Chapter 19

CLV.Allí un ciudadano ilustre entre los tereos, llamado Polimnesto, tomó a Frónima por concubina, y de ella tuvo a su tiempo un hijo de voz trabada y balbuciente, a quien se le dio el nombre de Bato, según dicen los cireneos, pero a lo que imagino se le daría algún otro nombre, pues no fue llamado Bato sino después de haber ido a la Libia; nombre que se le dio, así por causa del oráculo que en Delfos se le profirió, como por la dignidad honrosa que después tuvo, acostumbrando los libios dar al rey el nombre de Bato. Este creo fue el motivo por que la Pitia en su oráculo le dio tal nombre, como que entendía la lengua líbica, y sabía que él vendría a ser rey en Libia; pues es cierto que él, llegado a la mayor edad, había ya ido a Delfos a consultar el oráculo sobre el defecto de su lengua, y que a su consulta había respondido así la Pitia:

CLV.Allí un ciudadano ilustre entre los tereos, llamado Polimnesto, tomó a Frónima por concubina, y de ella tuvo a su tiempo un hijo de voz trabada y balbuciente, a quien se le dio el nombre de Bato, según dicen los cireneos, pero a lo que imagino se le daría algún otro nombre, pues no fue llamado Bato sino después de haber ido a la Libia; nombre que se le dio, así por causa del oráculo que en Delfos se le profirió, como por la dignidad honrosa que después tuvo, acostumbrando los libios dar al rey el nombre de Bato. Este creo fue el motivo por que la Pitia en su oráculo le dio tal nombre, como que entendía la lengua líbica, y sabía que él vendría a ser rey en Libia; pues es cierto que él, llegado a la mayor edad, había ya ido a Delfos a consultar el oráculo sobre el defecto de su lengua, y que a su consulta había respondido así la Pitia:

Te trajo, oh Bato, aquí tu voz trabada;a poblar en la Libia, madre de reses,Apolo manda que de jefe vayas.

Te trajo, oh Bato, aquí tu voz trabada;a poblar en la Libia, madre de reses,Apolo manda que de jefe vayas.

Te trajo, oh Bato, aquí tu voz trabada;a poblar en la Libia, madre de reses,Apolo manda que de jefe vayas.

Te trajo, oh Bato, aquí tu voz trabada;

a poblar en la Libia, madre de reses,

Apolo manda que de jefe vayas.

A este oráculo repitió el consultante: «Mi amo y señor, acá vine para pediros remedio de mi voz trabada y defectuosa, y vos me dais oráculos diferentes para mí imposibles, ordenándome que funde ciudades en la Libia. ¿Qué medios y qué poder tengo yo para ello?». Por más que así representó, no pudo lograr otra respuesta del oráculo; y viendo Bato que se le inculcaba siempre lo mismo que antes, dejando las cosas en tal estado, regresó a Tera.

CLVI.Mas como en adelante no solo a él sino también a los otros vecinos de Tera todo continuase en salirles mal, no pudiendo dar estos con la causa de tanta desgracia, enviaron a Delfos a saber cuál fuese la ocasión de semejante calamidad. La respuesta de la Pitia fue que como fuerancon Bato a fundar una colonia en Cirene de la Libia, todo les iría mejor. Por esta respuesta resolvieron los tereos enviar allá a Bato con dos galeras de 50 remos. Estos colonos aventureros, como no pudiesen dejar de partir, se hicieron a la vela como para ir en busca de la Libia; pero vueltos atrás se restituyeron a Tera. A su regreso les echaron de allá los tereos, sin dejarles arribar a tierra, mandándoles que otra vez emprendiesen la navegación. Obligados a ello, emprendieron de nuevo su viaje, y poblaron cerca de la Libia una isla, que según dije se llamaba Platea, y que pretenden no es mayor que la sola ciudad actual de Cirene.

CLVII.Después de haberla habitado ya dos años y de ver que no por esto mejoraban sus negocios, dejando en ella un hombre solo, partieron todos los demás para Delfos. Presentándose allí al oráculo, le propusieron que a pesar de ser ya moradores de la Libia no por eso experimentaban alivio en sus calamidades. A lo que la Pitia respondió:

Sin ir a Libia, que en ganado abunda,pretendes saber más acerca de ellaque yo mismo que allí a verla estuve:admírame, pues, tu gran talento.

Sin ir a Libia, que en ganado abunda,pretendes saber más acerca de ellaque yo mismo que allí a verla estuve:admírame, pues, tu gran talento.

Sin ir a Libia, que en ganado abunda,pretendes saber más acerca de ellaque yo mismo que allí a verla estuve:admírame, pues, tu gran talento.

Sin ir a Libia, que en ganado abunda,

pretendes saber más acerca de ella

que yo mismo que allí a verla estuve:

admírame, pues, tu gran talento.

Oída tal respuesta, viendo Bato que Apolo no les dejaría parar con su colonia si primero no fueran a colocarla en el mismo continente de Libia, volviose a embarcar con su comitiva. Vuelto con los suyos a su isla, y tomado consigo al que allí dejaron, hicieron una población en un sitio de la Libia llamado Aziris,[429]situado enfrente de la isla, rodeado de hermosísimas colinas y bañado a un lado por un río.

CLVIII.Seis años enteros estuvieron en este paraje, pero llegado el séptimo, los mismos libios lograron de ellos quelo desamparasen, prometiendo transportarles a otro sitio mejor; y en efecto, los condujeron hacia poniente a una región la más bella del universo. Pero a fin de que los griegos no atinasen dónde venía a caer el nuevo establecimiento, los llevaron allá de noche, no fuese que viajando de día midiesen por las horas el sitio y la distancia. El nombre del país adonde fueron es el de Irasa. Habiéndoles, pues, llevado a una fuente que se dice ser de Apolo: «Amigos griegos, les dijeron, aquí sí que estaréis bien; este lugar es un encanto; aquí vienen a caer las mismas cataratas del cielo».

CLIX.Durante el tiempo de la vida de Bato,[430]el conductor de la colonia, que reinó 40 años, y el de Arcesilao su hijo, que reinó 16, se mantuvieron allí los cireneos tantos en número cuantos al principio de la fundación habían sido a ella destinados. Pero en tiempo del tercer rey, llamado Bato el Feliz, la Pitia con sus oráculos movió a todos los griegos a navegar a Libia para incorporarse en la colonia de los cireneos que les convidaban con la repartición de las posesiones y campos. El oráculo que profirió fue el siguiente:

Quien al reparto de la fértil Libiatarde acuda, no poco ha de pesarle.

Quien al reparto de la fértil Libiatarde acuda, no poco ha de pesarle.

Quien al reparto de la fértil Libiatarde acuda, no poco ha de pesarle.

Quien al reparto de la fértil Libia

tarde acuda, no poco ha de pesarle.

El efecto fue que se juntó en Cirene mucho griego; pero viendo los libios circunvecinos que se les iba cercenando mucho el terreno, y no pudiendo sufrir Adicrán, que este era el nombre de su rey, ni el perjuicio de verse privado de aquella comarca, ni la insolencia que con él usaban loscireneos, por medio de unos enviados al Egipto, se entregaron a sí mismos con todos sus bienes al rey de los egipcios Apríes. Juntó este un numeroso ejército de egipcios, y le hizo marchar a Cirene. Concurrieron armados los cireneos al lugar llamado Irasa y a la fuente Teste,[431]donde venidos a las manos con los egipcios, quienes no sabiendo por experiencia qué tropa era la griega la tenía en bajo concepto, les vencieron y derrotaron de manera que pocos pudieron volver sanos a Egipto, cuya pérdida fue la causa de que, irritados por ella los egipcios, se rebelasen contra Apríes.

CLX.El mencionado Bato tuvo por hijo a Arcesilao, quien le sucedió en el mando, si bien desde el principio reinó entre él y sus hermanos la discordia y sedición, hasta el punto de separarse estos y de partir hacia otra parte de la Libia. Allí, habiendo tomado acuerdo entre ellos, fundaron la ciudad que entonces llamaron Barca, como se llama todavía. No contentos con su rebelión, al tiempo que la fundaban hicieron que los libios se alzasen contra los cireneos. Arcesilao hizo después una expedición contra los libios, tanto los que habían acogido a los rebeldes, como contra los que se le habían rebelado; pero estos, por miedo que de él tuvieron, dejando sus tierras huyeron hacia los libios orientales. Fueles siguiendo Arcesilao, hasta que llegados los fugitivos a un lugar de la Libia llamado Leucón, se resolvieron a cargar contra el enemigo. En la refriega fueron los libios tan superiores, que allí quedaron muertos 7000hoplitas[432]cireneos. Después de esta desgracia, cayó enfermo Arcesilao, y estando en cama y habiendo tomado una medicina, fue ahogado por su hermano Learco, a quienmató después a traición la viuda de Arcesilao, que tenía por nombre Erixo.

CLXI.En vez de Arcesilao entró a reinar su hijo Bato, que era cojo y de pies contrahechos. Por razón del destrozo padecido en la guerra, los cireneos destinaron unos diputados a Delfos para saber del oráculo de qué medio se podrían valer para poner su ciudad en mejor estado. Mandoles la Pitia que tomasen en Mantinea[433]de la Arcadia un reformador, para cuyo empleo, a petición de los cireneos, fue nombrado por los de Mantinea, Demonacte, el hombre de mayor crédito que había en la ciudad. Habiendo después pasado el nuevo visitador a Cirene, e informándose puntualmente de todo, hizo en ella dos innovaciones: la una fue distribuir en tres partidos a sus vecinos, señalando para el uno a los tereos con los pueblos fronterizos; para el otro a los peloponesios con los cretenses; para el tercero a todos los demás isleños: la segunda fue pasar todos los derechos y regalías que habían tenido antes los reyes al cuerpo de la república, dejando al rey Bato la prerrogativa del sacerdocio y la inspección de los templos con sus ingresos.

CLXII.Duró tal estado de cosas todo el tiempo que vivió Bato; pero en el de su hijo Arcesilao nació una gran contienda y porfía acerca de los puestos y magistraturas. Autor de ella fue dicho Arcesilao, hijo de Bato el cojo y de Feretima, el cual no quería estar a lo ordenado por Demonacte de Mantinea, sino que pretendía recobrar todas las regalías y derechos de sus antepasados. El éxito de la sedición y discordia fue que, perdida por Arcesilao la batalla, hubo de escapar a Samos, y su madre a Salamina de Chipre.Era entonces señor de Salamina Eveltón, el que dedicó en Delfos aquel incensario tan digno de verse que se conserva allí en el tesoro de los corintios.[434]Llegada a la corte de este, Feretima pidiole un ejército que le restituyese a Cirene: esmerábase Eveltón en hacerle mil regalos, menos lo que ella le pedía; mas la princesa al recibirlos decíale que buenas eran aquellas dádivas y que mucho las agradecía, pero que fuera mejor y que mucho más le agradeciera el favor del ejército que le había pedido; y esta era la arenga que a cada regalo repetía. Regalole, por último, Eveltón un huso de oro y una rueca armada con su copo de lana, y como también entonces Feretima repitiese las mismas palabras, respondiole aquel: «Con estos dijes se obsequia a una mujer y no con el mando de un ejército».

CLXIII.Por aquel mismo tiempo Arcesilao, refugiado en Samos, no hacía sino reclutar a cuantos podía, con la promesa de repartirles campos en Cirene. Recogido ya un grande ejército, fuese él mismo a Delfos a consultar aquel oráculo sobre su vuelta, a lo que respondió la Pitia: «Apolo os da el reino en Cirene hasta el cuarto Bato y el cuarto Arcesilao por espacio de ocho generaciones; pero él mismo os exhorta a que no penséis en prolongarlo más allá. Vuélvete tú, y mantente tranquilo en casa; y si acaso hallares el horno lleno de cántaros no te dé la gana de cocerlos, antes déjalos muy enhorabuena. Pero si cocieres la hornada, no entres en larodeada de agua, pues de no hacerlo así morirás tú mismo, y contigo el más bravo toro».

CLXIV.Este oráculo dio la Pitia a Arcesilao, quien llevando consigo las tropas que tenía en Samos, fuese a Cirene. Apoderado allí del mando, no se acordaba ya de la profecía de la Pitia, sino que procuraba vengarse de los que sele habían levantado, obligándoles a la fuga. Algunos de sus contrarios, sin querer exponerse al peligro, se habían ausentado del país; a algunos otros, caídos en manos de Arcesilao, se les envió a Chipre para que se les hiciese perecer, si bien quiso la fortuna que habiendo aportado a Cnido,[435]los cnidios les librasen de la muerte, y les enviasen a Tera: algunos otros, por fin, se refugiaron a una gran torre de un particular llamado Aglomaco la cual mandó rodear de fagina Arcesilao y quemar vivos en ella a dichos cireneos. Como reflexionase después sobre lo hecho, y entendiese que a esto aludía lo que la Pitia le decía en el oráculo, que si hallaba los cántaros en el horno no quisiese cocerlos, temiendo la muerte que se le había profetizado, e imaginando que Cirene era larodeada de aguadel oráculo, no quiso de propósito entrar más en la ciudad de los cireneos. Estaba casado con una parienta hija del rey de los barceos llamada Alacir: refugiose, pues, a la corte de su suegro. Allí, algunos de los ciudadanos, junto con aquellos cireneos que vivían en ella desterrados, habiéndole acechado al tiempo que paseaba por la plaza, le asesinaron juntamente con su suegro. Así Arcesilao vino a encontrar con su destino fatal, habiéndose desviado, o de propósito o por descuido, del aviso del oráculo.

CLXV.En tanto que Arcesilao se detenía en Barca preparando su misma ruina, Feretima su madre cumplía con todas las funciones honrosas de gobernadora del reino en lugar de su hijo, acudiendo al despacho de los negocios y presidiendo en el consejo de Estado. Pero apenas supo que su hijo había sido asesinado en Barca, huyó sin más dilación al Egipto, a lo que la movieron los servicios que Arcesilao tenía hechos a Cambises, hijo de Ciro,[436]habiendosido el que puso a Cirene bajo la protección del persa, y se la hizo tributaria. Llegada Feretima al Egipto, imploró la protección de Ariandes, suplicándole quisiese ampararla y vengarla de los rebeldes, valiéndose del pretexto de decir que por adicto a los medos había muerto su hijo.

CLXVI.Era Ariandes el virrey de Egipto nombrado por Cambises, y andando el tiempo quiso apostárselas con Darío, temeridad que pagó con la cabeza; pues habiendo oído y visto que Darío quería dejar de sí una memoria sin igual que ningún otro monarca hubiese dejado antes, quiso Ariandes imitarle por su parte, hasta que por esta competencia llevó su merecido. Acuñó Darío una moneda de oro el más puro y acendrado que darse pudiese;[437]y Ariandes el virrey de Egipto hizo otro tanto en una moneda de plata finísima que mandó batir, de donde aún ahora no hay plata más acendrada y pura que la ariándica. Informado Darío de lo que hacía Ariandes, so color de que se le había sublevado, le hizo morir.

CLXVII.Lleno entonces Ariandes de compasión por Feretima, diole en su socorro toda la armada de Egipto, así la de tierra como la de mar, señalando por general de tierra a Amasis, de patria marafio, y de mar a Bardes, que era de la familia de los Pasargadas. Pero antes de hacer partir el ejército envió Ariandes a Barca un heraldo que preguntase quién había sido el que mató a Arcesilao, a lo que respondieron los barceos que todos a una le habían dado la muerte por haber recibido de él muchas injurias. Con tal respuesta acabose Ariandes de resolver, y envió todo su ejército juntamente con Feretima.

CLXVIII.Tal era el pretexto que se hacía valer para aquella expedición; pero a lo que entiendo, el motivo verdaderono era sino el deseo de conquistar a los de la Libia; porque siendo muchas y varias las naciones de los libios, muy pocas eran las que entre ellas obedecían al persa, y la mayor parte en nada contaban con Darío. Explicaré la situación de los libios, comenzando desde el Egipto. Los primeros vecinos a este reino son los adirmáquidas,[438]que tienen sus propias leyes y costumbres, aunque por la mayor parte son las mismas que las de Egipto. En el vestido siguen el traje de los otros libios; sus mujeres llevan en una y otra pierna ajorcas de bronce, y los insectos que al peinarse cogen los muerden luego, y vengadas así de sus picaduras los arrojan, cosa que solo se usa en esta nación. Son los únicos asimismo entre los libios que presentan al rey todas las doncellas que están para casarse, y si alguna le agrada, él es el primero en conocerla. Estos adirmáquidas se extienden desde el Egipto hasta el puerto que llaman Plino.

CLXIX.Confinan con estos los giligamas, situados hacia poniente hasta la isla Afrodisíade.[439]Frontera del medio de este país viene a caer la isla Platea, que poblaron los cireneos. En su continente se halla el puerto de Menelao y también la región de Aziris en que los cireneos habitaban. Desde allí comienza el silfio, que desde la isla de Platea se extiende hasta la boca o entrada de la Sirte. El modo de vivir de estos pueblos es el mismo que el de los primeros.

CLXX.Por la parte de poniente los asbistas son confinantescon los giligamas; están sobre Cirene, y no llegan hasta el mar, cuya costa ocupan los cireneos. Son entre los libios los más aficionados a gobernar una carroza de dos tiros. En los más de sus usos y modales imitan a los de Cirene.

CLXXI.Siguiendo hacia poniente, tras los asbistas vienen los ausquisas, que caen sobre Barca y confinan con el mar cerca de Evespérides.[440]En medio de la región de los ausquisas viven los cébales, nación poco populosa, los cuales lindan con el mar cerca de una ciudad de los barceos llamada Tauquira.[441]Su modo de vivir es el mismo que usan los pueblos que están sobre Cirene.

CLXXII.Los nasamones, nación muy numerosa, son los comarcanos de los ausquisas, tirando hacia poniente. Dejando en verano sus ganados a las costas del mar, suben a un territorio que llaman Augila[442]para recoger la cosecha de los dátiles, pues allí hay muchas, muy grandes palmas y todas fructíferas. Van a caza de langostas, las que muelen después de secas al sol, y mezclando aquella harina con leche se la beben. Es allí costumbre tener cada uno muchas mujeres, haciendo que el uso de ellas sea común a todos, pues del mismo modo que los maságetas, plantando delante de la casa su bastón, están con la que quieren. Acostumbran asimismo que cuando un nasamón se casa la primera vez, todos los convidados a la boda conozcan aquella primera noche a la novia, y que cada uno de losque la conocieren la regale con alguna presea traída de su casa. En su modo de jurar y adivinar, juran por aquellos hombres que pasan entre ellos por los más justos y mejores de todos, y en el acto mismo de jurar tocan sus sepulcros; adivinan yendo a las sepulturas de sus antepasados, donde después de hechas sus deprecaciones se ponen a dormir, y se gobiernan por lo que allí ven entre sueños. En sus contratos y promesas usan de la ceremonia de dar el uno de beber al otro con su mano, y tomando mutuamente de él, y si no tienen a punto cosa que beber, tomando del suelo un poco de polvo lo lamen.

CLXXIII.Con los nasamones confinan los psilos, aunque todos ellos ya perecieron: el viento Noto se fue absorbiendo toda el agua, y secando los manantiales, balsas y charcos del país, que estando todo entre las sirtes, era de suyo muy falto de agua. Resolvieron los psilos de común acuerdo hacer una expedición contra su enemigo el maligno Noto: si ello fue así o no, no me meto en averiguarlo; solo soy eco de los libios.[443]Habiendo, pues, llegado a los desiertos arenales, el Noto soplando los sepultó allí a todos, y su región la poseen ahora los nasamones, después de tan fatal ruina.

CLXXIV.Los garamantes[444]son los que hacia el mediodía estaban sobre los psilos, en un país agreste y lleno de fieras: son rudos e insociables, huyendo la comunicación con cualquier hombre; ni tienen armas marciales, ni saben ofender a los otros ni defenderse a sí mismos. Viven, como dije, más allá de los nasamones.

CLXXV.Pero hacia poniente, siguiendo la costa del mar, los que vienen después son los macas, los cuales se cortan el pelo de manera que, rapándose a navaja la cabeza de una y otra parte, se dejan crecer un penacho en la coronilla.[445]En la guerra llevan para su defensa unos como escudos hechos de la piel del avestruz, ave de tierra. El río Cínipe, bajando de la colina que llaman de las Gracias, pasa por su país y desagua en el mar. Dicha colina es un montecillo poblado de espesos árboles, al paso que las otras tierras de Libia de que acabo de hablar están del todo rasas; y desde él hay al mar 200 estadios.

CLXXVI.Comarcanos de los macas son los gindanes, cuyas mujeres llevan cerca de los tobillos sus ligas de pieles, y las llevan, según corre, porque por cada hombre que las goza, se ciñen en su puesto la señal indicada, y la que más ligas ciñe esa es la más celebrada por haber tenido más amantes.

CLXXVII.La parte marítima de dichos gindanes es habitada por los lotófagos, hombres que se alimentan solo con el fruto del loto,[446]fruto que es del tamaño de los granos del lentisco, pero en lo dulce del gusto parecido al dátil de la palma: de él sacan su vino los lotófagos.

CLXXVIII.Por las orillas del mar siguen a los lotófagos los maclies, que comen también el loto, si bien no hacen tanto uso de él como los primeros. Extiéndense hasta el Tritón, que es un gran río que desagua en la gran laguna Tritónida, donde hay una isla llamada Fla,[447]la cual dicen quelos lacedemonios, según un oráculo, deben ir a poblar.

CLXXIX.Corre asimismo la siguiente tradición: Después que Jasón hubo construido su naveArgosa la raíz del monte Pelio, embarcó en ella una hecatombe de cien bueyes y una trípode de bronce, y queriendo ir a Delfos daba la vuelta alrededor del Peloponeso; pero al llegar con su nave cerca de Malea, se levantó un viento norte que le llevó a la Libia. No había aún descubierto tierra, cuando se vio metido en los bajíos de la laguna Tritónida. Allí, como no hallase camino ni medio para salir, se dice que apareciéndole Tritón le pidió que le diese aquella trípode, prometiéndole en pago mostrarle paso para la salida y sacarle sin pérdida alguna. Habiendo venido en ello Jasón, logró por esto medio que Tritón le mostrase por donde salir de entre aquellos bancos de arena. El mismo Tritón, habiendo puesto aquella trípode en su templo, comenzó desde ella a profetizar y declarar a Jasón y a sus compañeros un gran misterio, a saber: que era una disposición totalmente inevitable del hado, que cuando alguno de los descendientes de aquellos argonautas se llevase la trípode, entonces hubiese alrededor de la laguna Tritónida cien ciudades griegas. Venido este oráculo a noticia de los naturales de Libia, fue ocasión para que escondiesen la trípode.

CLXXX.Son fronterizos de los maclies los auseos,[448]pues ambos habitaban en las orillas de la laguna Tritónida divididos entre sí por el río Tritón. Los maclies se dejan crecer el pelo en la parte posterior de la cabeza, y los auseos en la parte anterior de ella. Las doncellas del país hacen todos los años una fiesta a Atenea, en la cual, repartidas en dos bandas, hacen sus escaramuzas a pedradas y agarrotazos, y dicen que practican aquellas ceremonias, propias de su nación, en honra de aquella diosa su paisana a la cual llamamos Atenea. Tienen creído que las doncellas que mueren de aquellas heridas, no lo eran más que las madres que las parieron, y así las llaman las falsas vírgenes. Antes de dar fin a aquel combate, cogen siempre a la doncella que por votos de todas se ha portado mejor en el choque; ármanla con un capacete corinto y con un arnés griego, y puesta encima de un carro llévanla en triunfo alrededor de la laguna. Ignoro con qué armadura adornasen a sus doncellas antes de tener por vecinos a los griegos, si bien me inclino a pensar que con la armadura egipcia, pues siento y digo que los griegos tomaron de los egipcios el yelmo y el escudo. Por lo que toca a Atenea, dicen ellos que fue hija de Poseidón y de la laguna Tritónida, pero que enojada por cierto motivo contra su padre se entregó a Zeus, el cual se la apropió por hija: así lo cuentan al menos. Estos pueblos, sin cohabitar particularmente con sus mujeres, usan no solo promiscuamente de todas, sino que se juntan con ellas en público, como suelen las bestias. Después que los niños han crecido algo en poder de sus madres, se juntan en un lugar los hombres cada tercer mes, y allí se dice que tal niño es hijo de aquel o quien más se asemeja.

CLXXXI.Estos de que hemos hablado son los libios nómadas de la costa del mar. La Libia interior y mediterránea, que está sobre ellos, es una región llena de animales fieros.[449]Pasada esta tierra, hay una cordillera o loma dearenales que sigue desde la ciudad de Tebas de Egipto hasta las columnas de Heracles, en la cual se hallan, mayormente en las diez primeras jornadas, unos grandes terrones de sal, que están en unos cerros que allí hay. En la cima de cada cerro brotan de la sal unos surtidores de agua fría y dulce; cerca de la cual habitan unos hombres, que son los últimos hacia aquellos desiertos, situados mas allá de la región de las fieras. A las diez jornadas de Tebas se hallan primero los amonios, que a imitación de Zeus Tebano tienen un templo de ZeusCaricarnero, pues como ya llevo dicho de antemano, la estatua de Zeus que hay en Tebas tiene el rostro de carnero. Hay allí una fuente cuya agua por la madrugada está tibia; dos horas antes del medio día está algo fría; mas a medio día friísima; en cuyo tiempo riegan con ella los huertos: desde medio día abajo va perdiendo de su frialdad, tanto, que al ponerse el sol está ya tibia, y desde aquel punto vase calentando hasta acercarse la media noche, a cuya hora hierve a borbotones; pero al bajar la media noche gradualmente se enfría hasta la aurora siguiente. Esta agua lleva el nombre de fuente del Sol.

CLXXXII.Mas allá de los amonios, a diez días de camino siguiendo la loma de arena, aparece otra colina de sal semejante a la de aquellos, donde hay la misma agua con habitantes que la rodean. Llámase Augila, y allí suelen ir los nasamones a hacer su cosecha de dátiles.

CLXXXIII.Desde Augila, después de un viaje de diez jornadas, se encuentra otra colina de sal con su agua y con muchas palmas frutales como lo son las otras, y con hombres que viven en aquel cerro que se llaman los garamantes, nación muy populosa, quienes para sembrar los campos cubren la sal con una capa de tierra.[450]Cortísima es ladistancia desde ellos a los lotófagos, pero desde allí hay un viaje de treinta días hasta llegar a aquellos pueblos donde los bueyes van paciendo hacia atrás, porque teniendo las astas retorcidas hacia delante, van al parecer retrocediendo paso a paso, pues si fueran avanzando, no pudieran comer, porque darían primero con las astas en el suelo; fuera de lo dicho y en tener el cuero más recio y liso, en nada se diferencian de los demás bueyes. Van dichos garamantes a caza de los etíopes trogloditas,[451]montados en un carro de cuatro caballos, lo cual se hace preciso por ser estos etíopes los hombres más ligeros de pies de cuantos hayamos oído hablar. Comen los trogloditas serpientes, lagartos y otros reptiles semejantes: tienen un idioma a ningún otro parecido, aunque puede decirse que en vez de hablar chillan a manera de murciélagos.

CLXXXIV.Mas allá de los garamantes, a distancia también de diez leguas de camino, se ve otro cerro de sal, otra agua y otros hombres que viven en aquellos alrededores, a quienes dan el nombre de atarantes; son los hombres anónimos que yo conozca, pues si bien a todos en general se les da el nombre de atarantes, cada uno de por sí no lleva en particular nombre alguno propio. Cuando va saliendo el sol le cargan de la más crueles maldiciones e improperios, porque es tan ardiente allí que abrasa a los hombres y sus campiñas. Tirando adelante otras diez jornadas, se hallará otra colina de sal y en ella su agua; cerca del agua, gentes que allí viven. Con esta cordillera de sal está pegado un monte que tiene por nombre Atlas, monte delgado, portodas partes redondo, y a lo que se dice tan elevado, que no alcanza la vista a su cumbre por estar en verano como en invierno siempre cubierta de nubes. Dicen los naturales, que su monte es la columna del cielo; de él toman el nombre sus vecinos, llamándose los atlantes, de quienes se cuenta que ni comen cosa que haya sido animada, ni durmiendo sueñan jamás.[452]

CLXXXV.Hasta dichos atlantes llegan mis noticias para poder dar los nombres de las naciones que viven en la cordillera de sal; pero de ahí no pasan, si bien se extiende la loma hasta las columnas de Heracles, y aun más allá. Hay en esta cordillera cierta mina de sal tan dilatada, que tiene diez días de camino; y en aquel espacio viven unos hombres cuyas casas son hechas generalmente de grupos o piedras de sal. Ni hay que admirarlo, pues por aquella parte de la Libia no llueve jamás; que si lloviera, no pudieran resistir aquellas paredes salinas.[453]De aquellas minas sácase sal, así de color blanco como de color encarnado. Más allá de la referida loma, para quien va hacia el Noto tierra adentro de la Libia, el país es un desierto, un erial sin agua, un páramo sin fiera viviente, sin lluvia del cielo, sin árbol ninguno, sin humedad ni jugo.

CLXXXVI.Así que, desde el Egipto hasta la laguna Tritónida,los libios que allí viven son nómadas o pastores, que comen carne y beben leche, si bien se abstienen de comer vaca, siguiendo en esto a los egipcios; lechones, ni los crían ni los comen. Aun las mujeres de Cirene tienen también escrúpulo de comer carne de vaca por respeto a la diosa Isis de Egipto, en cuyo honor hacen ayunos y fiestas, pero aun hacen más las mujeres de Barca, que ni vaca ni tocino comen.

CLXXXVII.Más allá de la laguna Tritónida, hacia poniente, ni son ya pastores los libios, ni siguen los mismos usos, ni practican con los niños lo que suelen los nómadas; pues que estos, ya que no todos, que no me atrevo a decirlo absolutamente, por lo menos muchísimos de ellos, cuando sus niños llegan a la edad de cuatro años, toman un copo de lana sucia y con ella les van quemando y secando las venas en la coronilla, y algunos asimismo las de las sienes: el fin que en esto tienen es impedir que en toda la vida no les molesten las fluxiones que suelen bajar de la cabeza, y a esto atribuyen la completa salud de que gozan. Y a decir verdad, son los libios los hombres más sanos que yo sepa;[454]esto afirmo, pero sin atribuirlo a la causa referida. Si acontece que al tiempo de hacer la operación del fuego les den convulsiones a los niños, tienen a mano un remedio eficaz, a saber, echan sobre ellos la orina de un macho de cabrío y vedlos ahí sanos; de lo cual tampoco salgo fiador, sino que cuento simplemente lo que dicen.

CLXXXVIII.Los nómadas en la Libia hacen del siguiente modo sus sacrificios: ante todo cortan como primicias del sacrificio la oreja de la víctima y la arrojan sobre su casa; después de esta ceremonia hácenle volver hacia atrás la cerviz. El sol y la luna son las únicas deidades a quienesofrecen sacrificio todos los libios, aunque los que viven en los contornos de la laguna Tritónida sacrifican también a Atenea con mucha particularidad, y en segundo lugar a Tritón y a Poseidón.

CLXXXIX.Parece sin duda que los griegos tomaron de las mujeres libias así el traje y vestido en las estatuas de Atenea, como también las égidas, pues el traje de aquellas es enteramente el mismo que el de Atenea, solo que su vestido es de badana, y las franjas que llevan en sus égidas no son unas figuras de sierpes, sino unas correas a modo de borlas. Aun más, el nombre mismo de égida dice que de la Libia vino el traje de nuestrosPaladios(estatuas de Atenea), pues las libias acostumbran meterse encima de su vestido en vez de mantilla unas egeas o marroquías adobadas,[455]teñidas de colorado con franjas, de suerte que los griegos del nombre de estas egeas formaron el de égidas. Soy asimismo de opinión de que la algazara usada en los sacrificios griegos tuvo su origen en la Libia, donde es muy frecuente entre las libias, que son excelentes plañideras. Del mismo modo los griegos aprendieron de los libios el tiro de cuatro caballos en la carroza.

CXC.En los entierros siguen los nómadas las mismas ceremonias que los griegos, aunque deben exceptuarse los nasamones, pues estos entierran sentado el cadáver, y a este fin observan al enfermo cuando va a morir, y lo sientan entonces en la cama, para que no expire boca arriba. Son las casas de los nómadas unas cabañas hechas de varillas de gamón entretejidas con juncos, casas portátiles de un lugar a otro.[456]Tales son sus usos en resumen.

CXCI.Por la parte de poniente del río Tritón confinancon los auseos otros pueblos de la Libia, de profesión labradores, que llevan el nombre de maxies, y usan levantar sus casas con regularidad. Críanse el pelo en la parte derecha de la cabeza, y se lo cortan en la siniestra; píntanse el cuerpo de bermellón y pretenden ser descendientes de los troyanos.[457]Esta región de la Libia, como también lo restante de ella hacia poniente, es mucho más abundante en fieras y bosques que la de los nómadas, pues que la parte oriental de la Libia, que estos habitan, es una tierra baja y arenosa hasta llegar al río Tritón; pero la que desde este río se dilataba hacia poniente, que es la parte que habitan los libios labradores, es ya un país en extremo montuoso, y muy poblado de árboles y de fieras. Hay allí serpientes de enorme grandeza; hay leones, elefantes, osos y áspides. Vense allí asnos con astas; se ven hombrescinéfalos, y otros, si creemos a lo que nos cuentan,acéfalos, de quienes se dice que tienen los ojos en el pecho, y otros hombres salvajes, así machos como hembras; vense, en fin, muchas otras fieras reales y no fingidas.[458]

CXCII.Pero ninguna de las que acabo de decir se cría entre los nómadas, aunque se hallan entre ellos otras castas de animales, lospigargos,[459]las cabras monteses, los búfalos,los asnos que no beben jamás, pero no los asnos cornudos, los ories o unicornios, de cuyas astas hacen los fenicios sus varas de medir, siendo estos animales del tamaño de un buey; las basarias, especie de vulpeja, las hienas, los puercoespines, los carneros salvajes, los dicties, los lobos silvestres, las panteras, los bories,[460]los cocodrilos terrestres de tres codos de largo muy parecidos a los lagartos, los avestruces de tierra, y unas sierpes pequeñas cada una con su cuernecillo. Estos son los animales propios de dicho país, donde hay asimismo los que producen los otros, a excepción del ciervo y del jabalí,[461]pues ni de uno ni de otro se halla raza en Libia. Vense allí tres castas de ratones; unos se llamandípodes, de dos pies; otroszegeries, palabra líbica que equivale acollados; los terceros erizos: críanse también unas comadrejas muy semejantes a las de Tarteso. Esta es, según he podido alcanzar con mis informaciones las más diligentes y prolijas, la suma de los animales que cría la región de los nómadas en la Libia.

CXCIII.Con los maxies están confinantes los zaveces, cuyas mujeres sirven de cocheras a sus maridos en los carros de guerra.

CXCIV.Con estos confinan los gizantes, en cuyo país, además de la mucha miel que hacen las abejas, es fama que los hombres la labran aún en mayor copia con ciertos ingenios o artificios.[462]Todos los gizantes se pulen tiñéndosede bermellón. Comen la carne de los monos, de los cuales hay en aquellos montes grandísimos rebaños.

CXCV.Cerca del país de dichos gizantes, según cuentan los cartagineses, está la isla Ciravis,[463]de 206 estadios de largo, pero muy angosta, a la cual se puede pasar desde el continente. Muchos olivos hay en ella y muchas vides, y se halla en la misma una laguna tal, que de su fondo sacan granitos de oro las doncellas del país, pescándolos y recogiéndolos con plumas de ave untadas con pez. No salgo fiador de la verdad de lo que se dice, solamente lo refiero; aunque puede muy bien suceder, pues yo mismo he visto cómo en Zacinto se saca del agua la pez en cierta laguna. Hay, pues, una laguna entre otras muchas de Zacinto, y la mayor de todas, que cuenta por todas partes 60 pies de extensión, y tiene de hondo hasta dos orgias: dentro de ella meten un chuzo, a cuya punta va atado un ramo de arrayán; apégase al ramo la pez, la cual sacada así huele a betún, y en todo lo demás hace ventaja a la pez de Pieria. Al lado de la laguna abren un hoyo, donde van derramando la pez que, recogida ya en gran cantidad, sacan del hoyo y la ponen en unos cántaros. Todo lo que cayere en esta laguna va al cabo pasando por debajo de tierra a salir al mar, distante de ella cosa de cuatro estadios. Esto digo para que se vea que no carece de probabilidad lo que se cuenta de la isla que hay en Libia.

CXCVI.Otra historia nos refieren los cartagineses, que en la Libia, más allá de las columnas de Heracles, hay cierto paraje poblado de gente donde suelen ellos aportar y sacar a tierra sus géneros, y luego dejarlos en el mismo borde del mar, embarcarse de nuevo, y desde sus barcosdar con humo la señal de su arribo. Apenas lo ve la gente del país, cuando llegados a la ribera dejan al lado de los géneros el oro, apartándose otra vez tierra adentro.[464]Luego, saltando a tierra los cartagineses hacia el oro, si les parece que el expuesto es el precio justo de sus mercaderías, alzándose con él se retiran y marchan; pero si no les parece bastante, embarcados otra vez se sientan en sus naves, lo cual visto por los naturales vuelven a añadir oro hasta tanto que con sus aumentos les llegan a contentar, pues sabido es que ni los unos tocan al oro hasta llegar al precio justo de sus cargas, ni los otros las tocan hasta que se les tome su oro.

CXCVII.Estas son, pues, las naciones de la Libia que puedo nombrar, muchas de las cuales ni se cuidaban entonces ni se cuidan ahora del gran rey de los medos. Algo más me atrevo a decir de aquel país: que las naciones que lo habitan son cuatro y no más, según alcanzo; dos originarias del país, y dos que no lo son; originarios son los libios y los etíopes, situados aquellos en la parte de la Libia que mira al Bóreas, estos en la que mira al Noto; advenedizas son las otras dos naciones, la de los fenicios y la de los griegos.

CXCVIII.Por lo que toca a la calidad del terreno, no me parece que pueda compararse la Libia ni con el Asia ni con la Europa,[465]salva, empero, una región que lleva el mismo nombre que su río Cínipe, pues esta ni cede a ninguna de las mejores tierras de pan llevar, ni es en nada parecidaa lo restante de la Libia; es de un terruño negro y de regadío por medio de sus fuentes, ni está expuesta a sequías, ni por sobrada agua suele padecer, si bien en aquel paraje de la Libia llueve a menudo, y en cuanto al producto, da por cada uno, tanto como la campiña de Babilonia. Y por más que sea feraz la tierra que cultivan allí los evesperitas, la cual cuando acierta la cosecha llega a rendir ciento por uno, no iguala con todo a la comarca de Cínipe, que puede dar trescientos por uno.

CXCIX.La región Cirenaica, que es la tierra más elevada que hay en la parte de la Libia poseída por los nómadas, logra todos los años tres estaciones muy dignas de admiración, pues viene primero la cosecha de los frutos vecinos a la marina, que piden ser antes que los demás segados y vendimiados: acabados de recoger estos tempranos frutos, están ya sazonados y a punto de ser cogidos los de las campiñas o colinas, como dicen, que caen en medio del país; y al concluir esta segunda cosecha, los frutos de la tierra más alta han madurado ya y piden ser cogidos: de suerte que al acabarse de comer o de beber la primera cosecha del año, entonces cabalmente es cuando se recoge la última; con lo cual se ve que los cireneos siegan durante ocho meses.

CC.Bastará ya lo dicho en este punto; y volviendo por fin a los persas, los vengadores de Feretima partidos de Egipto por orden de Ariandes, pusieron sitio a Barca, pidiendo luego que llegaron se les entregasen los autores de la muerte de Arcesilao, demanda a que los sitiados, que habían sido comúnmente cómplices en aquel homicidio, no querían consentir. Nueve meses duraba ya el asedio de la plaza, en cuyo espacio hicieron los persas minas ocultas hasta las mismas murallas, y dieron asimismo varios asaltos a la plaza, todos muy vivos y obstinados. Iba descubriendo las minas un herrero que se valía para dar con ellas de un escudo de bronce, el cual iba pasando y aplicando por la parte interior del muro: si escudo aplicado donde el suelono se minaba, no solía resonar; pero cuando daba sobre un lugar que minasen los enemigos, correspondía el bronce con su sonido a los golpes internos de los minadores; y entonces eran perdidos los persas, a quienes con una contramina mataban los barceos en las entrañas de la tierra. Hallado este remedio contra las minas, se valían los barceos del de su valor para rebatir sus asaltos.

CCI.Pasado mucho tiempo en el asedio y muertos muchos de una y otra parte, y no menor número de persas que de barceos, Amasis, el general del ejército, acude a cierto ardid, persuadido de que no podría ver rendida la plaza con fuerza, sino con engaño y astucia. Manda, pues, abrir de noche una hoya muy ancha, encima de la cual coloca unos maderos de poca resistencia, y sobre ellos pone una capa de tierra en la superficie, procurando igualarla por encima con lo demás del campo. Apenas amanece otro día, cuando Amasis convida por su parte a los barceos con una conferencia, y los barceos por la suya, como quienes deseaban mucho la paz, la admiten gustosísimos. Entran, pues, a capitular estando encima de la hoya disimulada y se conciertan en estos términos: que se estaría a lo pactado y jurado mientras aquel suelo donde se hallaban fuese el mismo que era;[466]que los barceos se obligaban a satisfacer al rey pagando lo que fuese justo en razón, y los persas a no innovar cosa contra los barceos. Viendo estos firmadas así las paces y llenos de confianza en fuerza de ellas, abiertas de buena fe las puertas de par en par, no solo salían con ansia fuera de la ciudad, sino que permitían también a los persas acercarse a sus murallas. Válense los persas de la ocasión, y derribando repentinamente aquel puente o tablado falaz y oculto, corren dentro de la plaza y hacia los muros, de que se apoderan. Movioles a arruinar dicho suelode tablas la especiosa calumnia y pretexto de poder decir que no faltaban a la fe del tratado, por cuanto habían capitulado con los barceos que las paces durasen todo el tiempo que durase el mismo aquel suelo que había al capitular, pero que arruinado y roto el oculto tablado ya no les obligaba el tratado solemne de paz.

CCII.Feretima, a cuya disposición y arbitrio dejaron los persas la ciudad, no contenta con empalar alrededor de sus muros a los barceos que más culpables habían sido en la muerte de Arcesilao, hizo aún que cortados los pechos de sus mujeres fuesen de trecho en trecho clavados. Quiso además que en el botín se llevasen los persas por esclavos a los demás barceos, exceptuando a los batiadas todos y a los que en dicho asesinato no habían tenido parte alguna, a quienes ella encargó la ciudad.

CCIII.Al retirarse los persas con sus esclavos los barceos, llegados de vuelta a la ciudad de Cirene, los moradores, para cumplir con cierto oráculo, dieron paso por medio de ella a las tropas egipcias. Bares, el general de la armada, era de parecer que al pasar se alzasen con aquella plaza; pero no venía en ello Ainasis, general del ejército, dando por razón que había sido únicamente enviado contra Barca y no contra alguna colonia griega. Con todo, después que pasó el ejército y se acampó allí cerca en el collado de Zeus Licio, arrepentidos los persas de no haberse aprovechado de la ocasión, procuraron, entrando de nuevo en la plaza, apoderarse de ella; pero no se lo permitieron los de Cirene. Hubo en esto de extraño y singular que cayese de repente sobre los persas, contra quienes nadie tomaba las armas, un miedo tal y tan grande, que les hiciera huir por el espacio de 60 estadios antes de atreverse a plantar sus tiendas.[467]Al cabo, después que allí se acampó el ejército,llegole un correo de parte de Ariandes con orden de que se le presentaran; para cuya vuelta, provistos los persas de víveres, que a su ruego les suministraron los cireneos, continuaron sus marchas hacia el Egipto. Durante aquel viaje, lo mismo era quedarse algún persa fuera de la retaguardia, que caer sobre él los libios y quitarle la vida para despojarle de su vestido y apoderarse del bagaje; persecución que duró hasta que estuvieron ya en Egipto.

CCIV.Este es el ejército persa que se haya internado más en la Libia, habiendo sido el único que llegó hasta Evespérides.[468]Los prisioneros barceos, traídos como esclavos al Egipto, fueron desde allí enviados al rey Darío, quien les dio un lugar después para su establecimiento de la región Bactriana. Dieron ellos a su colonia el nombre de Barca, población que hasta hoy día subsiste en la Bactriana.

CCV.Pero Feretima no tuvo la dicha de morir bien; pues vengada ya, salida de la Libia, y refugiada en Egipto, enfermó bien presto, de manera que hirviéndole el cuerpo en gusanos, y comida viva por ellos, acabó mala y desastrosamente sus días, como si los dioses quisieran hacer ver a los hombres con aquel horroroso escarmiento cuán odioso les es el exceso y furor en las venganzas. De tal modo se vengó de los barceos Feretima, la esposa de Bato.

FIN DEL TOMO PRIMERO.


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