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L ornadaLlorabadoña Jimenaá sus solas con el Cidla afrenta de sus dos fijas,y así comenzó á decir:—¿Cómo es posible, señor,siendo temido en la lid,que os afrentasen dos homesno siendo bastantes mil?Y si aquesto no vos duele,ved que á mi padre perdípor ser vos tan vengativoen las cosas que sentís.Considerad vuesas fijas,aquesas que yo parí,que non son fijas prestadas,sinon de vos y de mí.Es bien que aquesto miredesy que esa gente ruínnon se atreva á facer talsabiendo que sois el Cid,pues no fallarán salidapara poderse eximir.¡Si es bien que aqueso sintadesfarto os he dicho, sentid!—

L ornada

Llorabadoña Jimena

á sus solas con el Cid

la afrenta de sus dos fijas,

y así comenzó á decir:

—¿Cómo es posible, señor,

siendo temido en la lid,

que os afrentasen dos homes

no siendo bastantes mil?

Y si aquesto no vos duele,

ved que á mi padre perdí

por ser vos tan vengativo

en las cosas que sentís.

Considerad vuesas fijas,

aquesas que yo parí,

que non son fijas prestadas,

sinon de vos y de mí.

Es bien que aquesto miredes

y que esa gente ruín

non se atreva á facer tal

sabiendo que sois el Cid,

pues no fallarán salida

para poderse eximir.

¡Si es bien que aqueso sintades

farto os he dicho, sentid!—


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