IV

IV

Un rato se levanta mi esperanza.Tan cansada de haberse levantadotorna a caer, que deja, mal mi grado,libre el lugar a la desconfianza.¿Quién sufrirá tan áspera mudanza5del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado!esfuerza en la miseria de tu estado;que tras fortuna suele haber bonanza.[339]Yo mismo emprenderé a fuerza de brazosromper un monte, que otro no rompiera,10de mil inconvenientes muy espeso.Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,quitarme de ir a veros, como quieradesnudo espirtu o hombre en carne y hueso.[340]

Un rato se levanta mi esperanza.Tan cansada de haberse levantadotorna a caer, que deja, mal mi grado,libre el lugar a la desconfianza.¿Quién sufrirá tan áspera mudanza5del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado!esfuerza en la miseria de tu estado;que tras fortuna suele haber bonanza.[339]Yo mismo emprenderé a fuerza de brazosromper un monte, que otro no rompiera,10de mil inconvenientes muy espeso.Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,quitarme de ir a veros, como quieradesnudo espirtu o hombre en carne y hueso.[340]

Un rato se levanta mi esperanza.

Tan cansada de haberse levantado

torna a caer, que deja, mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza5

del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado!

esfuerza en la miseria de tu estado;

que tras fortuna suele haber bonanza.[339]

Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte, que otro no rompiera,10

de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,

quitarme de ir a veros, como quiera

desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.[340]


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