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EElCid fué para su tierra;con sus vasallos partíapara Toledo, do estabaAlfonso cuando fuía.Los condes y ricos homesal rey don Sancho decían,no perdiese tal vasalloy de tanta valentíacomo es Rúy Díaz el Cid,qu’es muy grande su valía.El Rey vido qu’es muy bienfacer lo que le decían;y fablando á Diego Ordóñez,mandóle que al Cid le digaque se venga luégo á él,que como bueno lo haría,y que le haría el mayorde los que en su casa había.Ordoño fué tras del Cid,su mensaje le decía.El Cid se había aconsejadocon los suyos que teníasi haría lo que el Rey manda:su parecer les pedía.Que se vuelva al Rey, dijeron,pues su disculpa le envía;el Cid con ellos se vuelve.El Rey cuando lo sabíados leguas salió á él,quinientos van en su guía.El Cid, cuando vido al Rey,de Babieca descendía;besóle luégo las manos,para el real se volvíay todos los castellanosgran placer con él habían.

E

ElCid fué para su tierra;

con sus vasallos partía

para Toledo, do estaba

Alfonso cuando fuía.

Los condes y ricos homes

al rey don Sancho decían,

no perdiese tal vasallo

y de tanta valentía

como es Rúy Díaz el Cid,

qu’es muy grande su valía.

El Rey vido qu’es muy bien

facer lo que le decían;

y fablando á Diego Ordóñez,

mandóle que al Cid le diga

que se venga luégo á él,

que como bueno lo haría,

y que le haría el mayor

de los que en su casa había.

Ordoño fué tras del Cid,

su mensaje le decía.

El Cid se había aconsejado

con los suyos que tenía

si haría lo que el Rey manda:

su parecer les pedía.

Que se vuelva al Rey, dijeron,

pues su disculpa le envía;

el Cid con ellos se vuelve.

El Rey cuando lo sabía

dos leguas salió á él,

quinientos van en su guía.

El Cid, cuando vido al Rey,

de Babieca descendía;

besóle luégo las manos,

para el real se volvía

y todos los castellanos

gran placer con él habían.


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