecer feo, como en este cuento oiréis.Tenía una dama dos servidores, el uno muy galan, sobre callado, y el otro muy verboso decidor, y el callado no era hermoso y el verboso era gentil-hombre; y como algunas veces el verboso fatigase á motes al callado, delante la dama que servian, oyéndolo un dia una muy amiga suya le dixo: Señora, ¿há mucho tiempo que tura esta farza? y ella respondió: Muy poco para lo que yo me doy cata d’esto, y mucho para lo que me enfada d’ello; mostrando que nadi se debe catar de lo qu’es bien disimular y mostrar enojarse de lo que puede desacatar. Y turando mucho este mal palacio, díxole el servidor callado á la dama que servian: Señora, aunque á mí me cueste la vida dejar de serviros, más quiero perdella que enojaros, ¿qué manda vuestra merced que se haga d’este mal palacio? ¿irnos hemos ó quedarémos en vuestro servicio? Dixo ella: pues á mí habeis dexado el cargo, oid lo que diré á los dos: Quedad vos para feo hermoso, y vos íos para hermoso feo; y así se fué el verboso bien pintado, pues la locura hace feo al hermoso, y quedó por servidor el callado, pues la cordura hace hermoso al que es feo.Dixo Joan Fernandez: Don Diego, aunque don Luis Milan ha embarrerado esta lanza de conversacion, tan deleitosa como provechosa para estorbar nuestros motes, no se deben excusar los caballeros dejar de hacer lo que la honra les obliga, porque no parece caballero sin ella, y aunque don Francisco se reirá que nos ha hecho picar, mejor es que se ría de lo que honrar nos puede, que d’aquello que deshonrar nos podria; si dejásemos de vernos en el campo de la gala que las armas son buenos motes que han de señalar sin sacar sangre; como en las armas de burlas de la esgrima, no parece bien ejecutar las veras porque no digan: No’s hombre de véras quien en las burlas muestra las véras; y pues esto es lo mejor, reciba este mote como á servidor:JOAN FERNANDEZ.No está mucho á su placer,Aunque en su placer está,El galan que mal le vaY muy bien al parecer.DON DIEGO LADRON.No he visto mejor pintor,Bien os habeis retratado;En las veras vais burlado,Y en las burlas don favor,JOAN FERNANDEZ.Del ojo está lisiado,El tomado de mal ojo,Porque da muy gran enojoUn ojo desamorado.DON DIEGO LADRON.Vos teneis lo que decis,De mal ojo estais tomado,L’ojo teneis regañado,Que regañando reís.JOAN FERNANDEZ.Del amor van condenadosLos galanes á galeras,Que nos tiran por tronerasMotes que son atronados.DON DIEGO LADRON.Vos burlais de tal manera,Que de vos eso si suena,Porque relampega y truenaVuestra gala por tronera.JOAN FERNANDEZ.Galan de ademanes frios,Que sus guantes siempre estira,Y ojos en blanco sospira,Hace venir calosfríos.DON DIEGO LADRON.Lo mejor que vos teneisCuando no teneis que hablar,Vuestros guantes estirar,Que rasgados los traeis.JOAN FERNANDEZ.Gran ventaja nos llevais,Y aunque no sería poca,Si hablásedes de bocaLo que con dedos hablais.DON DIEGO LADRON.Cuando con los dedos hablo,Quiero señalar á todos,Que vuestros cuentos y apodosLos den todos al diablo.JOAN FERNANDEZ.Ó vestí como hablais,Ó hablá como vestís,Que de aquello que reís,A reir mucho nos dais.DON DIEGO LADRON.No burlemos del vestir,Pues que no teneis vestidosQue merezcan ser reidos.Sino para hacer reir.Dixo mastre Zapater: Mucho me he holgado d’este palacio tan avisado, que nos ha hecho reir sin perjuicio de nadi, que la conversacion que perjudica es de perro que ladra y muerde; y cree que los hombres de mala lengua, los más hacen mala fin, y el diablo va muy apegado con ellos, como en este cuento, que fué verdad, oiréis: Un labrador tenía muy mala lengua, y tuvo el mal espíritu en figura de perro siete años en su casa, y cada sábado desaparecia, que no sabian qué se hacia, y no volvia hasta el domingo de mañana; y como se dieron cata d’esto, un hijo de casa tuvo cuidado de no perdelle de ojo, y vió que se iba fuera del lugar, y siguióle una legua hasta que fué á parar al pié de un monte, donde le esperaban muchos perros que se pusieron á bailar, y á ratos se mordian y ladraban, y el hijo del labrador, muy espantado, contó á su padre todo lo que habia visto; y volviendo el perro, fué atado con una cadena y conjurado por el cura del lugar, que le dixese si era el diablo y lo demas que dél queria saber, y respondió que sí, y que estaba esperando al señor d’aquella casa para llevárselo cuando se muriese, que, por ser muy maldiciente y jurador, era compañero suyo, y que ya se lo hubiera llevado sino porquedecia cada sábado el rosario de la Vírgen María, y que los otros perros con quien bailaba eran demonios como el que aguardaban, y hacian compañía á maldicientes y juradores, para llevarlos al infierno cuando pudiesen. Porque veais quién es el compañero del maldiciente y jurador; y si el Paje del mal recaudo, que delante se lo digo, no deja de ser blasfemo y de mala lengua, creeré que el perro, que muchas veces va tras él, es algun familiar, y no lo tengais á burla, que más demonios van que moxcas entre los hombres que nos tientan á mal decir y hacer; así como los ángeles, custodios nuestros, nos aconsejan á bien obrar, por donde en las voluntades que teneis, si son buenas, conoceréis que vuestro ángel custodio os aconseja, y si son malas, el mal espíritu, que si don Luis Milan quiere echarle de aquí, taña un poco, que no faltará el demonio de la envidia que alguno terná á su música, y saliéndole del cuerpo, podrá alabar las obras de Dios que el envidioso deshacer quiere; guárdense de la envidia, que pierden por ella al Criador y á la criatura.Dixo don Luis Milan: Denme la vihuela, que para luégo es tarde, para sanar un envidioso. Oyamos qué horas tocan; las doce han dado: mudemos de parecer, quesi agora tañese y cantase, me apodaria el señor Joan Fernandez á galo relóx, que canta á media noche. Mejor será dexarlo para mañana á la noche, delante el Duque y la Reina, que me han mandado les dé una cena de lengua y manos, tañendo y cantando la aventura del monte Parnaso, donde me vi. Vuestras mercedes podrán decir ántes de la mia cada uno la suya, que nunca faltan aventuras á quien buenas las busca; y quedando con este concierto acabamos la noche, que no lo parescia con tal compañía; que dia es todo conversar con muy buen modo.Acaba la quinta jornada.
JORNADA QUINTA.Y DICE EL DUQUE.Señora, si le parece, enviemos á las damas y caballeros á rogalles que sea el sarao y máxcara despues de mañana, por no poderse hacer más; y vaya el canónigo Ester de parte de vuestra alteza, y de la mia el paje del mal recaudo, que no les faltarán motes y apodos, á la giba del uno y al mal nombre del otro, y ternémos parte de las burlas por relacion de los burladores, que yo comenzaré la plática para que riamos.Dixo la Reina: Paréceme tan bien como al canónigo Ester no le parecerá, que siempre dice le hago ir á convidar damas para fiestas, que no las querria mandar, por hallar criadas que se desmandan con su giba. Hélos aquí á los dos; por su mal vienenlos que para bien nunca se hallan. Canónigo, diréis de mi parte á las damas que mañana habian de venir á la fiesta, que el Duque, mi señor, la manda alargar hasta despues de mañana, por estar ocupado, y que no dejen de acudir por nos hacer placer.Respondió el canónigo Ester: Senyora, tos temps me posa vostra altesa á les banyes dels bous pera que burlen de la mia gepa. Doneli quitasio, puix li han posat nom, la gepa Stera mana festes. Yo iré ab la ballesta parada, puix no faltarán á la mia gepa aljaba, virots quem tirarán pera tornarlos á tirar.Dixó el Duque: Paje de mal recaudo, irás de mi parte á don Luis Milan, y á Juan Fernandez, y á don Diego, y á don Francisco, á decilles lo mismo que la Reina, mi señora, envia á decir á las damas, y en cuanto has de hacer ten buen seso.Respondió el Paje: Señor, lo uno hará, mas el otro, que es tener buen seso, no sé si podré yendo en compañía del canónigo Ester, que para defender su giba, manos y lengua sería menester.Dixo el Canónigo: ¿Com se pot comportar asó, que la Reina vulla fer corro de bous tot l’any ab mí, enviantme á convidar dames, que par que sia andador de festes,y ara, per millor adobaro, lo Duch, mon senyor, fa venir en ma companyía aquest tava del patje, que tos temps me va picant en la gepa, quem fa rabejar com á macho de lloguer? Renegau de senyors que pera riure donen ocasió ques riguen de sos criats.El paje le respondió: Vamos, señor Canónigo, y, aunque me ha dicho que soy tavano de su giba, yo le prometo de no picar esta jornada en ella, sino cuanto podré para defendella, y por señal que lo haré, quiero cantar, para daros placer, esta cancion catalana:Bella, de vos so enamoros,Gibeta mia,Tos temps sospir pensant en vosLa nit y’l dia.Dixo el Canónigo: Puix tú has cantat pera mí, yo vull cantar pera tú.Tot lo mon me stá mirantCom si fos una donsella,Si bem veu anar galant,Lladre so per maravella.El paje le dixo: ¿Qué es eso, Canónigo? ¿ladron me dices? Para ésta, que yo lo diga á nuestro obispo de Fez que os excomulguey no os absuelva hasta que me hayais restituido la fama, irregular, tartuga de mujeres, que por vuestro vecindado siempre les andais en torno de las haldas con una guitarra tañendo y cantando este cantar:Comed de mi tartugado,La de lo verdugado.El Canónigo le dixo: Vesten, endemoniat, davant de mí,per Deum vivum,per Deum vivum; Jesus, Jesus, desaparegut es. Per cert ara crech que deu ser lo familiar del italiá que tenim en casa. Y o’m vull donar presa en lo que tinch de fer, per tornar pres á contar al Duch, mon senyor, ques’ guarde del patje del mal recaudo y li fasa la creu si li ve davant; que cert deu ser dimoni, puix ab conjurs me ha desaparegut. A Joan Fernandez veig á la finestra de sa casa, ab sa muller, espantat estich, pau es esta de hostaler cathalá, que may la fa ab sa muller sino quant la vol engañar. ¡Ah señor Joan Fernandez! ¡ah señor! entrat sen es de la finestra, nom’ ha degut conexer, ó nom’ ha oit, que no sen fora entrat.Dixo Joan Fernandez: Ántes de haberos oido os he huido y me soy entrado; subí yguardaos de Maricorta, mi criada, que bien lo habeis menester.El Canónigo dixo: Vejam qui es esta Maricorta, que si les paraules son tals com lo seu nom, cerca quit parle. ¡Ah senyora Maricorta! ¿estam segures? Fora d’aquí, fora d’aquí, ¿quin diable de gosa es ésta que ma exquexada la clocha?Salió riendo Joan Fernandez y dixo: Hexe d’ahí, hexe d’ahí, Maricorta; diablo haya parte en el cazador y en tí, que no te tiene atada estando parida. Perdone, señor Canónigo, que pensaba que le queríades hurtar sus hijos, que dicho le han que sois hurta perrillos.Respondió muy enojado el Canónigo: Hábit de sent Pere, ¿asó es la Maricorta criada vóstra? ¿desta manera feu lo graciós? Altres grasies pensaba que tenien millors en vostra casa; persous ha posat nom vostra muller, Encasamalo.Dixo la señora doña Hierónima: Par vos que tinch rahó, señor Canonge. ¿Qui ha de comportar estes fredors, fer soltar la gosa parida pera que esquexe cloches? Puix habeu fet lo grasiós, donauli una nova.Dixo Joan Fernandez: Ya sin esto se la debia por un recuado que llevó de partemia donde él sabe, y porque se la tengo aparejada nueva, le he hecho rasgar á Maricorta esa vieja que trae; que así como puse nombre proprio al paje del mal recaudo, por los malos recaudos que me traia, así por los buenos que vuestra reverencia me trae, le quiero decir de aquí adelante, el canónigo del buen recaudo.El Canónigo respondió: Vos per altrem preniu; nous burleu ab mí de tal manera, que pera repondre á mots que fan alcabot al motejar, abat y ballester so. Que en ma terra un temp nom deyen mosen Ster sino mosen Ballester. Que sta gepa que tinch, no es sino aljaba de passadors, pera passar apodadors daquest mon en laltre.Dixo la señora doña Hierónima: Riñen las comadres y dícense las verdades. O com he pres plaer de haber sabut que lo canonge Ster no es alcabot en les obres, sino en les paraules, perque los alcabots da paraules tots parlen com alcabotes. Cert y hoy peccaba, perdone senyor Canonge, que per tal lo tenia.Respondió el Canónigo: Cercau quius perdone, pera una sou los dos, que yo men vaig dient:Quos diabolus conjungit homo non separet. Lo recaudo que portaba men tornaba á casa, y es que la Reina y lo Duch,mos senyors, han allargat la festa pera despus demá; preguenvos que noy falteu, y que porteu millors mots que á mí me habeu donat. Ab por vaig á casa de don Diego, que per troneres tiren les mots les moces; que tostemps están en aguait, com á gent ques recela. Ya so prop la casa, senyar la vull ans que entre en ella. ¿Ah de casa? ¿Ah de casa?Respondió Marimancha, criada: ¿Ha de caso? ¿ah de caso? ¿para qué cruzais la casa? guardad n’os crucen la cara; si ya no lo haceis por entrar el diablo en ella, que sois vos.El canónigo dixo: ¿Qué tanta por teniu á la creu? ¿Per ventura han vos tret ab ella al cadafal?Dixo Marimancha: Rabo rastrando heme aquí, que no traigo sambenito. Mas porque veo sanmaldito, que sois vos, yo haré la señal de la cruz, que pienso que huiréis como á diablo, pues lo pareceis.Dixo el canónigo: ¿Ah senyor don Diego? ¿sou en casa? ¿sou en casa? Par que noy haja amo en ella, segons los criats fan á son plaer.Respondió don Diego, y dixo: ¿Qué es esto, señor Canónigo Ester? ¿A qué viene vuestra merced, y con quién está enojado?Respondió el Canónigo: Senyor don Diego, vaig y vinch, y vinch y vaig, y res no fas.Don Diego le respondió: Señor Canónigo, yo no entiendo este lenguaje; volvé á decirme por lo que venis, y declaraldo mejor que se deje entender.Salió Martineta, criada de casa, y dixo: Senyor yo declararé lo que vol dir. Vaig burlant, y vinch fredas, y res no fas.El Canónigo se santiguó, y dixo: No mes, no mes. Yo so nat en mala planeta, fins á Martineta burla de mí; yom despediré de la Reina y del Duch, si mes tinch de anar per cases de orats, convidant á festes que tan mal profit me fan, y vos senyor don Diego, enfrenau estes gates de vostra casa, que arrapen la cara, sino vindrem á creure que elles vos tenen enfrenat. Lo que you digui que no volgues entendre, es azó: Que vaig y vinch convidant á festes, y vinch y vaig á mon desgrat, y res no fas á mon plaer. Lo Duch vos fa saber, que allargat la festa pera despues demá; hy voldreu ser, sino á Deu siau que bens veurem. Per labit de sent Pere que si en casa de don Francisco me parlen de tal manera les criades, yols reganyaré les dents; ya veig una delles á la porta ab una mona questa quocant, y reganyant les dents, y si ab mí les ha, yo so de bodes. Un patje veig á la finestra quey prench plaer. ¿Hola, hola, patje, com te dius, no respons? ¿es tom amo en casa, Malfaras?Dixo el paje: Mossen tartugo, ó tartuga, ¿quién os ha dicho que á mi me dicen mal farás? Pues venis tan bien hablado como mal carado, y peor dispuesto á pedir de mi amo, preguntaldo á la mona, pues teneis cara de mona. Quocalo mona, quocalo mona.Respondió el Canónigo: Rapaz aballau azí, que yous mostraré com habeu de parlar, y puix per vostres tacanieries la mona me ha squexat la clocha, si vostre amo no lam paga yo sé lo que faré. Senyor don Francisco, mirau quines bondats se fan en vostra casa, venint de par del Duch á fer vos saber que allargat la festa para despus demá; que demanant aquest patje vostre si stabeu en casa, la resposta quem a donat es que a embregat la mona ab mí, yam esquexat la clocha.Dixo don Francisco: Señor Canónigo, no tome enojo, que al paje yo le haré dar doscientos azotes, y mañana yo os pagaré la loba para que os hagais otra nueva, y podréis hacer paz con la mona, porque es muyaparentada en esta tierra con muchos monos que hay; y por quitar mal, ya que no teneis vergüenza, será bien que seais amigos vos y ella.Dixo el Canónigo: Algun dia tindrán fi estes fredors, y si lo Duch nou remedia, yo y posaré remey ab uns quants delats del camp de Tarragona, parents meus; y no passará axi com pensau, que dret men vaig al Duch. Señor yom vinch á despedir de vostra Excellencia, si nom llevau lo carrech de convida festes. Y lo demes quem resta á dir sobre azó, será contar les burles que man fet los criats destos cortesans, davant ells depus demá, que sitant de cor fossen com ells se pinten, no serien tan descortesos sos criats. Que en los servidors se veu lo senyor quál es.Dixo el Duque: Canónigo, descansad, que yo haré con la Reina que no tengais más ese oficio, sino guarda damas, ó guarda polvo.Dixo el Canónigo: ¿Yo nou dich que lo primer que burla de mí es vostra Excellencia? Guarda dames me ha fet com si fos molle de sastre, y guarda polvo pera ques seguen sobre mí. Yo men vaig á clamar á la Reina, y será exir del foch y donar en les brases.La Reina le dixo: ¿Qué es esto, canónigo Ester? por mi vida que no esteis enojado, sino haceros he cantar:¿Quién os ha mal enojado,Mi buen amor,Quién os ha mal enojado?Yo que debia enojarme con vos por haberme hecho brasas de fuego, no lo estoy; ¿y vos enojaisos? El raton caza el gato; pues vos sois el uno, y el otro el Duque mi señor.Dixo el Duque: Canónigo, desenojaos, pues tambien hay para mí de las burlas de la Reina, mi señora, como para vos, que á mí me ha hecho gato, y á vos raton; y si lo dice por lo que vos sabeis, adevinado ha.El Canónigo respondió: Senyor, yo vull parlar clar, perque nom tinga per alcabot la Reina ma senyora, que si á vostra Excellencia diu gat per ser cazador de ses criades, yo no so rata que les rosegue de alcaboteríes. Yo men vaig á reposar, que si fora de casa me han verguejat, ací me han espalmat, que no ma restat pel en la roba.Dixo la Reina: Canónigo, quedemos en paz, que no os faltará pelo en la ropa, y hacé que no le tengais en la lengua, para burlar de los caballeros que decis que os han enojado por las casas que habeis ido. Y si lesganais en las burlas, yo os daré un vestido muy de véras, y será una lobera, y cuera de martas, y calzas de grana, y chapeu de terciopelo carmesí, con pluma y medalla, y mote que dirá: Soy canónigo d’amor, por una Hierónima que muerto me ha.El Canónigo respondió: Bese les mans de vostra altesa, ab ninguna cosa me podia desenujar sino ab la dama que ha nomenat, que l’mor ab lo que enuja desenuja.Dixo el Duque: Canónigo, espabilar os quiero, que gran pábilo teneis de muy encendido de amor.Respondió el Canónigo: Señor, pera demá será millor, y anem á dormir, que hora es.El paje del mal recaudo dixo: Señor don Luis Milan, vuestra merced sabrá que el canónigo Ester y yo salimos hoy de palacio, de parte del Duque y de la Reina, para que la máxcara se alargase hasta despues de mañana, dímosnos de motes y enojóse conmigo, porque el hombre que toma las burlas de véras, las véras toma de burlas, y fuíme para entender en lo que á vuestra merced diré: Yo tengo un amigo que tiene un familiar, y habemos concertado él y yo de hacer por arte mágica la máxcara de la montería de Troya, que vuestras mercedes querian hacer, y harémosla contrahecha alnatural, cada uno de los troyanos en su propia figura, como por esta arte se puede hacer; y tras éstos, entrará una contramáxcara de los más fuertes y valientes griegos, que sobre Troya estuvieron y la tomaron, y combatirán un torneo de pié, uno á uno, y serán: El rey Priamo, troyano, con el rey Agamenon, griego, y Páris con el rey Menalao, porque robó á la reina Helena, su mujer; y Trohilo, troyano, con el rey Diomedes, griego; y Héctor con Achíles, y Enéas, troyano, con Ayax Thalomon, griego, y acabarán con una folla; vuestras mercedes no saquen la suya, pues más al natural será ésta; y diga al Duque lo que yo le he dicho, y cada vez que mandára cesar el combatir, haga señalar á un trompeta; y acabado el torneo, oirán una música y cantarán un romance de cada uno de los troyanos y griegos, y acabará la fiesta. Yo me voy á ponello por obra.Dixo don Luis Milan: Don Diego, á vuestra casa soy venido para lo que oiréis; el paje del mal recaudo no lo será agora, pues con él lo ternemos muy bueno, que no se halla ninguno de quien no se pueda haber algun placer, y por esto es bien no dar ocasion de estar con nadie mal, sino con quien no se puede estar bien. Hame dichoque no tomemos trabajo de hacer la máxcara nosotros, que él la hará más al natural, con un amigo suyo que tiene familiar; por eso avisad á don Francisco y á Joan Fernandez de lo que pasa.Dixo Joan Fernandez: Avisados estamos, que todo lo habemos oido don Francisco y yo, y parésceme que la debemos vender al Duque y á la Reina por nuestra, por ser la más importante máxcara que haya sido, en ver tan valerosos caballeros en su propia forma.Don Francisco le respondió:Engañado andais en trajos,Mi buen amigo,No digais que n’os lo digo.¿No veis que vuestra disposicion no parescerá á la de los troyanos ni griegos, ni ménos las fuerzas? pues se dice d’ellos que arrojaban en aquel tiempo con la mano una piedra tan grande como vos sois, cuando en amores os volveis de piedra; aunque don Luis Milan no puede creer que en vos pueda entrar amor, por más que os haya hecho embojar y encasillar una ramera; perdonad, que romera quise decir, y la razon que dice es ésta, que cada uno se inclina más á su semblante, como el caballero á la dama,y que no puede ser verdadero amor de hombre alto con mujer baja, que yo más le diré vicio que voluntad verdadera, la que tuvo Anníbal á la ramera que le detuvo en Cannas, cuando no siguió la victoria de la batalla que venció á los romanos, que pudiera entrarse por Roma como por su casa, segun dice Petrarcha en este soneto:Vince Anníbal, et non sepe usar poi.Dixo don Luis Milan: Don Francisco, porque no piense Joan Fernandez que me haceis placer en irle á la mano, yo la quiero tomar por él, y responderos á quanto le habeis culpado. A lo que le dixistes:Engañado andais en trajos,Mi buen amigo,No digais que n’os lo digo.A esto os respondo, que si él dixo que vendiésemos por nuestra la máxcara de los troyanos y griegos al Duque, fué bueno para malo, y pues tuvo esta bondad, vos no la tuvistes en corregirlo; y si le dixistes que su disposicion y fuerzas no son tan grandes como las de Héctor, bien podria ser tenido por él, pues defiende lo que nadi defenderia para ofender á buenos ojos, que no es menester poco valor defender malos trajos y baxos amores, segun vos decis; queyo no digo sino que de ser buen maestro de trajos, podria ser mayoral de los sastres y provincial de los amores, que por más que digais que los tiene bajos, la baja dél es alta, pues los danza remedando á tan grandes hombres como oiréis, que si él encasilló y embojó por amores en Liria, Hércules hiló, y Virgilio estuvo en un cesto, y Aristótil enfrenado y ensillado; que, por remedar á grandes hombres, á nadi deben culpar si se puede desculpar, sino dígalo mastre Zapater que viene por la calle, veisle allá, llamémosle. ¡Ah, señor mastre Zapater! vuestra merced viene á tan buen tiempo, como la nave que nuestro sanct Vicente Ferrer dixo que venia preicando en Barcelona, que fué gran remedio para matar la hambre que tenian los catalanes.Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, pues si supiésedes cómo sabe matar la hambre el señor mastre Zapater, con más razon lo podríades decir; tan buenos manjares da en su hortecico para los cuerpos de sus amigos, como en el púlpito para los espíritus; vos más querríades los que da para el cuerpo que los que le quereis pedir agora para el espíritu.Dixo don Diego: Joan Fernandez, yo quiero responder por don Luis Milan, vosno dejais de tener buen palacio, mas teneis malas cámaras, pues huelen á mal decir, ¿de dónde sabeis vos que don Luis Milan querria más que el señor mastre Zapater le matase la hambre del cuerpo que la del espíritu? Yo bien sé que os ha movido á decillo por jugar del vocablo de la hambre que don Luis Milan sacó; y vos, por mostrar que es mucho del palacio levantar conversacion jugando del vocablo, hablais como diablo. Pues el buen dejo del avisado ha de ser dulce, y no como del truhan, que es amargo; que lo mejor del cortesano es que el burlado quede contento del burlador, y quien esto no sabe hacer, déjese de burlar si no quiere enojar, que si malas burlas apénas se pueden sufrir á ley de honra de un truhan, no es razon se sufran á un galan, que lo que enoja no es cortesanía sino descortesía, que puesto que no obliga á honra uno que vive de hacer el loco, pero no se le ha de sufrir que desautorice la autoridad, porque la reputacion no se pierda en ser reida de quien debe ser acatada, que los ignorantes no tienen ojo sino á la risa; y por lo que se puede decir que entre avisados se sufre burlar lo que entre simples no se debe hablar, tengo por bien que don Luis Milan disimule y dé en callar, y Joan Fernandezen no enojar, que la cólera en todos tiempos se debe templar.Dixo don Francisco: Don Diego habló tan bien como entiende, y entiende tan bien como habla; no se ha dicho mejor licion sobre el caso. Lo que yo querria añadir con su licencia es esto: El cortesano no es obligado sino á callar, quando no está para bien hablar si no es á juego forzado, que no hay muestra quando la honra y obligacion obligan á responder, como es á satisfacer injurias, ó á preguntas que sois obligado á dar respuestas.Dixo mastre Zapater: Yo alabo esta conversacion, por la mejor que he oido sobre el caso, en lo que es buena, y no puedo alabarla en lo que es mala, y en lo que es buena es en aquello que hace un cortesano buen cristiano, y en lo que es mala es en lo que hace un cortesano mal cristiano. Todo lo que don Diego habló es tan bueno, que no hay que reprender, sino alabar; pues no puede ser buen cortesano que sea avisado para el cuerpo y nescio para el alma, que si vamos tras agudezas de palacio perjudiciales á nuestro prójimo, para hacer reir á los cuerpos hacen llorar á las almas, pues en la córte celestial dan grandes penas por las culpas; que tan buen cortesano ha de ser parala córte del cielo como para la de la tierra, porque nunca contentará al Criador el que deshace la criatura burlando della. Que las burlas que hacenPerder la reputacionAl burlado y burlador,Castígalas el Criador.Pues las más veces el burlado queda honrado del burlador por justicia del Señor; que si el burlado queda para los necios derreputado, el burlador es condenado de los sabios por malhechor. La conclusion d’esto es ésta: Lo que no querria nadi para sí, no le quiera para otri, pues para ser verdadero sabio, no puede ser sino haciendo lo qu’este dicho dice:Esta vida tan penada,Si quereis que en bien acabe,Aquel que se salva sabeQu’el otro no sabe nada.Dixo don Luis Milan: Señor mastre Zapater, gran jornada ha sido ésta, en ser vuestra merced en ella, pues vuestro decir ataja porfías y vuestro saber adoba razones. Mucho debe á Dios por lo que le dió, pues por él tanto alcanzó; y pues tan bueno es para todo, téngase por corregidor de la gala,porque algunos la hacen ginagala. Unos hay que dicen malicias encubiertas con palabras á dos sentimientos, para salvarse con decir: Yo no dixe á mala fin lo que me han tomado por mal, y si á vuestras mercedes parece, con éstos se debe disimular por no obligarnos á responder. Hay otros que declarando la malicia dicha por otro, con boca ajena dicen mal por la suya; y por esto hay un refran en valenciano que dice: Qui la splana la gasta, como hizo don Diego, que, interpretando la hambre que dixo que me mataria el señor mastre Zapater, hizo malicia de lo que no debia ser; y por esto no es bien hablar por otri, sino en absencia de vuestro amigo si le perjudican, como en este cuento diré: Un caballero castellano dixo una malicia con palabras cubiertas á un portugues competidor suyo, y no respondiéndole, quiso un otro castellano responder por el portugues, declarando la burla encubierta que su competidor le habia dicho, y enojado d’esto el portugues dixo al castellano que por él habia respondido: Castelau, vos falais con tres bocas, con la vostra é con la miña é con vuestro rabo, que en Portugal rabo é quien fala mal. Y pues tal Zapater tenemos, que sabe calzar á la medida de cada uno, declárenos si hayerrores que tengan desculpa ó no, que por esto llamamos á vuestra merced.Dixo mastre Zapater: Yo diré cristianamente lo que d’esto siento; pues los cortesanos no dejan de sello por ser buenos cristianos, mucho deben huir todos de los errores que no tienen desculpa, como son aquellos por quien se pierde la honra y el alma, que agora oireis: Nadi debe venir á ménos de su palabra sino en lo que no se debe cumplir, como prometer lo imposible y obligarse á lo que no podéis; que si uno prometiese dar su hija por mujer, ó hacerla religiosa, y ella no quisiese uno ni otro, no’s tenido á tener su palabra, y si la tuviese, sería ir al infierno; ni ménos debe tenella quien prometiera casarse por tercera persona, si ántes de ser casado mudase de parecer; verdad es que son tenidos por muy vanos y de poco saber los que prometen lo que no deben ni pueden tener, y por esto es de muy sabio prometer lo que se puede y debe tener, y despues de prometido, no dexarlo de cumplir por ninguna cosa, porque el hombre sin verdad, cuando la dice no’s creido y queda sin autoridad, que sin ella todas las habilidades de los hombres son tenidas en poco, y muestran ser poco de la misma verdad los que no son della.Tambien derreputa mucho la traicion, pues el cielo y la tierra no la pueden sufrir, no tardando en dalle la pena que merece. No’s de callar el ladronicio, pues el ladron es tan derreputado y aborrecido, que Alexandre, príncipe muy bueno, tuvo tan gran ódio con los ladrones, que, segun Elio Lampidio escribe d’él, en viendo uno dellos, luego iba para sacarle el ojo con su dedo, y tan gran rencor tenía á los infamados de algunos hurtos, que si acaso les veia se le alteraba el corazon, que venía á echar cólera por la boca, y así se le abrasaba el gesto con la gran ira, que no podia hablar. ¡Oh noble enojo y de ánimo generoso, como en este cuento oiréis! Un varon de los que falsamente nombran honrados, habiendo sido algunas veces culpado de hurtos, quiso presumptuosamente, con favor de algunos reyes, sus amigos, subir á la órden de caballería, y como fuese luégo tomado por ladron, preguntó Alexandre á los reyes, por cuyo favor habia sido caballero aquel varon, que le dixesen que pena tenian entre ellos los ladrones, y respondieron que la horca, y así le mandó luégo ahorcar diciendo: No merece honrada muerte quien tuvo deshonrada caballería. No’s de callar la cobardía cuán vil cosa es, pues apoca y derreputatanto cualquier hombre, que no se debria dar honra alguna á quien no tiene ninguna, pues no está bien dar oficio honrado á quien no le puede honrar; que los cargos y oficios y gobiernos no los debrian tener los de flaco ánimo, habiendo tanto menester la fortaleza como la sabiduría para dar buena cuenta de sí, que muy poco aprovecha la sabieza para gobernar, si falta la osadía para esecutar; y considerando los reyes de España cuanto conviene la fortaleza de ánimo al caballero para dar buena cuenta de su oficio, no se da la cruz de Santiago á quien se le pruebe que haya perdido honra, como en este cuento oiréis: Vino un caballero á demandar la cruz, y probadas todas las cosas que suele probar la órden, si era bueno para recibille por comendador, determinaron de dársela, y estando para recibilla, él les demandó á que era obligado, y ellos le dixeron: Primeramente habeis por fuerza de ser valiente; y él les respondió: Si quereis que lo sea de grado, si no quedaos con Dios, que no quiero valentía por fuerza, y así se fué que no le recibieron, pues mostró ser cobarde. Gran virtud es la fortaleza de corazon, mas ha de ir siempre apegada con virtudes, pues no puede ser buena si no es virtuosa, ni ser alabada sino entrando en lospeligros que puedan honrar y no deshonrar; y así se determina, de los que son obligados por oficios y gobiernos y cargos, que se hayan de ofrecer á los peligros por sus repúblicas y fidelidades, y no temer la muerte, que para siempre hace vivir, y en general obliga á todos conservar honra virtuosa conforme á su estamento, y no irla á buscar, que son locos los que las más veces que la buscan la pierden, pues quien busca honra con perjuicio de otri, la pierde con daño suyo; piérdense muchos en no medir su corazon con su poder, que gran corazon sin gran poder es gran locura.Dixo Joan Fernandez: Señor mastre Zapater, preguntaron á uno que habia oido preicar á san Bernardo, que dixese cómo le habia parecido, y respondió:Vidi hominem, et audivi angelum. Así me ha parecido vuestra merced.Dixo don Diego: Decí, Joan Fernandez, ¿cómo hablais latin? ó vos le teneis ó no; si vos le teneis, ¿dónde le tuvistes tanto tiempo escondido? ¿fué en Andilla ó en Liria, donde vos sois Leriano, ó en casa de mosen Rodela, de quien sois vos rodelero?¿Ó en casa de don Anton,Donde vos sois un Sanson,No faltando Dalida,Que siempre vendido os há?Y si latin no teneis,Suplíco’s que no le hableis.Que veo reir al Paje del mal recaudo y apodaros há el Papagayo del papa Paulo, veneciano, que habló en latin muy cortesano.Dixo el Paje del mal recaudo: Señores,pax vobis para nobis, tras la puerta oí un latin que dixo mi señor Joan Fernandez, y no esté nadí espantado, que mucho há que es latinado y muy buen griego, que su maestro fué Diego y Juan de Sevilla.Dixo Joan Fernandez: Don Diego, hacé buen broquel, pues habeis sacado contra mí vuestra lengua espada; luenga queria decir, y la teneis tan larga como la mula del portugues, que en este cuento oiréis: Tenía un portugues una mula que lo más cabalgaba con ella porque la hacia rebuznar cuando le daban de motes, y tenía la lengua tan larga, que la traia colgando fuera de la boca; y sirviendo á una dama, competia con él un otro portugues, gran motejador, que por no respondelle daba siempre en callar, y fatigándose un dia de muchos motes que le daba delante la dama que servian, dió ocasion su competidor que un paje le motejase como vos lo habeis hecho agora conmigo,por el latin que ha sacado el Paje del mal recaudo á causa vuestra, y diciéndole su dama cómo no respondia por sí á los motes que le daban, respondió: A motes mulos responda meu mula, que ten larga lengua é muito rebuzna.Dixo don Francisco: Departir querria á don Diego y Joan Fernandez con un otro cuento que diré: Competian don Antonio de Velasco y don Juan de Mendoza sirviendo á una dama de la reina doña Isabel, mujer del Rey Católico, y dándose de motes un dia delante el Rey y la Reina donde estaba su dama, dixo don Antonio á don Juan:Pregunta.Decidme, pues sois galan,Por vida d’una Doñana,A deciros doña Juana,¿Fuera yo vuestro don Juan?Respuesta.Don Antonio de Velasco,Vos seríades buen hombre,Sino por vuestro renombre,Que diciendo está Ve lasco.Preg.Don Juan, adeviná,Por vida de nuestra dama,A cuál de los dos desama,Pues adevinado está.Resp.Adevino que á los dos,Qu’es el pago que esperamos,Que pensando que burlamos,Burlará de mí y de vos.Preg.Otra cosa decir quisoVuestra boca, si mandais,Que segun lo que mostrais,Vos creeis ser un Narciso.Resp.Para yo bien responder,Lo que vos callais me toca,Uno teneis en la boca,y otro es vuestro parecer.Preg.¿Para qué vais sospirandoPor amores noche y dia,Que yo no sospiraria,Para sospirar burlando?Resp.Más nos dais vos que decirCon los ojos lloradores,Pues que no llorais d’amores,Sino es de mucho reir.Preg.Pañizuelos sois d’amor,Siempre traeis pañizuelo,No llorais d’amor un pelo,Y mostrais ser llorador.Resp.Mi llorar es de maneraComo yo siento l’amor,Quien adentro es llorador,Nunca llora lo de fuera.Preg.Al cielo siempre mirais,Digan os tan blanco el ojo,¿Para qué tomais enojoDe lo que n’os enojais?Resp.Si yo voy mirando al cielo,Vos tambien sois estrellero,Vais buscando aquel luceroQue perdisteis en el suelo.Preg.Vuestro amor es estafeta,Que de gran desdicha trota,No correis á la extradiota,Sino siempre á la jineta.Resp.Si estafeta soy d’amor,Soy lo siempre de aventaja,Pues á vos os dan la paja,Y á mí el grano d’amador.Preg.Si una dama sospirase,Por cierto yo creeriaQue por vos sospiraria,Aunque de mí se acordase.Resp.Aunque sois engañador,Vos n’os engañais agora,Que dama sospiradoraNo será de vuestro amor.Preg.Estais d’amor tan relleno,Que podeis dar á los dos,Y teniéndole de vos,Para malo será bueno.Resp.Del relleno que burlais,Que por burla lo quereis.Tan vacío quedaréis,Como vos d’amor estais.Preg.Desengaños desde agora,No vivais más engañado,No estais mas enamoradoDe lo que en vos enamora.Resp.Nunca vi mayor engaño,Vos mirais con tal antojo,Veis un no sé qué en mi ojo,Y no veis vuestro mal año.Preg.La mano os daré de grado,Si vos no le dais del pié,Que de porfiar gané,Más que no de porfiado.Resp.Yo no quiero vuestra mano,Ántes y’os daré la mia,Que en tomarla perderíaLa que yo gané de mano.Preg.En paz debemos quedar,Y en amores en abierto,De los motes quedo muerto,Pero no del motejar.Resp.De la paz yo no me esquivo,Sea como vos mandais,Cuando más muerto quedais,Dais á entender que sois vivo.Dixo don Luis Milan: Don Francisco, don Francisco, ¡quién no te las entendiese! Mostrastes querer departir, y daréis más que partir; habeis sacado los motes de los más galanes cortesanos que en el mundo fueron, ¿y quereis con tizones matar tizones, y con carne departir carne y perro? Vos no buscastes sino guerra; que envidiosos no sufren á mayores, que por no mostrar que lo fueron don Antonio de Velasco y don Joan de Mendoza, se matarán á motes don Diego y Joan Fernandez.Dixo Joan Fernandez: Mirá qué duda, apercibíos don Diego que ya soy con vos; y si quereis ayudador, sea don Luis Milan, que cuanto más monos más ganancia. Perdonad que moros quise decir, pues lo sois en amores.Dixo don Diego: mucho estais gallardo, Joan, mucho estais gallardo, y no sé dequé, pues cuando fuistes á la córte, lo ménos que parecistes fué de lo que más os confiais. Que la ocasion muestra el varon, como dice este mote:Nadie se confie, no,Hasta ver dónde allegó,Que no está en el parecello,Sino en sello.Y por qué no es bien disimular lo que no se debe, responderé á vuestros donaires, pues van por los aires cantando:Mi gavilan, señora,Por los aires vola.Y él no vuela sino de noche como murciégalo, cazando moscas de ramo, que son rameras. Perdonad que romeras quise decir, que Joan Fernandez es romero en amores, que el otro dia le cantaba la cortesana de su córte doña Antona de don Anton de Vilaragut y de Heredia:Romerico, tú que vienesDe donde serrana está,Di, ¿cómo d’amor te va?Y n’os maravilleis si me he destemplado con vos en sacar vuestras romeras, pues tambien os destemplastes con don Luis Milan y conmigo, apodándonos á monos, que’s un génerode milicias, que dan un bofeton con un perdon, como este dicho dice:Al juego del abejonParece el muy mal burlar,Perdon piden para darUn bofeton.Dixo Joan Fernandez: Don Diego, más motes teneis en el cuerpo que un meson de camino, para general de mesoneros seríades bueno, pues no hay meson que no esté don Diego Ladron en este mote:Ladron de nadiSino de mí.De manera que si os perdemos, hallarémos á don Diego Ladron de meson en meson, que por ciertoMas es galaMesonera,Que de sala;el que va escribiendo por mesones en carbon sus intinciones.Merece ser muy burlada la gala qu’es mascarada, como oiréis en este cuento: Un portugues era muy galan, sobre callado, y un castellano competia con él en amores, y era galan muy fanfarron que jamas callaba; y estando los dos un dia delante la dama que servian, el castellano, pensando ganalle ladama por decidor, dábale muchos motes; y el portugues en acabar el castellano, le corrió con este apodo que le hizo: Castelau, heu vos apodo á meson de camino geno de motes. Don Diego, tenéme por entendido, pues sabeis á resabido.Dixo don Luis Milan: Más cortesano fué el portugues que no el castellano, que la trecha para matar un verboso decidor es callarle hasta que ha revesado toda su verbosidad, y en acabar darle con un apodo, ó con un cuento tal, que sienta el hierro con que no saque sangre, como hizo este portugues, que le apodó muy al natural al verboso castellano que pensaba ganalle la dama á motes; esto es la cosa que más debria enfadar á las damas, y no sólo no reirse de servidores, motejadores pesados, mas debrian mostrar enojarse, porque se pierde el acato que se debe tener delante la dama, y la autoridad del motejador por parecer truhan más que galan, y tambien la del motejado, pues parece atambor de guerra que tocan alarma con él. Lo que yo haria en tal necedad, hacer lo que hizo este portugues, que callando por no parecer truhan, como su competidor, tuvo más saber y más autoridad y más vergüenza y crianza, que son cuatro cosas, que teniéndolas un servidor feo, le hacen parecerhermoso, y no tenellas, á un hermoso hacen parecer feo, como en este cuento oiréis.Tenía una dama dos servidores, el uno muy galan, sobre callado, y el otro muy verboso decidor, y el callado no era hermoso y el verboso era gentil-hombre; y como algunas veces el verboso fatigase á motes al callado, delante la dama que servian, oyéndolo un dia una muy amiga suya le dixo: Señora, ¿há mucho tiempo que tura esta farza? y ella respondió: Muy poco para lo que yo me doy cata d’esto, y mucho para lo que me enfada d’ello; mostrando que nadi se debe catar de lo qu’es bien disimular y mostrar enojarse de lo que puede desacatar. Y turando mucho este mal palacio, díxole el servidor callado á la dama que servian: Señora, aunque á mí me cueste la vida dejar de serviros, más quiero perdella que enojaros, ¿qué manda vuestra merced que se haga d’este mal palacio? ¿irnos hemos ó quedarémos en vuestro servicio? Dixo ella: pues á mí habeis dexado el cargo, oid lo que diré á los dos: Quedad vos para feo hermoso, y vos íos para hermoso feo; y así se fué el verboso bien pintado, pues la locura hace feo al hermoso, y quedó por servidor el callado, pues la cordura hace hermoso al que es feo.Dixo Joan Fernandez: Don Diego, aunque don Luis Milan ha embarrerado esta lanza de conversacion, tan deleitosa como provechosa para estorbar nuestros motes, no se deben excusar los caballeros dejar de hacer lo que la honra les obliga, porque no parece caballero sin ella, y aunque don Francisco se reirá que nos ha hecho picar, mejor es que se ría de lo que honrar nos puede, que d’aquello que deshonrar nos podria; si dejásemos de vernos en el campo de la gala que las armas son buenos motes que han de señalar sin sacar sangre; como en las armas de burlas de la esgrima, no parece bien ejecutar las veras porque no digan: No’s hombre de véras quien en las burlas muestra las véras; y pues esto es lo mejor, reciba este mote como á servidor:JOAN FERNANDEZ.No está mucho á su placer,Aunque en su placer está,El galan que mal le vaY muy bien al parecer.DON DIEGO LADRON.No he visto mejor pintor,Bien os habeis retratado;En las veras vais burlado,Y en las burlas don favor,JOAN FERNANDEZ.Del ojo está lisiado,El tomado de mal ojo,Porque da muy gran enojoUn ojo desamorado.DON DIEGO LADRON.Vos teneis lo que decis,De mal ojo estais tomado,L’ojo teneis regañado,Que regañando reís.JOAN FERNANDEZ.Del amor van condenadosLos galanes á galeras,Que nos tiran por tronerasMotes que son atronados.DON DIEGO LADRON.Vos burlais de tal manera,Que de vos eso si suena,Porque relampega y truenaVuestra gala por tronera.JOAN FERNANDEZ.Galan de ademanes frios,Que sus guantes siempre estira,Y ojos en blanco sospira,Hace venir calosfríos.DON DIEGO LADRON.Lo mejor que vos teneisCuando no teneis que hablar,Vuestros guantes estirar,Que rasgados los traeis.JOAN FERNANDEZ.Gran ventaja nos llevais,Y aunque no sería poca,Si hablásedes de bocaLo que con dedos hablais.DON DIEGO LADRON.Cuando con los dedos hablo,Quiero señalar á todos,Que vuestros cuentos y apodosLos den todos al diablo.JOAN FERNANDEZ.Ó vestí como hablais,Ó hablá como vestís,Que de aquello que reís,A reir mucho nos dais.DON DIEGO LADRON.No burlemos del vestir,Pues que no teneis vestidosQue merezcan ser reidos.Sino para hacer reir.Dixo mastre Zapater: Mucho me he holgado d’este palacio tan avisado, que nos ha hecho reir sin perjuicio de nadi, que la conversacion que perjudica es de perro que ladra y muerde; y cree que los hombres de mala lengua, los más hacen mala fin, y el diablo va muy apegado con ellos, como en este cuento, que fué verdad, oiréis: Un labrador tenía muy mala lengua, y tuvo el mal espíritu en figura de perro siete años en su casa, y cada sábado desaparecia, que no sabian qué se hacia, y no volvia hasta el domingo de mañana; y como se dieron cata d’esto, un hijo de casa tuvo cuidado de no perdelle de ojo, y vió que se iba fuera del lugar, y siguióle una legua hasta que fué á parar al pié de un monte, donde le esperaban muchos perros que se pusieron á bailar, y á ratos se mordian y ladraban, y el hijo del labrador, muy espantado, contó á su padre todo lo que habia visto; y volviendo el perro, fué atado con una cadena y conjurado por el cura del lugar, que le dixese si era el diablo y lo demas que dél queria saber, y respondió que sí, y que estaba esperando al señor d’aquella casa para llevárselo cuando se muriese, que, por ser muy maldiciente y jurador, era compañero suyo, y que ya se lo hubiera llevado sino porquedecia cada sábado el rosario de la Vírgen María, y que los otros perros con quien bailaba eran demonios como el que aguardaban, y hacian compañía á maldicientes y juradores, para llevarlos al infierno cuando pudiesen. Porque veais quién es el compañero del maldiciente y jurador; y si el Paje del mal recaudo, que delante se lo digo, no deja de ser blasfemo y de mala lengua, creeré que el perro, que muchas veces va tras él, es algun familiar, y no lo tengais á burla, que más demonios van que moxcas entre los hombres que nos tientan á mal decir y hacer; así como los ángeles, custodios nuestros, nos aconsejan á bien obrar, por donde en las voluntades que teneis, si son buenas, conoceréis que vuestro ángel custodio os aconseja, y si son malas, el mal espíritu, que si don Luis Milan quiere echarle de aquí, taña un poco, que no faltará el demonio de la envidia que alguno terná á su música, y saliéndole del cuerpo, podrá alabar las obras de Dios que el envidioso deshacer quiere; guárdense de la envidia, que pierden por ella al Criador y á la criatura.Dixo don Luis Milan: Denme la vihuela, que para luégo es tarde, para sanar un envidioso. Oyamos qué horas tocan; las doce han dado: mudemos de parecer, quesi agora tañese y cantase, me apodaria el señor Joan Fernandez á galo relóx, que canta á media noche. Mejor será dexarlo para mañana á la noche, delante el Duque y la Reina, que me han mandado les dé una cena de lengua y manos, tañendo y cantando la aventura del monte Parnaso, donde me vi. Vuestras mercedes podrán decir ántes de la mia cada uno la suya, que nunca faltan aventuras á quien buenas las busca; y quedando con este concierto acabamos la noche, que no lo parescia con tal compañía; que dia es todo conversar con muy buen modo.Acaba la quinta jornada.
Y DICE EL DUQUE.
Señora, si le parece, enviemos á las damas y caballeros á rogalles que sea el sarao y máxcara despues de mañana, por no poderse hacer más; y vaya el canónigo Ester de parte de vuestra alteza, y de la mia el paje del mal recaudo, que no les faltarán motes y apodos, á la giba del uno y al mal nombre del otro, y ternémos parte de las burlas por relacion de los burladores, que yo comenzaré la plática para que riamos.
Dixo la Reina: Paréceme tan bien como al canónigo Ester no le parecerá, que siempre dice le hago ir á convidar damas para fiestas, que no las querria mandar, por hallar criadas que se desmandan con su giba. Hélos aquí á los dos; por su mal vienenlos que para bien nunca se hallan. Canónigo, diréis de mi parte á las damas que mañana habian de venir á la fiesta, que el Duque, mi señor, la manda alargar hasta despues de mañana, por estar ocupado, y que no dejen de acudir por nos hacer placer.
Respondió el canónigo Ester: Senyora, tos temps me posa vostra altesa á les banyes dels bous pera que burlen de la mia gepa. Doneli quitasio, puix li han posat nom, la gepa Stera mana festes. Yo iré ab la ballesta parada, puix no faltarán á la mia gepa aljaba, virots quem tirarán pera tornarlos á tirar.
Dixó el Duque: Paje de mal recaudo, irás de mi parte á don Luis Milan, y á Juan Fernandez, y á don Diego, y á don Francisco, á decilles lo mismo que la Reina, mi señora, envia á decir á las damas, y en cuanto has de hacer ten buen seso.
Respondió el Paje: Señor, lo uno hará, mas el otro, que es tener buen seso, no sé si podré yendo en compañía del canónigo Ester, que para defender su giba, manos y lengua sería menester.
Dixo el Canónigo: ¿Com se pot comportar asó, que la Reina vulla fer corro de bous tot l’any ab mí, enviantme á convidar dames, que par que sia andador de festes,y ara, per millor adobaro, lo Duch, mon senyor, fa venir en ma companyía aquest tava del patje, que tos temps me va picant en la gepa, quem fa rabejar com á macho de lloguer? Renegau de senyors que pera riure donen ocasió ques riguen de sos criats.
El paje le respondió: Vamos, señor Canónigo, y, aunque me ha dicho que soy tavano de su giba, yo le prometo de no picar esta jornada en ella, sino cuanto podré para defendella, y por señal que lo haré, quiero cantar, para daros placer, esta cancion catalana:
Bella, de vos so enamoros,Gibeta mia,Tos temps sospir pensant en vosLa nit y’l dia.
Dixo el Canónigo: Puix tú has cantat pera mí, yo vull cantar pera tú.
Tot lo mon me stá mirantCom si fos una donsella,Si bem veu anar galant,Lladre so per maravella.
El paje le dixo: ¿Qué es eso, Canónigo? ¿ladron me dices? Para ésta, que yo lo diga á nuestro obispo de Fez que os excomulguey no os absuelva hasta que me hayais restituido la fama, irregular, tartuga de mujeres, que por vuestro vecindado siempre les andais en torno de las haldas con una guitarra tañendo y cantando este cantar:
Comed de mi tartugado,La de lo verdugado.
El Canónigo le dixo: Vesten, endemoniat, davant de mí,per Deum vivum,per Deum vivum; Jesus, Jesus, desaparegut es. Per cert ara crech que deu ser lo familiar del italiá que tenim en casa. Y o’m vull donar presa en lo que tinch de fer, per tornar pres á contar al Duch, mon senyor, ques’ guarde del patje del mal recaudo y li fasa la creu si li ve davant; que cert deu ser dimoni, puix ab conjurs me ha desaparegut. A Joan Fernandez veig á la finestra de sa casa, ab sa muller, espantat estich, pau es esta de hostaler cathalá, que may la fa ab sa muller sino quant la vol engañar. ¡Ah señor Joan Fernandez! ¡ah señor! entrat sen es de la finestra, nom’ ha degut conexer, ó nom’ ha oit, que no sen fora entrat.
Dixo Joan Fernandez: Ántes de haberos oido os he huido y me soy entrado; subí yguardaos de Maricorta, mi criada, que bien lo habeis menester.
El Canónigo dixo: Vejam qui es esta Maricorta, que si les paraules son tals com lo seu nom, cerca quit parle. ¡Ah senyora Maricorta! ¿estam segures? Fora d’aquí, fora d’aquí, ¿quin diable de gosa es ésta que ma exquexada la clocha?
Salió riendo Joan Fernandez y dixo: Hexe d’ahí, hexe d’ahí, Maricorta; diablo haya parte en el cazador y en tí, que no te tiene atada estando parida. Perdone, señor Canónigo, que pensaba que le queríades hurtar sus hijos, que dicho le han que sois hurta perrillos.
Respondió muy enojado el Canónigo: Hábit de sent Pere, ¿asó es la Maricorta criada vóstra? ¿desta manera feu lo graciós? Altres grasies pensaba que tenien millors en vostra casa; persous ha posat nom vostra muller, Encasamalo.
Dixo la señora doña Hierónima: Par vos que tinch rahó, señor Canonge. ¿Qui ha de comportar estes fredors, fer soltar la gosa parida pera que esquexe cloches? Puix habeu fet lo grasiós, donauli una nova.
Dixo Joan Fernandez: Ya sin esto se la debia por un recuado que llevó de partemia donde él sabe, y porque se la tengo aparejada nueva, le he hecho rasgar á Maricorta esa vieja que trae; que así como puse nombre proprio al paje del mal recaudo, por los malos recaudos que me traia, así por los buenos que vuestra reverencia me trae, le quiero decir de aquí adelante, el canónigo del buen recaudo.
El Canónigo respondió: Vos per altrem preniu; nous burleu ab mí de tal manera, que pera repondre á mots que fan alcabot al motejar, abat y ballester so. Que en ma terra un temp nom deyen mosen Ster sino mosen Ballester. Que sta gepa que tinch, no es sino aljaba de passadors, pera passar apodadors daquest mon en laltre.
Dixo la señora doña Hierónima: Riñen las comadres y dícense las verdades. O com he pres plaer de haber sabut que lo canonge Ster no es alcabot en les obres, sino en les paraules, perque los alcabots da paraules tots parlen com alcabotes. Cert y hoy peccaba, perdone senyor Canonge, que per tal lo tenia.
Respondió el Canónigo: Cercau quius perdone, pera una sou los dos, que yo men vaig dient:Quos diabolus conjungit homo non separet. Lo recaudo que portaba men tornaba á casa, y es que la Reina y lo Duch,mos senyors, han allargat la festa pera despus demá; preguenvos que noy falteu, y que porteu millors mots que á mí me habeu donat. Ab por vaig á casa de don Diego, que per troneres tiren les mots les moces; que tostemps están en aguait, com á gent ques recela. Ya so prop la casa, senyar la vull ans que entre en ella. ¿Ah de casa? ¿Ah de casa?
Respondió Marimancha, criada: ¿Ha de caso? ¿ah de caso? ¿para qué cruzais la casa? guardad n’os crucen la cara; si ya no lo haceis por entrar el diablo en ella, que sois vos.
El canónigo dixo: ¿Qué tanta por teniu á la creu? ¿Per ventura han vos tret ab ella al cadafal?
Dixo Marimancha: Rabo rastrando heme aquí, que no traigo sambenito. Mas porque veo sanmaldito, que sois vos, yo haré la señal de la cruz, que pienso que huiréis como á diablo, pues lo pareceis.
Dixo el canónigo: ¿Ah senyor don Diego? ¿sou en casa? ¿sou en casa? Par que noy haja amo en ella, segons los criats fan á son plaer.
Respondió don Diego, y dixo: ¿Qué es esto, señor Canónigo Ester? ¿A qué viene vuestra merced, y con quién está enojado?
Respondió el Canónigo: Senyor don Diego, vaig y vinch, y vinch y vaig, y res no fas.
Don Diego le respondió: Señor Canónigo, yo no entiendo este lenguaje; volvé á decirme por lo que venis, y declaraldo mejor que se deje entender.
Salió Martineta, criada de casa, y dixo: Senyor yo declararé lo que vol dir. Vaig burlant, y vinch fredas, y res no fas.
El Canónigo se santiguó, y dixo: No mes, no mes. Yo so nat en mala planeta, fins á Martineta burla de mí; yom despediré de la Reina y del Duch, si mes tinch de anar per cases de orats, convidant á festes que tan mal profit me fan, y vos senyor don Diego, enfrenau estes gates de vostra casa, que arrapen la cara, sino vindrem á creure que elles vos tenen enfrenat. Lo que you digui que no volgues entendre, es azó: Que vaig y vinch convidant á festes, y vinch y vaig á mon desgrat, y res no fas á mon plaer. Lo Duch vos fa saber, que allargat la festa pera despues demá; hy voldreu ser, sino á Deu siau que bens veurem. Per labit de sent Pere que si en casa de don Francisco me parlen de tal manera les criades, yols reganyaré les dents; ya veig una delles á la porta ab una mona questa quocant, y reganyant les dents, y si ab mí les ha, yo so de bodes. Un patje veig á la finestra quey prench plaer. ¿Hola, hola, patje, com te dius, no respons? ¿es tom amo en casa, Malfaras?
Dixo el paje: Mossen tartugo, ó tartuga, ¿quién os ha dicho que á mi me dicen mal farás? Pues venis tan bien hablado como mal carado, y peor dispuesto á pedir de mi amo, preguntaldo á la mona, pues teneis cara de mona. Quocalo mona, quocalo mona.
Respondió el Canónigo: Rapaz aballau azí, que yous mostraré com habeu de parlar, y puix per vostres tacanieries la mona me ha squexat la clocha, si vostre amo no lam paga yo sé lo que faré. Senyor don Francisco, mirau quines bondats se fan en vostra casa, venint de par del Duch á fer vos saber que allargat la festa para despus demá; que demanant aquest patje vostre si stabeu en casa, la resposta quem a donat es que a embregat la mona ab mí, yam esquexat la clocha.
Dixo don Francisco: Señor Canónigo, no tome enojo, que al paje yo le haré dar doscientos azotes, y mañana yo os pagaré la loba para que os hagais otra nueva, y podréis hacer paz con la mona, porque es muyaparentada en esta tierra con muchos monos que hay; y por quitar mal, ya que no teneis vergüenza, será bien que seais amigos vos y ella.
Dixo el Canónigo: Algun dia tindrán fi estes fredors, y si lo Duch nou remedia, yo y posaré remey ab uns quants delats del camp de Tarragona, parents meus; y no passará axi com pensau, que dret men vaig al Duch. Señor yom vinch á despedir de vostra Excellencia, si nom llevau lo carrech de convida festes. Y lo demes quem resta á dir sobre azó, será contar les burles que man fet los criats destos cortesans, davant ells depus demá, que sitant de cor fossen com ells se pinten, no serien tan descortesos sos criats. Que en los servidors se veu lo senyor quál es.
Dixo el Duque: Canónigo, descansad, que yo haré con la Reina que no tengais más ese oficio, sino guarda damas, ó guarda polvo.
Dixo el Canónigo: ¿Yo nou dich que lo primer que burla de mí es vostra Excellencia? Guarda dames me ha fet com si fos molle de sastre, y guarda polvo pera ques seguen sobre mí. Yo men vaig á clamar á la Reina, y será exir del foch y donar en les brases.
La Reina le dixo: ¿Qué es esto, canónigo Ester? por mi vida que no esteis enojado, sino haceros he cantar:
¿Quién os ha mal enojado,Mi buen amor,Quién os ha mal enojado?
Yo que debia enojarme con vos por haberme hecho brasas de fuego, no lo estoy; ¿y vos enojaisos? El raton caza el gato; pues vos sois el uno, y el otro el Duque mi señor.
Dixo el Duque: Canónigo, desenojaos, pues tambien hay para mí de las burlas de la Reina, mi señora, como para vos, que á mí me ha hecho gato, y á vos raton; y si lo dice por lo que vos sabeis, adevinado ha.
El Canónigo respondió: Senyor, yo vull parlar clar, perque nom tinga per alcabot la Reina ma senyora, que si á vostra Excellencia diu gat per ser cazador de ses criades, yo no so rata que les rosegue de alcaboteríes. Yo men vaig á reposar, que si fora de casa me han verguejat, ací me han espalmat, que no ma restat pel en la roba.
Dixo la Reina: Canónigo, quedemos en paz, que no os faltará pelo en la ropa, y hacé que no le tengais en la lengua, para burlar de los caballeros que decis que os han enojado por las casas que habeis ido. Y si lesganais en las burlas, yo os daré un vestido muy de véras, y será una lobera, y cuera de martas, y calzas de grana, y chapeu de terciopelo carmesí, con pluma y medalla, y mote que dirá: Soy canónigo d’amor, por una Hierónima que muerto me ha.
El Canónigo respondió: Bese les mans de vostra altesa, ab ninguna cosa me podia desenujar sino ab la dama que ha nomenat, que l’mor ab lo que enuja desenuja.
Dixo el Duque: Canónigo, espabilar os quiero, que gran pábilo teneis de muy encendido de amor.
Respondió el Canónigo: Señor, pera demá será millor, y anem á dormir, que hora es.
El paje del mal recaudo dixo: Señor don Luis Milan, vuestra merced sabrá que el canónigo Ester y yo salimos hoy de palacio, de parte del Duque y de la Reina, para que la máxcara se alargase hasta despues de mañana, dímosnos de motes y enojóse conmigo, porque el hombre que toma las burlas de véras, las véras toma de burlas, y fuíme para entender en lo que á vuestra merced diré: Yo tengo un amigo que tiene un familiar, y habemos concertado él y yo de hacer por arte mágica la máxcara de la montería de Troya, que vuestras mercedes querian hacer, y harémosla contrahecha alnatural, cada uno de los troyanos en su propia figura, como por esta arte se puede hacer; y tras éstos, entrará una contramáxcara de los más fuertes y valientes griegos, que sobre Troya estuvieron y la tomaron, y combatirán un torneo de pié, uno á uno, y serán: El rey Priamo, troyano, con el rey Agamenon, griego, y Páris con el rey Menalao, porque robó á la reina Helena, su mujer; y Trohilo, troyano, con el rey Diomedes, griego; y Héctor con Achíles, y Enéas, troyano, con Ayax Thalomon, griego, y acabarán con una folla; vuestras mercedes no saquen la suya, pues más al natural será ésta; y diga al Duque lo que yo le he dicho, y cada vez que mandára cesar el combatir, haga señalar á un trompeta; y acabado el torneo, oirán una música y cantarán un romance de cada uno de los troyanos y griegos, y acabará la fiesta. Yo me voy á ponello por obra.
Dixo don Luis Milan: Don Diego, á vuestra casa soy venido para lo que oiréis; el paje del mal recaudo no lo será agora, pues con él lo ternemos muy bueno, que no se halla ninguno de quien no se pueda haber algun placer, y por esto es bien no dar ocasion de estar con nadie mal, sino con quien no se puede estar bien. Hame dichoque no tomemos trabajo de hacer la máxcara nosotros, que él la hará más al natural, con un amigo suyo que tiene familiar; por eso avisad á don Francisco y á Joan Fernandez de lo que pasa.
Dixo Joan Fernandez: Avisados estamos, que todo lo habemos oido don Francisco y yo, y parésceme que la debemos vender al Duque y á la Reina por nuestra, por ser la más importante máxcara que haya sido, en ver tan valerosos caballeros en su propia forma.
Don Francisco le respondió:
Engañado andais en trajos,Mi buen amigo,No digais que n’os lo digo.
¿No veis que vuestra disposicion no parescerá á la de los troyanos ni griegos, ni ménos las fuerzas? pues se dice d’ellos que arrojaban en aquel tiempo con la mano una piedra tan grande como vos sois, cuando en amores os volveis de piedra; aunque don Luis Milan no puede creer que en vos pueda entrar amor, por más que os haya hecho embojar y encasillar una ramera; perdonad, que romera quise decir, y la razon que dice es ésta, que cada uno se inclina más á su semblante, como el caballero á la dama,y que no puede ser verdadero amor de hombre alto con mujer baja, que yo más le diré vicio que voluntad verdadera, la que tuvo Anníbal á la ramera que le detuvo en Cannas, cuando no siguió la victoria de la batalla que venció á los romanos, que pudiera entrarse por Roma como por su casa, segun dice Petrarcha en este soneto:Vince Anníbal, et non sepe usar poi.
Dixo don Luis Milan: Don Francisco, porque no piense Joan Fernandez que me haceis placer en irle á la mano, yo la quiero tomar por él, y responderos á quanto le habeis culpado. A lo que le dixistes:
Engañado andais en trajos,Mi buen amigo,No digais que n’os lo digo.
A esto os respondo, que si él dixo que vendiésemos por nuestra la máxcara de los troyanos y griegos al Duque, fué bueno para malo, y pues tuvo esta bondad, vos no la tuvistes en corregirlo; y si le dixistes que su disposicion y fuerzas no son tan grandes como las de Héctor, bien podria ser tenido por él, pues defiende lo que nadi defenderia para ofender á buenos ojos, que no es menester poco valor defender malos trajos y baxos amores, segun vos decis; queyo no digo sino que de ser buen maestro de trajos, podria ser mayoral de los sastres y provincial de los amores, que por más que digais que los tiene bajos, la baja dél es alta, pues los danza remedando á tan grandes hombres como oiréis, que si él encasilló y embojó por amores en Liria, Hércules hiló, y Virgilio estuvo en un cesto, y Aristótil enfrenado y ensillado; que, por remedar á grandes hombres, á nadi deben culpar si se puede desculpar, sino dígalo mastre Zapater que viene por la calle, veisle allá, llamémosle. ¡Ah, señor mastre Zapater! vuestra merced viene á tan buen tiempo, como la nave que nuestro sanct Vicente Ferrer dixo que venia preicando en Barcelona, que fué gran remedio para matar la hambre que tenian los catalanes.
Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, pues si supiésedes cómo sabe matar la hambre el señor mastre Zapater, con más razon lo podríades decir; tan buenos manjares da en su hortecico para los cuerpos de sus amigos, como en el púlpito para los espíritus; vos más querríades los que da para el cuerpo que los que le quereis pedir agora para el espíritu.
Dixo don Diego: Joan Fernandez, yo quiero responder por don Luis Milan, vosno dejais de tener buen palacio, mas teneis malas cámaras, pues huelen á mal decir, ¿de dónde sabeis vos que don Luis Milan querria más que el señor mastre Zapater le matase la hambre del cuerpo que la del espíritu? Yo bien sé que os ha movido á decillo por jugar del vocablo de la hambre que don Luis Milan sacó; y vos, por mostrar que es mucho del palacio levantar conversacion jugando del vocablo, hablais como diablo. Pues el buen dejo del avisado ha de ser dulce, y no como del truhan, que es amargo; que lo mejor del cortesano es que el burlado quede contento del burlador, y quien esto no sabe hacer, déjese de burlar si no quiere enojar, que si malas burlas apénas se pueden sufrir á ley de honra de un truhan, no es razon se sufran á un galan, que lo que enoja no es cortesanía sino descortesía, que puesto que no obliga á honra uno que vive de hacer el loco, pero no se le ha de sufrir que desautorice la autoridad, porque la reputacion no se pierda en ser reida de quien debe ser acatada, que los ignorantes no tienen ojo sino á la risa; y por lo que se puede decir que entre avisados se sufre burlar lo que entre simples no se debe hablar, tengo por bien que don Luis Milan disimule y dé en callar, y Joan Fernandezen no enojar, que la cólera en todos tiempos se debe templar.
Dixo don Francisco: Don Diego habló tan bien como entiende, y entiende tan bien como habla; no se ha dicho mejor licion sobre el caso. Lo que yo querria añadir con su licencia es esto: El cortesano no es obligado sino á callar, quando no está para bien hablar si no es á juego forzado, que no hay muestra quando la honra y obligacion obligan á responder, como es á satisfacer injurias, ó á preguntas que sois obligado á dar respuestas.
Dixo mastre Zapater: Yo alabo esta conversacion, por la mejor que he oido sobre el caso, en lo que es buena, y no puedo alabarla en lo que es mala, y en lo que es buena es en aquello que hace un cortesano buen cristiano, y en lo que es mala es en lo que hace un cortesano mal cristiano. Todo lo que don Diego habló es tan bueno, que no hay que reprender, sino alabar; pues no puede ser buen cortesano que sea avisado para el cuerpo y nescio para el alma, que si vamos tras agudezas de palacio perjudiciales á nuestro prójimo, para hacer reir á los cuerpos hacen llorar á las almas, pues en la córte celestial dan grandes penas por las culpas; que tan buen cortesano ha de ser parala córte del cielo como para la de la tierra, porque nunca contentará al Criador el que deshace la criatura burlando della. Que las burlas que hacen
Perder la reputacionAl burlado y burlador,Castígalas el Criador.
Pues las más veces el burlado queda honrado del burlador por justicia del Señor; que si el burlado queda para los necios derreputado, el burlador es condenado de los sabios por malhechor. La conclusion d’esto es ésta: Lo que no querria nadi para sí, no le quiera para otri, pues para ser verdadero sabio, no puede ser sino haciendo lo qu’este dicho dice:
Esta vida tan penada,Si quereis que en bien acabe,Aquel que se salva sabeQu’el otro no sabe nada.
Dixo don Luis Milan: Señor mastre Zapater, gran jornada ha sido ésta, en ser vuestra merced en ella, pues vuestro decir ataja porfías y vuestro saber adoba razones. Mucho debe á Dios por lo que le dió, pues por él tanto alcanzó; y pues tan bueno es para todo, téngase por corregidor de la gala,porque algunos la hacen ginagala. Unos hay que dicen malicias encubiertas con palabras á dos sentimientos, para salvarse con decir: Yo no dixe á mala fin lo que me han tomado por mal, y si á vuestras mercedes parece, con éstos se debe disimular por no obligarnos á responder. Hay otros que declarando la malicia dicha por otro, con boca ajena dicen mal por la suya; y por esto hay un refran en valenciano que dice: Qui la splana la gasta, como hizo don Diego, que, interpretando la hambre que dixo que me mataria el señor mastre Zapater, hizo malicia de lo que no debia ser; y por esto no es bien hablar por otri, sino en absencia de vuestro amigo si le perjudican, como en este cuento diré: Un caballero castellano dixo una malicia con palabras cubiertas á un portugues competidor suyo, y no respondiéndole, quiso un otro castellano responder por el portugues, declarando la burla encubierta que su competidor le habia dicho, y enojado d’esto el portugues dixo al castellano que por él habia respondido: Castelau, vos falais con tres bocas, con la vostra é con la miña é con vuestro rabo, que en Portugal rabo é quien fala mal. Y pues tal Zapater tenemos, que sabe calzar á la medida de cada uno, declárenos si hayerrores que tengan desculpa ó no, que por esto llamamos á vuestra merced.
Dixo mastre Zapater: Yo diré cristianamente lo que d’esto siento; pues los cortesanos no dejan de sello por ser buenos cristianos, mucho deben huir todos de los errores que no tienen desculpa, como son aquellos por quien se pierde la honra y el alma, que agora oireis: Nadi debe venir á ménos de su palabra sino en lo que no se debe cumplir, como prometer lo imposible y obligarse á lo que no podéis; que si uno prometiese dar su hija por mujer, ó hacerla religiosa, y ella no quisiese uno ni otro, no’s tenido á tener su palabra, y si la tuviese, sería ir al infierno; ni ménos debe tenella quien prometiera casarse por tercera persona, si ántes de ser casado mudase de parecer; verdad es que son tenidos por muy vanos y de poco saber los que prometen lo que no deben ni pueden tener, y por esto es de muy sabio prometer lo que se puede y debe tener, y despues de prometido, no dexarlo de cumplir por ninguna cosa, porque el hombre sin verdad, cuando la dice no’s creido y queda sin autoridad, que sin ella todas las habilidades de los hombres son tenidas en poco, y muestran ser poco de la misma verdad los que no son della.Tambien derreputa mucho la traicion, pues el cielo y la tierra no la pueden sufrir, no tardando en dalle la pena que merece. No’s de callar el ladronicio, pues el ladron es tan derreputado y aborrecido, que Alexandre, príncipe muy bueno, tuvo tan gran ódio con los ladrones, que, segun Elio Lampidio escribe d’él, en viendo uno dellos, luego iba para sacarle el ojo con su dedo, y tan gran rencor tenía á los infamados de algunos hurtos, que si acaso les veia se le alteraba el corazon, que venía á echar cólera por la boca, y así se le abrasaba el gesto con la gran ira, que no podia hablar. ¡Oh noble enojo y de ánimo generoso, como en este cuento oiréis! Un varon de los que falsamente nombran honrados, habiendo sido algunas veces culpado de hurtos, quiso presumptuosamente, con favor de algunos reyes, sus amigos, subir á la órden de caballería, y como fuese luégo tomado por ladron, preguntó Alexandre á los reyes, por cuyo favor habia sido caballero aquel varon, que le dixesen que pena tenian entre ellos los ladrones, y respondieron que la horca, y así le mandó luégo ahorcar diciendo: No merece honrada muerte quien tuvo deshonrada caballería. No’s de callar la cobardía cuán vil cosa es, pues apoca y derreputatanto cualquier hombre, que no se debria dar honra alguna á quien no tiene ninguna, pues no está bien dar oficio honrado á quien no le puede honrar; que los cargos y oficios y gobiernos no los debrian tener los de flaco ánimo, habiendo tanto menester la fortaleza como la sabiduría para dar buena cuenta de sí, que muy poco aprovecha la sabieza para gobernar, si falta la osadía para esecutar; y considerando los reyes de España cuanto conviene la fortaleza de ánimo al caballero para dar buena cuenta de su oficio, no se da la cruz de Santiago á quien se le pruebe que haya perdido honra, como en este cuento oiréis: Vino un caballero á demandar la cruz, y probadas todas las cosas que suele probar la órden, si era bueno para recibille por comendador, determinaron de dársela, y estando para recibilla, él les demandó á que era obligado, y ellos le dixeron: Primeramente habeis por fuerza de ser valiente; y él les respondió: Si quereis que lo sea de grado, si no quedaos con Dios, que no quiero valentía por fuerza, y así se fué que no le recibieron, pues mostró ser cobarde. Gran virtud es la fortaleza de corazon, mas ha de ir siempre apegada con virtudes, pues no puede ser buena si no es virtuosa, ni ser alabada sino entrando en lospeligros que puedan honrar y no deshonrar; y así se determina, de los que son obligados por oficios y gobiernos y cargos, que se hayan de ofrecer á los peligros por sus repúblicas y fidelidades, y no temer la muerte, que para siempre hace vivir, y en general obliga á todos conservar honra virtuosa conforme á su estamento, y no irla á buscar, que son locos los que las más veces que la buscan la pierden, pues quien busca honra con perjuicio de otri, la pierde con daño suyo; piérdense muchos en no medir su corazon con su poder, que gran corazon sin gran poder es gran locura.
Dixo Joan Fernandez: Señor mastre Zapater, preguntaron á uno que habia oido preicar á san Bernardo, que dixese cómo le habia parecido, y respondió:Vidi hominem, et audivi angelum. Así me ha parecido vuestra merced.
Dixo don Diego: Decí, Joan Fernandez, ¿cómo hablais latin? ó vos le teneis ó no; si vos le teneis, ¿dónde le tuvistes tanto tiempo escondido? ¿fué en Andilla ó en Liria, donde vos sois Leriano, ó en casa de mosen Rodela, de quien sois vos rodelero?
¿Ó en casa de don Anton,Donde vos sois un Sanson,No faltando Dalida,Que siempre vendido os há?Y si latin no teneis,Suplíco’s que no le hableis.
Que veo reir al Paje del mal recaudo y apodaros há el Papagayo del papa Paulo, veneciano, que habló en latin muy cortesano.
Dixo el Paje del mal recaudo: Señores,pax vobis para nobis, tras la puerta oí un latin que dixo mi señor Joan Fernandez, y no esté nadí espantado, que mucho há que es latinado y muy buen griego, que su maestro fué Diego y Juan de Sevilla.
Dixo Joan Fernandez: Don Diego, hacé buen broquel, pues habeis sacado contra mí vuestra lengua espada; luenga queria decir, y la teneis tan larga como la mula del portugues, que en este cuento oiréis: Tenía un portugues una mula que lo más cabalgaba con ella porque la hacia rebuznar cuando le daban de motes, y tenía la lengua tan larga, que la traia colgando fuera de la boca; y sirviendo á una dama, competia con él un otro portugues, gran motejador, que por no respondelle daba siempre en callar, y fatigándose un dia de muchos motes que le daba delante la dama que servian, dió ocasion su competidor que un paje le motejase como vos lo habeis hecho agora conmigo,por el latin que ha sacado el Paje del mal recaudo á causa vuestra, y diciéndole su dama cómo no respondia por sí á los motes que le daban, respondió: A motes mulos responda meu mula, que ten larga lengua é muito rebuzna.
Dixo don Francisco: Departir querria á don Diego y Joan Fernandez con un otro cuento que diré: Competian don Antonio de Velasco y don Juan de Mendoza sirviendo á una dama de la reina doña Isabel, mujer del Rey Católico, y dándose de motes un dia delante el Rey y la Reina donde estaba su dama, dixo don Antonio á don Juan:
Pregunta.
Decidme, pues sois galan,Por vida d’una Doñana,A deciros doña Juana,¿Fuera yo vuestro don Juan?
Respuesta.
Don Antonio de Velasco,Vos seríades buen hombre,Sino por vuestro renombre,Que diciendo está Ve lasco.
Preg.
Don Juan, adeviná,Por vida de nuestra dama,A cuál de los dos desama,Pues adevinado está.
Resp.
Adevino que á los dos,Qu’es el pago que esperamos,Que pensando que burlamos,Burlará de mí y de vos.
Preg.
Otra cosa decir quisoVuestra boca, si mandais,Que segun lo que mostrais,Vos creeis ser un Narciso.
Resp.
Para yo bien responder,Lo que vos callais me toca,Uno teneis en la boca,y otro es vuestro parecer.
Preg.
¿Para qué vais sospirandoPor amores noche y dia,Que yo no sospiraria,Para sospirar burlando?
Resp.
Más nos dais vos que decirCon los ojos lloradores,Pues que no llorais d’amores,Sino es de mucho reir.
Preg.
Pañizuelos sois d’amor,Siempre traeis pañizuelo,No llorais d’amor un pelo,Y mostrais ser llorador.
Resp.
Mi llorar es de maneraComo yo siento l’amor,Quien adentro es llorador,Nunca llora lo de fuera.
Preg.
Al cielo siempre mirais,Digan os tan blanco el ojo,¿Para qué tomais enojoDe lo que n’os enojais?
Resp.
Si yo voy mirando al cielo,Vos tambien sois estrellero,Vais buscando aquel luceroQue perdisteis en el suelo.
Preg.
Vuestro amor es estafeta,Que de gran desdicha trota,No correis á la extradiota,Sino siempre á la jineta.
Resp.
Si estafeta soy d’amor,Soy lo siempre de aventaja,Pues á vos os dan la paja,Y á mí el grano d’amador.
Preg.
Si una dama sospirase,Por cierto yo creeriaQue por vos sospiraria,Aunque de mí se acordase.
Resp.
Aunque sois engañador,Vos n’os engañais agora,Que dama sospiradoraNo será de vuestro amor.
Preg.
Estais d’amor tan relleno,Que podeis dar á los dos,Y teniéndole de vos,Para malo será bueno.
Resp.
Del relleno que burlais,Que por burla lo quereis.Tan vacío quedaréis,Como vos d’amor estais.
Preg.
Desengaños desde agora,No vivais más engañado,No estais mas enamoradoDe lo que en vos enamora.
Resp.
Nunca vi mayor engaño,Vos mirais con tal antojo,Veis un no sé qué en mi ojo,Y no veis vuestro mal año.
Preg.
La mano os daré de grado,Si vos no le dais del pié,Que de porfiar gané,Más que no de porfiado.
Resp.
Yo no quiero vuestra mano,Ántes y’os daré la mia,Que en tomarla perderíaLa que yo gané de mano.
Preg.
En paz debemos quedar,Y en amores en abierto,De los motes quedo muerto,Pero no del motejar.
Resp.
De la paz yo no me esquivo,Sea como vos mandais,Cuando más muerto quedais,Dais á entender que sois vivo.
Dixo don Luis Milan: Don Francisco, don Francisco, ¡quién no te las entendiese! Mostrastes querer departir, y daréis más que partir; habeis sacado los motes de los más galanes cortesanos que en el mundo fueron, ¿y quereis con tizones matar tizones, y con carne departir carne y perro? Vos no buscastes sino guerra; que envidiosos no sufren á mayores, que por no mostrar que lo fueron don Antonio de Velasco y don Joan de Mendoza, se matarán á motes don Diego y Joan Fernandez.
Dixo Joan Fernandez: Mirá qué duda, apercibíos don Diego que ya soy con vos; y si quereis ayudador, sea don Luis Milan, que cuanto más monos más ganancia. Perdonad que moros quise decir, pues lo sois en amores.
Dixo don Diego: mucho estais gallardo, Joan, mucho estais gallardo, y no sé dequé, pues cuando fuistes á la córte, lo ménos que parecistes fué de lo que más os confiais. Que la ocasion muestra el varon, como dice este mote:
Nadie se confie, no,Hasta ver dónde allegó,Que no está en el parecello,Sino en sello.
Y por qué no es bien disimular lo que no se debe, responderé á vuestros donaires, pues van por los aires cantando:
Mi gavilan, señora,Por los aires vola.
Y él no vuela sino de noche como murciégalo, cazando moscas de ramo, que son rameras. Perdonad que romeras quise decir, que Joan Fernandez es romero en amores, que el otro dia le cantaba la cortesana de su córte doña Antona de don Anton de Vilaragut y de Heredia:
Romerico, tú que vienesDe donde serrana está,Di, ¿cómo d’amor te va?
Y n’os maravilleis si me he destemplado con vos en sacar vuestras romeras, pues tambien os destemplastes con don Luis Milan y conmigo, apodándonos á monos, que’s un génerode milicias, que dan un bofeton con un perdon, como este dicho dice:
Al juego del abejonParece el muy mal burlar,Perdon piden para darUn bofeton.
Dixo Joan Fernandez: Don Diego, más motes teneis en el cuerpo que un meson de camino, para general de mesoneros seríades bueno, pues no hay meson que no esté don Diego Ladron en este mote:
Ladron de nadiSino de mí.
De manera que si os perdemos, hallarémos á don Diego Ladron de meson en meson, que por cierto
Mas es galaMesonera,Que de sala;
el que va escribiendo por mesones en carbon sus intinciones.
Merece ser muy burlada la gala qu’es mascarada, como oiréis en este cuento: Un portugues era muy galan, sobre callado, y un castellano competia con él en amores, y era galan muy fanfarron que jamas callaba; y estando los dos un dia delante la dama que servian, el castellano, pensando ganalle ladama por decidor, dábale muchos motes; y el portugues en acabar el castellano, le corrió con este apodo que le hizo: Castelau, heu vos apodo á meson de camino geno de motes. Don Diego, tenéme por entendido, pues sabeis á resabido.
Dixo don Luis Milan: Más cortesano fué el portugues que no el castellano, que la trecha para matar un verboso decidor es callarle hasta que ha revesado toda su verbosidad, y en acabar darle con un apodo, ó con un cuento tal, que sienta el hierro con que no saque sangre, como hizo este portugues, que le apodó muy al natural al verboso castellano que pensaba ganalle la dama á motes; esto es la cosa que más debria enfadar á las damas, y no sólo no reirse de servidores, motejadores pesados, mas debrian mostrar enojarse, porque se pierde el acato que se debe tener delante la dama, y la autoridad del motejador por parecer truhan más que galan, y tambien la del motejado, pues parece atambor de guerra que tocan alarma con él. Lo que yo haria en tal necedad, hacer lo que hizo este portugues, que callando por no parecer truhan, como su competidor, tuvo más saber y más autoridad y más vergüenza y crianza, que son cuatro cosas, que teniéndolas un servidor feo, le hacen parecerhermoso, y no tenellas, á un hermoso hacen parecer feo, como en este cuento oiréis.
Tenía una dama dos servidores, el uno muy galan, sobre callado, y el otro muy verboso decidor, y el callado no era hermoso y el verboso era gentil-hombre; y como algunas veces el verboso fatigase á motes al callado, delante la dama que servian, oyéndolo un dia una muy amiga suya le dixo: Señora, ¿há mucho tiempo que tura esta farza? y ella respondió: Muy poco para lo que yo me doy cata d’esto, y mucho para lo que me enfada d’ello; mostrando que nadi se debe catar de lo qu’es bien disimular y mostrar enojarse de lo que puede desacatar. Y turando mucho este mal palacio, díxole el servidor callado á la dama que servian: Señora, aunque á mí me cueste la vida dejar de serviros, más quiero perdella que enojaros, ¿qué manda vuestra merced que se haga d’este mal palacio? ¿irnos hemos ó quedarémos en vuestro servicio? Dixo ella: pues á mí habeis dexado el cargo, oid lo que diré á los dos: Quedad vos para feo hermoso, y vos íos para hermoso feo; y así se fué el verboso bien pintado, pues la locura hace feo al hermoso, y quedó por servidor el callado, pues la cordura hace hermoso al que es feo.
Dixo Joan Fernandez: Don Diego, aunque don Luis Milan ha embarrerado esta lanza de conversacion, tan deleitosa como provechosa para estorbar nuestros motes, no se deben excusar los caballeros dejar de hacer lo que la honra les obliga, porque no parece caballero sin ella, y aunque don Francisco se reirá que nos ha hecho picar, mejor es que se ría de lo que honrar nos puede, que d’aquello que deshonrar nos podria; si dejásemos de vernos en el campo de la gala que las armas son buenos motes que han de señalar sin sacar sangre; como en las armas de burlas de la esgrima, no parece bien ejecutar las veras porque no digan: No’s hombre de véras quien en las burlas muestra las véras; y pues esto es lo mejor, reciba este mote como á servidor:
JOAN FERNANDEZ.
No está mucho á su placer,Aunque en su placer está,El galan que mal le vaY muy bien al parecer.
DON DIEGO LADRON.
No he visto mejor pintor,Bien os habeis retratado;En las veras vais burlado,Y en las burlas don favor,
JOAN FERNANDEZ.
Del ojo está lisiado,El tomado de mal ojo,Porque da muy gran enojoUn ojo desamorado.
DON DIEGO LADRON.
Vos teneis lo que decis,De mal ojo estais tomado,L’ojo teneis regañado,Que regañando reís.
JOAN FERNANDEZ.
Del amor van condenadosLos galanes á galeras,Que nos tiran por tronerasMotes que son atronados.
DON DIEGO LADRON.
Vos burlais de tal manera,Que de vos eso si suena,Porque relampega y truenaVuestra gala por tronera.
JOAN FERNANDEZ.
Galan de ademanes frios,Que sus guantes siempre estira,Y ojos en blanco sospira,Hace venir calosfríos.
DON DIEGO LADRON.
Lo mejor que vos teneisCuando no teneis que hablar,Vuestros guantes estirar,Que rasgados los traeis.
JOAN FERNANDEZ.
Gran ventaja nos llevais,Y aunque no sería poca,Si hablásedes de bocaLo que con dedos hablais.
DON DIEGO LADRON.
Cuando con los dedos hablo,Quiero señalar á todos,Que vuestros cuentos y apodosLos den todos al diablo.
JOAN FERNANDEZ.
Ó vestí como hablais,Ó hablá como vestís,Que de aquello que reís,A reir mucho nos dais.
DON DIEGO LADRON.
No burlemos del vestir,Pues que no teneis vestidosQue merezcan ser reidos.Sino para hacer reir.
Dixo mastre Zapater: Mucho me he holgado d’este palacio tan avisado, que nos ha hecho reir sin perjuicio de nadi, que la conversacion que perjudica es de perro que ladra y muerde; y cree que los hombres de mala lengua, los más hacen mala fin, y el diablo va muy apegado con ellos, como en este cuento, que fué verdad, oiréis: Un labrador tenía muy mala lengua, y tuvo el mal espíritu en figura de perro siete años en su casa, y cada sábado desaparecia, que no sabian qué se hacia, y no volvia hasta el domingo de mañana; y como se dieron cata d’esto, un hijo de casa tuvo cuidado de no perdelle de ojo, y vió que se iba fuera del lugar, y siguióle una legua hasta que fué á parar al pié de un monte, donde le esperaban muchos perros que se pusieron á bailar, y á ratos se mordian y ladraban, y el hijo del labrador, muy espantado, contó á su padre todo lo que habia visto; y volviendo el perro, fué atado con una cadena y conjurado por el cura del lugar, que le dixese si era el diablo y lo demas que dél queria saber, y respondió que sí, y que estaba esperando al señor d’aquella casa para llevárselo cuando se muriese, que, por ser muy maldiciente y jurador, era compañero suyo, y que ya se lo hubiera llevado sino porquedecia cada sábado el rosario de la Vírgen María, y que los otros perros con quien bailaba eran demonios como el que aguardaban, y hacian compañía á maldicientes y juradores, para llevarlos al infierno cuando pudiesen. Porque veais quién es el compañero del maldiciente y jurador; y si el Paje del mal recaudo, que delante se lo digo, no deja de ser blasfemo y de mala lengua, creeré que el perro, que muchas veces va tras él, es algun familiar, y no lo tengais á burla, que más demonios van que moxcas entre los hombres que nos tientan á mal decir y hacer; así como los ángeles, custodios nuestros, nos aconsejan á bien obrar, por donde en las voluntades que teneis, si son buenas, conoceréis que vuestro ángel custodio os aconseja, y si son malas, el mal espíritu, que si don Luis Milan quiere echarle de aquí, taña un poco, que no faltará el demonio de la envidia que alguno terná á su música, y saliéndole del cuerpo, podrá alabar las obras de Dios que el envidioso deshacer quiere; guárdense de la envidia, que pierden por ella al Criador y á la criatura.
Dixo don Luis Milan: Denme la vihuela, que para luégo es tarde, para sanar un envidioso. Oyamos qué horas tocan; las doce han dado: mudemos de parecer, quesi agora tañese y cantase, me apodaria el señor Joan Fernandez á galo relóx, que canta á media noche. Mejor será dexarlo para mañana á la noche, delante el Duque y la Reina, que me han mandado les dé una cena de lengua y manos, tañendo y cantando la aventura del monte Parnaso, donde me vi. Vuestras mercedes podrán decir ántes de la mia cada uno la suya, que nunca faltan aventuras á quien buenas las busca; y quedando con este concierto acabamos la noche, que no lo parescia con tal compañía; que dia es todo conversar con muy buen modo.
Acaba la quinta jornada.