VIII

VIII

De aquella vista pura y ecelentesalen espirtus vivos y encendidos,y siendo por mis ojos recebidos,me pasan hasta donde el mal se siente.Encuéntranse al camino fácilmente,[347]5con los míos, que de tal calor movidossalen fuera de mí como perdidos,[348]llamados de aquel bien que está presente.Ausente, en la memoria la imagino;mis espirtus, pensando que la vían,10se mueven y se encienden sin medida;mas no hallando fácil el camino,que los suyos entrando derretían,revientan por salir do no hay salida.

De aquella vista pura y ecelentesalen espirtus vivos y encendidos,y siendo por mis ojos recebidos,me pasan hasta donde el mal se siente.Encuéntranse al camino fácilmente,[347]5con los míos, que de tal calor movidossalen fuera de mí como perdidos,[348]llamados de aquel bien que está presente.Ausente, en la memoria la imagino;mis espirtus, pensando que la vían,10se mueven y se encienden sin medida;mas no hallando fácil el camino,que los suyos entrando derretían,revientan por salir do no hay salida.

De aquella vista pura y ecelente

salen espirtus vivos y encendidos,

y siendo por mis ojos recebidos,

me pasan hasta donde el mal se siente.

Encuéntranse al camino fácilmente,[347]5

con los míos, que de tal calor movidos

salen fuera de mí como perdidos,[348]

llamados de aquel bien que está presente.

Ausente, en la memoria la imagino;

mis espirtus, pensando que la vían,10

se mueven y se encienden sin medida;

mas no hallando fácil el camino,

que los suyos entrando derretían,

revientan por salir do no hay salida.


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