1 Hubo [un] varón en tierra de Uz, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.
2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
3 Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón grande más que todos los orientales.
4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar [a] sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
5 Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos [conforme] al número de todos ellos. Porque decía Job: Por ventura habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado a Dios en sus corazones. De esta manera hacía Job todos los días.
6 Y un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante del SEÑOR, entre los cuales vino también Satanás.
7 Y dijo el SEÑOR a Satanás: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satanás al SEÑOR, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
8 Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?
9 Y respondiendo Satanás al SEÑOR, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde?
10 ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.
11 Mas extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, [y verás] si no te blasfema en tu rostro.
12 Y dijo el SEÑOR a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante del SEÑOR.
13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
14 y vino un mensajero a Job, que le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
15 [y] acometieron los sabeos, y los tomaron, e hirieron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para traerte las nuevas.
16 Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los criados, y los consumió; solamente escapé yo para traerte las nuevas.
17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y los tomaron, e hirieron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para traerte las nuevas.
18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
19 y he aquí [un] gran viento que vino del lado del desierto, e hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para traerte las nuevas. 20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;
21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. El SEÑOR dio, y el SEÑOR quitó; sea el nombre del SEÑOR bendito.
22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó locura a Dios.
1 Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante del SEÑOR, y vino también entre ellos Satanás compareciendo delante del SEÑOR.
2 Y dijo el SEÑOR a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás al SEÑOR, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
3 Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aún retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?
4 Y respondiendo Satanás dijo al SEÑOR: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su alma.
5 Mas extiende ahora tu mano, y tócalo a él mismo, y a su carne, [y verás] si no te blasfema en tu rostro.
6 Y el SEÑOR dijo a Satanás: He aquí, él [está] en tu mano; mas guarda su vida.
7 Y salió Satanás de delante del SEÑOR, e hirió a Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la coronilla de su cabeza.
8 Y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza.
9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu simplicidad? Blasfema a Dios, y muérete.
10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las locas, has hablado. Está bien: recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no [lo] recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, y Bildad suhita, y Zofar naamatita, [luego] que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos a condolerse de él, y a consolarle.
12 Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
13 [Así] se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
1 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.
2 Y exclamó Job, y dijo:
3 Perezca el día en que yo fui nacido, y la noche [que] dijo: Varón es concebido.
4 Aquel día fuera tinieblas, y Dios no curara de él desde arriba, ni claridad resplandeciera sobre él.
5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; reposara sobre él nublado, que lo hiciera horrible como día caluroso.
6 Aquella noche ocupara oscuridad, ni fuera contada entre los días del año, ni viniera en el número de los meses.
7 ¡Oh, si fuere aquella noche solitaria, que no viniera en ella canción!
8 Maldijéranla los que maldicen al día, los que se aparejan para levantar su llanto.
9 Las estrellas de su alba fueran oscurecidas; esperaran la luz, y no [viniera], ni viera los párpados de la mañana;
10 por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.
11 ¿Por qué no morí yo desde la matriz, o fui traspasado saliendo del vientre?
12 ¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿Y para qué los senos que mamase?
13 Pues que ahora yaciera yo, y reposara; durmiera, y entonces tuviera reposo,
14 con los reyes y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí los desiertos;
15 o con los príncipes que poseen el oro, que llenan sus casas de plata.
16 O ¿[por qué] no fui escondido como abortivo, como los pequeñitos que nunca vieron luz?
17 Allí los impíos dejaron el miedo, y allí descansaron los de cansadas fuerzas.
18 Allí también reposaron los cautivos; no oyeron la voz del exactor.
19 Allí está el chico y el grande; allí es el siervo libre de su señor. 20 ¿Por qué dio luz al trabajado, y vida a los amargos de ánimo?
21 Que esperan la muerte, y no la hay; y la buscan más que tesoros.
22 Que se alegran sobremanera, y se gozan cuando hallan el sepulcro.
23 Al hombre que no sabe por donde vaya, y que Dios lo encerró.
24 Porque antes que mi pan, viene mi suspiro; y mis gemidos corren como aguas.
25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que temía.
26 Nunca tuve paz, nunca me aseguré, ni nunca me reposé; y me vino turbación.
1 Y respondió Elifaz [el] temanita, y dijo:
2 Si probáremos a hablarte, te será molesto; pero ¿quién podrá detener las palabras?
3 He aquí, tú enseñabas a muchos, y las manos flacas corroborabas.
4 Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, y las rodillas de los que arrodillaban esforzabas.
5 Mas ahora que a ti te ha venido, te es molesto; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
6 ¿Es éste tu temor, tu confianza, tu esperanza, y la perfección de tus caminos?
7 Acuérdate ahora, ¿quién haya sido inocente que se perdiese? Y ¿adónde los rectos han sido cortados?
8 Como yo he visto que los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.
9 Perecen por el aliento de Dios, y por el espíritu de su furor son consumidos.
10 El bramido del león, y la voz del león, y los dientes de los leoncillos son arrancados.
11 El león viejo perece por falta de presa, y los hijos del león son esparcidos.
12 El negocio también me era a mí oculto; mas mi oído ha percibido algo de ello.
13 En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres,
14 me sobrevino un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos.
15 Y un espíritu [que] pasó por delante de mí, hizo que se erizara el vello de mi carne.
16 Se paró un fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:
17 ¿Por ventura será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?
18 He aquí que en sus siervos no confía, y en sus ángeles halló locura.
19 ¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento [está] en el polvo, [y que] serán quebrantados de la polilla! 20 De la mañana a la tarde son quebrantados, y se pierden para siempre, sin haber quien lo considere.
21 ¿Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y no lo saben.
1 Ahora pues da voces, si habrá quien te responda; y ¿si habrá alguno de los santos a quien mires?
2 Es cierto que al loco la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia.
3 Yo he visto al loco que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.
4 Sus hijos estarán lejos de la salud, y en la puerta serán quebrantados, y no [habrá] quien los libre.
5 Su mies comerán los hambrientos, y la sacarán de entre las espinas, y [los] sedientos beberán su hacienda.
6 Porque la iniquidad no sale del polvo, ni el castigo reverdece de la tierra.
7 Antes como las chispas se levantan para volar [por el aire], así el hombre nace para la aflicción.
8 Ciertamente yo buscaría a Dios, y depositaría en él mis negocios;
9 el cual hace grandes cosas, que no hay quien las comprenda; y maravillas que no tienen cuento.
10 Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre las faces de las plazas.
11 Que pone [a] los humildes en altura, y los enlutados son levantados a salud.
12 Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada.
13 Que prende a los sabios en su astucia, y el consejo de sus adversarios es entontecido.
14 De día se topan con tinieblas, y en mitad del día andan a tientas como de noche.
15 Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta.
16 Que es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerró su boca.
17 He aquí, que bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
18 Porque él es el que hace la plaga, y [él la] ligará; el hiere, y sus manos curan.
19 En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal. 20 En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra de las manos del cuchillo.
21 Del azote de la lengua serás encubierto; ni temerás de la destrucción cuando viniere.
22 De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo;
23 pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.
24 Y sabrás que [hay] paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.
25 Y entenderás que tu simiente [es] mucha, y tus renuevos como la hierba de la tierra.
26 Y vendrás en la vejez a la sepultura, como el montón [de trigo] que se coge a su tiempo.
27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Oyelo, y juzga tú para contigo.
1 Y respondió Job y dijo:
2 ¡Oh, si pesasen al justo mi queja y mi tormento, y se alzasen igualmente en balanza!
3 Porque [mi tormento] pesaría más que la arena del mar; y por tanto mis palabras son cortadas.
4 Porque las saetas del Todopoderoso [están] en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten.
5 ¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su pasto?
6 ¿Por ventura se comerá lo desabrido sin sal? ¿O habrá gusto en la clara del huevo?
7 Las cosas que mi alma no quería tocar [antes], [ahora] por los dolores [son] mi comida.
8 ¡Quién me diese que viniese mi petición, y que Dios me diese lo que espero;
9 y que quisiera Dios quebrantarme; y que soltase su mano, y me despedazase!
10 Y [en esto] crecería aún consolación, si me asase con dolor sin haber misericordia; no que haya contradicho las palabras santas.
11 ¿Cuál [es] mi fortaleza para esperar aún? ¿Y cuál mi fin para dilatar mi vida?
12 ¿Es mi fortaleza la de las piedras? O mi carne, ¿es de acero?
13 ¿No me ayudo cuanto puedo, y [con todo eso] el poder me falta del todo?
14 El atribulado es consolado de su compañero; pero se ha abandonado el temor del Omnipotente.
15 Mis hermanos [me] han mentido como arroyo; se pasaron como las riberas impetuosas,
16 que están escondidas por la helada, y encubiertas con nieve.
17 Que al tiempo del calor son deshechas, y en calentándose, desaparecen de su lugar;
18 apártanse de las sendas de su camino, suben en vano y se pierden.
19 [Las] miraron los caminantes de Temán, los caminantes de Saba esperaron en ellas; 20 [pero] fueron avergonzados por su esperanza; porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos.
21 Ahora ciertamente vosotros sois [como] ellas; que habéis visto el tormento, y teméis.
22 ¿Os he dicho [yo]: Traedme, y pagad por mí de vuestra hacienda;
23 y libradme de la mano del angustiador, y redimidme del poder de los violentos?
24 Enseñadme, y yo callaré; y hacedme entender en qué he errado.
25 ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el argumento de vosotros?
26 ¿No estáis pensando las palabras para reprender, y [echáis] al viento palabras perdidas?
27 También [os] arrojáis sobre el huérfano, y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.
28 Ahora pues, si queréis, mirad en mí, y [ved] si mentiré delante de vosotros.
29 Tornad ahora, y no haya iniquidad; volved aún [a mirar] por mi justicia en esto.
30 Si hay iniquidad en mi lengua; o si mi paladar no discierne los tormentos.
1 Ciertamente tiempo [determinado tiene] el hombre sobre la tierra, y sus días [son] como los días del jornalero.
2 Como el siervo anhela la sombra, y como el jornalero espera [el reposo de] su trabajo,
3 así poseo yo los meses de vanidad, y las noches de trabajo me dieron por cuenta.
4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Y mido la noche, y estoy harto de devaneos hasta el alba.
5 Mi carne está vestida de gusanos, y de terrones de polvo; mi piel hendida y abominable.
6 Mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza.
7 Acuérdate que mi vida [es un] viento, y que mis ojos no volverán para ver el bien.
8 Los ojos de los que [ahora] me ven, no me verán más; tus ojos [serán] sobre mí, y dejaré de ser.
9 La nube se acaba, y se va; así el que desciende al sepulcro, que nunca más subirá;
10 no tornará más a su casa, ni su lugar le conocerá más.
11 Por tanto yo no reprimiré mi boca; hablaré con la angustia de mi espíritu, y me quejaré con la amargura de mi alma.
12 ¿Soy yo un mar, o dragón, que me pongas guarda?
13 Cuando digo: Mi cama me consolará, mi cama atenuará mis quejas;
14 entonces me quebrantarás con sueños, y me turbarás con visiones.
15 Y mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, y [quiso] la muerte más que a mis huesos.
16 Abominé [la vida]; no [quiero] vivir para siempre; déjame, pues, que mis días [son] vanidad.
17 ¿Qué [es] el hombre, para que lo engrandezcas, y que pongas sobre él tu corazón,
18 y lo visites todas las mañanas, y todos los momentos lo pruebes?
19 ¿Hasta cuándo no me dejarás, ni me soltarás hasta que trague mi saliva? 20 [Si] he pecado, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me has puesto contrario a ti, y que a mí mismo sea pesado?
21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, y si me buscares de mañana, ya no seré hallado.
1 Y respondió Bildad suhita, y dijo:
2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca [serán como un] viento fuerte?
3 ¿Por ventura pervertirá Dios el derecho, o el Todopoderoso pervertirá la justicia?
4 Porque tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado.
5 Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso;
6 si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre ti, y hará próspera la morada de tu justicia.
7 [De tal manera] que tu principio habrá sido pequeño, [en comparación] del grande crecimiento de tu postrimería.
8 Porque pregunta ahora a la edad pasada, y disponte para inquirir de sus padres de ellos;
9 porque nosotros somos desde ayer, y no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.
10 ¿Por ventura ellos no te enseñarán, te dirán, y de su corazón sacarán [estas] palabras?
11 ¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?
12 Aun él en su verdor sin haber sido cortado, y antes de toda hierba se seca.
13 Tales [son] los caminos de todos los que olvidan a Dios; y la esperanza del impío perecerá.
14 Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña.
15 El se apoyará sobre su casa, pero no permanecerá en pie; se asirá a ella, más no se afirmará.
16 [A manera de un árbol], está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto;
17 se van entretejiendo sus raíces junto a [una] fuente, y enlazándose hasta un lugar pedregoso.
18 Si le arrancaren de su lugar, éste le negará entonces, diciendo: Nunca te vi.
19 Ciertamente este será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se [traspusiere], retoñecerán otros. 20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.
21 Aun llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo.
22 Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.
1 Y respondió Job, y dijo:
2 Ciertamente yo conozco que es así; ¿y cómo se justificará el hombre con Dios?
3 Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una [cosa] de mil.
4 El es sabio de corazón, y fuerte en fuerza, ¿quién se endureció contra él, y quedó en paz?
5 Que arranca los montes con su furor, y no conocen quién los trastornó;
6 que remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas;
7 que manda al sol, y no sale; y sella las estrellas.
8 El solo extiende los cielos, y anda sobre las alturas del mar.
9 El que hizo la Osa, y el Orión, y las Pléyades, y los lugares secretos del mediodía;
10 el que hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número.
11 He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; y pasará, y no lo entenderé.
12 He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá: Qué haces?
13 Dios no tornará atrás su ira, y debajo de él se encorvan los que ayudan a la soberbia.
14 ¿Cuánto menos le responderé yo, y eligiré mis palabras con él?
15 Que aunque yo sea justo, no responderé; [antes] habré de rogar a mi juez.
16 Que si yo le invocase, y él me respondiese, aún no creeré que haya escuchado mi voz.
17 Porque me ha quebrado con tempestad, y ha aumentado mis heridas sin causa.
18 [Que aún] no me ha concedido que tome mi aliento; mas me ha llenado de amarguras.
19 Si [habláramos] de [su] potencia, fuerte por cierto es; si de [su] juicio, ¿quién me emplazará? 20 Si yo me justificare, me condenará mi boca; [si me predicare] perfecto, él me hará inicuo.
21 [Si yo me predicare] imperfecto, no conozco mi alma; condenaré mi vida.
22 Una cosa resta [es a saber] que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.
23 Si [es] azote, mate de presto, y no se ría de la prueba de los inocentes.
24 La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Si no [es él el que lo hace], ¿quién es? ¿Dónde está?
25 Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y nunca vieron bien.
26 Pasaron con los navíos de Ebeh; o como el águila que se arroja a la presa.
27 Si digo: Quiero olvidar mi queja, dejaré mi aburrimiento, y me esforzaré.
28 Temo todos mis trabajos; sé que no me perdonarás.
29 [Si] yo soy impío, ¿para qué trabajaré en vano?
30 Aunque me lave con aguas de nieve, y aunque limpie mis manos con la [misma] limpieza,
31 aún me hundirás en el hoyo; y mis propios vestidos me abominarán.
32 Porque no [es] hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio.
33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros ambos.
34 Quite de sobre mí su verdugo, y su terror no me perturbe.
35 Y hablaré, y no le temeré; porque en este estado no estoy en mí.
1 Mi alma es cortada en mi vida; [por tanto] soltaré mi queja sobre mí, y hablaré con amargura de mi alma.
2 Diré a Dios: No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.
3 ¿Te parece bien que oprimas, y que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?
4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como [ve] el hombre?
5 ¿[Son] tus días como los días del hombre, o tus años como los tiempos humanos,
6 [para] que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado,
7 sobre saber tú que no soy impío, y que no [hay] quien de tu mano [me] libre?
8 Tus manos me formaron y me compusieron todo en contorno, ¿y así me deshaces?
9 Acuérdate ahora que como a lodo me diste forma; ¿y en polvo me has de tornar?
10 ¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste?
11 Me vestiste de piel y carne, y me cubriste de huesos y nervios.
12 Vida y misericordia me concediste, y tu visitación guardó mi espíritu.
13 Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; yo sé que esto está cerca de ti.
14 Si pequé, ¿me acecharás, y no me limpiarás de mi iniquidad?
15 Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.
16 Y vas creciendo, cazándome como león; tornando y haciendo en mí maravillas.
17 Renovando tus plagas contra mí, y aumentando conmigo tu furor, remudándose sobre mí ejércitos.
18 ¿Por qué me sacaste del vientre? [Habría yo] muerto, y no me vieran ojos.
19 Fuera, como si nunca hubiera sido, llevado desde el vientre a la sepultura. 20 ¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me esfuerce un poco.
21 Antes que vaya para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;
22 tierra de oscuridad, y tenebrosa sombra de muerte, donde no [hay] orden, y que resplandece como la [misma] oscuridad.
1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:
2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?
3 ¿Tus mentiras harán callar a los hombres? ¿Y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?
4 Tú dices: Mi manera de vivir [es] pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.
5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo,
6 y que te declarara los secretos de la sabiduría! Porque [mereces] dos tantos según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad.
7 ¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?
8 Es más alto que los cielos; ¿qué harás? Es más profundo que el infierno; ¿cómo lo conocerás?
9 Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que el mar.
10 Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá?
11 Porque él conoce a los hombres vanos; y ve la iniquidad, ¿y no entenderá?
12 El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés.
13 Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos;
14 si alguna iniquidad [hubiere] en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;
15 entonces levantarás tu rostro [limpio] de mancha, y serás fuerte y no temerás;
16 y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él como de aguas que pasaron;
17 y en mitad de la siesta se levantará bonanza; resplandecerás, [y] serás como la misma mañana;
18 y confiarás, que habrá esperanza; y cavarás, y dormirás seguro;
19 y [te] acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán. 20 Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza [será] agonía del alma.
1 Y respondió Job, y dijo:
2 Ciertamente que vosotros [sois] el pueblo; y con vosotros morirá la sabiduría.
3 También tengo yo seso como vosotros; no [soy] yo menos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
4 El que invoca a Dios, y él le responde, es burlado de su amigo; y el justo y perfecto [es] escarnecido.
5 La antorcha [es] tenida en poco en el pensamiento del próspero; la cual se aparejó contra las caídas de los pies.
6 Las tiendas de los ladrones están en paz; y los que provocan a Dios, y los que traen dioses en sus manos viven seguros.
7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;
8 o habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces del mar te [lo] declararán [también].
9 ¿Qué cosa de todas éstas no entiende que la mano del SEÑOR la hizo?
10 En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.
11 Ciertamente el oído prueba las palabras, y el paladar gusta las viandas.
12 En los viejos [está] la ciencia, y en la larga edad la inteligencia.
13 Con Dios [está] la sabiduría y la fortaleza; suyo [es] el consejo y la inteligencia.
14 He aquí, él derribará, y no será edificado; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra.
16 Con él [está] la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar.
17 El hace andar a los consejeros desnudos de consejo, y hace enloquecer a los jueces.
18 El suelta la atadura de los tiranos, y les ata el cinto a sus lomos.
19 El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los valientes. 20 El impide el labio a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo.
21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados.
22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.
23 El multiplica los gentiles, y él las destruye; esparce los gentiles, y las torna a recoger.
24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y les hace que se pierdan vagando sin camino;
25 que palpen las tinieblas, y no la luz; y los hace errar como borrachos.
1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos.
2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros.
3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios.
4 Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos.
5 Ojalá callarais del todo, porque os fuera en [lugar de] sabiduría.
6 Oíd, pues, ahora mi disputa, y estad atentos a los argumentos de mis labios.
7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?
8 ¿Habéis vosotros de hacerle honra? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?
9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?
10 El os redargüirá duramente, si en lo secreto le hicieses tal honra.
11 De cierto su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros.
12 Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.
13 Escuchadme, y hablaré yo, y [que] me venga después lo que viniere.
14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi palma?
15 [He aquí], aunque me matare, en él esperaré; pero defenderé delante de él mis caminos.
16 Y él mismo me será salud, porque no entrará en su presencia el impío.
17 Oíd con atención mi razón, y mi denuncia con vuestros oídos.
18 He aquí ahora, si yo me apercibiere a juicio, sé que seré justificado.
19 ¿Quién [es] el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría. 20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; y entonces no me esconderé de tu rostro:
21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror.
22 Llama [luego], y yo responderé; o yo hablaré, y respóndeme tú.
23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?
25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y a una arista seca has de perseguir?
26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?
27 Pones [además] mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo a las raíces de mis pies.
28 Siendo [el hombre] como carcoma que se va gastando, como vestido [que] se come de polilla.
1 El hombre nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores;
2 que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.
3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes a juicio contigo?
4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.
5 Si sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.
6 Si tú lo dejares, él dejará [de ser]; entre tanto deseará, como el jornalero, su día.
7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán.
8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo,
9 al olor del agua reverdecerá, y hará copa como nueva planta.
10 Mas [cuando] el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿adónde estará él?
11 Las aguas del mar se fueron, y se agotó el río, se secó.
12 Así el hombre yace, y no se tornará a levantar; hasta que no haya cielo no despertarán, ni recordarán de su sueño.
13 ¡Oh quién me diera que me escondieses en la sepultura, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!
14 Si el hombre muriere, ¿por ventura vivirá? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi transformación.
15 [Entonces] llamarás, y yo te responderé, a la obra de tus manos desearás.
16 Pues ahora me cuentas los pasos, y no das dilación a mi pecado.
17 Tienes sellada en manojo mi prevaricación, y enmiendas a mi iniquidad.
18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar;
19 las piedras son quebrantadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra, de tal manera haces perder al hombre la esperanza. 20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y lo enviarás.
21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; o serán afligidos, y no entenderá de ellos.
22 Mas [mientras] su carne [estuviere] sobre él se dolerá, y su alma se entristecerá en él.
1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:
2 ¿Por ventura el sabio responderá sabiduría ventosa, y llenará su vientre de [viento] solano?
3 ¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho?
4 Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios.
5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos.
6 Tu misma boca te condenará, y no yo; y tus mismos labios testificarán contra ti.
7 ¿Naciste tú primero que Adán? ¿O fuiste formado antes que los collados?
8 ¿Oíste tú por ventura el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría?
9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?
10 Entre nosotros también hay cano, también hay viejo, mayor en días que tu padre.
11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?
12 ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,
13 que respondas a Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca?
14 ¿Qué cosa [es] el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?
15 He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos,
16 ¿cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?
17 Escúchame; yo te mostraré, y te contaré lo que he visto;
18 lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron;
19 a los cuales fue dada la tierra [a ellos] sólos, y no pasó extraño por medio de ellos. 20 Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento.
21 Estruendos espantosos [hay en] sus oídos; en la paz le [vendrá] quién lo asuele.
22 El no creerá que ha de volver de las tinieblas, y [siempre] está mirando al cuchillo.
23 Desasosegado [viene] a comer siempre, [porque] sabe que le está aparejado día de tinieblas.
24 Tribulación y angustia le asombrarán, y se esforzarán contra él como un rey apercibido para la batalla.
25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios, y se esforzó contra el Todopoderoso,
26 él le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos;
27 porque cubrió su rostro con su gordura, e hizo pliegues sobre los ijares;
28 y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones.
29 No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.
30 No se escapará de las tinieblas; la llama secará sus ramas, y con el aliento de su boca perecerá.
31 No será afirmado; en vanidad yerra; por lo cual en vanidad será trocado.
32 El será cortado antes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán.
33 El perderá su agraz como la vid, y derramará su flor como la oliva.
34 Porque la congregación de los hipócritas será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno.
35 Concibieron dolor, y dieron a luz iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.
1 Y respondió Job, y dijo:
2 Muchas veces he oído cosas como estas; consoladores molestos [sois] todos vosotros.
3 ¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué [es] lo que te anima a responder?
4 También yo hablaría como vosotros. Deseo que vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
5 [Pero] yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios detendría [el dolor].
6 [Mas] si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo [de hablar], no se aparta de mí.
7 Pero ahora me ha fatigado; has tú asolado toda mi compañía.
8 [Tú] me has arrugado; el testigo es mi magrez, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
9 Su furor me arrebató, y me ha sido contrario; crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
10 Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.
11 Me ha entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo temblar.
12 Próspero estaba, y me desmenuzó; y me arrebató por la cerviz, y me despedazó, y me puso por blanco suyo.
13 Me cercaron sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó; mi hiel derramó por tierra.
14 Me quebrantó de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como [un] gigante.
15 Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.
16 Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos;
17 a pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido limpia mi oración.
18 ¡Oh tierra! No cubras mi sangre, y no haya lugar [donde se esconda] mi clamor.
19 Por cierto aún ahora en los cielos está mi testigo, y mi testigo en las alturas. 20 Mis disputadores son mis amigos; mas a Dios destilarán mis ojos.
21 ¡Deseo que pudiese disputar el hombre con Dios, [como] puede con su prójimo!
22 Mas los años contados vendrán, y yo andaré el camino por donde no volveré.
1 Mi aliento está corrompido, mis días son cortados, y me está aparejado el sepulcro.
2 [Ya no hay] conmigo sino escarnecedores, en cuyas amarguras se detienen mis ojos.
3 Pon ahora, dame fianzas contigo; ¿quién tocará ahora mi mano?
4 Porque a éstos has tú escondido su corazón de entendimiento; por tanto, no los ensalzarás.
5 El que denuncia lisonjas a [su] prójimo, los ojos de sus hijos desfallezcan.
6 El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante [de ellos] he sido como tamboril.
7 Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y todos mis pensamientos [han sido] como sombra.
8 Los rectos se maravillarán de esto, y el inocente se despertará contra el hipócrita.
9 El justo retendrá su carrera, y el limpio de manos aumentará la fuerza.
10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio.
11 Mis días se pasaron, y mis pensamientos fueron arrancados, los designios de mi corazón.
12 Me pusieron la noche por día, y la luz se acorta delante de las tinieblas.
13 Si yo espero, el sepulcro es mi casa; en las tinieblas hice mi cama.
14 A la huesa tengo dicho: Mi padre [eres] tú; a los gusanos: Mi madre y mi hermano.
15 ¿Dónde pues estará [ahora] mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?
16 A los rincones de la huesa descenderán, y juntamente descansarán en el polvo.
1 Y respondió Bildad suhita, y dijo:
2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended, y después hablemos.
3 ¿Por qué somos tenidos por bestias? ¿En vuestros ojos somos viles?
4 [Oh tú,] que despedazas tu alma con tu furor, ¿será dejada la tierra por tu causa, y serán traspasadas de su lugar las peñas?
5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y no resplandecerá la centella de su fuego.
6 La luz se oscurecerá en su tienda, y su candil se apagará sobre él.
7 Los pasos de su potencia serán acortados, y su mismo consejo lo echará [a perder].
8 Porque red será echada en sus pies, y sobre red andará.
9 Lazo prenderá su calcañar; esforzará contra él los sedientos.
10 Su cuerda está escondida en la tierra, y su torzuelo sobre la senda.
11 De todas partes lo asombrarán temores, y con sus mismos pies lo ahuyentarán.
12 Su fuerza será hambrienta, y a su costilla estará aparejado quebrantamiento.
13 Comerán los ramos de su cuero, y el primogénito de la muerte tragará sus miembros.
14 Su confianza será arrancada de su tienda, y al rey de los espantos será conducido.
15 En su tienda morará como si no fuese suya; piedra de azufre será esparcida sobre su morada.
16 Abajo se secarán sus raíces, y arriba serán cortadas sus ramas.
17 Su memoria perecerá de la tierra, y no tendrá nombre por las calles.
18 De la luz será lanzado a las tinieblas, y echado fuera del mundo.
19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, ni quien le suceda en sus moradas. 20 Sobre su día se espantarán los por venir, como ocupó el pavor a los que fueron antes.
21 Ciertamente tales [son] las moradas del impío, y éste [es] el lugar del que no conoció a Dios.
1 Y respondió Job, y dijo:
2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?
3 Ya me habéis vituperado diez veces; ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?
4 Sea así que realmente haya [yo] errado, conmigo se quedará mi yerro.
5 Mas si vosotros os engrandeciéreis contra mí, y redarguyeres mi oprobio contra mí,
6 sabed ahora que Dios me ha derribado, y me ha envuelto en su red.
7 He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído; daré voces, y no [habrá] juicio.
8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.
9 Me quitó mi honra, y quitó la corona de mi cabeza.
10 Me arrancó por todos lados, y me sequé; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
11 E hizo inflamar contra mí su furor, y me contó para sí entre sus enemigos.
12 Vinieron sus ejércitos a una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campamento en derredor de mi tienda.
13 Hizo alejar de mí mis hermanos, y ciertamente mis conocidos se extrañaron de mí.
14 Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.
15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; forastero fui [yo] en sus ojos.
16 Llamé a mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.
17 Mi espíritu vino a ser extraño a mi mujer, [aunque] por los hijos de mis entrañas le rogaba.
18 Aun los muchachos me menospreciaron; levantándome, hablaban contra mí.
19 Todos mis íntimos amigos me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí. 20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
21 Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.
22 ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os saciáis de mis carnes?
23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribieran en [un] libro!
24 ¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!
25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo;
26 y después desde esta mi piel rota, y desde mi propia carne tengo que ver a Dios.
27 Al cual yo tengo que ver por mí, y mis ojos lo han de ver, y no otro, [aunque] mis riñones se consuman dentro de mí.
28 Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? Ya que la raíz del negocio en mí se halla.
29 Temed vosotros delante de la espada; porque [sobreviene] el furor de la espada a causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.
1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:
2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro.
3 La reprensión de mi censura he oído, y me hace responder el espíritu de mi inteligencia.
4 ¿No sabes esto que fue siempre, desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,
5 que la alegría de los impíos [es] breve, y el gozo del hipócrita por un momento?
6 Si subiere su altura hasta el cielo, y su cabeza tocare en las nubes,
7 con su [mismo] estiércol perecerá para siempre; los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?
8 Como sueño volará, y no será hallado; y se disipará como visión nocturna.
9 El ojo que le habrá visto, nunca más le vera; ni su lugar le echará más de ver.
10 Sus hijos pobres andarán rogando; y sus manos devolverán lo que él robó.
11 Sus huesos están llenos de [los pecados de] su juventud, y con él serán sepultados en el polvo.
12 Si el mal se endulzó en su boca, si lo ocultaba debajo de su lengua;
13 si le parecía bien, y no lo dejaba, sino que lo detenía entre su paladar;
14 su comida se mudará en sus entrañas, hiel de áspides [será] dentro de él.
15 Comió haciendas, mas las vomitará; de su vientre las sacará Dios.
16 Veneno de áspides chupará; lo matará lengua de víbora.
17 No verá los arroyos, las riberas de los ríos de miel y de manteca.
18 Restituirá el trabajo [ajeno] conforme a la hacienda que tomó; y no tragará, ni gozará.
19 Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres, robó casas, y no las edificó; 20 por tanto, no sentirá él sosiego en su vientre, ni escapará con su codicia.
21 No quedó nada que no comiese; por tanto su bien no será durable.
22 Cuando fuere lleno su bastimento, tendrá angustia; las manos todas de los malvados vendrán sobre él.
23 Cuando se pusiere a llenar su vientre, Dios enviará sobre él el furor de su ira, y [la] hará llover sobre él y sobre su comida.
24 Huirá de las armas de hierro, y el arco de acero le atravesará.
25 Desenvainará y sacará [saeta] de su aljaba, y relumbrante pasará por su hiel; sobre él vendrán terrores.
26 Todas tinieblas están guardadas para sus secretos; fuego no soplado lo devorará; su sucesor será quebrantado en su tienda.
27 Los cielos descubrirán su iniquidad, y la tierra se levantará contra él.
28 Los renuevos de su casa serán trasportados; serán derramados en el día de su furor.
29 Esta [es] la parte que Dios apareja al hombre impío, y la heredad que Dios le señala por su palabra.
1 Y respondió Job, y dijo:
2 Oíd atentamente mi palabra, y sea esto [por] vuestros consuelos.
3 Soportadme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarneced.
4 ¿Por ventura hablo yo a algún hombre? Y si es así ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
5 Miradme, y espantaos, y poned la mano sobre la boca.
6 [Aun] yo [mismo], cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.
7 ¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aún crecen en riquezas?
8 Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.
9 Sus casas seguras de temor, ni [hay] azote de Dios sobre ellos.
10 Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.
11 Salen sus chiquitos como [manada de] ovejas, y sus hijos andan saltando.
12 Al son de tamboril y cítara saltan, y se regocijan al son del órgano.
13 Gastan sus días en bien, y en un momento descienden a la sepultura.
14 Dicen pues a Dios: Apártate de nosotros, que no queremos el conocimiento de tus caminos.
15 ¿Quién [es] el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?
16 He aquí que su bien no [está] en manos de ellos; el consejo de los impíos lejos esté de mí.
17 ¡Oh cuántas veces el candil de los impíos es apagado, y viene sobre ellos su contrición, y con su ira [Dios] les reparte dolores!
18 Serán como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino.
19 Dios guardará para los hijos [de ellos] su violencia; y le dará su pago, para que conozca. 20 Verán sus ojos su quebranto, y beberá de la ira del Todopoderoso.
21 Porque ¿qué deleite tendrá el de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?
22 ¿Por ventura enseñará él a Dios sabiduría, juzgando él las alturas?
23 Este morirá en la fortaleza de su hermosura, todo quieto y pacífico.
24 Sus senos están llenas de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.
25 Y este otro morirá en amargura de ánimo, y no habiendo comido jamás con gusto.
26 Igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.
27 He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.
28 Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, [por] cuyas señas no negaréis?
30 Que el malo es guardado del día de la contrición, del día de las iras son llevados.
31 ¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
32 Porque él ya será llevado a los sepulcros, y en el montón permanecerá.
33 Los terrones del arroyo le serán [ya] dulces; y tras de él será llevado todo hombre, y antes de él [han ido] innumerables.
34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano, [dado] que vuestras respuestas quedan por mentira?
1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:
2 ¿Por ventura traerá el hombre provecho a Dios? Porque para sí mismo es provechoso el sabio.
3 ¿Por ventura tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, o [le viene algún] provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?
4 ¿Por ventura te castigará acaso, o vendrá contigo a juicio porque te teme?
5 Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin.
6 Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, e hiciste desnudar las ropas de los desnudos.
7 No diste de beber agua al cansado, y detuviste el pan al hambriento.
8 Pero el hombre pudiente tuvo la tierra; y habitó en ella el honrado.
9 [A] las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
10 Por tanto hay lazos alrededor de ti, y te turba espanto repentino;
11 o tinieblas, para que no veas; y abundancia de agua te cubre.
12 ¿Por ventura Dios no está en la altura de los cielos? Mira la altura de las estrellas, cómo son altas.
13 ¿Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿Cómo juzgará por medio de la oscuridad?
14 Las nubes son su escondedero, y no ve; y por el cerco del cielo se pasea.
15 ¿Quieres tú guardar la senda antigua, que pisaron los varones perversos?
16 Los cuales fueron cortados antes de tiempo, cuyo fundamento fue como un río derramado.
17 Que decían a Dios: Apártate de nosotros, y ¿qué nos ha de hacer el Omnipotente?
18 El les había llenado sus casas de bienes. Por tanto el consejo de ellos lejos sea de mí.
19 Verán los justos y se gozarán; y el inocente los escarnecerá, diciendo: 20 ¿Por ventura fue cortada nuestra sustancia, habiendo consumido el fuego el resto de ellos?
21 Amístate ahora con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.
22 Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.
23 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la iniquidad;
24 y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir.
25 Y el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata a montones.
26 Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro.
27 Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus promesas.
28 Determinarás asimismo una cosa, y te será firme; y sobre tus caminos resplandecerá luz.
29 Cuando [los otros] fueren abatidos, dirás tú: Ensalzamiento habrá; y Dios salvará al humilde de ojos.