VII

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DDíaera de los Reyes,día era señaladocuando dueñas y doncellasal Rey piden aguinaldo,si no es Jimena Gómez,hija del conde Lozano,que puesta delante el Reyd’ esta manera ha hablado—Con mancilla vivo, Rey,con ella vive mi madre;cada día que amaneceveo quien mató á mi padrecaballero en un caballoy en su mano un gavilane;otras veces un halcónque trae para cazare,y por me hacer más enojocébalo en mi palomare;con sangre de mis palomasensangrentó mi briale.Enviéselo á decir;envióme á amenazare.Rey que no hace justiciano debía de reinare,ni cabalgar en caballo,ni espuela de oro calzare,ni comer pan en manteles,ni con la Reina holgare,ni oir misa en sagradoporque no merece mase.—El Rey de que aquesto oyeracomenzara de hablare:—¡Oh válame Dios del cielo!quiérame Dios consejare:si yo prendo ó mato al Cid,mis Cortes se volverane;y si no hago justiciami alma lo pagarae.—Tén tú las tus Cortes, Rey,no te las revuelva nadie,y al que á mi padre matódámelo tú por iguale,que quien tanto mal me hizosé que algún bien me haráe.—Entonces dijera el Rey,bien oiréis lo que dirae:—Siempre lo oí deciry agora veo que es verdade,que el seso de las mujeresque non era naturale:hasta aquí pidió justiciaya quiere con él casare;yo lo haré de muy buen grado,de muy buena voluntade.Mandarle quiero una carta,mandarle quiero llamare.—Las palabras no son dichas,la carta camino vae,mensajero que la llevadado la había á su padre.—Malas mañas habéis, Conde,no os las puedo yo quitare,que cartas que el Rey os mandano me las queráis mostrare.——No era nada, mi hijo,sino que vades alláe,quedaos vos aquí, mío hijo,yo iré en vuestro lugare.——Nunca Dios tal cosa quierani Santa María lo mande,sino que adonde vos fuéredesque allá vaya yo delante.

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Díaera de los Reyes,

día era señalado

cuando dueñas y doncellas

al Rey piden aguinaldo,

si no es Jimena Gómez,

hija del conde Lozano,

que puesta delante el Rey

d’ esta manera ha hablado

—Con mancilla vivo, Rey,

con ella vive mi madre;

cada día que amanece

veo quien mató á mi padre

caballero en un caballo

y en su mano un gavilane;

otras veces un halcón

que trae para cazare,

y por me hacer más enojo

cébalo en mi palomare;

con sangre de mis palomas

ensangrentó mi briale.

Enviéselo á decir;

envióme á amenazare.

Rey que no hace justicia

no debía de reinare,

ni cabalgar en caballo,

ni espuela de oro calzare,

ni comer pan en manteles,

ni con la Reina holgare,

ni oir misa en sagrado

porque no merece mase.—

El Rey de que aquesto oyera

comenzara de hablare:

—¡Oh válame Dios del cielo!

quiérame Dios consejare:

si yo prendo ó mato al Cid,

mis Cortes se volverane;

y si no hago justicia

mi alma lo pagarae.

—Tén tú las tus Cortes, Rey,

no te las revuelva nadie,

y al que á mi padre mató

dámelo tú por iguale,

que quien tanto mal me hizo

sé que algún bien me haráe.—

Entonces dijera el Rey,

bien oiréis lo que dirae:

—Siempre lo oí decir

y agora veo que es verdade,

que el seso de las mujeres

que non era naturale:

hasta aquí pidió justicia

ya quiere con él casare;

yo lo haré de muy buen grado,

de muy buena voluntade.

Mandarle quiero una carta,

mandarle quiero llamare.—

Las palabras no son dichas,

la carta camino vae,

mensajero que la lleva

dado la había á su padre.

—Malas mañas habéis, Conde,

no os las puedo yo quitare,

que cartas que el Rey os manda

no me las queráis mostrare.—

—No era nada, mi hijo,

sino que vades alláe,

quedaos vos aquí, mío hijo,

yo iré en vuestro lugare.—

—Nunca Dios tal cosa quiera

ni Santa María lo mande,

sino que adonde vos fuéredes

que allá vaya yo delante.


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