CUADRO TERCERO

CUADRO TERCERO

Local cuadrado de paredes blancas, en planta baja, que denota haber servido recientemente para tienda o almacén. La puerta del foro un poco a la derecha, y de dos hojas abiertas, da a la calle. Dentro, en la pared del fondo, un cartel con letras de imprenta que dirá: «El Vaivén, Sociedad de baile.—Matinés los jueves.—Prohibido entrar al salón con botas y todas clases de bebidas.—No se permite bailar con la capa puesta.—No seazmiten en el tocador más que señoras solas.—Guardarropa a voluntaz.—Vocal de turno,El Chinares.—Bastonero,El Canito.—Encargado del ambigú,Lucio el Rifero». En los laterales izquierda, en primer término, una puerta atrancada con una mesa. Sobre la puerta un letrero que dice: «Guardarropa». Al lado otro que dice: «No hay devolución, sin chapa». En segundo término, otra puerta con otro letrero «Ambigú», y al lado en el telón, frente al público, «Pagos al contado.—On parle Francaise.» Ocupando todo este frente, tres o cuatro veladores de hierro, y otro en primer término, con unas cuantas banquetas alrededor. En las laterales derecha, una sola puerta, grande, sobre la que dice: «Entrada al salón». Dicha puerta la cubren dos cortinas encarnadas, recogidas con guardamalletas. Del techo pende una araña, hecha con dos palos cruzados y cadenetas de papel, con cinco lámparas eléctricas, una en cada punta y otra en el centro colgando el flexible. Forillo de calle. Es de noche.

NievesySerafín,sentados en el velador de primer término; ella a la derecha, y con una carta con sobre, en la mano. En segundo término, en otro velador,Melquiades, El Virutas, El TuliquiyBernabé. Mozas1.ªy2.ªcon unJoven,toman cerveza en otra de las mesas. ElCamareroque sirve, es un viejo calvo y chato, que viste pantalón gris, alpargatas negras, pañuelo al cuello y smoking.Jóvenes1.º, 2.º, 3.º y 4.º,están a la puerta del salón, mirando hacia adentro y jaleando a los que bailan. El organillo, con sonido muy atenuado, deja oir una polka. En el guardarropaLucio el Rifero.Durante la primera escena, entran dos o tres parejas de la calle al Salón. A su tiempo, salen del mismo,un Jovenyuna Joven.Todo el mocerío de ambos sexos que figura en este cuadro, denotará por su aspecto físico y por su indumento que pertenece a la más baja extracción del hampa madrileña, que nutre sus gloriosas huestes de organilleros, timadores y pícaros de toda laya. Empieza la acción.

Joven 1.º—¡Ole ahí!... ¡Finura!

Joven2.º—¡Lo ceñido!

Joven3.º—¡Arza, Babolla, que te sobra terreno con un baldosín!

Joven4.º—¡Filigranita pura! ¡Ele! (Salen del salón un Joven y una Joven y van al guardarropa a recoger sus prendas, previa la presentación de la chapa.)

Un Joven.—Lucio; lo nuestro.

Lucio(Con voz aguardentosa.)—¿Ya sus vais? (Les da el sombrero y un mantón de Manila.)

Un Joven.—A ésta, que la llaman. (Vanse foro derecha.)

Moza1.ª (De las que están en la mesa.)—Oye; ¿cómo tardará tanto Isidoro?

Un Joven(En la misma mesa.)—Ya me escama. A ver si ha bajao a trabajar a la Puerta del Sol y le han echao el cierre los de la Poli.

Moza1.ª—Si supiera que no venía... el “Colores”, me ha convidao a cenar. (Se levantan y se dirigen al salón.)

Moza2.ª—No te comprometas, que luego llega Isidoro a los postres, lo toma a mal, y acuérdate del domingo pasao, que llevabas carne de membrillo hasta en elguá. (Llegan a la entrada del salón.)

Un Joven(A los que están formando grupo.)—¡A ver si va a poder ser que pasemos! (Abren calle y entran, primero las mujeres con su acompañante y luego los otro cuatro. Cesa el organillo.)

Nieves(Entregándola a Serafín.)—Aquí tiés la carta; mándala cuando quieras.

Serafín(Tomándola.)—Gracias, chacha; así se portan las mujercitas. (Se levantan y avanzan.) ¿A quién se la diriges?

Nieves.—A mi madre.

Serafín.—¿Qué la dices?

Nieves.—Que esta noche ya no vuelvo a casa. Que no me esperen más; que me voy con un hombre que me quiere pa toa su vida.

Serafín.—¡Ele!

Nieves.—Pero antes de mandarla dime la verdá, por Dios. ¿Tú no tiés compromiso con ninguna mujer?

Serafín.—¡Y dale!

Nieves.—¿No me engañas?

Serafín.—Mis labios, pa ti besos y verdades; no tién otra cosa, nena. (Vuelve a tocar el organillo.) Y ahora vamos ahí dentro, y luego donde yo te lleve, y mañana juntitos pa siempre.

Nieves.—¿Pa siempre, Serafín?

Serafín.—¡Ni qué decir! ¿Oyes? ¿No te embebece esa música? (Casi al oído.) Vamos al salón, que vean canela. (Entran en él.)

Melquiades,elTuliqui,elVirutasyBernabé

Melquiades(Por Nieves.)—¿Lo veis? ¡Otra a la canasta!

Virutas.—¡Se la lleva en el pico!

Melquiades(Levantándose y avanzando al proscenio.)—¿Pues vosotros oserváis la locura de esa chavala con Serafín? Pues es un grano de Anís del Mono, comparao con el estrago que yo le he producido a la otra hermanita.

Tuliqui.—¿Tanto?

Melquiades.—¡Chiquillos!... ¡Me quiere, que en algunas ocasiones, ya hasta me carga; pero me carga bárbaramente!

Virutas.—Bueno; pero ¿sacas algo?

Melquiades(Sonriendo.)—¿Sacas? ¡Una enormidaz! (Saca cuatro cigarros puros, que reparte y encienden.) Ahí van tresPanatelas:Flor de Cuba. Hay que echar humo, jóvenes.

Virutas.—¡Eres un gran sujeto, Melquiades!

Bernabé.—Épico. (Enciende.)

Tuliqui.—Pa las mujeres, unbacilus.

Virutas.—Si a los hombres se les pusiesen rótuloscomo a los comercios, a ti te se debía de poner en la cinta del sombrero: “A la nueva encarnación...”

Melquiades(Con extrañeza.)—¡A mi encarnación!...

Virutas.—Déjame acabar, hombre. “A la nueva encarnación... de don Juan Tenorio.”

Melquiades(Sonriendo, satisfecho.)—¡Ah; eso sí! ¡Me habías alarmao! (Chupando el cigarro.) Vamos a humear. (Entra triunfalmente en el salón, fumando y bailando; los otros le siguen chupando los puros.)

Todos.—Humeemos.

Avelino,foro derecha. Luego elCamarero,del Ambigú.

Avelino(Llega a la puerta y retrocede, volviendo a asomarse mira a todas partes con cara asustada. Entra tímidamente de puntillas. Viene con traje de americana y sombrero.)—Aquí debe ser. (Lee el cartel.) Justo: ahí “El Vaivén”, escrito; (Acercándose al salón y mirando.) y ahí dentro, corroborao. (Mirando dentro.) ¡Relente!... ¡Pero qué pegaos bailan aquí! ¡Hay pareja que no se la conoce la soldadura! Y el caso es que son parejas que se pegan, pero se ve que no se hacen daño. ¡Qué gentuza! (Cesa el organillo. Avelino se separa de la puerta.) Dios quiera que no tarden la Benita y la señá Paca la Fiera, que mientras van por los niños, me han dicho que entrase yo a tomar datos. Tomaré datos. (Vuelve a mirar por la puerta del salón.)

Camarero(Saliendo y fijándose en Avelino.)—¿Qué hace aquél? (Llamándole desde lejos.) ¡Chist!

Avelino(Volviéndose asustado.)—¿Qué?

Camarero.—¿Qué va usté a tomar?

Avelino.—Datos. Iba a tomar datos, ¿sabe usté?, porque yo no soy socio, pero soy transeunte y venía a... a... esperar que viniera una familia.

Camarero.—¿No querrá usté tomarme el pelo, verdá?

Avelino(Fijándose en la calva.)—Yo no quiero imposibles, camarero. De forma que hasta ver si vienen las personas que espero, tráigame usté un sifón de gaseosa, que tengo la boca seca.

Camarero.—En seguida. (Vase, vuelve y sirve en el velador de primer término lo pedido por Avelino, y se retira.)

Avelino,Joven1.º,Joven2.º;luego elCamarero

Avelino.—¡Dios quiera que vengan pronto esas mujeres! ¡Estoy azoradísimo! Aunque yo creo que hago mal, porque si sale algún chulo de esos y ven que me alagarto, me se comen. Sí, yo me hago el fresco, es mejor. Adoztaré un aire de fresco. ¿Qué aire será mejor: este o este? (Hace dos posturas ridículas.) Ahora, pa lo que yo no tengo agallas es pa entrar al salón y hacer lo que me ha dicho la Benita, que me ha dicho, dice: “Tú, de que llegues, entras donde bailan, y si ves a mi hermana con el Serafín, te vas y le dices:” (Mirando hacia el salón.) “Muy señor mío: (Salen del salón los Jóvenes 1.º y 2.º) ¡dos puntos! (Por los que salen.) Me alegraré”... (Por los jóvenes.) Me alegraré que no se fijen en mí. (Se sienta a lado del velador en su parte izquierda.)

Joven1.º (Al otro.)—Oye, tú, ¿quién es ese pelanas?

Joven2.º—¡Gachó, pero que no lo he visto en mi vida!

Avelino.—(¡Ya se han fijao! Aquí del aire.) (Adopta un aire de despreocupación.)

Joven1.º—Yo voy a ver. (Se acercan a la mesa de Avelino.) Buenas y refrescantes.

Avelino.—Gordas y dulces. (Yo no me achico.) (Al Joven 1.º, que se ha quitado la gorra para saludar.) Cúbrase el joven.

Joven1.º—Gracias; es que no me viene la gorra.

Avelino.—¿Y qué apetecía el socio?

Joven1.º—Usté perdone mi curiosidaz.

Avelino.—El aseo es imperdonable; diga el amigo.

Joven1.º—¿A usté le han traído aquí pa rifarlo, pollo?

Avelino.—(¡Arrea!) Sí, señor; me han traído aquí pa rifarme, pero al que yo le toque, pué que se le hinchen las narices.

Joven1.º—¿Esas? (Por las de Avelino.)

Avelino.—O las vecinas. (Por las del Joven 1.º)

Joven2.º—Pues las tié usté bastante largas.

Avelino.—¡Y eso que no las tengo todas conmigo!

Joven1.º—¿Y qué está usté tomando, si no es mal preguntao?

Avelino.—¡Gaseosa! (Levantándose.)

Joven1.º—¡Qué embustero!

Avelino.—Que sí, señor; que es gaseosa.

Joven1.º—A ver. (Con mucha tranquilidad se sirve un vaso y se lo bebe. Avelino le contempla asombrado.) Oye, (Al segundo.) pues es verdá.

Joven2.º—¡Pero qué va a ser gaseosa!

Joven1.º—Que sí, hombre; prueba y verás.

Joven2.º—¿De dónde? (Se sirve otro vaso y se lo bebe.) Oye: pues tié razón. (Aparte al primero.) (¡Hemos refrescao!)

Joven1.º—¿Lo estás viendo? (A Avelino.) ¡Que aproveche! (Inician el mutis hacia el salón.)

Avelino.—¡Igualmente! (¡Qué sinvergüenzas! No, pues yo no me aguanto.) (Alto.) Oigan, jovencitos, hagan el osequio; otra curiosidad.

Los dos(Volviendo.)—¿Qué pasa?

Avelino(Les hace seña que se acerquen.)—Ustés que tó lo saben; ¿pa sacar el líquido de aquí dentro, de dónde se aprieta, de aquí (El pitorro.) u de aquí? (Al dar a la palanca sale el líquido, poniéndoles perdidos.)

Joven2.º—¡Mi madre! (Retrocediendo.)

Joven1.º (Agresivo.)—¡Y nos ha mojao! (Van a acometerle, pero Avelino, que ha dejado el sifón sobre el velador saca una pistola del bolsillo y les apunta.)

Avelino.—Bueno, pero si no les gusta a ustedes, les dejo secos; cosa de un segundo.

Los dos(Al ver la pistola echan a correr y se meten en el salón.)—¡Rediez!

Avelino(Riendo.)—¡Ja, ja, ja! ¡Miá si se dan cuenta que esta pistola es un abanico! (Tira del cañón y saca un abanico, con el que se hace aire, contoneándose.)

Camarero(Que sale del ambigú con un servicio para el salón.)—Pero, ¿qué hace usté?

Avelino.—Dándome aires de matón. (Vase el Camarero.)

Avelino, Benita, Paca la Fiera;luego tresChicosy dosChicas,hermanos, el mayor de doce años y la pequeña de cinco, vestidos pobremente, por el foro izquierda. Los chicos llevan todos en el bolsillo un pliego de papel de barba.

Benita(Se asoma y llama.) Avelino. (El organillo vuelve a sonar.)

Avelino.—¿Vosotras? (Guarda la pistola y va a la puerta.) Adelante.

Benita.—Pase usté, señá Paca.

Paca(Entrando.)—¿Es aquí?

Avelino.—Aquí es. (Benita va a mirar por entre las cortinas de la puerta del salón.)

Paca(En la misma puerta.)—¡Lástima de edificio! Dentro de un minuto no queda de tóo esto ni el solar.

Avelino.—¿Y los niños?

Paca.—Ahí los traigo. (Va a la puerta con ellos.) Pasar, pichones. (Entran los cinco hasta el proscenio.)

Avelino.—¡Rediez, qué orfelinato!

Paca.—Aquí los tié usté: ¡cinco pedazos de mi alma!... ¡cinco pedazos! ¿No es esto pa poner el grito en el cielo?

Avelino.—Pa poner el grito en el cielo y una escuela municipal. Sentarse, pedacitos. (Los Chicos se sientan en un velador del fondo, colocándolos Avelino.)

Paca.—¡Y que no me rechistéis!

Avelino.—¿Y son todos de usté?

Paca.—Pa lo que usté guste mandarles; que si fueran patatas, no sabe usté lo que se lo agradecerían. (A los chicos.) Bueno, ya sabéis, luceros; vosotros lo de siempre: cuando entren los guardias, os escurrís y a casa. Y ahora por lo pronto, sacar los documentos. (Los chicos sacan del bolsillo los papeles.)

Avelino.—¿Qué documentos son esos?

Paca.—Lasfesesde bautismo. ¿No ve usté que cá mes tengo una escaramuza de estas con ese ladrón? ¡Pues ya los presento con el comprobante en la manita! Los llevo catalogaos.

Avelino.—¡Pues hace precioso! ¡Paecen un lote!

Benita.—¡Chits!... Callarse... allí están. Ya veo a mi hermana con Serafín; venga usté.

Paca(Va corriendo a mirar.)—¿Dónde están?

Benita.—Allí, a la derecha; mire usté. (Quedan las dos mirando.)

Chico1.º (A Avelino.)—¿Se puede tomar algo?

Avelino.—¿Qué queréis?

Chico1.º—¿Habrá escabeche?

Avelino.—Dentro de un minuto, pué que no haiga otra cosa.

Chico1.º—¿Nos podía usté dar un bocadillo?

Avelino.—Eso tu mamá, que muerde.

Paca.—¡Ah!... ¡Sí!... ¡Allí!... ¡Ya los veo! ¡Ay, ladrón! ¡Ya te he guilao! ¡Ya eres mío! (Quiere desliarse el vergajo de la cintura y entrar.)

Benita(Deteniéndola y haciéndola, ayudada de Avelino, que vuelva al centro de la escena.)—¡Quieta, por Dios, que lo echa usté a perder!

Paca.—¡Soltarme!... ¡Maldita sea la leña! Sí: baila, baila, ladrón. Bueno; si le pego fuego al local, salven ustés a las criaturas.

Benita.—¡Señá Paca, por Dios!

Avelino(¡Qué mujer!... ¡Si lo sé la traigo conMinimax!)

Benita.—Aquí se debe hacer lo convenido: unalecióna mi hermana, un escarmiento a ese tío y ¡Laus Deo!

Paca.—¿Ha dicho usté quedeo? ¡Puño cerrao y me va a parecer poco! Vamos a entrar bailando usté y yo.

Avelino.—Bueno; pero mucho cuidao, que llevo un terno de lana dulce.

Paca(A Avelino.)—Usté, cuando estemos a tiro devergajo, me suelta; que el resto de lasuaré, es cosa mía.

Avelino.—¡Prudencia, por Dios!

Benita.—Yo aquí me quedo con laprole.

Paca.—Adentro. (Entran bailando.)

Benita.—¡Ahí va el agua! ¡Dios los coja confesaos! ¡Ya se acercan!... (Mirando al interior del salón.) ¡Aún no los han visto!... ¡Ya han reparao! (El organillo toca cada vez más despacio.) ¡El señor Melquiades se mete debajo de un banco!... ¡Serafín no sabe qué hacer!... (Comienza dentro un murmullo que crece.) Hablan... disputan... todos se arremolinan... ¡Saca el vergajo!... ¡Ay! (Se oye dentro un grito espantoso.) ¡¡En metá de los sesos!! (A partir de esta frase, el escándalo de dentro es formidable. Gritos, alaridos, ayes, etc. Voces de “¡Guardias!... ¡Socorro!... ¡Que se matan!...”)

Salen del salón hombres y mujeres chillando.Tuliqui,Melquiades,Viruta,Bernabé,que pasan a la izquierda; detrásSerafín,sin sombrero, cuello, ni corbata, cogido por la solapa de la americana porPaca la Fiera,que enarbola el vergajo. Detrás,Nieves,llorosa y aterrada, cuatro o cinco concurrentes del baile yAvelino,con toda la chaqueta rota por un costado y la manga. Todos salen trémulos y demudados.Benitase aparta para que salgan, y losChicosse esconden bajo un velador. Otros concurrentes quedan en la misma puerta escuchando.

Tuliqui(Corriendo.)—¡Un guardia!... ¡Un guardia!

Avelino(Queda en el centro.)—¡Un sastre! (Enseñando el roto.) ¡Un sastre!

Melquiades(Pasando a la izquierda.)—¡Mi media dentadura!... ¡A ver mi media dentadura!

Serafín(Saliendo furioso.)—¡Suelta!

Paca.—¡Granuja! ¡Golfo! ¡Pelanas!

Serafín.—¡Suelta o te parto el alma!

Paca.—¡Ni muerta! No vendo ni una alcachofa más pa que tú te chulees con nadie; ea: se ha acabao. (Colocación de derecha a izquierda; Paca, Benita, Avelino, Nieves, Serafín, Melquiades, etc. El coro alrededor.)

Nieves.—Pero, ¿quién es esta mujer? (A Serafín.)

Paca.—¿Qué quién soy? Una prima pa el señor; pa usté, puede que una tía; en el fondo, una madre que no se deja avasallar. Ni más ni menos.

Nieves.—Pero, ¿qué dice esta mujer, Serafín; contesta, por Dios?

Benita(A su hermana.)—Pero, ¿estás sorda? Pues dice que es la socia de aquí, del amigo.

Paca.—Hace catorce años cumplidos; catorce, pa que usté lo sepa, joven.

Nieves(A Serafín.)—Pero, ¿no decías que estabas libre?

Avelino.—Estaba libre, pero le han bajao el “Alquila.”

Serafín.—Tóo eso es mentira, Nieves; no lo creas.

Paca(Amenazadora.)—¿Que no lo crea? (Hace avanzar a los chicos; Serafín, al verlos, huye hacia la izquierda.) Aquí tié usté las consecuencias. Con sus fés de bautismo; (Los chicos presentan los papeles.) los cinco reconocidos; deletrée usté si sabe.

Avelino.—¡La prueba testifical es pa bajarle las orejas al caballo de la Plaza de Oriente! (Pasa al lado de Serafín.)

Nieves.—¡Qué infamia! ¡Qué vergüenza! (Llora abrumada, sentándose en un velador del fondo.)

Serafín(Ya sin saber qué decir.)—Está bien. ¡Maldita sea! ¡Ponerme en un bochorno como este cada ocho días! ¿A ti te paece bonito lo que me has hecho?

Paca(Señalando a los niños.)—¡¡Pues y lo que me has hecho tú, ladrón, que no gano pa judías!!

Avelino.—¡Cinco pedazos! ¡¡Menudo estropicio!!

Serafín.—Te juro que me las pagas, ¡por estas! (Paca le amenaza, y contenida por todos, se agrupa a la derecha con sus hijos, siempre con el vergajo en la mano.)

Benita(Interviniendo.)—No la regañe usté, que no ha sido ella. El que nos ha descubierto esta gatada de usté diciéndonos que era usté un sinvergüenza y un canalla, ¿sabe usté quién ha sido?

Serafín.—¿Quién?

Benita.—Pues aquí, mi amante. (Cogiendo a Melquiades y trayéndole a su lado.) Ven aquí, rico.

Melquiades(Asombrado.)—¿Qué dices?

Benita.—¿Verdá que has sido tú el que nos ha dicho que el señor era un sinvergüenza?

Melquiades.—¿Yo?... Oye: a mí no entremezclarme. (Se aleja hacia la izquierda, pero Serafín, cogiéndole de la americana, le obliga a detenerse.)

Serafín.—¿Que ha sido éste?

Melquiades(A Benita.)—Pero, ¿qué traición me haces?

Benita.—La que merece la infamia de usté, de brindar mi conquista a esos tres golfos. (Señalando a Virutas, Tuliqui y Bernabé.) Pero luego, la conquista ha sido que el muy calavera se ha pasado quince días subiéndome la ropa.

Avelino.—¡¡Del río; acaba los párrafos!!

Serafín(Encarándose con Melquiades.)—¿De modo que has sido tú? Pues toma, por charrán. (Le da una bofetada.)

Melquiades(Con asombro.)—¡Mi madre! Pero... ¿me ha pegao?

Avelino(A Serafín.)—Dele usté otra, que se ha quedao en la duda.

Serafín.—Y en la calle, ¡te voy a partir el corazón!

Melquiades.—¿A mí? Soltarme, que voy a escabechar un bonito. (Se lían a golpes. La gente grita. Salen todos a la calle. Paca, comienza a repartir vergajazos y hace mutis seguida de sus hijos.)

Benita(Consolando a Nieves.)—¿Lo ves? ¿Lo estás viendo? ¡Pa caer en esta golfería y en esta inmundicia, has querido dejar la honradez de tu casa y te has desapartao de un hombre de bien! ¡Loca!... ¡Más que loca!

Nieves(Llorosa y airada.)—¿Y tú quién eres pa hacerme cargos?

Avelino(A Benita.)—¡Cállate, que bien castigada está! ¡Menuda lección!

Benita.—¡Y que ha sido una leción de solfeo! (Abrazándola para llevársela.) En fin, no llores. Y ahora, vamos a casa, y mañana vuelves con Higinio. ¡Y da gracias a que tiés una hermana tonta!

Avelino.—Y un cuñao aznegao. (Mirando el roto de su americana.)

Nieves(Dejándose llevar.)—¿Y qué le decimos a padre?

Avelino.—A padre yo se lo contaré todo que estoy en condiciones de hablar como un descosido (Mirándose al suyo de la ropa.) Andando. (Las hermanas, inician el mutis por el foro.)

(A ellas.)

Y que os sirva el escarmientopa ser humildes y honradas.

Y que os sirva el escarmientopa ser humildes y honradas.

Y que os sirva el escarmientopa ser humildes y honradas.

Y que os sirva el escarmiento

pa ser humildes y honradas.

(Al público.)

Y aquí termina el sainete,perdonad sus muchas faltas.

Y aquí termina el sainete,perdonad sus muchas faltas.

Y aquí termina el sainete,perdonad sus muchas faltas.

Y aquí termina el sainete,

perdonad sus muchas faltas.

TELÓN


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