EXEQUIEL

8 [Guímel]: Aun cuando clamé y di voces, cerró mi oración.

9 [Guímel]: Cercó de seto mis caminos a piedra tajada, torció mis senderos.

10 [Dálet]: Oso que acecha fue para mí, como león en escondrijos.

11 [Dálet]: Torció mis caminos, y me despedazó; me tornó asolado.

12 [Dálet]: Su arco entesó, y me puso como blanco a la saeta.

13 [He]: Hizo entrar en mis riñones las saetas de su aljaba.

14 [He]: Fui escarnio a todo mi pueblo, canción de ellos todos los días.

15 [He]: Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos.

16 [Vau]: Me quebró los dientes con cascajo, me cubrió de ceniza.

17 [Vau]: Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien.

18 [Vau]: Y dije: Pereció mi fortaleza, y mi esperanza del SEÑOR.

19 [Zain]: Acuérdate de mi aflicción y de mi lloro, del ajenjo y de la hiel. 20 [Zain]: Lo tendrá aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada.

21 [Zain]: Esto reduciré a mi corazón, por tanto esperaré.

22 [Chet]: Es por las misericordias del SEÑOR que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23 [Chet]: Nuevas [son] cada mañana; grande es tu fe.

24 [Chet]: Mi parte [es] el SEÑOR, dijo mi alma; por tanto a él esperaré.

25 [Tet]: Bueno es el SEÑOR a los que en él esperan, al alma que le buscare.

26 [Tet]: Bueno es esperar callando en la salud del SEÑOR.

27 [Tet]: Bueno es al varón, si llevare el yugo desde su juventud.

28 [Yod]: Se sentará solo, y callará, porque [lo] llevó sobre sí.

29 [Yod]: Pondrá su boca en el polvo, si por ventura habrá esperanza.

30 [Yod]: Dará la mejilla al que le hiriere; se llenará de afrenta.

31 [Cof]: Porque el Señor no desechará para siempre;

32 [Cof]: Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias.

33 [Cof]: Porque no aflige ni acongoja de su corazón a los hijos de los hombres.

34 [Lámed]: Para desmenuzar debajo de sus pies todos los encarcelados de la tierra,

35 [Lámed]: Para hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Altísimo,

36 [Lámed]: Para trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo sabe.

37 [Mem]: ¿Quién [será] aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó?

38 [Mem]: ¿De la boca del Altísimo no saldrá malo ni bueno?

39 [Mem]: ¿Por qué tiene dolor el hombre viviente, el hombre en su pecado?

40 [Nun]: Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos al SEÑOR.

41 [Nun]: Levantemos nuestros corazones con las manos a Dios en los cielos.

42 [Nun]: Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; [por tanto] tú no perdonaste.

43 [Sámec]: Desplegaste la ira, y nos perseguiste; mataste, no perdonaste.

44 [Sámec]: Te cubriste de nube, para que no pasase la oración [nuestra].

45 [Sámec]: Raedura y abominación nos tornaste en medio de los pueblos.

46 [Pe]: Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros su boca.

47 [Pe]: Temor y lazo fue para nosotros, asolamiento y quebrantamiento.

48 [Pe]: Ríos de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.

49 [Ayin] Mis ojos destilan, y no cesan, porque no hay alivio,

50 [Ayin] Hasta que el SEÑOR mire y vea desde los cielos.

51 [Ayin] Mis ojos contristaron mi alma, por todas las hijas de mi ciudad.

52 [Tsade]: Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin razón.

53 [Tsade]: Ataron mi vida en mazmorra, pusieron piedra sobre mí.

54 [Tsade] Aguas de avenida vinieron sobre mi cabeza; yo dije: muerto soy.

55 [Cof]: Invoqué tu nombre, oh SEÑOR, desde la cárcel profunda.

56 [Cof]: Oíste mi voz; no escondas tu oído a mi clamor, para mi respiro.

57 [Cof]: Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.

58 [Resh]: Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.

59 [Resh]: Tú has visto, oh SEÑOR, mi sinrazón; pleitea mi causa.

60 [Resh]: Tú has visto toda su venganza; todos sus pensamientos contra mí.

61 [Sin]: Tú has oído la afrenta de ellos, oh SEÑOR, todas sus maquinaciones contra mí;

62 [Sin]: Los dichos de los que se levantaron contra mí, y su designio contra mí todo el día.

63 [Sin]: Su sentarse, y su levantarse mira; yo soy su canción.

64 [Tau]: Dales el pago, oh SEÑOR, según la obra de sus manos.

65 [Tau]: Dales ansia de corazón, tu maldición a ellos.

66 [Tau]: Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, oh SEÑOR.

1 [Alef]: ¡Cómo se ha oscurecido el oro! ¡Cómo el buen oro se ha demudado! Las piedras del Santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.

2 [Bet]: Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro. ¡Cómo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero!

3 [Guímel]: Aun los dragones sacan la mama, dan de mamar a sus chiquitos. La hija de mi pueblo [es] cruel, como los avestruces en el desierto.

4 [Dálet]: La lengua del niño de pecho, de sed se pegó a su paladar; los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese.

5 [He]: Los que comían delicadamente, asolados fueron en las calles. Los que se criaron en carmesí, abrazaron los estiércoles.

6 [Vau]: Y se aumentó la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, que fue trastornada en un momento, y no asentaron sobre ella compañías.

7 [Zain]: Sus Nazareos fueron blancos más que la nieve, más resplandecientes que la leche; su compostura más encendida que las piedras preciosas cortadas del zafiro;

8 [Chet]: Oscura más que la negrura es la forma de ellos; no los conocen por las calles. Su piel está pegada a sus huesos, seco como un palo.

9 [Tet]: Más dichosos fueron los muertos a cuchillo que los muertos del hambre. Porque éstos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra.

10 [Yod]: Las manos de las mujeres piadosas cocieron a sus hijos; les fueron comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.

11 [Caf]: Cumplió el SEÑOR su enojo, derramó el ardor de su ira; y encendió fuego en Sion, que consumió sus fundamentos.

12 [Lámed]: Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén.

13 [Mem]: Por los pecados de sus profetas, por las maldades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.

14 [Nun]: Titubearon ciegos en las calles, fueron contaminados en sangre, que no pudiesen tocar a sus vestiduras.

15 [Sámec]: Les daban voces: Apartaos ¡Inmundicia!, Apartaos, apartaos, no toquéis: porque eran contaminados; y [cuando fueron] traspasados, dijeron entre los gentiles: Nunca más morarán [aquí].

16 [Pe]: La ira del SEÑOR los apartó, nunca más los mirará. No respetaron la faz de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los ancianos.

17 [Ayin]: Aun nos han desfallecido nuestros ojos tras nuestro vano socorro. En nuestra esperanza aguardamos gente [que] no puede salvar.

18 [Tsade]: Cazaron nuestros pasos, que no anduviésemos por nuestras calles. Se acercó nuestro fin, se cumplieron nuestros días; porque nuestro fin vino.

19 [Cof]: Ligeros fueron nuestros perseguidores más que las águilas del cielo; sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscada. 20 [Res]: El resuello de nuestras narices, el ungido del SEÑOR, fue preso en sus hoyos, de quien habíamos dicho. A su sombra tendremos vida entre los gentiles.

21 [Sin]: Gózate y alégrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Uz, aun hasta ti pasará el cáliz; te embriagarás, y vomitarás.

22 [Tau]: Cumplido es tu castigo, oh hija de Sion: nunca más te hará transportar. Visitará tu iniquidad, oh hija de Edom; descubrirá tus pecados.

1 Acuérdate, oh SEÑOR, de lo que nos ha sucedido. Ve y mira nuestro oprobio.

2 Nuestra heredad se ha vuelto a extraños, nuestras casas a forasteros.

3 Huérfanos somos sin padre; nuestras madres [son] como viudas.

4 Nuestra agua bebemos por dinero; nuestra leña por precio compramos.

5 Persecución padecemos sobre nuestra cerviz; nos cansamos, y no hay para nosotros reposo.

6 Al egipcio y al asirio dimos la mano, para saciarnos de pan.

7 Nuestros padres pecaron, y son muertos; y nosotros llevamos sus castigos.

8 Siervos se enseñorearon de nosotros; no hubo quien nos librase de su mano.

9 Con [peligro de] nuestras vidas traíamos nuestro pan delante del cuchillo del desierto.

10 Nuestra piel se ennegreció como un horno a causa del ardor del hambre.

11 Violaron a las mujeres en Sion, a las vírgenes en las ciudades de Judá.

12 A los príncipes colgaron con su mano; no respetaron el rostro de los ancianos.

13 Llevaron los jóvenes a moler, y los niños desfallecieron en la leña.

14 Los ancianos cesaron de la puerta, los jóvenes de sus canciones.

15 Cesó el gozo de nuestro corazón; nuestro corro se tornó en luto.

16 Cayó la corona de nuestra cabeza. ¡Ay ahora de nosotros! Porque pecamos.

17 Por esto fue entristecido nuestro corazón, por esto se entenebrecieron nuestro ojos,

18 Por el Monte de Sion que está asolado; zorras andan en él.

19 Mas tú, SEÑOR, permanecerás para siempre; tu trono de generación en generación. 20 ¿Por qué te olvidarás para siempre de nosotros, y nos dejarás por largos días?

21 Vuélvenos, oh SEÑOR, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio.

22 Porque repeliendo nos has desechado; te has airado contra nosotros en gran manera.

1 Y fue [que] a los treinta años, en el mes cuarto, a [los] cinco del mes, estando yo en medio de los cautivos junto al río de Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.

2 A los cinco del mes, que fue en el quinto año de la transmigración del rey Joaquín,

3 vino Palabra del SEÑOR a Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río de Quebar; y vino allí sobre él la mano del SEÑOR.

4 Y miré, y he aquí [un] viento tempestuoso venía del aquilón, y [una] gran nube, y [un] fuego [que venía] revolviéndose, y tenía en derredor suyo [un] resplandor, y en medio de él, en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar,

5 y en medio de ella, [la] figura de cuatro animales. Y éste [era] su parecer: había en ellos semejanza de hombre.

6 Y cada uno tenía cuatro rostros, y cuatro alas.

7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como [la] planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.

8 Y debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus rostros y sus alas por los cuatro lados.

9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban; cada uno caminaba en derecho de su rostro.

10 Y la figura de sus rostros [era] rostros de hombre; y rostros de león a la parte derecha en los cuatro; y a la izquierda rostros de buey en los cuatro; asimismo había en los cuatro rostros de águila.

11 [Tales eran] sus rostros; y [tenían] sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.

12 Y cada uno caminaba en derecho de su rostro; hacia donde el Espíritu diera que anduviesen, andaban; cuando andaban, no se volvían.

13 En cuanto a la semejanza de los animales, su parecer [era] como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones [encendidos]: el [fuego] discurría entre los animales, y el resplandor del fuego; y del fuego salían relámpagos.

14 Y los animales corrían y tornaban a semejanza de relámpagos.

15 Y estando yo mirando los animales, he aquí una rueda en la tierra, con sus cuatro haces junto a los animales.

16 Y el parecer de las ruedas y su hechura parecía de Tarsis ([o de Turquesa]). Y todas cuatro [tenían] una misma semejanza: su apariencia y su hechura como es una rueda en medio de [otra] rueda.

17 Cuando andaban, andaban sobre sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban.

18 Y sus costillas eran altas y temerosas, y llenas de ojos alrededor en todas cuatro.

19 Y cuando los animales andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los animales se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban. 20 Hacia donde el espíritu diera que anduviesen, andaban; hacia donde diera el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas.

21 Cuando ellos andaban, andaban [ellas]; y cuando ellos se paraban, se paraban [ellas]; y cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los animales estaba en las ruedas.

22 Y sobre las cabezas de cada animal aparecía [un] cielo a manera de un cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.

23 Y debajo del cielo [estaban] las alas de ellos derechas la una a la otra; a cada uno dos, y otras dos con que se cubrían sus cuerpos.

24 Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, cuando andaban; la voz de la palabra, como la voz de un ejército. Cuando se paraban, aflojaban sus alas.

25 Y se oía voz de arriba del cielo que estaba sobre sus cabezas, cuando se paraban y aflojaban sus alas,

26 Y sobre el cielo que estaba sobre sus cabezas, había una figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.

27 Y vi una cosa que parecía como de ámbar, que parecía que había fuego dentro de ella, la cual se veía desde sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor

28 que parecía el arco del cielo que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fue la visión de la semejanza de la gloria del SEÑOR. Y yo [lo] vi, y caí sobre mi rostro, y oí voz de uno que hablaba.

1 Y me dijo: Hijo de hombre, está sobre tus pies, y hablaré contigo.

2 Y entró espíritu en mí luego que me habló, y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentiles rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se rebelaron contra mí, hasta este mismo día.

4 Y a hijos [que son] duros de rostro y fuertes de corazón, yo te envío, y les dirás: Así dijo el Señor DIOS.

5 Y ellos no oirán, ni cesarán, porque son casa rebelde; mas conocerán que hubo profeta entre ellos.

6 Y tú, hijo de hombre, no temas de ellos, ni tengas miedo de sus palabras, porque [son] rebeldes; aunque te hallas [entre] espinas, y tú moras con abrojos, no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.

7 Les hablarás mis palabras, mas no oirán ni cesarán; porque son rebeldes.

8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo: No seas [tú] rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

9 Y miré, y he aquí [una] mano me fue enviada, y en ella había [un] rollo de libro.

10 Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito delante y detrás; y había escritas en él endechas, y lamentaciones, y ayes.

1 Y me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla a la Casa de Israel.

2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, haz a tu vientre que coma, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

4 Me dijo luego: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.

5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, [sino] a la casa de Israel.

6 No a muchos pueblos de profunda habla ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oirían.

7 Mas [los de] la Casa de Israel no te querrán oír, porque no [me] quieren oír a mí; porque toda la Casa de Israel son fuertes de frente, y duros de corazón.

8 He aquí he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.

9 Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no les temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque es casa rebelde.

10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que [yo] te hablaré, y oye con tus oídos.

11 Y ve, y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y les hablarás y les dirás: Así dijo el Señor DIOS; no oirán, ni cesarán.

12 Y el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo de la bendita gloria del SEÑOR [que se iba] de su lugar,

13 y el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo.

14 Y el Espíritu me levantó, y me tomó; y fui en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero la mano del SEÑOR era fuerte sobre mí.

15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río de Quebar, y [me] senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días desconsolado entre ellos.

16 Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra del SEÑOR, diciendo:

17 Hijo de hombre, [yo] te he puesto por atalaya a la Casa de Israel. Oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

18 Cuando [yo] dijere al impío: De cierto morirás, y tú no le amonestares, ni le hablares, para que el impío sea amonestado de su mal camino, para que viva, el impío morirá por su maldad, mas su sangre demandaré de tu mano.

19 Y si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad, y de su mal camino, él morirá por su maldad, y tú habrás librado tu alma. 20 Y cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, y [yo] pusiere tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, ni sus justicias que hizo vendrán en memoria; mas su sangre demandaré de tu mano.

21 Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.

22 Vino allí la mano del SEÑOR sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.

23 Y me levanté, y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria del SEÑOR, como la gloria que había visto junto al río de Quebar; y caí sobre mi rostro.

24 Entonces entró espíritu en mí, y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.

25 Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.

26 Y haré [que] se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y para que no los reprendas, porque son casa rebelde.

27 Mas cuando [yo] te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así dijo el Señor DIOS: El que oye, oiga; y el que cesa, cese; porque casa rebelde son.

1 Y tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y pinta sobre él la ciudad de Jerusalén;

2 y pondrás contra ella cerco, y edificarás contra ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y asentarás delante de ella campo, y pondrás contra ella arietes alrededor.

3 Y tú tómate una sartén de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad, y afirmarás tu rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la Casa de Israel.

4 Y tú dormirás sobre tu lado izquierdo, y pondrás sobre él la maldad de la Casa de Israel. El número de los días que dormirás sobre él, llevarás [sobre ti] la maldad de ellos.

5 Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y llevarás [sobre ti] la maldad de la Casa de Israel.

6 Y cumplidos éstos, dormirás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás [sobre ti] la maldad de la Casa de Judá cuarenta días, día por año, día por año te lo he dado.

7 Y al cerco de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella.

8 Y he aquí [que yo] puse sobre ti cuerdas, y no te tornarás de un lado al otro lado, hasta que hayas cumplido los días de tus vueltas.

9 Y tú toma [para] ti trigo, y cebada, y habas, y lentejas, y millo, y avena, y ponlo en [un] vaso, y hazte pan de ello el número de los días que durmieres sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él.

10 Y la comida que has de comer [será] por peso de veinte siclos al día; de tiempo a tiempo la comerás.

11 Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo [la] beberás.

12 Y comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocerás con los estiércoles que salen del hombre, delante de los ojos de ellos.

13 Y dijo el SEÑOR: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre los gentiles a donde los lanzaré [yo].

14 Y dije: ¡Ah Señor DIOS! He aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda.

15 Y me respondió: He aquí te doy estiércoles de bueyes en lugar de los estiércoles de hombre, y dispondrás tu pan con ellos.

16 Y me dijo: Hijo de hombre, he aquí que yo quebranto el sostén del pan en Jerusalén, y comerán el pan por peso, y con angustia; y beberán el agua por medida, y con espanto.

17 Porque les faltará el pan y el agua, y se espantarán los unos con los otros, y se desmayarán por su maldad.

1 Y tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo, [una] navaja de barbero toma, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; tómate [después un] peso de balanza, y reparte los [pelos].

2 La tercera parte quemarás con fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplieren los días del cerco, y tomarás la [otra] tercera parte, y herirás con cuchillo alrededor de ella; y la [otra] tercera parte esparcirás al viento, y [yo] desenvainaré espada en pos de ellos.

3 Tomarás de allí unos pocos por cuenta, y los atarás en el canto de tu ropa.

4 Y tomarás otra vez de ellos, y los echarás en mitad del fuego, y en el fuego los quemarás; de allí saldrá el fuego en toda la Casa de Israel.

5 Así dijo el Señor DIOS: Esta [es] Jerusalén: [yo] la puse en medio de los gentiles y [de] las tierras alrededor de ella.

6 Y ella mudó mis juicios y mis ordenanzas en impiedad más que los gentiles, y más que las tierras que están alrededor de ella; porque desecharon mis juicios y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos.

7 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: Por haberos [yo] multiplicado más que a los gentiles que están alrededor de vosotros, no habéis andado en mis mandamientos, ni habéis guardado mis leyes. Ni aun según las leyes de los gentiles que están alrededor de vosotros habéis hecho.

8 Por tanto así dijo el Señor DIOS: He aquí yo [estoy] contra ti; sí, yo, y haré juicios en medio de ti a los ojos de los gentiles.

9 Y haré en ti lo que nunca hice, ni jamás haré cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones.

10 Porque los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y esparciré a todos [los] vientos todo tu remanente.

11 Por tanto, vivo yo, dijo el Señor DIOS, ciertamente por haber [tú] violado mi Santuario con todas tus contaminaciones, y con todas tus abominaciones, [te] quebrantaré [yo] también; mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo misericordia.

12 La tercera parte de ti morirá de pestilencia, y será consumida de hambre en medio de ti; y la tercera parte caerá a cuchillo alrededor de ti; y la tercera parte esparciré a todos los vientos, y tras ellos desenvainaré espada.

13 Y se acabará mi furor, y haré que cese en ellos mi enojo, y tomaré consuelo; y sabrán que yo, el SEÑOR, he hablado en mi celo, cuando haya cumplido en ellos mi enojo.

14 Y te tornaré en desierto y en oprobio entre los gentiles que están alrededor de ti, a los ojos de todo transeúnte.

15 Y serás oprobio, y deshonra, y castigo, y espanto a los gentiles que están alrededor de ti, cuando [yo] hiciere en ti juicios en furor e ira, y en reprensiones de ira. Yo, el SEÑOR, he hablado.

16 Cuando arrojare yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que serán para destrucción, las cuales [yo] enviaré para destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el sustento del pan.

17 Enviaré, pues, sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por ti; y meteré sobre ti cuchillo. Yo, el SEÑOR, he hablado.

1 Y vino a mí Palabra del SEÑOR, diciendo:

2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.

3 Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra del Señor DIOS: Así dijo el Señor DIOS a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo hago venir sobre vosotros cuchillo, y destruiré vuestros altos.

4 Y vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

5 Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos; y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.

6 En todas vuestras provincias las ciudades serán desiertas, y los altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados, y cesarán; y vuestras imágenes del sol serán destruidas, y serán desechas vuestras obras.

7 Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que [soy] el SEÑOR.

8 Mas dejaré que haya de vosotros quien escape del cuchillo entre los gentiles, cuando fuereis esparcidos por las tierras.

9 Y los que de vosotros escaparen, se acordarán de mí entre los gentiles entre los cuales serán cautivos; porque [yo] me quebranté a causa de su corazón fornicario, que se apartó de mí, y a causa de sus ojos, que fornicaron tras sus ídolos; y serán confusos en su [misma] presencia, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.

10 Y sabrán que yo [soy] el SEÑOR, [y que] no en vano dije que les había de hacer este mal.

11 Así dijo el Señor DIOS: Hiere con tu mano, y patea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las abominaciones de los males de la Casa de Israel! Porque con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia caerán.

12 El que estuviere lejos, morirá de pestilencia; y el que estuviere cerca caerá a cuchillo; y el que quedare, y el cercado, morirá de hambre; así cumpliré en ellos mi enojo.

13 Y sabréis que yo [soy] el SEÑOR, cuando sus muertos estarán en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, en todo collado alto, y en todas las cumbres de los montes, y debajo de todo árbol sombrío, y debajo de toda encina espesa, lugares donde dieron olor suave a todos sus ídolos.

14 Y extenderé mi mano sobre ellos, y tornaré la tierra asolada y espantosa, más que el desierto de Diblat, en todas sus habitaciones; y sabrán que yo [soy] el SEÑOR.

1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Y tú, hijo de hombre, así dijo el Señor DIOS a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro cantones de la tierra.

3 Ahora [será] el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus abominaciones.

4 Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; antes pondré sobre ti tus caminos, y tus abominaciones estarán en medio de ti; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

5 Así dijo el Señor DIOS: [Un] mal, he aquí que viene un mal.

6 Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; he aquí que viene.

7 La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día del alboroto, y no será eco de los montes.

8 Ahora presto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus abominaciones.

9 Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; según tus caminos pondré sobre ti, y tus abominaciones serán en medio de ti; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR el que hiero.

10 He aquí el día, he aquí que viene; la mañana ha salido; la vara ha florecido, la soberbia ha reverdecido.

11 La violencia se ha levantado en vara de impiedad; ninguno [quedará] de ellos, ni de sus riquezas, ni de lo de ellos; ni [aun habrá] luto por ellos.

12 El tiempo es venido, se acercó el día; el que compra, no se alegre, y el que vende, no llore, porque la ira [está] sobre toda su multitud.

13 Porque el que vende no tornará a lo vendido, aunque queden vivos; porque la visión [es dada] sobre toda su multitud, [y] no será cancelada; y ninguno en su iniquidad de vida, se esforzará.

14 Tocarán trompeta, y aparejarán todas las cosas, y no [habrá] quien vaya a la batalla, porque mi ira [está] sobre toda su multitud.

15 De fuera cuchillo, de dentro pestilencia y hambre; el que estuviere en el campo morirá a cuchillo; y al que estuviere en la ciudad, lo consumirá hambre y pestilencia.

16 Y los que escaparen de ellos, estarán sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.

17 Todas [las] manos serán descoyuntadas, y declinarán como aguas todas [las] rodillas.

18 Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá temblor; y en todo rostro habrá vergüenza, y en todas sus cabezas peladura.

19 Arrojarán su plata por las plazas, y su oro lejos; su plata ni su oro, no los podrá librar en el día del furor del SEÑOR; no saciarán su alma, ni llenarán sus vientres, porque será caída por su maldad. 20 Por cuanto la gloria de su ornamento pusieron en soberbia, e hicieron en ella imágenes de sus abominaciones, de sus estatuas, por eso se la torné a ellos en alejamiento;

21 y en mano de extraños la entregué para ser saqueada, y en despojo a los impíos de la tierra, y la contaminarán.

22 Y apartaré de ellos mi rostro, y violarán mi [lugar] secreto; pues entrarán en él destruidores, y lo contaminarán.

23 Haz [una] cadena, porque la tierra está llena de juicios de sangre, y la ciudad está llena de violencia.

24 Traeré, [por tanto], los más malos de todos los gentiles, los cuales poseerán sus casas; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados.

25 Tala viene; y buscarán la paz, y no se hallará.

26 Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y rumor será sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley perecerá del sacerdote, y el consejo de los ancianos.

27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra serán conturbadas. Según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo [soy] el SEÑOR.

1 Y aconteció en el sexto año, en el [mes] sexto, a los cinco del mes, [que] estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí cayó sobre mí la mano del Señor DIOS.

2 Y miré, y he aquí [una] semejanza que parecía de fuego; desde donde parecían sus lomos para abajo, era fuego; y desde sus lomos [para] arriba parecía como [un] resplandor, como la vista de ámbar.

3 Y aquella semejanza extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde [estaba] la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar.

4 Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que [yo] había visto en el campo.

5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos camino del aquilón. Y alcé mis ojos camino del aquilón, y he aquí al aquilón, junto a la puerta del altar, la imagen del celo en la entrada.

6 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la Casa de Israel hace aquí, para alejarme de mi Santuario? Mas vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.

7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí [un] agujero que estaba en la pared.

8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.

9 Y me dijo: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí.

10 Y entré, y miré, y he aquí imágenes de todas serpientes, y animales; la abominación, y todos los ídolos de la Casa de Israel, que estaban pintados en la pared alrededor.

11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la Casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán estaba en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y del sahumerio subía espesura de niebla.

12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la Casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas? Porque dicen [ellos]: No nos ve el SEÑOR; el SEÑOR ha dejado la tierra.

13 Y me dijo: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos.

14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la Casa del SEÑOR, que está al aquilón; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.

15 Y me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que éstas.

16 Y me metió en el atrio de adentro de la Casa del SEÑOR; y he aquí junto a la entrada del Templo del SEÑOR, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al Templo del SEÑOR y sus rostros al oriente, y se encorvaban al nacimiento del sol.

17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la Casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron a irritarme, he aquí que ponen hedor a mis narices.

18 Pues también yo haré en mi furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.

1 Y clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los visitadores de la ciudad han llegado, y cada uno [trae] en su mano su instrumento para destruir.

2 Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que está vuelta al aquilón, y cada uno [traía] en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lienzos, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce.

3 Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la Casa; y llamó al varón vestido de lienzos, que tenía a su cintura el tintero de escribano.

4 Y le dijo el SEÑOR: Pasa por [en] medio de la ciudad, por [en] medio de Jerusalén, y pon [una] señal en la frente a los varones que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.

5 Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.

6 Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; mas a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi Santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del Templo.

7 Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, e hirieron en la ciudad.

8 Y aconteció que, habiéndolos herido, yo quedé, y me postré sobre mi rostro, y clamé, y dije: ¡Ah, Señor DIOS! ¿Has de destruir todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?

9 Y me dijo: La maldad de la Casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, porque la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad, porque han dicho: El SEÑOR ha dejado la tierra, y el SEÑOR no ve.

10 Así pues, yo, mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; el camino de ellos tornaré sobre su cabeza.

11 Y he aquí que el varón vestido de lienzos, que [tenía] el tintero a su cintura, respondió una palabra diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste.

1 Y miré, y he aquí sobre el cielo que [estaba] sobre la cabeza de los querubines, como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de un trono que se mostró sobre ellos.

2 Y habló al varón vestido de lienzos, y le dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y derrama sobre la ciudad. Y entró a vista mía.

3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la Casa cuando este varón entró; y [la] nube llenaba el atrio de adentro.

4 Y la gloria del SEÑOR se había levantado del querubín al umbral de la puerta; y la Casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del SEÑOR.

5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.

6 Y aconteció que, cuando mandó al varón vestido de lienzos, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró, y se paró entre las ruedas.

7 Y un querubín extendió su mano de entre los querubines al fuego que [estaba] entre los querubines, y tomó [fuego], y [lo] puso en las palmas del que estaba vestido de lienzos, el cual lo tomó y se salió.

8 Y apareció en los querubines la figura de una mano humana debajo de sus alas.

9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas [era] como el de piedra de Tarsis.

10 En cuanto al parecer de ellas, las cuatro eran de una forma, como si estuviera una en medio de otra.

11 Cuando andaban, sobre sus cuatro costados andaban; no se tornaban cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía el primero, en pos de él iban; ni se tornaban cuando andaban.

12 Y toda su carne, y sus costillas, y sus manos, y sus alas, y las ruedas, lleno estaba de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.

13 A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba: ¡Rueda!

14 Y cada uno tenía cuatro rostros. El primer rostro era de querubín; el segundo rostro, de hombre; el tercer rostro, de león; el cuarto rostro, de águila.

15 Y se levantaron los querubines; éstos son los animales que vi en el río de Quebar.

16 Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tampoco se volvían de junto a ellos.

17 Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos, porque el espíritu de los animales estaba en ellas.

18 Y la gloria del SEÑOR se salió de sobre el umbral de la Casa, y paró sobre los querubines.

19 Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas estaban delante de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la Casa del SEÑOR, y la gloria del Dios de Israel estaba arriba sobre ellos. 20 Estos eran los animales que vi debajo del Dios de Israel en el río de Quebar; y conocí que eran querubines.

21 Cada uno tenía cuatro rostros, y cada uno cuatro alas, y figura de manos humanas debajo de sus alas.

22 Y la figura de sus rostros eran los rostros que vi junto al río de Quebar, su parecer y su ser; cada uno caminaba en derecho de su rostro.

1 Y el Espíritu me levantó, y me metió por la puerta oriental de la Casa del SEÑOR, la cual mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de la puerta veinticinco varones, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur, y a Pelatías hijo de Benaía, príncipes del pueblo.

2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;

3 los cuales dicen: No [será] tan pronto; edifiquemos casas; ésta [será] la caldera, y nosotros la carne.

4 Por tanto profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.

5 Y cayó sobre mí el Espíritu del SEÑOR, y me dijo: Di: Así dijo el SEÑOR: Así habéis hablado, oh Casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu, [yo] las he entendido.

6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis llenado de muertos sus calles.

7 Por tanto, así ha dicho el Señor DIOS: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la caldera; mas [yo] os sacaré a vosotros de en medio de ella.

8 Cuchillo habéis temido, y cuchillo traeré sobre vosotros, dijo el Señor DIOS.

9 Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extraños, y yo haré juicios en vosotros.

10 A cuchillo caeréis; en el término de Israel os juzgaré, y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

11 Esta no os será por caldera, ni vosotros seréis en medio de ella la carne; en el término de Israel os tengo que juzgar.

12 Y sabréis que yo [soy] el SEÑOR, porque no habéis andado en mis ordenanzas, ni habéis hecho [según] mis juicios, sino según los juicios de los gentiles que están en vuestros alrededores.

13 Y aconteció que, estando [yo] profetizando, Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Señor DIOS! ¿harás tú consumación del remanente de Israel?

14 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la Casa de Israel, toda ella son aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusalén: Alejaos del SEÑOR; a nosotros es dada la tierra en posesión.

16 Por tanto di: Así dijo el Señor DIOS: Aunque los he echado lejos entre los gentiles, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde llegaren.

17 Di, por tanto: Así dijo el Señor DIOS: [Yo] os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel.

18 Y vendrán allá, y quitarán de ella todas sus contaminaciones, y todas sus abominaciones.

19 Y les daré un corazón, y espíritu nuevo daré en sus entrañas; y quitaré el corazón de piedra de su carne, y les daré corazón de carne; 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis juicios y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

21 Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus contaminaciones y de sus abominaciones, [yo] tornaré su camino sobre sus cabezas, dijo el Señor DIOS.

22 Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel [estaba] sobre ellos encima.

23 Y la gloria del SEÑOR se fue de en medio de la ciudad, y paró sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

24 Luego me levantó el Espíritu, y me volvió a llevar en visión del Espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto.

25 Y hablé a los cautivos todas las palabras del SEÑOR que él me había mostrado.

1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen oídos para oír, y no oyen; porque son Casa rebelde.

3 Por tanto tú, hijo de hombre, hazte aparejos de marcha, y parte de día delante de sus ojos; y te pasarás de tu lugar a otro lugar a vista de ellos; no verán porque son casa rebelde.

4 Y sacarás tus aparejos, como aparejos de partida, de día delante de sus ojos; mas tú saldrás por la tarde a vista de ellos, como quien sale para partirse.

5 Delante de sus ojos horadarás la pared, y saldrás por ella.

6 Delante de sus ojos [los] llevarás sobre tus hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra, porque por señal te he dado a la Casa de Israel.

7 Y [yo] hice así como me fue mandado; saqué mis aparejos de día, como aparejos de partida, y a la tarde horadé la pared a mano; salí de noche, y [los] llevé sobre los hombros a vista de ellos.

8 Y vino Palabra del SEÑOR a mí por la mañana, diciendo:

9 Hijo de hombre, ¿nunca te preguntaron [los de] la Casa de Israel, aquella casa rebelde. ¿Qué haces?

10 Diles [pues]: Así dijo el Señor DIOS: Al príncipe en Jerusalén es esta carga, y a toda la Casa de Israel que está en medio de ellos.

11 Diles: Yo [soy] vuestra señal; como yo hice, así les harán a ellos; al pasar a otro país irán en cautiverio.

12 Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán a cuestas de noche, y saldrán; horadarán la pared para sacarlo por ella; cubrirá su rostro para no ver con sus ojos la tierra.

13 Mas [yo] extenderé mi red sobre él, y será preso en mi malla, y lo haré llevar a Babilonia, a tierra de caldeos; mas no la verá, y allá morirá.

14 Y a todos los que estuvieren alrededor de él para su ayuda, y a todas sus compañías esparciré a todos [los] vientos, y desenvainaré espada en pos de ellos.

15 Y sabrán que yo [soy] el SEÑOR, cuando los esparciere entre los gentiles, y los dispersare por la tierra.

16 Y haré que de ellos queden pocos en número, del cuchillo, y del hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre los gentiles adonde llegaren; y sabrán que yo [soy] el SEÑOR.

17 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con angustia;

19 y dirás al pueblo de la tierra: Así dijo el Señor DIOS sobre los moradores de Jerusalén, y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán sus aguas; porque su tierra será asolada de su plenitud, por la violencia de todos los que en ella moran. 20 Y las ciudades habitadas serán asoladas, y la tierra será desierta; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

21 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

22 Hijo de hombre, ¿qué refrán es éste que tenéis vosotros en la tierra de Israel, diciendo: Se prolongarán los días, y perecerá toda visión?

23 Diles por tanto: Así dijo el Señor DIOS: Haré cesar este refrán, y no repetirán más este dicho en Israel. Diles, pues: Se han acercado aquellos días, y el cumplimiento de toda visión.

24 Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la Casa de Israel.

25 Porque yo, el SEÑOR, hablaré; y se cumplirá la palabra que [yo] hablaré; no se dilatará más; antes en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra, y la cumpliré, dijo el Señor DIOS.

26 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

27 Hijo de hombre, he aquí que [los de] la Casa de Israel dicen: La visión que éste ve [es] para muchos días, y para lejanos tiempos profetiza éste.

28 Diles por tanto: Así dijo el Señor DIOS: No se dilatarán más todas mis palabras; se cumplirá la palabra que yo hablaré, dijo el Señor DIOS.

1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra del SEÑOR.

3 Así dijo el Señor DIOS: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su [propio] espíritu, y nada vieron!

4 Como zorras en los desiertos son tus profetas, oh Israel.

5 Nunca subistes a los portillos, ni echasteis vallado para que la Casa de Israel, estuviera [firme] en la batalla en el día del SEÑOR.

6 Vieron vanidad y adivinación de mentira. Dicen: Dijo el SEÑOR; y el SEÑOR nunca los envió; y hacen esperar que se confirme la palabra.

7 ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación de mentira, por cuanto decís, Dijo el SEÑOR; no habiendo yo hablado?

8 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo [estoy] contra vosotros, dijo el Señor DIOS.

9 Y será mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira, no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán escritos en el libro de la Casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo [soy] el Señor DIOS.

10 Por tanto, y por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la pañetaban con lodo suelto;

11 di a los pañetadores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia inundante, y daré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.

12 Y he aquí, cuando la pared haya caído, no os dirán: ¿Dónde está la embarradura con que pañetasteis?

13 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: Y haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia inundante vendrá con mi furor, y piedras de granizo con [mi] enojo para consumir.

14 Así derribaré la pared que vosotros pañetasteis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la pañetaron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni aquellos que la pañetaron,

16 los profetas de Israel que profetizan a Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dijo el Señor DIOS.

17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro a las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas,

18 Y di: Así dijo el Señor DIOS: ¡Ay de aquellas que cosen almohadillas a todos codos de manos, y hacen veletes sobre la cabeza de toda edad para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?

19 ¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no [deben] morir, y dando vida a las almas que no [deben] vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira? 20 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: He aquí yo [estoy] contra vuestras almohadillas, con que cazáis ahí las almas volando; yo las arrancaré de vuestros brazos, y soltaré las almas, las almas volando que cazáis.

21 Romperé asimismo vuestros veletes, y libraré mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestra mano para caza; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

22 Por cuanto entristecisteis con mentira el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo;

23 por tanto, no veréis vanidad, ni más adivinaréis adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

1 Y vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí.

2 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

3 Hijo de hombre, estos hombres han hecho subir sus inmundicias sobre su corazón, y [han] establecido el tropezadero de su maldad delante de su rostro; ¿cuando me preguntaren, les tengo que responder?

4 Háblales por tanto, y diles: Así dijo el Señor DIOS: Cualquier varón de la Casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropezadero de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo, el SEÑOR, responderé al que [así] viniere en la multitud de sus ídolos;

5 para tomar a la Casa de Israel en su corazón, que se han apartado de mí todos ellos en sus ídolos.

6 Por tanto, di a la Casa de Israel: Así dijo el Señor DIOS: Convertíos, y haced que se conviertan de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

7 Porque cualquier hombre de la Casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de su rostro el tropezadero de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo, el SEÑOR, le responderé por mí [mismo];

8 y pondré mi rostro contra aquel varón, y le pondré por señal y por refranes, y yo lo cortaré de entre mi pueblo; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR.

9 Y el profeta, cuando fuere engañado y hablare palabra, yo, el SEÑOR, engañé al tal profeta; y extenderé mi mano sobre él, y le raeré de en medio de mi pueblo de Israel.

10 Y llevarán su maldad, como la maldad del que pregunta, así será la maldad del profeta;

11 para que no yerren más [los de] la Casa de Israel de en pos de mí; ni más se contaminen en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dijo el Señor DIOS.

12 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

13 Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere [yo] mi mano sobre ella, y le quebrantare el arrimo del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias;

14 si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dijo el Señor DIOS.

15 Y si hiciere pasar mala bestia por la tierra, y la asolare, y fuere desolada que no haya quien pase a causa de la bestia,

16 y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor DIOS, ni a sus hijos ni a sus hijas librarán; ellos solos serán libres, y la tierra será asolada.

17 O si [yo] trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere talar de ella hombres y bestias,

18 y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor DIOS, no librarán sus hijos ni sus hijas; ellos solos serán libres.

19 O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre, para talar de ella hombres y bestias, 20 y estuvieren en medio de ella Noé, Daniel, y Job, vivo yo, dijo el Señor DIOS, no librarán hijo ni hija; ellos por su justicia librarán su vida.

21 Por lo cual así dijo el Señor DIOS: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalén, para talar de ella hombres y bestias?

22 Sin embargo, he aquí quedará en ella [un] remanente, de los cuales serán llevados cautivos sus hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos entrarán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos; y tomaréis consolación del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.

23 Y os consolarán cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceréis que no sin causa hice todo lo que habré hecho en ella, dijo el Señor DIOS.

1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Hijo de hombre, ¿qué es el palo de la vid más que todo palo? ¿El sarmiento qué es entre los maderos del bosque?

3 ¿Tomarán de él madera para hacer [alguna] obra? ¿Tomarán de él una estaca para colgar de ella algún vaso?

4 He aquí, que es puesto en el fuego para ser consumido; sus dos extremos consumió el fuego, y la parte del medio se quemó; ¿aprovechará para obra [alguna]?

5 He aquí que cuando estaba entero no era para obra [alguna], ¿cuánto menos después que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? ¿Será más para [alguna] obra?

6 Por tanto, así dijo el Señor DIOS: Como el palo de la vid entre los maderos del bosque, el cual [yo] entregué al fuego para que lo consuma, así he entregado a los moradores de Jerusalén.

7 Y pondré mi rostro contra ellos; de [un] fuego salieron, y [otro] fuego los consumirá; y sabréis que yo [soy] el SEÑOR, cuando pusiere mi rostro contra ellos.

8 Y tornaré la tierra en asolamiento, por cuanto [se] rebelaron completamente, dijo el Señor DIOS.

1 Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,

3 Y di: Así dijo el Señor DIOS sobre Jerusalén: Tu habitación y tu raza fue de la tierra de Canaán; tu padre amorreo, y tu madre hetea.

4 En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para ablandarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.

5 No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.

6 Y [yo] pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y te dije: En tus sangres vivirás; te dije: En tus sangres vivirás.

7 En millares, como la hierba del campo, te puse, y fuiste aumentada y engrandecida, y viniste a ser adornada grandemente; los pechos [te] crecieron, y tu pelo reverdeció; mas tú [estabas] desnuda y descubierta.

8 Y pasé [yo] junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo [era] tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tus vergüenzas; y te di juramento, y entré en pacto contigo, dijo el Señor DIOS, y fuiste mía;

9 y te lavé con aguas, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite;

10 y te vestí de bordado, y te calcé de tejón, y te ceñí de lino, y te vestí de seda.

11 Y te atavíe con ornamentos, y puse ajorcas en tus brazos, y collar a tu cuello;

12 y puse cerquillos sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza.

13 Y fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido fue lino, y seda, y bordado; comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, y has prosperado hasta reinar.

14 Y te salió renombre entre los gentiles a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que [yo] puse sobre ti, dijo el Señor DIOS.


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