ESCENAS X a XII
(Sala en el palacio de León.)
[Los Infantes vencedores están gozando de su triunfo. Han decidido repartirse el reino entre ambos:Don Juanreinará en León, ydon Enrique,en Murcia y Sevilla. Entre tanto, los Caravajales y Benavides derrotan a las tropas de los Infantes, los cuales son sorprendidos y presos. Custódianlosdon Alonsoydon Pedro Caravajalydon Juan de Benavides,mientras esperan la sentencia que contra ellos ha de dictar la enojadaReina.]
(Don Luis,con una fuente de plata, y en ella un papel.)
Don Luis.La Reina ha mandado, Infantes,que entréis en esa capilla,donde os esperan dos padresque vuestras almas dispongan,porque quiere en esta tardemostrar a España del modoque allanar rebeldes sabe.Don Enr.¿La Reina, nuestra señora,es posible que eso mande?¡La piadosa! ¡La clemente!¡A dos primos! ¡A dos grandes!¡Ah mujeres! ¡Qué bien hizonaturaleza admirableen no entregaros las armas!Don Juan.Cuando darnos muerte mande,y por medio del rigora Fernando el reino allane,puesto que con los rendidoses medio el amor más fácil,Portugal y Aragón tienenreyes de nuestro linajeque nuestra muerte la pidany castiguen sus crueldades.···············Don Luis.Aquí está vuestra sentencia.
Don Luis.
La Reina ha mandado, Infantes,
que entréis en esa capilla,
donde os esperan dos padres
que vuestras almas dispongan,
porque quiere en esta tarde
mostrar a España del modo
que allanar rebeldes sabe.
Don Enr.
¿La Reina, nuestra señora,
es posible que eso mande?
¡La piadosa! ¡La clemente!
¡A dos primos! ¡A dos grandes!
¡Ah mujeres! ¡Qué bien hizo
naturaleza admirable
en no entregaros las armas!
Don Juan.
Cuando darnos muerte mande,
y por medio del rigor
a Fernando el reino allane,
puesto que con los rendidos
es medio el amor más fácil,
Portugal y Aragón tienen
reyes de nuestro linaje
que nuestra muerte la pidan
y castiguen sus crueldades.
···············
Don Luis.
Aquí está vuestra sentencia.
(Presenta a los Infantes el papel que viene en la fuente.)
Don Juan.¿Con ella el plato nos hace?¿En una fuente la envía?Pues tiempo vendrá en que paguela costa deste banquete,cuando lleguen a apreciallecon lanzas en vez de plumaslos que nuestro valor saben.Don Enr.Dejádmela ver primero.¡Oh muerte fiera! ¡Que bastesa asombrar pechos de broncesólo con un papel frágil!(Lee.) “Doña María Alfonso, reina y gobernadora de Castilla, León, etc.: por el rey don Fernando IV deste nombre, su hijo, etc. Para confusión de sediciosos y premio de leales, manda que los Infantes de Castilla sus primos salgan libres de la fortaleza en que están presos, se les restituyan sus Estados, y demás desto hace merced al infante don Enrique de las villas de Feria, Mora, Morón y Santisteban de Gormaz; y al infante don Juan, de las de Aillón, Astudillo, Curiel y Cáceres, con esperanza, si se redujeren, de mayores acrecentamientos, y certidumbre, si la ofendieren, de que le queda valor para defenderse y ánimo para pagar nuevos deservicios con nuevos galardones. —La Reina gobernadora.”
Don Juan.
¿Con ella el plato nos hace?
¿En una fuente la envía?
Pues tiempo vendrá en que pague
la costa deste banquete,
cuando lleguen a aprecialle
con lanzas en vez de plumas
los que nuestro valor saben.
Don Enr.
Dejádmela ver primero.
¡Oh muerte fiera! ¡Que bastes
a asombrar pechos de bronce
sólo con un papel frágil!
(Lee.) “Doña María Alfonso, reina y gobernadora de Castilla, León, etc.: por el rey don Fernando IV deste nombre, su hijo, etc. Para confusión de sediciosos y premio de leales, manda que los Infantes de Castilla sus primos salgan libres de la fortaleza en que están presos, se les restituyan sus Estados, y demás desto hace merced al infante don Enrique de las villas de Feria, Mora, Morón y Santisteban de Gormaz; y al infante don Juan, de las de Aillón, Astudillo, Curiel y Cáceres, con esperanza, si se redujeren, de mayores acrecentamientos, y certidumbre, si la ofendieren, de que le queda valor para defenderse y ánimo para pagar nuevos deservicios con nuevos galardones. —La Reina gobernadora.”
(Descórrese una cortina en el fondo, y aparece la Reina, en pie, sobre un trono, coronada, con peto y espaldar, echados los cabellos atrás, y una espada desnuda en la mano.)
Reina.La reina doña Maríacastiga de aquesta suertedelitos dignos de muerte.Contra vuestra alevosíaen armas y en cortesíaos ha venido a vencer,siendo hombres, una mujer,a daros vida resuelta,como quien la caza sueltapara volverla a coger.Si pensáis que por temorque a los que os amparan tengoa daros libertad vengo,ofenderéis mi valor.Para confusión mayorvuestra, he querido premiaros;porque si acaso a inquietarosvuestra ambición os volviere,cuanto agora más os diere,tendré después que quitaros.Poco estima a su enemigoquien le vence y vuelve a armar;que en el noble es premio el dar,como el recebir, castigo.Si dándoos vida os obligo,por vuestra opinión volved,y si no, guerra me haced:veamos quién es más firme,vosotros en deservirme,y yo en haceros merced.Don Juan.No olvide jamás Españatu magnánimo valor,pues juntas con el temorla piedad que te acompaña.Eternicen esta hazañapinceles y plumas cuantascelebran memorias santas,pues que reprendiendo obligas,haciendo merced castigasy derribando levantasque yo desde aquí adelante,desta merced pregonero,seré en servirte el primero.Don Enr.Y yo leal y constante,con satisfacción bastante...Reina.Venid, y al Rey besaréislas manos.Don Juan.Desde hoy podéisregir nuestros corazones,que obligan más galardonesque las armas que traéis.···············
Reina.
La reina doña María
castiga de aquesta suerte
delitos dignos de muerte.
Contra vuestra alevosía
en armas y en cortesía
os ha venido a vencer,
siendo hombres, una mujer,
a daros vida resuelta,
como quien la caza suelta
para volverla a coger.
Si pensáis que por temor
que a los que os amparan tengo
a daros libertad vengo,
ofenderéis mi valor.
Para confusión mayor
vuestra, he querido premiaros;
porque si acaso a inquietaros
vuestra ambición os volviere,
cuanto agora más os diere,
tendré después que quitaros.
Poco estima a su enemigo
quien le vence y vuelve a armar;
que en el noble es premio el dar,
como el recebir, castigo.
Si dándoos vida os obligo,
por vuestra opinión volved,
y si no, guerra me haced:
veamos quién es más firme,
vosotros en deservirme,
y yo en haceros merced.
Don Juan.
No olvide jamás España
tu magnánimo valor,
pues juntas con el temor
la piedad que te acompaña.
Eternicen esta hazaña
pinceles y plumas cuantas
celebran memorias santas,
pues que reprendiendo obligas,
haciendo merced castigas
y derribando levantas
que yo desde aquí adelante,
desta merced pregonero,
seré en servirte el primero.
Don Enr.
Y yo leal y constante,
con satisfacción bastante...
Reina.
Venid, y al Rey besaréis
las manos.
Don Juan.
Desde hoy podéis
regir nuestros corazones,
que obligan más galardones
que las armas que traéis.
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