Chapter 47

IV.

IV.

IV.

De esta suerte Mme. Staël llevó hasta más allá de la tumba su admirable amor filial, y este sentimiento es acaso el que, tanto como su talento literario, ha hecho inmortal su nombre.

Desde la muerte de su padre, la Baronesa de Staël se dejó dominar por una profunda melancolía. Ni el amor de sus hijos, ni un casamiento más feliz que el primero, ni los halagos de la fortuna, nada pudo aliviar aquel profundo dolor en que su alma se hallaba sumergida.

Sus hijos recompensaron su ternura filial y fueron para ella modelos de cariño y de respeto.

Cuando ya el helado dedo de la muerte se apoyaba en su frente, Mme. Staël alzó los ojos al cielo y exclamó:

--¡Padre mio, voy á buscarte!

Este fué el grito postrero de aquel modelo de hijas.


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