Chapter 40

9 Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y acrecerá su saber.

10 El temor del SEÑOR [es] el principio de la sabiduría; y la ciencia de lo santo [es] inteligencia.

11 Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán.

12 Si fueres sabio, para ti lo serás; mas si fueres burlador, pagarás tú solo.

13 La mujer loca, alborotadora, simple e ignorante;

14 se sienta en [una] silla a la puerta de su casa, en lo alto de la ciudad,

15 para llamar a los que pasan por el camino; a los que enderecen sus caminos:

16 Cualquier simple, venga acá. A los faltos de entendimiento dijo:

17 Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es suave.

18 Y no saben que allí están los muertos; [que] sus convidados están en los profundos de la sepultura.

1 (Las parábolas de Salomón.) El hijo sabio alegra al padre; y el hijo loco es tristeza a su madre.

2 Los tesoros de maldad no serán de provecho; mas la justicia libra de la muerte.

3 El SEÑOR no dejará hambrear el alma del justo; mas la iniquidad lanzará a los impíos.

4 La mano negligente hace pobre; mas la mano de los diligentes enriquece.

5 El que recoge en el verano es hijo entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.

6 Bendita [es] la cabeza del justo; mas la boca de los impíos cubre [la] iniquidad.

7 La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos hederá.

8 El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el que habla locuras caerá.

9 El que camina en integridad, anda confiado; mas el que pervierte sus caminos, será quebrantado.

10 El que guiña el ojo acarrea tristeza; y el que habla locuras caerá.

11 Vena de vida es la boca del justo; mas la boca de los impíos cubre la iniquidad.

12 El odio despierta las rencillas; mas la caridad cubre todas las maldades.

13 En los labios del prudente se halla sabiduría; y [es] vara a las espaldas del falto de entendimiento.

14 Los sabios guardan la sabiduría; mas la boca del loco [es] calamidad cercana.

15 Las riquezas del rico [son] su ciudad fuerte; y el desmayo de los pobres [es] su pobreza.

16 La obra del justo [es] para vida; mas el fruto del impío es para pecado.

17 Camino a la vida [es] guardar el castigo; mas el que deja la reprensión, yerra.

18 El que encubre el odio [es de] labios mentirosos; y el que echa mala fama [es] loco.

19 En las muchas palabras no falta rebelión; mas el que refrena sus labios es prudente. 20 Plata escogida [es] la lengua del justo; mas el entendimiento ([o corazón]) de los impíos es como nada.

21 Los labios del justo apacientan a muchos; mas los locos con falta de entendimiento mueren.

22 La bendición del SEÑOR es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.

23 Hacer abominación es como risa al loco; mas la sabiduría recrea al varón de entendimiento.

24 Lo que el impío teme, eso le vendrá; mas [Dios] da a los justos lo que desean.

25 Cuando pasare el torbellino, el malo no será; mas el justo, fundado para siempre.

26 Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, así [es] el perezoso a los que lo envían.

27 El temor del SEÑOR aumentará los días; mas los años de los impíos serán acortados.

28 La esperanza de los justos [es] alegría; mas la esperanza de los impíos perecerá.

29 El camino del SEÑOR [es] fortaleza al perfecto; pero [es] espanto a los que obran maldad.

30 El justo eternalmente no será removido; mas los impíos no habitarán la tierra.

31 La boca del justo producirá sabiduría; mas la lengua perversa será cortada.

32 Los labios del justo conocerán la voluntad [de Dios]; mas la boca de los impíos habla perversidades.

1 El peso falso abominación [es] al SEÑOR; mas la pesa cabal le agrada.

2 [Cuando] vino la soberbia, vino también la deshonra; mas con los humildes es la sabiduría.

3 La perfección de los rectos los encaminará; mas la perversidad de los pecadores los echará a perder.

4 No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de la muerte.

5 La justicia del perfecto enderezará su camino; mas el impío por su impiedad caerá.

6 La justicia de los rectos los librará; mas los pecadores en su pecado serán presos.

7 Cuando muere el hombre impío, perece [su] esperanza; y la esperanza de los malos perecerá.

8 El justo es librado de la tribulación; mas el impío entra en lugar suyo.

9 El hipócrita con la boca daña a su prójimo; mas los justos son librados con la sabiduría.

10 En el bien de los justos la ciudad se alegra; mas cuando los impíos perecen, hay fiestas.

11 Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos ella será trastornada.

12 El que carece de entendimiento, menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla.

13 El que anda en chismes, descubre el secreto; mas el de espíritu fiel encubre la cosa.

14 Cuando faltaren la inteligencia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros [hay] salud.

15 Con ansiedad será afligido el que fiare al extraño; mas el que aborreciere las fianzas vivirá confiado.

16 La mujer graciosa tendrá honra; y los fuertes tendrán riquezas.

17 A su alma hace bien el hombre misericordioso; mas el cruel atormenta su carne.

18 El impío hace obra falsa; mas el que sembrare justicia, tendrá galardón firme.

19 Como la justicia [es] para vida, así el que sigue el mal [es] para su muerte. 20 Abominación [son] al SEÑOR los perversos de corazón; mas los perfectos de camino le son agradables.

21 Por más pactos que tenga hechos con la muerte, el malo no será absuelto; mas la simiente de los justos escapará.

22 Zarcillo de oro en la nariz del puerco [es] la mujer hermosa y apartada de razón.

23 El deseo de los justos solamente [es] bueno; mas la esperanza de los impíos [es] enojo.

24 Hay [quienes] reparten, y [les] es añadido más; y [hay quienes] retienen más de lo que es justo, mas vienen a pobreza.

25 El alma de bendición [a los demás] será engordada; y el que saciare, él también será saciado.

26 Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá; mas bendición será sobre la cabeza del que vende.

27 El que madruga al bien, hallará favor; mas al que busca el mal, [éste] le vendrá.

28 El que confía en sus riquezas, caerá; mas los justos reverdecerán como ramos.

29 El que turba su casa heredará viento; y el loco será siervo del sabio de corazón.

30 El fruto del justo [es] árbol de vida; y el que gana almas, es sabio.

31 Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡cuánto más el impío y [el] pecador!

1 El que ama el castigo ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión, es carnal.

2 El bueno alcanzará favor del SEÑOR; mas él condenará al hombre de malos pensamientos.

3 El hombre no se afirmará por medio de la impiedad; mas la raíz de los justos no será movida.

4 La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.

5 Los pensamientos de los justos son rectitud; mas las astucias de los impíos, engaño.

6 Las palabras de los impíos son para asechar la sangre; mas la boca de los rectos los librará.

7 Dios trastornará a los impíos, y no serán más; pero la casa de los justos permanecerá.

8 Según su sabiduría es alabado el hombre; mas el perverso de corazón será menospreciado.

9 Mejor es el que se menosprecie y se hace siervo, que el que se precia, y carece de pan.

10 El justo tiene misericordia [aun] a su bestia; mas las piedad de los impíos [es] crueldad.

11 El que labra su tierra, se saciará de pan; mas el que sigue [a] los vagabundos [es] falto de entendimiento.

12 Desea el impío la red de los malos; mas la raíz de los justos dará fruto.

13 El impío es enredado en la prevaricación de sus labios; mas el justo saldrá de la tribulación.

14 El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y la paga de las manos del hombre le será dada.

15 El camino del loco [es] derecho en su opinión; mas el que escucha al consejo [es] sabio.

16 El loco al momento da a conocer su ira; mas el que cubre la injuria [es] cuerdo.

17 El que habla verdad, declara justicia; mas el testigo mentiroso, engaño.

18 Hay [quienes] hablan como dando estocadas de espada; mas la lengua de los sabios [es] medicina.

19 El labio de [la] verdad permanecerá para siempre; mas la lengua de mentira por un momento. 20 Engaño hay en el corazón de los que piensan mal; mas alegría en el de los que piensan bien.

21 Ninguna iniquidad alcanzará al justo; mas los impíos serán llenos de mal.

22 Los labios mentirosos son abominación al SEÑOR; mas los obradores de [la] verdad su contentamiento.

23 El hombre cuerdo encubre su sabiduría; mas el corazón de los locos publica la locura.

24 La mano de los diligentes se enseñoreará; mas la negligencia será tributaria.

25 El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.

26 El justo hace reflexionar a su prójimo; mas el camino de los impíos les hace errar.

27 El engañoso ni [aun] asará su caza; mas el haber del hombre diligente [es] precioso.

28 En la vereda de la justicia [está] la vida; y el camino de su vereda no [es] muerte.

1 El hijo sabio [toma] el castigo del padre; mas el burlador no escucha la reprensión.

2 Del fruto de [su] boca el hombre comerá bien; mas el alma de los prevaricadores morirá de hambre.

3 El que guarda su boca guarda su alma; mas el que [mucho] abre sus labios tendrá calamidad.

4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será engordada.

5 El justo aborrece la palabra de mentira; mas el impío se hace odioso y abominable.

6 La justicia guarda al de perfecto camino; mas la impiedad trastornará al pecador.

7 Hay [quienes] se hacen ricos, y no [tienen] nada; y [hay quienes] se hacen pobres, y [tienen] muchas riquezas.

8 La redención de la vida del hombre [es] sus riquezas; [pero] el pobre no oye censuras.

9 La luz de los justos se alegrará; mas se apagará la candela de los impíos.

10 Ciertamente la soberbia dará a luz contienda; mas con los avisados [es] la sabiduría.

11 Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoje trabajando las se aumentará.

12 La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón; mas árbol de vida [es] el deseo cumplido.

13 El que menosprecia la palabra, perecerá por ello; mas el que teme el mandamiento, será recompensado.

14 La ley al sabio [es] manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.

15 El buen entendimiento conciliará gracia; mas el camino de los prevaricadores [es] duro.

16 Todo [hombre] cuerdo obra con sabiduría; mas el loco manifestará [su] locura.

17 El mal mensajero caerá en mal; mas el mensajero fiel [es] medicina.

18 Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el castigo; mas el que guarda la corrección, será honrado.

19 El deseo cumplido deleita el alma; pero apartarse del mal [es] abominación a los locos. 20 El que anda con los sabios, sabio será; mas el que se allega a los locos, será destruido.

21 Mal perseguirá a los pecadores; mas a los justos les será bien retribuido.

22 El bueno dejará herencia [a] los hijos de los hijos; y el haber del pecador, para el justo está guardado.

23 En el barbecho de los pobres [hay] mucho pan; mas se pierde por falta de juicio.

24 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, madruga a castigarlo.

25 El justo come hasta saciar su alma; mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.

1 La mujer sabia edifica su casa; mas la loca con sus manos la derriba.

2 El que camina en su rectitud teme al SEÑOR; mas el pervertido en sus caminos lo menosprecia.

3 En la boca del loco está la vara de la soberbia; mas los labios de los sabios los guardarán.

4 Sin bueyes el alfolí [está] limpio; mas por la fuerza del buey [hay] abundancia de pan.

5 El testigo verdadero no mentirá; mas el testigo falso hablará mentiras.

6 El burlador buscó la sabiduría, y no [la halló]; mas la sabiduría al hombre entendido [viene] fácil.

7 Vete de delante del hombre loco, [pues] no le conociste labios de ciencia.

8 La sabiduría del cuerdo [es] entender su camino; mas la locura de los locos [es] engaño.

9 Los locos se hablan pecado; mas entre los rectos hay amor.

10 El corazón conoce la amargura de su alma; y extraño no se entremeterá en su alegría.

11 La casa de los impíos será asolada; mas la tienda de los rectos florecerá.

12 Hay camino que al hombre parece derecho; pero su fin [son] caminos de muerte.

13 Aun en la risa [el burlador] tendrá dolor [en] el corazón; y el término de aquella alegría [es] congoja.

14 De sus caminos será harto el desviado de corazón; y el hombre de bien [será apartado] de él.

15 El simple cree a toda palabra; mas el entendido entiende sus pasos.

16 El sabio teme, y se aparta del mal; mas el loco se arrebata, y confía.

17 El que presto se enoja, hará locura; y el hombre malicioso será aborrecido.

18 Los simples heredarán la locura; mas los cuerdos se coronarán de sabiduría.

19 Los malos se inclinarán delante de los buenos, y los impíos a las puertas del justo. 20 El pobre es odioso aun a su amigo; pero muchos son los que aman al rico.

21 El pecador menosprecia a su prójimo; mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado.

22 ¿No yerran los que piensan mal? Pero los que piensan bien alcanzarán misericordia y verdad.

23 En toda labor hay fruto; mas el hablar y no hacer, empobrece.

24 La corona de los sabios es su sabiduría; mas lo que distingue a los locos [es su] locura.

25 El testigo verdadero libra las almas; mas el engañoso hablará mentiras.

26 En el temor del SEÑOR [está] la fuerte confianza; y [allí] sus hijos tendrán esperanza.

27 El temor del SEÑOR [es] manantial de vida, para ser apartado de los lazos de la muerte.

28 En la multitud del pueblo [está] la gloria del rey; y en la falta del pueblo la flaqueza del príncipe.

29 El que tarde se aíra, [es] grande de entendimiento; mas el corto de espíritu engrandece la locura.

30 El corazón apacible [es] vida a la carne; mas la envidia, pudrimiento de huesos.

31 El que oprime al pobre, afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.

32 Por su maldad será lanzado el impío; mas el justo en su muerte tiene esperanza.

33 En el corazón del cuerdo reposará la sabiduría; y es [dado a] conocer en medio de los locos.

34 La justicia engrandece un pueblo; mas el pecado es afrenta de las naciones.

35 La benevolencia del rey [es] para con el siervo entendido; mas su enojo [contra] el que [lo] avergüenza.

1 La respuesta suave quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.

2 La lengua de los sabios adornará la sabiduría; mas la boca de los locos hablará locura.

3 Los ojos del SEÑOR están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.

4 La sana lengua [es] árbol de vida; mas la perversidad en ella [es] una brecha en el espíritu.

5 El loco menosprecia el castigo de su padre; mas el que guarda la corrección, saldrá cuerdo.

6 En la casa del justo hay gran provisión; pero turbación en los frutos del impío.

7 Los labios de los sabios esparcen sabiduría; mas no así el corazón de los locos.

8 El sacrificio de los impíos [es] abominación al SEÑOR; mas la oración de los rectos es su gozo.

9 Abominación [es] al SEÑOR el camino del impío; mas él ama al que sigue justicia.

10 El castigo es molesto al que deja el camino; mas el que aborreciere la corrección, morirá.

11 El infierno y la perdición [están] delante del SEÑOR; ¡cuánto más los corazones de los hombres!

12 El burlador no ama al que le corrige; ni se allega a los sabios.

13 El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor de corazón el espíritu se abate.

14 El corazón entendido busca la sabiduría; mas la boca de los locos pace locura.

15 Todos los días del pobre son trabajosos; mas el [de] buen corazón [tiene] un convite continuo.

16 Mejor [es] lo poco con el temor del SEÑOR, que el gran tesoro donde hay turbación.

17 Mejor [es] la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.

18 El hombre iracundo revolverá contiendas; mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla.

19 El camino del perezoso [es] como seto de espinos; mas la vereda de los rectos [como una] calzada. 20 El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre loco menosprecia a su madre.

21 La locura es alegría al falto de entendimiento; mas el hombre entendido enderezará [su] caminar.

22 Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.

23 El hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

24 El camino de la vida [es] cuesta arriba al entendido, para apartarse del infierno abajo.

25 El SEÑOR asolará la casa de los soberbios; mas él afirmará la heredad de la viuda.

26 Abominación son al SEÑOR los pensamientos del malo; mas el hablar de los limpios es limpio.

27 Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece las dádivas vivirá.

28 El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas.

29 Lejos está el SEÑOR de los impíos; mas él oye la oración de los justos.

30 La luz de los ojos alegra el corazón; y la buena fama engorda los huesos.

31 La oreja que escucha la corrección de vida, entre los sabios morará.

32 El que tiene en poco el castigo, menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección, tiene corazón [entendido].

33 El temor del SEÑOR [es] enseñanza de sabiduría; y delante de la honra [está] la humildad.

1 Del hombre [son] las preparaciones del corazón; mas del SEÑOR la respuesta de la lengua.

2 Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión; mas el SEÑOR pesa los espíritus.

3 Encomienda al SEÑOR tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.

4 Todas las cosas ha hecho el SEÑOR por sí mismo, y aun al impío para el día malo.

5 Abominación es al SEÑOR todo altivo de corazón; el pacto [que él haga], no será sin castigo.

6 Por misericordia y verdad será purgado el pecado; y con el temor del SEÑOR se aparta del mal.

7 Cuando los caminos del hombre son agradables al SEÑOR, aun a sus enemigos hacen estar en paz con él.

8 Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos con injusticia.

9 El corazón del hombre piensa su camino; mas el SEÑOR endereza sus pasos.

10 Sentencia divina [está] en los labios del rey; en juicio no prevaricará su boca.

11 Peso y balanzas de juicio son del SEÑOR; obra suya [son] todas las pesas de la bolsa.

12 Abominación es a los reyes hacer impiedad; porque con justicia será afirmado el trono.

13 Los labios justos [son] el contentamiento de los reyes; y aman al que habla lo recto.

14 La ira del rey [es] mensajero de muerte; mas el hombre sabio la evitará.

15 En la luz del rostro del rey está la vida; y su benevolencia [es] como nube de lluvia tardía.

16 Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata.

17 El camino de los rectos [es] apartarse del mal; el que guarda su camino guarda su alma.

18 Antes del quebrantamiento [es] la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu.

19 Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que partir despojos con los soberbios. 20 El entendido en la palabra, hallará el bien; y bienaventurado el que confía en el SEÑOR.

21 El sabio de corazón es llamado entendido; y la dulzura de labios aumentará la doctrina.

22 Manantial de vida [es] el entendimiento al que lo posee; mas la erudición de los locos es locura.

23 El corazón del sabio hace prudente su boca; y con sus labios aumenta la doctrina.

24 Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina a los huesos.

25 Hay camino [que es] derecho al parecer del hombre, mas su salida [son] caminos de muerte.

26 El alma del que trabaja, trabaja para sí; porque su boca le constriñe.

27 El hombre perverso cava [en busca del] mal; y en sus labios [hay] como llama de fuego.

28 El hombre perverso levanta contienda; y el chismoso aparta los príncipes.

29 El hombre malo lisonjea a su prójimo, y le hace andar por el camino no bueno;

30 cierra sus ojos para pensar perversidades; mueve sus labios, efectúa el mal.

31 Corona de honra [es] la vejez, [si] se hallará en el camino de justicia.

32 Mejor es el que tarde se aíra que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

33 La suerte se echa en el regazo; mas del SEÑOR es el juicio de ella.

1 Mejor es un bocado seco, y en paz, que la casa de contienda llena de sacrificios [de fiesta].

2 El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra, y entre los hermanos compartirá la herencia.

3 El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; mas el SEÑOR prueba los corazones.

4 El malo está atento al labio inicuo; y el mentiroso escucha a la lengua maldiciente.

5 El que escarnece al pobre, afrenta a su Hacedor; y el que se alegra en la calamidad [ajena], no quedará sin castigo.

6 Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres.

7 No conviene al loco la altilocuencia; ¡cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!

8 Piedra preciosa [es] el cohecho en ojos de sus dueños; a donde quiera que se vuelve, da prosperidad.

9 El que cubre la prevaricación, busca [el] amor; mas el que reitera el asunto, aparta los amigos.

10 Aprovecha la reprensión en el entendido, más que cien azotes en el loco.

11 El rebelde no busca sino mal; y mensajero cruel será enviado contra él.

12 [Mejor es que] se encuentre un hombre con una osa a la cual han robado sus cachorros, que con un loco en su locura.

13 El que da mal por bien, no se apartará [el] mal de su casa.

14 Soltar las aguas ([hablar precipitadamente]) [es] el principio de la contienda; pues, antes que se revuelva el pleito, déjalo.

15 El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos por igual son abominación al SEÑOR.

16 ¿De qué sirve el precio en la mano del loco para comprar sabiduría, no teniendo corazón [para entender]?

17 En todo tiempo ama el amigo; mas el hermano para la angustia es nacido.

18 El hombre falto de entendimiento toca la mano, fiando a otro delante de su amigo.

19 La prevaricación ama el que ama pleito; y el que alza su portada, quebrantamiento busca. 20 El perverso de corazón nunca hallará bien; y el que revuelve con su lengua, caerá en mal.

21 El que engendra al loco, para su tristeza [lo engendra]; y el padre del loco no se alegrará.

22 El corazón alegre hará bien [como una] medicina; mas el espíritu triste seca los huesos.

23 El impío toma dádiva en secreto para pervertir las veredas del derecho.

24 En el rostro del entendido [aparece] la sabiduría; mas los ojos del loco [manifiestan su locura] hasta el cabo de la tierra.

25 El hijo loco es enojo a su padre, y amargura a la que lo engendró.

26 Ciertamente no es bueno condenar al justo, ni herir a los príncipes por hacer lo recto.

27 El que detiene sus palabras tiene sabiduría; y de espíritu valioso es el hombre entendido.

28 Aun el loco cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios [es] entendido.

1 Segun su antojo busca el que se desvía; en toda doctrina se envolverá.

2 No toma placer el loco en la inteligencia, sino en lo que descubre su corazón.

3 Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta.

4 Aguas profundas [son] las palabras de la boca del hombre; y arroyo revertiente, la fuente de la sabiduría.

5 Tener respeto a la persona del impío, para hacer caer al justo de [su] derecho, no [es] bueno.

6 Los labios del loco vienen con pleito; y su boca a plaga llama.

7 La boca del loco es quebrantamiento para sí, y sus labios [son] lazos para su alma.

8 Las palabras del chismoso parecen blandas, mas ellas descienden hasta lo íntimo del vientre.

9 También el que es negligente en su obra es hermano del gran desolador.

10 Torre fuerte [es] el nombre del SEÑOR; a él correrá el justo, y será levantado.

11 Las riquezas del rico [son] la ciudad de su fortaleza, y como un muro alto en su imaginación.

12 Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra [es] el abatimiento.

13 El que responde palabra antes de oír, le es locura y oprobio.

14 El espíritu del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al espíritu quebrantado?

15 El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.

16 El don del hombre le ensancha el camino, y le lleva delante de los grandes.

17 El justo [es] el primero en su pleito; y su adversario viene, y le busca.

18 La suerte pone fin a los pleitos, y desparte los fuertes.

19 El hermano [ofendido] es más tenaz que una ciudad fuerte; y las contiendas [de los hermanos] son como cerrojos de alcázar. 20 Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.

21 La muerte y la vida [están] en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.

22 El que halló esposa halló el bien, y alcanzó la benevolencia del SEÑOR.

23 El pobre habla [con] ruegos; mas el rico responde durezas.

24 El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.

1 Mejor es el pobre que camina en integridad, que el de perversos labios y loco.

2 El alma sin sabiduría no es buena; y el presuroso de pies peca.

3 La locura del hombre tuerce su camino; y contra el SEÑOR se aíra su corazón.

4 Las riquezas allegan muchos amigos; mas el pobre, de su amigo es apartado.

5 El testigo falso no será absuelto; y el que habla mentiras no escapará.

6 Muchos rogarán al príncipe; mas cada uno es amigo del hombre que da.

7 Todos los hermanos del pobre le aborrecen; ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él! Buscará la amistad y no la hallará.

8 El que posee entendimiento, ama su alma; guarda la inteligencia, para hallar el bien.

9 El testigo falso no quedará sin castigo; y el que habla mentiras, perecerá.

10 No conviene al loco el deleite; ¡cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!

11 El entendimiento del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa.

12 Como el bramido del cachorro de león [es] la ira del rey; y su favor como el rocío sobre la hierba.

13 Dolor [es] para su padre el hijo loco; y gotera continua las contiendas de la mujer.

14 La casa y las riquezas herencia son de los padres; mas del SEÑOR la mujer prudente.

15 La pereza hace caer [en] sueño; y el alma negligente hambreará.

16 El que guarda el mandamiento, guarda su alma; mas el que menospreciare sus caminos, morirá.

17 Al SEÑOR presta el que da al pobre, y él le dará su paga.

18 Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se excite tu alma para destruirlo.

19 El de grande ira llevará la pena; porque aun si lo librares seguirá lo mismo. 20 Escucha el consejo, y recibe el castigo, para que seas sabio en tu vejez.

21 Muchos pensamientos [hay] en el corazón del hombre; mas el consejo del SEÑOR permanecerá.

22 Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; pero [es] mejor [hacerlo] al pobre que al mentiroso.

23 El temor del SEÑOR [es] para vida; [el que lo tenga] vivirá satisfecho; no será visitado de mal.

24 El perezoso esconde su mano en el seno; aun a su boca no la llevará.

25 Hiere al burlador, y el simple se hará avisado; y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.

26 El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, es hijo avergonzador y deshonrador.

27 Cesa, hijo mío, de oír la enseñanza [que] induce a divagar de las razones de sabiduría.

28 El testigo perverso se burlará del juicio; y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad.

29 Aparejados están juicios para los burladores, y azotes para los cuerpos de los locos.

1 El vino [hace] burlador, la cerveza alborotador; y cualquiera que en ellos yerra, no será sabio.

2 Como bramido de cachorro de león [es] el miedo del rey; el que lo hace enojar, peca [contra] su alma.

3 Honra [es] del hombre dejarse de contienda; mas todo loco se envolverá [en ella].

4 El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no [hallará].

5 [Como] aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará [a sacar].

6 Muchos hombres publican cada uno su misericordia; mas varón de verdad, ¿quién lo hallará?

7 El justo que camina en su integridad, bienaventurados [serán] sus hijos después de él.

8 El rey que se sienta en el trono de juicio, con su mirar disipa todo mal.

9 ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón; limpio estoy de mi pecado?

10 Doble pesa y doble medida, abominación [son] al SEÑOR ambas cosas.

11 Aun el niño es conocido por sus obras, si su obra fuere limpia y recta.

12 El oído que oye, y el ojo que ve; el SEÑOR hizo ambas cosas.

13 No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan.

14 El que compra dice: Malo es, malo es; mas cuando se aparta, se alaba.

15 Hay oro y multitud de piedras preciosas; mas los labios sabios [son] vaso precioso.

16 Quítale su ropa al que [salió por] fiador del extraño; y tómale prenda [al que] fía la extraña.

17 Sabroso [es] al hombre el pan de mentira; mas después su boca será llena de cascajo.

18 Los pensamientos con el consejo se ordenan; y con sabios consejos se hace la guerra.

19 El que descubre el secreto, en chismes anda; no te entremetas, pues, [con] el que lisonjea con sus labios. 20 El que maldice a su padre o a su madre, su candela será apagada en oscuridad tenebrosa.

21 La herencia adquirida de prisa al principio, su postrimería no será bendita.

22 No digas, yo me vengaré; espera al SEÑOR, y él te salvará.

23 Abominación son al SEÑOR las pesas dobles; y el peso falso no [es] bueno.

24 Del SEÑOR [son] los pasos del hombre; ¿cómo, pues, entenderá el hombre su camino?

25 Lazo es al hombre el devorar lo santo, y andar pesquisando después de los votos.

26 El rey sabio esparce los impíos; y sobre ellos hace rodar la rueda.

27 Candela del SEÑOR [es] el aliento del hombre que escudriña lo secreto del vientre.

28 Clemencia y verdad guardan al rey; y con misericordia sustenta su trono.

29 La gloria de los jóvenes es su fortaleza, y la hermosura de los viejos [su] vejez.

30 Las señales de las heridas [pasadas son] medicina para [curar] lo malo; y las vivas amonestaciones llegan a lo más secreto del vientre.

1 [Como] los repartimientos de las aguas, [así está] el corazón del rey en la mano del SEÑOR; a todo lo que quiere lo inclina.

2 Todo camino del hombre [es] recto en su opinión; mas el SEÑOR pesa los corazones.

3 Hacer justicia y juicio [es] al SEÑOR más agradable que sacrificio.

4 Altivez de ojos, y orgullo de corazón, [que es] la candela de los impíos, es pecado.

5 Los pensamientos del solícito ciertamente [van] a abundancia; mas [los de] todo presuroso, indefectiblemente a pobreza.

6 Allegar tesoros con lengua de mentira, [es] vanidad desatentada de aquellos que buscan la muerte.

7 La rapiña de los impíos los destruirá; por cuanto no quisieron hacer juicio.

8 El camino del hombre perverso es torcido y extraño; mas la obra del limpio [es] recta.

9 Mejor es vivir en un rincón del terrado que con [la] mujer rencillosa en espaciosa casa.

10 El alma del impío desea mal; su prójimo no le parece bien.

11 Cuando el burlador es castigado, el simple se hace sabio; y enseñando al sabio, toma sabiduría.

12 Considera el justo la casa del impío; [cómo] los impíos son trastornados por el mal.

13 El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.

14 El presente en secreto amansa el furor, y el don en el seno, la fuerte ira.

15 Alegría [es] al justo [el] hacer juicio; mas quebrantamiento a los que hacen iniquidad.

16 El hombre que yerra del camino de la sabiduría, vendrá a parar en la compañía de los muertos.

17 Hombre necesitado será el que ama el deleite; y el que ama el vino y el ungüento no enriquecerá.

18 El rescate del justo [será] el impío, y por los rectos el prevaricador.

19 Mejor es morar en tierra del desierto, que con la mujer rencillosa e iracunda. 20 Tesoro codiciable y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre loco lo disipará.

21 El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia, y la honra.

22 La ciudad de los fuertes tomó el sabio, y derribó la fuerza en que ella confiaba.

23 El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.

24 Soberbio, arrogante y burlador es el nombre del que obra con la furia de la soberbia.

25 El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar.

26 Hay quien todo el día codicia; mas el justo da, y sigue dando.

27 El sacrificio de los impíos [es] abominación; ¡cuánto más ofreciéndolo con maldad!

28 El testigo mentiroso perecerá; mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.

29 El hombre impío endurece su rostro; mas el recto ordena sus caminos.

30 No [hay] sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra el SEÑOR.

31 El caballo se apareja para el día de la batalla; mas del SEÑOR [es] el salvar.

1 De más estima es la buena fama que las muchas riquezas; y la buena gracia [más] que la plata y el oro.

2 El rico y el pobre se encontraron; a todos ellos [los] hizo el SEÑOR.

3 El avisado ve el mal, y se esconde; mas los simples pasan, y reciben el daño.

4 Riquezas, y honra, y vida, [son] la remuneración de la humildad y del temor del SEÑOR.

5 Espinas y lazos [hay] en el camino del perverso; el que guarda su alma se alejará de ellos.

6 Instruye al niño en su carrera; aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.

7 El rico se enseñoreará de los pobres, y el que toma prestado [es] siervo del que presta.

8 El que sembrare iniquidad, iniquidad segará; y se consumirá la vara de su ira.

9 El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al menesteroso.

10 Echa [fuera] al burlador, y saldrá la contienda; y cesará el pleito y la afrenta.

11 El que ama la limpieza de corazón, y la gracia de sus labios; su compañero [será] el rey.

12 Los ojos del SEÑOR miran por la ciencia; [mas él] trastorna las cosas de los prevaricadores.

13 Dice el perezoso: El león está afuera; en medio de la calle seré muerto.

14 Sima profunda [es] la boca de [las] extrañas; aquel contra el cual estuviere el SEÑOR airado, caerá en ella.

15 La locura [está] ligada en el corazón del niño; mas la vara de la corrección la hará alejar de él.

16 El que oprime al pobre para aumentarse él, y que da al rico, ciertamente [será] pobre.

17 Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón a mi sabiduría;

18 porque [es] cosa deleitable, si las guardares en tus entrañas; [y que] juntamente sean ordenadas en tus labios.

19 Para que tu confianza sea en el SEÑOR, te [las] he hecho saber hoy a ti también. 20 ¿No te he escrito tres veces en consejos y ciencia,

21 para hacerte saber la certidumbre de las razones verdaderas, para que puedas responder razones de verdad a los que a ti enviaren?

22 No robes al pobre, porque es pobre, ni quebrantes en el juicio al necesitado;

23 porque el SEÑOR juzgará la causa de ellos, y despojará el alma de aquellos que los despojaren.

24 No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos;

25 para que no aprendas sus veredas, y tomes lazo para tu alma.

26 No estés entre los que tocan la mano, entre los que fían por deudas.

27 Si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

28 No traspases el término antiguo que pusieron tus padres.

29 ¿Has visto hombre solícito en su obra? Delante de los reyes estará; no estará delante de los oscuros.

1 Cuando te sentares a comer con [algún] señor, considera bien lo que [estuviere] delante de ti;

2 y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito.

3 No codicies sus manjares, porque es pan engañoso.

4 No trabajes por ser rico; desiste de tu propia sabiduría.

5 ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo.

6 No comas pan de [hombre] de mal ojo, ni codicies sus manjares;

7 porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no [está] contigo.

8 ¿Comiste tu parte? La vomitarás; y perderás tus suaves palabras.

9 No hables a oídos del loco; porque menospreciará la prudencia de tus razones.

10 No traspases el término antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos;

11 porque el redentor de ellos [es] el Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.

12 Aplica tu corazón al castigo, y tus oídos a las palabras de sabiduría.

13 No detengas el castigo del niño; porque si lo hirieres con vara, no morirá.

14 Tú lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno.

15 Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también a mí se me alegrará el corazón;

16 mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablaren cosas rectas.

17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes [persevera] en el temor del SEÑOR todo tiempo;

18 porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.

19 Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino. 20 No estés con los borrachos de vino, ni con los glotones de carne;

21 porque el bebedor y el comilón empobrecerán; y el sueño hará vestir vestidos rotos.

22 Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

23 Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza, y la inteligencia.

24 Mucho se alegrará el padre del justo; y el que engendró sabio se gozará con él.

25 Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz.

26 Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.

27 Porque sima profunda [es] la ramera, y pozo angosto la extraña.

28 También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.

29 ¿Para quién [será] el ay? ¿Para quién el ay? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos?

30 Para los que se detienen junto al vino, para los que van buscando la mixtura.

31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso, se entra suavemente;

32 mas al fin morderá como serpiente, y como basilisco dará dolor.

33 Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades.

34 Y serás como el que duerme en medio del mar, y como el que se acuesta junto al timón.

35 [Y dirás]: Me hirieron, mas no me dolió; me azotaron, mas no lo sentí; cuando despertare, aun lo volveré a buscar.

1 No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos;

2 porque su corazón piensa en robar, e iniquidad hablan sus labios.

3 Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará;

4 y con ciencia se llenarán las cámaras de todas riquezas preciosas y hermosas.

5 El hombre sabio [es] fuerte; y el hombre entendido [es] valiente de fuerza.

6 Porque con sabios consejos harás la guerra; y la salud [está] en la multitud de consejeros.

7 Alta está para el loco la sabiduría; en la puerta no abrirá él su boca.

8 Al que piensa mal hacer le llamarán hombre de malos pensamientos.

9 El pensamiento del loco es pecado; y abominación a los hombres el burlador.

10 Si fueres flojo en el día de tribulación, tu fuerza será reducida.

11 Si dejares de librar los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero;

12 si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.

13 Come, hijo mío, de la miel, porque [es] buena, y del panal dulce a tu paladar;

14 tal [será] el conocimiento de la sabiduría a tu alma, si la hallares; y al fin tu esperanza no será cortada.

15 Oh impío, no aceches la tienda del justo, no saquees su cámara;

16 porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal.

17 Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón;

18 para que el SEÑOR no lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo.

19 No te entremetas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos; 20 porque para el malo no habrá buen fin, y la candela de los impíos será apagada.

21 Teme al SEÑOR, hijo mío, y al rey; no te entremetas con los veleidosos;

22 porque su quebrantamiento se levantará de repente; y el quebrantamiento de ambos, ¿quién lo comprenderá?

23 También estas cosas [pertenecen] a los sabios. Tener acepción de personas en el juicio no [es] bueno.

24 El que dijere al malo: Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones;

25 mas los que lo reprenden, serán agradables, y sobre ellos vendrá bendición de bien.

26 Besados serán los labios del que responde palabras rectas.

27 Prepara tus labores de afuera, y disponlas en tu heredad; y después edificarás tu casa.

28 No seas testigo falso contra tu prójimo; y no lisonjees con tus labios.

29 No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al varón según su obra.

30 Pasé junto a la heredad del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento;

31 y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida.

32 Y yo miré, y lo puse en mi corazón; lo vi, y tomé castigo.

33 Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;

34 así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.

1 También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá.

2 Honra de Dios [es] encubrir la palabra; mas honra del rey [es] escudriñar la palabra.

3 Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, y para el corazón de los reyes, no hay investigación.

4 Quita las escorias de la plata, y saldrá vaso al fundidor.

5 Aparta al impío de la presencia del rey, y su trono se afirmará en justicia.

6 No te alabes delante del rey, ni estés en el lugar de los grandes;

7 porque mejor es que se te diga: Sube acá, que no que seas abajado delante del príncipe [a] quien [han] mirado tus ojos.

8 No salgas a pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado.

9 Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro;

10 para que no te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.

11 Manzana de oro con figuras de plata [es] la palabra dicha como conviene.

12 [Como] zarcillo de oro y joyel de oro fino, es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

13 Como frío de nieve en tiempo de la siega, [así es] el mensajero fiel a los que lo envían; pues al alma de su señor da refrigerio.

14 [Como] nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta en don de mentira.

15 Con larga paciencia se aplaca el príncipe; y la lengua blanda quebranta los huesos.

16 ¿Hallaste la miel? Come lo que te basta; no sea que hastiado de ella, la vomites.

17 Detén tu pie de la casa de tu prójimo, no sea que hastiado de ti te aborrezca.

18 Martillo y cuchillo y saeta aguda, [es] el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.

19 Diente quebrado y pie resbalador, [es] la confianza en el prevaricador en el tiempo de angustia. 20 El que canta canciones al corazón afligido, [es como] el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón [echa] vinagre.

21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua;

22 porque ascuas allegas sobre su cabeza, y el SEÑOR te lo pagará.

23 El viento del norte ahuyenta la lluvia, y el rostro airado la lengua detractora.

24 Mejor es estar en un rincón del terrado, que con la mujer rencillosa en casa espaciosa.

25 [Como] el agua fría al alma sedienta, así [son] las buenas nuevas de lejanas tierras.

26 [Como] fuente turbia y manantial corrompido, es el justo que se inclina delante del impío.

27 Comer mucha miel no [es] bueno; ni inquirir de su [propia] gloria es gloria.

28 [Como] ciudad derribada y sin muro, [es] el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

1 Como la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, así conviene al loco la honra.

2 Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición sin causa nunca vendrá.

3 El látigo para el caballo, y el cabestro para el asno, y la vara para el cuerpo del loco.

4 Nunca respondas al loco en conformidad a su locura, para que no seas tú también como él.

5 Responde al loco mostrándole su locura, para que no se estime sabio en su opinión.

6 El que da un cargo al que no tiene facultad para ejercitarlo, [es] el que envía algo por mano del loco; y beberá el daño.

7 Así como camina el cojo; es el proverbio en la boca del loco.

8 Como quien liga la piedra en la honda, así es el que da honra al loco.

9 Espinas hincadas en mano del embriagado, tal es el proverbio en la boca de los locos.

10 El gran [Dios] cría todas las cosas; y al loco da la paga, y a los transgresores da el salario.

11 Como perro que vuelve a su vómito, [así] el loco que repite su locura.

12 ¿Has visto hombre sabio en su [propia] opinión? Más esperanza hay del loco que de él.

13 Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las [calles].

14 Las puertas se revuelven en sus quicios; así el perezoso en su cama.

15 Esconde el perezoso su mano en el seno; se cansa de volverla a su boca.

16 Más sabio es el perezoso en su [propia] opinión que siete que [le] den consejo.

17 El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, [es como] el que toma al perro por las orejas.

18 Como el que enloquece, y echa llamas, y saetas, y muerte,

19 tal es el hombre que daña a su amigo, y dice: Ciertamente lo hice por broma. 20 Sin leña se apaga el fuego; y donde no [hay] chismoso, cesa la contienda.

21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda.

22 Las palabras del chismoso parecen blandas; mas ellas entran hasta lo secreto del vientre.

23 Como escoria de plata echada sobre el tiesto, [son] los labios enardecidos y el corazón malo.

24 El que odia disimula con sus labios; mas en su interior maquina engaño.

25 Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones [hay] en su corazón.

26 Aunque su odio se encubre en el desierto; su malicia será descubierta en la congregación.

27 El que cavare sima, caerá en ella; y el que revuelva la piedra, a él volverá.

28 La falsa lengua aborrece al que atormenta; y la boca lisonjera hace resbaladero.

1 No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.

2 Alábete el extraño, y no tu boca; el ajeno, y no tus labios.

3 Pesada es la piedra, y la arena pesa; mas la ira del loco es más pesada que ambas cosas.

4 Cruel [es] la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién parará delante de la envidia?

5 Mejor [es] la reprensión manifiesta que el amor oculto.

6 Fieles [son] las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.

7 El alma saciada desprecia el panal de miel; mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce.

8 Como el ave se va de su nido, así [es] el hombre [que] se va de su lugar.

9 El ungüento y el incienso alegran el corazón; así la dulzura del amigo con el consejo del alma.

10 No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.

11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me deshonrare.

12 El avisado ve el mal, y se esconde, mas los simples pasan, y llevan el daño.

13 Quítale su ropa al que fio al extraño; y al que fio a la extraña, tómale prenda.

14 El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana, por maldición se le contará.

15 Gotera continua en tiempo de lluvia, y la mujer rencillosa, son semejantes;

16 el que la escondió, escondió el viento; porque el aceite en su mano derecha clama.

17 Hierro con hierro se aguza; y el hombre le da ánimo a su amigo.

18 El que guarda la higuera, comerá su fruto; y el que guarda a su señor, será honrado.

19 Como en agua el rostro [corresponde] al rostro, así el corazón del hombre al hombre. 20 El sepulcro y la perdición nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

21 El crisol [prueba] la plata, y la hornaza el oro; y al hombre la boca del que lo alaba.

22 Aunque majes al loco en un mortero entre granos de trigo a pisón majados, no se quitará de él su locura.

23 Considera atentamente el rostro de tus ovejas; pon tu corazón al ganado;

24 porque las riquezas no son para siempre; ¿Y será la corona para perpetuas generaciones?

25 Saldrá la grama, aparecerá la hierba, y se segarán las hierbas de los montes.

26 Los corderos [son] para tus vestidos, y los cabritos [son] para el precio del campo;

27 y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas.

1 Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como [un] leoncillo.


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