MAMOTRETO LXI.

MAMOTRETO LXI.Cómo un médico familiar de la señora Imperia estuvo con la Lozana hasta que salió de reposar la Imperia.

Cómo un médico familiar de la señora Imperia estuvo con la Lozana hasta que salió de reposar la Imperia.

Médico.Decí, señora Lozana, ¿cómo os va?

Loz.Señor, ya veis, fatigar y no ganar nada; estóme en mi casa, la soledad y la pobreza están mal juntas, y no se halla lino á comprar, aunque el hombre quiera hilar, por no estar ociosa, que querria hordir unos manteles, por no andar á pedir prestados cada dia.

Méd.Pues vos, señora Lozana, que haceis y dais mil remedios á villanos, ¿por qué no les encargais que os traigan lino?

Loz.Señor, porque no tomo yo nada por cuanto hago, salvo presentes.

Méd.Pues yo querria más vuestros presentes que mi ganancia, que es tan poca, que valen más las candelas que gasté estudiando que cuanto he ganado despues endevinando pulsos; mas vos, ¿qué estudiastes?

Loz.Mirá que me aconteció ayer: vinieron á mi casa una mujer piamontesa con su marido romañolo, y pensé que otra cosa era; traxeron una llave de cañuto, la cual era llena de cera y no podian abrir, y pensaron que estaban hechizados; rogáronme que lo viese yo, yo hice lo que sabía, y diéronme dos julios, y prometiéronme una gallina, que me truxeron hoy, y huevos con ella, y ansí pasaré esta semana con este presente.

Méd.Pues decíme, señora Lozana, ¿qué hecistes á la llave, cualque silogismo ó qué?

Loz.Yo os diré: como sacaron ellos la cera, no pudo ser que no se pegase cualque poca á las paredes de la llave; fuí yo presto al fuego, y escallentéla hasta que se consumió la cera, y vine abaxo, y dísela, y dixe que todo era nada; fuéronse, y abrieron, y cabalgaron, y ganéme yo aquel presente sofísticamente; decíme por qué no tengo yo de hacer lo que sé, sin perjuicio de Dios y de las gentes; mirá, vuestro saber no vale si no lo mostrais que lo sepa otrie; mirá, señor, por saber bien hablar gané agora esta copica de plata dorada, que me la dió su merced del coronel.

Méd.Ese bien hablar, adular, incóñito le llamo yo.

Loz.Señor Salomon, sabé que cuatro cosas no valen nada si no son participadas ó comunicadas á menudo: el placer, y el saber, y el dinero, y el coño de la mujer, el cual no debe estar vacuo, segun la filosofía natural. Decíme, ¿qué le valdria á la Xerezana su galanería si no la participase? ¿Ni á la Montesina su hermosura, aunque la guardase otros sesenta años, que jamas muriese, si tuviese su coño puesto en la guardaropa, ni á Madona Clarina sus riquezas, si no supiese guardar lo que tiene? y á la señora Aviñonesa, ¿qué le valdrian sus tratos si no los participase y comunicase con vuestra merced y comigo, como con personas que ántes la podemos aprovechar? ¿qué otra cosa veis aquí? yo pierdo tiempo, que sé que en mi casa me están esperando, y porque la señora sé que me ha de vestir á mí y á mi criado, callo.

Méd.No puedo pensar qué remedio tener para cabalgar una mi vecina lombarda; porque es casada y está preñada.

Loz.Dexá hacer á mí.

Méd.Si hacés como á la otra, mejor os pagaré.

Loz.Esto será más fácil cosa de hacer, porque diré que á la criatura le faltanlos dedos, que vuestra merced los hará.

Méd.Yo lo doy por hecho, que no es ésta la primera que vos sabés hacer.

Loz.Yo os diré: son lombardas de buena pasta; fuíme esta semana á una, y díxele, ¿cuándo viene vuestro marido, mi compadre? dice, mañana; digo yo, ¿por qué no os is al baño y acompañaros he yo? fué, y como era novicia, apañéle los anillos, y díle á entender que le eran entrados en el cuerpo; fuíme á un mi compadre, que no deseaba otra cosa, y díle los anillos, y dí órden que se los sacase uno á uno; cuando fué al último ella le rogaba que le sacase tambien un caldero que le habia caido en el pozo; en esto, el marido llamó, dixo ella al marido: en toda vuestra vida me sacastes una cosa que perdiese, como ha hecho vuestro compadre, que si no viniérades, me sacára el caldero y la cadena que se cayó el otro dia en el pozo: él, que consideró que yo habria tramado la cosa, amenazóme si no le hacia cabalgar la mujer del otro; fuíme allá diciendo que era su parienta muy cercana, á la cual demandé, diciendo que cuánto tiempo habia que era preñada, y si su marido estaba fuera; dixo que de seis meses; yo, astutamente, como quien ha gana deno verse en vergüenza, le dí á entender la criatura no tener orejas ni dedos. Ella, que estimaba el honor, rogóme que si lo sabía ó podia, que le ayudase, que sería della pagada; aquí está, digo yo, el marido de la tal, que por mi amor os servirá, y tiene excelencia en estas cosas; finalmente, que hizo dedos y orejas, cosa por cosa; y venido su marido, ella lo reprehende haber tan poca advertencia, ántes que se partiera, y no dexar acabada la criatura. Desta manera podemos serviros, máxime, que diciendo que sois físico eximio, pegará mejor vuestro engrudo.

Méd.No querria ir por lana, y que hiciésedes á mi mujer hallar una saya que esotro dia perdió.

Loz.Por el sacrosanto saco de F, que quiero otro que saya de vuestra merced.


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