NOTAS
[1]Heredaba D. GarcÃa, por su padre D. Pedro, el apellido Suárez de Figueroa; pero, hijo segundón, educado acaso con su abuela D.ª Elvira, hermana de D. Ãñigo, el famoso Marqués de Santillana, tomó el apellido de esta, la cual a su vez quiso conservar el de su madre D.ª Leonor Laso de la Vega en vez del de su padre D. Diego Hurtado de Mendoza. El solar de la Vega se halla en las Asturias de Santillana, en la ribera del Besaya, a una legua de Santillana y otra del mar. (V. Navarrete,Vida de Garcilaso, Ilust. I.)
[1]Heredaba D. GarcÃa, por su padre D. Pedro, el apellido Suárez de Figueroa; pero, hijo segundón, educado acaso con su abuela D.ª Elvira, hermana de D. Ãñigo, el famoso Marqués de Santillana, tomó el apellido de esta, la cual a su vez quiso conservar el de su madre D.ª Leonor Laso de la Vega en vez del de su padre D. Diego Hurtado de Mendoza. El solar de la Vega se halla en las Asturias de Santillana, en la ribera del Besaya, a una legua de Santillana y otra del mar. (V. Navarrete,Vida de Garcilaso, Ilust. I.)
[2]«Don Pedro era un caballero de sanas entrañas y sin malicia, y junto con esta bondad, amigo de justicia y del bien del reino, y por esto se metió tanto en estos bullicios.» (Sandoval,Hist. de Carlos V, lib. V.)
[2]«Don Pedro era un caballero de sanas entrañas y sin malicia, y junto con esta bondad, amigo de justicia y del bien del reino, y por esto se metió tanto en estos bullicios.» (Sandoval,Hist. de Carlos V, lib. V.)
[3]Asà dicen Herrera, Tamayo y Cienfuegos; pero Navarrete supone que debió criarse en la Casa Real, según la antigua costumbre que hacÃa educar junto a los prÃncipes a los hijos de los nobles.
[3]Asà dicen Herrera, Tamayo y Cienfuegos; pero Navarrete supone que debió criarse en la Casa Real, según la antigua costumbre que hacÃa educar junto a los prÃncipes a los hijos de los nobles.
[4]Tamayo de Vargas, fol. 4.
[4]Tamayo de Vargas, fol. 4.
[5]V. Égloga I,notas a los versos 2y258.
[5]V. Égloga I,notas a los versos 2y258.
[6]V.Soneto XXVI, nota.
[6]V.Soneto XXVI, nota.
[7]Los del linaje de la Cueva se oponÃan a aquel desposorio en su interés de que D.ª Isabel, única sucesora de Alburquerque, casara de modo que no se perdiera el nombre de la casa; tuvieron de su parte al Emperador, el cual despachó una cédula desde Bruselas a 4 de setiembre de 1531, prohibiendo que aquel matrimonio siguiera adelante; no obstante parece ser que los novios fueron desposados, en secreto, en una iglesia de Ãvila, siendo testigo Garcilaso; noticioso de lo cual el Emperador le impuso dicho destierro, como castigo, en ocasión en que fue a servirle contra los turcos que asediaban a Viena. (V. Navarrete,Vida, 35 y siguientes.)
[7]Los del linaje de la Cueva se oponÃan a aquel desposorio en su interés de que D.ª Isabel, única sucesora de Alburquerque, casara de modo que no se perdiera el nombre de la casa; tuvieron de su parte al Emperador, el cual despachó una cédula desde Bruselas a 4 de setiembre de 1531, prohibiendo que aquel matrimonio siguiera adelante; no obstante parece ser que los novios fueron desposados, en secreto, en una iglesia de Ãvila, siendo testigo Garcilaso; noticioso de lo cual el Emperador le impuso dicho destierro, como castigo, en ocasión en que fue a servirle contra los turcos que asediaban a Viena. (V. Navarrete,Vida, 35 y siguientes.)
[8]Véase la carta de creencia otorgada a Garcilaso por D. Juan Ribera, Capitán General de Toledo, en 12 de mayo de 1522. (Navarrete,Vida, pág. 203.)
[8]Véase la carta de creencia otorgada a Garcilaso por D. Juan Ribera, Capitán General de Toledo, en 12 de mayo de 1522. (Navarrete,Vida, pág. 203.)
[9]V. Menéndez y Pelayo,AntologÃa, XIII, pág. 38.
[9]V. Menéndez y Pelayo,AntologÃa, XIII, pág. 38.
[10]Cuenta D. Luis Zapata en suCarlo Famosoque yendo Garcilaso a Roma a reunirse con el Emperador, después de cierta aventura galante, saliole al paso una dama que le anunció el peligro que le amenazaba por los facinerosos, hacia cuyas guaridas inconscientemente caminaba; agradeciendo el aviso, resolvió el caballero seguir adelante, y al internarse en un bosque, oyó resonar de silvos, cuernos y bocinas, con que se convocaban los salteadores; más de trescientos, bien armados, le rodearon; lanza en ristre, y firme en su caballo, les acometió; y matando a unos, hiriendo a otros y haciendo huir a los restantes, logró llegar, salvo y con honra, a su destino. Es evidente que en el fondo de este fantástico relato hay, por lo menos, de cierto la opinión de valiente en que el poeta vivió.
[10]Cuenta D. Luis Zapata en suCarlo Famosoque yendo Garcilaso a Roma a reunirse con el Emperador, después de cierta aventura galante, saliole al paso una dama que le anunció el peligro que le amenazaba por los facinerosos, hacia cuyas guaridas inconscientemente caminaba; agradeciendo el aviso, resolvió el caballero seguir adelante, y al internarse en un bosque, oyó resonar de silvos, cuernos y bocinas, con que se convocaban los salteadores; más de trescientos, bien armados, le rodearon; lanza en ristre, y firme en su caballo, les acometió; y matando a unos, hiriendo a otros y haciendo huir a los restantes, logró llegar, salvo y con honra, a su destino. Es evidente que en el fondo de este fantástico relato hay, por lo menos, de cierto la opinión de valiente en que el poeta vivió.
[11]Navarrete,Vida, pág. 85.
[11]Navarrete,Vida, pág. 85.
[12]Dejó Garcilaso tres hijos: Garcilaso, D. Pedro y D.ª Sancha, y otro, además, D. Lorenzo, que se sospecha fuese natural; murió el primero a los veinticinco años en la defensa de Ulpiano contra los franceses; profesó el segundo en la Orden de Santo Domingo; casó D.ª Sancha con D. Antonio Puertocarrero, y D. Lorenzo, espÃritu cáustico, desterrado a Orán, como autor de una aguda sátira, dÃcese que murió en el camino.
[12]Dejó Garcilaso tres hijos: Garcilaso, D. Pedro y D.ª Sancha, y otro, además, D. Lorenzo, que se sospecha fuese natural; murió el primero a los veinticinco años en la defensa de Ulpiano contra los franceses; profesó el segundo en la Orden de Santo Domingo; casó D.ª Sancha con D. Antonio Puertocarrero, y D. Lorenzo, espÃritu cáustico, desterrado a Orán, como autor de una aguda sátira, dÃcese que murió en el camino.
[13]Un epigrama latino se hallará en elApéndicede este volumen.
[13]Un epigrama latino se hallará en elApéndicede este volumen.
[14]Los sonetos, por hallazgos posteriores, montan hoy a 38, algunos de dudosa autenticidad, según se advertirá en su lugar; figuran, además, en la presente edición, varias composiciones que el autor escribió en versos cortos, la carta-prólogo escrita para la traducción deEl Cortesanode Boscán, y otra breve carta del poeta al Emperador.
[14]Los sonetos, por hallazgos posteriores, montan hoy a 38, algunos de dudosa autenticidad, según se advertirá en su lugar; figuran, además, en la presente edición, varias composiciones que el autor escribió en versos cortos, la carta-prólogo escrita para la traducción deEl Cortesanode Boscán, y otra breve carta del poeta al Emperador.
[15]Las obras de Boscán y algunas de Garcilasso de la Vega, repartidas en cuatro libros.— Escudo del Emperador con elPlus Ultra. —Cvm Privilegio Imperiali. Carles Amorós.— Colofón: «Acabaronse de imprimir las obras de Boscán y Garcilasso de la Vega: en Barcelona, en la Officina de Carles Amoros, a los XX del mes de Março: Año de M.D.XLIII.» 4.º, 8 hojas preliminares, más 242 de texto.
[15]Las obras de Boscán y algunas de Garcilasso de la Vega, repartidas en cuatro libros.— Escudo del Emperador con elPlus Ultra. —Cvm Privilegio Imperiali. Carles Amorós.— Colofón: «Acabaronse de imprimir las obras de Boscán y Garcilasso de la Vega: en Barcelona, en la Officina de Carles Amoros, a los XX del mes de Março: Año de M.D.XLIII.» 4.º, 8 hojas preliminares, más 242 de texto.
[16]El mismo Boscán en su carta a la Duquesa de Soma, prólogo del segundo libro de sus poesÃas, declara la parte que tomó Garcilaso en la reforma: «Comencé a tentar este género de verso, en el cual al principio hallé alguna dificultad, por ser muy dificultoso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro; pero después pareciéndome, quizá con el amor de las cosas propias, que esto comenzaba a sucederme bien, fui paso a paso metiéndome con calor en ello; mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso con su juicio, el cual, no solamente en mi opinión, mas en la de todo el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi demanda, y asà alabándome muchas veces este mi propósito y acabándomele de aprobar con su ejemplo, porque quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos ociosos en esto más particularmente.»
[16]El mismo Boscán en su carta a la Duquesa de Soma, prólogo del segundo libro de sus poesÃas, declara la parte que tomó Garcilaso en la reforma: «Comencé a tentar este género de verso, en el cual al principio hallé alguna dificultad, por ser muy dificultoso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro; pero después pareciéndome, quizá con el amor de las cosas propias, que esto comenzaba a sucederme bien, fui paso a paso metiéndome con calor en ello; mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso con su juicio, el cual, no solamente en mi opinión, mas en la de todo el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi demanda, y asà alabándome muchas veces este mi propósito y acabándomele de aprobar con su ejemplo, porque quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos ociosos en esto más particularmente.»
[17]F. RodrÃguez MarÃn,Luis Barahona de Soto, página 282.
[17]F. RodrÃguez MarÃn,Luis Barahona de Soto, página 282.
[18]Versos 37 y 40de su égloga III.
[18]Versos 37 y 40de su égloga III.
[19]Prólogo de Francisco de Medina a lasAnotacionesde Herrera, pág. 8.
[19]Prólogo de Francisco de Medina a lasAnotacionesde Herrera, pág. 8.
[20]ElegÃa II, verso 24.
[20]ElegÃa II, verso 24.
[21]ElegÃa II, verso 145y siguientes.
[21]ElegÃa II, verso 145y siguientes.
[22]Hizo lugar honroso en sus escritos al nombre de D. Fernando de Toledo, gran Duque de Alba,Eg. II; D. Pedro de Toledo, Virrey de Nápoles,Eg. I; fray Severo, ayo del gran Duque,Eg. II; D.ª MarÃa de la Cueva, Condesa de Osuna,Eg. III; D. Bernardino de Toledo,Eleg. I; D.ª Catalina Sanseverino, la Flor de Gnido,Canc. V; Mario Galeota,soneto XXXIII; D. Fernando de Guzmán, hermano del poeta,soneto XVI; Julio César, poeta napolitano,soneto XIX; D. Alonso de Ãvalos, Marqués del Vasto,soneto XXI; D.ª MarÃa de Cardona, Marquesa de la Padula,soneto XXIV, y particularmente a su amigo Boscán,Eg. II,Eleg. II,epÃst.,sonetos XXVIIIyXXXV, yversos cortos VII.
[22]Hizo lugar honroso en sus escritos al nombre de D. Fernando de Toledo, gran Duque de Alba,Eg. II; D. Pedro de Toledo, Virrey de Nápoles,Eg. I; fray Severo, ayo del gran Duque,Eg. II; D.ª MarÃa de la Cueva, Condesa de Osuna,Eg. III; D. Bernardino de Toledo,Eleg. I; D.ª Catalina Sanseverino, la Flor de Gnido,Canc. V; Mario Galeota,soneto XXXIII; D. Fernando de Guzmán, hermano del poeta,soneto XVI; Julio César, poeta napolitano,soneto XIX; D. Alonso de Ãvalos, Marqués del Vasto,soneto XXI; D.ª MarÃa de Cardona, Marquesa de la Padula,soneto XXIV, y particularmente a su amigo Boscán,Eg. II,Eleg. II,epÃst.,sonetos XXVIIIyXXXV, yversos cortos VII.
[23]Véanse lasnotas a los versos 2y258de la Eg. I, y al20de la Eg. II.
[23]Véanse lasnotas a los versos 2y258de la Eg. I, y al20de la Eg. II.
[24]V. M. Menéndez y Pelayo,Juan Boscán, páginas 132-138.
[24]V. M. Menéndez y Pelayo,Juan Boscán, páginas 132-138.
[25]Égloga I:El dulce lamentar de dos pastoresCristo y el pecador triste y llorosoHe de cantar sus quejas imitando, etc.
[25]Égloga I:
El dulce lamentar de dos pastoresCristo y el pecador triste y llorosoHe de cantar sus quejas imitando, etc.
El dulce lamentar de dos pastoresCristo y el pecador triste y llorosoHe de cantar sus quejas imitando, etc.
El dulce lamentar de dos pastoresCristo y el pecador triste y llorosoHe de cantar sus quejas imitando, etc.
El dulce lamentar de dos pastores
Cristo y el pecador triste y lloroso
He de cantar sus quejas imitando, etc.
[26]Se halla noticia de tal sistema ortográfico y de sus pormenores en el libro del Conde de la Viñaza,Biblioteca histórica de la FilologÃa Castellana, Madrid, 1893, número 544.
[26]Se halla noticia de tal sistema ortográfico y de sus pormenores en el libro del Conde de la Viñaza,Biblioteca histórica de la FilologÃa Castellana, Madrid, 1893, número 544.
[27]Dedicó Garcilaso esta égloga a D. Pedro de Toledo, elgran justador, primer Marqués de Villafranca y Virrey de Nápoles desde 1532 a 1553; fue hijo segundo de don Fadrique de Toledo y tÃo carnal del gran Duque de Alba D. Fernando. Hombre de carácter y talento, recibió del César el virreinato de Nápoles en momentos de peligro; al encargarse de él, llevó consigo desde Alemania a Garcilaso, consiguiendo que el Emperador le sacase de su destierro del Danubio. Fue su más constante protector. (Navarrete, págs. 44 a 49.)
[27]Dedicó Garcilaso esta égloga a D. Pedro de Toledo, elgran justador, primer Marqués de Villafranca y Virrey de Nápoles desde 1532 a 1553; fue hijo segundo de don Fadrique de Toledo y tÃo carnal del gran Duque de Alba D. Fernando. Hombre de carácter y talento, recibió del César el virreinato de Nápoles en momentos de peligro; al encargarse de él, llevó consigo desde Alemania a Garcilaso, consiguiendo que el Emperador le sacase de su destierro del Danubio. Fue su más constante protector. (Navarrete, págs. 44 a 49.)
[28]Saliciolaméntase de celos;Nemorosollora la muerte de su pastoraElisa.Salicioes Garcilaso, yElisa, según todos los comentadores, es D.ª Isabel Freyre, dama portuguesa, esposa de D. Antonio de Fonseca. Muchos, desde Herrera, han creÃdo que este D. Antonio es elNemorosode la égloga; muchos más, desde el Brocense, han dicho queNemorosono es sino Boscán, «porquenemuses bosque», y D. Luis Zapata, autor delCarlo Famoso, asegura, en efecto, que Boscán conoció aElisaen la Corte, como dama que era de la Emperatriz D.ª Isabel de Portugal, y «fue su servidor antes que casase»; pero ambas opiniones en lucha han dado sus razones contrarias y se han destruido mutuamente. Y dice D. Manuel de Faria y Sousa: «Lo cierto es que no fue Boscán ni otro alguno, sino que Garcilaso se representa con ambos nombres, y esto es ordinario en los escritores de églogas... El introducir nombres sirve solo al diálogo; pero la persona es una sola. Asà en la égloga de Garcilaso, lo mismo esSalicioqueNemoroso.» El enamorado de D.ª Isabel Freyre, según el mismo Faria, no fue Boscán, sino Garcilaso «que de sus amores fue muy derretido estando ella en Palacio, y a ella son los más de sus versos... como quien la galanteó antes de casar». Sa de Miranda llama siempreNemorosoa Garcilaso. D.ª Carolina Michaëlis de Vasconcellos defiende la opinión de Faria y Sousa, y el maestro Menéndez y Pelayo dice: «Prefiero la tradición de Faria a la de Zapata, porque no es verosÃmil, ni posible siquiera, que la divina lamentación deNemoroso, que es lo más tierno y apasionado que brotó de la pluma de Garcilaso, sea el eco o el reflejo de una pasión ajena, de la cual, por otra parte, no hay rastro en los versos de Boscán. Garcilaso ha puesto en aquellas estancias todo su corazón, y habla allà en nombre propio, no en el de su amigo, ni mucho menos en nombre del marido de su dama.» Todo esto con más extensión y con la documentación necesaria puede verse en el tomo XIII de laAntologÃade Menéndez y Pelayo, págs. 55 a 60.
[28]Saliciolaméntase de celos;Nemorosollora la muerte de su pastoraElisa.Salicioes Garcilaso, yElisa, según todos los comentadores, es D.ª Isabel Freyre, dama portuguesa, esposa de D. Antonio de Fonseca. Muchos, desde Herrera, han creÃdo que este D. Antonio es elNemorosode la égloga; muchos más, desde el Brocense, han dicho queNemorosono es sino Boscán, «porquenemuses bosque», y D. Luis Zapata, autor delCarlo Famoso, asegura, en efecto, que Boscán conoció aElisaen la Corte, como dama que era de la Emperatriz D.ª Isabel de Portugal, y «fue su servidor antes que casase»; pero ambas opiniones en lucha han dado sus razones contrarias y se han destruido mutuamente. Y dice D. Manuel de Faria y Sousa: «Lo cierto es que no fue Boscán ni otro alguno, sino que Garcilaso se representa con ambos nombres, y esto es ordinario en los escritores de églogas... El introducir nombres sirve solo al diálogo; pero la persona es una sola. Asà en la égloga de Garcilaso, lo mismo esSalicioqueNemoroso.» El enamorado de D.ª Isabel Freyre, según el mismo Faria, no fue Boscán, sino Garcilaso «que de sus amores fue muy derretido estando ella en Palacio, y a ella son los más de sus versos... como quien la galanteó antes de casar». Sa de Miranda llama siempreNemorosoa Garcilaso. D.ª Carolina Michaëlis de Vasconcellos defiende la opinión de Faria y Sousa, y el maestro Menéndez y Pelayo dice: «Prefiero la tradición de Faria a la de Zapata, porque no es verosÃmil, ni posible siquiera, que la divina lamentación deNemoroso, que es lo más tierno y apasionado que brotó de la pluma de Garcilaso, sea el eco o el reflejo de una pasión ajena, de la cual, por otra parte, no hay rastro en los versos de Boscán. Garcilaso ha puesto en aquellas estancias todo su corazón, y habla allà en nombre propio, no en el de su amigo, ni mucho menos en nombre del marido de su dama.» Todo esto con más extensión y con la documentación necesaria puede verse en el tomo XIII de laAntologÃade Menéndez y Pelayo, págs. 55 a 60.
[29]Estado Albano: el Reino de Nápoles, llamado asÃ, acaso, por la vieja y famosaAlba-Longa, o porAlba, ciudad también famosa, donde los romanos hospedaban a los reyes bárbaros, sus cautivos. Se ha creÃdo queAlbanoes nombre propio (Bello-Cuervo,Gram., ParÃs, 1907, § 1171), y se ha dicho que representa al mismo Virrey (Mérimée,Litt. Esp., ParÃs, 1908, pág. 156); no advirtieron tal cosa los comentadores antiguos; ni D. Pedro era hombre para juegos pastoriles, ni Albano figura para nada en las églogas de Garcilaso, y si llama la atención encontrar en las ediciones antiguasestado-Albano, no siendo entonces obligada la mayúscula inicial de verso, téngase presente que también se imprimÃatigre Hircana,campo Placentino,campo Sarracino,arte Cortesana,sangre Turca, etc., sin tratarse de nombres propios. Son ejemplos del texto de Tamayo, Eg. II.
[29]Estado Albano: el Reino de Nápoles, llamado asÃ, acaso, por la vieja y famosaAlba-Longa, o porAlba, ciudad también famosa, donde los romanos hospedaban a los reyes bárbaros, sus cautivos. Se ha creÃdo queAlbanoes nombre propio (Bello-Cuervo,Gram., ParÃs, 1907, § 1171), y se ha dicho que representa al mismo Virrey (Mérimée,Litt. Esp., ParÃs, 1908, pág. 156); no advirtieron tal cosa los comentadores antiguos; ni D. Pedro era hombre para juegos pastoriles, ni Albano figura para nada en las églogas de Garcilaso, y si llama la atención encontrar en las ediciones antiguasestado-Albano, no siendo entonces obligada la mayúscula inicial de verso, téngase presente que también se imprimÃatigre Hircana,campo Placentino,campo Sarracino,arte Cortesana,sangre Turca, etc., sin tratarse de nombres propios. Son ejemplos del texto de Tamayo, Eg. II.
[30]Marte, para los griegos era el más odioso de los inmortales; los romanos le tenÃan por dios favorable y bienhechor; este rasgo, en pequeño, retrata a ambos pueblos.
[30]Marte, para los griegos era el más odioso de los inmortales; los romanos le tenÃan por dios favorable y bienhechor; este rasgo, en pequeño, retrata a ambos pueblos.
[31]sobras=superas.Sobrartiene la misma etimologÃa quesuperar, y en este caso tiene también la misma significación, que es la del latÃnsuperare. RepÃtese en la Eg. II,versos 1529y1540. El poeta juega aquà del vocablo entrefaltarysobrar, este último en sus acepciones culta y corriente.
[31]sobras=superas.Sobrartiene la misma etimologÃa quesuperar, y en este caso tiene también la misma significación, que es la del latÃnsuperare. RepÃtese en la Eg. II,versos 1529y1540. El poeta juega aquà del vocablo entrefaltarysobrar, este último en sus acepciones culta y corriente.
[32]dino=digno, comomanÃficas,Eg. II, v. 395. Demuestra que en aquel tiempo se pronunciabadino, aun en lenguaje culto, el hecho de encontrar en buenos poetas rimas comocontino,dino, etc. (F. RodrÃguez MarÃn,Luis Barahona de Soto, pág. 402.)
[32]dino=digno, comomanÃficas,Eg. II, v. 395. Demuestra que en aquel tiempo se pronunciabadino, aun en lenguaje culto, el hecho de encontrar en buenos poetas rimas comocontino,dino, etc. (F. RodrÃguez MarÃn,Luis Barahona de Soto, pág. 402.)
[33]PerÃfrasis del laurel con que se coronaban los guerreros triunfantes y los poetas heroicos, los eróticos se coronaban de mirto, y de hiedra los poetas menores. (Herrera, pág. 411.) Apolo dijo al laurel-Dafne—: «Tu follaje adornará mi cabellera y mis armas, y servirás de atavÃo a los guerreros del Lacio al resonar los alborozados gritos de la victoria y al desplegar el Capitolio sus triunfales pompas.» Ovidio,Metamórfosis, lib. I, fáb. X; véase adelante el sonetoXIII.
[33]PerÃfrasis del laurel con que se coronaban los guerreros triunfantes y los poetas heroicos, los eróticos se coronaban de mirto, y de hiedra los poetas menores. (Herrera, pág. 411.) Apolo dijo al laurel-Dafne—: «Tu follaje adornará mi cabellera y mis armas, y servirás de atavÃo a los guerreros del Lacio al resonar los alborozados gritos de la victoria y al desplegar el Capitolio sus triunfales pompas.» Ovidio,Metamórfosis, lib. I, fáb. X; véase adelante el sonetoXIII.
[34]La hiedra simboliza afecto y humildad; repÃtese esta imagen adelante,versos 135y243de esta misma égloga: «Fue Ciso —la hiedra— un mancebo que servÃa a Baco de danzante... y ejercitándose una vez delante él en aquel oficio, cayó en el suelo y se mató del golpe; y la tierra por honra de Baco crió... una planta, que luego que salió por la tierra, comenzó a abrazar la vid de la mesma suerte que solÃa en las danzas y bailes abrazar y rodear Ciso a Baco.» (Herrera, pág. 411.)
[34]La hiedra simboliza afecto y humildad; repÃtese esta imagen adelante,versos 135y243de esta misma égloga: «Fue Ciso —la hiedra— un mancebo que servÃa a Baco de danzante... y ejercitándose una vez delante él en aquel oficio, cayó en el suelo y se mató del golpe; y la tierra por honra de Baco crió... una planta, que luego que salió por la tierra, comenzó a abrazar la vid de la mesma suerte que solÃa en las danzas y bailes abrazar y rodear Ciso a Baco.» (Herrera, pág. 411.)
[35]el altura. En tiempo de Garcilaso era lÃcita esta construcción:el alegrÃa,Eleg. I, v. 261;el ausencia,Eleg. II, versos 72y80;el aspereza,canc. IV, v. 1;el amarga memoria,soneto XIX, v. 11, etc.; pero luego se admitióelcon femenino, tan solo en el caso en que siguieseaacentuada,el alma, etc. (R. Menéndez Pidal,Gram. Hist., § 100,2.)
[35]el altura. En tiempo de Garcilaso era lÃcita esta construcción:el alegrÃa,Eleg. I, v. 261;el ausencia,Eleg. II, versos 72y80;el aspereza,canc. IV, v. 1;el amarga memoria,soneto XIX, v. 11, etc.; pero luego se admitióelcon femenino, tan solo en el caso en que siguieseaacentuada,el alma, etc. (R. Menéndez Pidal,Gram. Hist., § 100,2.)
[36]Herrera escribió aquÃun’ alta haya; en el verso siguiente,un’ agua; en el 69,un’ hora, y asà en muchos casos análogos, Eg. I, v.217, 218,257, etc.;Eg. II, 580,718, etc.; yo he prescindido del apóstrofo y de la vocala, huyendo de la contradicción de otros editores que, en iguales circunstancias, y sin motivo razonable, han escrito unas vecesun alta, un agua, un hora, etc., y otras,una alta, una agua, una hora; comp., por ejemplo, en la edición de Castro, Eg. I, v. 46, 47, 218, y 69, 259; Eg. II, 182, 718, etc.
[36]Herrera escribió aquÃun’ alta haya; en el verso siguiente,un’ agua; en el 69,un’ hora, y asà en muchos casos análogos, Eg. I, v.217, 218,257, etc.;Eg. II, 580,718, etc.; yo he prescindido del apóstrofo y de la vocala, huyendo de la contradicción de otros editores que, en iguales circunstancias, y sin motivo razonable, han escrito unas vecesun alta, un agua, un hora, etc., y otras,una alta, una agua, una hora; comp., por ejemplo, en la edición de Castro, Eg. I, v. 46, 47, 218, y 69, 259; Eg. II, 182, 718, etc.
[37]Galatea, Elisa, Camila, Gravina, Flérida y Filis son los nombres de las pastoras de Garcilaso, pero la historia recuerda preferentemente a la primera unida al nombre del poeta: «Aquella cuyo nombre entronizado — por vos ha sido más que de Catulo — el nombre de su Lesbia celebrado... — Más que del claro Castillejo, Ana, — Más que de Garcilaso, Galatea...» (F. RodrÃguez MarÃn,Barahona, pág. 29.)
[37]Galatea, Elisa, Camila, Gravina, Flérida y Filis son los nombres de las pastoras de Garcilaso, pero la historia recuerda preferentemente a la primera unida al nombre del poeta: «Aquella cuyo nombre entronizado — por vos ha sido más que de Catulo — el nombre de su Lesbia celebrado... — Más que del claro Castillejo, Ana, — Más que de Garcilaso, Galatea...» (F. RodrÃguez MarÃn,Barahona, pág. 29.)
[38]mesquina, comoentristesco,Eg. I, v. 254;mesclado,Eg. II, v. 252, etc.; estas formas consctienen en castellano más abolengo y más historia que las modernas conzc. (R. Menéndez Pidal,Gram. Hist., § 112,3.)
[38]mesquina, comoentristesco,Eg. I, v. 254;mesclado,Eg. II, v. 252, etc.; estas formas consctienen en castellano más abolengo y más historia que las modernas conzc. (R. Menéndez Pidal,Gram. Hist., § 112,3.)
[39]Tal pensamiento encontró Herrera (pág. 406) en Dante, Ariosto y Jorge de Resende; este último dijo asÃ: «Senhora, pois me matais — Por vos dar meu coraçãm. — Peço vos que me digais — De que manera tratais — A os que vossos nam sãm...» Aun cuando en lengua extraña, entiendo que estos versos pueden aquà servir para comprender mejor los de Garcilaso.
[39]Tal pensamiento encontró Herrera (pág. 406) en Dante, Ariosto y Jorge de Resende; este último dijo asÃ: «Senhora, pois me matais — Por vos dar meu coraçãm. — Peço vos que me digais — De que manera tratais — A os que vossos nam sãm...» Aun cuando en lengua extraña, entiendo que estos versos pueden aquà servir para comprender mejor los de Garcilaso.
[40]«Injustamente, en mi humilde opinión, censuró Hermosilla, como ociosamente pleonástico, este verso, que tan sentidamente exprime el dolor de Salicio por la inconstancia de Galatea. Dudo que a nadie parezcan más expresivos aquellos acumulados pleonasmos de Homero que el mismo escritor llama bellÃsimos: “Pero Aquiles pretendesobre todos—Los otros ser, a todos dominarlos, —Sobre todos mandar, y como jefe, —Dictar leyes a todos.â€Â» Bello-Cuervo,Gramática, ParÃs, 1907, § 411, nota.
[40]«Injustamente, en mi humilde opinión, censuró Hermosilla, como ociosamente pleonástico, este verso, que tan sentidamente exprime el dolor de Salicio por la inconstancia de Galatea. Dudo que a nadie parezcan más expresivos aquellos acumulados pleonasmos de Homero que el mismo escritor llama bellÃsimos: “Pero Aquiles pretendesobre todos—Los otros ser, a todos dominarlos, —Sobre todos mandar, y como jefe, —Dictar leyes a todos.â€Â» Bello-Cuervo,Gramática, ParÃs, 1907, § 411, nota.
[41]No ha desaparecido aún la creencia vulgar en los agüeros de las aves. Dicen de la lechuza, ave nocturna, que cuando grazna sobre la chimenea de alguna casa es anuncio de una gran desgracia para la familia que allà viva (La Mancha). Sobre la antigüedad de estas supersticiones y lo arraigadas que estuvieron en España y en el mediodÃa de Francia, véase Amador de los RÃos,Hist. de la Lit., IV, 520, etc.;Rev. de España, tomo 17 y 18; Fauriel,Histoire de la poésie provenç., III, 305, etc.; Restori,La Gesta del Cid, pág. 208; sobre los agüeros de las aves en nuestra literatura medioeval, véase R. Menéndez Pidal,La Leyenda de los Infantes de Lara, pág. 8.
[41]No ha desaparecido aún la creencia vulgar en los agüeros de las aves. Dicen de la lechuza, ave nocturna, que cuando grazna sobre la chimenea de alguna casa es anuncio de una gran desgracia para la familia que allà viva (La Mancha). Sobre la antigüedad de estas supersticiones y lo arraigadas que estuvieron en España y en el mediodÃa de Francia, véase Amador de los RÃos,Hist. de la Lit., IV, 520, etc.;Rev. de España, tomo 17 y 18; Fauriel,Histoire de la poésie provenç., III, 305, etc.; Restori,La Gesta del Cid, pág. 208; sobre los agüeros de las aves en nuestra literatura medioeval, véase R. Menéndez Pidal,La Leyenda de los Infantes de Lara, pág. 8.
[42]Garcilaso recuerda en muchas de sus poesÃas el patrio, celebrado y rico Tajo, felice y claro rÃo de su tierra natal,Eg. III, v. 106,197,214,246y300;Eg. II, v. 528,532;Son. XXIV, v. 12, etc.; lo cual llenaba de satisfacción al insigne toledano D. Tomás Tamayo de Vargas; en cambio, el nombre de la ciudad de Toledo no aparece nunca en estos versos, aun cuando el poeta habla de ella en laEg. III, a no ser como apellido de la casa de Alba.
[42]Garcilaso recuerda en muchas de sus poesÃas el patrio, celebrado y rico Tajo, felice y claro rÃo de su tierra natal,Eg. III, v. 106,197,214,246y300;Eg. II, v. 528,532;Son. XXIV, v. 12, etc.; lo cual llenaba de satisfacción al insigne toledano D. Tomás Tamayo de Vargas; en cambio, el nombre de la ciudad de Toledo no aparece nunca en estos versos, aun cuando el poeta habla de ella en laEg. III, a no ser como apellido de la casa de Alba.
[43]Dice el Brocense: «AlegorÃa es, como si dijera: De la suerte que el agua se huÃa por camino desusado, ansà imaginaba que me habÃas de dejar por otro.»
[43]Dice el Brocense: «AlegorÃa es, como si dijera: De la suerte que el agua se huÃa por camino desusado, ansà imaginaba que me habÃas de dejar por otro.»
[44]El uso decúyo, interrogativo, ha desaparecido de nuestro idioma. «No creo que sean aceptables en el dÃa las construcciones:¿Cúyo buque ha naufragado?¿Cúya casa habitas?¿A cúya protección te acoges?, sin embargo de recomendarlas su precisión y sencillez y la autoridad de nuestros clásicos.» (Bello-Cuervo,Gramática, ParÃs, 1907, § 336.)
[44]El uso decúyo, interrogativo, ha desaparecido de nuestro idioma. «No creo que sean aceptables en el dÃa las construcciones:¿Cúyo buque ha naufragado?¿Cúya casa habitas?¿A cúya protección te acoges?, sin embargo de recomendarlas su precisión y sencillez y la autoridad de nuestros clásicos.» (Bello-Cuervo,Gramática, ParÃs, 1907, § 336.)
[45]«La parra se casa con el olmo y es su amiga, porque crece en él, que, según Virgilio, se maridaban las parras a los olmos, y hoy se usa junto a Barcelona. La que estaba sola se decÃa viuda, y asà la llama Catulo; y al olmo nombra el mesmo, marido de la vid...» (Herrera, 423.)
[45]«La parra se casa con el olmo y es su amiga, porque crece en él, que, según Virgilio, se maridaban las parras a los olmos, y hoy se usa junto a Barcelona. La que estaba sola se decÃa viuda, y asà la llama Catulo; y al olmo nombra el mesmo, marido de la vid...» (Herrera, 423.)
[46]Hay que leer:Y-de-ha-cer...para que el verso resulte cabal. Lafdel latÃn se conservó en el castellano escrito hasta fines del sigloXV:fablar,fazer,folgar,foja,fijo, etc., y después fue sustituida por lah, que era verdadera aspirada en los siglosXVyXVI. No he encontrado ningún caso en que Garcilaso prescindiese de la aspiración de lah: véase más abajo, versos162,209; Eg. II, v.462,472,490,509,535,545, etc; cuando a lahprecede una consonante, el verso no sirve para dar idea de la aspiración: Eg. II,500,510,516,536,623,630, etc.; a fines del sigloXVIlos escritores empiezan a vacilar, y unas veces aspiran lahy otras no. (R. Menéndez Pidal,Gramática Hist., § 38,2; F. RodrÃguez MarÃn,Luis Barahona de Soto, págs. 399-402.) Extraño es que Boscán elidiese ya lahen muchos casos al uso moderno. (M. Menéndez y Pelayo,AntologÃa, XIII, pág. 215.)
[46]Hay que leer:Y-de-ha-cer...para que el verso resulte cabal. Lafdel latÃn se conservó en el castellano escrito hasta fines del sigloXV:fablar,fazer,folgar,foja,fijo, etc., y después fue sustituida por lah, que era verdadera aspirada en los siglosXVyXVI. No he encontrado ningún caso en que Garcilaso prescindiese de la aspiración de lah: véase más abajo, versos162,209; Eg. II, v.462,472,490,509,535,545, etc; cuando a lahprecede una consonante, el verso no sirve para dar idea de la aspiración: Eg. II,500,510,516,536,623,630, etc.; a fines del sigloXVIlos escritores empiezan a vacilar, y unas veces aspiran lahy otras no. (R. Menéndez Pidal,Gramática Hist., § 38,2; F. RodrÃguez MarÃn,Luis Barahona de Soto, págs. 399-402.) Extraño es que Boscán elidiese ya lahen muchos casos al uso moderno. (M. Menéndez y Pelayo,AntologÃa, XIII, pág. 215.)
[47]Herrera puntúa aquà de esta manera: ...abundo en mi majada; — La manteca y el queso está sobrado. El sentido es el mismo, pero la frase parece mejor con la variante seguida en el texto.
[47]Herrera puntúa aquà de esta manera: ...abundo en mi majada; — La manteca y el queso está sobrado. El sentido es el mismo, pero la frase parece mejor con la variante seguida en el texto.
[48]TÃtiro: divinidad campestre de la alegre corte de Baco. Los poetas bucólicos usaban este nombre como sinónimo depastor.El mantuano tÃtiro, llamado más comúnmenteel cisne de Mantua, es el poeta latino Virgilio.
[48]TÃtiro: divinidad campestre de la alegre corte de Baco. Los poetas bucólicos usaban este nombre como sinónimo depastor.El mantuano tÃtiro, llamado más comúnmenteel cisne de Mantua, es el poeta latino Virgilio.
[49]«Esto de mirarse en el mar —dice el Brocense—, primero lo dijo Teócrito, y de allà lo tomó Virgilio, y luego los demás. Y con todo eso dicen que es yerro decirlo, porque en el mar ni en aguas corrientes no se puede ver la figura.» Salicio no mentÃa; Herrera lo defiende con ejemplos clásicos; pero mejor testimonio es el de la experiencia: puede verse la figura en cualquier remanso de agua corriente.
[49]«Esto de mirarse en el mar —dice el Brocense—, primero lo dijo Teócrito, y de allà lo tomó Virgilio, y luego los demás. Y con todo eso dicen que es yerro decirlo, porque en el mar ni en aguas corrientes no se puede ver la figura.» Salicio no mentÃa; Herrera lo defiende con ejemplos clásicos; pero mejor testimonio es el de la experiencia: puede verse la figura en cualquier remanso de agua corriente.
[50]cierto, con valor adverbial, porciertamente, comodulcepordulcemente,Eg. II, v. 1100;inmensoporinmensamente: «Las grandes virtudesinmensole aplacen.» (Juan de Mena,Las Trescientas, copla CCXIII.)
[50]cierto, con valor adverbial, porciertamente, comodulcepordulcemente,Eg. II, v. 1100;inmensoporinmensamente: «Las grandes virtudesinmensole aplacen.» (Juan de Mena,Las Trescientas, copla CCXIII.)
[51]Esta ingenua declaración de Salicio no estaba mal vista en los pastores de églogas; pruébanlo los ejemplos de Herrera, pág. 246; no obstante, el ingenioso Lope, que en multitud de ocasiones recordó a Garcilaso, parodió este pasaje en suGatomaquia: «Pues no soy yo tan feo, — Que ayer me vi, mas no como veo, — En un caldero de agua, que de un pozo — Sacó para regar mi casa un mozo, — Y dije: “¿Esto desprecia Zapaquilda? — Oh celos, oh impiedad, oh amor, reñilda.â€Â»
[51]Esta ingenua declaración de Salicio no estaba mal vista en los pastores de églogas; pruébanlo los ejemplos de Herrera, pág. 246; no obstante, el ingenioso Lope, que en multitud de ocasiones recordó a Garcilaso, parodió este pasaje en suGatomaquia: «Pues no soy yo tan feo, — Que ayer me vi, mas no como veo, — En un caldero de agua, que de un pozo — Sacó para regar mi casa un mozo, — Y dije: “¿Esto desprecia Zapaquilda? — Oh celos, oh impiedad, oh amor, reñilda.â€Â»
[52]Estremoes la Extremadura, asà dicha, según Mariana, por haber sido mucho tiempo frontera, y lo extremo y postrero que por aquella parte poseÃan los cristianos.
[52]Estremoes la Extremadura, asà dicha, según Mariana, por haber sido mucho tiempo frontera, y lo extremo y postrero que por aquella parte poseÃan los cristianos.
[53]«Las tristes lágrimas mÃas — En piedras hacen señal — Y en vos nunca por mi mal.» Canción antigua de la cual no cita Herrera, pág. 428, más que estos versos.
[53]«Las tristes lágrimas mÃas — En piedras hacen señal — Y en vos nunca por mi mal.» Canción antigua de la cual no cita Herrera, pág. 428, más que estos versos.
[54]No volviendo siguiera los ojos a los desgraciados a quienes tú hiciste derramar lágrimas.Esto se lee de una manera muy diferente en los textos de Tamayo, Azara y Castro.
[54]No volviendo siguiera los ojos a los desgraciados a quienes tú hiciste derramar lágrimas.Esto se lee de una manera muy diferente en los textos de Tamayo, Azara y Castro.
[55]un espesura.La elisión de la a ha sido lÃcita ante vocal, aun fuera de los casos indicados en la nota al verso 46; escritores en prosa, poco anteriores a Garcilaso, usaban también, con los poetas, de esta licencia; Micer Gonzalo de Santa MarÃa enEvangelios e Epistolas(1485), reedición de Upsala, 1908, escribÃaun statua, 78-3;un estrella, 281-12.
[55]un espesura.La elisión de la a ha sido lÃcita ante vocal, aun fuera de los casos indicados en la nota al verso 46; escritores en prosa, poco anteriores a Garcilaso, usaban también, con los poetas, de esta licencia; Micer Gonzalo de Santa MarÃa enEvangelios e Epistolas(1485), reedición de Upsala, 1908, escribÃaun statua, 78-3;un estrella, 281-12.
[56]He enmendado el verso de Herrera que, sin duda, por error de imprenta dice asÃ:Al que todo mi bien quitarme me puede.
[56]He enmendado el verso de Herrera que, sin duda, por error de imprenta dice asÃ:Al que todo mi bien quitarme me puede.
[57]Filomenaes el ruiseñor; tiene una trágica leyenda. Un viejo rey de Atenas, Pandión, tenÃa dos hijas bellÃsimas, y Tereo, rey de Tracia, casó con una de ellas, con Procné. Cierto dÃa Procné quiso ver a su hermana Filomena, y el rey Tereo marchó a Atenas para traer a sus palacios a la princesa, su cuñada. A la vista de la joven ardió Tereo en ciega pasión; durante el viaje le descubrió sus torpes deseos, y al llegar a una selva triunfó de su virginidad. Vuelta en sà Filomena, juró al cielo venganza. «Yo misma —dijo a Tereo— he de arrostrar la vergüenza para publicar tu delito: he de descubrirlo al universo entero.» El feroz tirano, en su ira, para que no le delatase, le cortó la lengua y la dejó presa en cárcel de rocas. Filomena bordó en una tela la historia de su desgracia, y con una criada la envió a su hermana Procné, que la lloraba creyéndola muerta. Procné, secretamente, la sacó de su cárcel; sintió hacia su marido un odio mortal; ¿qué venganza podÃa ser la más cruel?... Sacrificó en sà misma su amor de madre; mató a Itis, su propio hijo; puso a hervir una parte de él en vasijas de cobre, y, en la comida, sirvió a su esposo aquel manjar. Pregunta el padre: «¿Dónde está Itis?» Procné contesta: «Está contigo.» Y entonces Filomena se adelanta y arroja la lÃvida cabeza del niño al rostro de Tereo. Prorrumpe este en horrorosos lamentos; desnudando la espada corre tras de las hijas de Pandión; pero ellas, como si tuvieran alas, huyeron. Y en efecto, alas tenÃan: Filomena, transformada en ruiseñor, desapareció en una arboleda inmediata; Procné, hecha golondrina, aún tiene en su plumaje, como vestigios de su cruel asesinato, manchas de sangre. Tereo, sediento de venganza, fue convertido en abubilla, la de vistoso penacho y pico de dardo; hay quien dice que se transformó en gavilán; Itis, quedó en jilguero. (Ovidio,Metamórfosis, lib. VI, fáb. VI.) Ahora bien: el ruiseñor no es blanco,la blanca Filomena, por lo cual al Brocense le pareció mejorla blanda Filomena, y esta enmienda siguieron Azara, Castro y otros; también la defiende Tamayo (fol. 41-43), porque aquel ruiseñor blanco que presentaron, según dicen, a Agripina, mujer de Claudio, túvolo Plinio ya por maravilla; pero dice Herrera (pág. 429): «con licencia de ellos no hizo mal Garcilaso en dalle tal apuesto, porque el color blanco es purÃsimo y el más perfeto de los colores, y por traslación al ánimo se toma por sincero, y asÃblancasignifica simple, sencilla, pura y piadosa...»
[57]Filomenaes el ruiseñor; tiene una trágica leyenda. Un viejo rey de Atenas, Pandión, tenÃa dos hijas bellÃsimas, y Tereo, rey de Tracia, casó con una de ellas, con Procné. Cierto dÃa Procné quiso ver a su hermana Filomena, y el rey Tereo marchó a Atenas para traer a sus palacios a la princesa, su cuñada. A la vista de la joven ardió Tereo en ciega pasión; durante el viaje le descubrió sus torpes deseos, y al llegar a una selva triunfó de su virginidad. Vuelta en sà Filomena, juró al cielo venganza. «Yo misma —dijo a Tereo— he de arrostrar la vergüenza para publicar tu delito: he de descubrirlo al universo entero.» El feroz tirano, en su ira, para que no le delatase, le cortó la lengua y la dejó presa en cárcel de rocas. Filomena bordó en una tela la historia de su desgracia, y con una criada la envió a su hermana Procné, que la lloraba creyéndola muerta. Procné, secretamente, la sacó de su cárcel; sintió hacia su marido un odio mortal; ¿qué venganza podÃa ser la más cruel?... Sacrificó en sà misma su amor de madre; mató a Itis, su propio hijo; puso a hervir una parte de él en vasijas de cobre, y, en la comida, sirvió a su esposo aquel manjar. Pregunta el padre: «¿Dónde está Itis?» Procné contesta: «Está contigo.» Y entonces Filomena se adelanta y arroja la lÃvida cabeza del niño al rostro de Tereo. Prorrumpe este en horrorosos lamentos; desnudando la espada corre tras de las hijas de Pandión; pero ellas, como si tuvieran alas, huyeron. Y en efecto, alas tenÃan: Filomena, transformada en ruiseñor, desapareció en una arboleda inmediata; Procné, hecha golondrina, aún tiene en su plumaje, como vestigios de su cruel asesinato, manchas de sangre. Tereo, sediento de venganza, fue convertido en abubilla, la de vistoso penacho y pico de dardo; hay quien dice que se transformó en gavilán; Itis, quedó en jilguero. (Ovidio,Metamórfosis, lib. VI, fáb. VI.) Ahora bien: el ruiseñor no es blanco,la blanca Filomena, por lo cual al Brocense le pareció mejorla blanda Filomena, y esta enmienda siguieron Azara, Castro y otros; también la defiende Tamayo (fol. 41-43), porque aquel ruiseñor blanco que presentaron, según dicen, a Agripina, mujer de Claudio, túvolo Plinio ya por maravilla; pero dice Herrera (pág. 429): «con licencia de ellos no hizo mal Garcilaso en dalle tal apuesto, porque el color blanco es purÃsimo y el más perfeto de los colores, y por traslación al ánimo se toma por sincero, y asÃblancasignifica simple, sencilla, pura y piadosa...»
[58]Este nombre,Nemoroso, ha servido también de adjetivo poético aplicado a cosas propias de bosques; Castro cita ejemplos de Cairasco de Figueroa en suTemplo militante, y de Lope de Vega en suArcadia; San Juan de la Cruz en laCanción entre el alma y su esposo, dice: «Mi amado, las montañas, — Los valles solitariosnemorosos, — Las Ãnsulas extrañas, — Los rÃos sonorosos, — El silbo de los aires amorosos...»
[58]Este nombre,Nemoroso, ha servido también de adjetivo poético aplicado a cosas propias de bosques; Castro cita ejemplos de Cairasco de Figueroa en suTemplo militante, y de Lope de Vega en suArcadia; San Juan de la Cruz en laCanción entre el alma y su esposo, dice: «Mi amado, las montañas, — Los valles solitariosnemorosos, — Las Ãnsulas extrañas, — Los rÃos sonorosos, — El silbo de los aires amorosos...»
[59]Piérides, las Musas. Piero, rey de Macedonia, tenÃa nueve hijas que creÃan cantar mejor y ser más sabias que las nueve Musas, tanto que, audaces, como poetas vanidosos, se disputaron con ellas el triunfo de las artes, y en castigo de su temeridad fueron convertidas en urracas. (Ovidio,Metamórfosis, lib. V, fáb. IV.) No obstante la poesÃa suele llamar tambiénPiéridesa las Musas verdaderas, sin duda, porque, según Hesiodo, nacieron en la Piérida, provincia de Macedonia.
[59]Piérides, las Musas. Piero, rey de Macedonia, tenÃa nueve hijas que creÃan cantar mejor y ser más sabias que las nueve Musas, tanto que, audaces, como poetas vanidosos, se disputaron con ellas el triunfo de las artes, y en castigo de su temeridad fueron convertidas en urracas. (Ovidio,Metamórfosis, lib. V, fáb. IV.) No obstante la poesÃa suele llamar tambiénPiéridesa las Musas verdaderas, sin duda, porque, según Hesiodo, nacieron en la Piérida, provincia de Macedonia.
[60]SiNemorosoySalicioson Garcilaso (nota al verso 2),ElisayGalateadeben ser D.ª Isabel Freyre; las quejas de ambos pastores son, en efecto, compatibles como episodios de un mismo amor. El afortunado rival a quien aludeSalicioen losversos 127-137y en el180, acaso fue D. Antonio de Fonseca, marido de D.ª Isabel; esto parece confirmar el epÃgrafe de laCanción primera en versos cortos, según el manuscrito de Iriarte: «A D.ª Isabel Freyra, porque se casó con un hombre fuera de su condición.»
[60]SiNemorosoySalicioson Garcilaso (nota al verso 2),ElisayGalateadeben ser D.ª Isabel Freyre; las quejas de ambos pastores son, en efecto, compatibles como episodios de un mismo amor. El afortunado rival a quien aludeSalicioen losversos 127-137y en el180, acaso fue D. Antonio de Fonseca, marido de D.ª Isabel; esto parece confirmar el epÃgrafe de laCanción primera en versos cortos, según el manuscrito de Iriarte: «A D.ª Isabel Freyra, porque se casó con un hombre fuera de su condición.»
[61]Según la estructura de las demás estrofas, este verso debiera ser endecasÃlabo; el Brocense lo enmendó de este modo:Más convenible fuera aquesta suerte; pero Herrera, aunque advirtió el defecto, tuvo a bien respetarlo.
[61]Según la estructura de las demás estrofas, este verso debiera ser endecasÃlabo; el Brocense lo enmendó de este modo:Más convenible fuera aquesta suerte; pero Herrera, aunque advirtió el defecto, tuvo a bien respetarlo.
[62]coluna.Evolución tardÃa del cultismocolumna. El grupo de consonantemndioñen su primitiva evolución:damnu,daño;somnu,sueño. (V. R. Menéndez Pidal,Gram. Hist., § 47,2,a.)
[62]coluna.Evolución tardÃa del cultismocolumna. El grupo de consonantemndioñen su primitiva evolución:damnu,daño;somnu,sueño. (V. R. Menéndez Pidal,Gram. Hist., § 47,2,a.)
[63]Esta estancia tiene 15 versos en vez de los 14 que le corresponden, y Tamayo (notas, fol. 43), por indicación de Luis Tribaldos de Toledo, propone una enmienda en que se suprime un verso «y se quita la superfluidad, y aquelblanco pecho, que tiene algo de lascivo, y se refiere la gloria a los cabellos,el dorado techo, sobre el cuello,la coluna, con mayor encarecimiento». En cuanto a Herrera, lo que quisiera corregir es lo deblando pecho, y decir en su lugarblanco. Muchas ediciones han aceptado esta corrección, entre ellas la de Tamayo. Por lo demás, el mismo Herrera, pág. 436, dijo: «¿quién ha de poner mano en obras de un escritor tan alabado y recebido de la opinión pública? Basta apuntar este error, y quede asà solamente notado.»
[63]Esta estancia tiene 15 versos en vez de los 14 que le corresponden, y Tamayo (notas, fol. 43), por indicación de Luis Tribaldos de Toledo, propone una enmienda en que se suprime un verso «y se quita la superfluidad, y aquelblanco pecho, que tiene algo de lascivo, y se refiere la gloria a los cabellos,el dorado techo, sobre el cuello,la coluna, con mayor encarecimiento». En cuanto a Herrera, lo que quisiera corregir es lo deblando pecho, y decir en su lugarblanco. Muchas ediciones han aceptado esta corrección, entre ellas la de Tamayo. Por lo demás, el mismo Herrera, pág. 436, dijo: «¿quién ha de poner mano en obras de un escritor tan alabado y recebido de la opinión pública? Basta apuntar este error, y quede asà solamente notado.»
[64]Cargar la mano; no es pequeño mérito de un poeta tan ilustre como Garcilaso haber sabido mantener correcto y elegante su lenguaje, sin desdeñar giros, frases y modismos sacados de la entraña del castellano:Por el paso en que me ves, te juro...,Eg. II, v. 653;Callar que callarás,Ãd., 922;Yo, para mi traer...,Ãd., 899;Dar al travieso,Ãd., 952;Daca, hermano...,Ãd., 969;Diz que...,Ãd., 1076;Entrar con pie derecho,Ãd., 1467;Dar de mano,Ãd. 1478;Tomar a destajo,Eg. III, 193;Traer por los cabellos...,canc. IV, v. 7;Darse buena mano,Apéndice I;A todo correr,Apéndice I, etc. Complétase esta nota con las de los versos360, Eg. I, y142, Eg. II. El culto Herrera se indignaba de esto.
[64]Cargar la mano; no es pequeño mérito de un poeta tan ilustre como Garcilaso haber sabido mantener correcto y elegante su lenguaje, sin desdeñar giros, frases y modismos sacados de la entraña del castellano:Por el paso en que me ves, te juro...,Eg. II, v. 653;Callar que callarás,Ãd., 922;Yo, para mi traer...,Ãd., 899;Dar al travieso,Ãd., 952;Daca, hermano...,Ãd., 969;Diz que...,Ãd., 1076;Entrar con pie derecho,Ãd., 1467;Dar de mano,Ãd. 1478;Tomar a destajo,Eg. III, 193;Traer por los cabellos...,canc. IV, v. 7;Darse buena mano,Apéndice I;A todo correr,Apéndice I, etc. Complétase esta nota con las de los versos360, Eg. I, y142, Eg. II. El culto Herrera se indignaba de esto.
[65]El Brocense enmendóaquello que; pero Herrera dejóaquella, interpretando, sin duda, asÃ: «Aquella cosa que con medrosa forma o imagen se nos ofrece de noche y pone horror.»
[65]El Brocense enmendóaquello que; pero Herrera dejóaquella, interpretando, sin duda, asÃ: «Aquella cosa que con medrosa forma o imagen se nos ofrece de noche y pone horror.»
[66]Parece que en este verso puede elidirse la aspiración de lah, pero acaso le corresponda esta lectura: «Su-luz-pu-ra-y-her-mo-sa.» (V.nota anterior, al verso 157.)
[66]Parece que en este verso puede elidirse la aspiración de lah, pero acaso le corresponda esta lectura: «Su-luz-pu-ra-y-her-mo-sa.» (V.nota anterior, al verso 157.)
[67]Este pensamiento es el mismo de la famosa cantilena de Esteban Manuel de Villegas (1595-1669): «Yo vi sobre un tomillo — quejarse un pajarillo — viendo su nido amado, — de quien era caudillo — de un labrador robado...» Hállase en poetas latinos y en otros castellanos; nació en lasGeórgicasde Virgilio, según Herrera, pág. 439.
[67]Este pensamiento es el mismo de la famosa cantilena de Esteban Manuel de Villegas (1595-1669): «Yo vi sobre un tomillo — quejarse un pajarillo — viendo su nido amado, — de quien era caudillo — de un labrador robado...» Hállase en poetas latinos y en otros castellanos; nació en lasGeórgicasde Virgilio, según Herrera, pág. 439.