CUADRO TERCERO
La Pradera de San Isidro el día del Santo. A la derecha un merendero rodeado de mesas y banquetas. A la izquierda un columpio que juega. En primer término, al mismo lado, mesas y banquetas de otro merendero supuesto. Puestos de vendedores ambulantes, «Tíos vivos», barracones de figuras de cera, etc., etc. Corros de gente merendando, bailes, romeros que van y vienen. Animación extraordinaria.
Preludio en el que suenan mezclados los estrepitosos ruidos de la fiesta, organillos, murgas, redobles detambor, voces, gritos de vendedores, algazara de la gente, etc., etc.
Música
Coro
Con tres o cuatro orquestasde varias clases,pueden bailarse a un tiempopolkas y valses,y con tanto barullo,con tanto ruido,nos alegramos todosde haber venido.
Con tres o cuatro orquestasde varias clases,pueden bailarse a un tiempopolkas y valses,y con tanto barullo,con tanto ruido,nos alegramos todosde haber venido.
Con tres o cuatro orquestasde varias clases,pueden bailarse a un tiempopolkas y valses,y con tanto barullo,con tanto ruido,nos alegramos todosde haber venido.
Con tres o cuatro orquestas
de varias clases,
pueden bailarse a un tiempo
polkas y valses,
y con tanto barullo,
con tanto ruido,
nos alegramos todos
de haber venido.
Cirila,Secundinoy laNiñacomiendo rosquillas
Hablado
Cirila(Con un pito grandísimo, rodeado de flores de papel.)—¡Pero miá que es hermoso! (Le toca.)
Niña.—¡Yo quiero un pito grande, como ese!
Secundino.—Cuando seas mayor.
Cirila.—Bueno, y ahora nos columpeamos.
Secundino.—¡Mira, mira, ahora bajan de ese columpio!
Cirila.—¡Pus anda, vamos nosotros!
Secundino.—Yo me subiré primero, y me das la niña. (Se sube.) ¡Ajajá! ¡Venga la chica!
Cirila.—¡Toma! (Suben a la Niña.)
Niña.—¡Y cuando yo diga, das tocino!
Cirila.—¡No, si yo voy a subir también! ¡Dame la mano! (Va a subir.)
Dichos,PérezyTorrija
Pérez(Sale y detiene a Cirila.)—¡Arto!
Cirila.—¡María Santísima! ¡Pérez!
Secundino.—¡Uy, el asistente!
Pérez.—¡Venga usté acá, fregatriz adurterina!
Cirila.—¡Haga usté el favor de retirarse, que no tengo ganas de conversación!
Secundino.—¡Oiga usté, melitar, u deja usté a la señora, u bajo!
Pérez.—¡Anda con él, Torrija! (Torrija empieza a mover el columpio, y cada vez que Secundino quiere bajar le da un palo en las piernas.)
Secundino.—¡Eh!... ¡Chist!... Pero ¡eh!... ¡Pare usté!... ¡Que me pare usté! ¡Eh!
Niña(Muy contenta.)—¡Tocino! ¡Tocino! (Palmoteando.)
Cirila.—¡Por Dios, la niña!
Pérez(Cogiéndola de un brazo.)—¡Venga usté acá, sirena corrompida!... ¿A osté le parece bien puesponerme a mí a esa lamprea urtramarina?...
Secundino.—¿Lamprea? ¿Yo?... ¡Pare usté!...
Torrija(Dándole más fuerte.)—¡Quieto!
Niña.—¡Tocino! ¡Tocino!
Cirila.—¡Tú tiés la culpa!
Pérez.—¿Yo?... ¡Infiela!... ¡Lo sé todo! ¡Sé lo de tu señorito, que me lo acaban de contar!
Cirila.—¿Quién?
Pérez.—La Vicenta.
Cirila.—¿Esa golfa?
Pérez.—Sí, señora; que está allí en aquel grupo, y te lo dirá en tu cara.
Cirila.—¿A mí ese pingo?... ¿Y está allí?... ¡Vamos a ver, si me lo dice la arranco el moño! Aguarda un rato.
Secundino.—¡No! ¡Eh! ¡Chist! ¡Pararme! ¡No te vayas, Cirila!
Pérez.—¡Tenga osté a la niña, que en seguía volvemos! (Torrija le da más fuerte, y vanse corriendo.)
Secundino.—¡No! ¡Eh!... ¡Chits!... ¡Melitar!... ¡Se van!
Niña.—¡Tocino! ¡Tocino!
Secundino.—¡Eh, pararme, pararme! ¡Eh, buen hombre, haga usté el favor! (A un paleto que pasa.) ¡Haga usté el favor, por Dios!
Paleto.—¿Que dé con más juerza?... ¡Güeno! (Le da más fuerte al columpio y se va.)
Secundino.—¡No, eh, por Dios, que no era eso!... ¡Amigo!... ¡Chits!... ¡Oiga usté!... (A un romero que pasa.)
Romero.—¡Esos de pueblo no saben! ¡Verá usté yo! (Le da más fuerte y vase.)
Secundino.—¡No, si no es eso! ¡Eh! ¡Chits!... ¡Y yo ya no los veo!... (Para el columpio.)
Niña.—¿Pero no nos dan tocino?
Secundino.—¡La morcilla es lo que nos debían de dar! ¡Infames!... ¡Se la ha llevao! (Bajan.) ¡Vamos, chica!
Niña.—¿Vamos por rosquillas?
Secundino.—¡Por tripas de melitar! ¡Cirila!... ¡Cirila!... ¡Y haberla comprao este pito pa eso!... (Vase corriendo. Se lleva la Niña al brazo.)
La orquesta toca parte del pasacalle, y a los últimos compases salenPaco el Curial,que va delante con la guitarra al hombro; detrás varios con cestas y botas de vino, otros con bandurrias y guitarras, detrás las mujeres palmoteando y riendo, y a lo últimoJuan, la señá Justa, Isidra, Ignaciay elseñor Matías,con cestas y líos. Coro general.
Música
Todos
Alegre es la mañanay hermoso el día;hoy va a ser cosa buenala romería.¡Vamos allá!¡Y el que no se diviertatonto será!
Alegre es la mañanay hermoso el día;hoy va a ser cosa buenala romería.¡Vamos allá!¡Y el que no se diviertatonto será!
Alegre es la mañanay hermoso el día;hoy va a ser cosa buenala romería.¡Vamos allá!¡Y el que no se diviertatonto será!
Alegre es la mañana
y hermoso el día;
hoy va a ser cosa buena
la romería.
¡Vamos allá!
¡Y el que no se divierta
tonto será!
Hablado
Paco.—¡Alto... ar!...
Ignacio.—Bueno; ¿nos quedamos aquí?
Paco.—Yo creo que aquí, porque como barullo, es donde hay menos barullo.
Todos.—¡Sí, sí! ¡Aquí, aquí!
Matías.—Pues vengan las cestas. (Se las llevan.)
Muchacha.—Traer la comba.
Uno.—¿Quién quiere columpiarse?
Varios.—¡Yo... yo!... (Saltan, juegan, se columpian, etc.)
Matías(A Paco.)—Oye, Paco: tú que eres de la curia, recomiéndales a ellas y a ellos que usen del mayor tiento en juegos y demás.
Paco.—No tenga usté cuidao, que yo les hablaré individualmente uno por uno a cada cual. Por de pronto examinaré las botas. Esta parece que rezuma. (Se empina la bota y bebe.)
Justa(A la señá Ignacia.)—¿Pero no ve usté a mi marido?... ¡Ya empieza! (Interrumpiéndole.) Pero, ¿qué haces?
Paco(Muy enfadado.)—¡No me cortes la acción, señor, que es muy dañino, hombre! (Bebe.)
Ignacia.—¡Déjelo usté!
Justa.—¡No quiero que abuse!
Paco.—¡Si por eso no quió llevarla a ningún lao!¡Esta es como los baños del Molar!... ¡No sirve más que pa quitar el humor! (Se va bebiendo. Bajan varios invitados hablando.)
Convidado 1.º—¡Que te digo que esos mansos, a lo mejor, dan un chasco!...
Convidado 2.º—¡Yo te digo que no, vaya! ¡A que no viene el panadero!...
Convidado 3.º—¡Pué que venga!
Convidado 2.º—¿Quién se quiere jugar cinco duros a que no viene?
Isidra(Que ha estado oyendo, se acerca.)—¡Yo! ¡Yo juego esos cinco duros!
Convidado 2.º—¿Contra qué?
Isidra.—¡Contra esto! (Se quita el mantón de Manila y se lo tira a la cara.)
Convidado 2.º(Devolviéndoselo.)—¡No quió que te vuelvas a cuerpo!
Isidra.—¡Si lo jugara por ti, puede!... ¿Quiés tener el gusto de bailar conmigo el primer baile?... ¿A que no?...
Convidado 2.º—¿Que no?... Dí tú que no puedo, porque estoy comprometido con... con... ésta creo que es...
Una.—¡Conmigo, no!
Convidado 2.º—¿No?... ¡Bueno, ya no me acuerdo!... ¡Pero yo estoy comprometido con alguien!
Isidra.—¡Con el miedo! ¡Gallina! (Despreciándolo. Vanse los invitados.)
Ignacia.—¡Por Dios, Isidra, no te exaltes ni te sofoques!
Matías.—¡Ten cachaza, Isidra, ten cachaza! Y ya que hemos hecho la burrá de venir, mucho cudiao, porque tengo a Epifanio detrás de las orejas.
Voces.—¡Aquí... aquí!...
Ignacia.—¿Qué es eso?
Todos.—¡Bravo! ¡Bravo!
Justa.—¡Un organillo! ¡Ya hay organillo!
Todos.—¡A bailar! ¡A bailar!
Matías.—¡El baile! ¡Ya me ha entrao escalofrío!
Uno.—¡Venga ya, señor Paco!
Paco.—¡Ahí va el agua! (Empieza a tocar y bailan todos, quedando sentados el señor Matías, la Ignacia, la Justa y Juan en un lado. Isidra, sola, separada del grupo, en otro.)
Ignacia.—¡Ven aquí, chica!
Isidra.—¡Estoy bien, madre!... ¡Me he puesto aquí pa ver si se fija algún hombre en que estoy de non!
Dichos, Epifanioy elRoscaaparecen en lo alto de una rampa del foro. Paco, el Curial, que es el que toca, al ver a Epifanio, va dando al manubrio cada vez más despacio, y las parejas, asombradas, bailan con mayor lentitud.
Isidra.—¡Él!
Matías.—¡Anda la órdiga! ¡Ya está aquí!
Ignacia.—¡Maldito sea!
Justa.—El bólido. (Bebe. Calla el organillo y cesa el baile, quedando cogidas las parejas.)
Epifanio(Al Rosca.)—Anda, ¡pus no han parao!
Rosca.—Te tién pánico.
Epifanio.—Hombre, por Dios, señores, sigan ustés, que no me molesta.
Matías.—Toca, Paco. (Toca y sigue el baile.)
Epifanio(Dirigiéndose a la Isidra.)—¿Se quié usté dar dos vueltas, niña?
Isidra.—¡Me dan nausias!
Epifanio(A la señora Ignacia.)—¿Y usté, joven?
Ignacia.—¡Vaya usté y que le ahorquen!
Epifanio.—¡Está bien! (Al señor Matías.) ¿Y usté, pollo?
Matías(Se levanta.)—¡Epifanio, que tengo canas!
Epifanio(Poniéndose la mano sobre los ojos enpantalla.)—¡Uy, es verdad! ¡No había reparao! ¡Tíñase usté el pelo!
Rosca.—¡O use usté el vigor del cabello!
Epifanio(A la Isidra.)—¿Conque no?
Isidra.—¡No!
Epifanio.—¡Está bien! (Se sientan enfrente en una mesa del merendero.) ¡Chico! (Dan unas palmadas y sale un chico.) ¡Tráete dos chicos!
Rosca(Dando con el bastón a una pareja que pasa bailando por delante de él.)—¡Chist! ¡Pollo! ¡A ver cómo se baila, que hace mucha calor!
El que baila(Con sorna.)—¡Guasa! (Sigue bailando.)
Rosca(A Epifanio.)—Oyes tú, ¿sabes lo que observo?... que el panadero no se da a luz.
Epifanio.—¡Miá tú este! ¡Ni lo esperes! ¡A ese le ha salido una erución del susto!
Rosca.—Natural... si es un tipo así... que... ¡Contra!... (Levantándose.)
Epifanio.—¿Qué es?
Rosca.—¡Que no le ha salío na!... ¡Mialo, por ahí viene!... (Eulogio y Venancio aparecen en lo más alto de la rampa de la izquierda, y quedan hablando y mirando al grupo de la gente que baila.)
Epifanio.—¡Es verdad! ¡Ay, su madre!
Matías(A Ignacia.)—Bueno, ahora nosotros. (Se levanta y ve a Venancio.) Va... ca... la... ¡Anda, Dios!
Ignacia.—¿Qué te ha dao?
Matías.—¡María Santísima!
Isidra.—¡Él!... ¡Gracias a Dios!... (Con intensa satisfacción.)
Justa.—¡Mialo!... (A Juan.) ¡Eso es un hombre!
Juan.—¡Me río del dos de Mayo!
Dichos, VenancioyEulogio.Venancio y Eulogio se acercan por detrás del grupo que forman los que bailan, y vienen a pasar por delante de Epifanio y el Rosca.
Venancio(A Epifanio.)—¡Buenas tardes!
Epifanio(Poniéndose la mano en pantalla delante de los ojos.)—¿Quién ha sido?
Venancio.—¡Un servidor! (Epifanio y Rosca se vuelven a mirarle.)
Eulogio(Coge una de las copas de vino que tienen en la mesa.)—¡Con permiso!... (Se la bebe.)
Rosca.—Oiga usté: ¿quién le ha dao a usté licencia?...
Eulogio.—¡Tengo bula! (Va hacia el sitio donde está el señor Matías.)
Epifanio.—Bueno, ¿y quieres decirme dónde le pego yo a este chico que no le haga daño?
Rosca.—¡Yo le daba en el cerviguillo!
Venancio(Llegando al grupo donde está el señor Matías.)—¡Buenas tardes, señores!
Eulogio.—¡Pero que mu güenas!
Matías.—¡Paco, no toque más! (Cesa el baile.)
Venancio.—Señor Matías, usté dispense, pero...
Matías.—Y usté, ¿se pué saber a qué tenemos el honor de que haiga usté venío a sobrar?... (Muy enfadado.)
Eulogio.—Oiga usté, pero ¿es que esto es un baile de señoras solas?...
Matías.—¡Aquí lo que sobran son hombres!
Eulogio.—¡Hombres de... mote! (Mirándolos a todos.)
Venancio.—Bueno, a lo mío. Siento sobrar: pero yole he dao a una mujer palabra de bailar con ella, y vengo a cumplirla... Y esa mujer me espera...
Matías.—Esa mujer no quiere bailar.
Venancio.—Vamos a verlo. (Va hacia ella.) Isidra, ¿me hace usté el favor de bailar conmigo?
Isidra.—Sí, señor. Gracias, Venancio. (Se levanta y se cogen del brazo.)
Venancio.—Ya lo ve usté. Que hagan el osequio de seguir tocando.
Todos.—¡Sí, que toquen! ¡Que toquen!
Matías(A Paco.)—No toques. Y tú (A Isidra.) te sientas, que aquí no quió broncas. (Con mucha furia.)
Ignacia(Levantándose enfurecida.)—¡Paco, a tocar!
Paco.—¡Yo no toco!
Matías.—¡No toques, no toques!
Ignacia.—¡Vaya, u toca él u toco yo!
Paco.—Misté que ahora viene una habanera ceñida.
Todos.—¡A bailar, a bailar!
Venancio.—Gracias, señá Inacia.
Ignacia(Sentándose.)—No hay por qué darlas.
Matías.—¿Y qué papel hago yo aquí ahora, se pué saber?
Eulogio.—¡Papel Job! (Se sienta el señor Matías. Empieza a tocar Paco y sigue el baile.)
Rosca(A Epifanio.)—¡Oye tú... que... que están bailando!
Epifanio.—¡Ya lo veo! Rosca, ve y avisa la Extremaunción pa un choto.
Venancio(Cada vez que pasa bailando por delante de Epifanio se quita el sombrero como saludándole, y le dice con sorna.)—¡Servidor!... (El señor Eulogio, que va bailando solo detrás de Venancio, al pasar por delante de Epifanio, le echa una bocanada de humo en la cara. Epifanio hace un movimiento de ira. Dan otra vuelta.) ¡Servidor!
Epifanio(Levantándose.)—¡Vaya, se acabó el panizo! (Se acerca a Venancio y le da un cogotazo.) ¡Servidor! (A Paco.) Toque usté a banderillas. (Retrocede, metiendo mano al bolsillo.)
Isidra(Deteniendo a Venancio en su primer impulso.)—¡Venancio, por Dios!... ¡Por mí!... (Venancio se detiene.)
Eulogio(A Venancio.)—¡Calma, como te he dicho! (La gente se interpone entre ellos. Eulogio se coloca detrás de Venancio.)
Venancio.—¡Soltarme!... ¡Si estoy sosegao! ¡Dejarme, a ver, que yo me entere! ¿Quién ha sido ese que me ha pegao?...
Epifanio.—¡Un hombre! (Colocándose delante de él.)
Eulogio(Alargándole hasta la cara uno de esos juguetes que se estiran y se recogen a voluntad, y a cuyo extremo va una cabeza de cartón figurando ser la de un gato, que abre la boca al estirarse el juguete.)—¡Miau!
Epifanio.—¡Estese usté quieto!... ¡Un hombre!
Rosca.—¡Hay comprobantes!
Venancio.—¡No le hagan ustés caso, que es mentira! ¡Usté no es un hombre!... Usté... ¡usté es un granuja!
Epifanio.—¿Yo? (Queriendo abalanzarse a él.)
Eulogio.—¡Miau!... (Repite el juego de antes.)
Rosca.—¡Calma, hombre, que la ofensa no es tan grande! (Conteniéndole.)
Venancio.—Usté es un granuja y un borracho que ha vivido hasta hoy asustando a varios tontos que tienen más cariño a la piel que a la vergüenza, y explotando a las mujeres para llenar el buche gratuitamente, que es lo que buscaba usté con esta familia; y eso... lo vengo yo a impedir, ¡so vago!
Epifanio.—Eso... ¡Maldita siá! (Queriendo acometerle.)
Eulogio(Repite el juego.)—¡Miau!
Rosca.—¡La cosa no es pa alterarse aún!
Venancio.—¡Y a esta joven la atosiga usté, porque ve usté que se le va el momio, y porque ella no ha tenío un hombre que la defendiera!...
Matías.—¡Oye, tú, que está aquí su padre!...
Venancio.—¡Muy señor mío! ¡Pero las cosas han cambiao!
Eulogio.—¡Todo cambea! (Con filosofía.)
Venancio.—Yo, esta mañana era un párvulo; pero dende mi casa aquí he dao el gran estirón.
Eulogio.—¡He presenciao el desarrollo!
Venancio.—Y digo que esta mujer...
Epifanio.—¡Esa mujer es mía... para que usté se entere!
Isidra.—¡Suya! ¿Tuya?... (Adelantando.)
Ignacia.—¡Isidra! (Queriendo detenerla.)
Isidra(Con ira.)—¡Pus anda, aquí me tienes; ven por lo tuyo! (Se cruza de brazos terciándose el mantón.)
Epifanio.—Bueno, y si no... ande usté con ella... ¡peor pa usté!... (En tono muy despreciativo.)
Isidra.—¡Peor!... ¿Qué dices? ¡Ladrón! ¿Qué has dicho?... (Con furia.)
Matías.—¡Hija! (Deteniéndola.)
Isidra.—¡Charrán! Peor ¿por qué? ¡Dilo fuerte, dilo pronto! ¡Dilo! (Exaltadísima.)
Venancio.—¡Basta! ¡Ea!... ¡Oiga usté, amigo, cuando esté usté delante de esta mujer, se quita usté el sombrero, así!... (Se adelanta rápidamente, se lo quita y lo tira al suelo con rabia.)
Epifanio.—¡Recontra!
Venancio.—¡Y ahora le voy a cortar a usted la lengua!
Epifanio.—¿A mí?... ¡Vamos a verlo!
Venancio.—¡Mira, ladrón! (Le da un palo.)
Epifanio.—¡Lo mato! (Mete mano al bolsillo y saca la navaja.)
Todos.—¡Socorro! ¡Guardias! ¡Que se matan! (Confusión y gritos.)
Venancio(Al verle sacar la navaja a Epifanio, le coge las manos, obligando al otro con su esfuerzo a que suelte la navaja.)—¡Suelte usté eso, cobarde! ¡Granuja! ¡Ahí quieto! (Lo sienta a la fuerza en uno de los taburetes que están al lado de la mesa del merendero.)
Epifanio.—¡Rosca, que lo mato! (Se levanta en un esfuerzo.)
Venancio(Volviéndole a sentar.)—¡Quieto ahí!
Epifanio.—¡Rosca, quítamelo, que lo mato! (Vuelve a levantarse y Venancio lo vuelve a sentar.)
Eulogio(A Epifanio.)—¡Que tome usted asiento, señor!
Venancio.—Y ahora...
Eulogio.—¡Déjalo ya!
Venancio.—¡Gallina! (Le da un empujón y caen rodando al suelo la banqueta y Epifanio.)
Epifanio(Levantándose y con furor.)—¡Adiós! ¡Nos veremos... y miá si no te la!... (Se las jura y se va limpiándose.)
Todos.—¡Fuera, fuera! (Vanse Epifanio y el Rosca por la segunda derecha.)
Rosca(Vuelve.)—¡Y usté... (A Eulogio.) usté y yo nos veremos!
Eulogio(Con el chirimbolo.)—¡Miau!... ¡Ah... y toma! (Cogiendo la navaja del suelo y cerrándola.) Dale eso a ése y no uséis cosas de estas... ¡que son pa hombres na más! ¡Arrea! (Dándole un puntapié.)
Ignacia(A Venancio, que se ha sentado en un taburete agitado y convulso, y al que rodean Isidra, la Justa, Paco, Juan y Matías.)—¡Pero, sosiégate! ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
Eulogio.—¡Qué quié usté que tenga! ¡El ejercicio que ha hecho!
Venancio.—Es que a mí ese... ¡Maldita sea!... (Se levanta agitado blandiendo el palo. Se separan todos asustados. Vuelve a sentarse.)
Eulogio.—¡Oye, tú, a ver si te estás quieto!
Venancio(Volviendo a levantarse.)—A mí ese chulo no me... (Se separan todos.)
Isidra.—¡Pero, Venancio!... (Le obliga a sentarse.)
Ignacia.—¡Darle agua!
Juan(Con un botijo.)—¡Bueno; pero quitarle el palo!
Matías.—Bueno. ¿Y a qué ha venío tóo esto, si pué saberse?... (Cogiendo el botijo que tiene Juan.)
Venancio.—Pues esto ha venío a que la... (Se levanta y va hacia Isidra.)
Eulogio.—¡Revienta, hombre!
Venancio(Con pasión.)—¡A que la quiero con toda mi alma, señor Matías!
Eulogio.—¡Gracias a Dios!
Matías.—¿Y pa eso sólo has armao esta bronca? ¡Vamos te daba así con el pitorro! (Amenazándole con el botijo.)
Ignacia(A Isidra.)—Ya lo has oído. Y tú, ¿qué dices?
Isidra.—¿Yo?... Ya se lo diré a él, madre.
Eulogio(A Venancio.)—¡Dile que bendita sea su boca!
Venancio.—Bendita sea la... (Aparte a Eulogio.) Cuando tenga más confianza.
Matías.—Lo único que me gusta de este chico es que tiene un carater parecido al mío.
Ignacia.—¡Calla, fiera!
Eulogio.—¡Choca, chico! (Dándole la mano a Venancio.) Y tú... (A Isidra.) el día que sea eso, cuenta con unos bebés, charol de primera. En fin, pa celebrar lo de éstos, (A Paco.) dele usté al manubrio y echemos un baile.
Todos.—¡A bailar! ¡A bailar! (Toca Paco y bailan todos.)
Eulogio(A la señá Ignacia.)—¿Quiere usté?
Ignacia.—¡Vamos allá! (Se cogen y bailan.)
Eulogio.—¡Y viva San Isidro!...
Todos.—¡Viva! ¡Viva!... (Algazara, voces y risas. Mucha alegría.)
TELÓN