AGUSTIN BALDOMERO RODRIGUEZ.

«Después de este pasage me aconteció el siguiente. Una tarde trajeron del ingenio unos cuantos pollos y capones, y á mi me tocó como siempre estaba de centinela para el que llegaba, recibirlos por desgracia. Entré la papeleta dejando las aves en el pasadizo, debajo de la glorieta que se hallaba á la entrada; leyóse el papel y me mandaron llevarlos al otro lado para entregarlos á D. Juan Malo que era mayordomo ó celador de aquellaotra parte; tomélo todo despidiendo al arriero, é iba contento, pues en este intérvalo respiraba; entregué lo que recibí y me acuerde que erantres caponesy dos pollos. Pasadas unas dos semanas me llamaron para que diese cuenta de un capon que faltaba; al momento dije que los que vinieron fueron tres y dos pollos, y que esos mismos habia entregado. Quedóse esto así, mas á la mañana siguiente ví venir al mayoral del ingenio, que habló largo rato con mi señora y se fué. Servimos el almuerzo, y cuando iba á meterme el primer bocado, aprovechando el momento porque pasado este...... (no puede leerse en el manuscrito elRESTOde esta frase)....... me llamó mi ama, y me mandó que fuese en casa del mayoral y le dijese qué sé yo qué cosa: aquello me dió mal ajo, oprimiéndoseme el corazon, y fuí temblando, como que estaba acostumbrado á irme á entregar yo mismo. Llego á la puerta y veo dentro á los dos, el del Molino y el del Ingenio; dóile al primero el recado y haciéndose sordo me dice «Entra, hombre,» y como me hallaba en el caso de estar bien con estas gentes, porque cada rato caia entre sus manos, le obedecí. Iba á repetir el recado; pero el señor Dominguez, que así era el apellido del mayoral del ingenio, me cojió por un brazo diciendo «A mí es á quien busca.» Sacó una cuerda de cáñamo delgada, me amarró como á un facineroso, montó á caballo, y echándome por delante, me mandó á correr, y nos alejamos prontamente por aquellos contornos: el fin era que mi madre, ni mi segundo hermano, ni los niños y niñas me viesen, porque todos al momento se echarian á llorar, y la casa seria un lugar de duelo y me apadrinarian.»

«Nos habiamos alejado como un cuarto de legua cuando fatigado de correr delante del caballo, dí un traspié y caí; apénas dí en tierra dos perros ó dos fieras que nos seguian se me echaron encima».........

No quisiéramos continuar copiando este pasage: es demasiado repugnante, y la misma sencillez del narrador lo hace más monstruoso: el esclavo fué llevado al ingenio, donde ya varias veces habia ido áestacion semejante, y despues de varios dias consecutivos de bárbaro castigo,[33]tras el cual se le preguntabapor el capon, cuando ya su enfermo cuerpo estaba á punto de sucumbir al rigor del desalmado Dominguez, se descubrió...... ¡que era inocente! ¡el capon no habia sido enviado! ¡Oh, cuántas veces monstruosidad idéntica habrá tenido lugar en nuestros campos de Cuba!

Triste es pensar que en este siglo de ilustracion, en que tanto se preconizan los sacrosantos dogmas de igualdad y justicia, no tengamos que remontarnos hasta los tiempos de Fedro para ver el cuadro de la inteligenciaaherrojada y víctima de la abyeccion social, y es más triste pensar, cuántos como él, genios que pudieran haber sido honra de la patria, habrán desaparecido ahogados en la ignominia, sin tener ocasion de patentizar que se ocultaba en ellos dignidad de hombre y alma de poeta!

Hé aquí por qué nos hemos conmovido en lo más íntimo del alma, cuando despues de leer algunas otras de las dolorosas escenas de su vida, encontramos lo que ya esperábamos, que comienza á quebrantarse su fé, y á evaporarse su esperanza, «esa antorcha providencial que nunca se apaga del todo» y que es el único consuelo de los desamparados: hé aquí por qué no contenemos nuestras lágrimas cuando la inofensiva víctima «á quien nadie valia,» «que comia poco y casi siempre llorando» sin proteccion ni amigos, oprimido por la sociedad, considerado como un animal doméstico, en un arranque de infinita angustia esclama:

—«¡Mi corazon no era bueno! ¡y la Habana juntamente con los felices dias estaban impresos en mi alma, y yo solo deseaba volverme á ella!».....

Es decir que el angustiado siervo todo lo que deseaba, todo lo que pedia á su destino, era ir á la Habana á servir á otro sin remuneracion, pero libre de los frecuentes castigos de la finca[34]. En verdad nos temíamos algo más grave, temíamos que lo que deseara fuera vengarse ó morir maldiciendo: nos alegramos empero que no fuera así; es más grande en su resignacion aunque sea así su historia más afrentosa para todos nosotros.

Y cuando se esfuerza en hacer versos esclama con no ménos abatimiento. «Pero yo criado en la oscuridad y en la ignorancia ¿qué podia saber?

Veámosle ahora recojiendo por los suelos el alimento intelectual como recoje un perro el sustento material.

«Por esta época escribia muchos cuadernos de décimas que vendia (están en Matanzas) y Arriaza á quien tenia en la memoria era mi guía...... La poesía quiere un objeto á que dedicarse: el amor regularmente nos inspira; pero yo era demasiado ignorante, y todavía no amaba, por lo tanto mis versos eran frias imitaciones; y si no me salian algunos muy malos es menester atribuirlos á la estremada aficion que tuve desde bien chico á leer cuanto topaba leible en mi idioma, aunque fuera por las calles; y así en yendo por aquellas, donde veia un pedacito de papel impreso lo alzaba, y como estuviese en verso no paraba hasta sabermelo todo de memoria.»

Y poco más adelante dice:

«Por lo cual tenia en la uña la vida de los santos más milagrosos y los versos de sus rezos, los de la novena de San Antonio, los del Trisajio y en fin todos los de los Santos, únicos casi que alcanzaba; fuera de los que en la mesa de mi señora, en los dias de comida, que eran todos por lo regular, le improvisaban para coronarla cuatro ó cinco poetas, quienes me dejaban bastantes, pues yo tenia mi cáscara de huevo (tintero) y mi pluma,y apénas acababa uno, inter otros aplaudian y los demás rebosaban las copas, yo detrás de alguna puerta escribia los trozos que se me quedaban en la memoria.»

Esto enternece tanto más si se considera que esa fué la única escuela de Literatura que tuvo el autor de laZafira; y el lector sabe sin duda á qué atenerse respecto al mérito literario de aquellas improvisaciones que se usaron de sobremesa, y que hicieron bien en pasar á desuso: lo mismo decimos de los versos de rezos.

Pero este pasage encierra otra leccion que no debemos pasar en silencio, y es que al admirable ejemplo de mansedumbre y resignacion, se une otro no ménos grande de perseverancia; ejemplo que viene á llenar de confusion al mimado alumno que rodeado de todos los medios para ilustrarse ni los aprecia, ni los aprovecha, ni sabe agradecerlos. Estudiad la historia de Manzano, niños que desestimais los desvelos de vuestro padres; vosotros los que teneis libros y maestros, los que el cariñoso afan de una madre rodeó de todos los elementos para formar un porvenir de luz y felicidad, poneos un momento en el lugar de aquel infeliz sin proteccion ni recursos y que no sabia á donde volver los ojos para encontrar un rostro amigo. Se os figurará una planta de generosa condicion, pero nacida entre piedras, en atmósfera viciada, sin abono y sin riego...... por fuerza solo de su propia bondad germina, lucha, rompe el valladar que coarta su crecimiento, brota al fin para dar una flor que no puede ser sino pálida, y esparce una fragancia que no puede ser sino raquítica.

Reproducirémos un pasage más para concluir. Despues de hablarnos de la muerte de su madre, de su proyecto de fugarse á la Habana; nos refiere el siguiente:

«Al cabo de tres meses ó cuatro de mi último acaecimiento, se armó viage á Madruga, donde debia mi señora tomar baños. Con los achaques tornóle el malhumor antiguo...... de contínuo me amenazaba con el Molino y D. Saturnino, (ya en páginas anteriores nos ha dicho quien es don Saturnino, verdadero mayoral de nuestros campos, cruel é irracional, en cuyas manos habia sufrido Manzano diversos castigos.) «Las últimas espresiones de éste las tenia grabadas en mi corazon, y no tenia la menor gana de volver á verme con él. Pregunté cuantas leguas distaba de allí la Habana, y supe que doce, y ví que no las podria vencer en una noche de camino á pié, y desistí de pensar más en verme en la ciudad, esperando que en yendo se decidiria mi suerte, siempre con la ideade que era libre. Un dia, este dia de resignacion, principio de cuantos bienes y males el mundo me ha dado á probar, me sucedió lo que sigue: Era sábado y debia ántes del almuerzo, según teníamos de costumbre, asearme, pues vestia dos veces á la semana. Para ello me fuí al baño de la Paila, que distaba al frente de la casa, en un declive, como treinta pasos: estando bañándome me llamaron por órden de la señora, y ya se puede considerar cómo saldria: me recibiópreguntándome. ¿Qué hacias en el baño? le contesté que me aseaba para vestirme. ¿Con qué licencia lo has hecho? respondió. Con ninguna, respondí. ¿Y por qué fuiste? tornó á decir. Para asearme, volví á contestar. Esta escena fué en el colgadizo y puerta de la calle: allí mismo me rompieron las narices, y fuí para dentro echando las venas de sangre; lo cual me abochornó y apesadumbró en estremo, porque á la otra puerta vivia una mulatica de mi edad, primera que me inspiró amor, cosa que yo no conocia, ó más bien una inclinacion angelical como si fuera mi hermana, que no pasaba de regalarle santos de maravillas de diversos colores, que ella recibia dándome algun dulce seco ó fruta. Habíale dicho que yo era libre, y que mi madre habia muerto poco hacia. No bastante lo ya dicho como á las diez me hizo mi ama quitar los zapatos y me pelaron[35]; esto era muy frecuente, pero esta vez me sirvió de la mayor mortificacion: púsome despues á cargar agua para la casa, con un barril á la cabeza. El arroyo distaba del punto de aquella unos treinta pasos, haciendo una bajadita; cuando llené mi barril me hallé en la necesidad, no solo de vaciarle la mitad, sino tambien de suplicar á uno que pasaba, que me ayudase á echarlo al hombro, y yendo á subir la lomita que habia hasta la casa, con el peso del barril y mis fuerzas nada ejercitadas, faltóme un pié, caí dando en tierra con una rodilla; el barril cayó algo más adelante; rodando me dió en el pecho, y los dos fuímos á parar al arroyo, inutilizándose aquel. La señora me amenazó con el Molino y D. Saturnino, porque suponia aquella contingencia como de premeditada intencion, y la amenaza era grave. No llegué á la noche sin desgarrar muchos esputos de sangre. Este tratamiento me cojió de nuevo en cuanto á los errados cálculos que habia formado de mi suerte. Desengañado de que todo era un sueño, me acometió otra vez el deseo que tenia de volver á la Habana. Al dia siguiente que era domingo, cuando la gente estaba en misa, me llamó un criado libre de la casa, y estando con él á solas me dijo: «Hombre, qué tú no tienes vergüenza, para estar pasando tantos trabajos; cualquiera negro bozal está mejor que tú; un mulatico fino, con tantas habilidades como tú al momento hallará quien lo compre.» Por este estilo me habló mucho rato, concluyendo por decirme que llegado al tribunal del Capitan General, y haciendo un puntual relato de todo lo que me pasaba, podia salir libre: me indicó el camino de la Habana, y me dijo por último que no fuera bobo, que aprovechara la primera oportunidad. Con lo que me obligó muchísimo, pues sin el menor aviso tenia más de lo regular, á lo cual tambien contribuian las terribles insinuaciones que me hizo...... A las once de la mañana del lunes ví llegar á D. Saturnino; apeóse y le tomaron el caballo. Desde el momento que este señor entró se me acibaró toda la vida; latíameel corazon con violencia y mi sangre se puso en un estado de efervescencia que no me dejaba sosegar. El lugar comun era regularmente mi cuarto de meditacion, inter estaba en él pensaba con alguna serenidad; así fué que estando en él como á las cuatro oí que hablaban dos, una criada de mano y un criado, á quien habiéndole preguntado aquella que á qué vendria el administrador, respondió: «¿A qué ha de venir? á llevarse á Juan Francisco.» Enterado así de mi mala suerte, no me es dado pintar mi situacion amarguísima en este instante: un temblor general se apoderó de todo mi cuerpo, y me atacó un dolor de cabeza que no me podia valer: ya me veia atravesando el pueblo de Madruga como un facineroso atado, pelado y vestido de cañomazo, como me ví en Matanzas[36]sacado de la cárcel pública para ser conducido al Molino, sin padres ni aun parientes...... Todo esto se presentó á mi imaginacion y en aquel instante determiné mi fuga. El moreno que me habia insinuado el camino que debia tomar como favorable, á eso de las cinco de la tarde, me dijo: «Hombre, saca ese caballo de ahí y ponlo al fresco que ahí estará haciendo ruido y despertarán los amos, cuando lo vayas á cojer para D. Saturnino, y diciéndome esto me entregó las espuelas, agregando: «Allí está la silla sin pistoleras, tu sabrás donde está todo, para cuando se necesite.» Con una mirada que me convenció de que me hablaba así para que aprovechara el tiempo. Este tal fué siempre muy bien llevado con mi padre, y trataba á mi madre con algun respeto aun despues viuda. No estaba yo con todo resuelto todavía, considerando que dejaba á mis hermanos en el Molino, y que tenia que andar toda una noche solo, por caminos desconocidos, y espuesto á caer en manos de algun comisionado (policía). Pero cuál fué mi sorpresa cuando en habiendo acabado todos de cenar y estando yo sentado á solas sobre un trozo, meditando si me determinaria ó no, ví llegarse á mí á don Saturnino que me preguntó donde dormia. Le señalé sobre una barbacoa, pero aquella pregunta acabó de resolverme; bien pudo haber sido hecha con todo, y que todo fuese habladurias de criados, que todo variase á la misma hora como en otras ocasiones; mas yo no pude recibirla sino de muy mal anuncio, en vista de lo que estaba ya en mi conocimiento. Se me representóla mala suerte de un tío mio, que habiendo tomado igual resolucion por irse á donde el señor D. Nicolás, señor D. Manuel y señor Marqués, fué traído como todo cimarron; pero sin embargo estaba resuelto á echar una suerte y padecer con motivo. Velé hasta más de las doce; aquella noche se recojieron todos temprano por ser de invierno y lluviosa: ensillé el caballo por primera vez en mi vida, y púsele el freno, mas con tal temblor que no atinaba á derechas con lo que hacia; acabada esta diligencia me puse de rodillas, me encomendé á los santos de mi devocion, me puse el sombrero y monté á caballo. Cuando iba á andar para alejarme, oí una voz que me dijo: «¡Dios te lleve con bien, arrea duro!» Yo creí que nadie me veia y todos me observaban como supe despues, pero ninguno se me opuso...... Mas lo que me ha sucedido luego lo veremos en la segunda parte de esta historia.»

Al pié del manuscrito hay una nota que dice así: «Esta segunda parte no llegó á escribirse.» Sabemos sin embargo que sí se escribió y que entregada por Anselmo Suarez al poeta Ramon de Palma para ponerla en limpio y arreglar la ortografía, se estravió en manos de éste[37].

Hasta aquí, pues, Manzano: el lector no esperaba ciertamente que esa cosa que llamamos esclavo, pudiera escribir su historia en ese lenguage en el que, cuando más se ve alguna sombra de amarguísimo sarcasmo, de ligerísima reconvencion: si esperaba tal vez una série de reproches y maldiciones; y téngase siempre presente que lo que más angustia el corazon, es el pensar que en toda esa tristísima relacion no hay siquiera ponderacion: es la verdad en toda su repugnante desnudez; verdad que en otra parte pareciera inverosímil, pero que en Cuba no será por cierto la historia de un solo individuo: el tormento de Manzano lo han sufrido muchos, y lo sufren muchos hoy mismo á despecho de las benignas instituciones que tienden á suavizar la condicion de nuestros esclavos. ¿Y podria el poeta, podria el novelista, en el libre campo de la fantasía, idear obra abolicionista que hiciera más efecto en el ánimo del lector que Manzano con la sencilla y no comentada enumeracion de sus dolores?

Durante su lectura quizás alguno se ha preguntado ¿Por qué ensañarse contra aquel desgraciado acaso más que contra otro ninguno? ¿Era de espíritu altanero y contumaz?...... No, la modestia y humildad de Manzano, bien lo revelan sus escritos, era inconcebible. Es fama que D. Domingo Delmonte,promotor de los donativos para su manumision, jamás pudo hacerle tomar asiento en su presencia[38]. Se le perseguia más porque sabia más, porque osó tener alma y ver en la oscuridad, porque hacia versos!......... para ciertas inteligencias malo es ser esclavo, pero es mil veces peor ser esclavo despierto: un esclavo que piensa es una protesta viva, es un juez mudo y terrible que está estudiando el crímen social: no le tememos, porque lo conservamos bien desarmado, pero nos avergonzamos ante él......... y luego, sentándonos un momento en el pedestal de la eterna justicia, nos encontramos tan inferiores! ¿cómo hemos de amar nosotros los amos al débil que nos empequeñece?

Pero hemos concluido la historia del esclavo, sigamos la del poeta. Sabemos que salió al fin de las garras de su primera ama[39], que se le dió licencia para ganar jornales y sirvió á varios amos entre otros á D. Tello de Mantilla cuya benignidad elogia[40], y por último, que casó en 1835 y que pertenecia á D.ª Mª. de la L. de Z. cuando la filantropía de varios admiradores compró su libertad en 500 pesos, precio mayor que podia alcanzar un esclavo en aquella época. Se habia leido su magnífico soneto, más bien su gemido, tituladoMis treinta años, 1836, que ha sido despues traducido á cuatro idiomas, y pasa por uno de los modelos de su género[41]y susCantos á Lesbia, en los que si no campea la correccion de lenguaje, sí un verdadero sentimiento de poeta[42].

Es lástima grande que se haya perdido la segunda parte de su manuscrito: la ráfaga de muerte que en el año 44 azotó despiadada á la raza de color, deshonrando á la blanca, tambien escribió un episodio de sangre en la vida de nuestro protagonista, que tenia como tantos otros el delito de su color. En nuestra historia de Plácido hemos dado ya una idea de aquellos funestos cuadros; pero cuán interesante seria la relacion de tales escenas en el estilo inculto, pero sencillo y pintoresco de aquel siervo que valia más que sus señores, de aquel esclavo que mereció ser hombre.

Una vez liberto se dedicó al poco lucrativo oficio de cocinero y arrastró una vida si no tan azarosa, sí oscura y miserable hasta el año de 1854 en que acaeció su muerte. No llegó á la ancianidad; ¡ay! ni podia ser de otro modo. ¿Cómo habia de vivir mucho la mansísima víctima á quien nadie valia, que no podia enumerar los increibles trabajos de su vida, cuyo corazon estaba enfermo á fuerza de tanto sufrir, y cuyos gemidos ningun amigo oia, ninguna madre consolaba? Como lo habia predicho, el mal trato abrevió los dias de su miserable existencia.

Por 1837 colaboró enEl Albumde Caso y Sola, que ya pertenecia á Palma, enEl Aguinaldo habanero, enLa ModaóRecreo de las Damas[43]y algun otro literario; hay una poesía suya en la Corona fúnebre al Presbítero D. Manuel de Lara, 1842. Sus obras constan principalmente de composiciones líricas entre las que despuntan el citado soneto,El cocuyo,Ilusiones, su odaA la Lunaque dedicó al señor Bachiller y Morales,El Reloj adelantado,A Matanzas, tras larga ausencia,Un sueño, á mi segundo hermano, con las cuales y otras se formó una coleccion en 1841; un drama,Zafira, en cinco actos, en verso, á la aparicion del cual saludaron al autor en sentidos versos los poetas Velez Herrera, Matamoros, Valdés, &.ª[44], además susApuntes autobiográficos[45]de que hemos estractado, sin olvidar sus candorosas cartas á Delmonte 1834 y 35 que lo mismo que aquellos pueden considerarse como pintura fiel de la servidumbre.

Cosa rara é inesplicable es para muchos que sus mejores poesías las escribió miéntras gemia bajo el ominoso yugo de la esclavitud, y que al respirar el aire de la libertad, contra lo que debia suceder, pareció oscurecerse su talento. Despues de esa obra maestraMis treinta años, hecha cuando esclavo lo mismo queEl Cocuyo, nada escribió que le igualara y esto naturalmente amenguó el entusiasmo con que se leyeron sus primeros cantos en los círculos literarios, como que no podian considerarse sino chispas del genio en un hombre de condiciones tan desfavorables, desposeido de medios, sin libros, sin maestros, sin estimulo, sin porvenir en fin. Mas para nosotros esto nada tiene de estraño. Manzano esclavo, teniaquien lo mantuviera, y, aunque en el oprobio, no tenia que ocuparse de la subsistencia: como trabajaba para otro debia hacerlo con desgana, cercenando de sus ocupaciones todos los ratos que podia para dedicarlos á las letras: la suscricion filantrópica que lo manumitió no le dió una posicion social, teniendo entónces que trabajar para sostenerse y alimentar á su familia. Entónces y con 31 años y enfermo y decaido, de golpe se abre el ancho mundo ante sus ojos y conoce que aparte su infelicidad, todo lo ignoraba. ¿No era sobrado motivo para desmayar?

Otro tanto sucedió con el poeta Echemendia, de Cienfuegos, que nacido esclavo, corrió igual suerte que Manzano: nos congratulamos empero que Cuba, ya que no ha podido hasta ahora resolver el más complicado de sus problemas sociales, se haya apresurado al menos á redimir á las inteligencias que nacieron en la raza desgraciada. Haga lo mismo con todos los que despunten, que es muy doloroso el cuadro del talento encadenado; y si, como en Manzano y en Echemendia, el liberto no pareciere corresponder al sacrificio, enhorabuena perdamos un poeta á trueque de hacer un hombre de quien lo merece.

MIS TREINTA AÑOS.Cuando miro el espacio que he corridoDesde la cuna hasta el presente diaTiemblo y saludo á la fortuna miaMás de terror que de atencion movidoSorpréndeme la lucha que he podidoSostener contra suerte tan impía,Si tal llamarse puede la porfíaDe mi infelice sér al mal nacidoTreinta años ha que conocí la tierra,Treinta años ha que en gemidor estadoTriste infortunio por do quier me asalta,Mas nada es para mí la cruda guerraQue en vano suspirar he soportadoSi la comparo ¡oh Dios! con lo que falta.

MIS TREINTA AÑOS.Cuando miro el espacio que he corridoDesde la cuna hasta el presente diaTiemblo y saludo á la fortuna miaMás de terror que de atencion movidoSorpréndeme la lucha que he podidoSostener contra suerte tan impía,Si tal llamarse puede la porfíaDe mi infelice sér al mal nacidoTreinta años ha que conocí la tierra,Treinta años ha que en gemidor estadoTriste infortunio por do quier me asalta,Mas nada es para mí la cruda guerraQue en vano suspirar he soportadoSi la comparo ¡oh Dios! con lo que falta.

MIS TREINTA AÑOS.

Cuando miro el espacio que he corridoDesde la cuna hasta el presente diaTiemblo y saludo á la fortuna miaMás de terror que de atencion movidoSorpréndeme la lucha que he podidoSostener contra suerte tan impía,Si tal llamarse puede la porfíaDe mi infelice sér al mal nacidoTreinta años ha que conocí la tierra,Treinta años ha que en gemidor estadoTriste infortunio por do quier me asalta,Mas nada es para mí la cruda guerraQue en vano suspirar he soportadoSi la comparo ¡oh Dios! con lo que falta.

PARALELO ENTRE PLACIDO Y MANZANOPor D. Domingo Delmonte.

Plácido nunca fué esclavo; nació libre: era hijo de blanca y de mulato, y por supuesto su color era casi blanco. No tuvo por lo mismo que luchar en su vida, como Manzano que era casi negro, como hijo de negra y demulato, y esclavo de nacimiento, con los obstáculos insuperables de su condicion y su color, para desarrollar las dotes naturales de su imaginacion, que era realmente poética. Logró más instruccion literaria que Manzano, y en sus versos, por lo comun rotundos y armoniosos, no se encuentran las incorrecciones gramaticales y las faltas de prosodia que en las muy sentidas y melancólicas del pobre esclavo. Plácido se complacia en cantar las pompas y los triunfos de los grandes de la tierra con una magnilocuencia digna de los poetas clásicos de España: Manzano no sabe repetir en su lira otro tema que el de las angustias de una vida azarosa y llena de peripecias terribles; pero yo prefiero los cantos tristes del esclavo á los del mulato libre, porque noto más profundo sentimiento de humanidad en los primeros, porque brillan por su frescura y originalidad nativas, porque los principios de mi estética y de mi filosofía se avienen más con el lamento arrancado del corazon del oprimido que con el concierto estrepitoso de un poeta, de quien con razon decia nuestro estóico y malogrado Milanés en 1838:

Y ¿qué es mirar á este vateSer escabel del magnateCuando el festin,Cantar sin rubor ni sesoY disputar algun huesoCon el mastin?

Y ¿qué es mirar á este vateSer escabel del magnateCuando el festin,Cantar sin rubor ni sesoY disputar algun huesoCon el mastin?

Y ¿qué es mirar á este vateSer escabel del magnateCuando el festin,Cantar sin rubor ni sesoY disputar algun huesoCon el mastin?

Delmonte. Paris 1845.

En nuestro Diccionario Biográfico este individuo aparece con la siguiente nota:—«Natural de Villaclara, pardo ingénuo de alguna instruccion y aficionado al cultivo de la poesía en la que, sin duda, hubiera descollado, á no ser por la falta de principios sólidos, y sobre todo por la abyecta ignorancia de sus acendientes.»

Era Baldomero Rodriguez, hijo de un zapatero pobre, que lo destinaba á su oficio y le prohibía severamente leer y sobre todo escribir versos: éste último delito ocasionaba tal enojo en el obtuso padre, que á menudo el chico tuvo que escapar y acogerse á los vecinos para que lo apadrinasen. Algo semejante se dice que pasó á Ovidio, en época disculpable por lo remota, pero ni Ovidio dejó por eso de ser un gran poeta, ni Rodriguez dejára de serlo á no haber otros inconvenientes coadyuvado con los que oponia su familia.

Principió á darse á conocer como repentista y á menudo preparó versos que luego se dieron por improvisados en alguna sobremesa, y pudo al fin publicar un tomo que titulóPucha silvestre. Al leer algunas de las poesías insertas en esa rústica coleccion, el alma se contrista y deplora que el autor naciera en medio de elementos tan contraproducentes: allí hay una imaginacion que aspira, allí hay un génio que lucha, allí hay un númen que quiere levantarse y que se ahoga en la atmósfera mefítica que se le hace respirar. ¿Qué puede dar el génio en esos desgraciados en lucha perpétua contra el torrente de las preocupaciones? Plácido fué peinetero é hijo de un peluquero; más felíz en ésto que Rodriguez, su padre se ocupó poco ó nada de él, y pudo á su satisfaccion versar y lanzarse al campo de pobreza y disgustos que las musas suelen preparar en Cuba para sus adeptos que no poseaningenio.

La citadaPucha silvestre, pasó tras efímera existencia, y ya nadie se ocupa de ella: empolvado y carcomido en ignoto anaquel yacerá algun ejemplar, como sorda acusacion que el autor lega contra la sinrazon de sus coetáneos. Se nos asegura tambien que dejó unsaco de heniquen, lleno de manuscritos inéditos, algunos de ellos en papel de estraza; mas la familia, arrojó el saco sin abrirlo á las llamas, en razon del producto que habia dado laPucha.

Vicente Silveira, pardo, poeta, natural de Guanajay, publicó en la Habana, en 1873, un tomo de versos tituladoFlores y Espinas, 102 páginas con prólogo, por Rodriguez Ayala.

José del Carmen, Diaz, moreno esclavo, natural de Güines, á quien tambien las musas se empeñaron en...... perseguir, porque en ciertas situaciones el genio es mas bien una calamidad, que un don celestial. Se nos asegura que por órden de la autoridad fué preso y luego enviado al campo porque leía periódicos y los repetía á sus compañeros, ¡Insensato! queria que disfrutaran algo del pan intelectual, los que eran sus hermanos en la religion de Cristo, y en esa otra religion de las lágrimas y los dolores! podia darse mayor delito...... en aquella época?

José del C. Diaz, carece de instruccion y ha escrito poco, colaborando en periódicos de aquella localidad. Aquí terminaríamos los apuntes acerca de él si la necesidad histórica no nos obligara á consignar una triste verdad. Empezó á escribir por 1867 y...... ¡todavía es esclavo!

Despues de las tristísimas historias de Plácido y Manzano, la vida de Ambrosio Echemendía necesariamente ha de aparecer lánguida y descolorida: no hay en ella ningun suceso trágico, ninguna escena conmovedora, y su escaso interés viene á constituir en esta obra una falta de órden lógico, acarreada por la necesidad de seguir el cronológico que nos propusimos al comenzarla.

Echemendía ha sido un ejemplar más de esa imaginacion ardiente y decidida de los que aspiran sin base, de los que por un error de la naturaleza no nacieron para la situacion en que aquella los colocó. Nadie ha tratado de negar la felíz disposicion que para las bellas artes y la literatura ha tenido en todas circunstancias eletiope criollo, y particularmente el tipo medio que llamamos mulato. Ulpiano, White y Brindis han sido con su violin honra de su raza y tambien de su patria. No ha habido pintores, pero no es culpa de ellos; para poetas les podia bastar la inspiracion; la pintura requeria práctica y maestros, y las puertas de San Alejandro, bien diferentes de las de Belen,[46]estuvieron siempre cerradas para ellos.

El poeta de que ahora nos ocupamos nació en la villa de Trinidad, residió en Cienfuegos donde hizo sus primeros versos, y su apellido lo debe al de su amo, que pidió mil pesos oro por su manumision. Una suscricion popular á la que nos envanecemos de haber contribuido con pluma y bolsa, produjo 500 pesos: los otros 500 se reunieron en el festin dado á donEduardo Asquerino en el año de 1865 cuando vino a solicitar suscriciones y apoyo para el periódicoRevista Hispano-americana, fundado en Madrid para defender los derechos de Ultramar. "Viva felíz el bardo de Cienfuegos, dijo poco despues ese periódico, hoy emancipado merced al patriotismo de nuestros conciudadanos, y que sean sus cantos para nosotros el bálsamo que calme nuestro dolor al recordarnos el malogrado Plácido."

Echemendía casó en 1869 con la inteligente parda Dolores Susanne.

En una poesía dá las gracias á su amo por su generosa conducta hácia él. Notamos que és de las de ménos mérito que escribió? Por qué le faltó allí inspiracion? ¿Por qué el sentimiento parece muerto y la palabra brota fría y desencantada? No lo sabemos: sin embargo, nos alegramos de haberla leido. Al ménos, por ella, el recuerdo de la esclavitud de Echemendía no nos agobia y avergüenza como la de Manzano.

Si quereis en alguna de las bellas mañanas de Cuba dar un paseo agradable y que os dejará gratísimo recuerdo, venid conmigo por la calle de Chacon. Es estrecha, mal empedrada y nada cómoda para pedestres: continuemos, sin embargo, que harto renumerados quedaréis por la molestia. Sobre la puerta de una casa baja y de pobre aspecto, n.º 16, vereis un letrero (Nra. Sra. de los Desamparados) que anuncia una escuela de gente de color. Entrad.

Un pardo que frisa en los 50, vestido con sencilla decencia, calvo y de aspecto simpático y respetable, os vendrá á recibir y os saludará con refinada cortesía. No os tenderá la mano: recuerda que está en Cuba, aunque en su casa; pero si vos la tendeis primero, si haceis el mas leve inicio para ello, él os la estrechará con efusion y casi diriamos con...... agradecimiento. No es que crea recibir una limosna de un apreton de manos, pero se alegra encontrar un blanco no dominado por injustas prevenciones.

Luego os llevará á su cuarto de recibo, tan pobre, pero tan limpio y decente como lo demás; irá á imponer silencio á la multitud de párvulos que en el salon inmediato estudia, y que le obedece con recojimiento: su mujer, una mulata tan bien parecida como bien educada, ó su hija mayor, irán á encargarse de vigilar por el órden, miéntras él viene á ponerse atentamente á vuestras órdenes.

Conversad un momento con él: contestará con franqueza y soltura á vuestras preguntas: os hablará con despejo y discernimiento de literatura Cubana, Española y Francesa, os regalará un ejemplar de sus versos y otro de su drama, os leerá ó recitará alguna inédita. No vayais á ofender su dignidad, sacando alguna moneda de oro para ofrecérsela; llamad másbien á uno de los chiquitines que juguetean en el comedor, y al entregársela con cualquier pretexto, reparad la noble sonrisa de gratitud que resplandece en el rostro del padre; no precisamente por el regalo sino por que lo disimulais evitando toda humillacion. Tiene nueve hijos que alimenta con su trabajo y que educa en su escuela.

Si le pedís datos de su vida, con no fingida modestia os dirá que nació, libre, en la Habana, en 1829, que atravesó grandes dificultades en su niñez, que de nueve años perdió á su padre y empezó á ganar el sustento, que á los quince ya sostenia á su madre con su trabajo, mientras estudiando sin maestros mejoraba su educacion, muy imperfecta al principio, que una vocacion indomable le hacia escribir versos, que imprimió en 1849 un drama de asunto polaco,Lodoiska, en cinco actos y en verso, en 1851 un tomo de versos, el que os acaba de regalar, del cual hablaron favorablemente Mendive y Zambrana, copiando su sonetoLa Pobreza; más tarde, en 1854, una zarzuela de costumbres cubanas,D. Canuto Ceibamocha ó el Guajiro generoso,[47]tambien os contará que solo y sin maestrosha aprendido de inglés y francés lo suficiente para saborear las buenas obras de estos idiomas y aún traducir una poesía de Victor Hugo y elSuicidio, prosa, de J. J. Rousseau, que conoció á Manzano y oyó de él las pobres lecciones que aquel podia dar, por último, que desde 1862 (hace ya 17 años) dirige esa escuela de color en que educa á sus hijos y gana honradamente su vida y la de 18 personas que sobre él han gravitado.

Tocad entonces ligeramente,muy ligeramente, el tenebroso drama del 44: dirigid alguna palabra de conmiseracion al recuerdo tristísimo de Plàcido y de Manzano. Vereis una nube de melancolía pasar por la frente de vuestro interlocutor: vereis una lágrima surcar sus mejillas...

¡Oh! entonces, lector, si no te levantas arrebatado y estrechas con fervor aquella mano generosa, si no admiras aquel corazon sencillo y noble, si no te declaras amigo de ese hombre... te digo que no mereces serlo y que ese hombre vale mas que tú.

Pero has concluido la visita: estás contento del empleo de tu mañana, más al menos que si la hubieras dormido, lo que siempre, y más en paises cálidos, es antihigiénico. Te retiras satisfecho de haber adquirido un digno amigo más, de haber conocido un hombre de honor, si no como el que buscaba Diógenes, sí acreedor al aprecio de todo hombre honrado: al despedirte estoy seguro que no ya por mera fórmula de deferencia, no ya pensando hacer con ello un favor, sino con espontánea sinceridad, saludarás aquella amable familia y te irás guardando siempre un recuerdo grato del ilustrado poeta pardo Antonio Medina.

Vuelve á leer, al salir, el letrero sobre la puerta que dice el nombre del instituto:

Ntra. Sra. de los Desamparados.

de los desamparados! Eso no fué epigrama, eso no se intentó sarcasmo: fué nombre elegido al acaso como cualquiera otro.

Ya en nuestra casa nos detendremos á examinar el dramaLodoiska, y el libro de versos que se nos ha regalado. Quizás el lector convendrá conmigo en que el drama no es una obra maestra, que el autor adoptó plan demasiado vasto para sus fuerzas, y quedó agobiado por la propia magnitud de su objeto; quizás preferirá leer los artículosEl calesero de alquiler,La vejez del sastrey otros folletines de costumbre con los cuales colaboró enEl Faroy enEl Avisador Comercial; pero se deleitará sin duda leyendo algunas de las hermosas endechas que contiene el libro de versos. Notará cuánto el autor se muestra místico y profundo enUna visita al cementerio, le encontrará filósofo enA mi lira, admirará su tierno sentimentalismo enRecuerdos de la infancia, y acaso se aprenderá de memoria el sonetoLa cena, al par de esa bella cancionEl suspiro de amorque, puesta en música, ha sido tan celebrada en estos últimos dias.

En algunas se traspira un fondo de melancolía que angustia el corazon, porque se adivina la inícua causa. Siempre el sordo sufrir en esa raza delos desamparados! Hemos llevado un desengaño: creimos un momento haber encontrado lo que en Cuba parecia imposible, la felicidad en una familia de color. Nos engañábamos. Allí tambien germina sordamente la funesta semilla del desencanto y del dolor.

ERRATAS.

Página 11 línea 13 dicepapelesléaseen papeles.

»     37    »   14   »no era buenoléaseno era ya bueno.

DICCIONARIOBIOGRAFICO   CUBANOPORFRANCISCO CALCAGNO.

Dentro de breves dias se hallará de venta en los puntos siguientes:

Contiene biografias de todos los cubanos distinguidos, reseñas biográficas de los peninsulares y extranjeros notables en esta provincia, noticia de las causas célebres, historia de edificios públicos y grandes fundaciones, incluida en las respectivas biografías, bibliografía general de Cuba, &, &.

FOOTNOTES:[1]NOTA.—Estos dos primeros capítulos se publicaron en el periódicoLa Revolucionde Isaac Carrillo y O’Farril. Febrero 1869, Habana, lo demás inédito.[2]André Cheniér poeta francés que Lamartine llama «moderno Tirteo de la moderacion y del buen sentido» nació en Constantinopla en 1763. Militar y diplomático, simpatizó con la revolucion, pero la combatió cuando esta se entregó á excesos: preso por sospechoso en 1794, su cabeza rodó bajo la guillotina con las de otros 38 de su partido.[3]Tambien Salvador Constanzo al insertar en sus Opúsculos LiterariosLa Plegariay elJicotencal, incurre en el error de decir que varios jóvenes de la Habana compraron su libertad. Charles de Mazade, literato francés (Revue des deux mondes 13 Diciembre 1851) dice que fué hijo de un negro, que nació en Matanzas, y que fué delatado por una esclava suya: no es el solo que cae en tal error.[4]Véase al final el Paralelo que no es por cierto de lo mejor que escribió Delmonte. El Sr. Suarez Romero, gran conocedor de nuestra literatura reconoció que habia exagerado los elogios que hizo de Manzano en el prólogo á las obras de R. de Palma, atribuyéndole cierta superioridad sobre Plácido de quien dijo que era de inspiracion ménos sostenida, y ménos pura y ménos ingenua y ménos ideal que la de aquel. Cedió involuntariamente á la amargura que siempre esperimentó leyendo varias composiciones suyas dedicadas más á la lisonja que inspiradas por el sentimiento de la belleza. En otro lugar (Prospecto para la Biblioteca de autores cubanos) dijo de Plácido «Sus inspiraciones se parecen á los relámpagos que en medio de una borrasca hienden las lóbregas nubes y aunque incorrecto por lo comun en sus obras, quizás en la lengua castellana no habrá ningun romance que supere á uno de los suyos, ni hay corazon tampoco que no se contriste al repetir las supremas palabras por él murmuradas en momentos terribles.» Con no menor entusiasmo habló de Plácido el literato colombiano Torres Caicedo enEnsayos biográficosde escritores hispano-americanos.[5]En el North American Review, Boston 1849, se compara esta carta á la que Juan Padilla escribió á su esposa en idénticas circunstancias, pero es más conmovedora la de Plácido porque son más tristes sus circunstancias.[6]Posteriormente la hemos visto impresa en el Mundo Nuevo de Nueva York, en una bella biografía de Plácido por E. Guiteras: tambien inserta el autor nota de su entrada en la Casa Cuna.[7]Muchos han negado que existiera el más leve indicio de conspiracion y han temido que la vindicta divina viniera á pedir cuenta de ese crímen social: entre estos, La Luz, á quien tocó de cerca, siempre sostuvo que en la conspiracion de la Escalera no hubo negros criminales sino negros poseedores, ó amos que tendrian que rescatarlos. Dos delaciones, siempre arrancadas por el tormento, bastaban para caer en las garras de la despiadada Comision, y numerosos fueron los casos de personas libres que al saberse solicitadas, se suicidaron ántes que entregarse: sabian que la inocencia no los garantizaba y que una vez en manos del horrible tribunal, serian llevados á la escalera donde el látigo funcionaria hasta arrancarles algunos nombres. En Güines se dió el tristísimo caso de un hijo, forzado por el dolor, delatando á su padre, sastre honrado y director de orquesta, que murió bajo el tormento sin hablar palabra: todavía se recuerda allí con dolor al Maestro Pepé. En Matanzas, una muger que á parte de ser mulata cubana era señorita, delató, inducida por el terror, á sus dos hermanos; fué despues concubina de uno de los fiscales y murió demente en San Dionisio, mucho ántes de la traslacion del hospicio á Mazorra; algun dia con más datos escribirá alguno la triste historia de Hortensia Lopez la Matancera. Cuenta un autor peninsular que cuando la prision de Plácido ya se habian dictado 3000 sentencias sin pruebas: necesitaríamos un volúmen para narrar los tenebrosos episodios que no han sido escritos. Jamás en Inglaterra contra católicos, ni en Francia contra hugonotes, ni en España contra moros ó judíos se desplegó una saña tan friamente cruel como la que esterminó á esa raza indefensa. «Más de mil negros, dice la Revista de Boston. (North American Review, tomo 68, 1849) murieron bajo el látigo.» El comisionado británico Kennedy testigo presencial, dice que pasaronde tres mil, á más de centenares muertos por las balas ó de hambre en los bosques en que se escondieron. La confiscacion de bienes era consecuencia inmediata de la prision, y las hijas en la miseria, se vieron como Hortensia la Matancera, forzadas á la prostitucion.» Otro autor peninsular cuya moderacion es notoria dice: «De que no hubo la legalidad é imparcialidad que exige un pueblo culto son pruebas manifiestas los castigos que tuvo que dictar la primera autoridad contra muchos fiscales por su venalidad y sus escesos; el suicidio de dos de ellos y la fuga de otro al ver descubiertas sus infamias.» El lector sabe además, pues es voz comun en Cuba, que el fiscal de Plácido, murió arrepentido gritando en su postrera agonía. «Plácido, perdóname.» El mismo Salazar, delator gratuito de La Luz, de Delmonte y tambien de Martinez Serrano y de José Noy que murieron en bartolina, fué condenado á presidio y conducido al de Ceuta, de donde le sacó el mismo La Luz, como se verá en la biografía de éste señor. Las personas que Plácido citó ante el tribunal divino se dice que fueron Francisco H. M. y Ramon Gonzalez. Se le comparaba con el mulato Ogé, primera víctima de las turbulencias en Haity, de los de color contra blancos «pero la criminalidad de aquel agrega alguno fué manifiesta, y la de Plácido aparece solamente en una sentencia de fundamentos no esplicados.» Nosotros añadirémos que Ogé fué un hombre erudito y murió en el tormento de la rueda sin denunciar á nadie. Su muerte, culpa de la época más que de los hombres responde á la de Plácido, como el suplicio de la princesa Anacaona por Ovando responde al de Atuey por Velazquez.[8]Pero no «con el aire de un conquistador» como dijo la Revista Norte Americana de Boston 1849: Plácido murió con el aire de un justo: como morian sin duda los mártires del cristianismo.[9]Puesto que aquí nada se ha escrito sobre el caso irémos á buscar al estrangero quien nos cuente la muerte de nuestro poeta: Mr. Jourdan, Paris 1863, la refiere del modo siguiente...... «dióse entónces la señal, espesa nube salió de las bocas de fuego y envolvió á las víctimas, la sangre corria y dos ó tres agonizantes se retorcian en las convulsiones de la agonía, los soldados iban ya á romper filas, cuando del grupo de los ajusticiados un hombre se alza y clama con voz moribunda. Mundo, adios, no hay piedad para mí; soldados, aquí! Aquel desgraciado habia sido herido por una sola bala en la clavícula, una segunda descarga le dejó muerto. Era Plácido! y así pereció asesinado judicialmente el primer poeta de la raza hispano-americana. Por horrible que parezca esta historia es cierta, es justamente como lo contaba el pueblo: el episodio aunque no escrito era sobradamente conocido entre nosotros.[10]Improvisado en una romería: existe el árbol, que es un mango frondoso, y la fuente, á la entrada del valle del Yumurí.[11]Entre estosEl Laberinto, de Madrid, número 20, tomo 1º fué de los primeros que publicaron sus últimos cantos. El Dr. Wurderman of Columbia South Carolina en sus «Notes on Cuba» hizo una coleccion y traduccion de Plácido, sobre la cual se escribió un juicio en London Quarterly Review for January 1848, este no se publicó y quedó inédito en la biblioteca de Howard College: al año siguiente tradujo sus versos el citado North American Review, Boston 1849, tomo 68. Además su muerte ha dado lugar á la novelaEl mulato Plácido ó el poeta mártir, y al cuadro dramáticoLa muerte de Plácidopor D. V. Tejera, representado en Nueva York en 1876.[12]Leido este manuscrito por algunos inteligentes amigos nos han hecho sobre este pasage observaciones que modificando nuestro dictámen, nos harian cambiar su redaccion, si no prefiriéramos presentar aquellas á la consideracion del lector: hé aquí algunos estractos de cartas que hemos recibido:«Es mejor dar por sentado que no fué más que poeta, y nunca conspirador en ningun sentido: su culpabilidad, por grandes razones que tuviera para conspirar, puede no ser aceptable para muchos y escusar el hecho de su muerte como triste necesidad: me parece que lo más acertado es guardar silencio sobre ese punto. En todo lo demás de su obra estamos acordes.» (F. Valdés Aguirre,Habana 1868.) «Debe distinguirse la clase de inocencia de Plácido: él no aspiró al dominio de la clase de color sobre la blanca, que fué el crímen que le achacaron y aparece que fué aquel porque le mataron. Todas sus simpatias y relaciones eran con los blancos; él, como todos los criollos cubanos, sin distincion de razas, deseaba la revolucion que debia sacarle de la sugecion en que se veia aherrojado. De la culpa porque le mataron le creo pues inocente.» (C. Villaverde,Nueva York,carta al autor1871.)«No debe usted afirmar un hecho que el mismo poeta negaba al esclamar en elAdiosá su liraSoy inocente. La posteridad conmovida ante el sublime canto del poeta al borde del sepulcro lo cree inocente, y es manchar su memoria afirmar que fué culpable cualquiera que sea el colorido que se pretenda dar al hecho á cuyo fin se sostiene que contribuyó poderosamente.» (Vidal Morales,carta,Habana1876.)«............ Usted ha interpretado dignamente á Plácido, respecto al carácter de sus versos; pero es preciso deslindar bien ese punto de la culpabilidad honorífica que le supone: creo que el erudito aleman tuvo razon en dar fé á su propia declaracion de inocencia.» (Suarez Romero, 1875.)«............ Mis noticias conducen á dar por sentado que la muerte de Plácido fué un asesinato jurídico, si jurídico se puede llamar lo que hace una comision militar, aunque sea asesinato. A esa conclusion llegamos porque nos parece que la tal conspiracion no fué histórica, sino un fantasma creado (sobre una pequeña base cierta) por el miedo y el remordimiento, y exagerado por la maldad y toda la caterva de malas pasiones que se anidan en el corazon del hombre, y salen á causar estragos cuando se las deja sin freno. Además de eso Plácido, ni en lo que hubo de cierto tomó jamás la menor parte, sin que el sonetoEl Juramentoy otras composiciones signifiquen nada para probar lo contrario........ Nuestros datos son que Plácido murió inocente como dice el escritor francés que usted cita é impugna. Y en llamarle inocente de esto, además de tributar homenage á la verdad histórica, creo que se ensalza á la víctima............ La muerte de Plácido es un delito sobre la conciencia de los que la causaron. (J. I. Rodriguez,Washington,Nov. 1878.)[13]Gan-Eden or Pictures of Cuba, Boston, 1854. Tambien el Salas y Quiroga ya citado. Nuestro escritor, presbítero camagüeyano Fuentes y Betancourt en una luminosa tésis escrita, 1877, para incorporarse en la Universidad de Lima dice que quizás Plácido aventaje en inspiracion, espontaneidad y sonoridad métrica al mismo Heredia. Concepto semejante hallamos en una corta biografía que en 1873 publicóEl Abolicionista, de Madrid.[14]Thales Bernard llama elAdios á mi lirala obra maestra de Plácido: es sin duda muy bella, y las circunstancias en que la escribió la hacen más apreciable, pero le superan en mérito literario elJicotencal, Al Yamurí, los sonetos á Guillermo Tell, la Muerte de Gessler.[15]No debe llamárselepoema bíblico, como lo hizoLa Aurora: el asunto es puramente fantástico. Se publicó por separado en Matanzas 1843, Imprenta del Gobierno (El hijo de Maldicion) despues se insertó en sus posteriores ediciones.[16]Un biógrafo, Nueva York 1875, nos dice que principió un poemaLa toma de la Habana por los ingleses, que se estravió sin concluirse; tambien se perdió su poesíaEl eco de la gruta, 1834, que dedicó á Heredia entónces accidentalmente en Cuba; sin contar sus numerosas improvisaciones ya solo, ya en certámen con el popular José del Ocio, certámenes en que improvisaban alternativamente empezando cada cual su décima por el último verso de la de su competidor. ¡Y así divertian en banquetes y reuniones! Plácido desde su aurora tuvo renombre de repentista: se le solia dar pié forzados, á veces conteniendo un contrasentido para disolver ó una impropiedad que debia salvarse: de aqui sus décimas que concluyenBesar la cruz es pecado,La campanilla, de qué,La Virgen fué gran........» (La Guirnalda, Diciembre 30, 1872) Siempre salia airoso de estos esfuerzos intelectuales, por lo comun del género jocoso á que se prestaba su carácter jovial. ¡Cuán melancólica, sin embargo, cuán sentida, amarga y profunda, aquella improvisacion en el Festin Campestre de Iturrondo, 1834, es un arranque de dolor y de reconvencion contra la injusticia que lo humillaba: no la hemos leido: hemos oido hablar de ella al Sr. Bachiller que estuvo allí y que por entonces tambien escribia versos.[17]Solo en francés hemos visto cinco versiones de las cuales tres en verso: de estas la mejor es la de Mr. Fontaine, de aquellas la de Villemain. Las dos citadas son anteriores á la traduccion completa de Plácido que hizo al aleman Duzanna de Ochoa, Hannover. La plegaria fué tambien muy bien interpretada por Longfellow, traduccion que apareció en North American Review, Boston, tomo 68, página 129 y siguientes en un opúsculo sobre poetas cubanos, vidas y caractéres, segun datos que creemos su ministró el Sr. Guiteras de Matanzas. D. Narciso Campillo y Correa, catedrático de Retórica y Poética en el Instituto del Noviciado de Madrid, inserta en una obra suya laPlegaria á Diosá la que llama «un modelo de deprecacion.»[18]Porque en el original sin duda la fuerza del consonante hizo que esos dos versos salieran inconexos.Y acaso hasta las nubes me subistePor verme descender desde la lunaSi subió á las nubes no podia vérsele descender de la luna. Plácido hubiera hecho mejor en decirPara eclipsar despues tanta fortunaPara hacer más amarga mi fortunaO cualquiera otro semejante. Este soneto lo tradujo tambien Mr. Mazade, Revue des deux mondes 1851, el cual inserta tambien el Canto al Pan de Matanzas, concluyendo que el mérito de sus poesías está en su inspiracion y originalidad. No se inserta en la Trad.Poesies completesde Plácido Valdés, 1867, 2.eedition. Denné Schmitz, Paris.[19]Tradujeron tambien ese soneto los poetas norte-americanos Longfellow y Bryant: la version del segundo aparece en un interesante articulo sobre literatura cubana, inserto, 1849, en la citadaNorth American Review. Tomo 68, página 129, número 162. Enero.Héla aquí.The appointed lot has come upon me mother,The mournfull ending of my years of strifeThis changing world I leave and to anotherIn blood and terror goes my spirit’s life.But thou grief-smitten, cease thy mortal weepingAnd let thy soul her wanted peace regainI fall for right, and thoughts of thee are sweepingAcross my lire to wake its dying strains.A strain of joy and gladness, free, unfailingAll glorious and holy, pure, divineAnd innocent, unconscious as the wailing.I uttered on my birth; and I resignEven now, my life; even now descending slowlyFaith’s mantle folds me to my slumbers holyMother farewell! God keep thee........ and for ever!Es la despedida comun, y por cierto bastante sentimental, que da á su madre un hijo que va á morir; pero no es la despedida especial de Plácido, de aquel hombre que en todo salia de lo comun. El defecto principal consiste en haberse omitido la conjuncion condicional con que empieza y que es la esencia de la composicion. Es preciso tener presente que Plácido se despide con melancolía, con nobleza, con respeto, con todo lo que se quiera; pero no con cariño, ni podia: quizás escribióadios, señora, adiosy borró para ponerAdios, mi madre, adios. Debia emitir más dignidad que ternura, y por eso es que elgrief-smitteny elmortal-weeping, adicionados por el traductor, alteran el carácter, y por tanto echan á perder el soneto.[20]El único ejemplar que hemos podido examinar de esta traduccion se halla en poder de D. José A. Echeverría. Poems by a slave in the Island of Cuba recently liberated, translated from the spanish, by R. R. Maddens, M. D. wish the history of the early life of the negro poet, written by himself, to which are prefixed two pieces descriptive of cuban slavery, and the slave traffic by R. R. M. London. Thomas Ward and Co. 27 Paternoster Row: and may be had at the office of the British and Foreign antislavery Society 27 New-Broad street. 1840.(J. I. Rodriguez, Washington, carta á V. Morales. Habana, 1877.)[21]Sin duda tomando ese dato de lasMemorias de un matancero, por Pedro A. Alfonso, Matanzas 1854.[22]Las frases de entre comillas son tomadas de losApuntes Autobiográficos, y los puntos suspensivos indicarán los trozos que saltamos.[23]Gutierrez de Zayas.[24]De Cárdenas y Manzano.[25]Véanse en nuestro Diccionario-Biográfica-Cubano los artículos Saco y Las Casas.[26]En el original estas palabras están con letra comun: las subrayamos para llamar la atencion sobre ellas. ¡Qué sublime sencillez, qué mansedumbre! Quintana hallando innoble la palabravacausó de este circunloquio «La mansa esposa del celoso toro.» Y el pobre esclavo se vale de esa ingénua perífrasis para no decir la inmunda, la asquerosa palabrabocabajo.[27]Matanzas.[28]En 1821 se publicaron susCantos á Lesbiapoesías de Juan Francisco Manzano, un tomo de más de 15 fojas, bajo garantía, pues no podian los esclavos publicar nada: se libertó en 1837 durante diez y seis años fué por lo tanto poeta y esclavo.[29]En nuestro círculo literario casi todos la conocen ó de oidas ó por haberla leido: tanto que cuando se dicela autobiografía, ya por antonomasia se entiende que se habla de la de Manzano.[30]Existia cuando Manzano escribió esto, pero no existe hoy.[31]San Juan.[32]Este pasage nos parece oscuro y no comprendemos qué aplicacion se diera al dinero ó en qué sentido se recibiera, pues no podemos creer que dolosamente y contra su derecho lo guardara la señora. Los que hayan leido la autobiografía recordarán que Manzano se consideraba con derecho á su libertad, que en cierta ocasion habiéndole dado su ama una bofetada que le hizo sangre, le dijo arrebatada de furia: «Te he de matar ántes que llegues á la edad» palabras que el esclavo no se podia esplicar. Despues de la muerte de María del Pilar, á insinuaciones de una tia libre, el esclavo dirije á su ama algunas tímidas palabras sobre el asunto, y ésta contesta: «Tan apurado estás por tu herencia, no sabes que soy heredera de mis esclavos? A pesar de estos y otros cabos nos negamos á creer que se defraudará al esclavo y preferimos confesar que no comprendemos el pasage.[33]Nuestros lectores saben lo que es unnovenario, y nos alegramos no tener que esplicarlo: á los cinco dias, descubierta su inocencia se suspendió el castigo, y...... ¡nada más! El esclavo cuenta con una resignacion que horroriza hasta los disparates con que durante el castigo contestaba al interrogatorio inquisitorial que se le hacia.[34]Y cuando esto ya sus versos se habian leido en Europa.[35]Pelar ó cortar el cabello era un castigo que se consideraba ignominioso, pero ¡ay! no escluia el látigo; no era más que un suplemento.[36]Alude á otro paso que no hemos estractado. Por el presente se va notando que no era el valor cualidad que resplandeciera en Manzano: el terror y sobresalto contínuos en que habia pasado su desvalida niñez habia engendrado sin duda la pusilanimidad de su corazon. Delmonte en su breve paralelo, Paris 1845, sobre el cual hemos dado nuestra opinion en Plácido representa á éste altivo sin dignidad, á Manzano tímido y humilde, simpatiza con los versos del segundo admirando más los del primero. Nosotros hubiéramos dicho más brevemente que Plácido amó y bebió la inspiracion en los ojos de su amada. ¡Manzano no pudo odiar y lloró; y por lo mismo que no lloró más que su propia infelicidad, sus lágrimas, como la muerte de Plácido, son una mancha de su época y el recuerdo más triste que nos legará esa institucion que hoy felizmente se trata de abolir.[37]En eso concuerdan tambien José A. Echevarría y el traductor Maddens. Este en el prólogo de su traduccion dice: «the work was written in two parts: the second one fell into the hands of persons conected with the former master, and I fear it is not likely to be restored to the person to whom I am indebted for the first portion of this manuscript.» Las poesías que traduce Maddens, como apéndice á la autobiografía, son:A la muerte, A la calumnia, una oda tituladaLa Religion, el sonetoMis treinta años, El cocuyo, El Reloj que adelanta, El Sueño, A Cuba, todo lo que ocupa 22 páginas de la obra, y la autobiografía 40.[38]Manzano era devoto, con aquella devocion mezclada de fanatismo de las personas ignorantes de su época. En una ocasion lo apadrinó un eclesiástico á quien el ama dijo: «Mire usted que ese va á ser más malo que Rousseau y Voltaire, acuérdese que yo lo digo.» Y continúa Manzano: «Estas palabras me hacian andar averiguando quienes eran esos demonios. Cuando supe que eran unos enemigos de Dios, me tranquilicé porque desde mi infancia mis directores me enseñaron á amarlo y temerlo; porque hasta tal punto llegaba mi confianza en él, que pidiendo al cielo suavizase mis trabajos, me pasaba casi todo el tiempo de la prima noche, rezando padrenuestros y avemarías á todos los santos, y si al dia siguiente me acontecía alguno de mis comunes y dolorosos apremios, lo atribuia á mi falta de devocion y á enojo de algun santo que habia echado en olvido.» ¿Seria de carácter rebelde quien así discurria y así obraba? No era más que un ignorante manso. Por otra parte la observacion de su señora nos hace ver que se adivinaba su talento.[39]Con lo que mejoró su suerte, sin ser feliz. En carta á Delmonte Octubre 16 de 1835 dice: «Mi actual situacion es capaz de postrar al corazon más firme: la sensibilidad y el pundonor luchan en mi corazon, y el silencio de mis pesares es el mejor partido que me queda inter recurro á la bondad con que me he visto favorecido de su merced.[40]1837 Escribió un epitafio que reprodujo D. Manuel Gonzalez del Valle en su Diccionario de las Musas.[41]La idea de este soneto se asemeja á una del poeta italiano Ricchardi, pero no es imitacion: el pobre esclavo no habia leido hasta entónces más que rezos. Era ya conocido en manuscrito cuando se publicó, 1837, enEl Aguinaldocon nota laudatoria de J. A. Echevarría.[42]Despues de su coleccionCantos á Lesbia, 1821, citada por Bachiller, pero poco conocida (la única que hemos visto se halla en la coleccion de Vidal Morales) se publicó enLa ModaóRecreo semanaldel bello sexo, 1829, su primera composicion «En el feliz nacimiento de la Sma. Infanta D.ª María Isabel Luisa de Borbon» con una nota que decia: «El autor de esta poesía es un pardo jóven esclavo, del que no es la primera vez que el público ha visto composiciones.» &.ª[43]EnEl Albumdió, 1838,Ilusionestambien con una nota de la Redaccion llamando la atencion sobre la destituida condicion del autor. EnEl Aguinaldo Habanerose publicóUna hora de tristeza,El Reloj adelantado,La CucuyerayA Matanzas, tras una larga ausencia.[44]Sin embargo, estamos con Suarez que llama á Manzano «mal dramático y excelente lírico.» No debia ser de otro modo, porque para la lírica podia bastarle su estro y lo poco que habia leido; mientras que para la dramática necesitaba el estudio, requeria una escuela de que el infeliz nunca pudo disfrutar: porque como advierte en su libro inédito el mismo crítico, en Cuba un hombre de color liberto es casi lo mismo, en cuanto á medios de instruirse y remontar el vuelo, que un hombre de color esclavo. Mucho tiempo se les prohibió escribir y si algo imprimian era clandestinamente y por anónimo. El drama se imprimió en 1842 en la imprenta de Mier y Terou. Habana.[45]Escribió dichos Apuntes autobiográficos á vivas y repetidas instancias del propio Delmonte, á quien asimismo debemos el que se hayan conservado. Se guardan aun varias de sus ingenuas cartas en que contestaba desde la Habana á las de aquel insigne humanista, residente entonces en Matanzas: todas concluyen: «A los piés de Su Merced, su humilde siervo Juan Francisco Manzano.» En una de ellas dice: «Me he preparado para hacer á Su Merced una parte de la historia de mi vida, reservando los más interesantes sucesos de ella para si algun dia me hallo sentado en un rincon de mi patria tranquilo, asegurada mi suerte y subsistencia, escribir una novela propiamente cubana»......... «Mañana empezaré á hurtar á la noche algunas horas para el efecto.» (Manzano Habana carta á Delmonte, Matanzas, Junio 4, 1835)......... «He estado más de cuatro ocasiones por no seguirla: un cuadro de tantas calamidades no parece sino un exagerado protocolo de embusterías, y más cuando desde tan tierna edad los crueles azotes me hacian conocer mi humilde condicion»...... «Me abochorna el contarlo, y no sé como demostrar los hechos dejando la parte más terrible en el tintero, y ojalá tuviera otros con qué llenar la relacion de mi vida, sin recordar el escesivo rigor con que me ha tratado mi antigua ama, poniéndome en la forzosa necesidad de apelar á una arriesgada fuga para aliviar mi triste cuerpo de las contínuas mortificaciones que no podia ya sufrir más.» (25 Junio 1835.)En otra de igual fecha y tambien contestando á las insinuaciones para que escribiera su historia, dice: «Idos preparando á ver á una débil criatura, rodando en los más graves padecimientos, entregada á diversos mayorales, siendo sin la menor ponderacion el blanco de los infortunios. Temo desmerecer de su aprecio un ciento por ciento, pero acuérdese Su Merced cuando lea, que yo soy un esclavo y que el esclavo es un ser muerto ante su señor; y no pierda en su aprecio lo que he ganado. Considéreme un mártir, y hallará su merced que los infinitos azotes que han mutilado mis carnes aún no formadas, jamás envilecieron á su afectísimo siervo; que fiado en la prudencia que lo caracteriza á su merced, se atreve á emitir una palabra sobre esta materia, y más cuando vive aún quien me ha dado tan largos ratos que gemir.» (carta Junio 1835). Nadie negará que á través de sus incorrecciones esas cartas resplandecen en la sublime resignacion de los mártires cristianos.[46]En la escuela de Belen, fundada en el siglo pasado, 1712, por D. Juan Francisco Carballo, se admitían indistintamente blancos y negros: la academia de dibujo de San Alejandro, fué fundada en 1817 por el Intendente D. Alejandro Ramirez. Hasta ahora no ha dado ningun alumno digno de mencion.[47]Tambien conserva fragmentos inéditos de un drama caballeresco de asunto ItalianoRogerio el bandido. De pequeño asistió á una escuelita de su barrio: para suministrarse libros se asoció á dos compañeros de su clase á quienes indujo al estudio, uno de ellos Luis Heredia que tambien cultivó y pronto abandonó las musas. Entre los tres, uniendo sus fondos, lograron comprar la primerRetóricaque disfrutaban alternativamente 15 dias cada uno: despues por medio de otra asociacion de los mismos se hicieron de un texto de Lógica; un tercer triunvirato les dió para una Gramática Francesa y un Diccionario que aún guarda nuestro protagonista con cariño. Es verdaderamente conmovedora la sencillez con que cuenta estas primeras dificultades de su carrera, ese honrado maestro que por su perseverancia se hizo, por decirlo así,La Luzde los de su clase. Más tarde logró tomar algunas lecciones de Mr. Duplesis, á quien pagó religiosamente. El sonetoLa Cenaque citamos más adelante, dice así:De sus fieles discípulos rodeadoDe la divina gracia circuidoUn banquete celebra conmovidoEl que es señor de todo lo creado.Lleno de santo amor y con agradoAun sabiendo que hay uno fementido,En pan les dá su cuerpo convertidoY su sangre que en vino ha trasformado.Sublime institucion, cambio grandiosoQue á la par que sencillo al mundo asombrePor la gran majestad de un Dios bondoso.No hay en la historia semejante ejemploFeliz transformacion que hace del hombreDe la divinidad sagrado templo.

FOOTNOTES:

[1]NOTA.—Estos dos primeros capítulos se publicaron en el periódicoLa Revolucionde Isaac Carrillo y O’Farril. Febrero 1869, Habana, lo demás inédito.

[1]NOTA.—Estos dos primeros capítulos se publicaron en el periódicoLa Revolucionde Isaac Carrillo y O’Farril. Febrero 1869, Habana, lo demás inédito.

[2]André Cheniér poeta francés que Lamartine llama «moderno Tirteo de la moderacion y del buen sentido» nació en Constantinopla en 1763. Militar y diplomático, simpatizó con la revolucion, pero la combatió cuando esta se entregó á excesos: preso por sospechoso en 1794, su cabeza rodó bajo la guillotina con las de otros 38 de su partido.

[2]André Cheniér poeta francés que Lamartine llama «moderno Tirteo de la moderacion y del buen sentido» nació en Constantinopla en 1763. Militar y diplomático, simpatizó con la revolucion, pero la combatió cuando esta se entregó á excesos: preso por sospechoso en 1794, su cabeza rodó bajo la guillotina con las de otros 38 de su partido.

[3]Tambien Salvador Constanzo al insertar en sus Opúsculos LiterariosLa Plegariay elJicotencal, incurre en el error de decir que varios jóvenes de la Habana compraron su libertad. Charles de Mazade, literato francés (Revue des deux mondes 13 Diciembre 1851) dice que fué hijo de un negro, que nació en Matanzas, y que fué delatado por una esclava suya: no es el solo que cae en tal error.

[3]Tambien Salvador Constanzo al insertar en sus Opúsculos LiterariosLa Plegariay elJicotencal, incurre en el error de decir que varios jóvenes de la Habana compraron su libertad. Charles de Mazade, literato francés (Revue des deux mondes 13 Diciembre 1851) dice que fué hijo de un negro, que nació en Matanzas, y que fué delatado por una esclava suya: no es el solo que cae en tal error.

[4]Véase al final el Paralelo que no es por cierto de lo mejor que escribió Delmonte. El Sr. Suarez Romero, gran conocedor de nuestra literatura reconoció que habia exagerado los elogios que hizo de Manzano en el prólogo á las obras de R. de Palma, atribuyéndole cierta superioridad sobre Plácido de quien dijo que era de inspiracion ménos sostenida, y ménos pura y ménos ingenua y ménos ideal que la de aquel. Cedió involuntariamente á la amargura que siempre esperimentó leyendo varias composiciones suyas dedicadas más á la lisonja que inspiradas por el sentimiento de la belleza. En otro lugar (Prospecto para la Biblioteca de autores cubanos) dijo de Plácido «Sus inspiraciones se parecen á los relámpagos que en medio de una borrasca hienden las lóbregas nubes y aunque incorrecto por lo comun en sus obras, quizás en la lengua castellana no habrá ningun romance que supere á uno de los suyos, ni hay corazon tampoco que no se contriste al repetir las supremas palabras por él murmuradas en momentos terribles.» Con no menor entusiasmo habló de Plácido el literato colombiano Torres Caicedo enEnsayos biográficosde escritores hispano-americanos.

[4]Véase al final el Paralelo que no es por cierto de lo mejor que escribió Delmonte. El Sr. Suarez Romero, gran conocedor de nuestra literatura reconoció que habia exagerado los elogios que hizo de Manzano en el prólogo á las obras de R. de Palma, atribuyéndole cierta superioridad sobre Plácido de quien dijo que era de inspiracion ménos sostenida, y ménos pura y ménos ingenua y ménos ideal que la de aquel. Cedió involuntariamente á la amargura que siempre esperimentó leyendo varias composiciones suyas dedicadas más á la lisonja que inspiradas por el sentimiento de la belleza. En otro lugar (Prospecto para la Biblioteca de autores cubanos) dijo de Plácido «Sus inspiraciones se parecen á los relámpagos que en medio de una borrasca hienden las lóbregas nubes y aunque incorrecto por lo comun en sus obras, quizás en la lengua castellana no habrá ningun romance que supere á uno de los suyos, ni hay corazon tampoco que no se contriste al repetir las supremas palabras por él murmuradas en momentos terribles.» Con no menor entusiasmo habló de Plácido el literato colombiano Torres Caicedo enEnsayos biográficosde escritores hispano-americanos.

[5]En el North American Review, Boston 1849, se compara esta carta á la que Juan Padilla escribió á su esposa en idénticas circunstancias, pero es más conmovedora la de Plácido porque son más tristes sus circunstancias.

[5]En el North American Review, Boston 1849, se compara esta carta á la que Juan Padilla escribió á su esposa en idénticas circunstancias, pero es más conmovedora la de Plácido porque son más tristes sus circunstancias.

[6]Posteriormente la hemos visto impresa en el Mundo Nuevo de Nueva York, en una bella biografía de Plácido por E. Guiteras: tambien inserta el autor nota de su entrada en la Casa Cuna.

[6]Posteriormente la hemos visto impresa en el Mundo Nuevo de Nueva York, en una bella biografía de Plácido por E. Guiteras: tambien inserta el autor nota de su entrada en la Casa Cuna.

[7]Muchos han negado que existiera el más leve indicio de conspiracion y han temido que la vindicta divina viniera á pedir cuenta de ese crímen social: entre estos, La Luz, á quien tocó de cerca, siempre sostuvo que en la conspiracion de la Escalera no hubo negros criminales sino negros poseedores, ó amos que tendrian que rescatarlos. Dos delaciones, siempre arrancadas por el tormento, bastaban para caer en las garras de la despiadada Comision, y numerosos fueron los casos de personas libres que al saberse solicitadas, se suicidaron ántes que entregarse: sabian que la inocencia no los garantizaba y que una vez en manos del horrible tribunal, serian llevados á la escalera donde el látigo funcionaria hasta arrancarles algunos nombres. En Güines se dió el tristísimo caso de un hijo, forzado por el dolor, delatando á su padre, sastre honrado y director de orquesta, que murió bajo el tormento sin hablar palabra: todavía se recuerda allí con dolor al Maestro Pepé. En Matanzas, una muger que á parte de ser mulata cubana era señorita, delató, inducida por el terror, á sus dos hermanos; fué despues concubina de uno de los fiscales y murió demente en San Dionisio, mucho ántes de la traslacion del hospicio á Mazorra; algun dia con más datos escribirá alguno la triste historia de Hortensia Lopez la Matancera. Cuenta un autor peninsular que cuando la prision de Plácido ya se habian dictado 3000 sentencias sin pruebas: necesitaríamos un volúmen para narrar los tenebrosos episodios que no han sido escritos. Jamás en Inglaterra contra católicos, ni en Francia contra hugonotes, ni en España contra moros ó judíos se desplegó una saña tan friamente cruel como la que esterminó á esa raza indefensa. «Más de mil negros, dice la Revista de Boston. (North American Review, tomo 68, 1849) murieron bajo el látigo.» El comisionado británico Kennedy testigo presencial, dice que pasaronde tres mil, á más de centenares muertos por las balas ó de hambre en los bosques en que se escondieron. La confiscacion de bienes era consecuencia inmediata de la prision, y las hijas en la miseria, se vieron como Hortensia la Matancera, forzadas á la prostitucion.» Otro autor peninsular cuya moderacion es notoria dice: «De que no hubo la legalidad é imparcialidad que exige un pueblo culto son pruebas manifiestas los castigos que tuvo que dictar la primera autoridad contra muchos fiscales por su venalidad y sus escesos; el suicidio de dos de ellos y la fuga de otro al ver descubiertas sus infamias.» El lector sabe además, pues es voz comun en Cuba, que el fiscal de Plácido, murió arrepentido gritando en su postrera agonía. «Plácido, perdóname.» El mismo Salazar, delator gratuito de La Luz, de Delmonte y tambien de Martinez Serrano y de José Noy que murieron en bartolina, fué condenado á presidio y conducido al de Ceuta, de donde le sacó el mismo La Luz, como se verá en la biografía de éste señor. Las personas que Plácido citó ante el tribunal divino se dice que fueron Francisco H. M. y Ramon Gonzalez. Se le comparaba con el mulato Ogé, primera víctima de las turbulencias en Haity, de los de color contra blancos «pero la criminalidad de aquel agrega alguno fué manifiesta, y la de Plácido aparece solamente en una sentencia de fundamentos no esplicados.» Nosotros añadirémos que Ogé fué un hombre erudito y murió en el tormento de la rueda sin denunciar á nadie. Su muerte, culpa de la época más que de los hombres responde á la de Plácido, como el suplicio de la princesa Anacaona por Ovando responde al de Atuey por Velazquez.

[7]Muchos han negado que existiera el más leve indicio de conspiracion y han temido que la vindicta divina viniera á pedir cuenta de ese crímen social: entre estos, La Luz, á quien tocó de cerca, siempre sostuvo que en la conspiracion de la Escalera no hubo negros criminales sino negros poseedores, ó amos que tendrian que rescatarlos. Dos delaciones, siempre arrancadas por el tormento, bastaban para caer en las garras de la despiadada Comision, y numerosos fueron los casos de personas libres que al saberse solicitadas, se suicidaron ántes que entregarse: sabian que la inocencia no los garantizaba y que una vez en manos del horrible tribunal, serian llevados á la escalera donde el látigo funcionaria hasta arrancarles algunos nombres. En Güines se dió el tristísimo caso de un hijo, forzado por el dolor, delatando á su padre, sastre honrado y director de orquesta, que murió bajo el tormento sin hablar palabra: todavía se recuerda allí con dolor al Maestro Pepé. En Matanzas, una muger que á parte de ser mulata cubana era señorita, delató, inducida por el terror, á sus dos hermanos; fué despues concubina de uno de los fiscales y murió demente en San Dionisio, mucho ántes de la traslacion del hospicio á Mazorra; algun dia con más datos escribirá alguno la triste historia de Hortensia Lopez la Matancera. Cuenta un autor peninsular que cuando la prision de Plácido ya se habian dictado 3000 sentencias sin pruebas: necesitaríamos un volúmen para narrar los tenebrosos episodios que no han sido escritos. Jamás en Inglaterra contra católicos, ni en Francia contra hugonotes, ni en España contra moros ó judíos se desplegó una saña tan friamente cruel como la que esterminó á esa raza indefensa. «Más de mil negros, dice la Revista de Boston. (North American Review, tomo 68, 1849) murieron bajo el látigo.» El comisionado británico Kennedy testigo presencial, dice que pasaronde tres mil, á más de centenares muertos por las balas ó de hambre en los bosques en que se escondieron. La confiscacion de bienes era consecuencia inmediata de la prision, y las hijas en la miseria, se vieron como Hortensia la Matancera, forzadas á la prostitucion.» Otro autor peninsular cuya moderacion es notoria dice: «De que no hubo la legalidad é imparcialidad que exige un pueblo culto son pruebas manifiestas los castigos que tuvo que dictar la primera autoridad contra muchos fiscales por su venalidad y sus escesos; el suicidio de dos de ellos y la fuga de otro al ver descubiertas sus infamias.» El lector sabe además, pues es voz comun en Cuba, que el fiscal de Plácido, murió arrepentido gritando en su postrera agonía. «Plácido, perdóname.» El mismo Salazar, delator gratuito de La Luz, de Delmonte y tambien de Martinez Serrano y de José Noy que murieron en bartolina, fué condenado á presidio y conducido al de Ceuta, de donde le sacó el mismo La Luz, como se verá en la biografía de éste señor. Las personas que Plácido citó ante el tribunal divino se dice que fueron Francisco H. M. y Ramon Gonzalez. Se le comparaba con el mulato Ogé, primera víctima de las turbulencias en Haity, de los de color contra blancos «pero la criminalidad de aquel agrega alguno fué manifiesta, y la de Plácido aparece solamente en una sentencia de fundamentos no esplicados.» Nosotros añadirémos que Ogé fué un hombre erudito y murió en el tormento de la rueda sin denunciar á nadie. Su muerte, culpa de la época más que de los hombres responde á la de Plácido, como el suplicio de la princesa Anacaona por Ovando responde al de Atuey por Velazquez.

[8]Pero no «con el aire de un conquistador» como dijo la Revista Norte Americana de Boston 1849: Plácido murió con el aire de un justo: como morian sin duda los mártires del cristianismo.

[8]Pero no «con el aire de un conquistador» como dijo la Revista Norte Americana de Boston 1849: Plácido murió con el aire de un justo: como morian sin duda los mártires del cristianismo.

[9]Puesto que aquí nada se ha escrito sobre el caso irémos á buscar al estrangero quien nos cuente la muerte de nuestro poeta: Mr. Jourdan, Paris 1863, la refiere del modo siguiente...... «dióse entónces la señal, espesa nube salió de las bocas de fuego y envolvió á las víctimas, la sangre corria y dos ó tres agonizantes se retorcian en las convulsiones de la agonía, los soldados iban ya á romper filas, cuando del grupo de los ajusticiados un hombre se alza y clama con voz moribunda. Mundo, adios, no hay piedad para mí; soldados, aquí! Aquel desgraciado habia sido herido por una sola bala en la clavícula, una segunda descarga le dejó muerto. Era Plácido! y así pereció asesinado judicialmente el primer poeta de la raza hispano-americana. Por horrible que parezca esta historia es cierta, es justamente como lo contaba el pueblo: el episodio aunque no escrito era sobradamente conocido entre nosotros.

[9]Puesto que aquí nada se ha escrito sobre el caso irémos á buscar al estrangero quien nos cuente la muerte de nuestro poeta: Mr. Jourdan, Paris 1863, la refiere del modo siguiente...... «dióse entónces la señal, espesa nube salió de las bocas de fuego y envolvió á las víctimas, la sangre corria y dos ó tres agonizantes se retorcian en las convulsiones de la agonía, los soldados iban ya á romper filas, cuando del grupo de los ajusticiados un hombre se alza y clama con voz moribunda. Mundo, adios, no hay piedad para mí; soldados, aquí! Aquel desgraciado habia sido herido por una sola bala en la clavícula, una segunda descarga le dejó muerto. Era Plácido! y así pereció asesinado judicialmente el primer poeta de la raza hispano-americana. Por horrible que parezca esta historia es cierta, es justamente como lo contaba el pueblo: el episodio aunque no escrito era sobradamente conocido entre nosotros.

[10]Improvisado en una romería: existe el árbol, que es un mango frondoso, y la fuente, á la entrada del valle del Yumurí.

[10]Improvisado en una romería: existe el árbol, que es un mango frondoso, y la fuente, á la entrada del valle del Yumurí.

[11]Entre estosEl Laberinto, de Madrid, número 20, tomo 1º fué de los primeros que publicaron sus últimos cantos. El Dr. Wurderman of Columbia South Carolina en sus «Notes on Cuba» hizo una coleccion y traduccion de Plácido, sobre la cual se escribió un juicio en London Quarterly Review for January 1848, este no se publicó y quedó inédito en la biblioteca de Howard College: al año siguiente tradujo sus versos el citado North American Review, Boston 1849, tomo 68. Además su muerte ha dado lugar á la novelaEl mulato Plácido ó el poeta mártir, y al cuadro dramáticoLa muerte de Plácidopor D. V. Tejera, representado en Nueva York en 1876.

[11]Entre estosEl Laberinto, de Madrid, número 20, tomo 1º fué de los primeros que publicaron sus últimos cantos. El Dr. Wurderman of Columbia South Carolina en sus «Notes on Cuba» hizo una coleccion y traduccion de Plácido, sobre la cual se escribió un juicio en London Quarterly Review for January 1848, este no se publicó y quedó inédito en la biblioteca de Howard College: al año siguiente tradujo sus versos el citado North American Review, Boston 1849, tomo 68. Además su muerte ha dado lugar á la novelaEl mulato Plácido ó el poeta mártir, y al cuadro dramáticoLa muerte de Plácidopor D. V. Tejera, representado en Nueva York en 1876.

[12]Leido este manuscrito por algunos inteligentes amigos nos han hecho sobre este pasage observaciones que modificando nuestro dictámen, nos harian cambiar su redaccion, si no prefiriéramos presentar aquellas á la consideracion del lector: hé aquí algunos estractos de cartas que hemos recibido:«Es mejor dar por sentado que no fué más que poeta, y nunca conspirador en ningun sentido: su culpabilidad, por grandes razones que tuviera para conspirar, puede no ser aceptable para muchos y escusar el hecho de su muerte como triste necesidad: me parece que lo más acertado es guardar silencio sobre ese punto. En todo lo demás de su obra estamos acordes.» (F. Valdés Aguirre,Habana 1868.) «Debe distinguirse la clase de inocencia de Plácido: él no aspiró al dominio de la clase de color sobre la blanca, que fué el crímen que le achacaron y aparece que fué aquel porque le mataron. Todas sus simpatias y relaciones eran con los blancos; él, como todos los criollos cubanos, sin distincion de razas, deseaba la revolucion que debia sacarle de la sugecion en que se veia aherrojado. De la culpa porque le mataron le creo pues inocente.» (C. Villaverde,Nueva York,carta al autor1871.)«No debe usted afirmar un hecho que el mismo poeta negaba al esclamar en elAdiosá su liraSoy inocente. La posteridad conmovida ante el sublime canto del poeta al borde del sepulcro lo cree inocente, y es manchar su memoria afirmar que fué culpable cualquiera que sea el colorido que se pretenda dar al hecho á cuyo fin se sostiene que contribuyó poderosamente.» (Vidal Morales,carta,Habana1876.)«............ Usted ha interpretado dignamente á Plácido, respecto al carácter de sus versos; pero es preciso deslindar bien ese punto de la culpabilidad honorífica que le supone: creo que el erudito aleman tuvo razon en dar fé á su propia declaracion de inocencia.» (Suarez Romero, 1875.)«............ Mis noticias conducen á dar por sentado que la muerte de Plácido fué un asesinato jurídico, si jurídico se puede llamar lo que hace una comision militar, aunque sea asesinato. A esa conclusion llegamos porque nos parece que la tal conspiracion no fué histórica, sino un fantasma creado (sobre una pequeña base cierta) por el miedo y el remordimiento, y exagerado por la maldad y toda la caterva de malas pasiones que se anidan en el corazon del hombre, y salen á causar estragos cuando se las deja sin freno. Además de eso Plácido, ni en lo que hubo de cierto tomó jamás la menor parte, sin que el sonetoEl Juramentoy otras composiciones signifiquen nada para probar lo contrario........ Nuestros datos son que Plácido murió inocente como dice el escritor francés que usted cita é impugna. Y en llamarle inocente de esto, además de tributar homenage á la verdad histórica, creo que se ensalza á la víctima............ La muerte de Plácido es un delito sobre la conciencia de los que la causaron. (J. I. Rodriguez,Washington,Nov. 1878.)

[12]Leido este manuscrito por algunos inteligentes amigos nos han hecho sobre este pasage observaciones que modificando nuestro dictámen, nos harian cambiar su redaccion, si no prefiriéramos presentar aquellas á la consideracion del lector: hé aquí algunos estractos de cartas que hemos recibido:

«Es mejor dar por sentado que no fué más que poeta, y nunca conspirador en ningun sentido: su culpabilidad, por grandes razones que tuviera para conspirar, puede no ser aceptable para muchos y escusar el hecho de su muerte como triste necesidad: me parece que lo más acertado es guardar silencio sobre ese punto. En todo lo demás de su obra estamos acordes.» (F. Valdés Aguirre,Habana 1868.) «Debe distinguirse la clase de inocencia de Plácido: él no aspiró al dominio de la clase de color sobre la blanca, que fué el crímen que le achacaron y aparece que fué aquel porque le mataron. Todas sus simpatias y relaciones eran con los blancos; él, como todos los criollos cubanos, sin distincion de razas, deseaba la revolucion que debia sacarle de la sugecion en que se veia aherrojado. De la culpa porque le mataron le creo pues inocente.» (C. Villaverde,Nueva York,carta al autor1871.)

«No debe usted afirmar un hecho que el mismo poeta negaba al esclamar en elAdiosá su liraSoy inocente. La posteridad conmovida ante el sublime canto del poeta al borde del sepulcro lo cree inocente, y es manchar su memoria afirmar que fué culpable cualquiera que sea el colorido que se pretenda dar al hecho á cuyo fin se sostiene que contribuyó poderosamente.» (Vidal Morales,carta,Habana1876.)

«............ Usted ha interpretado dignamente á Plácido, respecto al carácter de sus versos; pero es preciso deslindar bien ese punto de la culpabilidad honorífica que le supone: creo que el erudito aleman tuvo razon en dar fé á su propia declaracion de inocencia.» (Suarez Romero, 1875.)

«............ Mis noticias conducen á dar por sentado que la muerte de Plácido fué un asesinato jurídico, si jurídico se puede llamar lo que hace una comision militar, aunque sea asesinato. A esa conclusion llegamos porque nos parece que la tal conspiracion no fué histórica, sino un fantasma creado (sobre una pequeña base cierta) por el miedo y el remordimiento, y exagerado por la maldad y toda la caterva de malas pasiones que se anidan en el corazon del hombre, y salen á causar estragos cuando se las deja sin freno. Además de eso Plácido, ni en lo que hubo de cierto tomó jamás la menor parte, sin que el sonetoEl Juramentoy otras composiciones signifiquen nada para probar lo contrario........ Nuestros datos son que Plácido murió inocente como dice el escritor francés que usted cita é impugna. Y en llamarle inocente de esto, además de tributar homenage á la verdad histórica, creo que se ensalza á la víctima............ La muerte de Plácido es un delito sobre la conciencia de los que la causaron. (J. I. Rodriguez,Washington,Nov. 1878.)

[13]Gan-Eden or Pictures of Cuba, Boston, 1854. Tambien el Salas y Quiroga ya citado. Nuestro escritor, presbítero camagüeyano Fuentes y Betancourt en una luminosa tésis escrita, 1877, para incorporarse en la Universidad de Lima dice que quizás Plácido aventaje en inspiracion, espontaneidad y sonoridad métrica al mismo Heredia. Concepto semejante hallamos en una corta biografía que en 1873 publicóEl Abolicionista, de Madrid.

[13]Gan-Eden or Pictures of Cuba, Boston, 1854. Tambien el Salas y Quiroga ya citado. Nuestro escritor, presbítero camagüeyano Fuentes y Betancourt en una luminosa tésis escrita, 1877, para incorporarse en la Universidad de Lima dice que quizás Plácido aventaje en inspiracion, espontaneidad y sonoridad métrica al mismo Heredia. Concepto semejante hallamos en una corta biografía que en 1873 publicóEl Abolicionista, de Madrid.

[14]Thales Bernard llama elAdios á mi lirala obra maestra de Plácido: es sin duda muy bella, y las circunstancias en que la escribió la hacen más apreciable, pero le superan en mérito literario elJicotencal, Al Yamurí, los sonetos á Guillermo Tell, la Muerte de Gessler.

[14]Thales Bernard llama elAdios á mi lirala obra maestra de Plácido: es sin duda muy bella, y las circunstancias en que la escribió la hacen más apreciable, pero le superan en mérito literario elJicotencal, Al Yamurí, los sonetos á Guillermo Tell, la Muerte de Gessler.

[15]No debe llamárselepoema bíblico, como lo hizoLa Aurora: el asunto es puramente fantástico. Se publicó por separado en Matanzas 1843, Imprenta del Gobierno (El hijo de Maldicion) despues se insertó en sus posteriores ediciones.

[15]No debe llamárselepoema bíblico, como lo hizoLa Aurora: el asunto es puramente fantástico. Se publicó por separado en Matanzas 1843, Imprenta del Gobierno (El hijo de Maldicion) despues se insertó en sus posteriores ediciones.

[16]Un biógrafo, Nueva York 1875, nos dice que principió un poemaLa toma de la Habana por los ingleses, que se estravió sin concluirse; tambien se perdió su poesíaEl eco de la gruta, 1834, que dedicó á Heredia entónces accidentalmente en Cuba; sin contar sus numerosas improvisaciones ya solo, ya en certámen con el popular José del Ocio, certámenes en que improvisaban alternativamente empezando cada cual su décima por el último verso de la de su competidor. ¡Y así divertian en banquetes y reuniones! Plácido desde su aurora tuvo renombre de repentista: se le solia dar pié forzados, á veces conteniendo un contrasentido para disolver ó una impropiedad que debia salvarse: de aqui sus décimas que concluyenBesar la cruz es pecado,La campanilla, de qué,La Virgen fué gran........» (La Guirnalda, Diciembre 30, 1872) Siempre salia airoso de estos esfuerzos intelectuales, por lo comun del género jocoso á que se prestaba su carácter jovial. ¡Cuán melancólica, sin embargo, cuán sentida, amarga y profunda, aquella improvisacion en el Festin Campestre de Iturrondo, 1834, es un arranque de dolor y de reconvencion contra la injusticia que lo humillaba: no la hemos leido: hemos oido hablar de ella al Sr. Bachiller que estuvo allí y que por entonces tambien escribia versos.

[16]Un biógrafo, Nueva York 1875, nos dice que principió un poemaLa toma de la Habana por los ingleses, que se estravió sin concluirse; tambien se perdió su poesíaEl eco de la gruta, 1834, que dedicó á Heredia entónces accidentalmente en Cuba; sin contar sus numerosas improvisaciones ya solo, ya en certámen con el popular José del Ocio, certámenes en que improvisaban alternativamente empezando cada cual su décima por el último verso de la de su competidor. ¡Y así divertian en banquetes y reuniones! Plácido desde su aurora tuvo renombre de repentista: se le solia dar pié forzados, á veces conteniendo un contrasentido para disolver ó una impropiedad que debia salvarse: de aqui sus décimas que concluyenBesar la cruz es pecado,La campanilla, de qué,La Virgen fué gran........» (La Guirnalda, Diciembre 30, 1872) Siempre salia airoso de estos esfuerzos intelectuales, por lo comun del género jocoso á que se prestaba su carácter jovial. ¡Cuán melancólica, sin embargo, cuán sentida, amarga y profunda, aquella improvisacion en el Festin Campestre de Iturrondo, 1834, es un arranque de dolor y de reconvencion contra la injusticia que lo humillaba: no la hemos leido: hemos oido hablar de ella al Sr. Bachiller que estuvo allí y que por entonces tambien escribia versos.

[17]Solo en francés hemos visto cinco versiones de las cuales tres en verso: de estas la mejor es la de Mr. Fontaine, de aquellas la de Villemain. Las dos citadas son anteriores á la traduccion completa de Plácido que hizo al aleman Duzanna de Ochoa, Hannover. La plegaria fué tambien muy bien interpretada por Longfellow, traduccion que apareció en North American Review, Boston, tomo 68, página 129 y siguientes en un opúsculo sobre poetas cubanos, vidas y caractéres, segun datos que creemos su ministró el Sr. Guiteras de Matanzas. D. Narciso Campillo y Correa, catedrático de Retórica y Poética en el Instituto del Noviciado de Madrid, inserta en una obra suya laPlegaria á Diosá la que llama «un modelo de deprecacion.»

[17]Solo en francés hemos visto cinco versiones de las cuales tres en verso: de estas la mejor es la de Mr. Fontaine, de aquellas la de Villemain. Las dos citadas son anteriores á la traduccion completa de Plácido que hizo al aleman Duzanna de Ochoa, Hannover. La plegaria fué tambien muy bien interpretada por Longfellow, traduccion que apareció en North American Review, Boston, tomo 68, página 129 y siguientes en un opúsculo sobre poetas cubanos, vidas y caractéres, segun datos que creemos su ministró el Sr. Guiteras de Matanzas. D. Narciso Campillo y Correa, catedrático de Retórica y Poética en el Instituto del Noviciado de Madrid, inserta en una obra suya laPlegaria á Diosá la que llama «un modelo de deprecacion.»

[18]Porque en el original sin duda la fuerza del consonante hizo que esos dos versos salieran inconexos.Y acaso hasta las nubes me subistePor verme descender desde la lunaSi subió á las nubes no podia vérsele descender de la luna. Plácido hubiera hecho mejor en decirPara eclipsar despues tanta fortunaPara hacer más amarga mi fortunaO cualquiera otro semejante. Este soneto lo tradujo tambien Mr. Mazade, Revue des deux mondes 1851, el cual inserta tambien el Canto al Pan de Matanzas, concluyendo que el mérito de sus poesías está en su inspiracion y originalidad. No se inserta en la Trad.Poesies completesde Plácido Valdés, 1867, 2.eedition. Denné Schmitz, Paris.

[18]Porque en el original sin duda la fuerza del consonante hizo que esos dos versos salieran inconexos.

Y acaso hasta las nubes me subistePor verme descender desde la luna

Y acaso hasta las nubes me subistePor verme descender desde la luna

Y acaso hasta las nubes me subistePor verme descender desde la luna

Si subió á las nubes no podia vérsele descender de la luna. Plácido hubiera hecho mejor en decir

Para eclipsar despues tanta fortunaPara hacer más amarga mi fortuna

Para eclipsar despues tanta fortunaPara hacer más amarga mi fortuna

Para eclipsar despues tanta fortunaPara hacer más amarga mi fortuna

O cualquiera otro semejante. Este soneto lo tradujo tambien Mr. Mazade, Revue des deux mondes 1851, el cual inserta tambien el Canto al Pan de Matanzas, concluyendo que el mérito de sus poesías está en su inspiracion y originalidad. No se inserta en la Trad.Poesies completesde Plácido Valdés, 1867, 2.eedition. Denné Schmitz, Paris.

[19]Tradujeron tambien ese soneto los poetas norte-americanos Longfellow y Bryant: la version del segundo aparece en un interesante articulo sobre literatura cubana, inserto, 1849, en la citadaNorth American Review. Tomo 68, página 129, número 162. Enero.Héla aquí.The appointed lot has come upon me mother,The mournfull ending of my years of strifeThis changing world I leave and to anotherIn blood and terror goes my spirit’s life.But thou grief-smitten, cease thy mortal weepingAnd let thy soul her wanted peace regainI fall for right, and thoughts of thee are sweepingAcross my lire to wake its dying strains.A strain of joy and gladness, free, unfailingAll glorious and holy, pure, divineAnd innocent, unconscious as the wailing.I uttered on my birth; and I resignEven now, my life; even now descending slowlyFaith’s mantle folds me to my slumbers holyMother farewell! God keep thee........ and for ever!Es la despedida comun, y por cierto bastante sentimental, que da á su madre un hijo que va á morir; pero no es la despedida especial de Plácido, de aquel hombre que en todo salia de lo comun. El defecto principal consiste en haberse omitido la conjuncion condicional con que empieza y que es la esencia de la composicion. Es preciso tener presente que Plácido se despide con melancolía, con nobleza, con respeto, con todo lo que se quiera; pero no con cariño, ni podia: quizás escribióadios, señora, adiosy borró para ponerAdios, mi madre, adios. Debia emitir más dignidad que ternura, y por eso es que elgrief-smitteny elmortal-weeping, adicionados por el traductor, alteran el carácter, y por tanto echan á perder el soneto.

[19]Tradujeron tambien ese soneto los poetas norte-americanos Longfellow y Bryant: la version del segundo aparece en un interesante articulo sobre literatura cubana, inserto, 1849, en la citadaNorth American Review. Tomo 68, página 129, número 162. Enero.

Héla aquí.

The appointed lot has come upon me mother,The mournfull ending of my years of strifeThis changing world I leave and to anotherIn blood and terror goes my spirit’s life.But thou grief-smitten, cease thy mortal weepingAnd let thy soul her wanted peace regainI fall for right, and thoughts of thee are sweepingAcross my lire to wake its dying strains.A strain of joy and gladness, free, unfailingAll glorious and holy, pure, divineAnd innocent, unconscious as the wailing.I uttered on my birth; and I resignEven now, my life; even now descending slowlyFaith’s mantle folds me to my slumbers holyMother farewell! God keep thee........ and for ever!

The appointed lot has come upon me mother,The mournfull ending of my years of strifeThis changing world I leave and to anotherIn blood and terror goes my spirit’s life.But thou grief-smitten, cease thy mortal weepingAnd let thy soul her wanted peace regainI fall for right, and thoughts of thee are sweepingAcross my lire to wake its dying strains.A strain of joy and gladness, free, unfailingAll glorious and holy, pure, divineAnd innocent, unconscious as the wailing.I uttered on my birth; and I resignEven now, my life; even now descending slowlyFaith’s mantle folds me to my slumbers holyMother farewell! God keep thee........ and for ever!

The appointed lot has come upon me mother,The mournfull ending of my years of strifeThis changing world I leave and to anotherIn blood and terror goes my spirit’s life.But thou grief-smitten, cease thy mortal weepingAnd let thy soul her wanted peace regainI fall for right, and thoughts of thee are sweepingAcross my lire to wake its dying strains.A strain of joy and gladness, free, unfailingAll glorious and holy, pure, divineAnd innocent, unconscious as the wailing.I uttered on my birth; and I resignEven now, my life; even now descending slowlyFaith’s mantle folds me to my slumbers holyMother farewell! God keep thee........ and for ever!

Es la despedida comun, y por cierto bastante sentimental, que da á su madre un hijo que va á morir; pero no es la despedida especial de Plácido, de aquel hombre que en todo salia de lo comun. El defecto principal consiste en haberse omitido la conjuncion condicional con que empieza y que es la esencia de la composicion. Es preciso tener presente que Plácido se despide con melancolía, con nobleza, con respeto, con todo lo que se quiera; pero no con cariño, ni podia: quizás escribióadios, señora, adiosy borró para ponerAdios, mi madre, adios. Debia emitir más dignidad que ternura, y por eso es que elgrief-smitteny elmortal-weeping, adicionados por el traductor, alteran el carácter, y por tanto echan á perder el soneto.

[20]El único ejemplar que hemos podido examinar de esta traduccion se halla en poder de D. José A. Echeverría. Poems by a slave in the Island of Cuba recently liberated, translated from the spanish, by R. R. Maddens, M. D. wish the history of the early life of the negro poet, written by himself, to which are prefixed two pieces descriptive of cuban slavery, and the slave traffic by R. R. M. London. Thomas Ward and Co. 27 Paternoster Row: and may be had at the office of the British and Foreign antislavery Society 27 New-Broad street. 1840.(J. I. Rodriguez, Washington, carta á V. Morales. Habana, 1877.)

[20]El único ejemplar que hemos podido examinar de esta traduccion se halla en poder de D. José A. Echeverría. Poems by a slave in the Island of Cuba recently liberated, translated from the spanish, by R. R. Maddens, M. D. wish the history of the early life of the negro poet, written by himself, to which are prefixed two pieces descriptive of cuban slavery, and the slave traffic by R. R. M. London. Thomas Ward and Co. 27 Paternoster Row: and may be had at the office of the British and Foreign antislavery Society 27 New-Broad street. 1840.

(J. I. Rodriguez, Washington, carta á V. Morales. Habana, 1877.)

[21]Sin duda tomando ese dato de lasMemorias de un matancero, por Pedro A. Alfonso, Matanzas 1854.

[21]Sin duda tomando ese dato de lasMemorias de un matancero, por Pedro A. Alfonso, Matanzas 1854.

[22]Las frases de entre comillas son tomadas de losApuntes Autobiográficos, y los puntos suspensivos indicarán los trozos que saltamos.

[22]Las frases de entre comillas son tomadas de losApuntes Autobiográficos, y los puntos suspensivos indicarán los trozos que saltamos.

[23]Gutierrez de Zayas.

[23]Gutierrez de Zayas.

[24]De Cárdenas y Manzano.

[24]De Cárdenas y Manzano.

[25]Véanse en nuestro Diccionario-Biográfica-Cubano los artículos Saco y Las Casas.

[25]Véanse en nuestro Diccionario-Biográfica-Cubano los artículos Saco y Las Casas.

[26]En el original estas palabras están con letra comun: las subrayamos para llamar la atencion sobre ellas. ¡Qué sublime sencillez, qué mansedumbre! Quintana hallando innoble la palabravacausó de este circunloquio «La mansa esposa del celoso toro.» Y el pobre esclavo se vale de esa ingénua perífrasis para no decir la inmunda, la asquerosa palabrabocabajo.

[26]En el original estas palabras están con letra comun: las subrayamos para llamar la atencion sobre ellas. ¡Qué sublime sencillez, qué mansedumbre! Quintana hallando innoble la palabravacausó de este circunloquio «La mansa esposa del celoso toro.» Y el pobre esclavo se vale de esa ingénua perífrasis para no decir la inmunda, la asquerosa palabrabocabajo.

[27]Matanzas.

[27]Matanzas.

[28]En 1821 se publicaron susCantos á Lesbiapoesías de Juan Francisco Manzano, un tomo de más de 15 fojas, bajo garantía, pues no podian los esclavos publicar nada: se libertó en 1837 durante diez y seis años fué por lo tanto poeta y esclavo.

[28]En 1821 se publicaron susCantos á Lesbiapoesías de Juan Francisco Manzano, un tomo de más de 15 fojas, bajo garantía, pues no podian los esclavos publicar nada: se libertó en 1837 durante diez y seis años fué por lo tanto poeta y esclavo.

[29]En nuestro círculo literario casi todos la conocen ó de oidas ó por haberla leido: tanto que cuando se dicela autobiografía, ya por antonomasia se entiende que se habla de la de Manzano.

[29]En nuestro círculo literario casi todos la conocen ó de oidas ó por haberla leido: tanto que cuando se dicela autobiografía, ya por antonomasia se entiende que se habla de la de Manzano.

[30]Existia cuando Manzano escribió esto, pero no existe hoy.

[30]Existia cuando Manzano escribió esto, pero no existe hoy.

[31]San Juan.

[31]San Juan.

[32]Este pasage nos parece oscuro y no comprendemos qué aplicacion se diera al dinero ó en qué sentido se recibiera, pues no podemos creer que dolosamente y contra su derecho lo guardara la señora. Los que hayan leido la autobiografía recordarán que Manzano se consideraba con derecho á su libertad, que en cierta ocasion habiéndole dado su ama una bofetada que le hizo sangre, le dijo arrebatada de furia: «Te he de matar ántes que llegues á la edad» palabras que el esclavo no se podia esplicar. Despues de la muerte de María del Pilar, á insinuaciones de una tia libre, el esclavo dirije á su ama algunas tímidas palabras sobre el asunto, y ésta contesta: «Tan apurado estás por tu herencia, no sabes que soy heredera de mis esclavos? A pesar de estos y otros cabos nos negamos á creer que se defraudará al esclavo y preferimos confesar que no comprendemos el pasage.

[32]Este pasage nos parece oscuro y no comprendemos qué aplicacion se diera al dinero ó en qué sentido se recibiera, pues no podemos creer que dolosamente y contra su derecho lo guardara la señora. Los que hayan leido la autobiografía recordarán que Manzano se consideraba con derecho á su libertad, que en cierta ocasion habiéndole dado su ama una bofetada que le hizo sangre, le dijo arrebatada de furia: «Te he de matar ántes que llegues á la edad» palabras que el esclavo no se podia esplicar. Despues de la muerte de María del Pilar, á insinuaciones de una tia libre, el esclavo dirije á su ama algunas tímidas palabras sobre el asunto, y ésta contesta: «Tan apurado estás por tu herencia, no sabes que soy heredera de mis esclavos? A pesar de estos y otros cabos nos negamos á creer que se defraudará al esclavo y preferimos confesar que no comprendemos el pasage.

[33]Nuestros lectores saben lo que es unnovenario, y nos alegramos no tener que esplicarlo: á los cinco dias, descubierta su inocencia se suspendió el castigo, y...... ¡nada más! El esclavo cuenta con una resignacion que horroriza hasta los disparates con que durante el castigo contestaba al interrogatorio inquisitorial que se le hacia.

[33]Nuestros lectores saben lo que es unnovenario, y nos alegramos no tener que esplicarlo: á los cinco dias, descubierta su inocencia se suspendió el castigo, y...... ¡nada más! El esclavo cuenta con una resignacion que horroriza hasta los disparates con que durante el castigo contestaba al interrogatorio inquisitorial que se le hacia.

[34]Y cuando esto ya sus versos se habian leido en Europa.

[34]Y cuando esto ya sus versos se habian leido en Europa.

[35]Pelar ó cortar el cabello era un castigo que se consideraba ignominioso, pero ¡ay! no escluia el látigo; no era más que un suplemento.

[35]Pelar ó cortar el cabello era un castigo que se consideraba ignominioso, pero ¡ay! no escluia el látigo; no era más que un suplemento.

[36]Alude á otro paso que no hemos estractado. Por el presente se va notando que no era el valor cualidad que resplandeciera en Manzano: el terror y sobresalto contínuos en que habia pasado su desvalida niñez habia engendrado sin duda la pusilanimidad de su corazon. Delmonte en su breve paralelo, Paris 1845, sobre el cual hemos dado nuestra opinion en Plácido representa á éste altivo sin dignidad, á Manzano tímido y humilde, simpatiza con los versos del segundo admirando más los del primero. Nosotros hubiéramos dicho más brevemente que Plácido amó y bebió la inspiracion en los ojos de su amada. ¡Manzano no pudo odiar y lloró; y por lo mismo que no lloró más que su propia infelicidad, sus lágrimas, como la muerte de Plácido, son una mancha de su época y el recuerdo más triste que nos legará esa institucion que hoy felizmente se trata de abolir.

[36]Alude á otro paso que no hemos estractado. Por el presente se va notando que no era el valor cualidad que resplandeciera en Manzano: el terror y sobresalto contínuos en que habia pasado su desvalida niñez habia engendrado sin duda la pusilanimidad de su corazon. Delmonte en su breve paralelo, Paris 1845, sobre el cual hemos dado nuestra opinion en Plácido representa á éste altivo sin dignidad, á Manzano tímido y humilde, simpatiza con los versos del segundo admirando más los del primero. Nosotros hubiéramos dicho más brevemente que Plácido amó y bebió la inspiracion en los ojos de su amada. ¡Manzano no pudo odiar y lloró; y por lo mismo que no lloró más que su propia infelicidad, sus lágrimas, como la muerte de Plácido, son una mancha de su época y el recuerdo más triste que nos legará esa institucion que hoy felizmente se trata de abolir.

[37]En eso concuerdan tambien José A. Echevarría y el traductor Maddens. Este en el prólogo de su traduccion dice: «the work was written in two parts: the second one fell into the hands of persons conected with the former master, and I fear it is not likely to be restored to the person to whom I am indebted for the first portion of this manuscript.» Las poesías que traduce Maddens, como apéndice á la autobiografía, son:A la muerte, A la calumnia, una oda tituladaLa Religion, el sonetoMis treinta años, El cocuyo, El Reloj que adelanta, El Sueño, A Cuba, todo lo que ocupa 22 páginas de la obra, y la autobiografía 40.

[37]En eso concuerdan tambien José A. Echevarría y el traductor Maddens. Este en el prólogo de su traduccion dice: «the work was written in two parts: the second one fell into the hands of persons conected with the former master, and I fear it is not likely to be restored to the person to whom I am indebted for the first portion of this manuscript.» Las poesías que traduce Maddens, como apéndice á la autobiografía, son:A la muerte, A la calumnia, una oda tituladaLa Religion, el sonetoMis treinta años, El cocuyo, El Reloj que adelanta, El Sueño, A Cuba, todo lo que ocupa 22 páginas de la obra, y la autobiografía 40.

[38]Manzano era devoto, con aquella devocion mezclada de fanatismo de las personas ignorantes de su época. En una ocasion lo apadrinó un eclesiástico á quien el ama dijo: «Mire usted que ese va á ser más malo que Rousseau y Voltaire, acuérdese que yo lo digo.» Y continúa Manzano: «Estas palabras me hacian andar averiguando quienes eran esos demonios. Cuando supe que eran unos enemigos de Dios, me tranquilicé porque desde mi infancia mis directores me enseñaron á amarlo y temerlo; porque hasta tal punto llegaba mi confianza en él, que pidiendo al cielo suavizase mis trabajos, me pasaba casi todo el tiempo de la prima noche, rezando padrenuestros y avemarías á todos los santos, y si al dia siguiente me acontecía alguno de mis comunes y dolorosos apremios, lo atribuia á mi falta de devocion y á enojo de algun santo que habia echado en olvido.» ¿Seria de carácter rebelde quien así discurria y así obraba? No era más que un ignorante manso. Por otra parte la observacion de su señora nos hace ver que se adivinaba su talento.

[38]Manzano era devoto, con aquella devocion mezclada de fanatismo de las personas ignorantes de su época. En una ocasion lo apadrinó un eclesiástico á quien el ama dijo: «Mire usted que ese va á ser más malo que Rousseau y Voltaire, acuérdese que yo lo digo.» Y continúa Manzano: «Estas palabras me hacian andar averiguando quienes eran esos demonios. Cuando supe que eran unos enemigos de Dios, me tranquilicé porque desde mi infancia mis directores me enseñaron á amarlo y temerlo; porque hasta tal punto llegaba mi confianza en él, que pidiendo al cielo suavizase mis trabajos, me pasaba casi todo el tiempo de la prima noche, rezando padrenuestros y avemarías á todos los santos, y si al dia siguiente me acontecía alguno de mis comunes y dolorosos apremios, lo atribuia á mi falta de devocion y á enojo de algun santo que habia echado en olvido.» ¿Seria de carácter rebelde quien así discurria y así obraba? No era más que un ignorante manso. Por otra parte la observacion de su señora nos hace ver que se adivinaba su talento.

[39]Con lo que mejoró su suerte, sin ser feliz. En carta á Delmonte Octubre 16 de 1835 dice: «Mi actual situacion es capaz de postrar al corazon más firme: la sensibilidad y el pundonor luchan en mi corazon, y el silencio de mis pesares es el mejor partido que me queda inter recurro á la bondad con que me he visto favorecido de su merced.

[39]Con lo que mejoró su suerte, sin ser feliz. En carta á Delmonte Octubre 16 de 1835 dice: «Mi actual situacion es capaz de postrar al corazon más firme: la sensibilidad y el pundonor luchan en mi corazon, y el silencio de mis pesares es el mejor partido que me queda inter recurro á la bondad con que me he visto favorecido de su merced.

[40]1837 Escribió un epitafio que reprodujo D. Manuel Gonzalez del Valle en su Diccionario de las Musas.

[40]1837 Escribió un epitafio que reprodujo D. Manuel Gonzalez del Valle en su Diccionario de las Musas.

[41]La idea de este soneto se asemeja á una del poeta italiano Ricchardi, pero no es imitacion: el pobre esclavo no habia leido hasta entónces más que rezos. Era ya conocido en manuscrito cuando se publicó, 1837, enEl Aguinaldocon nota laudatoria de J. A. Echevarría.

[41]La idea de este soneto se asemeja á una del poeta italiano Ricchardi, pero no es imitacion: el pobre esclavo no habia leido hasta entónces más que rezos. Era ya conocido en manuscrito cuando se publicó, 1837, enEl Aguinaldocon nota laudatoria de J. A. Echevarría.

[42]Despues de su coleccionCantos á Lesbia, 1821, citada por Bachiller, pero poco conocida (la única que hemos visto se halla en la coleccion de Vidal Morales) se publicó enLa ModaóRecreo semanaldel bello sexo, 1829, su primera composicion «En el feliz nacimiento de la Sma. Infanta D.ª María Isabel Luisa de Borbon» con una nota que decia: «El autor de esta poesía es un pardo jóven esclavo, del que no es la primera vez que el público ha visto composiciones.» &.ª

[42]Despues de su coleccionCantos á Lesbia, 1821, citada por Bachiller, pero poco conocida (la única que hemos visto se halla en la coleccion de Vidal Morales) se publicó enLa ModaóRecreo semanaldel bello sexo, 1829, su primera composicion «En el feliz nacimiento de la Sma. Infanta D.ª María Isabel Luisa de Borbon» con una nota que decia: «El autor de esta poesía es un pardo jóven esclavo, del que no es la primera vez que el público ha visto composiciones.» &.ª

[43]EnEl Albumdió, 1838,Ilusionestambien con una nota de la Redaccion llamando la atencion sobre la destituida condicion del autor. EnEl Aguinaldo Habanerose publicóUna hora de tristeza,El Reloj adelantado,La CucuyerayA Matanzas, tras una larga ausencia.

[43]EnEl Albumdió, 1838,Ilusionestambien con una nota de la Redaccion llamando la atencion sobre la destituida condicion del autor. EnEl Aguinaldo Habanerose publicóUna hora de tristeza,El Reloj adelantado,La CucuyerayA Matanzas, tras una larga ausencia.

[44]Sin embargo, estamos con Suarez que llama á Manzano «mal dramático y excelente lírico.» No debia ser de otro modo, porque para la lírica podia bastarle su estro y lo poco que habia leido; mientras que para la dramática necesitaba el estudio, requeria una escuela de que el infeliz nunca pudo disfrutar: porque como advierte en su libro inédito el mismo crítico, en Cuba un hombre de color liberto es casi lo mismo, en cuanto á medios de instruirse y remontar el vuelo, que un hombre de color esclavo. Mucho tiempo se les prohibió escribir y si algo imprimian era clandestinamente y por anónimo. El drama se imprimió en 1842 en la imprenta de Mier y Terou. Habana.

[44]Sin embargo, estamos con Suarez que llama á Manzano «mal dramático y excelente lírico.» No debia ser de otro modo, porque para la lírica podia bastarle su estro y lo poco que habia leido; mientras que para la dramática necesitaba el estudio, requeria una escuela de que el infeliz nunca pudo disfrutar: porque como advierte en su libro inédito el mismo crítico, en Cuba un hombre de color liberto es casi lo mismo, en cuanto á medios de instruirse y remontar el vuelo, que un hombre de color esclavo. Mucho tiempo se les prohibió escribir y si algo imprimian era clandestinamente y por anónimo. El drama se imprimió en 1842 en la imprenta de Mier y Terou. Habana.

[45]Escribió dichos Apuntes autobiográficos á vivas y repetidas instancias del propio Delmonte, á quien asimismo debemos el que se hayan conservado. Se guardan aun varias de sus ingenuas cartas en que contestaba desde la Habana á las de aquel insigne humanista, residente entonces en Matanzas: todas concluyen: «A los piés de Su Merced, su humilde siervo Juan Francisco Manzano.» En una de ellas dice: «Me he preparado para hacer á Su Merced una parte de la historia de mi vida, reservando los más interesantes sucesos de ella para si algun dia me hallo sentado en un rincon de mi patria tranquilo, asegurada mi suerte y subsistencia, escribir una novela propiamente cubana»......... «Mañana empezaré á hurtar á la noche algunas horas para el efecto.» (Manzano Habana carta á Delmonte, Matanzas, Junio 4, 1835)......... «He estado más de cuatro ocasiones por no seguirla: un cuadro de tantas calamidades no parece sino un exagerado protocolo de embusterías, y más cuando desde tan tierna edad los crueles azotes me hacian conocer mi humilde condicion»...... «Me abochorna el contarlo, y no sé como demostrar los hechos dejando la parte más terrible en el tintero, y ojalá tuviera otros con qué llenar la relacion de mi vida, sin recordar el escesivo rigor con que me ha tratado mi antigua ama, poniéndome en la forzosa necesidad de apelar á una arriesgada fuga para aliviar mi triste cuerpo de las contínuas mortificaciones que no podia ya sufrir más.» (25 Junio 1835.)En otra de igual fecha y tambien contestando á las insinuaciones para que escribiera su historia, dice: «Idos preparando á ver á una débil criatura, rodando en los más graves padecimientos, entregada á diversos mayorales, siendo sin la menor ponderacion el blanco de los infortunios. Temo desmerecer de su aprecio un ciento por ciento, pero acuérdese Su Merced cuando lea, que yo soy un esclavo y que el esclavo es un ser muerto ante su señor; y no pierda en su aprecio lo que he ganado. Considéreme un mártir, y hallará su merced que los infinitos azotes que han mutilado mis carnes aún no formadas, jamás envilecieron á su afectísimo siervo; que fiado en la prudencia que lo caracteriza á su merced, se atreve á emitir una palabra sobre esta materia, y más cuando vive aún quien me ha dado tan largos ratos que gemir.» (carta Junio 1835). Nadie negará que á través de sus incorrecciones esas cartas resplandecen en la sublime resignacion de los mártires cristianos.

[45]Escribió dichos Apuntes autobiográficos á vivas y repetidas instancias del propio Delmonte, á quien asimismo debemos el que se hayan conservado. Se guardan aun varias de sus ingenuas cartas en que contestaba desde la Habana á las de aquel insigne humanista, residente entonces en Matanzas: todas concluyen: «A los piés de Su Merced, su humilde siervo Juan Francisco Manzano.» En una de ellas dice: «Me he preparado para hacer á Su Merced una parte de la historia de mi vida, reservando los más interesantes sucesos de ella para si algun dia me hallo sentado en un rincon de mi patria tranquilo, asegurada mi suerte y subsistencia, escribir una novela propiamente cubana»......... «Mañana empezaré á hurtar á la noche algunas horas para el efecto.» (Manzano Habana carta á Delmonte, Matanzas, Junio 4, 1835)......... «He estado más de cuatro ocasiones por no seguirla: un cuadro de tantas calamidades no parece sino un exagerado protocolo de embusterías, y más cuando desde tan tierna edad los crueles azotes me hacian conocer mi humilde condicion»...... «Me abochorna el contarlo, y no sé como demostrar los hechos dejando la parte más terrible en el tintero, y ojalá tuviera otros con qué llenar la relacion de mi vida, sin recordar el escesivo rigor con que me ha tratado mi antigua ama, poniéndome en la forzosa necesidad de apelar á una arriesgada fuga para aliviar mi triste cuerpo de las contínuas mortificaciones que no podia ya sufrir más.» (25 Junio 1835.)

En otra de igual fecha y tambien contestando á las insinuaciones para que escribiera su historia, dice: «Idos preparando á ver á una débil criatura, rodando en los más graves padecimientos, entregada á diversos mayorales, siendo sin la menor ponderacion el blanco de los infortunios. Temo desmerecer de su aprecio un ciento por ciento, pero acuérdese Su Merced cuando lea, que yo soy un esclavo y que el esclavo es un ser muerto ante su señor; y no pierda en su aprecio lo que he ganado. Considéreme un mártir, y hallará su merced que los infinitos azotes que han mutilado mis carnes aún no formadas, jamás envilecieron á su afectísimo siervo; que fiado en la prudencia que lo caracteriza á su merced, se atreve á emitir una palabra sobre esta materia, y más cuando vive aún quien me ha dado tan largos ratos que gemir.» (carta Junio 1835). Nadie negará que á través de sus incorrecciones esas cartas resplandecen en la sublime resignacion de los mártires cristianos.

[46]En la escuela de Belen, fundada en el siglo pasado, 1712, por D. Juan Francisco Carballo, se admitían indistintamente blancos y negros: la academia de dibujo de San Alejandro, fué fundada en 1817 por el Intendente D. Alejandro Ramirez. Hasta ahora no ha dado ningun alumno digno de mencion.

[46]En la escuela de Belen, fundada en el siglo pasado, 1712, por D. Juan Francisco Carballo, se admitían indistintamente blancos y negros: la academia de dibujo de San Alejandro, fué fundada en 1817 por el Intendente D. Alejandro Ramirez. Hasta ahora no ha dado ningun alumno digno de mencion.

[47]Tambien conserva fragmentos inéditos de un drama caballeresco de asunto ItalianoRogerio el bandido. De pequeño asistió á una escuelita de su barrio: para suministrarse libros se asoció á dos compañeros de su clase á quienes indujo al estudio, uno de ellos Luis Heredia que tambien cultivó y pronto abandonó las musas. Entre los tres, uniendo sus fondos, lograron comprar la primerRetóricaque disfrutaban alternativamente 15 dias cada uno: despues por medio de otra asociacion de los mismos se hicieron de un texto de Lógica; un tercer triunvirato les dió para una Gramática Francesa y un Diccionario que aún guarda nuestro protagonista con cariño. Es verdaderamente conmovedora la sencillez con que cuenta estas primeras dificultades de su carrera, ese honrado maestro que por su perseverancia se hizo, por decirlo así,La Luzde los de su clase. Más tarde logró tomar algunas lecciones de Mr. Duplesis, á quien pagó religiosamente. El sonetoLa Cenaque citamos más adelante, dice así:De sus fieles discípulos rodeadoDe la divina gracia circuidoUn banquete celebra conmovidoEl que es señor de todo lo creado.Lleno de santo amor y con agradoAun sabiendo que hay uno fementido,En pan les dá su cuerpo convertidoY su sangre que en vino ha trasformado.Sublime institucion, cambio grandiosoQue á la par que sencillo al mundo asombrePor la gran majestad de un Dios bondoso.No hay en la historia semejante ejemploFeliz transformacion que hace del hombreDe la divinidad sagrado templo.

[47]Tambien conserva fragmentos inéditos de un drama caballeresco de asunto ItalianoRogerio el bandido. De pequeño asistió á una escuelita de su barrio: para suministrarse libros se asoció á dos compañeros de su clase á quienes indujo al estudio, uno de ellos Luis Heredia que tambien cultivó y pronto abandonó las musas. Entre los tres, uniendo sus fondos, lograron comprar la primerRetóricaque disfrutaban alternativamente 15 dias cada uno: despues por medio de otra asociacion de los mismos se hicieron de un texto de Lógica; un tercer triunvirato les dió para una Gramática Francesa y un Diccionario que aún guarda nuestro protagonista con cariño. Es verdaderamente conmovedora la sencillez con que cuenta estas primeras dificultades de su carrera, ese honrado maestro que por su perseverancia se hizo, por decirlo así,La Luzde los de su clase. Más tarde logró tomar algunas lecciones de Mr. Duplesis, á quien pagó religiosamente. El sonetoLa Cenaque citamos más adelante, dice así:

De sus fieles discípulos rodeadoDe la divina gracia circuidoUn banquete celebra conmovidoEl que es señor de todo lo creado.Lleno de santo amor y con agradoAun sabiendo que hay uno fementido,En pan les dá su cuerpo convertidoY su sangre que en vino ha trasformado.Sublime institucion, cambio grandiosoQue á la par que sencillo al mundo asombrePor la gran majestad de un Dios bondoso.No hay en la historia semejante ejemploFeliz transformacion que hace del hombreDe la divinidad sagrado templo.

De sus fieles discípulos rodeadoDe la divina gracia circuidoUn banquete celebra conmovidoEl que es señor de todo lo creado.Lleno de santo amor y con agradoAun sabiendo que hay uno fementido,En pan les dá su cuerpo convertidoY su sangre que en vino ha trasformado.Sublime institucion, cambio grandiosoQue á la par que sencillo al mundo asombrePor la gran majestad de un Dios bondoso.No hay en la historia semejante ejemploFeliz transformacion que hace del hombreDe la divinidad sagrado templo.

De sus fieles discípulos rodeadoDe la divina gracia circuidoUn banquete celebra conmovidoEl que es señor de todo lo creado.Lleno de santo amor y con agradoAun sabiendo que hay uno fementido,En pan les dá su cuerpo convertidoY su sangre que en vino ha trasformado.Sublime institucion, cambio grandiosoQue á la par que sencillo al mundo asombrePor la gran majestad de un Dios bondoso.No hay en la historia semejante ejemploFeliz transformacion que hace del hombreDe la divinidad sagrado templo.


Back to IndexNext