XXXIX
Y ornadaYacabalga Diego Ordóñez,del real se había salidode dobles piezas armadoen un caballo morcillo:va á reptar los zamoranospor la muerte de su primo,que mató Bellido Dolfoshijo de Dolfos Bellido.—Yo os repto, los zamoranos,por traidores fementidos,repto á todos los müertos,y con ellos á los vivos;repto hombres y mujeres,los por nascer y nascidos;repto á todos los grandesá los grandes y á los chicos,á las carnes y pescadosy á las aguas de los ríos.—Allí habló Arias Gonzalo,bien oiréis lo que hubo dicho:—¿Qué culpa tienen los viejos?¿Qué culpa tienen los niños?¿Qué merescen las mujeresy los que no son nascidos?¿Por qué reptas á los muertos,los ganados y los ríos?Bien sabéis vos, Diego Ordóñez,muy bien lo tenéis sabido,que aquel que repta concejodebe de lidiar con cincoOrdóñez le respondió:—Traidores heis todos sido.
Y ornada
Yacabalga Diego Ordóñez,
del real se había salido
de dobles piezas armado
en un caballo morcillo:
va á reptar los zamoranos
por la muerte de su primo,
que mató Bellido Dolfos
hijo de Dolfos Bellido.
—Yo os repto, los zamoranos,
por traidores fementidos,
repto á todos los müertos,
y con ellos á los vivos;
repto hombres y mujeres,
los por nascer y nascidos;
repto á todos los grandes
á los grandes y á los chicos,
á las carnes y pescados
y á las aguas de los ríos.—
Allí habló Arias Gonzalo,
bien oiréis lo que hubo dicho:
—¿Qué culpa tienen los viejos?
¿Qué culpa tienen los niños?
¿Qué merescen las mujeres
y los que no son nascidos?
¿Por qué reptas á los muertos,
los ganados y los ríos?
Bien sabéis vos, Diego Ordóñez,
muy bien lo tenéis sabido,
que aquel que repta concejo
debe de lidiar con cinco
Ordóñez le respondió:
—Traidores heis todos sido.