FIN DEL ACTO SEGUNDO.

[Una habitacion del castillo de Manfredo.]

?Se acabara bien pronto el dia?

Todavia falta una hora, y el sol va a ocultarse; todo nos anuncia una hermosa noche.

?Lo has dispuesto todo en la torre, segun lo he ordenado?

Todo esta pronto, senor, ved la llave y la arquilla.

Esta bien, puedes retirarte.

[Herman se va.]

MANFREDOsolo.

Esperimento una calma y una tranquilidad que no habia conocido en mi vida. Si yo no supiese que la filosofia es la mas loca de nuestras vanidades, y la palabra mas vacia de sentido entre todas las inventadas en la jerga de nuestras escuelas, creeria que el secreto del oro, es decir la piedra filosofal tan buscada, se hallaba finalmente en mi alma. Este estado tan lisonjero no puede ser durable, pero ya es mucho el haberlo conocido aunque haya sido una sola vez. Ha enriquecido mis ideas con un nuevo sentido; y quiero escribir en mi libro de memoria que existe este sentimiento… ?Quien esta ahi?

[Herman vuelve a entrar.]

Senor, el abad de San Mauricio pide permiso para hablaros.

[Entra el Abad.]

Que la paz sea con el conde Manfredo.

Mil gracias, padre mio: que seais bien venido en este castillo, vuestra presencia me honra y es una bendicion para los que le habitan.

Lo deseo conde, pero quisiera hablaros sin testigos.

Herman, retirate. ?Que es lo que me quiere mi respetable huesped?

Quiero hablar sin rodeos: mis canas y mi celo, mi ministerio y mis piadosas intenciones me serviran de disculpa: tambien invoco mi calidad de vecino, aunque nos visitemos muy rara vez.

Varias voces estranas y escandalosas ultrajan vuestro nombre; un nombre ilustre hace muchos siglos. iAh! iojala que pueda trasmitirse sin mancha a vuestros descendientes!

Proseguid, os escucho.

Se dice que estudiais secretos que no estan permitidos a la curiosidad del hombre, y que os habeis puesto en comunicacion con los habitantes de las oscuras moradas, y con la multitud de espiritus malignos que se hallan errantes en el valle al que da sombra el arbol de la muerte. Se que vivis muy retirado y que tratais muy rara vez con los hombres vuestros semejantes; se que vuestra soledad es tan severa como la de un prudente anacoreta; iy que no es tan santa!

?Y quienes son los que estienden estas voces?

Mis hermanos en Dios, los paisanos asustados, vuestros propios vasallos que observan vuestra inquietud. Vuestra vida corre el mayor peligro.

?Mi vida? yo os la abandono.

Yo he venido para procurar vuestra salvacion y no vuestra perdida… No quisiera penetrar los secretos de vuestra alma; pero si lo que se dice es cierto, todavia es tiempo de hacer penitencia y de impetrar misericordia; reconciliaos con la verdadera iglesia, y esta os reconciliara con el cielo.

Os entiendo; ved mi respuesta. Lo que fui y lo que soy no lo conocen sino el cielo y yo. No escogere un mortal por mediador ?he quebrantado algunas leyes? que se pruebe y se me castigue.

Hijo mio, yo no he hablado de castigo y si de perdon y de penitencia: vos sois quien debe escoger; nuestros dogmas y nuestra fe me han dado el poder de dirigir a los pecadores por la senda de la esperanza y de la virtud, y dejo al cielo el derecho de castigar: "La venganza pertenece a mi solo," ha dicho el Senor, y es con humildad como su siervo repite estas augustas palabras.

Anciano, ninguna cosa puede arrancar del corazon el vivo sentimiento de sus crimenes, de sus penas, y del castigo que se inflige a si mismo: nada: ni la piedad de los ministros del cielo, ni las oraciones, ni la penitencia, ni un semblante contrito, ni el ayuno, ni las zozobras, ni los tormentos de aquella desesperacion profunda que nos persigue por medio de los remordimientos sin amedrantarnos con el infierno, pero que el solo bastaria para hacer un infierno del cielo. No hay ningun tormento venidero que pueda ejercer semejante justicia sobre aquel que se condena y se castiga a si mismo.

Estos sentimientos son laudables, porque algun dia haran lugar a una esperanza mas dulce. Vos os atrevereis a mirar con una tierna confianza la dichosa morada que esta abierta a todos aquellos que la buscan, cualesquiera que hayan sido sus yerros sobre la tierra; pero para espiarlos es preciso empezar por conocer la necesidad de ejecutarlo. Proseguid conde Manfredo … todo lo que nuestra fe podra saber se os ensenara y quedareis lavado de todo lo que pudiesemos absolveros.

Cuando el sesto emperador de Roma vio llegar su ultima hora, victima de una herida que se habia hecho con su propia mano a fin de evitar la vergueenza del suplicio que le preparaba un senado que antes era su esclavo un soldado conmovido en apariencia de una generosa piedad, quiso estancar con su vestido la sangre del emperador: el Romano espirando no lo permite y le dice con una mirada que manifestaba todavia su antiguo poder: iEs demasiado tarde! ?es esta tu fidelidad?

?Que quereis decir con esto?

Respondo como el, es demasiado tarde.

Jamas puede serlo para reconciliaros con vuestra alma, y para reconciliarla con Dios. ?No teneis ya esperanza? Estoy admirado: aquellos que desesperan del cielo se crean sobre la tierra alguna fantasma que es para ellos como la debil rama a la que se agarra un desgraciado que se esta ahogando.

iAh! padre mio; iyo tambien en mi juventud he tenido ilusiones terrestres y nobles inspiraciones! entonces hubiera querido conquistar los corazones de los hombres e instruir a todo un pueblo; hubiera querido elevarme, pero no sabia hasta que altura … quizas para volver a caer; pero para caer como la catarata de las montanas, que precipitada desde la cumbre orgullosa de las rocas, acumula una onda subterranea en las profundidades de un abismo; pero temible todavia, vuelve a subir sin cesar hasta los cielos en columnas de vapores que se transforman en nubes lluviosas. Este tiempo paso; mis pensamientos se han enganado a si mismos.

?Y porque?

No podia humillar mi orgullo, porque para poder mandar algun dia, es necesario primero obedecer, lisonjear y pedir, espiar las ocasiones, multiplicarse a fin de encontrarse en todas partes, y hacerse una costumbre de ocultar la verdad; ved como se consigue el dominar los espiritus cobardes y bajos, y asi son los de los hombres en general. Desprecie el hacer parte de una camada de lobos aunque hubiera sido para guiarlos. El leon esta solo en el bosque que habita; yo estoy solo como el leon.

?Y porque no vivir y obrar como los demas hombres?

Sin haber nacido cruel, mi corazon no amaba las criaturas vivientes, hubiera querido encontrar una horrible soledad, pero no formarmela yo mismo; queria ser como el salvageSimounque solo habita el desierto, y cuyo soplo devorador no trastorna sino una mar de aridas arenas en donde su furor no es funesto a ningun arbolillo: no busca la morada de los hombres, pero es muy terrible para los que vienen a arrostrarlo. Tal ha sido el curso de mi vida, y mientras he vivido he encontrado objetos que ya no existen.

Empiezo a temer que mi piedad y mi ministerio no pueden seros utiles. Tan joven todavia … me cuesta mucho el….

Miradme, hay algunos mortales en la tierra que se hacen viejos en su juventud y que mueren antes de haber llegado el verano de su vida, sin que hayan buscado la muerte en los combates. Unos son victimas de los placeres, otros del estudio, estos a causa del trabajo y aquellos por el fastidio. Hay algunos que perecen de enfermedad, de demencia, o en fin de penas del corazon, y esta ultima enfermedad, ofreciendose bajo todas las formas y bajo todos los nombres, hace mas estragos que la guerra. Miradme; porque no hay ninguno de estos males que yo no haya sufrido, y uno solo basta para terminar la vida de un hombre. No os admireis ya de lo que soy, pero si sorprendeos de que haya existido y de que este todavia sobre la tierra.

Dignaos sin embargo escucharme….

MANFREDO [con viveza.]

Anciano, respeto tu ministerio y reverencio tus canas; creo que tus intenciones son piadosas; pero es en vano. No me supongais una facil credulidad, y solo por la consideracion que os tengo, evito una conversacion mas larga. A Dios.

[Manfredo se va.]

Este hombre hubiera podido ser una criatura admirable; y tal como es, presenta un caos que sorprende. Una mezcla de luz y de tinieblas, de grandeza y de polvo, de pasiones y de pensamientos generosos, que en su confusion y en sus desordenes, quedan en la inaccion o amenazan el destruirlo todo. La energia de su corazon era digna de animar elementos mejor combinados: va a perecer y quisiera salvarle. Hagamos una segunda tentativa; un alma como la suya merece muy bien el ganarla para el cielo. Mi deber me ordena el atreverme a todo para conseguir el bien; lo seguire, pero sera con prudencia.

[El Abad se va.]

[Otra habitacion.]

Senor, vos me habeis ordenado el venir a encontraros al ponerse el sol; vedle que va a eclipsarse detras de la montana.

iBien! quiero contemplarle.

[Manfredo se adelanta hacia la ventana del cuarto.]

Astro glorioso, adorado en la infancia del mundo por la raza de hombres robustos, por los gigantes nacidos de los angeles con un sexo que, mas hermoso que ellos mismos, hizo caer en el pecado a los espiritus escarriados, desterrados del cielo para siempre[4]; astro glorioso, tu fuiste adorado como el dios del mundo, antes que el misterio de la creacion fuese revelado; obra maestra del Todopoderoso, tu fuiste el primero que regocijastes el corazon de los pastores caldeos sobre la cumbre de sus montanas, y el reconocimiento les inspiro bien pronto los homenages que te dirigieron; divinidad material, tu eres la imagen del gran desconocido que te ha escogido para que seas su sombra; rey de los astros, y centro de mil constelaciones, a ti es a quien la tierra debe su conservacion; padre de las estaciones, rey de los climas y de los hombres: las inspiraciones de nuestros corazones, y las facciones de nuestros rostros son la influencia de tus rayos. No hay ninguna cosa que iguale la pompa de tu salida, de tu curso y de tu puesta… A Dios, ya no te volvere a ver; mi primera mirada de amor y de admiracion fue para ti; recibe tambien la ultima: nunca alumbraras a un mortal, a quien el don de tu luz y tu calor suave hayan sido mas fatales que a mi… Se ha ocultado … quiero seguirle.

[Manfredo se va.]

[Por una parte se ven las montanas y por la otra el castillo de Manfredo y una torre con una azotea. Empieza la noche.]

HERMAN, MANUELy otros criados deManfredo.

Es bien estrano que despues de muchos anos, el conde Manfredo haya pasado todas las noches en velar sin testigos dentro de esta torre. Yo he entrado en ella, no conocemos todo el interior, pero ninguna cosa de las que encierra ha podido instruirnos de lo que hace nuestro amo. Es cierto que hay un cuarto en el que ninguno de nosotros ha entrado; yo daria todo lo que tengo para sorprenderle cuando se encuentra ocupado en sus misterios.

Esto no podria ser sin peligro; contentate con lo que sabes.

iAh! Manuel, tu eres sabio y discreto como un viejo; pero tu podrias decirnos muchas cosas. ?Cuanto tiempo hace que habitas este castillo?

He visto nacer al conde Manfredo; entonces ya servia a su padre, al que se parece muy poco.

Lo mismo puede decirse de muchos hijos; ?pero en que se diferenciaba del suyo el conde Segismundo?

No hablo de las facciones, pero si del corazon y del genero de vida. El conde Segismundo era arrogante, pero alegre y franco: gustaba de la guerra y de la mesa, y era poco aficionado a los libros y a la soledad, no ocupaba las noches en sombrios desvelos; las suyas estaban consagradas a los festines y a las diversiones. No se le veia ir errante por las montanas o por los bosques, como uen lobo silvestre, no huia de los hombres ni de sus placeres.

iPor vida mia! ivivan estos tiempos dichosos! iQuisiera ver a la alegria que viniese a visitar de nuevo estas antiguas murallas! Parece que las ha olvidado del todo.

Era necesario primeramente que el castillo cambiase de senor. iOh! ihe visto aqui cosas tan estranas, Herman!

iY bien! dignate de hacer confianza de mi; cuentame algunas cosas para pasar el rato: te he oido hablar vagamente sobre lo que sucedio en otros tiempos en esta misma torre.

Me acuerdo que una tarde a la hora del crepusculo, una tarde semejante a esta, la nube rojiza que corona la cima del monte Eigher estaba en el mismo parage, y quizas era la misma nube, el viento era flojo y tempestuoso, la luna empezaba a lucir sobre el manto de nieve que cubre las montanas; el conde Manfredo estaba como ahora en su torre: ?que hacia alli? lo ignoramos; pero estaba con el la sola companera de sus paseos solitarios y de sus desvelos, el unico ser viviente a quien manifestaba amar; los lazos de la sangre se lo ordenaban, es cierto; era su querida Astarte; era su… ?Quien esta, ahi?

[Entra el Abad de San Mauricio.]

?En donde esta vuestro amo?

Esta en la torre.

Es preciso que yo le hable.

Es imposible, esta solo, y nos esta prohibido el introducir a nadie.

Yo lo tomo sobre mi … es preciso que yo le vea.

?No le habeis ya visto esta tarde?

Herman, yo te lo ordeno, ves a llamar a la puerta y a prevenir al conde acerca de mi visita.

Nosotros no nos atrevemos.

iY bien! yo mismo ire a anunciarme.

Mi respetable padre, deteneos, os lo suplico.

?Porque?

Esperad un momento, y yo me esplicare en otro parage.

[Se van.]

[El interior de la torre.]

MANFREDOsolo.

Las estrellas se ponen en orden en el firmamento; la luna se manifiesta sobre la cumbre de las montanas coronadas de nieve: iadmirable espectaculo! conozco que amo todavia a la naturaleza, porque el aspecto de la noche me es mas familiar que el de los hombres, y es en sus tinieblas silenciosas y solitarias, bajo la boveda estrellada de los cielos, en donde he aprendido el idioma de otro universo.

Me acuerdo que cuando viajaba en tiempo de mi juventud, me encontre en una noche semejante en el recinto del Coliseo en medio de todo lo que nos queda de mas grande de la ciudad de Romulo. Un viso sombrio oscurecia el ramage de los arboles que crecen sobre los arcos arruinados, y las estrellas brillaban al traves de las grietas que presentaban aquellas ruinas. A lo lejos los ladridos de los perros resonaban en la otra margen del Tiber; mas cerca de mi, el grito lugubre de los buhos salia del palacio de Cesar, y el viento me traia los sonidos moribundos del canto nocturno de las centinelas. Por la parte de la brecha, que el tiempo ha abierto al circo, parecia que los cipreses adornaban el horizonte y solo estaban a la distancia de un tiro; en estos mismos lugares, que fueron la morada de los Cesares, y que en el dia estan habitados por los pajaros nocturnos que hacen oir sus cantos aciagos, se elevan sobre las murallas demolidas los arboles cuyas raices se entrelazan bajo el domicilio imperial, y la hiedra rastrera se apodera del terreno destinado a criar el laurel; pero el circo sangriento de los gladiadores, ruina noble e imponente, esta todavia de pie, mientras que los palacios de marmol de Cesar y de Augusto no presentan sobre la tierra sino escombros ignorados. Tu alumbrabas con tus rayos a la antigua reina del mundo, astro pacifico de las noches, tu dejabas caer una luz palida y melancolica que suavizaba el aspecto austero y doloroso de sus antiguos escombros, y llenaba en algun modo el vacio de los siglos. Todo lo que subsiste todavia de hermoso y de grande recibia de ti un nuevo esplendor, y lo que ya no existe parecia que habia vuelto a tomar su antigua brillantez; en estos lugares todo inspiro mi entusiasmo, y mi corazon conmovido adoro silenciosamente a los grandes hombres de otros tiempos. Crei ver a todos los heroes que ya han pasado y a todos los soberanos coronados que todavia gobiernan nuestras almas desde el fondo de sus sepulcros….

Era una noche semejante a esta. iEs una cosa particular que me la recuerde en este momento! pero he esperimentado muchas veces que nuestros pensamientos se nos escapan y se pierden lejos de nosotros, en el momento en que quisieramos concentrarlos en una meditacion solitaria.

[Entra el Abad de San Mauricio.]

Debo pediros perdon de esta segunda visita; pero dignaos no mirar como una ofensa la indiscreta importunidad de mi celo. iRecibo con gusto contra mi lo que tiene de culpable, y que lo que tenga de bueno pueda ilustrar vuestro espiritu! ique no pueda yo decir vuestro corazon! Si consiguiese ablandarlo por medio de mis exhortaciones y de mis oraciones, pondria en el buen camino a un corazon noble que se encuentra escarriado, pero que todavia no esta perdido.

Tu no me conoces. Mis dias estan ya contados, y mis acciones estan escritas en el libro del cielo. Retirate, tu permanencia aqui te seria perjudicial; retirate.

?Es una amenaza la que me anunciais?

No, te advierto sencillamente que hay peligro para ti, y yo quisiera preservarte de el.

?Que quereis decir?

Mira, ?no ves nada?

Nada.

Mira bien, te digo y sin temblar.?Que ves ahora?

Veo lo que es muy capaz de hacerme temblar, pero no temo nada, veo un espectro sombrio y terrible que sale de la tierra como una divinidad infernal. Su frente esta cubierta con un velo negro, y su cuerpo parece que se halla rodeado de nubes aciagas; pero yo no le temo.

Tu no tienes que temer, es cierto; pero su aspecto puede paralizar tus miembros cargados de anos. Lo repito, retirate.

Y yo repito que no me retirare sin que haya hecho desaparecer este espectro… ?Que hace aqui?

Lo ignoro: no le he llamado, el ha venido por su voluntad.

iAyi hombre perdido! ?que teneis que tratar con semejantes huespedes? tiemblo por vos, ?porque os mira fijamente y vos a el? iAh! vedle que descubre su rostro, las cicatrices del rayo vengador estan grabadas sobre su frente, y en sus ojos brilla la inmortalidad del infierno. iLejos de aqui!…

MANFREDO [al Espiritu].

?Cual es tu mision?

Ven.

?Quien eres, espiritu desconocido? habla, responde.

El genio de este hombre. [A Manfredo.]Ven, ya es tiempo.

Estoy pronto a todo, pero no reconozco el poder que me llama, ?quien te envia aqui?

EL espiritu.

Tu lo sabras despues.iVen! iven!

He mandado a seres de una esencia superior a la tuya, he resistido a sus superiores: alejate de estos lugares.

iMortal! tu hora ha llegado. Ven te digo.

Ya se que mi hora ha llegado, pero no sera a un ser tal como tu a quien entregare mi alma.

?Llamare pues a mis hermanos?…Apareced.

[Aparecen los otros Espiritus.]

Alejaos, espiritus malignos, huid os digo; vosotros no teneis poder en los parages en donde se encuentra la piedad. Huid, os lo ordeno en nombre de….

Anciano, nosotros conocemos nuestra mision y tu ministerio, no pierdas tus palabras sagradas; serian inutiles. Este hombre esta condenado, y por la ultima vez le intimo que venga.

Yo os desafio a todos; aunque sienta que mi alma se me ausenta, os desafio a todos. No os seguire mientras que me quede un soplo de vida para luchar aunque sea con los demonios: si quereis arrancarme de aqui no lo conseguireis sino miembro por miembro.

iMortal rebelde! ?eres tu el magico que se atrevio a arrojarse al mundo invisible y hacerte casi nuestro igual? ?eres tu el que quieres conservar una vida que te ha sido tan funesta?

Espiritu impostor, mientes; se que ha llegado la ultima hora de mi vida y no quisiera retardarla un momento. No lucho contra la muerte y si contra ti y contra los angeles de tu sequito. No fue por medio de un pacto contigo y con tus companeros por lo que adquiri un poder sobrenatural; fue mi ciencia superior, mis privaciones, mi audacia, mis dilatados desvelos, mi fuerza de alma y mi habilidad en descubrir los secretos de los tiempos antiguos en los que se veia a los hombres y a los espiritus marchar juntamente e ignorar injustos privilegios. Me encuentro satisfecho de mis propias fuerzas, os desafio, y os desprecio.

Tus crimenes te han hecho….

?Que te importan mis crimenes? ?Seran castigados por otros crimenes o por otros mayores criminales? Vuelve a sumergirte en el infierno, yo permanezco aqui; tu no tienes ningun poder sobre mi, y se que nunca me poseeras. Lo que he hecho, esta ya hecho; llevo en mi pecho un tormento al cual no anadira nada el que puedes causarme; un alma inmortal se recompensa o se castiga a si misma; independiente de los lugares y de los tiempos, lleva consigo el origen y el termino de de sus males; una vez despojada de su cubierta mortal, su sentimiento interno no presta ningun color a los vagos objetos que la rodean, pero se encuentra absorbida en las penas o en la dicha que nacen del conocimiento de sus crimenes o de sus virtudes. Tu no has podido tentarme ni enganarme un momento: ?porque vienes a buscar una presa que jamas te pertenecera? Me he perdido a mi mismo, y sere mi propio verdugo. (A todos.) Huid, demonios impotentes; la mano de la muerte esta sobre mi, pero no la vuestra.

[Los demonios desaparecen.]

iAy! vuestra frente se pone palida, vuestros labios pierden el color, vuestro corazon esta oprimido, y vuestros acentos salen con un sonido ronco de vuestro pecho palpitante. Dirigid vuestras oraciones al cielo, suplicad a lo menos con el pensamiento … pero no os entregueis a la muerte de este modo.

Esto es hecho, mis ojos no pueden mirarte, todo se mueve a mi rededor, y la tierra parece que se hunde bajo mis pasos. A Dios padre mio; dadme la mano.

Esta fria … tambien lo esta su corazon. Una sola suplica… iAy! ?que es lo que va a sucederle?

Anciano, el morir no es dificil.

[Espira.]

Ya no existe; su alma ha tomado vuelo: ?a donde ira?… Temo el pensarlo … murio[5]….

* * * * *

1 … Es el efecto que producen los rayos del sol sobre la parte interior de los torrentes de los Alpes: ninguna cosa tiene mas semejanza a un arco iris tan inmediato a la tierra que se puede pasear al instante por debajo. Este fenomeno dura hasta el mediodia.

2 … El filosofo Jamblico. La historia de la invocacion de Eros y de Anteros se encuentra en su vida escrita por Eunopino.

3 … La historia de Pausanias rey de Esparta, y de Cleonice, nos ha sido trasmitida por Plutarco (vida de Cimon) y por Pausanias el sofista en su Descripcion de la Grecia.

El rey Pausanias es el que mandaba a los Griegos en la batalla de Platea y que perecio despues, convencido de haber querido hacer traicion a los Lacedomonios.

4 …Los hijos de Diosvieron a las hijas de los hombres y las encontraron hermosas etc.

En aquellos tiempos habia gigantes en la tierra; y cuando loshijos de Dioshubieron conocido a las hijas de los hombres y las hubieron hecho hijos, estos mismos hijos se hicieron hombres poderosos e ilustres segun el siglo.

Genesis, cap. vi, ver. 3 y 4.

5 …"iAy! cuando un dia el alma se vera finalmente libre de los lazos odiosos del cuerpo, y no conservara de la vida material sino lo que le queda a una ligera mariposa que acaba de romper su prision de invierno; cuando los elementos se reuniran a los elementos semejantes y que el polvo ya no sera sino polvo, ?no sentire entonces realmente todo lo que creo ver: los espiritus aereos, el pensamiento incorporeo, y el genio de cada parage, cuya inmortal existencia esperimento algunas veces?"

(Childe-Harold, canto iii.)

En este pasage y en otros muchos, lord Byron manifiesta el deseo de comunicar con los espiritus, lo mismo que Manfredo, y de irse lejos del mundo en donde le cuesta mucho trabajo el marchar por el terreno rastrero de los pormenores de la vida. Identificandose tambien con el personage de Manfredo, el poeta pinta con colores muy vivos, las fuertes agitaciones, las pasiones turbulentas, y la vuelta contemplativa sobre el destino, que nos hacen conocer el fondo de su corazon. La musa de lord Byron ambiciona la gloria de inspirarnos simpatia con una clase de personas con las cuales nos avergonzariamos de reconocernos la menor conformidad de sentimientos. En despecho de nuestras reclamaciones en favor de los principios de gusto y de moral, el poeta se apodera de nosotros, por decirlo asi, con la mano de un genio sombrio, y forzandonos a descender en los secretos pensamientos de nuestro corazon, nos descubre alli, admirandonos de espanto, el germen de las negras ideas a que se abandonan todos sus heroes. Poco le importan las consecuencias morales, con tal que escite las agitaciones casi involuntarias que le hacen dueno de la imaginacion de sus lectores.

En Manfredo, lord Byron parece adoptar al principio bajo nombres persas, la creencia de los maniqueos que admiten en el mundo intelectual la oposicion poderosa del principio del mal, contrariando sin cesar a la eterna Providencia. Manfredo reconoce sin embargo y fuerza al mismo Ariman a reconocer la supremacia del dios del bien, cuando rehusa el doblar la rodilla y proclama un ser delante del cual deben temblar los genios malignos. Es una grande concesion la que hace aqui lord Byron a la moral religiosa; pues le vemos, muy a menudo armarse de una duda sacrilega, atacar toda revelacion venida de arriba, y hasta lo que nos descubre un sentimiento intimo, la existencia de un criador.

Se ve facilmente que el drama de Manfredo no ha sido nunca destinado a la representacion teatral: cuando mas podria confiarse a los actores de la Pan-hipocrisiada de M. Lemercier.

Este drama ofrece numerosas relaciones con el de Faust que analiza madama de Stael con su talento acostumbrado. Vamos a ensayar por medio de algunos estractos de ambas obras el modo de que el lector pueda comparar el espiritu de estas dos piezas estraordinarias. Primeramente debe notarse que la nobleza y dignidad tragica no cesan nunca de caracterizar el estilo de lord Byron, mientras que Goethe ha introducido en la escena personages de la infima plebe, que se esplican en el innoble lenguaje de su estado y que parecen no representar su papel, sino para probar que el autor esta tan acostumbrado a las conversaciones bajas de los bodegones, como a las maneras elegantes de la corte; pero no puede juzgarse a Goethe segun los principios establecidos, porque ha afectado el escribir contra todas las reglas; "no se puede ir mas lejos en pensamientos atrevidos, y la memoria que queda de este escrito conserva siempre un poco de desvario." Pero este talento no debe ser muy envidiado ni admirado, porque brilla particularmente a espensas de la moral, del juicio interno y de la religion. Goethe no trata solamente de destruir todos los consuelos de la vida presente, probando que el hombre esta destinado a la miseria desde su nacimiento, sean cuales fueren su rango, su fortuna y su inteligencia, pero procura tambien despojarle de la sola esperanza que le queda cuando se halla en el colmo de la desgracia: la promesa de una felicidad futura. Faust es un hechicero como Manfredo "sus conocimientos profundos no le preservan del fastidio de la vida; ensayo para librarse de el, el hacer un pacto con el diablo y este concluyo con llevarsele. Ved la primera palabra que ha dado a Goethe su obra singular."

"El diablo es el heroe de esta pieza: el autor no le ha concebido como una fantasma hedionda, tal como se acostumbra a representarle a los ninos; ha hecho de el un malvado por escelencia, acerca de quien todos los malos, y el de Gresset en particular, no son sino novicios, apenas dignos de ser los criados de Mefistofeles. (Este es el nombre del demonio que se hace amigo de Faust.)

"Goethe ha querido representar en este personage real y fantastico a un mismo tiempo, la mas amarga chanza que ha podido inspirar el desprecio, y no obstante tiene una alegria audaz que entretiene. En los discursos de Melistofeles hay una ironia infernal que se dirige a la creacion toda entera, y juzga al universo como un mal libro cuyo censor es el diablo.

"Faust reune en su caracter todas las debilidades de la humanidad: deseos de saber y fatigas del trabajo, necesidad del buen resultado y saciedad del placer. Es un perfecto modelo del ser variable y movible cuyos sentimientos son todavia mas efimeros que la corta vida de que se lamenta. Faust tiene mas ambicion que fuerza, y la agitacion interior le dispone contra la naturaleza y le hace recurrir a todos los sortilegios para libertarse de todas las condiciones duras, pero necesarias, impuestas al hombre mortal. En la primera escena se le ve en medio de sus libros y de un numero infinito de instrumentos de fisica y de frascos de quimica. Su padre se ocupaba tambien de las ciencias y le trasmitio el gusto y la costumbre. Una sola lampara da luz al retiro sombrio, y Faust estudia sin cesar la naturaleza y particularmente la magia, de cuyos secretos ya posee algunos.

"Quiere hacer aparecer uno de los genios creadores del segundo orden; el genio viene, y le aconseja no elevarse sobre la esfera del espiritu humano." Corresponde a nosotros, le dice, el sumergirnos en el tumulto de la actividad, en las olas eternas de la vida que el nacimiento y la muerte elevan y precipitan, rechazan y vuelven a traer. Nosotros estamos criados para trabajar en la obra que Dios nos manda y cuya trama cumple el tiempo. Pero tu, que no puedes concebir sino a ti mismo, tu que tiemblas cuando quieres profundizar tu destino, y que mi soplo hace estremecer, dejame, no me llames mas." Cuando el genio desaparece una desesperacion profunda se apodera de Faust, y quiere envenenarse.

"iEs pues hacia ti, licor ponzonoso, que mis miradas se fijan! Tu que das la muerte, te saludo como a una palida luz en un bosque sombrio. En ti honro la ciencia y el espiritu del hombre; tu eres la mas dulce esencia de los jugos que proporcionan el sueno. Tu contienes las fuerzas que destruyen la vida, ven a mi socorro, ya veo que se calma la agitacion de mi espiritu. Quiero arrojarme al mar: las aguas cristalinas brillan a mis pies como un espejo. Un nuevo dia me llama hacia la otra orilla; un carro de fuego pasa sobre mi cabeza, quiero subir en el, sabre recorrer las esferas etereas y gustar las delicias de los cielos.

"Pero ?como merecerlas en mi abatimiento? Si, yo lo puedo, si me atrevo a hacerlo, si derribo con valor las puertas de la muerte, delante de las cuales todos pasan temblando. Ya es tiempo de manifestar la dignidad del hombre. Ya no es necesario que tiemble a la orilla del abismo en donde su imaginacion se condena a si misma a sus propios tormentos, y en donde las llamas del infierno parece que impiden el acercarse. Quiero verter el mortal veneno en esta copa de cristal puro. iAy! en otros tiempos tenia un uso diferente: se pasaba de mano en mano en los festines alegres de nuestros padres, y el convidado recibiendola, celebraba en verso su hermosura. iCopa dorada! tu me recuerdas las noches bulliciosas de mi juventud, no te ofrecere mas a mi vecino, no alabare mas al artista que supo hermosearte. Te ha llenado un licor sombrio, yo le he preparado, le he escogido; iah! ique sea para mi el ofertorio solemne que consagro a la manana de mi nueva vida!

"En el momento en que Faust va a tomar el veneno, oye las campanas que anuncian el dia de Pascua a la ciudad, y los coros que en la iglesia inmediata celebran esta santa fiesta.

"Cantos celestes, poderosos y dulces, ?porque me buscais entre el polvo? Haceos oir a los humanos a quienes podeis consolar. Escucho el mensage que me traeis, pero me falta la fe para creerlo. El milagro es el hijo querido de la fe. Sin embargo, acostumbrado a oir estos cantos desde la infancia, me llaman a la vida. En otros tiempos un rayo de amor divino bajaba sobre mi durante la solemnidad tranquila del domingo. El sonido bronco de la campana llenaba mi alma del presentimiento del porvenir y mis oraciones eran un goce ardiente. La misma campana anunciaba tambien los juegos de la juventud y la fiesta de la primavera. La memoria reanima en mi los sentimientos propios de los pocos anos, que hacen olvidarnos de la muerte. iO! haceos oir todavia, cantos celestes; la tierra me ha reconquistado."

"Este momento de exaltaciones pasagero: Faust tiene un caracter inconstante, las pasiones mundanas vuelven a apoderarse de su corazon, busca el modo de satisfacerlas, y desea el entregarse a ellas. El diablo, bajo el nombre de Mefistofeles, viene y le promete ponerle en posesion de todos los goces de la tierra, pero al mismo tiempo sabe disgustarle de todos ellos; porque la verdadera maldad seca el alma de tal manera, que concluye por inspirar una indiferencia profunda por los placeres igualmente que por las virtudes.

"Mefistofeles conduce a Faust a la casa de una hechicera que tenia a su disposicion unos animales medio monos y medio gatos. Esta escena puede considerarse en algun modo como la parodia de las brujas de Macbeth.

"Faust frecuenta las sociedades acompanado siempre de Mefistofeles; pero el se fastidia y el diablo le aconseja que se enamore. En efecto se manifiesta enamorado de una joven plebeya totalmente inocente y sencilla, que vive pobremente con su madre y que se deja seducir luego. Faust se cansa del amor de Margarita lo mismo que de todos los goces de la vida. No hay nada mas hermoso en aleman que los versos en que manifiesta a un mismo tiempo el entusiasmo de la ciencia y la saciedad de la dicha.

"Espiritu sublime, tu me has concedido cuanto te he pedido, y no has sido en vano que hayas vuelto hacia mi tu rostro rodeado de llamas, tu me has dado la encantadora naturaleza por imperio, me has dado la fuerza de conocerla y de gozar de ella. No es una fria admiracion la que me has permitido, pero si un intimo conocimiento, y me has hecho penetrar en el seno del universo igualmente que en el de un amigo; tu has conducido a mi presencia la multitud variada de los vivientes y me has ensenado a conocer a mis hermanos en los habitantes de los bosques, de los aires y de las aguas. Cuando suena la tempestad en el bosque, cuando arranca y derriba los pinos gigantescos, cuya caida hace resonar la montana, tu me guias a un asilo seguro y me revelas los secretos maravillosos de mi propio corazon; cuando la luna tranquila sube lentamente a los cielos, las sombras plateadas de los tiempos antiguos se presentan a mis ojos, sobre las rocas y en las arboledas, y parece que me suavizan el severo placer de la meditacion.

"Pero lo conozco, iay! el hombre no puede alcanzar nada que sea perfecto. Al lado de las delicias que me acercan a los dioses, es preciso que sufra el companero frio, indiferente y altivo que me humilla a mis propios ojos y que con una sola palabra reduce a la nada todos los dones que me has hecho. Enciende en mi corazon un fuego desordenado que me consume y arrastra hacia la muger hermosa: pero con enagenamiento del deseo a la dicha, pero en el seno de la felicidad misma un vacilante fastidio me hace echar de menos el deseo."

"La historia de Margarita contrista dolorosamente el corazon, su estado vulgar, su entendimiento limitado, y todo lo que la somete a la desgracia sin que ella pueda resistirlo, inspira tambien piedad en su favor. Goethe casi nunca ha dado calidades superiores a las mugeres, pero pinta maravillosamente el caracter debil que les hace tan necesaria la proteccion. Lord Byron ha adornado a Astarte de todos los encantos y de todas las perfecciones, pero en la pieza no se descubre sino su sombra y el poeta no alza sino un momento el velo misterioso que cubre a la hermana y a la amiga de Manfredo.

"Margarita es la causa de la muerte de su madre y de su hermano, y Faust la llena de amarguras. iAy! esclama en un momento de remordimientos, ihubiera sido tan facilmente dichosa! una pobre choza en uno de los valles de los Alpes y algunas ocupaciones domesticas, hubieran bastado para satisfacer sus deseos limitados y llenar su vida pacifica; pero yo, enemigo de Dios, no he descansado hasta despues de haber despedazado su corazon y de haber arruinado su miserable destino. De este modo la paz debe haberle sido robada para siempre, y es necesario que sea la victima del infierno. iY bien! demonio, abrevia mis angustias y haz llegar lo que debe suceder. Que la suerte de esta desgraciada se cumpla, y a lo menos precipitame con ella en los abismos."

"Mefistofeles imagina el trasportar a Faust a la junta nocturna de las brujas a fin de distraerle de sus penas; y hay una escena que es imposible esplicarla, aunque en ella se encuentran un gran numero de ideas que retener. La junta de las brujas es verdaderamente como una fiesta de las saturnales.

Faust sabe que Margarita ha hecho perecer al nino que habia dado a luz, esperando por este medio el escusarse la vergueenza de su conducta. Su crimen ha sido descubierto, se le ha puesto en prision, y al dia siguiente debe morir en un cadalso. Faust maldice con furor a Mefistofeles, y este acusa a Faust con frialdad, y le prueba que es el quien ha deseado el mal, y que no le ha ayudado sino porque le habia llamado. Se ha dado una sentencia de muerte contra Faust porque quito la vida al hermano de Margarita; pero no obstante se introduce secretamente en la ciudad, obtiene de Mefistofeles los medios para libertar a Margarita, y se introduce de noche en su calabozo cuyas llaves habia ocultado.

"Oye a lo lejos que ensaya el cantar una cancion que prueba la perdida de su razon. Margarita cree que vienen a buscarla para conducirla al cadalso: escena tierna entre ella y Faust que no puede decidirla a que le siga; Margarita pasa rapidamente de una idea a otra, no reconociendo a su amante sino por intervalos. Mefistofeles comparece a la puerta y les dice: daos prisa o estais perdidos; vuestros retardos y vuestras dudas son funestos, mis caballos tiritan, el frio de la manana se hace sentir.—Margarita.?Quien sale de este modo de la tierra? el es, el es; hacedle ir. ?Que hara en el lugar sagrado? Es a mi a quien quiere llevarse.—Faust. Es necesario que tu vivas.—Margarita. iJusticia divina, me abandono a ti!—Mefistofeles a Faust. Ven, ven o te doy la muerte igualmente que a ella.—Margarita. Padre celestial, yo soy tuya, y vosotros angeles salvadme, coros sagrados, rodeadme, defendedme: Faust, tu suerte es la que me aflige…—Mefistofeles. iYa esta juzgada! Las voces del cielo esclaman: iesta salvada!—Mefistofeles a Faust. iSigueme! Mefistofeles desaparece con Faust; se oye en lo interior la voz de Margarita que llama inutilmente a su amigo "iFaust! iFaust!"

"La pieza queda cortada despues de estas palabras." "Es necesario anadir alguna cosa" concluye madama de Stael, y nosotros aplicamos lo que dice a nuestra traduccion de Manfredo: "es preciso suplir por la imaginacion al hechizo qne debe anadir una hermosa poesia a las escenas que he ensayado traducir. En el arte de la versificacion hay siempre un genero de merito reconocido por todo el mundo, y que es independiente del objeto a que ha sido aplicado en la pieza de Faust. La cadencia cambia segun la situacion, y la brillante variedad que resulta es admirable.

"La creencia de los malos espiritus se encuentra en un grande numero de poesias alemanas. La naturaleza del Norte se acomoda bastante bien con semejante terror, y asi es mucho menos ridiculo en Alemania que lo seria en Francia, el servirse del diablo en las ficciones.

"Es imposible el leer la pieza de Faust sin que se presente en la idea de mil maneras diferentes, se enfada uno con el autor, se le acusa, se le justifica, pero da motivo para reflexionar sobre todo, y para valerme del lenguaje ingenuo de un sabio de la mediana edad,sobre alguna cosa mas que todo.

"La critica de una obra semejante debe ser un objeto muy facil de prever de antemano, o mas bien el genero mismo de la obra puede merecer la censura, todavia con mas razon que el modo como esta tratada; porque una buena composicion, debe ser juzgada como un sueno; y si el buen gusto se halla siempre vigilante en la puerta de marfil de los suenos para obligarles a tomar la forma convenida, muy rara vez chocaran a la imaginacion.

"Sin embargo la pieza de Faust no es ciertamente un buen modelo, y sea que pueda ser considerada como la obra de un delirio del entendimiento, o de la saciedad de la razon, es de desear que no se repitan semejantes producciones; pues cuando un ingenio tal como el de Goethe, rompe todas las trabas, la multitud de sus pensamientos es tan grande, que por todas partes esceden y trastornan los limites del arte.

"Dichosos los autores que como Goethe, estan traducidos y comentados por una muger a quien lord Byron ha proclamado ila primera de su siglo y de todos los siglos pasados! y aunque algunas de sus criticas pueden hallar su aplicacion en las obras del autor de Manfredo, nuestras citas no podran ser desagradables a un poeta que fue constantemente el admirador y el amigo de Corina."


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