Chapter 35

1 Al Vencedor: sobre Nehilot: Salmo de David. Escucha, oh SEÑOR, mis palabras. Considera la meditación mía.

2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.

3 [Oh] SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de mañana [me] presentaré a ti, y esperaré.

4 Porque tú no [eres un] Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto a ti.

5 No estarán los locos [que se gobiernan por afecto o consejo de la carne] delante de tus ojos; aborreces a todos los que obran iniquidad.

6 Destruirás a los que hablan mentira. Al varón de sangre y de engaño abominará el SEÑOR.

7 Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu Casa; adoraré hacía el santo Templo tuyo con tu temor.

8 Guíame, SEÑOR, en tu justicia a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.

9 Porque no [hay] en su boca rectitud; sus entrañas [son] pravedades; sepulcro abierto [es] su garganta, con su lengua lisonjearán.

10 Desbaratados, oh Dios; caigan por sus [propios] consejos; por la multitud de sus rebeliones échalos, porque [se] rebelaron contra ti.

11 Y se alegrarán todos los que esperan en ti; para siempre jubilarán, y los cubrirás; y se alegrarán en ti los que aman tu nombre.

12 Porque tú, oh SEÑOR, bendecirás al justo; lo cercarás de benevolencia como con un escudo.

1 Al Vencedor: en Neginot sobre Seminit: Salmo de David. SEÑOR, no me reprendas con tu furor, ni me castigues con tu ira.

2 Ten misericordia de mí, oh SEÑOR, porque yo [estoy] debilitado; sáname, oh SEÑOR, porque mis huesos están conturbados.

3 Mi alma asimismo está muy conturbada; y tú, SEÑOR, ¿hasta cuándo?

4 Vuelve, oh SEÑOR, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.

5 Porque en la muerte no [hay] memoria de ti, ¿quién te loará en el sepulcro?

6 Heme consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.

7 Mis ojos están carcomidos de descontento; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

8 Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque el SEÑOR ha oído la voz de mi lloro.

9 El SEÑOR ha oído mi ruego; el SEÑOR ha recibido mi oración.

10 Se avergonzarán, y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán [y] serán avergonzados de repente.

1 Sigaión de David, que cantó al SEÑOR sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín. SEÑOR Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;

2 no sea que arrebaten mi alma, como león que despedaza, sin [que haya] quien libre.

3 SEÑOR Dios mío, si [yo] he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad;

4 si di mal pago al pacífico conmigo, que escapé mi perseguidor sin pago.

5 Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)

6 Levántate, oh SEÑOR, con tu furor; álzate a causa de las iras de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio [que] mandaste.

7 Y te rodeará ayuntamiento de pueblos; por causa pues de él vuélvete en alto.

8 El SEÑOR juzgará los pueblos; júzgame, oh SEÑOR, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad.

9 Consuma ahora mal a los malos, y establece al justo; pues el Dios justo [es] el que prueba los corazones y los riñones.

10 Mi escudo [es] en Dios, el que salva a los rectos de corazón.

11 Dios [es] el que juzga al justo; y Dios está airado [contra los impíos] todos los días.

12 Si no se volviere, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

13 Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.

14 He aquí ha tenido parto de iniquidad; concibió [de su propio] trabajo, y dio a luz mentira.

15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en la fosa [que] hizo caerá.

16 Su trabajo se tornará sobre su cabeza, y su agravio descenderá sobre su mollera.

17 Alabaré yo al SEÑOR conforme a su justicia, y cantaré al nombre del SEÑOR el Altísimo.

1 Al Vencedor: sobre Gitit: Salmo de David. Oh DIOS, Señor nuestro, ¡Cuán grande [es] tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu alabanza sobre los cielos!

2 De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que [tú] compusiste:

4 ¿Qué [es] el hombre, [para] que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, [para] que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de hermosura.

6 Le hiciste señorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo,

8 las aves de los cielos, y los peces del mar; lo que pasa [por] los caminos del mar.

9 Oh DIOS, Señor nuestro, ¡Cuán grande [es] tu nombre en toda la tierra!

1 Al Vencedor: sobre Mut-labén: Salmo de David. [Te] alabaré, oh SEÑOR, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.

2 Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo;

3 por haber sido mis enemigos vueltos atrás; caerán y perecerán delante de ti.

4 Porque has hecho mi juicio y mi causa; te has sentado en silla juzgando justicia.

5 Reprendiste [los] gentiles, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre y eternalmente.

6 Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; y las ciudades [que] derribaste, su memoria pereció con ellas.

7 Mas el SEÑOR permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio.

8 Y él juzgará el mundo con justicia; juzgará los pueblos con rectitud.

9 Y será el SEÑOR refugio al humilde, refugio para el tiempo de angustia.

10 Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto [tú], oh SEÑOR, no desamparaste a los que te buscaron.

11 Cantad al SEÑOR, el que habita en Sion. Noticiad en los pueblos sus obras.

12 Porque demandando la sangre se acordó de ellos; no se olvidó del clamor de los humildes.

13 Ten misericordia de mí, SEÑOR. Mira mi aflicción [que padezco] de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;

14 para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sion, y me goce en tu salud.

15 Se hundieron los gentiles en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pie.

16 El SEÑOR fue conocido [en] el juicio que hizo; en la obra de sus manos fue enlazado el malo. (Meditación para siempre. Selah.)

17 Los malos volverán al sepulcro; todos los gentiles que se olvidan de Dios.

18 Porque no para siempre será olvidado el humilde; ni la esperanza de los pobres perecerá para siempre.

19 Levántate, oh SEÑOR; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas los gentiles delante de ti. 20 Pon, oh SEÑOR, temor en ellos: conozcan los gentiles que son hombres. (Selah.)

1 ¿Por qué estás lejos, [oh] SEÑOR, y te escondes en los tiempos de la angustia?

2 Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean tomados en los pensamientos que pensaron.

3 Por cuanto se alabó el malo del deseo de su alma, y diciendo bien al robador, blasfema del SEÑOR.

4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca [a Dios]. No [está] Dios [en] todos sus pensamientos.

5 Sus caminos atormentan en todo tiempo; tus juicios son altura delante de él; echa bocanadas en orden a todos sus enemigos.

6 Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, porque no [me alcanzará] el mal.

7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; debajo de su lengua, molestia y maldad.

8 Está en las guaridas de las aldeas; en los escondrijos mata al inocente; sus ojos están acechando al pobre.

9 Acecha de encubierto, como el león desde su cama; acecha para arrebatar al pobre; arrebata al pobre trayéndolo en su red.

10 Se encoge, se agacha, y caen en sus fuerzas muchos desdichados.

11 Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo vio.

12 Levántate, oh SEÑOR Dios, alza tu mano, no te olvides de los humildes.

13 ¿Por qué irrita el malo a Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.

14 [Tú] has visto; porque tú miras el trabajo, y el enojo, para dar [justicia] en tus manos; a ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.

15 Quebranta el brazo del inicuo; del malo buscarás su maldad, [y] no [la] hallarás.

16 El SEÑOR, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruidos los gentiles.

17 El deseo de los humildes oíste, oh SEÑOR; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;

18 para juzgar al huérfano y al pobre; no volverá más a hacer violencia el hombre de la tierra.

1 Al Vencedor: [Salmo] de David. En el SEÑOR he confiado. ¿Cómo decís a mi alma: Escapa al monte cual ave?

2 Porque he aquí, los malos entesaron el arco, apercibieron sus saetas sobre la cuerda para asaetear en oculto a los rectos de corazón.

3 Porque los fundamentos serán derribados. ¿El justo qué ha hecho?

4 El SEÑOR [está] en el templo de su santidad; la silla del SEÑOR [está] en el cielo; sus ojos ven, sus párpados prueban [a] los hijos de los hombres.

5 El SEÑOR prueba al justo; pero al malo y al que ama la rapiña, su alma aborrece.

6 Sobre los malos lloverá lazos; fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.

7 Porque el justo SEÑOR amó las justicias, al recto mirará su rostro.

1 Al Vencedor: sobre Seminit: Salmo de David. Salva, oh SEÑOR, porque se acabaron los misericordiosos; porque se han acabado los fieles de [entre] los hijos de los hombres.

2 Mentira habla cada uno con su prójimo [con] labios lisonjeros; con corazón doble hablan.

3 Tale el SEÑOR todos los labios lisonjeros; la lengua que habla grandezas,

4 que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios [están] con nosotros, ¿quién nos [es] señor?

5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice el SEÑOR: [Yo] pondré en salvo al que [el impío] enlaza.

6 Las palabras del SEÑOR [son] palabras limpias, [como] plata refinada en horno de tierra, colada siete veces.

7 Tú, SEÑOR, los guardarás; guárdalos para siempre de esta generación.

8 Cercando andan los malos, entre tanto los más viles de los hijos de los hombres son exaltados.

1 Al Vencedor: Salmo de David. ¿Hasta cuándo, SEÑOR? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

3 Mira, óyeme, SEÑOR Dios mío: Alumbra mis ojos, para que no duerma en muerte;

4 para que no diga mi enemigo: Lo vencí; mis enemigos se alegrarán, si [yo] resbalare.

5 Mas yo en tu misericordia he confiado; se alegrará mi corazón en tu salud.

6 Cantaré al SEÑOR, Porque me ha hecho bien.

1 Al Vencedor: [Salmo] de David. Dijo el loco en su corazón: No [hay] Dios. Se corrompieron, hicieron obras abominables; no [hay] quien haga bien.

2 El SEÑOR miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si había [algún] entendido, que buscara a Dios.

3 Todos declinaron, juntamente, se han corrompido; no [hay] quien haga bien, no [hay] ni siquiera uno.

4 Ciertamente conocieron [ésto] todos los que obran iniquidad, [que] devoran a mi pueblo como si pan comiesen; al SEÑOR no invocaron.

5 Allí temblaron de espanto; porque Dios [está] con la nación de los justos.

6 El consejo del pobre habéis escarnecido, por cuanto el SEÑOR [es] su esperanza.

7 ¡Quién diese de Sion la salud de Israel tornando el SEÑOR la cautividad de su pueblo! Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

1 Salmo de David. El SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?

2 El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón.

3 [El que] no revolvió con su lengua, ni hizo mal a su prójimo, ni levantó vergüenza contra su prójimo.

4 [Aquel] a cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra a los que temen al SEÑOR; juró en daño [suyo], y no mudó.

5 [Quien] su dinero no dio a usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.

1 Mictam de David. Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

2 Di al SEÑOR: Señor tú [eres] mi bien; no [tengo otro bien] fuera de ti.

3 A los santos que [están] en la tierra, y a los íntegros; toda mi afición en ellos.

4 Multiplicarán sus dolores [los que] se apresuraren tras otro [dios]; no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.

5 El SEÑOR [es] la porción de mi parte y de mi copa; tú sustentarás mi suerte.

6 Las cuerdas me cayeron en [lugares] deleitosos, así mismo la heredad se hermoseó sobre mí.

7 Bendeciré al SEÑOR, que me aconseja; aun en las noches me enseña mis riñones.

8 Al SEÑOR he puesto siempre delante de mí; porque [estando El] a mi diestra, no seré conmovido.

9 Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria; también mi carne reposará segura.

10 Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni darás tu Misericordioso para que vea corrupción.

11 Me harás saber la senda de la vida; plenitud de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.

1 Oración de David. Oye, oh SEÑOR, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración [hecha] sin labios de engaño.

2 De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.

3 [Tú] has probado mi corazón, [me] has visitado de noche; me has refinado, y nada [inicuo] hallaste; lo que pensé, no pasó mi boca.

4 Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento.

5 Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.

6 Yo te he invocado, por cuanto [tú] me oyes, oh Dios: Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

7 Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en ti confían, de los que se levantan contra tu diestra.

8 Guárdame como lo negro de la niña del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas.

9 De delante de los malos que me oprimieron, de mis enemigos [que] me cercan por la vida.

10 Cerrados [están] con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.

11 Nuestros pasos nos han cercado ahora; puestos tienen sus ojos para echarnos por tierra.

12 Parecen al león que desea hacer presa, y al leoncillo que está escondido.

13 Levántate, oh SEÑOR; prevén su encuentro, póstrale; libra mi alma del malo [con] tu espada;

14 de los hombres [con] tu mano, oh SEÑOR, de los hombres de mundo, cuya parte [es] en [esta] vida, y cuyo vientre está lleno de tu despensa: sacian a sus hijos, y dejan el resto a su familia.

15 Yo en justicia veré tu rostro; seré saciado cuando despertaré a tu semejanza.

1 Al Vencedor: [Salmo] del siervo del SEÑOR, de David, el cual habló al SEÑOR las palabras de este cántico el día que le libró el SEÑOR de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: Te amaré, [oh] SEÑOR, fortaleza mía.

2 SEÑOR, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.

3 Invocaré al SEÑOR, [digno de ser] alabado, y seré salvo de mis enemigos.

4 Me cercaron dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.

5 Dolores del sepulcro me rodearon, me previnieron lazos de muerte.

6 En mi angustia llamé al SEÑOR, y clamé a mi Dios. [El] oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

7 Y la tierra fue conmovida y tembló; y los fundamentos de los montes se estremecieron, y se removieron porque él se enojó.

8 Subió humo en su nariz, y de su boca fuego quemante; carbones se encendieron de él.

9 Y bajó [a] los cielos, y descendió; y [había] oscuridad debajo de sus pies.

10 Y cabalgó sobre [un] querubín, y voló; voló sobre las alas del viento.

11 Puso tinieblas [por] su escondedero, en sus alrededores [de] su tabernáculo oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

12 Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones de fuego.

13 Y tronó en los cielos el SEÑOR, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego.

14 Y envió sus saetas, y los desbarató; y echó relámpagos, y los destruyó.

15 Y aparecieron las honduras de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo por tu reprensión, oh SEÑOR, por el soplo del viento de tu nariz.

16 Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas.

17 Me libró de mi fuerte enemigo, y de los que me aborrecían, aunque ellos [eran] más fuertes que yo.

18 Me anticiparon en el día de mi quebrantamiento; mas el SEÑOR me fue por bordón.

19 Y me sacó a anchura. Me libró, porque se agradó de mí. 20 El SEÑOR me pagará conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me volverá.

21 Por cuanto guardé los caminos del SEÑOR, y no me volví impío apostatando de mi Dios.

22 Porque todos sus juicios [estuvieron] delante de mí, y no eché de mí sus estatutos.

23 Y fui perfecto [para] con él, y me he guardado de mi maldad.

24 Y me pagó el SEÑOR conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.

25 Con el misericordioso serás misericordioso, y con el varón perfecto serás perfecto.

26 Con el limpio serás limpio, y con el perverso serás adversario.

27 Por tanto al pueblo humilde salvarás, y los ojos altivos humillarás.

28 Por tanto tú alumbrarás mi candela; el SEÑOR mi Dios alumbrará mis tinieblas.

29 Porque contigo deshice ejércitos; y en mi Dios asalté muros.

30 Dios, perfecto su camino; la palabra del SEÑOR afinada; escudo es a todos los que esperan en él.

31 Porque ¿qué Dios [hay] fuera del SEÑOR? ¿Y qué fuerte fuera de nuestro Dios?

32 Dios [es el] que me ciñe de fuerza, e hizo perfecto mi camino.

33 Quien pone mis pies como [pies] de ciervas, y me hizo estar sobre mis alturas.

34 Quien enseña mis manos para la batalla, y el arco de acero será quebrado con mis brazos.

35 Me diste [asimismo] el escudo de tu salud; y tu diestra me sustentará, y tu mansedumbre me multiplicará.

36 Ensancharás mis pasos debajo de mí, y no titubearán mis rodillas.

37 Perseguiré a mis enemigos, y los alcanzaré, y no volveré hasta acabarlos.

38 Los heriré, y no podrán levantarse; caerán debajo de mis pies.

39 Y me ceñiste [de] fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí.

40 Y me diste la cerviz de mis enemigos, y destruí a los que me aborrecían.

41 Clamaron, y no [hubo] quién [se] salvase; [aun] al SEÑOR, mas no los oyó.

42 Y los molí como polvo delante del viento; los esparcí como lodo de las calles.

43 Me libraste de contiendas de pueblo; me pusiste por cabecera de gentiles; pueblo que no conocí, me sirvió.

44 Al oír de mí, me obedeció; los hijos de extraños se sometieron a mí [aun contra su voluntad];

45 Los hombres extraños se cayeron, y tuvieron miedo desde sus encerramientos.

46 Viva el SEÑOR, y bendito [sea] mi fuerte; y sea ensalzado el Dios de mi salud.

47 El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos debajo de mí.

48 Mi libertador de mis enemigos; también me hiciste superior a mis adversarios; de varón traidor me libraste.

49 Por tanto yo te confesaré entre los gentiles, oh SEÑOR, y cantaré a tu nombre.

50 El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia a su ungido David, y a su simiente, para siempre.

1 Al Vencedor: Salmo de David. Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el extendimiento denuncia la obra de sus manos.

2 [Un] día emite palabra al [otro] día, y [una] noche a la [otra] noche declara sabiduría.

3 No [hay] idioma ni lenguaje donde no es oída su voz.

4 En toda la tierra salió su hilo, y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.

5 Y él, como un novio que sale de su tálamo; se alegra, como un gigante, para correr el camino.

6 De un extremo de los cielos [es] su salida, y su curso hasta la extremidad de ellos; y no hay quien se esconda de su calor.

7 La ley del SEÑOR [es] perfecta, que convierte el alma; el testimonio del SEÑOR [es] fiel, que hace sabio al pequeño.

8 Los mandamientos del SEÑOR [son] rectos, que alegran el corazón; el precepto del SEÑOR [es] puro, que alumbra los ojos.

9 El temor del SEÑOR [es] limpio, que permanece para siempre; los derechos del SEÑOR [son] verdad, todos justos.

10 Deseables [son] más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que licor de panales.

11 Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.

12 Los errores, ¿quién los entenderá? De los encubiertos me libra.

13 Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré perfecto, y estaré limpio de gran rebelión.

14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, roca mía, y redentor mío

1 Al Vencedor: Salmo de David. El SEÑOR te oiga en el día de la angustia; te ensalce el nombre del Dios de Jacob.

2 Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sustente.

3 Tenga memoria de todos tus presentes, y reduzca a ceniza tu holocausto. (Selah.)

4 Te dé conforme a tu corazón, y cumpla todo tu consejo.

5 Nosotros nos alegraremos con tu salud, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; cumpla el SEÑOR todas tus peticiones.

6 Ahora he conocido que el SEÑOR ha guardado [a] su ungido; lo oirá desde los cielos de su santidad con las valentías de la salud de su diestra.

7 Estos [confían] en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre del SEÑOR nuestro Dios tendremos memoria.

8 Ellos [se] arrodillaron, y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.

9 El SEÑOR salva al Rey; que El nos oiga el día que lo invocáremos.

1 Al Vencedor: Salmo de David. SEÑOR, en tu fortaleza se alegrará el Rey y en tu salud se gozará mucho.

2 El deseo de su corazón le diste, y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)

3 Por tanto le adelantarás en bendiciones de bien; corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.

4 Vida te demandó, y le diste largura de días por siglos y siglos.

5 Grande [es] su gloria en tu salud; honra y hermosura has puesto sobre él.

6 Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu rostro.

7 Por cuanto el Rey confía en el SEÑOR, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.

8 Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.

9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; el SEÑOR los deshará en su furor, y fuego los consumirá.

10 Su fruto aniquilarás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.

11 Porque tendieron mal contra ti; fraguaron maquinaciones, [mas] no prevalecieron.

12 Por tanto tú los pondrás aparte; con tu arco apuntarás a sus rostros.

13 Ensálzate, oh SEÑOR, con tu fortaleza; cantaremos y alabaremos tu valentía.

1 Al Vencedor, sobre Ajelet-sahar [el lucero de la mañana]. Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿[Por qué] estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?

2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no puedo [estar en] silencio.

3 Tú [empero eres] santo, tú que habitas [entre las] alabanzas de Israel.

4 En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los salvaste.

5 Clamaron a ti, y fueron librados; esperaron en ti, y no se avergonzaron.

6 Mas yo [soy] gusano, y no varón; oprobio de [los] hombres, y desecho del pueblo.

7 Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, [diciendo]:

8 Remítese al SEÑOR, líbrelo; sálvele [él], puesto que en él se complacía.

9 Pero tú [eres] el que me sacó del vientre, el que me haces esperar [en ti] desde que estaba a los pechos de mi madre.

10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú [eres] mi Dios.

11 No te alejes de mí, porque la angustia [está] cerca; porque no [hay] quien ayude.

12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.

13 Abrieron sobre mí su boca, [como] león rampante y rugiente.

14 Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.

15 Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

16 Porque perros me han rodeado, me [ha] cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.

17 Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, me consideran.

18 Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

19 Mas tú, SEÑOR, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda. 20 Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida.

21 Sálvame de la boca del león, y de los cuernos de los unicornios líbrame.

22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.

23 Los que teméis al SEÑOR, alabadle; toda la simiente de Jacob glorificadle; y temed de él, toda la simiente de Israel.

24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre [en espíritu], ni de él escondió su rostro; y cuando clamó a él, le oyó.

25 De ti [será] mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.

26 Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán al SEÑOR los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.

27 Se acordarán, y se volverán al SEÑOR todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de los gentiles.

28 Porque del SEÑOR [es] el reino; y [él] se enseñoreará de los gentiles.

29 Comerán y adorarán todos los gruesos de la tierra; delante de él se arrodillarán todos los que descienden al polvo, y ninguno puede vivificar su propio alma.

30 La simiente le servirá; será contada al SEÑOR por generación.

31 Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

1 Salmo de David. El SEÑOR [es] mi pastor; no desfalleceré.

2 En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Convertirá mi alma; me guiará por sendas de justicia por su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal [alguno]; porque tú [estarás] conmigo; tu vara y tu cayado me confortarán.

5 Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la Casa del SEÑOR reposaré para siempre.

1 Salmo de David. Del SEÑOR es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

2 Porque él la fundó sobre los mares, y sobre los ríos la afirmó.

3 ¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?

4 El limpio de manos, y limpio de corazón; el que no tomó en vano mi Nombre, ni juró con engaño.

5 [El] recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de salud.

6 Esta [es] la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Jacob. (Selah.)

7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

8 ¿Quién [es] este Rey de gloria? El SEÑOR el fuerte [y] valiente, el SEÑOR el valiente en batalla.

9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

10 ¿Quién [es] este Rey de gloria? El SEÑOR de los ejércitos, él [es] el Rey de la gloria. (Selah.)

1 Salmo de David. [Alef] A ti, oh SEÑOR, levantaré mi alma.

2 [Bet] Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.

3 [Guímel] Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será avergonzado; serán avergonzados los que [se] rebelan sin causa.

4 [Dálet] Tus caminos, oh SEÑOR, me haces saber; tus sendas me enseñas.

5 [He] Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú [eres] el Dios de mi salud; a ti he esperado todo el día.

6 [Vau] Acuérdate, oh SEÑOR, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que [son] perpetuas.

7 [Zain] De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh SEÑOR.

8 [Chet] Bueno y recto [es] el SEÑOR; por tanto él enseñará a los pecadores el camino.

9 [Tet] Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.

10 [Yod] Todas las sendas del SEÑOR [son] misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11 [Caf] Por tu Nombre, oh SEÑOR, perdona también mi pecado; porque es grande.

12 [Lámed] ¿Quién [es] el varón que teme al SEÑOR? El le enseñará el camino que ha de escoger.

13 [Mem] Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.

14 [Nun] El secreto del SEÑOR es para los que le temen; y a ellos hará conocer su pacto.

15 [Sámec] Mis ojos [están] siempre hacia el SEÑOR; porque él sacará mis pies de la red.

16 [Ayin] Mírame, y ten misericordia de mí; porque [estoy] solo y pobre.

17 [Tsade] Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.

18 [Resh] Mira mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.

19 [Resh] Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio injusto me han aborrecido. 20 [Sin] Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21 [Taf] Integridad y rectitud me guardarán; porque a ti he esperado.

22 [Pe] Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

1 De David. Júzgame, oh SEÑOR, porque yo en mi integridad he andado; y en el SEÑOR he confiado; no vacilaré.

2 Pruébame, oh SEÑOR, y sondéame; funde mis riñones y mi corazón.

3 Porque tu misericordia [está] delante de mis ojos, y en tu verdad ando.

4 No me he sentado con los varones de falsedad; ni entré con los hipócritas.

5 Aborrecí la congregación de los malignos, y con los impíos nunca me senté.

6 Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh SEÑOR:

7 Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas.

8 SEÑOR, la habitación de tu Casa he amado, y el lugar del tabernáculo de tu gloria.

9 No juntes con los pecadores mi alma, ni con los varones de sangre mi vida,

10 en cuyas manos [está] el mal, y su diestra [está] llena de sobornos.

11 Mas yo ando en mi integridad; redímeme, y ten misericordia de mí.

12 He caminado en rectitud; en las congregaciones bendeciré al SEÑOR.

1 De David. El SEÑOR [es] mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? El SEÑOR [es] la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque se asiente campamento contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.

4 Una cosa he demandado al SEÑOR, ésta buscaré; que esté [yo] en la Casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para inquirir en su templo.

5 Porque [él] me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me esconderá en el escondrijo de su tienda; en roca me pondrá alto.

6 Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor mío; y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y salmearé al SEÑOR.

7 Oye, oh SEÑOR, mi voz [con que a ti] llamo; ten misericordia de mí, y respóndeme.

8 Mi corazón [me] ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh SEÑOR.

9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.

10 Porque mi padre y mi madre me dejaron, y el SEÑOR me recogió.

11 Enséñame, oh SEÑOR, tu camino, y guíame por senda de rectitud, a causa de mis enemigos.

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y quien habla calumnia.

13 [Hubiera yo desmayado], si no creyese que tengo de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.

14 Aguarda al SEÑOR; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al SEÑOR.

1 De David. A ti llamaré, oh SEÑOR, fuerza mía; no [te] desentiendas de mí; para que no sea [yo], dejándome [tú], semejante a los que descienden al sepulcro.

2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos al templo de tu santidad.

3 No me arrebates a una con los malos, y con los que hacen iniquidad; [los] cuales hablan paz con su prójimo, y la maldad [está] en su corazón.

4 Dales conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga.

5 Porque no entendieron las obras del SEÑOR, y el hecho de sus manos, los derribará, y no los edificará.

6 Bendito el SEÑOR, que oyó la voz de mis ruegos.

7 El SEÑOR [es] mi fortaleza y mi escudo; en él esperó mi corazón, y fui ayudado; por tanto se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.

8 El SEÑOR es la fortaleza de su pueblo, y el esfuerzo de las saludes de su ungido.

9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.

1 Salmo de David. Dad al SEÑOR, oh hijos de fuertes, dad al SEÑOR la gloria y la fortaleza.

2 Dad al SEÑOR la gloria de su nombre; humillaos al SEÑOR en la gloria de [la] santidad.

3 Voz del SEÑOR sobre las aguas; el Dios de gloria hizo tronar; el SEÑOR sobre las muchas aguas.

4 Voz del SEÑOR con potencia; voz del SEÑOR con gloria.

5 Voz del SEÑOR que quebranta los cedros; y quebrantó el SEÑOR los cedros del Líbano.

6 Y los hizo saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.

7 Voz del SEÑOR que corta llamas de fuego.

8 Voz del SEÑOR [que] hará temblar el desierto; hará temblar el SEÑOR el desierto de Cades.

9 Voz del SEÑOR [que] hará estar de parto a las ciervas, y desnudará la breñas; y en su templo todos los suyos [le] dicen gloria.

10 El SEÑOR preside en el diluvio, y se asentó el SEÑOR por rey para siempre.

11 El SEÑOR dará fortaleza a su pueblo; el SEÑOR bendecirá a su pueblo en paz.

1 Salmo de canción al estrenar la casa de David: Te ensalzaré, oh SEÑOR; porque me has ensalzado; y no hiciste alegrar mis enemigos de mí.

2 SEÑOR Dios mío, clamé a ti, y me sanaste.

3 Oh SEÑOR, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida de mi descendimiento a la sepultura.

4 Cantad al SEÑOR sus misericordiosos, y celebrad la memoria de su santidad.

5 Porque un momento [hay] en su furor; mas en su voluntad [está la] vida: por la tarde durará el lloro, y a la mañana [vendrá] la alegría.

6 Y dije yo en mi prosperidad: No seré jamás conmovido;

7 porque [tú], SEÑOR, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado.

8 A ti, oh DIOS, llamaré; y al Señor suplicaré.

9 ¿Qué provecho [hay] en mi muerte, cuando yo descendiere al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

10 Oye, oh SEÑOR, y ten misericordia de mí: SEÑOR, sé [tú] mi ayudador.

11 Has tornado mi endecha en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

12 Por tanto a ti canté gloria, y no callé; SEÑOR Dios mío, te alabaré para siempre.

1 Al Vencedor: Salmo de David. En ti, [oh] SEÑOR, he esperado; no sea yo avergonzado para siempre; líbrame en tu justicia.

2 Inclina a mí tu oído, líbrame presto; seme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.

3 Porque tú [eres] mi roca y mi castillo; y por tu Nombre me guiarás, y me encaminarás.

4 Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.

5 En tu mano encomendaré mi espíritu; [tú] me redimirás, [oh] SEÑOR, Dios de verdad.

6 Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en el SEÑOR he esperado.

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias;

8 y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.

9 Ten misericordia de mí, oh SEÑOR, que estoy en angustia; se han carcomido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.

10 Porque se ha acabado mi vida con dolor, y mis años con suspiro; se ha enflaquecido mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos; los que me ven fuera, huyen de mí.

12 He sido olvidado del todo como [un] muerto; he venido a ser como [un] vaso perdido.

13 Porque he oído afrenta de muchos, cerrado de temores; cuando consultaban juntos contra mí, e ideaban para prenderme el alma.

14 Mas yo en ti confié, oh SEÑOR; [yo] dije: Dios mío [eres] tú.

15 En tu mano [están] mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia.

17 SEÑOR, no sea yo confundido, porque te he invocado; sean confusos los impíos, sean cortados para el infierno.

18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo [cosas] duras, con soberbia y menosprecio.

19 ¡Cuán grande [es] tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! 20 Los esconderás en el escondedero de tu rostro de las arrogancias del hombre; los esconderás en el tabernáculo [a cubierto] de contención de lenguas.

21 Bendito el SEÑOR, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.

22 Y decía yo en mi premura: cortado soy de delante de tus ojos; [mas tú] ciertamente oíste la voz de mis ruegos, cuando a ti clamaba.

23 Amad al SEÑOR todos vosotros sus misericordiosos; a los fieles guarda el SEÑOR, y paga abundantemente al que obra con soberbia.

24 Esforzaos y esfuércese vuestro corazón todos los que esperáis en el SEÑOR.

1 De David: Masquil. Bienaventurado el perdonado de rebelión, el encubierto de pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien no contará el SEÑOR la iniquidad, y en cuyo espíritu no [hay] engaño.

3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.

4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano. (Selah.)

5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones al SEÑOR; y tú perdonarás la maldad de mi pecado. (Selah.)

6 Por esto orará a ti todo misericordioso en el tiempo de [poder] hallarte; ciertamente en la inundación de las muchas aguas no llegarán [éstas] a él.

7 Tú eres mi escondedero; de la angustia me guardarás; [con] clamores de libertad me rodearás. (Selah.)

8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que andarás; sobre ti fijaré mis ojos.

9 No seáis como el caballo, [o] como el mulo, sin entendimiento; con cabestro y con freno su boca ha de ser sujetada, porque si no, no lleguen a ti.

10 Muchos dolores para el impío; mas el que espera en el SEÑOR, lo cercará [la] misericordia.

11 Alegraos en el SEÑOR, y gozaos, justos; y cantad todos [vosotros] los rectos de corazón.

1 Cantad justos en el SEÑOR; a los rectos [es] hermosa la alabanza.

2 Celebrad al SEÑOR con arpa; cantadle con salterio y decacordio.

3 ¡Cantadle canción nueva! Hacedlo bien tañendo con júbilo.

4 Porque recta [es] la palabra del SEÑOR, y toda su obra [es hecha] con verdad.

5 El ama justicia y juicio; de la misericordia del SEÑOR [está] llena la tierra.

6 Con la palabra del SEÑOR fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos con el espíritu de su boca.

7 El junta como en un montón las aguas del mar; el pone por tesoros los abismos.

8 Tema al SEÑOR toda la tierra; teman de él todos los habitadores del mundo.

9 Porque él dijo, y fue [hecho]; él mandó, y existió.

10 El SEÑOR hace anular el consejo de los gentiles, y hace anular las maquinaciones de los pueblos.

11 El consejo del SEÑOR permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

12 Bienaventurada la gente de que el SEÑOR es su Dios; el pueblo a quien escogió por heredad para sí.

13 Desde los cielos miró el SEÑOR; vio a todos los hijos de Adán.

14 Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.

15 El formó el corazón de todos ellos; el considera todas sus obras.

16 El rey no es salvo con la multitud del ejército; no escapa el valiente con la mucha fuerza.

17 Vanidad es el caballo para la salud; con la grandeza de su fuerza no librará.

18 He aquí, el ojo del SEÑOR sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia;

19 para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre. 20 Nuestra alma esperó al SEÑOR; nuestra ayuda y nuestro escudo [es] él.

21 Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en el Nombre de su santidad hemos confiado.

22 Sea tu misericordia, oh SEÑOR, sobre nosotros, como te hemos esperado.

1 De David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue. [Alef] Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; su alabanza [será] siempre en mi boca.

2 [Bet] En el SEÑOR se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán.

3 [Guímel] Engrandeced al SEÑOR conmigo, y ensalcemos su Nombre a una.

4 [Dálet] Busqué al SEÑOR, y [él] me oyó; y me libró de todos mis temores.

5 [He] ¡A él miraron y fueron alumbrados! Y sus rostros no se avergonzaron.

6 [Vau] Este pobre llamó, y [le] oyó el SEÑOR, y lo libró de todas sus angustias.

7 [Zain] El ángel del SEÑOR acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.

8 [Chet] Gustad, y ved que [es] bueno el SEÑOR; dichoso el hombre que confiará en él.

9 [Tet] Temed al SEÑOR, [vosotros] sus santos; porque no hay falta para los que le temen.

10 [Yod] Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan al SEÑOR, no tendrán falta de ningún bien.

11 [Caf] Venid, hijos, oídme; [el] temor del SEÑOR os enseñaré.

12 [Lámed] ¿Quién [es] el hombre que desea vida, que codicia días para ver el bien?

13 [Mem] Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.

14 [Nun] Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.

15 [Sámec] Los ojos del SEÑOR [están] sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.

16 [Ayin] La ira del SEÑOR contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.

17 [Pe] Clamaron [los justos], y el SEÑOR oyó, y los libró de todas sus angustias.

18 [Tsade] Cercano [está] el SEÑOR a los quebrantados de corazón; y a los molidos de espíritu salvará.

19 [Cof] Muchos [son] los males del justo; mas de todos ellos lo librará el SEÑOR; 20 [Resh] guardando todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.

21 [Sin] Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.

22 [Tau] El SEÑOR redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.

1 De David. Disputa, oh SEÑOR, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten.

2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.

3 Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salud.

4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal piensan.

5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel del SEÑOR los acose.

6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel del SEÑOR el que los persiga.

7 Porque sin causa escondieron para mí el hoyo de su red; sin causa hicieron hoyo para mi alma.

8 Véngale el quebrantamiento sin que [lo] sepa, y su red que escondió lo prenda; con quebrantamiento caiga en ella.

9 Y gócese mi alma en el SEÑOR; y alégrese en su salud.

10 Todos mis huesos dirán: SEÑOR, ¿quién como tú, que libras al pobre del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?

11 Se levantaron testigos falsos; me demandaron lo que no sabía;

12 me devolvieron mal por bien, hasta volver solo a mi alma.

13 Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.

14 Como [por mi] compañero, como [por] mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

15 [Pero ellos] se alegraron en mi cojera, y se juntaron; se juntaron contra mí los verdugos, y [yo] no [lo] entendía; me despedazaban, y no cesaban;

16 con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.

17 Señor, ¿hasta cuándo verás [esto]? Res-taura mi alma de sus quebrantamientos, mi vida de los leones.

18 Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.

19 No se alegren de mí mis enemigos sin por qué; [ni] los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. 20 Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

21 Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!

22 Tú lo has visto, oh SEÑOR; no calles: Señor, de mí no te alejes.

23 Recuerda y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.

24 Júzgame conforme a tu justicia, SEÑOR Dios mío; y no se alegren de mí.

25 No digan en su corazón: ¡Ea, nuestro deseo es cumplido! No digan: ¡Lo hemos devorado!

26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado el SEÑOR, que ama la paz de su siervo.

28 Y mi lengua hablará de tu justicia; todo el día de tu loor.

1 Al Vencedor: del siervo del SEÑOR, de David. La rebelión del impío me dice al corazón: No [hay] temor de Dios delante de sus ojos.

2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.

3 Las palabras de su boca [son] iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.

4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, no aborrece el mal.

5 SEÑOR, hasta los cielos [es] tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.

6 Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: Oh SEÑOR, al hombre y al animal conservas.

7 ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! [Por eso] los hijos de Adán se abrigan en la sombra de tus alas.

8 Se embriagarán de la grosura de tu Casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

9 Porque contigo [está] el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.

11 No venga pie de soberbia contra mí; y mano de impíos no me mueva.

12 Allí cayeron los obradores de iniquidad. Fueron derribados, y no pudieron levantarse.

1 De David. [Alef] No te enojes con los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2 Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.

3 [Bet] Espera en el SEÑOR, y haz bien; vive en la tierra, y manten [la] verdad.

4 Pon asimismo tu delicia en el SEÑOR, y [él] te dará las peticiones de tu corazón.

5 [Guímel] Vuelve hacia el SEÑOR tu camino; y espera en él; y él hará.

6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tu rectitud como el mediodía.

7 [Dálet] Calla ante el SEÑOR, y espera en él; no te enojes con el que prospera en su camino, con el hombre que hace maldades.

8 [He] Déjate de la ira, y depón el enojo; no te enojes en manera alguna para hacerte malo.

9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan al SEÑOR, ellos heredarán la tierra.

10 [Vau] Pues de aquí a poco no [estará] el malo; y contemplarás sobre su lugar, y no aparecerá.

11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con la multitud de la paz.

12 [Zain] Piensa el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.

13 El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.

14 [He] Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para arruinar al pobre y al menesteroso; para degollar a los de recto proceder.

15 La espada de ellos entrará en su [mismo] corazón, y su arco será quebrado.

16 [Tet] Mejor es lo poco del justo, que las muchas riquezas de los pecadores.

17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sustenta a los justos [es] el SEÑOR.

18 [Yod] Conoce el SEÑOR los días de los perfectos; y su heredad será para siempre.

19 No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán saciados. 20 [Caf] Porque los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR como los más gordos de los carneros serán consumidos; se disiparán como humo.

21 [Lámed] El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.

22 Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados.

23 [Mem] Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre [bueno], y [él] quiere su camino.

24 Cuando cayere, no será postrado; porque el SEÑOR sustenta su mano.

25 [Nun] Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.

26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente [es] para bendición.

27 [Sámec] Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.

28 Porque el SEÑOR ama la rectitud, y no desamparará a sus misericordiosos, para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será talada.

29 [Ayin] Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.

30 [Pe] La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio.

31 La ley de su Dios [está] en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán.

32 [Tsade] Acecha el impío al justo, y procura matarlo.

33 El SEÑOR no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.

34 [Cof] Espera al SEÑOR, y guarda su camino, y [él] te ensalzará para heredar la tierra; cuando los pecadores serán talados, [lo] verás.

35 [Resh] Yo vi al impío robusto, y reverdeciendo como [un] laurel verde.


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