Fuera de un radio de 4 kilómetros y adentro un radio de 8 kilómetros seres vivientes fueron heridos por materiales desplazados por el estallido; la mayoría fueron solamente heridos superficialmente. Casas fueron solamente medio o parcialmente dañadas.
Una misión Británica a Japón interpretó sus observaciones de la destrucción de edificios para aplicarlos a construcción similar de que les pertenece como sigue:
Una bomba similar que detonaba en similar modo produciría los efectos siguientes a casas normales británicas:
Hasta 1.000 yardas de X causaría desplome completo.
Hasta 1 milla de X dañaría las casas allende reparación.
Hasta 1,5 millas de X las haría inhabitables hasta sin reparaciones extensivas, particularmente a maderámenes de techos.
Hasta 2,5 millas de X las haría inhabitables hasta que reparaciones de primeros auxilios han estado completas.
El daño de incendio en las dos ciudades fue tremendo, pero fue más completo en Hiroshima que en Nagasaki. El efecto de los incendios fue el cambio profundo de la apariencia de la ciudad. Dejó de la parte central vacía, aparte de algunas estructuras de concreto reforzado o de acero y objetos aquellos que cajas fuertes, humeros de chimeneas, y piezas de lamina metálica torcidas. El daño de incendio resultó más de las propiedades de las ciudades mismas que ésas de las bombas.
La conflagración en Hiroshima causó vientos fuertes como el aire fue succionado hacia el centro de la área que se quemaba, creando una tempestad de incendio. La velocidad del viento en la ciudad fue menos de 5 millas por hora antes del bombardeo, pero el incendio-viento alcanzó una velocidad de 30-40 millas por hora. Estos grandes vientos limitaron el perímetro del incendio pero añadieron mucho al daño de la conflagración adentro el perímetro y causaron las casualidades de mucha gente que habrían escapado. En Nagasaki, daño muy grave fue causado por incendios, pero una tempestad de incendio no sorbió la ciudad. En las dos ciudades, algunos de los incendios cercas a X fueron sin duda comenzados por la ignición de material muy combustible aquellos que papel, paja, y paño seco, por la radiación instantánea de calor de la explosión nuclear. La presencia de cantidades grandes de materiales combustibles no quemadas cerca X, sin embargo, señaló que aunque el calor del estallido fue muy intenso, su duración fue insuficiente para elevar la temperatura de muchos materiales al punto de encendimiento salvo casos donde las condiciones fueron ideales. La mayoría de los incendios fueron de origen secundario comenzando de los cortocircuitos eléctricos regulares, tuberías rotas de gas, estufas vuelcas, fuegos abiertos, braceras de carbón de leña, lámparas, etcétera, siguiente desplome o daño grave del estallido directo.
Unidades de bomberos y de ayuda fueron vaciadas de hombres y equipo. Casi 30 horas pasaron antes que algunas partidas de salvamento fueron observables. En Hiroshima solamente un puñado de ingenieros de incendio fueron disponibles para pelear los incendios resultantes, y ninguno de éstos fue de primera clase. En todo caso, sin embargo, no es probable que algún equipo de bomberos o personal o organización podría efectuar alguna reducción significante de la cantidad de daño causado por la conflagración tremenda.
Un estudio de numerosas fotografías aéreas hechas antes de los bombardeos atómicos señalaron que entre el 10 de junio y el 9 de agosto, 1945, los Japoneses construyeron cortafuegos en áreas específicas de las ciudades para controlar incendios en gran escala. Por lo general estos cortafuegos no fueron efectivos porque incendios comenzaron en lugares numerosos simultáneamente. Aparecen, sin embargo, haber ayudado a impedir incendios que tendían más lejano al este a las secciones comerciales, principales, y residenciales de Nagasaki.
CASUALIDADES TOTALES
Era muy difícil aproximar las casualidades totales en las ciudades japonesas como resultado del bombardeo atómico. La destrucción extensiva de instalaciones civiles (hospitales, jefaturas de policía, servicio de incendios, y agencias gubernamentales), el estado de confusión que siguió la explosión inmediatamente, y la incertidumbre con respecto a la población, contribuyen a la dificultad de hacer estimados de casualidades. Finalmente, los incendios enormes que bramaron en cada ciudad consumieron muchos cuerpos.
El número total de casualidades ha estado estimado a varios tiempos desde los bombardeos con discrepancias extensas. Las mejores cifras que son disponibles del Distrito de Ingenieros de Manhattan son:
TABLA A
Cálculos de Casualidades
Hiroshima Nagasaki
Población antes del ataque inesperado 255.000 195.000
Muertos 66.000 39.000
Dañados 69.000 25.000
Casualidades Totales 135.000 64.000
La relación de casualidades totales a la distancia de X, el centro del daño y punto directamente debajo de la derroche de aire causado por la explosión de la bomba, es de importancia grande para hallar el valor numérico del efecto de producir casualidades de las bombas. Esta correspondencia para la población total de Nagasaki se muestra en la tabla de abajo, basada en las cifras de casualidades del Distrito:
TABLA B
Relación de Casualidades Totales a la Distancia de X
Distancia Total de Asesinados por
de X, pies Asesinados Dañados Desaparecidos Bajas milla cuadrada
0 1.640 7.505 960 1.127 9.592 24.700
1.640 3.300 3.688 1.478 1.799 6.965 4.040
3.300 4.900 8.678 17.137 3.597 29.412 5.710
4.900 6.550 221 11.958 28 12.207 125
6.550 9.850 112 9.460 17 9.598 20
No había una cifra disponible para la población total antes del ataque inesperado a estas distancias diferentes. Tales cifras serían necesarias para computar la mortalidad por ciento. Un cálculo hecho por la Misión Británica al Japón y basado en un análisis preliminar del estudio de La Comisión Investigador de la Bomba Médico-Atómica Junta da las valores calculadas siguientes para mortalidad por ciento a distancias que aumentan de X:
TABLA C
Mortalidad Por Ciento a Distancias Varias
Distancia de X, Mortalidad Por Ciento
en pies
0 - 1000 93,0%
1000 - 2000 92,0
2000 - 3000 86,0
3000 - 4000 69,0
4000 - 5000 49,0
5000 - 6000 31,5
6000 - 7000 12,5
7000 - 8000 1,3
8000 - 9000 0,5
9000 10.000 0,0
Aparece casi seguro según los varios reportes que el número total más grande de casualidades fueron ésas que ocurrieron inmediatamente después del bombardeo. Las causas de muchas de las casualidades pueden ser solamente conjeturadas, y por supuesto muchas personas cercas del centro de la explosión sufrieron daños fatales a causa de más que uno de los efectos de las bombas. El orden propio de importancia para causas posibles de muerte es: quemaduras, daños mecánicos, y radiación gamma. Cálculos tempranos por los Japoneses se muestran en D :
TABLA D
Causa de Casualidades Inmediatas
Ciudad Causa de Muerte Por Ciento del Total
Hiroshima Quemaduras 60%
Escombro cayendo 30
Otro 10
Nagasaki Quemaduras 95%
Escombro cayendo 9
Vidrio volando 7
Otro 7
EL CARÁCTER DE UNA EXPLOSIÓN ATÓMICA
La diferencia más impresionante entre la explosión de una bomba atómica y ésa de una bomba ordinaria de TNT naturalmente, es la magnitud; como el Presidente anunció después del ataque de Hiroshima, la energía explosiva de cada de las bombas atómicas fue equivalente a casi 20,000 toneladas de TNT.
Pero por añadidura a su poder sumamente más grande, una explosión atómica tiene otras varias características especiales. Explosión regular es una reacción química en la que energía es soltada por el reordenamiento de átomos del material explosivo. En una explosión atómica la identidad de los átomos, no simplemente su ordenamiento, es cambiada. Una fracción considerable de la masa de la carga explosiva, que podría ser uranio 235 o plutonio, es transformada a energía. La ecuación de Einstenio, E=mc^2, muestra que materia que es transformada a energía puede producir una energía total equivalente a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de luz. La significación de la ecuación es fácilmente vista cuando alguien recuerda que la velocidad de luz es 186.000 millas por segunda. La energía soltada cuando una libra de TNT detona, si era convertido totalmente a calor, elevaría la temperatura de 36 libras de agua de temperatura congelante (32 grados F) a temperatura hirviente (212 grados F). La fisión nuclear de una libra de uranio produciría una elevación de temperatura igual para más de 200 millones de libras de agua.
El efecto explosivo de un material regular aquellos que T.N.T. es derivado de la conversión rápida de T.N.T. sólido al gas, que ocupa el mismo volumen que el sólido inicialmente; ejerce presiones intensas sobre el volumen circundante. Una onda de presión fuerte mueve hacia afuera del centro de la explosión y es la causa de mayor daño de explosivos altos regulares. Una bomba atómica genera también una onda de presión alta que es de presión mucha más fuerte que la de explosiones regulares; y esta onda es otra vez la causa mayor de daño a edificios y a otras estructuras. Difiere de la onda de presión de una bomba de demolición en el tamaño de área sobre lo que presiones altas son generadas. Difiere también en la duración de la pulsación de presión a cualquier punto dado: la presión de una bomba de demolición dura pocos millisegundos (un millisegundo es un milésimo de un segundo) solamente, ésa de la bomba atómica para casi un segundo. Fue sentido por observadores en Japón y en Nuevo México a la vez como un viento muy fuerte que pasaba.
La segunda diferencia más grande entre la bomba atómica y la explosión de T.N.T. es el hecho que la bomba atómica emite cantidades más grandes de radiación. La mayoría de esta radiación es luz de alguna longitud de onda que deambula de las radiaciones de calor así-llamadas de longitud de onda muy larga a los rayos asi-llamados gamma que tienen longitudes de onda más cortas que los rayos X que se usan en medicina. Todas estas radiaciones viajan a la misma velocidad; ésta, la velocidad de luz, es 186.000 millas por segundo. Las radiaciones son bastante intensas para matar personas adentro de una distancia apreciable de la explosión, y son en facto la causa mayor de casualidades y daños aparte de daños mecánicos. El número más grande de daños de radiación fue probablemente debido a los rayos ultravioletas que tienen una longitud de onda un poco más corta que luz visible y que causaron quemadura de ráfaga comparable a quemadura de sol severa. Después de éstos, los rayos gamma de longitud de onda extracorta son las más importantes; éstas causan daños similares a ésas de dosis excesivas de rayos X.
El origen de los rayos gamma es diferente que ése de la mayor parte de la radiación: Este ultimo es causado por las temperaturas extremamente altas en la bomba, en la misma moda que luz es emitida de la superficie calor del sol o de los alambres de una lámpara incandescente. Los rayos gamma por otra parte son emitidos por los núcleos atómicos ellos mismos cuando ellos son transformados en el proceso de fisión. Los rayos gamma son por siguiente específicos a la bomba atómica y son completamente ausentes de explosiones de T.N.T. La luz de longitud de onda más larga (visible y ultravioleta) es emitida también por una explosión de T.N.T., pero con una intensidad menos que por una bomba atómica, que lo hace insignificante que daño es interesado.
Una grande fracción de rayos gamma es emitida durante las primeras millisegundos (milésimas de segundo) de la explosión atómica, juntos con neutrones que son producidos en la fisión nuclear. Los neutrones tienen un efecto de un daño mucho menos que rayos gamma porque tienen una intensidad menos y también porque son absorbidos en aire y por lo tanto pueden penetrar solamente a distancias relativamente pequeñas de la explosión: a una milla yardas la intensidad del neutrón es insignificante. Después de la emisión nuclear, radiación gamma fuerte continua viniendo de la bomba detonada. Esté genera de los productos de fisión y continua durante casi un minuto hasta que todos los productos de la explosión han elevado a una altitud a la que la intensidad recibida sobre la tierra es insignificante. Un número grande de rayos beta son emitidos también durante este tiempo, pero son poco importantes porque su radio de acción no es muy grande, solamente pocos pies. El radio de acción de partículas alfa de la material activo no usada y material fisionable de la bomba es hasta más pequeño.
Aparte de la radiación gamma, la luz regular es emitida, alguna de la que es visible y alguna de la que son rayos ultravioletas principalmente responsable de quemaduras de ráfaga. La emisión de luz comienza pocos millisegundos después de la explosión nuclear cuando la energía de la explosión extiende al aire que encierra la bomba. El observador entonces ve un globo de fuego que aumenta rápidamente en tamaño. Durante la mayoría del tiempo temprano, el globo de fuego extiende tan lejos como la onda de presión alta. Como el globo de fuego aumenta su temperatura y luminosidad disminuyen. Diversos segundos después de la iniciación de la explosión, la luminosidad del globo pasa por un mínimo, entonces se vuelve un poco más luminosa y queda por orden de unas cuantas veces la luminosidad del sol durante un periodo de 10 a 15 segundos para un observador a seis millas de distancia. La mayoría de la radiación es emitida después de este punto de luminosidad máxima. También después de este máximo, las ondas de presión corren adelante del globo de fuego.
El globo de fuego se extiende rápidamente del tamaño de la bomba a un radio de algunos cientos de pies un segundo después de la explosión. Después de este el aspecto más impresionante es la ascensión del globo de fuego a un rato de cerca 30 yardas por segundo. Entretanto continua también aumentando por mezclar con el aire más frío que lo encierra. Al fin del primer minuto el globo se ha extendido a un radio de algunas cientos yardas y ha ascendido a una altitud de casi una milla. La onda de choque ha alcanzado ahora un radio de 15 millas y su presión bajo a menos de 1/10 de una libra por pulgada cuadrada. El globo ahora pierde su luminosidad y aparece como una nube grande de humo: la material pulverizada de la bomba. Esta nube continua ascendiendo verticalmente y finalmente toma forma de honga a una altitud de casi 25.000 pies dependiente de condiciones meteorológicas. La nube alarga una altitud máxima de entre 50.000 pies y 70.000 pies en un espacio de tiempo de más de 30 minutos.
Es interesante notar que el Dr. Hans Bethe, a ese tiempo un miembro del Distrito de Ingenieros de Manhattan prestado de la Universidad Cornell, precedió la existencia y las características de este globo de fuego meses antes que el primero examen había estado hecho.
Para resumir, la radiación viene en dos estallidos - uno que es extremamente intenso que dura solamente 3 millisegundos y uno menos intenso de una duración mucha más larga que dura algunos segundos. El segundo estallido contiene por mucho la fracción más grande de energía total de luz, mas de 90%. Pero la primera ráfaga es especialmente grande en radiación ultravioleta que es más efectiva biológicamente. Además, porque el calor de esta ráfaga viene durante un tiempo tan corto, no hay tiempo para ningún enfriamiento, y la temperatura de la piel de alguien puede elevarse 50 grados centígrados por la ráfaga de rayos visibles y ultravioletas durante el primer millisegundo a una distancia de 4.000 yardas. Gente pueden ser heridos por quemaduras de ráfaga misma a distancias más largas. El peligro de radiación gamma no extiende cerca tan lejos y radiación de neutrón es aun más limitada.
Las altas temperaturas de piel resultaron de la primera ráfaga de radiación de fuerte intensidad
y son probablemente tan significantes para los heridos como dosises totales que vienen principalmente del segundo estallido más sustentado de radiación. La combinación del aumento de temperatura de piel y flujo ultravioleta adentro 4.000 yardas es dañina en todos casos a personal expuestos. Allende este punto podría existir casos de herido, dependiente en sensibilidad individual. El dosis infrarrojo es probablemente menos importante a causa de su intensidad más pequeño.
CARACTERISTICAS DEL DAÑO CAUSADO POR LAS BOMBAS ATÓMICAS
El daño a las estructuras hechas por hombre causado por las bombas fue debido a dos causas distintas: primero el estallido o onda de presión, que emana del centro de la explosión, y, segundo, los incendios que fueron causados o por el calor de la explosión misma o por el desplome de edificios que contienen estufas, fijaciones eléctricas, o algún otro equipo que puede producir lo que es sabido como un incendio secundario, y la extensión subsecuente de estos incendios.
El estallido producido por la bomba atómica ya fue declarado de ser equivalente a ése de 20.000 tonelajes de T.N.T. Teniendo en cuenta esta cifra, puede calcular las presiones de cresta en el aire, a distancias varias del centro de la explosión, que ocurrieron siguiente la detonación de la bomba. Las presiones de cresta que fueron calculadas antes que las bombas fueron lanzadas estuvieron de acuerdo muy cercanamente con ésas que fueron observadas actualmente en las ciudades durante el ataque como es computado por expertos Aliados en un número de modas ingenias después de la ocupación de Japón.
El estallido de presión de las bombas atómicas difirió de ése de bombas muy explosivas regulares de tres maneras principales:
A. Empuje descendente. Porque las explosiones fueron altas en el aire, mucho del daño resultó de presión descendente. Esta presión naturalmente efectuó más gravemente techos llanos. Postes telegráficos y otros postes inmediatamente debajo de la explosión quedaron rectos mientras éstos a distancias más grandes del centro de daño, que fueron más gravemente expuesto a una empuje horizontal de ondas de presión del estallido, fueron vuelcos o inclinados. Arboles debajo la explosión quedaron rectos pero sus ramas fueron rotas descendente.
B. Distorsión pesada de los edificios. Una bomba regular puede dañar solamente una parte de un edificio grande, que se puede entonces derrumbar más debajo la acción de gravedad. Pero la onda del estallido de una bomba atómica es tan grande que puede consumir edificios completos, no importa cuanto grande está su tamaño, voltearlos como si una mano gigante los ha dado un empujón.
C. La duración larga de pulsación de presión y el efecto pequeño consecuente de la presión negativa, o fase de succión. En cualquiera explosión, la presión positiva aplicada por el estallido dura para un espacio de tiempo (regularmente una fracción pequeña de un segundo) y es entonces seguida por un espacio más largo de tiempo de presión negativa o succión. La presión negativa es siempre mucho mas débil que la positiva, pero en explosiones regulares la duración corta de la pulsación positiva resulta en muchas estructuras que no tienen el tiempo para fallar durante esa fase, mientras fueron capaces de fallar debajo la presión más extendida, pero más débil. Pero la duración de la pulsación positiva es aproximadamente proporcional a 1/3 la fuerza del tamaño de la carga explosiva. Así, si la relación era valida por todo el radio de acción en cuestión, una explosión de 10 tonelajes de T.N.T. tendría una pulsación positiva para casi 1/14 la duración de ésa de una explosión de 20.000 tonelajes. En consecuencia, las explosiones atómicas tuvieron pulsaciones positivas para periodos muchos más largos que ésas de explosiones regulares que casi todas faltas ocurrieron probablemente durante esta fase, y muy poco daño podría estar atribuido a la succión que siguió.
Otra característica interesante fue la combinación de ignición de ráfaga y onda comparativa de presión lenta. Algunos objetos, como tablillas secas y finas de madera, fueron encendidas por la ráfaga radiada de calor, y entonces sus incendios fueron extinguidos algún tiempo más tarde (dependiente en su distancia de X) por el estallido de presión que siguió la ráfaga de radiación.
CÁLCULOS DE PRESIÓN DE CRESTA DE LA ONDA DEL ESTALLIDO
Varios métodos ingeniosos fueron usados por los varios investigadores para determinar, visitando las ciudades destruidas, las que fueron actualmente las presiones de cresta ejercitas por los estallidos atómicos. Estas presiones fueron computadas para varias distancias de X, y entonces curvas fueron marcadas que fueron verificadas contra las predicciones teoréticas de las que podrían ser las presiones. Una verificación más amplia fue dada de las medidas obtenidas por instrumentos para medir que fueron lanzados por paracaídas a cada ataque atómico. Las cifras de presión de cresta dieron un indicio directo al equivalente de tonelaje de T.N.T. de las bombas atómicas, como las presiones desarrolladas por cualquier cantidad dado de T.N.T. pueden ser calculadas fácilmente.
Uno de los métodos más simples de estimar la presión de cresta es apretar bidones de petróleo, vasos de gasolina, o cualquiera otra vasija de metal fin con una apertura pequeña. La suposición hecha es que la onda de presión del estallido viene instantáneamente, la presión resultante sobre la vasija es más que la caja puede sufrir, y las paredes se desploman hacia dentro. El aire adentro es comprimido adiabaticalmente a tal punto que la presión adentro es menos para una cantidad especifica que la presión a fuera; esta cantidad es la diferencia entre la presión a fuera y adentro que las paredes pueden sobrevivir en su condición arrugada. Las incertidumbres implicadas son, primero, que algún aire entra precipitadamente por cualquiera apertura que tiene la vasija, y así ayuda a intensificarse la presión adentro; y segundo, que como la presión a fuera cae, el aire adentro no puede escapar suficientemente rápidamente para evitar que las paredes de la vasija sean voladas otra vez hasta cierto punto. Estas incertidumbres son que estimados de presión basadas en este método son bastantes bajas, es decir, son pocas estimadas.
Un otro método de calcular la presión de cresta es por doblar mástiles banderas de acero o pararrayos, lejos de la explosión. Es posible calcular el marco inferior de una caja de moldear de un polo o vara en una corriente de aire de una densidad y una velocidad ciertas; por conectando este marco inferior de una caja de moldear con la fuerza del polo en cuestión, una determinación de la onda de presión puede ser obtenida.
Ya otro método de estimar la presión de cresta es por el vuelco de piedras memoriales, de las que hay una grande cantidad en Japón. Las dimensiones de las piedras pueden ser usadas conjuntamente con datos conocidos sobre la presión emitida por viento contra superficies llanas, para calcular la cifra deseada.
DAÑO DEL ESTALLIDO DE LARGO ALCANCE
No había consistencia en el daño del estallido de largo alcance. Observadores pensaban frecuentemente que habían encontrado el límite, y entonces 2.000 pies más lejano encontrarían más evidencia de daño.
El daño el más impresionante de largo alcance fue el desplome de algunas barracas de cuartel en Kamigo, 23.000 pies al sur de X en Nagasaki. Fue notable ver algunos edificios intactos a los últimos detalles, incluyendo el techo y hasta las ventanas, y todavía al lado de ellos un edificio similar derrumbado al nivel de la tierra.
El radio limitativo para desalojamiento grave de tejados en Nagasaki fue cerca 10.000 pies aunque casos aislados fueron encontrados hasta 16.000 pies. En Hiroshima el radio general limitativo fue casi 8.000 pies; sin embargo, mismo a una distancia de 26.000 pies de X en Hiroshima, algunos tejados fueron desalojados.
En Mogi, 7 millas de X en Nagasaki, por encima de colinas empinadas más de 600 pies alta, casi 10% del vidrio se cayó. A localidades más cercas y solitarias, no había daño de ningún tipo. Un efecto interesante fue notado en Mogi; testigos oculares dijeron que pensaban que un ataque pasara a un lugar; una ráfaga grande fue vista, entonces un rugido fuerte, siguió a varias intervalos de segundos por la mitad de una docena otros reportajes ruidosos, de todas direcciones. Estos relatos sucesivos fueron obviamente reverberaciones de las colinas que encierran Mogi.
CHOQUE DE TIERRA
El choque de tierra en la mayoría de las ciudades fue muy ligero. Tuberías de agua traían ya agua y donde fugas fueron visibles estuvieron principalmente sobre tierra. Virtualmente todo del daño a utilidades subterráneas fue causado por el derrumbo de edificios más bien que por cualquier empleo directo de la presión del estallido. Este hecho naturalmente resultó porque las bombas fueron detonadas altas en el aire.
ESCUDO O PROTECCIÓN CONTRA EL ESTALLIDO
En cualquier explosión una cantidad cierta de protección del estallido puede ser ganada por tener algún objeto grande y sustancial entre el objeto protegido y el centro de la explosión. Este efecto de escudo fue notable en las explosiones atómicas, lo mismo que en casos regulares, aunque la magnitud de las explosiones y el hecho que ocurrieron a una altitud considerable en el aire causaron diferencias marcadas del escudo que habrían estado caracterizadas explosiones de bombas.
El ejemplo distinguido de escudo fue ése proveído de las colinas en la ciudad de Nagasaki; fue el escudo de estas colinas que resultó en una área más pequeña de devastación en Nagasaki despecho el facto que la bomba usada no fue menos poderosa. Las colinas formaron un escudo efectivo solamente a tales distancias del centro de la explosión a las que la presión del estallido llevó a ser critica - es decir, fue solamente apenas suficiente para causar derrumbo - para la estructura. Las casas construidas dentro de barrancas que punteaban lejos del centro de la explosión sobrevivieron sin daño, pero otras a distancias similares dentro de barrancas puntadas hacia el centro de la explosión fueron dañadas gravemente. En el norte de Nagasaki había una aldehuela pequeña a cerca 8.000 pies del centro de la explosión; alguien podía ver variación distintiva de la intensidad de daño a través de la aldehuela, correspondiente a las sombras que hace una colina muy aguda. El ejemplo mayor de escudo por una colina fue sudoeste del centro de la explosión en Nagasaki. El daño a 8.000 pies de X consistió en daño ligero de emplasto y destrucción de casi la mitad de las ventanas. Estos edificios fueron de tipo europeo y estaban al otro lado de una colina empinada. A la misma distancia al sur-sudoeste el daño fue considerablemente más grave, es decir, todos estructuras y cercos, y puertas, fueron dañados y daño de emplaste muy grave y grietas en la obra de ladrillos aparecieron también. El contraste puede ser ilustrado por el hecho que a 10.800 pies a la oficina Prefectural de Nagasaki el daño no fue bastante malo para que el edificio fuera evacuado, mientras que a la Escuela Normal de Nagasaki a la que la oficina Prefectural ha estado movida, a la misma distancia, el daño fue comparativamente ligero.
A causa de la altitud de los estallidos nadie esperó que el escudo de un edificio por un otro, a menos hasta un radio considerable. Era difícil en hecho esconder alguna evidencia a cualquiera distancia de tal escudo. Aparecía que había poco escudo al edificio detrás del Edificio de Administración de los Trabajos de Torpedos en Nagasaki, pero los beneficios fueron pocos. Había también alguna evidencia que el grupo de edificios comprometedores a la Facultad de Medicina en Nagasaki se ofrecieron protección. En general, sin embargo, escudo de un edificio por un otro no fue notable.
Había un otro tipo peculiar de escudo exhibido mejor por las casas de los trabajadores al norte de la planta de torpedos en Nagasaki. Estos estaban 6.000 a 7.000 pies norte de X. El daño a estas casas no fue tan malo como a ésas más que una milla pies más lejano del centro de la explosión. Pareció como la grande destrucción causada en la planta de torpedos se ha debilitado el estallido un poquito, y la fuerza completa no fue restaurada para 1.000 pies más lejano o más.
QUEMADURA DE RÁFAGA
Como fue ya establecido, una característica distintiva de la bomba atómica, que es considerablemente extraña a los explosivos regulares, es que una fracción apreciable de la energía emitida se transmite en calores y luz radiantes. Para tener una explosión suficientemente grande, la quemadura de ráfaga producida por esta energía radiada va a ser la causa dominante de daño, como la área de daño de quemadura aumentará en proporción con la energía emitida, mientras que la área de daño del estallido aumenta solamente con la dos-terceros fuerza de energía. Aunque tal inversión del mecanismo de daño no fue realizada en las bombas de Hiroshima y Nagasaki, los efectos de la ráfaga fueron, sin embargo, muy evidentes y muchas casualidades resultaron de quemaduras de ráfaga. Una discusión de las casualidades causadas por las quemaduras de ráfaga será dada más tarde; en esta sección los otros efectos de ráfaga que fueron observados en las dos ciudades serán descritos.
La duración de la radiación del calor causada por la bomba es tan corta, solamente un milésimo de un segundo, que no hay tiempo para energía que cae sobre una superficie para ser disipada por difusión térmica; la quemadura de ráfaga es típicamente un efecto superficial. En otras palabras, la superficie de una persona o de un objeto expuestos a la ráfaga es elevada a una temperatura muy alta mientras inmediatamente debajo de la superficie poca elevación de temperatura ocurre.
La quemadura de ráfaga de la superficie de objetos, particularmente objetos de madera, ocurrió en Hiroshima hasta un radio de 9.500 pies de X; en Nagasaki quemaduras fueron visibles hasta 11.000 pies de X. La carbonización y ennegreción de todos postes telefónicos, arboles, y postes de madera en las áreas no destruidas por el incendio general ocurrieron solamente al lado que estaba enfrente del centro de la explosión y no fue a las vueltas de las esquinas de edificios o de colinas. La posición exacta de la explosión fue determinada exactamente por tomar un número de vistas de varios objetos que habían estado quemados de ráfaga en un lado solamente.
Para ilustrar los efectos de la quemadura de ráfaga, lo siguiente describe un número de ejemplos encontrados por un observador moviendo hacia norte del centro de la explosión en Nagasaki. Primero había una línea de postes al borde norte de la colina de prisión, a 0,3 millas de X. La cima y la parte superior de estos postes fueron carbonizadas gravemente. La carbonización sobre los frentes de los postes fue limitada severamente por la sombra de la pared. Esta pared fue sin embargo completamente demolida por el estallido, que llegó naturalmente algún tiempo después de la ráfaga. Al borde norte de los Trabajos de Torpedos, 1,05 millas de X, postes telefónicos fueron carbonizados a una profundidad de casi 0,5 milímetros. Una pieza ligera de madera similar al lado llano de una canasta para naranjas, fue escondida apoyándose contra unos de los postes telefónicos. Su superficie de frente fue carbonizada en el mismo modo que el poste, pero fue evidente que había estado encendida actualmente. La madera fue ennegrecida por un par de grietas y agujeros de clavos, y alrededor de las bordes encima de la superficie posterior. Apareció probable que esta pieza de madera ha encendido bajo la ráfaga durante algunos segundos antes que la llama fue soplada por el viento del estallido. Más lejano, entre 1,05 y 1,5 millas de la explosión, había muchos arboles y postes que mostraban carbonización. Algunos de los postes tuvieron plataformas cercas de la encima. Las sombras hechas por las plataformas fueron claramente visibles y mostraron que la bomba ha detonado a una altitud considerable. La línea de postes volvió norte y cruzó la cordillera de la montaña; la quemadura de ráfaga fue claramente visible hasta la punta de la cordillera, la quemadura la más lejos a una distancia de 2,0 millas de X.
Otro efecto impresionante de la quemadura de ráfaga fue la apariencia otoñal de la cuenca formada por las colinas sobre tres lados del punto de la explosión. Las cordilleras están casi 1,5 millas de X. Por toda la cuenca el follaje cambió a amarilla, aunque al otro lado de las cordilleras el ambiente rural fue bastante verde. Esta apariencia otoñal de los arboles extendió a casi 8.000 pies de X.
No obstante, arbustos y plantas pequeñas bastantes cercas al centro de la explosión en Hiroshima, aunque desnudas de hojas, obviamente no murieron. Muchos produjeron yemas nuevas cuando observadores visitaron la ciudad.
Hay dos otros efectos notables del calor radiado de la explosión de la bomba. El primero de estos es la manera en que el calor se endureció a la superficie de granito pulido, que retuvo su pulimento solamente donde fue escudado del calor radiado que viaje en líneas rectas de la explosión. Este endurecimiento por calor radiado causada por la expansión desigual de los cristales constitutivos de la piedra; para cristales de granito la temperatura de fundir es cerca 600 grados centígrado. Por siguiente, la profundidad de endurecimiento y la escama ultima de la superficie de granito señaló la profundidad a la que esta temperatura ocurrió y ayudó a determinar las temperaturas medias de tierra durante el instante siguiente la explosión. Este efecto fue notado para distancias casi 1 1/2 veces más grande en Nagasaki que en Hiroshima.
El segundo efecto notable fue que las tejas burbujearon. El tamaño de las burbujas y su grado fueron proporcionales con su proximidad al centro de la explosión y dependieron de cuanto la teja estaba enfrente hacia la explosión. La razón de distancia de este efecto entre Nagasaki y Hiroshima fue casi lo mismo como para la escama de granito pulido.
Otros efectos causados por el calor radiado fueron notados, incluyendo la iluminación de superficies de caminos de asfalto en lugares que no estaban protegidos del calor radiado por cualquier otro objeto como ése de una persona caminando por el camino. Varias otras superficies fueron descoloras de modas diferentes por el calor radiado.
Como ya fue mencionado, el hecho que el calor radiante viajó solamente en líneas rectas del centro de la explosión capacitó a observadores que determinar la dirección hacia el centro de la explosión de un número de puntos diferentes, por observar sombras que fueron hechas por objetos intermedios donde escudaron la superficie en otras circunstancias expuesta de algún objeto. Así el centro de explosión estuvo situado con exactitud considerable. En un número de casos estas sombras dieron también una indicación de la altitud del estallido de la bomba y de vez en cuando una penumbra distinta fue escondida que capacitó a observadores de calcular el diámetro del globo de fuego al instante que emitió el efecto máximo de carbonización y quemadura.
Una otra característica relacionada con radiación de calor fue la carbonización de tejido a grados diferentes dependiente del color del tejido. Un número de instancias fueron anotados en las que personas que traían ropa de varios colores recibieron quemaduras variantes mucha en grado, el grado de quemadura dependiente en el color del tejido sobre la piel en cuestión. Por ejemplo una camisa con rayas alternas de gris claras y oscuras, cada raya casi 1/8 de una pulgada de ancho, las rayas oscuras fueron completamente quemadas pero las rayas claras fueron indemnes; y una tira de papel japonesa expuesto a casi 1 1/2 millas de X tuvo caracteres que fueron escritos en tinta negra quemadas perfectamente.
CARACTERISTICAS DE LAS HERIDAS A PERSONAS
Heridas a personas que resultaron de las explosiones atómicas fueron de los tipos siguientes:
A. Quemaduras, de
1. radiación de calor de ráfaga
2. incendios comenzados por las explosiones.
B. Heridas mecánicas a causa del derrumbo de edificios, escombro volando, etcétera
C. Efectos directos de presión fuerte del estallido, es decir compresión directa.
D. Heridas a causa de radiación, de la emisión instantánea de rayos gamma y neutrones.
No es posible asignar porcentajes exactos de casualidades a cada tipo de herida, porque tantas víctimas fueron lesionadas por más que un efecto de las explosiones. Sin embargo, es cierto que la parte más grande de las casualidades resultó por quemaduras y heridas mecánicas. Cor. Warren, uno de los radiólogos principales de América, declaró que es probable que 7 por ciento o menos de las casualidades resultaron primariamente de enfermedad de radiación.
El factor singular más grande que influyó la ocurrencia de casualidades fue la distancia de la persona afectada del centro de la explosión.
Cuentas basadas en el estudio de un grupo seleccionado de 900 pacientes señaló que las casualidades totales ocurrieron tan lejos como 14.000 pies en Nagasaki y 12.000 pies en Hiroshima.
Se sufrieron quemaduras a una distancia considerablemente más larga de X que cualquier otro tipo de herida, y heridas mecánicas más lejanos que efectos de radiación.
Descubrimientos médicos muestran que ninguna persona fue herida por radioactividad que no fue expuesta a la explosión actual de las bombas. No resultaron lesiones de radioactividad persistente de ninguna manera.
QUEMADURAS
Dos clases de quemaduras fueron observadas. Son distinguidas como quemaduras de fuego o llama y quemaduras de ráfaga, así llamada.
La apariencia próxima de una quemadura de llama como reportada por los Japoneses, y la apariencia más tarde como observada, no fue inusual.
La quemadura de ráfaga presentó varias características distintas. Rojez pronunciada de las áreas de piel afectadas apareció casi inmediatamente, según los Japoneses, con cambios progresivos de la piel que ocurrieron durante un espacio de tiempo de algunas horas. Cuando vista después de 50 días, la característica más distinta de estas quemaduras fue su limitación clara a áreas de piel expuestas que estuvieron enfrente del centro de la explosión. Por ejemplo, un enfermo que caminaba a la dirección de angulas rectas a una línea ilustrada entre él y la explosión, y cuyos brazos estaban colgando, podría tener quemaduras solamente al exterior del brazo más cercano al centro y adentro del otro brazo.
Generalmente, cualquier tipo de escudo protegió la piel contra quemaduras de ráfaga, aunque quemaduras a través de uno, y muy raramente más, estratos de ropa, ocurrió a pacientes cercas al centro. En tales casos, no fue inusual encontrar quemaduras a través de ropa negra pero no a través de ropa blanca, sobre el mismo paciente. Quemaduras de ráfaga tuvieron el efecto de envolver áreas donde la ropa fue estrecha sobre la piel, por ejemplo sobre codos o hombros.
Los Japoneses reportan la incidencia de quemaduras para pacientes que sobrevivieron más que algunas horas después de la explosión, y buscando atención medica, tan frecuente como 95%. Las mortalidades totales debidas a quemaduras únicas no pueden ser estimadas con cualquier grado de exactitud. Como fue ya mencionado, es creído que la mayoría de todas las casualidades ocurrieron inmediatamente. De éstas, los Japoneses estiman que 75%, y la mayoría de los reportes estiman que más de 50%, de las casualidades fueron debidas a quemaduras.
En general, la incidencia de quemaduras fue en proporción directa con la distancia de X. No obstante, irregularidades ciertas en esta correspondencia resultan en estudios médicos a causa de variaciones en la cantidad de escudo de quemadura de ráfaga, y a causa de la falta de datos completos sobre personas cercas a X que murieron instantáneamente.
La distancia máxima de X a la que quemaduras de ráfaga fueron observadas es de interés máximo. Fue estimado que pacientes con quemaduras en Hiroshima estuvieron todos menos de 7.500 pies del centro de la explosión al tiempo del bombardeo. En Nagasaki, pacientes con quemaduras fueron observados a la distancia notable de 13.800 pies.
LESIONES MECANICAS
Las lesiones mecánicas incluyeron roturas, laceraciones, contusiones, abrasiones, y otros efectos que son esperados de techos cayendosos, paredes desmenuzadas, escombro y vidrio volando, y otros efectos indirectos del estallido. La apariencia de estos varios tipos de lesiones mecánicas no fue notable según las autoridades que la estudió.
Fue estimado que pacientes con laceraciones en Hiroshima estuvieron menos de 10.600 pies de X, mientras que en Nagasaki extendieron tan lejos como 12.200 pies.
La resistencia tremenda del viento, misma tan lejos como 1 milla de X, debió resultar en muchas lesiones y casualidades. Algunas piezas grandes de una pared de prisión, por ejemplo, fueron lanzadas 80 pies, y muchas han ido 30 pies antes de caer. La misma fortuna debió acontecer a mucha gente, y las posibilidades que un ser humano sobreviviría tal trato son probablemente pequeñas.
LESIONES DE ESTALLIDO
Ninguna aproximación del número de casualidades o de síntomas primarias debidas a la presión del estallido puede ser hecha. Las presiones desarrolladas sobre la tierra debajo de las explosiones no fueron suficientes para matar a más que estas personas que estuvieron muy cercas del centro de daño (adentro de algunos cientos pies a lo más). Muy pocos casos de tímpanos quebrados fueron notados, y es el sentimiento general de las autoridades médicas que los efectos directos del estallido no fueron significantes. Muchos de los reportes japoneses, que son creídos de ser falsos, describen efectos inmediatos como abdómenes herniados con intestinos y ojos salientes, pero tales resultados no fueron actualmente señalados al efecto de presión de aire únicamente.
LESIONES DE RADIACIÓN
Como se fue señalado en otra sección de este reporte las radiaciones de las explosiones nucleares que causaron lesiones a personas fueron primariamente ésas sentidas durante el primer segundo después de la explosión; pocas ocurrieron más tarde, pero todas ocurrieron durante el primer minuto. Los dos otros tipos generales de radiación, a saber, radiación de productos esparcidos de fisión y radioactividad inducida de objetos cercas al centro de la explosión, fueron aprobados claramente de no causar ningunas casualidades.
La designación apropiada de lesiones de radiación es un poco difícil. Las dos designaciones las más directas son probablemente lesión de radiación y lesión de rayos gamma. El termino precedente no es enteramente adecuado en que no define el tipo de radiación como ionizando y permite confusión con otros tipos de radiación (por ejemplo infrarrojo). La objeción al termino más reciente es que limite la radiación ionizanda a rayos gamma, que fueron sin dudo los más importantes; pero la contribución posible de rayos de neutrón y rayos beta a los efectos biológicos no puede ser enteramente rechazada. Lesión de radiación tiene la ventana de costumbre, como es entendida generalmente en el campo de medicina que se refiere a los efectos de rayos X a diferencia de los efectos de radiación actinica. En conformidad, lesión de radiación es usada en este reporte para significar lesión debida solamente a radiación ionizanda.
Según observaciones japonesas, los síntomas primarios de los pacientes que sufrieron de lesión de radiación parecieron mucho a los síntomas observados de pacientes que reciben roentgenoterapia, así como también ésas observadas en animales experimentales que reciben dosises grandes de rayos X. Los síntomas importantes que fueron reportados por los Japoneses y observados por las autoridades americanas fueron depilación (perdida de pelo), Petequias (flujo de sangre en la piel), y otras menafastaciones de hemorragia, lesiones orofaringeas (inflamación de la boca y garganta), vomitando, diarrea, y fiebre.
Depilación fue uno de los descubrimientos más obvia y espectacular. La apariencia del paciente depilado fue típica. La corona fue implicada más que los lados, y en muchas instancias la semejanza a una tonsura de un monje fue impresionante. En casos extremos el pelo fue perdido totalmente. En algunos casos, recrecimiento de pelo comenzó 50 días después de los bombardeos. Curiosamente, depilación de pelo otro que el pelo sobre el cuerocabelludo fue extremamente inusual.
Petequias y otras manifestaciones de hemorragia fueron descubrimientos impresionantes. El flujo de sangre comenzó regularmente en las ensillas y fue evidente pronto de todas fuentes posibles en los que fueron afectados más gravemente. Petequias aparecieron sobre extremidades y sobre puntos de compresión. Equimosises grandes (hemorragias debajo la piel) se desarrollaron alrededor de punciones de agujas, y lesiones sanadas parcialmente se debilitaron y sangraron mucho. Hemorragias retinas ocurrieron en muchos pacientes. El tiempo para sangradura y coagulación fue prolongado. Las plaquetas (coagulación de sangre) fueron característicamente reducidas en números.
Nausea y vómito aparecieron dentro de algunas horas después de la explosión fueron reportados frecuentemente por los Japoneses. Regularmente subsidió por la mañana siguiente, aunque a veces duró para dos o tres días. Vomitando no fue reportado infrecuentemente y fue observado durante el transcurso de síntomas más tardes, aunque a estos tiempos aparentemente en relación con la otra manifestación de reacciones sistemáticas asociadas con infección.
Diarrea de grados variantes de severidad fue reportada y observada. En los casos más graves, fue frecuentemente sangrienta. Por razones que no son claras, la diarrea en algunos casos fue muy persistente.
Lesiones de las encías, y de la membrana oral mucosa, y de la garganta fueron observadas. Las áreas afectadas encrecieron rojo fuerte, entonces violácea en color; y en muchas instancias ulceraciones y necrosis (colapso de tejido) siguieron. Recuentos sanguíneos hechos y ordenados de nuevo por los Japoneses, así como recuentos hechos por el Grupo del Distrito de Ingenieros de Manhattan, de estos pacientes mostraron regularmente leucopenia (recuento sanguíneo bajo de glóbulos blancos). En casos extremos el recuento sanguíneo de glóbulos blancos fue bajo 1.000 (recuento regular es cerca 7.000). En conexión con la leucopenia y las lesiones orofaringeas, una variedad de otros procesos infectos fue vista. Lesiones y quemaduras que sanaron adecuadamente supuraron y grave necrosis ocurrió. Al mismo tiempo, ulceraciones similares fueron observadas a la faringe, tripas, y en el caso de hembras, los genitales. Fiebre acompañó estas lesiones usualmente.
Lesiones en los ojos producidas por los bombardeos atómicos en las dos ciudades fueron el sujeto de investigaciones especiales. Los tipos regulares de lesiones mecánicos fueron vistos. Por añadidura, lesiones consistentes en hemorragia retinal y exudación fueron observadas y 75% de los pacientes que las mostraron tuvieron otras muestras de lesión de radiación.
El progreso de enfermedad de radiación de varios grados de severidad se muestra en la tabla siguiente:
SUMARIO DE LESION DE RADIACIÓN
SINTOMAS CLINICAS Y DESCUBRIMIENTOS
Día
después
de la
Explosión Más Grave Moderadamente Grave Benigno
1. 1. Nausea y vomitando 1.Nausea y vomitando
2. después de 1 o 2 horas. después de 1 o 2 horas.
3. NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS
4.
5. 2. Diarrea
6. 3. Vómito NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS
7. 4. Inflamación de la
boca y la garganta
8. 5. Fiebre
9. 6. Enflaquecimiento Rápido
10. Muerte NO HAY SÍNTOMAS DEFINIDAS
11. (Mortalidad probablemente 2.Depilación comienza.
12. 100%)
13.
14.
15.
16.
17.
18. 3. Perdida de Apetito
19. y Malestar General 1. Depilación
20. 4. Fiebre 2. Perdida de Apetito
21. 5. Inflamación Grave y Malestar
22. de la boca y la garganta 3. Garganta Adolorada
23. 4. Palidez
24. 5. Petequias
25. 6. Diarrea
26. 7. Enflaquecimiento Moderado
27. 6. Palidez
28. 7. Petequias, diarrea
29. y hemorragias nasales (Recuperación salvo los que son
30. complicados por mal de salud o
31. 8. Enflaquecimiento Rápido lesiones o infección superpuestas)
Muerte
(Mortalidad probablemente 50 %)
La conclusión fue que las personas expuestas a las bombas al tiempo de la detonación mostraron efectos de radiación ionizanda y que algunos de estos pacientes, no lesionados de otra manera, murieron. Casualidades de radiación comenzaron casi una semana después de exposición y llevaron a cabo en 3 a 4 semanas. Casi dejó de suceder en 7 a 8 semanas.
Tratamiento de las quemaduras y otras lesiones físicas fue hecho por los Japoneses por métodos ortodoxos. Tratamiento de los efectos de radiación incluyeron medidas generales sustentadores aquellos que descansó y regímenes alimenticios caloríficos y con muchas vitaminas. Preparaciones de calcio y de hígado administradas por inyección y transfusiones de sangre fueron usadas para combatir hemorragia. Preparaciones especiales de vitaminas y drogas especiales usadas en el tratamiento de condiciones médicas similares fueron usadas por los oficiales del Servicio de Sanidad del Ejército Americano después de su llegada. Aunque las medidas generales puestas en efecto fueron de algún beneficio, un efecto definido de cualquiera de las medidas especificas durante el curso de la enfermedad no podía ser demostrado. El uso de drogas de sulfamidas por los Japoneses y particularmente de penicilina por los médicos americanos después de su llegada sin dudo ayudó a controlar las infecciones y aparece que fuera el tipo único importante de tratamiento que pudiera cambiar el curso más temprano de estos pacientes.
Una de las tareas más importantes asignadas a la misión que se investigó fueron los efectos del bombardeo fue ésta de determinar si los efectos de la radiación fueran debidos a las descargas instantáneas al tiempo de la explosión, o si gente fuera dañada por añadidura de radioactividad persistente. La cuestión fue investigada de dos puntos de vista. Medidas directas de radioactividad persistente fueron hechas al tiempo de la investigación. De estas medidas, cálculos fueron hechos de los dosises escalonados de radiación, es decir , la cantidad total de radiación podía estar absorbido por cualquier persona. Estos cálculos mostraron que el dosis más fuerte que habría estado recibido de radioactividad persistente en Hiroshima fue entre 6 y 25 roentgenes de radiación gamma; el más fuerte en la área Nagasaki fue entre 30 y 110 roentgenes de radiación gamma. La cifra más reciente no refiere a la ciudad misma, pero a una área localizada en el Distrito Nishiyama. Para interpretar eses encuentros tiene que entender que para obtener estos dosises, alguien tendría que quedar al punto de radioactividad más fuerte para 6 semanas continuamente, desde la primera hora después del bombardeo. Es aparente en consecuencia que en cuanto a podría estar determinado en Hiroshima y Nagasaki, la radiación residual sola no podía estar dañina a la salud de personas que entraron y vivieron en las áreas bombardeadas después de la explosión.
El segundo enfoque a esta cuestión fue para determinar si cualquier persona que no estuvo en
la ciudad al tiempo de la explosión, pero que vinieron inmediatamente después mostraron cualquiera síntomas o encuentros que podían estar debidos a radiación inducida de persistencia. A la hora de la llegada del Grupo de Ingenieros del Distrito de Manhattan, muchos estudios japoneses fueron hechos con tales personas. Ningunas de las personas examinadas en cualquier de estos estudios mostraron cualquier síntomas que podían estar atribuidas a radiación, y sus recuentos sanguíneos actuales fueron consistentemente a dentro de los límites normales. Durante todo el periodo de la investigación del Distrito de Ingenieros de Manhattan, médicos japoneses y pacientes fueron pedidos repetidamente que traer cualquier pacientes al Grupo que ellos pensaban podrían ser ejemplos de personas dañadas de radioactividad persistente. Tales sujetos no fueron encontrados.
Por siguiente la conclusión, como resulta de estos descubrimientos y falta de descubrimientos, es que aunque una cantidad medida de radioactividad inducida fue encontrada, no fue suficiente para causar ningún herida a personas que vivían en las dos ciudades después de los bombardeos.
ESCUDO DE RADIACIÓN
Cifras exactas sobre el grueso de ciertas sustancias para proveer protección completa o parcial de los efectos de radiación con relación a la distancia del centro de la explosión no pueden estar dadas a este tiempo. Estudios de datos coleccionados son ya en camino. Puede ser declarado, no obstante, que a una distancia razonable, casi 1/2 milla del centro de la explosión protección para personas contra lesión de radiación no puede ser dada por un estrato de concreto o otro material cuyo grueso no evita construcción razonable.
Radiación causó últimamente la muerte de pocas personas que no fueron agotadas por otros efectos y que fueron completamente expuestas a las bombas hasta una distancia de casi 1/2 milla de X. La Misión Británica estimó que gente al aire libre tuvieron una posibilidad de 50% de sobrevivir los efectos de radiación a 3/4 de una milla de X.
EFECTOS DE LOS BOMBARDEOS
ATÓMICOS SOBRE LOS HABITANTES
DE LAS CIUDADES BOMBARDEADAS
A ambas Hiroshima y Nagasaki la escala tremenda de desastre destruyó extensamente las ciudades como entidades. Mismo el peor de todos ataques previos de bombardeo sobre Alemania y Japón, así como ataques incendiarios sobre Hamburg en 1943 y sobre Tokio en 1945, no fue comparable al efecto paralizando de las bombas atómicas. Además del número enorme de personas que fueron matados o lesionados para que sus servicios en rehabilitación no fueran disponibles, una huida de la población ocurrió de ambas ciudades inmediatamente siguiente las explosiones atómicas a causa de pánico. Reconstrucción significante o trabajo de reparación no fue realizado a causa del regreso lento de la población; al fin de noviembre de 1945 cada una de las ciudades tuvo solamente casi 140.000 gente. Aunque el termino de la guerra casi inmediatamente después de los bombardeos atómicos destruyó mucho del incentivo de la gente japonesa que concierne reconstrucción inmediata de sus perdidas, su parálisis fue ya extraordinaria. Mismo el despejo de ruinas y la quemadura de muchos cuerpos atrapados adentro no fueron bien organizados algunas semanas después de los bombardeos. Como la Misión Británica declaró , la impresión que causan las dos ciudades es que bajaron, en un instante y sin lucha, al grado más primitivo.
Además de lesión física y daño, el efecto el más significante de las bombas atómicas fue que sobrecogió de terror a los pueblos de las dos ciudades bombardeadas. Este terror, resultante en actividad inmediata histérica y evacuación de las dos ciudades, tuvo un efecto especialmente pronunciado: personas que han encarecido acostumbradas a ataques aéreos masivos no pusieron atención a aviones únicos o pequeños grupos de aviones, pero después de los bombardeos atómicos la apariencia de un avión único causó más terror y disrupción de la vida normal que la apariencia de muchos cientos aviones podía causar antes de los bombardeos. El efecto de este miedo terrible del peligro potencial que hasta un avión del enemigo sobre las vidas de los pueblos del mundo en caso de cualquier guerra del futuro puede estar fácilmente conjeturado.
La bomba atómica no ganó la guerra sin ayuda, pero la terminó indudablemente, salvando algunas mil personas que habrían muerto en cualquier invasión de combata de Japón.
TESTIGO OCULAR
Hiroshima el 6 de agosto de 1945
por Padre John A. Siemes, Profesor de Filosofía a la Universidad Católica de Tokio
Hasta el 6 de agosto, bombas infrecuentes, que no hicieron grande daño, cayeron sobre Hiroshima. Muchas ciudades tortuosas, una tras otra, fueron destruidas, pero Hiroshima quedaba protegida. Había aviones de observación casi diario sobre la ciudad pero ninguno lanzó una bomba. Los ciudadanos se maravillaron de que ellos mismos quedaron serenos durante un espacio de tiempo tan largo. Había rumores fantásticos que el enemigo tuvo pensado especial para la ciudad, pero nadie sonó que el fin vendría en tal modo como la mañana del 6 de agosto.
El 6 de agosto comenzó con una mañana de verano calor y brillante. A ése de las siete, había un aviso de ataque aéreo que nosotros hemos oído casi cada día y algunos aviones aparecieron sobre la ciudad. Nadie puso atención y a cerca las ocho, la señal de que había pasado el peligro fue sonada. Yo estoy sentando en mi cuarto al Noviciado de la Sociedad de Jesús en Nagatsuke; durante la mitad pasada del año, la sección filosófica y teológica de nuestra Misión ha estado evacuada a este lugar de Tokio. El Noviciado está situado aproximadamente dos kilómetros de Hiroshima, en el medio de un valle arriba que extiende de la ciudad al nivel del mar a esta región alejada montañosa, y por la que un río recorre. De mi ventana, tengo una vista maravillosa por el valle a la fuera de la ciudad.
De repente,--- la hora es aproximadamente 8:14 - toda el valle llenó con una luz deslumbrante que se parece a la luz de magnesio que se usa para fotografía, y yo tengo consciencia de una onda de calor. Yo salto a la ventana para enterarme de la causa de este fenómeno, pero yo no voy más que esa luz brillante y amarilla. Como yo voy hacia la puerta, no me ocurre que la luz podría tener que ver con aviones del enemigo. De camino de la ventana, yo oigo una explosión moderadamente fuerte que parece que viene desde lejos y, al mismo tiempo, las ventanas rompen con un estallido fuerte. Había un intervalo de quizá diez segundas desde la ráfaga de luz. Yo estoy cubierto por fragmentos de vidrio. El cerco entero de la ventana fue introducido por fuerza en el cuarto. Yo me doy cuenta de que una bomba detonara y tengo la impresión de que detonó directamente arriba de nuestra casa o en la vecindad cercana.