Chapter 4

Una sola idea creo necesaria para completar esa teoría marxista, como ya lo sostuve en la primera edición deSocialismo y criminalidad.

Esa teoría irrefutable tiene que ser despojada de esa especie de dogmatismo unilateral que ha venido asumiendo en Marx y más aún en Soria.

Es cierto que todo fenómeno e institución social, moral, jurídica o política, no es más que la repercusión del fenómeno y de las condiciones económicas en cada momento del ambiente físico e histórico.

Pero por la ley de causalidad natural, por la cual todo efecto es siempre la resultante de muchas causas enlazadas y nó de una sola, y todo {159} efecto se convierte a su vez en causa de otros fenómenos, es necesario completar esa forma demasiado esquemática de una idea verdadera.

Como todas las manifestaciones psíquicas del individuo son la resultante de sus condiciones orgánicas (temperamento) y del ambiente en que vive, así todas las manifestaciones sociales de un pueblo —morales, jurídicas, políticas—, son la resultante de sus condiciones orgánicas (raza) y del ambiente, en cuanto éstas determinan una organización económica dada, que es la base física de la vida.

Pero como en seguida y a su vez las resultantes condiciones psíquicas del individuo, influyen aunque con menor eficacia —de efecto convertido en causa— sobre sus condiciones orgánicas y sobre el éxito de su lucha por la vida, así también las instituciones morales, jurídicas y políticas, a su vez, de efecto se convierten en causa, (no existiendo para la ciencia positiva ninguna diferenciasubstancialentre causa y efecto, sino en que el efecto es subsiguiente constante de un fenómeno dado, y la causa es su precedente constante) y por lo tanto reaccionan con mucha menor eficacia sobre las condiciones económicas.

Por ejemplo, un individuo que sepa de higiene, puede influir sobre las imperfecciones de su {160} aparato digestivo, pero siempre dentro de los límites muy restringidos de su potencialidad orgánica —como un descubrimiento científico o una ley electoral puede influir sobre la industria o sobre las condiciones del trabajo, pero dentro de las líneas de la organización económica fundamental—. Así, las instituciones morales, jurídicas, políticas, determinan efectos bastante mayores en las relaciones de las varias categorías de la clase detentadora del poder económico (capitalistas, industriales y propietarios territoriales), que en las relaciones de los capitalista-propietarios por una parte y los trabajadores por otra.

De todas maneras —y enviando al sugestivo libro de Soria al lector que quiera ver cómo, con esa ley marxista, se explican positivamente todos los fenómenos, desde los mínimos hasta los grandiosos, de la vida social—, me basta por ahora con haberla recordado aquí, porque ella es verdaderamente la teoría sociológica más positiva, más fecunda, más genial que se haya presentado nunca, y por la cual, repito, tanto la historia social en sus más grandiosos dramas, cuanto la historia individual en sus episodios más nimios, obtienen una explicación positiva, fisiológica, experimental —en pleno acuerdo con la orientación, que fue llamada materialista, del pensamiento científico moderno—.

{161} La historia humana tuvo dos explicaciones unilaterales y por lo tanto incompletas aunque positivas y científicas —fuera de las anticientíficas del libre albedrío o de la providencia divina— y son eldeterminismo telúricosostenido desde Montesquieu hasta Buckle y Metschnikoff, y eldeterminismo antropológico, sostenido por todos los etnólogos que limitaron a los caracteres orgánicos y psíquicos de raza la razón histórica de los acontecimientos.

Carlos Marx con eldeterminismo económicoresume y completa las dos teorías haciéndolas verdaderamente psicológicas.

Las condiciones económicas —que son la resultante de las energías y aptitudesétnicasoperando en un ambientetelúricodado— son la base determinante de todas las demás manifestaciones —moral, jurídica, política— en la existencia humana, individual y social.

Tal es la genial teoría marxista, positiva y científica si las hay, apoyada como está por las más seguras indagaciones de la geología y de la biología, de la psicología y de la sociología.

Sólo por medio de ella pueden los filósofos del derecho y los sociólogos, determinar la verdadera naturaleza y las funciones delEstado, el cual, no siendo otra cosa que «laSociedad{162} jurídica y políticamente organizada», no es evidentemente sino el brazo secular de que dispone la clase detentadora del poder económico —y por lo tanto del poder político, jurídico y administrativo—, para conservar y ceder lo menos y lo más tarde posible sus propios privilegios.

* * *

La otra teoría sociológica con que Carlos Marx ha enrarecido realmente las tinieblas que hasta ahora obscurecían el cielo de las aspiraciones socialista —que, sin embargo, por el solo hecho de su existencia secular tienen la confirmación de responder instintivamente a la verdad de las cosas— y ha dado al socialismo científico la brújula política para orientarse con plena seguridad en el debate de la vida diaria: es la ley histórica de lalucha de clase.

Una vez establecido que las condiciones económicas de los grupos sociales como de los individuos son el fundamento determinante de cualquier otra de sus manifestaciones morales, jurídicas, políticas; es evidente que cualquier grupo social como cualquier individuo será empujado a obrar según su utilidad económica, porque tal es la base física de la vida y las condiciones de cualquier otra existencia; y por lo tanto es evidente que, en el orden político, toda clase social {163} será empujada a hacer leyes, a establecer instituciones, a consagrar costumbres y creencias que respondan a su utilidad directa o indirecta.

Leyes, instituciones, creencias que después, por transmisión hereditaria y por tradición, velan y esconden su origen económico, y son por lo tanto, muy a menudo, sostenidas y defendidas por juristas y filósofos, o también por profanos, como verdad existente por sí misma, sin apercibir su fuente real; pero no deja de ser esa la única explicación positiva de esas leyes, instituciones y creencias. Y ahí justamente reside la potencia genial de la mirada de Carlos Marx.

Y ya que, en el mundo moderno, las clases son clara y substancialmente dos, a pesar de sus variedades accesorias —de un lado lostrabajadoresde cualquier categoría a que pertenezcan, y del otro los propietariosno trabajadores— en las conclusiones prácticas y en la disciplina política, la teoría socialista de Carlos Marx lleva a este resultado evidente: que así como los partidos políticos no son más que el eco y el portavoz de los intereses de clase, así también por más variedades superficiales o metódicas que puedan existir, los partidos políticos no pueden ser substancialmente más que dos: el partido socialista de los trabajadores y el partido individualista de la {164} clase detentadora de la tierra y de los demás medios de producción.

Las diferencias del monopolio económico pueden determinar cierta diversidad decolorespolíticos: y he dicho siempre que los grandes propietarios de la tierra, por ejemplo, representan las tendencias conservadoras delinmovilismopolítico, mientras que los detentadores del capital mueble o industrial representan a menudo el partido progresista, naturalmente llevado a las pequeñas innovaciones de forma y superficie, mientras que los detentadores sólo del capital intelectual, profesionales libres y sus similares, pueden también llegar hasta el radicalismo político.

Pero en la substancia vital de las cosas, es decir en la cuestión económica de la propiedad, conservadores, progresistas, radicales, todos son individualistas, carne y médula de la misma clase social, y por lo tanto están substancialmente divididos, a pesar de las simpatías sentimentales pero poco concluyentes, de la clase de los trabajadores y de aquellos que, aun perteneciendo por su cunaá la otra orilla, explícitamente abrazan y defienden el programa político que responde necesariamente a la primordial e imprescindible necesidad económica, esto es, la socialización de la tierra y de los medios de producción, {165} con todas las innumerables y radicales transformaciones morales, jurídicas y políticas, que determinará naturalmente en el mundo social.

Y he ahí, por consiguiente, cómo la vida política contemporánea no puede sino degenerar en el bizantinismo más estéril o en el comercialismo más corrompido, desde que se limita a las batallas superficiales de los partidos individualistas, divididos hoy, solamente, por el calor y la etiqueta formulista, pero de tal modo confusos en sus ideas que a menudo se ven radicales y progresistas menos modernos en las ideas sociales que muchos conservadores.

Sólo con la presentación y el fortalecimiento del partido socialista, es que la vida política se reavivará y saneará, porque —desaparecidas de la escena política las figuras históricas de los patriotas y las razones personales de discusión entre los representantes de las varias gradaciones políticas— será inevitable la formación de ese conglomerado de los partidos individualistas que anuncié en el parlamento italiano en la sesión del 20 de Diciembre de 1893, y cuyos síntomas de formación aumentan cada día.

Y el duelo histórico se empeñará entonces, y la lucha de clase desplegará entonces también, en el terreno político, su benéfica influencia, no {166} en el sentido mezquino de los pujilatos o de los ultrajes, de los rencores o de las violencias personales, sino en el significado grandioso de un drama social que con toda el alma deseamos tenga por la adelantada civilización y cultura, un desenlace sin convulsiones sangrientas, pero que de todos modos está establecido ya por la fatalidad histórica y no es dado ni a nosotros ni a nadie, impedirlo o retardarlo.

Como se ve, estas ideas del socialismo político llevan a esa mismatolerancia personalunida a laintransigencia en las ideasque es, también, efecto de la psicología positiva en el campo filosófico, y por las cuales, mientras podemos tener la mayor simpatía personal por este o aquel representante de la fracción radical del partido individualista (como, por otra parte, para cualquier representante honesto y sincero de cualquier opinión científica, religiosa o política), debemos sin embargo reconocer absolutamente que ante el socialismo no existen los llamados «partidos afines». O de este lado o del otro —o individualistas o socialistas— no hay camino del medio; y he tenido que convencerme cada vez más de que la única táctica útil para la formación de un partido socialista vital, es justamente esa intransigencia de las ideas y ese {167} rechazo de cualquiera de las llamadas «alianzas» con los partidos afines, los que no pueden representar para el socialismo otra cosa que una «falsa placenta» para un feto no viable.

Conservadores y socialistas son productos naturales del carácter individual y del ambiente social, porque se nace conservador o innovador, como se nace pintor o cirujano. Por consiguiente, los socialistas no tienen ningún desprecio ni rencor hacia los representantes sinceros de cualquier fracción del partido conservador, aunque combatan a todo trance sus ideas. Si algún socialista cae en la intolerancia o en elultrajepersonal, es víctima de la emoción momentánea o de un temperamento poco equilibrado y sereno; y por lo tanto es muy excusable.

Lo que provoca sonrisa de compasión, es ver a ciertos conservadores «jóvenes de años pero viejos de pensamiento» —porque el conservatismo de los jóvenes, si no es cálculo de ganancia, es indicio de anemia psíquica— tomando cierto aire de suficiencia y casi de compasión hacia los socialistas conservadores cuando más, como «extraviados», sin advertir que si es normal que los viejos sean conservadores, los conservadores jóvenes, salvo pocas excepciones, no son más queegoístastemerosos de perder las ociosas {168} conveniencias de la vida en que han nacido, o las comodidades de grey ortodoxa. Es decir que son, si no microcéfalos, seguramentemicrocardíacos. El socialista, entretanto, que tiene todo que perder y nada que ganar sosteniendo abiertamente sus ideas, puede oponerles toda la superioridad de su altruismo desinteresado, máxime cuando, nacido de clase aristocrática o burguesa, se aparta de las lisonjas de la vida brillante y ociosa, para defender la causa de los miserables y de los oprimidos.

¡Pero —se dice— estos «socialistas burgueses» lo hacen por amor a la popularidad! Extraño egoísmo, de todas maneras el de aquél que al «individualismo burgués» de los estipendios y de las súbitas ganancias, prefiere el «idealismo socialista» de la simpatía popular, aun cuando ésta no le faltara después por otros caminos y con otros medios que lo comprometieran menos ante la clase que está en el poder.

De todos modos deseamos que cuando la burguesía tenga que ceder el poder económico y por lo tanto político, para que vaya a beneficio de todos en la nueva organización social —y vencedores y vencidos, como decía muy bien Berenini, se hagan verdaderamente humanos, sin distinciones de clase en la común seguridad de {169} una vida digna de criaturas humanas— deseamos, decía, que al ceder el poder, la burguesía dé pruebas de esa dignidad y respetabilidad de que ha dado y da la aristocracia en su despojo repentino como clase, obra de la misma burguesía triunfante con la Revolución Francesa.

De todas maneras, esta verdad substancial del socialismo marxista y su perfecta e íntima correspondencia con las inducciones más seguras de la ciencia positiva, explican hasta la saciedad los progresos inmensos, no sólo del proselitismo —que también podría ser el efecto puramente negativo de una incomunidad material y moral hecha aguda en un período de crisis social— sino sobre todo en la concorde unidad de disciplina y en la solidaridad consciente que en su manifestación universal y periódica del 1º de Mayo, presenta una grandiosidad de fenómeno moral cuyo parangón no se nos ofrece en la historia humana, si se exceptúa el movimiento del primitivo cristianismo que, sin embargo, tuvo un campo de acción mucho más estrecho que el socialismo contemporáneo.

Y desde hoy —fuera de los conatos histéricos o inconscientes de un regreso de la escéptica burguesía al misticismo como salvación de la crisis material y moral del momento, justamente {170} como la mujer licenciosa se hace devota a la vejez— y desde hoy, adversarios y partidarios están obligados a reconocer que el socialismo representa hoy, como el cristianismo al derrumbarse el mundo Romano, la única fuerza que devuelva a la vieja civilización humana, la esperanza en un porvenir mejor, en nombre de una fe, no ya nacida de los inconscientes ímpetus del sentimiento, sino de la consciente seguridad de la ciencia positiva.

{171}

Albertini………………..La questione delle otto ore di lavoro.

Amicis, De………………..Osservazione sulla questione sociale.

Arcangeli……………………….La evoluzione della proprietà.

Ardigo…………………………………….Obras filosóficas.

Asturaro…………………………………….I ritmi sociali.

Bagehot…………Lois scientifiques du developpement des nations.

Bebel……………………………….La mujer y el socialismo.

»……………………………Zukunftstaatund Socialdemokratie.

Biel……………………………….A los labradores toscanos.

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Bordier…………………………….La vida de las sociedades.

Boucher………………………………Darwinismo y socialismo.

Broca……………………………………….Las selecciones.

Ciccotti…………..Socialismo di Stato e socialismo democratico.

Cognelti de Martiis…………………………Socialismo antico.

{172}Colaianni………………………………..Il socialismo.

»……………………………………………….In Sicilia.

Deville………………………………………..L'anarchisme.

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Ellero, P.……………………………..La tirannide borghese.

Engels………………Socialismo utópico y socialismo científico.

Fogazzaro………………………….Por la belleza de una idea.

George……………………………………Progreso y pobreza.

Greef De…….L'empirisme, l'utopie et le socialisme scientifique.

Guyau……………………………..La irreligión del porvenir.

Guyot…………………….Les principes de 89 et le socialisme.

»…………………………………….La tyrannie socialiste.

Haeckel…………………………Las pruebas del transformismo.

Hanon…………………Les hommes et les théories de l'anarchie.

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»……………………………………La idea de la evolución.

Johannis, J. de…….El concepto de la igualdad en el socialismo y en la ciencia.

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Kuliscioff……………………………El monopolio del hombre.

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»…………………………..Heriberto Spencer y el socialismo.

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»…………………………………Le socialisme contemporain.

Lebon……..Las leyes psicológicas de la evolución de los pueblos.

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»……………………..Pasado, presente y porvenir del trabajo.

Lombroso………………………………….El hombre de genio.

»…….Ultime scoperte et aplicazioni dell'antropologia criminale.

» y Ferrero…………..La mujer delincuente, prostituta y normal.

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Loria…………..La teoria economica della costituzione politica.

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Massart y Van der V.…..Parasitismo orgánico y parasitismo social.

{174}Meuger……………….Il diritto civile e il proletariato.

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Mozzoni…………..Los socialistas y la emancipación de la mujer.

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Nordau, Max….Las mentiras convencionales de nuestra civilización.

Novicoro………Los hechos entre sociedades y sus fases sucesivas.

Ocgero G.……………………………………..Il socialismo.

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Rabbeno V.…………………Le leggi economiche e il socialismo.

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{175}Spencer…………………..De la libertad a la esclavitud.

»………………………………El individuo contra el Estado.

Stuart Mill…………….Fragmentos póstumos sobre el socialismo.

Tolstoi…………………………………Le salut est en vous.

Turati……………………………………..Selección servil.

Vaccaro……………………..Le base del diritto e dello Stato.

Vadalá………………….Darwinismo natural y darwinismo social.

Vanni Icilio……..La funzione pratica della filosofia del diritto consirlerata in sè e in rapporto al socialismo contemporáneo.

Verce, Fornasari di……..Sobre la criminalidad y las alternativas económicas de Italia de 1873 a 1890.

Virchow……………………………..Transformismo y herencia.

Winterer…………………………..Le socialisme contemporain.

Zanni…………………………………..La questione sociale.

Zerboglio……………………………………La vida moderna.

Ziegler……………….La cuestión social es una cuestión moral.

End of Project Gutenberg's Socialismo y ciencia positiva, by Enrique Ferri


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