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Sospechas, que en mi triste fantasíapuestas, hacéis la guerra a mi sentido,volviendo y revolviendo el afligidopecho, con dura mano, noche y día;ya se acabó la resistencia mía5y la fuerza del alma; ya rendidovencer de vos me dejo, arrepentidode haberos contrastado en tal porfía.[380]Llevadme a aquel lugar tan espantable,do por no ver mi muerte allí esculpida,10cerrados hasta aquí tuve los ojos.Las armas pongo ya; que concedida[381]no es tan larga defensa al miserable;colgad en vuestro carro mis despojos.[382]

Sospechas, que en mi triste fantasíapuestas, hacéis la guerra a mi sentido,volviendo y revolviendo el afligidopecho, con dura mano, noche y día;ya se acabó la resistencia mía5y la fuerza del alma; ya rendidovencer de vos me dejo, arrepentidode haberos contrastado en tal porfía.[380]Llevadme a aquel lugar tan espantable,do por no ver mi muerte allí esculpida,10cerrados hasta aquí tuve los ojos.Las armas pongo ya; que concedida[381]no es tan larga defensa al miserable;colgad en vuestro carro mis despojos.[382]

Sospechas, que en mi triste fantasía

puestas, hacéis la guerra a mi sentido,

volviendo y revolviendo el afligido

pecho, con dura mano, noche y día;

ya se acabó la resistencia mía5

y la fuerza del alma; ya rendido

vencer de vos me dejo, arrepentido

de haberos contrastado en tal porfía.[380]

Llevadme a aquel lugar tan espantable,

do por no ver mi muerte allí esculpida,10

cerrados hasta aquí tuve los ojos.

Las armas pongo ya; que concedida[381]

no es tan larga defensa al miserable;

colgad en vuestro carro mis despojos.[382]


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