LIX

LIX

FFablandoestaba en celadael Cid con la su Jimenapoco antes que se fuéseá las lides de Valencia:—Bien sabéis, dice, señora,cómo las nuesas querenciasen fe de su voluntadmuy mal admiten ausencia;pero piérdese el derechoadonde interviene fuerza,que el servir al rey lo esquien noble sangre semeja.Faced en la mi mudanzacomo tan sesuda fembra,y en vos no se vea ninguna,pues venís de honrada cepa.Ocupad las cortas horasen catar vuesas faciendas;un punto no estéis ociosa,pues es lo mismo que muerta.Guardad vuestros ricos pañospara cuando yo dé vuelta,que la fembra sin maridodebe andar con gran llaneza.Mirad por las vuesas fijas,celadlas; pero no entiendanque algún vicio presumís,porque faréis que lo entiendan.No las apartéis un puntode junto á vuesa cabeza,que las fijas sin su madremuy cerca están de perderla.Sed grave con los criados,agradable con las dueñas,con los extraños sagaz,y con los propios severa.Non enseñéis las mis cartasá la más cercana dueña,porque no sepa el más sabiocómo paso yo las vuesas:mostradlas á vuesas fijas,si non tuvierdes prudenciapara encubrir vuestro gozo,que suele ser propio en fembras.Si vos consejaren bienfaced lo que vos consejan,y si mal vos consejaren,faced lo que más convenga.Veinte y dos maravedíspara cada día os quedan,tratadvos como quien sois,non enduréis la despensa.Si dineros vos faltarenfaced como no se entienda,enviádmelos á pedir,non empeñéis vuestras prendas.Buscad sobre mi palabra,que bien fallaréis sobre ellaquien á vuestra cuita corra,pues yo acudo á las ajenas.Con tanto, señora, adios,que el ruido de armas resuena.—Y tras un estrecho abrazo,ligero subió en Babieca.

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Fablandoestaba en celada

el Cid con la su Jimena

poco antes que se fuése

á las lides de Valencia:

—Bien sabéis, dice, señora,

cómo las nuesas querencias

en fe de su voluntad

muy mal admiten ausencia;

pero piérdese el derecho

adonde interviene fuerza,

que el servir al rey lo es

quien noble sangre semeja.

Faced en la mi mudanza

como tan sesuda fembra,

y en vos no se vea ninguna,

pues venís de honrada cepa.

Ocupad las cortas horas

en catar vuesas faciendas;

un punto no estéis ociosa,

pues es lo mismo que muerta.

Guardad vuestros ricos paños

para cuando yo dé vuelta,

que la fembra sin marido

debe andar con gran llaneza.

Mirad por las vuesas fijas,

celadlas; pero no entiendan

que algún vicio presumís,

porque faréis que lo entiendan.

No las apartéis un punto

de junto á vuesa cabeza,

que las fijas sin su madre

muy cerca están de perderla.

Sed grave con los criados,

agradable con las dueñas,

con los extraños sagaz,

y con los propios severa.

Non enseñéis las mis cartas

á la más cercana dueña,

porque no sepa el más sabio

cómo paso yo las vuesas:

mostradlas á vuesas fijas,

si non tuvierdes prudencia

para encubrir vuestro gozo,

que suele ser propio en fembras.

Si vos consejaren bien

faced lo que vos consejan,

y si mal vos consejaren,

faced lo que más convenga.

Veinte y dos maravedís

para cada día os quedan,

tratadvos como quien sois,

non enduréis la despensa.

Si dineros vos faltaren

faced como no se entienda,

enviádmelos á pedir,

non empeñéis vuestras prendas.

Buscad sobre mi palabra,

que bien fallaréis sobre ella

quien á vuestra cuita corra,

pues yo acudo á las ajenas.

Con tanto, señora, adios,

que el ruido de armas resuena.—

Y tras un estrecho abrazo,

ligero subió en Babieca.


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