XXX
Sospechas, que en mi triste fantasíapuestas, hacéis la guerra a mi sentido,volviendo y revolviendo el afligidopecho, con dura mano, noche y día;ya se acabó la resistencia mía5y la fuerza del alma; ya rendidovencer de vos me dejo, arrepentidode haberos contrastado en tal porfía.[380]Llevadme a aquel lugar tan espantable,do por no ver mi muerte allí esculpida,10cerrados hasta aquí tuve los ojos.Las armas pongo ya; que concedida[381]no es tan larga defensa al miserable;colgad en vuestro carro mis despojos.[382]
Sospechas, que en mi triste fantasíapuestas, hacéis la guerra a mi sentido,volviendo y revolviendo el afligidopecho, con dura mano, noche y día;ya se acabó la resistencia mía5y la fuerza del alma; ya rendidovencer de vos me dejo, arrepentidode haberos contrastado en tal porfía.[380]Llevadme a aquel lugar tan espantable,do por no ver mi muerte allí esculpida,10cerrados hasta aquí tuve los ojos.Las armas pongo ya; que concedida[381]no es tan larga defensa al miserable;colgad en vuestro carro mis despojos.[382]
Sospechas, que en mi triste fantasía
puestas, hacéis la guerra a mi sentido,
volviendo y revolviendo el afligido
pecho, con dura mano, noche y día;
ya se acabó la resistencia mía5
y la fuerza del alma; ya rendido
vencer de vos me dejo, arrepentido
de haberos contrastado en tal porfía.[380]
Llevadme a aquel lugar tan espantable,
do por no ver mi muerte allí esculpida,10
cerrados hasta aquí tuve los ojos.
Las armas pongo ya; que concedida[381]
no es tan larga defensa al miserable;
colgad en vuestro carro mis despojos.[382]