ESCENA XJardín del palacio.
Jardín del palacio.
El Duque, doña Magdalena.
Duque.Si darme contento es justo,no estés, hija, desa suerte;que no consiste mi muertemas de en verte a ti sin gusto.Esposo te dan los cielospara poderte alegrar,sin merecer tu pesarel Conde de Vasconcelos.A su padre el de Berganza,pues que te escribió, responde;escribe también al Conde,y no vea yo mudanzaen tu rostro ni pesar,si de mi vejez los díascon esas melancolíasno pretendes acortar.Doña Mag.Yo, señor, procuraréno tenerlas, por no dartepena, si es que un triste es parteen sí de que otro lo esté.Duque.Si te diviertes, bien puedes.Doña Mag.Yo procuraré servirte;y agora quiero pedirte,entre las muchas mercedesque me has hecho, una pequeña.Duque.Con condición que se olvideaquesa tristeza, pide.Doña Mag.(Ap.) (Honra, el amor os despeña.)El preso que te pedílibrases, y ya lo ha sido,de todo punto ha queridofavorecerse de mí:con sólo esto, gran señor,parece que me ha obligado:y así, a mi cargo he tomado,su remedio y tu favor.Es hombre de buena trazay tiene extremada pluma.Duque.Dime lo que quiere, en suma.Doña Mag.Quisiera entrar en la plazade secretario.Duque.Bien pocoha que dársela pudiera;aún no ha un cuarto de hora enteraque está ocupada.Doña Mag.(Ap.)(Amor loco.¡Muy bien despachado estáis!Vos perderéis por cobarde,pues acudistes tan tarde,que con alas no voláis.)Duque.Por orden del camareroa un mancebo he recibido,que de Lisboa ha venidocon aquese intento a Avero;y según lo que en él vi,muestra ingenio y suficiencia.Doña Mag.Si gusta vuestra excelencia,ya que mi palabra di,y él está con esperanzaque le he de favorecer,pues me manda responderal Conde y al de Berganza,sabiendo escribir tan mal,quisiera que se quedaraen palacio, y me enseñara;porque en mujer principalfalta es grande no saberescribir cuando recibealguna carta, o si escribe,que no se pueda leer.Dándome algunas liciones,más clara la letra haré.Duque.Alto, pues; lición te dé,con que enmiendes tus borrones;que en fin, con ese ejerciciola pena divertirás,pues la tienes porque estásociosa; que el ocio es vicio.Entre por tu secretario.Doña Mag.Las manos quiero besarte.
Duque.
Si darme contento es justo,
no estés, hija, desa suerte;
que no consiste mi muerte
mas de en verte a ti sin gusto.
Esposo te dan los cielos
para poderte alegrar,
sin merecer tu pesar
el Conde de Vasconcelos.
A su padre el de Berganza,
pues que te escribió, responde;
escribe también al Conde,
y no vea yo mudanza
en tu rostro ni pesar,
si de mi vejez los días
con esas melancolías
no pretendes acortar.
Doña Mag.
Yo, señor, procuraré
no tenerlas, por no darte
pena, si es que un triste es parte
en sí de que otro lo esté.
Duque.
Si te diviertes, bien puedes.
Doña Mag.
Yo procuraré servirte;
y agora quiero pedirte,
entre las muchas mercedes
que me has hecho, una pequeña.
Duque.
Con condición que se olvide
aquesa tristeza, pide.
Doña Mag.
(Ap.) (Honra, el amor os despeña.)
El preso que te pedí
librases, y ya lo ha sido,
de todo punto ha querido
favorecerse de mí:
con sólo esto, gran señor,
parece que me ha obligado:
y así, a mi cargo he tomado,
su remedio y tu favor.
Es hombre de buena traza
y tiene extremada pluma.
Duque.
Dime lo que quiere, en suma.
Doña Mag.
Quisiera entrar en la plaza
de secretario.
Duque.
Bien poco
ha que dársela pudiera;
aún no ha un cuarto de hora entera
que está ocupada.
Doña Mag.
(Ap.)(Amor loco.
¡Muy bien despachado estáis!
Vos perderéis por cobarde,
pues acudistes tan tarde,
que con alas no voláis.)
Duque.
Por orden del camarero
a un mancebo he recibido,
que de Lisboa ha venido
con aquese intento a Avero;
y según lo que en él vi,
muestra ingenio y suficiencia.
Doña Mag.
Si gusta vuestra excelencia,
ya que mi palabra di,
y él está con esperanza
que le he de favorecer,
pues me manda responder
al Conde y al de Berganza,
sabiendo escribir tan mal,
quisiera que se quedara
en palacio, y me enseñara;
porque en mujer principal
falta es grande no saber
escribir cuando recibe
alguna carta, o si escribe,
que no se pueda leer.
Dándome algunas liciones,
más clara la letra haré.
Duque.
Alto, pues; lición te dé,
con que enmiendes tus borrones;
que en fin, con ese ejercicio
la pena divertirás,
pues la tienes porque estás
ociosa; que el ocio es vicio.
Entre por tu secretario.
Doña Mag.
Las manos quiero besarte.