Chapter 5

CXVI.Los chipriotas, en suma, sacudido el yugo de los persas por el breve espacio de un año, cayeron de nuevo bajo el mismo dominio. En cuanto a aquellos jonios que habían hecho sus correrías hasta la misma Sardes, persiguiéronles los generales persas, especialmente Daurises, casado con una hija de Darío, y en su compañía otros dos yernos del rey, Himayes y Ótanes, y habiéndoles derrotado en campo de batalla, les obligaron a refugiarse a sus naves: repartidas las tropas en seguida contra las plazas del país, iban tomándolas con las armas.

CXVII.Echándose, pues, Daurises hacia el Helesponto, rindió las plazas de Dárdano, Abido, Percote, Lámpsaco y Peso,[86]y la toma de ellas le salió a plaza por día. Dirigíase desde Peso hacia la ciudad de Pario, cuando llegó aviso de que unidos los carios al partido jonio acababan de levantarse contra el persa, novedad que le obligó a que, dejando el Helesponto, marchase con sus tropas hacia Caria.

CXVIII.Ignoro cómo tuvieron los carios aviso de que contra ellos venía marchando Daurises, primero que este llegase con su ejército. Dioles lugar esta noticia adelantada a que se juntasen en cierto sitio llamado las ColumnasBlancas (Leucas Stelas), cerca del río Marsias, que bajando de la región Idríade va a confundirse con el Meandro. En la junta que allí tuvieron los carios, el mejor de los varios pareceres que hubo fue, a mi entender, el que dio Pixódaro, hijo de Mausolo y natural de Cindia, quien estaba casado con una princesa hija de Siénesis, rey de los cilicios. Era de parecer este varón que pasando el Meandro y dejando este río a las espaldas, entrasen los carios en batalla con el persa, pues así dispuesto y viendo cerrado el paso a la fuga, la misma necesidad de no poder desamparar su puesto les haría, sin duda, mucho más valientes y animosos de lo que eran naturalmente. Pero rechazado este voto, se siguió el contrario, de que no los carios, sino los persas, tuvieran a sus espaldas el Meandro, claro está que con la mira de que los persas, si quisieran huir, perdida la batalla, no pudieran volver atrás dando luego con el río.

CXIX.No tardaron en aparecer los persas, y pasando el Meandro vinieron a las manos con el enemigo cerca del río Marsias. En la batalla, si bien los carios por largo tiempo resistieron al persa haciendo los mayores esfuerzos de valor, su menor número, con todo, cedió al fin al mayor de los enemigos. Los muertos en el choque de parte de los persas fueron como 2000 y hasta 10.000 de la de los carios. Los que de estos quedaron salvos con la fuga, se vieron en la necesidad de refugiarse a Labraunda,[87]en el templo de Zeus elEstratioo guerrero, cerca del cual había un gran bosque de plátanos consagrado a aquella divinidad; y de paso no quiero dejar de observar que de cuantas naciones tengo noticia, la de los carios es la única que sacrifica a Zeus bajo aquel título. Refugiados allí los carios, empiezan a deliberar de qué manera podrían quedarsalvos, si acaso sería bien entregarse al persa a discreción o mejor abandonar de todo punto el Asia menor.

CXX.Estando, pues, los carios en lo mejor de su consulta, ven llegar hacia ellos a los milesios, juntos con sus demás confederados, con el objeto de darles asistencia y socorro: y al momento, dejándose de arbitrios para salvarse, se disponen de nuevo a continuar la guerra comenzada. Así que, acometidos segunda vez por los persas, hiciéronles los carios una resistencia más viva y larga aún que la pasada, aunque habiendo al cabo sido rotos y vencidos, murieron en la acción muchos de ellos, y padecieron en ella más que nadie los auxiliares milesios.

CXXI.Recobráronse los carios de su pérdida después de este destrozo, volviendo de nuevo a pelear. Saben que los persas se disponen a llevar las armas contra sus plazas, y les arman una emboscada en el camino que va a Pédaso. Salioles bien el artificio, porque habiendo dado de noche los persas en la celada, fueron pasados a filo de espada, y con sus tropas perecieron desgraciadamente los generales Daurises, Amorgas y Sisímacas, y con ellos asimismo Mirso, hijo de Giges. El adalid y autor principal de la emboscada fue un ciudadano de Milasa, llamado Heraclides, hijo de Ibanolis.

CXXII.Así murieron aquellos persas. Himayes, otro de los generales empleado en llevar las armas contra los jonios que invadieron a Sardes, se apoderó de Cío,[88]ciudad de Misia, echándose con su gente hacia la Propóntide. Mas dueño ya de la mencionada plaza, apenas supo que Daurises, dejando el Helesponto partía con sus tropas para Caria, condujo su gente al mismo Helesponto, donde además de todos los eolios situados en la región de la Ilíada, logró rendir a los gergites,[89]que son las reliquias de los antiguosteucros. Pero no sobrevivió Himayes a las conquistas de estas naciones, muerto de una enfermedad que en su curso le arrebató.

CXXIII.El virrey mismo de Sardes, Artafrenes, y en su compañía Ótanes, que era el tercero entre los generales ocupados en hacer la guerra en la Jonia y en la Eólida comarcana con ella, tomaron dos ciudades, la de Clazómenas en la Jonia, y la de Cime,[90]plaza de los eolios.

CXXIV.Al tiempo que caían dichas ciudades en poder del enemigo, el milesio Aristágoras, que sublevando la Jonia había llevado las cosas al último punto de perturbación, mostrose hombre de corazón poco constante en las adversidades, pues al ver lo que pasaba, pareciéndole ser enteramente imposible que pudiese ser vencido el rey Darío, solo pensó cómo podría escapando poner en salvo su persona. Llamando, pues, a consulta sus partidarios, les dice: que juzgaba por lo más acertado procurar ante todo tener prevenida y pronta una buena retirada a donde se refugiaran, si acaso la necesidad les obligase a desamparar a Mileto; que decidieran si sería mejor conducir una colonia de milesios a Cerdeña, o bien a Mircino, plaza situada en los edonos, que había fortificado Histieo después de recibirla de mano y gracia de Darío. Tal era la propuesta sobre que consultaba Aristágoras.

CXXV.Hallábase en la consulta el docto historiador Hecateo, hijo de Hegesandro, cuyo parecer era de no enviar la colonia a ninguna de las dos partes propuestas, sino de que Aristágoras levantase antes una fortaleza en la isla de Leros, y en caso de ser echado de Mileto, estuviese quieto entretanto en aquella guarida, desde cuya fortaleza pudiesesalir después para recobrar su patria: este fue el parecer de Hecateo.

CXXVI.Mas el partido a que más se inclinaba Aristágoras era al de llevar una colonia a Mircino. Encargando con esto el gobierno de Mileto a uno de los sujetos más acreditados de la ciudad, por nombre Pitágoras, él mismo en persona toma consigo a los ciudadanos todos que se ofrecen a seguirle, y se hace con ellos a la vela para la Tracia, donde se apoderó del país deseado. Después de esta conquista, como salido de su plaza con su gente de armas, estuviese sitiando a otra ciudad de los tracios,[91]pereció allí Aristágoras con toda su tropa a manos de los bárbaros, por más que pretendiera salvarse por medio de una capitulación.


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